amor wi-fi

skype

en la era del destierro el skype sólo puede ser una genialidad. quizás por eso mismo  me he enganchado al streaming. estar en otro sitio aunque sea sin el cuerpo. hay tantas formas de dejarse querer, y una de ellas para mí son las reuniones virtuales. reuniones pactadas, fechadas, planificadas con la distancia horaria. un desayuno-merienda simultáneo, una ingesta compartida, fumar al mismo tiempo, compartir links.
a veces siento que esta mediación ha cambiado mi forma de estar en carne. a veces quisiera tener el navegador en otra ventana e ir enseñando cosas, hacer hipervínculos en medio de una conversación.
las reuniones virtuales dejan una porción muy grande de la propia humanidad dedicada a otras cosas. a veces se traduce en desconexión, otras me parece que instauran una manera más irracional de comunicarse, más transparente, donde no se planifica performativamente nada. una comunicación desnuda, sin maquillaje, desconcentrada y por lo mismo llana.
la familiaridad con el medio a veces me parece que es generacional. mi madre me exige que no use el teclado cuando le hablo, en cambio pablo responde sus mails de trabajo y esto no parece disminuir en lo más mínimo la inteligencia de su interlocución. con mi madre a veces dejamos nuestras ventanas abiertas mientras nos ocupamos de lo nuestro. pasamos horas una frente a la otra, mirando de frente, viéndonos de vez en cuando. la webcam se convierte en ella, o en un panóptico familiar al cual no le tengo que esconder casi nada. escucho sus conversaciones telefónicas, y sólo cuando eructo me reprime (viejas prácticas difíciles de superar, las de ella).
chats, cuántas horas he vivido en ellos. prefiero no saber calcularlo, y prefiero no despreciar su carácter. allí, en la solitaria caja de afectos que pasan por un cable, o que se difuminan por los cajones estancos del aire, está mi alegría. voces que me calman en mis paranoias cotidianas diciéndome que todo está bien, que no me inculpe de nada, que me aman aunque sea a través de un visor pixelado, aunque yo misma sea un amasijo de pixeles agarrotados.

intimacy

mirror
anoche vimos la película intimidad. me habías hablado de ella, no me acuerdo bien por qué. quizás porque yo hablé de polvos desentimentalizados, de mi intento por usar cuerpos como muñecas hinchables, o quizás te hablaba de amor.
me bajé la película de internet con un delay de un año. una película francesa rodada en londres donde una pareja se junta a follar cada miércoles. me habías dicho que se enamoraban, sin decir palabra. aunque siempre me fío de tu criterio, no sé qué películas te gustan, sólo me hablas de cine francés.
nos gustó. la vimos de principio a fin con una intermitencia de pizza.
¿por qué es tan fácil decir que los personajes de una película tienen una vida de mierda y  los personajes de la realidad no? ¿por qué me hablaste de esta peli mientras follábamos y hablábamos a la vez de cine francés? ¿te quisiste referir a nuestro amor torcido? ¿era una indirecta o la única manera de decir que nuestras vidas eran una mierda? ¿era amor lo que les pasaba o sólo un indicio de que todo estaba mal? ¿es el deseo lo que define al amor? ¿puede haber amor sin deseo? ¿puede haber amor sin palabras? parece que aún no inventan un material mejor que la madera para hacer los lápices…
después de ver la película dormimos haciendo un candado chino.

