mi primer cuarto oscuro

darkroom

me encuentro ávida de nuevas cosas. busco en lo evidente y en lo que no lo es experiencias que me hagan ampliar mi campo de visión. busco bajo las piedras, en personas desconocidas, busco en internet, herramientas informáticas de las que probablemente nunca leeré el manual. será un plato de comida exótica, será una postura sexual, será una droga de laboratorio, un idioma, una plaza que desconozco para permanecer ahí un momento, un cementerio, una cita célebre, un sueño inédito. ímpetus añejos, ya obsoletos, perversiones contemporáneas, clásicos de todos los tiempos. no importa, con que sea nuevo para mí ya me basta.
toda esta introducción idealista y poética para decir que he ido a mi primer cuarto oscuro. tengo que decir que no era uno normal, a pesar de que no sé realmente cómo sería un cuarto oscuro normal. ¿los hay?. este estaba preparado con amor, lleno de objetos conocidos. un dark room do it yourself. la fiesta es sabotage 23, y a la entrada alice reparte condones, lubricante y buenos consejos para ponerse pedo en un modo seguro. la verdad es que me pareció encantador y sensible el libro  Erotika de Wolfgang Sterneck, sus ideas más bien, o lo poco que pude entender de ellas en el índice en alemán que él mismo se encargó de traducirme al inglés en los casos en que no entendía bien.
han logrado convencerme de la experiencia, en parte porque con mi curiosidad no es muy difícil,  y en parte porque a sabiendas de que los cuartos oscuros son espacios eminentemente masculinos, esta era una oportunidad para apropiarse de esos oscuros espacios que aunque ni siquiera se ve a la gente que contienen, siguen siendo puros hombres. gays, homosexuales, maricones. en la wikipedia dice que el sida afectó esta clase de prácticas, de lugares. según la wikipedia también, esta acepción no está contenida en el diccionario de la real academia. y no me extraña. un espacio oscuro de intercambio ocasional, colectivo, anónimo. oscurecido por la falta de definiciones que le hacen inenunciable. espacio de no-enunciación. espacio borrado, sólo podría existir así, debe ser parte de su constitución. y a pesar de lo invisible, no son para mujeres. o las muejres no los usan, o hay muchos en las que las mujeres no deben entrar, como otro contrato tácito de la injusticia.
y sí, quizás sea muy teórica mi aproximación al dark room, pero es la puerta que encontré abierta para entrar.
desde mi experiencia nula, es que hablo. todo me lo pueden discutir lxs entendidxs, pero así como en mi cuerpo mando yo, en mi blog también, y esta tiranía es al menos la que me puedo autogestionar (sponsorizada por jhonqwerty).
la estética del dark room es la de S/M, y el S/M nunca me ha convencido. aprovecho este párrafo para iniciar por escrito, quizás y ojalá, un diálogo con Y. sobre este tema, aunque mi punto siempre sea el mismo: si bien el ideológicamente seductor presupuesto de que podemos intercambiar los roles siendo dominantes y sumisxs indistintamente, en una relación fluida donde el poder se vuelve sustancia móvil o circunstancia particular, es buena, mi resistencia se yergue ante la concepción misma del poder entendido siempre en una relación vertical. aquí además de poder hablamos de deseo, de placer. y de transgresión. y a mí no me da el palo transgresor el poder vertical. este punto me gustaría poder discutirlo, porque realmente no sé si no entiendo bien, o si sencillamente no me convence.

