final de noviembre

noviembre bcn
- durante varios años pensé que el país que más veces visitaría en mi vida sería bolivia. en mi estadística personal no contaban los países de mi residencia (más de uno, desde que nací) sino sólo los que visitaba. bolivia capital del mundo, como un ombligo seco y ajado, regado sólo con zingani. después de un tiempo, ganó italia.

- hacer el amor por chat, follar por chat. abrir ventanas llenas de hipervínculos, onomatopeyas y emoticones. hipervínculos como gemidos, desgarrando, sudando intimidad. páginas ocultas, descubrimientos, adicciones. todo emergiendo de líneas torpes, descompasadas, de gestos invisibles e inmateriales. luego resulta que el navegador no es el mismo, que los contenidos no se despliegan por igual, y se acaba toda la sinergia.

- valencia tiene, tal como me lo advertiste, una luz muy bonita. últimamente casi todas las ciudades las conozco así, a través de un par de sitios. en realidad no es lo más importante. otro generatech lleno de gente bellísima y momentos de complicidad. me propuse escribir un post sobre italia, y efectivamente creo que lo voy a hacer, pero no ahora.

- cuando llegamos vimos la última película de godard, que se llama un film socialista y que tiene tantas escenas en barco que hoy he perdido la noción de gravedad, tambaleándome de los ojos para arriba, varias veces. la película recorría distintos espacios de crisis desde un barco. internet. me gusta mucho godard, aunque siempre me sienta un poco snob al decirlo.

- desde hace 48 horas mi cuerpo me pide azúcar. parece insaciable.

- nueva configuración efímera en el rostro de mi mesa: aparece el cuarto poder de pellizza da volpedo (que me pregunto si vendrá a ser la calavera de esta naturaleza muerta doméstica y contemporánea sostenida por los lados por una torre de discos duros que son un altar y al mismo tiempo un rascacielos de efímeros bits repetidos).

- mi bicicleta sigue llevándome a una experiencia superior del entramado urbano, una óptica ambulante.

- convergencia y unión es el nombre del partido que ayer ganó la presidencia de catalunya. según la wikipedia y el análisis matemático, el concepto de convergencia hace alusión a la propiedad de ciertas sucesiones numéricas para tender al límite. frontera. inmunidad. marcianos demócratas cristianos, nada bueno se puede esperar.

la ira

perradesenfocada
apabullante vacío, o mis emisores hoy son de onda corta. siempre es igual, acabas algo y te quedas hueca. acabo algo y me quedo hueca. y hoy no tengo tiempo para quedarme hueca sintiendo el vacío. tal como desde hace casi un mes, no tengo tiempo para nada, sólo tengo tiempo para hacer algo. a ratos intento engañarme imaginando que estos son los flujos de intensidad que deben cruzarme, y yo, mero tubo ensanchado. nunca acabo convencida, mucho antes vacía. luego me sugestiono con que esto es la precariedad, esta es la contemporaneidad del proletariado, obreros 2.0 trabajando 24×7, como grandes sumisas conectadas a una red inalámbrica de orden transnacional.
mis poetas favoritas tienen 20 años y cuerpos hermosos que visten a la moda para que podamos amarlas. luego las aman también los otros, yo creo que por eso lo hacen.
lo cierto es que en realidad llegué llena de odio, lo del vacío es también una estrategia.
llena de odio y de sangre que se me cae a borbotones de la entrepierna y yo sin mi mooncup, teniendo que someterme a todas las espantosas alternativas que hay en el mercado. odio tampax, odio ladysan. recurro al confort pelado, a la marca más blanca que podría encontrar para dejarla toda ensangrentada y envenenada de mi rabia.
¿puede ser que algo funcione con ocio como fuerza productiva?, la crítica de la laboriosidad, no se aplica. la crítica a los modales ¿puede echarse a andar la máquina alimentada con odio y mala leche?
descargo un poco en un inusitado hilo familiar (cosiendo en mi mail, agujas brillantes). abren los brazos y celebran entusiastas la divergencia.
tengo la mesa llena de discos duros y basuras que parecen de yonqui. en el último aeropuerto me volvieron a revisar los bolsillos. el policía repitió 3 veces “no eres tan fea”.
odio las instituciones, odio las fundaciones. soy una perra rabiosa escuchando a vanessa paradis. perra desenfocada. odio los espacios vacíos.
tengo tanta rabia que hoy dejo de ser rubia. necesito que la sangre también se me salga por la cabeza.