ajo-o-caña

ayer pachi y yo fuimos a ver la expo de ocaña. al salir nos sentamos en una sillas de madera de esas duras que pone el ayuntamiento en los eventos públicos. el frío se cuela por el culo, especialmente cuando el ayuntamiento no ha pagado la calefacción municipal que corresponde a la primavera.
estábamos esperando el concierto de don simón y telefunken, y para mi sorpresa, también el de ajo, una micropoetisa que al parecer es bastante conocida y a quien mi ignorancia tenía en el cajón de lo oculto. la ajo decía cosas como: “otra vez no tengo apetito, es una pena que no se puedan fumar ni las lentejas ni los bocadillos”, “no es casualidad que todos los yogures de fresa caduquen el día de mi cumpleaños”, “en la actualidad vendo agendas pequeñas para gente de pocos amigos. y trabajo no me falta… y total, que siempre he sido una máquina de ganar poco dinero”. el acento castizo y la voz melosa quedaban tan bien con sus textos pronunciados lentamente, como escupiendo huesos de cerezas, o promocionando ron, tanto así que borraba la cita al preguntar ¿qué pasaría si corazón no fuese más que el aumentativo de la palabra coraza?.
hoy ha ganado el barça (o algún otro equipo de fútbol, no me entero) y las bocinas alegres e histéricas suenan desde la calle. incluso sobre estas bocinas la voz de ajo leyendo sus micropoemas quedaría bien, algo como gotan project haciendo fusión hispano-catalana.
pero antes de que comenzara toda esta revelación del micro romanticismo más exagerado de ajo, estábamos sentadas esperando, en el patio de la virreina. a mí el resfrío se me aceleró en ese momento, aunque mi enfermedad venía de mucho antes. previa incluso a la revelación ocaña que fue la expo, donde dos impresiones se superponen a todas las demás:
1) ver lo diferente que estaba la ciudad a nivel represivo (algo que ya había dicho el miquel misse con toda su inteligencia una semana antes, en el mismo lugar). esta ciudad que conocí llena de guiris (tuve que aprender esta palabra nada más llegar, aunque para mí sigan siendo todxs gringxs), y con unas normas cívicas (también he aprendido a repetir esto como eufemismo esdrújulo para la palabra aguda que es represión) tan absurdas que realmente logran borrar de alguna forma todos los indicios de lo que alguna vez fue barcelona. hoy esta ciudad es un puto escaparate, y al final resulta bien incómodo ser confundida constantemente con un maniquí. por eso buscamos atajos laterales en la bici, para no chocar con tanto gringo tonto que se pasea mirando las nubes, y por eso a veces imaginamos hacer okupaciones masivas de las ramblas que nunca terminamos de hacer porque siempre hay algo más urgente…
2) ocaña, la beata exquisita, la virgen charnega, la que si no hubiese nacido sevillana hubiese sido chola, porque no hay desperdicio en tener el culo negro y los ojos bien abiertos, chillar por las calles la verdad del goce, sencillamente.
tengo que ver el documental, aun hay muchas cosas que no he ganado…
el asunto es que todas esas fotos y videos y canciones de la ocaña me hicieron envidiar su desparpajo para ser/performarse mujer. más sentido me hizo el devenir perra al darme cuenta que yo he negado una mujeridad total, cuando en ocaña al menos, esta mujeridad excesiva se volvía paródica con tanta facilidad.
claro, es mucho más fácil parodiar la feminidad siendo marica que siendo bio-mujer. pero ¿por qué no intentarlo?.
sentada sobre esas duras sillas del ayuntamiento en el patio de la virreina (el espacio que nos tenían reservadas a nosotras, las maniquíes disidentes, inmigrantes y precarias) veía yo sobre un escenario vacío (que tenía escrito la palabra “love”) toda mi propia resistencia a la exacerbación de la feminidad, empujada por un guión feminista, orquestada por una moral de izquierda, sazonada con un poco de estética okupa, o punk, o indeleblemente ideologizada, a la rancia. allí, ante todxs nosotrxs, mi resistencia a parodiar por exceso, a reventar por sumatoria.
si bien es cierto que el último año he comenzado a usar uñas rojas, sólo lo he hecho en una mano. si a veces me calzo una minifalda bestial, debo contrarrestarla con unas zapatillas de fútbol, o una camiseta intervenida, una corbata, un puro. debo poner un cartel, por mínimo que sea, que diga: oiga, no se entusiasme, que aquí no todo es perfectamente mujer.
tanto nos había ayudado el feminismo que se llevó la confianza que me podría tener para pensar que por más que yo, la mona, me vista de seda, mona quedo. (mona, como una mona de zoológico). porque quién podría pensar que una persona como yo, aunque me pusiera mis mejores galas y más, no llegaría jamás a ser una mujer de papel couché sino apenas una mala copia, una imitación barata y marginal, un recuadro obsceno lleno de cuchillos y martillos en la página de vida social.
poca confianza me he tenido, eso le decía a pachi, o algo así, divagando en penumbras, esperando el concierto gratuito en esta primavera defectuosa que el ayuntamiento nos ofrecía por falta de pago. esperando a la ajo, que ni tan mina pero tan romántica, me dio clases para parodiarme el corazón.