mi primera experiencia en un cuarto oscuro creo fue de lo más friki, como tantas cosas de mi existencia reciente. una especie de workshop bajo el formato de showroom, porque mi perraca tenía por misión incitar a las dormidas masas alemanas a disfrutar del espacio oscuro y frío que había allí arriba, sobre el sauna de la pista de baile y contorsión. soy una putita post algo que no sabría definir. voy de medias caladas, hot pants, botitas de robin hood. una tela elástica para que me recoja las tetas cuando salto y me rebotan como si el cielo las empujara, como si el demonio las soltara desde el subterráneo. arriba, abajo, muy rápido y con gravedad. todo negro como el cuarto. me gusta la cruz de san andrés, el único espacio que tiene un poco de luz azul. y como vamos de demostración… ato a la perrita de mis sueños y le doy con el látigo como sintiendo un deja vu corporal, (pegarle a mi hermano cuando éramos pequeños). parece que me he pasado. ya lo sé que soy bruta, ya lo sé que tengo fuerza y que a veces no percibo el dolor. ella me dice que está bien, le duele porque ya le han dado. pero me vuelvo a sentir un poco bruta, a pesar de todo. un culo rojo de pintura, gordo como una sandía, terso como el mío. uso el mango del látigo para follarla. la perra chilla y creo que a veces le duele, pero estamos en un escenario, y el dolor también es sexy, al menos así puede verse. yo, olímpica y principiante, le doy la espalda al público que no sé cómo ni cuánto se acumula en mi retaguardia. le meto mano y le declaro mi amor. ya que es una transgresión usar como hembra este espacio, ya que es transgresor tragarse la oscuridad, ¿por qué no transgredirlo también con el amor?
momento de bajar. cerveza, tabaco, una raya, hablar de amor.
nos enfrascamos en una discusión profunda sobre el poder transgresor del amor. sí, una cosa es usar este tema maldito siendo mujer, estigmatizado el amor como cosa de hembras. pero ¿de qué amor hablamos? ¿cómo será nuestra versión transgresora del amor? ¿dónde podemos inscribirlo? ¿dónde se vuelve un arma? ¿qué hacer con todos estos besos y lágrimas y palabras dulces que se me caen incontenibles por todos los poros del cuerpo, y que me hacen sentir poseída por una droga, por una sustancia energética, radical y sublime?
segundo round. me como un coño en público, y siento mi boca nerviosa mordiendo los pliegues carnosos y entintados. atrás mi familia me mira sonriente. esto es absurdo pero es cierto, y sucede sólo en la película cómica que es mi vida. una parte de mi familia, no sé si me acompañan, me protegen o sólo miran con la misma curiosidad con la que yo no puedo mirarme a mí misma por la espalda porque estoy demasiado concentrada en la performance que ejecuto. mi familia, mi perra, mis manos, mi cerveza, mi droga y mi tabaco, conforman una coalición tóxica pero contundente que me hace sentir a salvo. el ápice viene a ser un fisting vaginal.
quizás lo más interesante es que haya podido ser yo. así como mi primo observa sonriente, como quien ve un espectáculo acuático de patos siberianos, yo descuelgo mi presencia escénica para bajar y hablar de pensamientos. y tantos.
creo que sin más, ha sido una noche de amor.

fotofantástica de angelita kasper

otro país sin euros

noruega

estoy en bergen, noruega. en este país no hay euros sino mucha lluvia. la gente por la calle parece salida de un catálogo de decathlon (con su ropa especial para el frío, hoy noish me ha dicho que no estamos preparadxs a nivel de vestuario quienes venimos del sur, no lo ha dicho así, pero era la idea. lxs alemanes dicen que no hay frío sino mala ropa. y por eso nos cala hasta los huesos el agua que aquí cae sin tregua, como dios llorando o meando sin parar en estas tierras del norte, y después, nuestras camisetas, nuestros chándales, nuestros jerseys y cazadoras de verano…), y no hay casi niñxs por la calle, hay poca gente en realidad. aquí, me he sentido como en chiloé pero en el hemisferio norte. ambas son islas, en cualquiera de las dos me siento en el culo del mundo, claro que como en todo no es lo mismo el culo en el norte que en el sur. aquí un pan cuesta 50 pesos (coronas) noruegos, que vienen a ser como 7 euros y medio, que vienen a ser más de 5 lucas chilenas. un pan. esto es especulación. así la situación, se comprende de inmediato que lxs nórdicos se lo pasen pipa fuera de su islote. el mundo debe parecerles un regalo, sin más. la represión, aunque de manera diversa produce quizás los mismos vicios. en bergen el alcohol se deja de vender a las 8pm (y los sábados a las 7pm!!!). no hay marihuana aparentemente. hay cosas super ilegales. sin embargo está lleno de borrachxs en la noche.