legalmente soy una mujer separada (y por eso me acerco a la ilegalidad)

boda_separacion

desde hace dos días soy una mujer separada. no se siente nada, lo mismo que ser casada, que tener un año más.
mientras el juez revisa los documentos clica con el ratón algo que percibo como el me gusta del facebook. intercala nombres, lecturas oblicuas, me mira por el espacio que emerge de debajo de sus cejas blancas, por sobre el marco de las gafas presbícicas. lee una serie de procedimientos que se aplicarían a la lista, que me parece interminable o a lo menos exagerada, de bienes interpuestos en este matrimonio en disolución. este es seguramente el motivo, el apuro, la razón. una vez pactada la relación irrecuperable por motivos de caracteres irreconciliables la abogada (que ha dicho en exclusiva ante el juez las palabras gracias y perdón repetidas veces) nos invita a un café. te apetece hacer un foto (tu eterno afán documentativo. cariño, moriremos igual). la cámara destartalada que llevo en la mochila escapó a la enumeración del juez, como si fuera una línea de fuga, uno de los bienes marginales del contrato matrimonial.
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me despierto a las 4.45am. mi intuición me dice que el avión de ryanair saldrá a tiempo, llegaré a la cita, mi intuición me dice que algo incómodo se interpondrá. termino pagando un taxi hasta girona. en un segundo de distanciamiento me veo acercándome a un grupo de taxistas, es de noche. me miran como si fuese una yonki con mono, trasnochada y oscurecida, algo a que temer. luego se percatan de que tengo un problema, vulnerabilidad y desconcierto. luego se impone el capital, “el precio de las cosas”. luego mi venganza.
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estoy muy cansado, no puedo explicar siquiera el contexto de la boda-art (performance en vida real), ni explayarme sobre los favores a medio hacer que algunos de los europeos creen hacer a otros que no lo son. ni por qué lo legal está tan cerca de lo ilegal. estoy cansada, y me tengo que dedicar a editar videos.

ejercicio an(u)al 02

ejercicioanual02_pre

este es el post número 100 de este blog.
se celebra con el pie forzado de jorge:

ya mi querida lucy, la idea es un pie forzado, es decir se debe partir y terminar el texto con la siguiente frase:
las palabras que me faltan la embanderada el hambre de mi corazón

la extensión es libre, que gusto leer un texto nuevo!
besos
Jorge

esa es una cita con que parte Zurita, Anteparaiso

DEVOCIÓN

A Diamela Eltit: las palabras
que me faltan la embanderada
el hambre de mi corazón

“HERMOSO ES ESTE SUELO ME DIJO ELLA DE AMARGURA ES LA NOVELA”

jorge es tan romántico como yo.

el hambre de mi corazón

ejercicio_anual02
las palabras que me faltan la embanderada el hambre de mi corazón.
sujeto de enunciación, 1, 2, 3, se acabó.
hay varias personas que me coleccionan etiquetas de ropa. hay varias personas que se creen superhéroes después de tomar dos vasos de agua con tierra. agua sucia agua, contaminada de otro mundo.
las palabras que me faltan son las que no quiero hablar, el texto, incorrecto, otro nombre.
la embanderada está demasiado posicionada. los catalanes dicen que demasiado no existe (quieren decir que no debería existir -la palabra redundante en lo que sobrepasa el límite de lo máximo-, pero existe el exceso en nosotros, sí, el exceso de corazón, el exceso de mi carne encordiada, de mi carne que no está en su texto, por eso es en demasía. una red, un tentáculo que se abre, y ya no hay dimensiones nacionales, no hay poder. eso es demasiado).
el hambre de mi corazón que no existe más que en su pobre nombre. quiero decir: no hay comida, pura intensidad del hambre. eso es lo que pasa. no hay saciedad, no. puro hambre la embanderada, purito hambre que tiene en este enunciado de los setentas, de los ochentas con retraso, la embanderada no sabe comer, sus tentáculos no chupan sangre, no. se extienden en ese espasmo que es el hambre, que todos tenemos tanto, demasiado.
las palabras que me faltan son 3. no digo su nombre y no digo su imagen, inexistente, redundante, todo lo engullo como inspiración, y el hambre queda, prosigue en su furiosa enunciación.
las palabras que me faltan la embanderada el hambre de mi corazón.
qué es esto, a esta frase le faltan comas, puntos de inflexión. la embanderada se sonroja, su placer es el hambre. las palabras que me faltan son dos, he engullido una, solo queda demasiado, ausente de esta prosa poética exhausta de corazón.
faltan la embanderada, su prosa poética de los ochentas; la demasía, su contexto cansado de los setentas; la voz, que nació en los sesentas y la cantamos hoy como un recurso cansino del hambre, purito hambre en el pedestal.
las palabras que me faltan: la embandera, el hambre de mi corazón.