miss-espanya-espanyola
dejo unas fotos de mi acción más ocañera: miss espanya, frente al centro de internamiento de inmigrantes de la rambla de guipúzcoa, el año 2007.
aquí se puede apreciar claramente lo que sucede cuando, poniendo todos mis esfuerzos en ello, intento representar a la mujer más bella de la madre patria.

episodios de la vida cotidiana

episodios

- aprovecho, después de 3 semanas sin hacerlo, de depilarme la pierna izquierda. siempre hay una tendencia al feminismo en la izquierda (que en mi caso a veces parece una tendencia al futbolismo). cuando depilé la derecha me caí sobre una valla haciéndome varios morados y heridas. ahora que están disminuidos, me he depilado la segunda. ya estoy lista para otro accidente.

- j. dice que lxs lectorxs de un blog son muy complacientes. que ante la ansiedad de ser leída, el nivel de la escritura baja. yo le digo que en mi caso no sé si lo leen robots o personas, ya que nadie escribe nada. lo único que tengo es este pasatiempo atroz de revisar stats intentando succionar más información de la que me entregan los diversos programas que testeo y utilizo. los stats son un vicio. me hacen creer que puedo entrar en la intimidad de alguien por la puerta trasera, por un contador, estadísticas, motores de búsqueda.

- me sabe mal echarme de menos a mí misma.

- tengo tantos mecheros como dedos en las manos. he pensado meterlos todos en un bote de vidrio. a veces quiero pensar que los mecheros son un procomún, que nunca nos harán falta cuando les necesitemos ¿alguna vez no has podido fumar por falta de fuego? ¿has tenido que usar una lupa?

- no sé por qué tengo la sensación de que si hay consolas de video y de audio, las mujeres tienden más a las de video. y no sé por qué las sudacas insisten en ser más románticas que el resto. y no sé por qué soy yo en el medio de estos estúpidos determinismos.

- valentina ha publicado en el facebook una cita de carlos caszely que me identifica. dice: “no tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso”. es un poco cutre tener la filosofía de un futbolista como modelo, pero me redime la intensa fijación de nik por todo lo futbolístico. en cualquier caso yo modificaría la frase: “no tengo por qué estar de acuerdo con lo que siento”, esa sí es la mía.

- vi a una mujer cerca del mercado de sant antoni pidiendo dinero. tenía un cartel sobre las piernas que decía, con mala caligrafía, que necesitaba para comer. curioso. si algo sobra en esta europa del bienestar es comida. faltan alquileres a precio razonable, permisos de trabajo, justicia social, pero la comida llena los contenedores de basura, igual que los muebles, la ropa, y todo lo importado. vi a la mujer como una performer de la pobreza entendida por abuelos, cuando el hambre existía. cómo una imagen convencional de la pobreza, la imagen de una película, la imagen encontrada en barcelona, planeta turisme, la construye. si el cartel hubiese dicho necesito dinero para pagar el alquiler de un piso compartido nadie le daría nada…

- las plantas de mi balcón se secan. mueren cada vez que me marcho y a este ritmo se me revela cada semana que no soy capaz de cultivar. mi corazón agrícola está intentando pensar soluciones. como no entiendo de arduino no puedo contar con un sistema de riego automatizado. es lo único bueno de la lluvia. quizás deba dedicarme a la hidroponia.