en cualquier caso no he hecho mucho turismo, en parte porque no para de llover, en parte porque estoy aquí como parte de la peregrinación (de la comisión obrera) del streaming, compartiendo setup con valentina, lo cual para mí es un honor, porque además de tener muchísima experiencia y ser la que me ha enseñado a hacerlo, tiene una carcajada plena que emerge por cada uno de sus poros, que en su cuerpo hacen un politono de risa y así es más fácil pegarse un colocón de alegría con la vida.

estamos en el festival piksel, otra excentricidad del mundo libre, de estas a las que me he aficionado en mayor medida y en su versión más clásica este año.

y digo versión clásica porque este año, tal como me lo indicó el deseo de noche vieja (“un abrazo a la cultura libre”) he hecho avances sustanciales en mi acercamiento al mundo informático del free software. en marzo comenzamos con el colectivo minipimer.tv, donde hacemos streaming con linux. por lo mismo, en marzo también me instalé (con la inestimable ayuda de mi hermano) una partición de ubuntu en mi titanium. el mismo mes asistí a 3 talleres de F.L.O.S.S, uno de audio, otro de video, otro de diseño web. con ello me hice un sitio web con wordpress, un programa muy fácil de usar, el mismo que contiene las letras que estás leyendo ahora. aunque todo esto suene a mucho, no es siquiera bastante. menos que suficiente. no logro comunicarme aun con una máquina a través del texto. me siento parte de la cultura del interfaz. necesito mediación. no sé hablar con unos y ceros, soy una analfabeta que usa demasiados adjetivos, comas, imágenes. soy una desadaptada. nada grave…

aquí en piksel se concentra un buen número de personajes aficionados al código abierto, que han peregrinado hasta este rincón lluvioso. lxs escritorxs de este festival sí que escriben con unos y ceros. no hay metáforas en esto. a veces son fanáticxs, a veces personas sensatas. como siempre la producción la hacen mujeres y los técnicos son hombres. en eso, hay que decirlo, los hackers hay muchas cosas de las que no se han preocupado. el género para mí es de las primeras e importantes cosas, pero ciertamente no es tan claro para la comunidad (entré hace un par de meses a la lista del hackmeeting de madrid, donde se inició un “hilo” referente a este tema (“¿por qué habláis en femenino?”). al principio quise participar de la discusión, me pareció interesante e importante. pero luego desistí al apreciar la cantidad de comentarios absurdos, misóginos y rabiosos. por eso también me tomo la libertad de ser hacker. de enunciarme así, a pesar de que los “reales” hackers no lo puedan ver en mí. no me lo reconocen. esto creo que en la jerga especializada se llama “bug” (error del software). algo raro también pasa con los roles de género convencionales en estos espacios que aparentemente se salen de toda convención. es cierto lo que dice valentina, que esto no es algo que debamos discutir entre nosotras sino entre todxs. pero también es cierto que al final terminamos siempre haciéndolo entre nosotras. ser humilde, invisible o tener un rol hiper práctico dentro de esto pareciera ser cosa de chicas. es una putada, porque a ratos al mismo tiempo que me parece estar teniendo la actitud correcta, siento que estoy confirmando ciertos patrones en los que no creo, o con los que no quiero colaborar.