ginecología inversa

ginecologia
inspirada por la llopis en estos sentires reflexivos, confirmada por la contingencia (o la paranoia, a ver si se distingue en este caso) he acudido a la institución médica a revisarme una de las porciones más grandes de mí. aprovecho de preguntar todo lo que se me ocurra, al final el cuerpo es mío y si estoy frente a un “experto” debo aprovechar.
sinceramente son más instructivos mis amigos queer dedicados a la ciencia dura, mis socias hijas de médicxs que se han pasado la vida aplastando tetas para hacer mamografías, o simplemente el saber popular, la tradición oral, la mitología. un médico de la seguridad social española “no tiene tiempo para dar explicaciones”. digamos que para ellos, no es parte de su trabajo decirme lo que pasa dentro mío, en mis órganos, organismos cosificados por sus X ray, tan suyos que no sé cómo leerlos.
aprovecho también su atención primaria express para decirle que me parece tener garnderella vaginalis y que si me puede dar una medicación que no contenga antibióticos. su primera reacción es descomponer el rostro, para luego decirme que cómo sé que tengo eso (como si yo no viviera con mi coño puesto, como si fuera algo con lo que me comunico por e-mail). le digo que lo huelo, le digo que cuando se tiene coño una sabe lo que va pasando “allí”, que con este tipo de cosas basta tenerlas una vez pegadas al cuerpo para (re)conocerlas. me dice que no, que yo no tengo idea ni modo alguno de saber qué es lo que tengo. insisto. una infección urinaria basta tenerla una vez para reconocer cuando vuelve. pues no, debo rociarles el rostro (aunque para eso usa a su asistenta, él ni se molesta en meter sus narices en mi entrepierna so amenaza de que le escupa un chorro de infección purulenta. la asistenta, que ha meneado su cabeza en todo momento con gesto afirmativo sabe que sé lo que me pasa, pero el protocolo se impone, again) con una muestra de mis jugos, debo dejar rastro en su centro de atención primaria, debo ver en diez días a una comadrona que me dirá de ir a pillar un fármaco subvencionado  por el estado a la farmacia más cercana. mis datos en este país (1979, xilena, nacida en alemania, reagrupada familiarmente con un italiano, acusada alguna vez de una pintada reivindicativa por la ley) ahora se incrementan con esto: padece eventualmente de garnderella vaginalis.
si fuera menos obcecada pensaría que mi cuerpo es igual a un envoltorio de caramelos escrito en sánscrito, una cuestión indescifrable y desconocida, un detalle o como mínimo, un problema.
lo siento doctor, además de vivir con mi coño, no me gusta su casa, y ante usted seré siempre una insumisa. este pacto no lo he firmado yo y ante sus recetas me mantendré siempre firme como anormal.

multitasking

estoy trabajando tanto que instintivamente intento aunar actividades. hace un par de minutos me he sorprendido, insólita, sentada en el water, intentando cagar, lavándome los dientes, escuchando radio y leyendo una entrevista sobre el conflicto colonial entre israel y palestina. todo a la vez. tarea imposible. recuerdo que el ginecólogo llama tres veces a mi puerta (probablemente reprima mi tendencia a la medicina natural), inicio una divagación sin horizonte, (hoy la playa estaba tan bella), escupo la pasta, aborto la cagada, clausuro la revista y abro el wp-admin del blog. no hay foto para esto, no hay mayor ficción capitalista que el multitasking (quizás sólo equiparable a la mamá moderna). no hay categoría para la actividad bastarda, ni lugar, ni equipaje, ni obsoleto canotaje el que me sacará de esto.  ya no uso el word. me voy a dormir.