- después de 5 minutos con el cepillo de dientes en la boca me di cuenta que no era el mío. hace años escribí algo sobre alguien que tenía en su casa cientos de cepillos de dientes para no sentirse solx. no es mi caso, aquí todos tienen dueña. me gusta cuando me dices que no quieres cambiar tu viejo cepillo porque te gusta morderle el mango mientras cagas. lo encuentro tan romántico y oral que te he comprado uno con el mango del mismo tipo, blando, de goma, suave.

chat (-te) 01

chat01

aquí, en este cuartucho virtual que se llama skype, o googletalk, o irc, donde el corazón del tiempo se sonroja, donde los cuerpos son dedos y se chocan como letras escritas con minúsculas todas, porque no hay nada mayúsculo en esta (a-)historia que se borra al cerrar la ventana.

me ducho para temblar con agua, electrificar mis resistencias gastadas de rgb. mis circuitos cortados, toda esta periferia que soy. me ducho y me perfumo para caer rendida ante los pies castrados de la pantalla.

otra vez, otra vez, otra vez más.

pasión vegana

lo que puede un cuerpo a veces mi cuerpo no lo puede… encontré estas imágenes de archivos domésticos que vienen bien en un día como hoy. recuperando la fijación por lo bio, aquí la pasión entre un melocotón y un calabacín:

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punto G: generatech y galicia

galicia

mientras estaba en galicia este post se iba a llamar “un chiste de gallegos”. una noche en un bar de coruña se me acercó uno y me preguntó que qué hacía una argentina como yo en un lugar como ese. le dije que era chilena, ante lo cual ofreció contarme un chiste de argentinos. el chiste era absolutamente incomprensible por su estupidez. pero una iluminación me hizo imaginar que así como en chile los chistes de gallegos son una institución del humor corriente, allí tendrían a los chilenos (argentinos, mexicanos, sudacas al fin todxs, unidos en un gran continente salvaje, diferenciados entre sí del mismo modo en que se distingue un asturiano de un andaluz, españoles todos unidos…) un lugar similar. en fin, no era así. los chistes de gallegos en chile tienen su origen en la gran migración que recibió argentina, en dos tandas. sin embargo la imagen del gallego, al menos retratado por el humor chileno, es la del español, mezclando estereotipos de todos lados, como una lectura anárquica de un imaginario hegemónico y vengativo. a través del gallego se representa al ser limítrofe, discapacitado en sus facultades mentales. el chileno en el imaginario de chiste gallego no existe.
en cualquier caso esta disgresión se vio claramente opacada por las condiciones del contexto. generatech fue mucho más importante e intenso que cualquier divagación identitaria, al menos en lo que a representaciones de lo (trans)nacional se refiere.
el generatech es un proyecto que en esta versión ha optado por la movilidad, la creación de redes a través del estado español, incluyendo obviamente a las inmigrantes que allí viven. para mí generatech se encarna en el cuerpo de la klau, aunque sean, seamos, muchxs más.
es difícil para mí hablar de la relación entre género y tecnología, a pesar de que veo muchas cosas en el cruce, e incluso me han preguntado varias veces mi opinión al respecto (que obviamente cambia a cada rato, y eso es lo bueno, porque mi desempeño como entrevistada deja bastante que desear…). es difícil porque se mezclan pensamientos abstractos y situaciones muy concretas, dudas, reparos, deseos. yendo más a lo atingente, entre activismo queer y hacktivismo, se me hacen evidentes muchos puntos de roce e intersección. pero construir un discurso, crear un cuerpo con todo lo que veo, percibo, cuestiono o intuyo, aún no puedo. tarea difícil que, si el cambio climático o algún desastre de proporciones incalculables no impide, resolveremos con la mayor dignidad posible panchiba, klau y yo.
el generatech se me aparece por ahora ante los ojos como una instancia de comunión, de contacto directo y convivencia desproporcionada. si el software libre y el género nos ocupa, algo en común podremos sacar, o mucho, o inventar comunes. a propósito del generatech he pensado mucho durante estos días la noción de ingeniería inversa. se trata de la actividad que se ocupa de descubrir cómo funciona un programa (informático o de otro tipo) o característica cuyo código fuente (o norma) no está disponible. la ingeniería inversa tiene por objetivo determinar de qué o cómo está hecho algo y así puede llegar a modificar el código o generar otros nuevos.
así las cosas, nos la pasamos con gente maravillosa en en punto G, la intersección entre galicia y generatech.