para mí el código abierto es una cuestión política y filosófica. cuando me despierto optimista incluso pienso que el código abierto, entendido de manera amplia, es la única posibilidad de cambiar el mundo hoy por hoy. el único cambio político que puede combatir de manera concreta este capitalismo salvaje que nos está jodiendo el mundo. cuando despierto depresiva no es que deje de opinar eso, sino que directamente dejo de lado este tipo de temáticas.

el código abierto y la cultura libre, propone una organización y valoración distinta de las cosas. la energía se superpone y reproduce, la colaboración comienza a ser elemento sustancial de la creación, de la producción y de la distribución. se privilegia lo no comercial, la autogestión, autodeterminación e independencia. y yo soy una independentista. de todas formas, y tal como se ríe de sí mismo richard stallman, esto es un apostolado. muchas veces me siento un poco fuera de contexto, justamente porque no es con software que yo trabajo. soy un poco analfabeta en asuntos de código, ya lo dije, aunque entusiasta.

me gusta apelar a una comprensión amplia del código abierto. me gusta trabajar con esa lógica, por ejemplo. no me gusta entender el código abierto como una cuestión de escritura de unos y ceros. no quiero ser programadora, no voy a estar 3 años estudiando el funcionamiento de mi máquina, no soy una informática. pero amo la cultura libre, confío en ella con todo mi corazón revolucionario y mis pasiones exaltadas. soy idealista y romántica, también con esto. creo en la independencia mediática, en la autoproducción. creo en que cambiar el mundo hoy puede ser hackear el mundo. quiero seguir hackeándome a mí misma. mi género, mis prácticas mezquinas, mis pesadillas, mis malos viajes. tengo en mi corazón tatuado el copyleft, mi líbido tiene a veces formato de bytes, y sigo igual de romántica que siempre.

eso. nos hemos estrimeado de la risa (los archivos del festival aquí). he visto performances super interesantes, hemos bebido un poco (a pesar de todo), y llevamos una verdadera intoxicación de salmón noruego que ya nos tiene a todxs, en mayor o menor medida, con un color rosa anaranjado.

tutorial etiquetas

3etiquetas

pegar etiquetas.
además de que tengo la espalda en el peor momento de su vida (mi compañera incluso se pregunta si acaso alguna vez he trabajado), la relación con las etiquetas se vuelve cada vez más cercana. este post corto, sólo para describir algunas de las cosas que he descubierto de ellas, y su relación contingente conmigo. pegar etiquetas sobre un paño es como estar haciendo el trabajo inverso de las personas que en algún momento las cosieron a la ropa, todo esto pasando por la persona que usó la prenda, o por la que me permitió cortarla.
partiendo de la homologación que he pensado como correcta (las etiquetas son pasaportes…), las características que describo, en el mejor de los casos, podrían ser hipótesis de una especie de teoría blanda sobre lo que pasa con los pasaportes de los migrantes.
quizás deba explicar que me estoy dedicando durante varias horas al día a pegar etiquetas de ropa a una tela mediante la ayuda de una plancha. esta acción, que yo NO debería estar haciendo, es otro de los dilemas a los que me somete la precariedad. si tuviera dinero pagaría a alguien por pegarlas. pagaría a un inmigrante para que lo hiciera. y esto sería una empresa.  ergo, la bandera va a estar en la galería por 6 semanas.
hago esto por el arte. y a ratos pienso que lo hago instintivamente por vivir lo que han hecho las otras mujeres al ensamblar lo que en cierta forma estoy des-ensamblando yo, desconstruyendo la prenda para hacer algo tan inútil como esta bandera del país de lo importado.

anyway el tutorial va, teñido con abundantes cantidades de cerveza alemana…

1) las etiquetas desprenden el olor de su antigux dueñx. algunas huelen dulce como fruta, y quemarlas es como darle con un cigarro a una manzana. otras  huelen a hongos y termitas. de algunas sale un rancio que se queda en esperpento, da un poco de asco y luego compasión. las etiquetas son como pasaportes, me digo, en mi función estúpida de hacer arte, artesanía, manualidad sacrificada, trabajo. y me reconforto. por estar poniéndolas unas al lado de otras, pegadas adheridas, sin importar color, tamaño, material, ni lugar de procedencia.
2) las etiquetas se encogen con el calor. si su posición se calcula con exactitud, puede variar ostensiblemente. es bueno dejar un margen. por ejemplo, si la etiqueta mide 5 centímetros, después de la descarga de calor medirá 4,7. probablemente. es que los carcteres cambian en el lugar de destino.
3) las etiquetas hay que quemarlas directamente. al principio tuve cuidado, y protegí a las más débiles con un trapo pequeño para no someterlas directamente al calor de la plancha. ahora hago lo que debo: las quemo sin más. sin embargo necesitan ayuda. tras quemarlas es necesario ayudarlas con la mano a que terminen de adherirse a la superficie. esto a veces quema. aunque es como hacerles cariñito en su made in turkey, india, china, bangladesh.
4) algunas etiquetas son más gruesas. se ve que el inversor ha sopesado decidiendo poner más hilos multicolores. en estos casos termina siendo más simple quitar del reverso algunas capas de hilo en pos de aumentar las facultades de adherencia. siempre es mejor igualar antes de tener que dedicarle más tiempo a unxs que a otrxs.
5) las pongo aleatoriamente. a veces toma más tiempo estar con una pequeña e insignificante que con una gigantesca e imponente. es bien relativo el asunto.

me voy a la cama con el mareo. debo post sobre el trabajo. under contruction.

paradisiaquismo v/s ley de extranjería

etiquetas

soy una golfa. he sido tan feliz este último período. mi holgazanería productiva se extiende por los caminos que recorren mis dedos, mis pensamientos, mis pies. colonizo espacios con mi mirada, cuerpos con mis manos y mi deseo. sueño y todo pareciera formar parte de la misma casa.
me siento tan a gusto que no tengo vergüenza.
este estado de ensoñación en el que se ha convertido a borbotones
mi propia realidad es lo que he optado por llamar paradisiaquismo. es una palabra que me resulta un poco cursi en principio. no existe en internet y menos aún en el diccionario. lo más parecido es la versión francesa de paradisiaco, pero esta que he inventado, al llevar el sufijo ismo, convierte el estado paradisiaco en una práctica o doctrina, un sistema, nodo o partido. también me recuerda a la palabra quiasma, que aunque sea griega y se refiera en primera instancia a la biología, habla de un cruzamiento, como son los hechos que se intersectan al momento de invadirme este estado y esta práctica de lo encantador.
qué alegría berlín. qué suerte estar acá y poder tocar el frío y el calor con la misma mano. con la misma mano que pego etiquetas como una mujer de indonesia explotada por la nike. el proyecto implicaba mucha artesanía, y como siempre no lo sopesé muy bien. ahora las cartas están echadas y debo seguir hasta el final.
no puedo negar que vengo a hacer turismo a esta pieza. vengo de turista a autoexplotarme a mí misma con horario libre, y condiciones laborales excelentes. soy mi propia jefa y no tengo nada que ver con las mujeres jóvenes que describe naomi klein en su no-logo. pero las pienso, las recuerdo como si fuese una especie de meditación solidaria e inconsciente.
este proyecto termina hablando de muchas cosas. en un principio pretendí darle una coherencia a todas. ya he desistido. mi condición es completamente particular, mi biografía me hace tener una experiencia de la migración híbrida: nací como refugiada, y hoy formo parte de lxs migrantes culturales. hoy me siento en el mejor lugar del mundo en el que podría estar y siento que es mi derecho, como el de todxs, elegir dónde se quiere estar. sin embargo, y aunque yo no le de mucha importancia, mi pasaporte no es de los mejores para los desplazamientos. cuando fantaseo con dónde quiero vivir no pienso exactamente en visados, papeles ni certificados. ignoro la burocracia, la desprecio. mientras trabajo como china (por propia voluntad) escucho a los niñxs alemanes jugando en mi jardín y no puedo dejar de sentir rabia.
lxs compañerxs de la casa invisible, como siempre se lo curran con mucho amor. por eso cuelgo este excelente video, que ayuda a completar un poco la particular versión de la felicidad que estoy viviendo. no es posible amar absolutamente, siempre el odio será parte, aunque ínfima, de la constelación que nos hace amar más fuerte.

poesía

flores-angelita

desde los 8 años quise estudiar literatura. en mi carta astral me dijeron que iba a escribir siempre, que “la soledad de la escritura no la encontraría en ninguna otra parte”, que publicaría (y cómo no, si con internet está tirao´), escribir, como un esperpento de la identidad. escribir los mocos que se te caen, el semen que te salpica, las espinillas que te revientas, y el pus que te chorrea.
escribí como esos niños que dibujan bien. en mi infancia sobrestimulada me lo celebraban, y yo me imaginaba adulta como anais nin, como diamela eltit, como violeta parra (referencias disímiles producto de una biblioteca ecléctica).
hice un taller de poesía con mauricio redolés a los 14 años y escribí un poema que fue publicado en varias partes. como no estábamos aun en la era de internet, no logro pillarlo. comenzaba así: anoche tuve un sueño oligofrénico… y no recuerdo más. ni siquiera recuerdo si escribí otros poemas en el taller. lo demás son borracheras y algún poeta que me gustó (pero no guardo imágenes de caras ni nombres).
cuando se me pasó lo niña, y las ganas de estudiar literatura (casi al momento de  elegir la carrera), me puse a escribir de arte, de artistas chilenxs, y de algunas experiencias inducidas. de mi adorada j. sólo queda un blog que me parece  han hackeado, lo demás sí que está en mi memoria. experiencias inducidas, crónicas que parecían imaginativas sin ser más que documentos fidedignos de lo más rasca que podíamos hallar.
no tengo textos escritos por mí durante los primeros 25 años de mi vida. al menos no los tengo aquí. además desde que me fui de chile dejé de escribir. seriamente. escribo mails, proyectos y currículums, pero no literatura, no crítica, no crónica. escribo en el chat.
la vida en barcelona no es triste, sino muy por el contrario. todo vuela livianamente. no es un lugar denso, la verdad es que todo es muy lindo y jovial y las letras se escapan por las rendijas de los dientes cuando la boca sonríe. a veces lloro, pero difícilmente llego a las letras. también he dejado de leer, y según yo misma me he vuelto más tonta (lo que compenso con experiencia vital, cultura general adquirida por osmosis). últimamente un arranque de amor desenfrenado me hizo articular besos, sueños mojados y caricias en formato texto. pero fue como un viento, un ánimo, una fiebre que quedó en amor, sin demasiadas letras, las suficientes para decir eso: amor.
en chile basta levantar una piedra para que salgan como cucarachas 5 poetas, de los cuales es probable que 2 sean buenxs y quizás 1 muy buenx. quien te muerde el pie.
he pensado durante estos últimos años que barcelona me ha hecho dejar de escribir. lo he considerado una especie de intercambio. la ciudad me ha dado muchas otras cosas, como si la escritura apareciese con el tormento, y donde no lo hay las letras se evaporan. en el df, en santiago, en el chaco chuquisaqueño y en santa cruz de la sierra me han vuelto estos contactos escriturales con mi más acá. han sido como momentos lúcidos en los que se me aparece el fantasma de la escena de bolaño donde se enfrenta implícitamente (sin palabras) a octavio paz en una plaza. el corazón me late más rápido dibujando los círculos de ese duelo entre uno que busca el origen de algo que no existe y una vaca sagrada. no sé bien por qué.

hace unas noches fui a un recital de poesía latinoamericana en berlín. (debo decir que he pasado 3 días sin internet y esto, según mi amor, que también ha llegado, me distorsiona un poco mi estado alterado ya por naturaleza). estuvo bueno. fue inspirador. hasta me dieron ganas de escribir poesía, algo que nunca se me ha dado muy bien, quizás porque soy muy descriptiva, muy literal, muy prejuiciosa
pero aquí mi intento improvisado:

el hilo de nylon que rompo desatinada,
los besos que le robo a un chico que parece niña,
las ruinas secas de mi vagina dentada,
el drama alegre de un cariño falso.

caminar sobre el sarro de tus dientes
me satisface como si fuese acción política

el abrazo que se le da a un muerto
sonorizado por el eco de una casa absolutamente vacía
es la habitación que te ofrezco hoy
cuando ya no puedo gemir
porque el humo se ha llevado mis gritos
como aire fresco entusiasmando lo que podría quedar de mí,
desanimado.

amo porque soy la nodriza del desenfreno,
porque mi iniciativa se fue más lejos
y los poemas también son esperma
como todo lo que salpico torpemente

bueno, ya que volvió el internet, lo cuelgo, aunque me de harta vergüenza llegar a este punto de exhibicionismo.

idiomas

lucia-cables-085-colorAngelitaKasper

estoy en un período políglota de mi carrera (¿artística?), donde balbuceo malamente 4 ó 5 dialectos aprendidos de oído y mal por allí. mi spanglish es pobre, pero no tanto como el alemán extraviado en alguna orilla de mi memoria (porque ni con 55 horas de clases he podido recuperar el habla de una niña de 4 años). mi italiano sirve para hacer creer a lxs italianxs que sé hablar (dejarlxs tranquilxs, en su lugar), aunque no se trate más que de una traducción literal y una repetición fonética de las conversaciones que tuve hace un par de años. italiano y catalán se superponen como amantes ocasionales en la laguna de mi cerebro, y flirtean incluso con el castellano, madre de mi lengua, infectándole. mi castallano además de enfermo, yace contaminado por modismos españoles, palabras que debo explicar muchas veces a quienes llevan el mismo pasaporte que yo. puedo comprender un poco de francés si me esfuerzo, pero el inglés pareciera ser el lenguaje común al que recurrimos todos los parias que intentamos hablar en otra cosa cuando no conocemos una palabra o expresión. mal-diciéndolo.
imagino mi mente como una serie de cables que se juntan aleatoriamente haciendo sinapsis como quien bebe cerveza, con lo cual el éxito depende de la contingencia. un bar, un vaso, un par de euros, el clima, factores que inciden en la comunicación.
hace más de 40 horas que no hay internet en esta casa. me siento como un animal salvaje. ayer he salido en busca de una solución, dándome de bruces con una realidad trágica: en kreuzberg (en algún lugar de alemania, europa, siglo XXI) no hay internet. no es la lluvia, no es la electricidad, los routers funcionan, las antenas están erectas como siempre, las máquinas y las usuarias ansiosas por recibir megabytes, comerlos con los ojos.
los cables y las conexiones son como solicitudes de amistad. la amistad es como una solicitud de conexión. por los megabytes miles de lenguajes y dialectos corren a estrellarse contra routers sin señal. mi capacidad de amor es igual a mi capacidad para los idiomas: torcida, elástica, esporádica. hay personas que tienen facilidad para aprender idiomas, y yo no soy de esas. en cambio tengo facilidad para confundir amor con todo. leo amor donde hay deseo, inquietud, cariño, pasión. confundo lieben con leben. quizás todo nace del mismo analfabetismo (de la dependencia al diccionario online) o de la mala dicción. en cualquier caso no está mal, aunque a veces me vendría mejor saber inglés. el sopor, en el que me hago otro cigarro, y agradezco con mi confusión total que el internet haya vuelto, es la que me hace confusamente amar lo que pase frente a mis ojos. aunque sea una IP, o un cacharro roto.