debería escribir en estos tiempos muertos. cuando el deber acaba.

predoc
me niego a creer en la inteligencia colectiva, me niego y prefiero destrozar esa fe maquínica, pervertirla desde mi cráneo, mi coño, mis patazas de animal triste. no soy vaga, pero la inteligencia es algo demasiado rotundo. propiamente dicho sea esto que aquí sigue: soy una disidente de la inteligencia, soy su negación. por eso no voy a trabajar para nadie y cuando lo haga involuntariamente lo haré blasfemando. vomitaré sobre cada palabra que empiece con la letra trabajo, inteligencia, velocidad. me ralentizaré voluntaria, aumentando parámetros de intensidad. llevo soñando desde hace días que soy un tubo.

la rana mágica

rana
hace menos de un mes un extraño me abordó en una librería del centro de barcelona comentándome acerca de una edición de lujo sobre el trabajo de un coreógrafo catalán. rápidamente quedó claro que no sabía mucho de dicho personaje, pero al parecer no era lo más importante. iba bien vestido, todo de negro pero con gracia. yo iba hiphopera de la mina y con el pecho hinchado de amistades legendarias y cannabinol. la conversación se vuelca hacia la miseria de lo pedestre: dónde vives, qué haces, cómo te llamas. tiene personalidad el mexicano, pero no lo suficiente como para hacerme mirarle a los ojos. ni como para crear un personaje. ni como para pensar algo sorprendente o desarrollar demasiado alguna idea. contesto con monosílabos cuando puedo, sino con palabras de pocas letras. en un momento dado pronuncio la palabra imagen y él comprende magia, dando con una palabra clave para lo que sería su siguiente historia, un episodio de ciencia-ficción esotérica ambientada en el desierto yanki donde los protagonistas eran su amigo, otro personaje cuyo nombre no recuerdo y una rana mágica. total, que la rana concede cualquier tipo de deseo que se le pida (ej. amor eterno), y que su amigo la ha conseguido y después de un tiempo ha decidido dársela a él. en un gesto de surrealismo extremo, creo toda la historia y me descojono cuando la rana ahora se exhibe ante mis ojos, se deposita en mi mano, y decide seguir su camino junto a mí. no me lo puedo creer. la ambición me llena entera toda, me veo a mí misma dando vueltas en un globo aerostático alrededor del planeta sin parar. el tío (a quien ya no veo como un hombre sino como un benefactor directamente importado de los ángeles (california) puesto por casualidad ante mí en una librería) me aclara los detalles (lo que en chile se llamaría la letra chica) que son 3: desear aquello realmente; que se trate de algo factible; poder procurar las condiciones para su realización. yo que en ese momento estoy totalmente idiotizada por las posibilidades potenciales de la rana no reparo en sus condiciones. le ofrezco uno de mis deseos de año nuevo y le sale “inteligencia” (cómo no, ha pillado a la única colgada que podría comerse lo de la rana, y eso me parece que ya es bastante). a la rana le hago una especie de estrangulamiento con las manos sudadas por la ambición. quiero, quiero, quiero. la rana mágica, en mis manos. es de plástico. me la meto al bolsillo. le agradezco mucho el regalo (que me comprometo a entregar a otra persona dentro de un tiempo prudente (¿cuánto?), uno o dos meses). le pido su dirección de e-mail por si se me olvida el sortilegio (que por supuesto ya he olvidado) y hago referencia a una novela de bolaño a propósito del nombre de su web. hasta ahí yo con la rana mágica y todo su poder. pero pasan los días y me doy cuenta de que es una estafa. es decir, la rana es una motivación para centrarse en un objetivo determinado sin miramientos, y eso, claro, tiene sus consecuencias. pasan los días y me dan ganas de escribirle al hombre (ya no mi benefactor) pidiéndole su dirección de correo postal para hacerle inmediata devolución de la rana. incapaz de centrarme en un solo objetivo, me parece que su efecto se orienta a la persecución obstinada de un resultado, y mi humanidad no está capacitada para responder con tal voracidad a muchas cosas distintas. la rana exige dedicación absoluta (como dirían las bases de una beca del conicyt), y yo en mi humilde capacidad, podría obtener el resultado pero seguramente a costa de un proceso descuidado. más allá de la dificultad y en práctica decido revaluar las opciones, la rana tiene un potencial que quizás no he sido capaz de determinar, quizás deba pensar en otro tipo de deseos. pero pasan lo días y no sé qué pedirle. entremedio se agotan los deseos que reparto y me queda que tendré un año multiorgásmico, que seré una precaria ejemplar y que me liberaré de superficialidades. ok. y la rana duerme en mi bolsillo. la verdad es que me debo dar prisa, pero no doy con la idea ¿sería demasiado pediros ayuda? gracias, seré generosa.

la cefalea como fuerza creativa

cefalea
desde hace 6 días tengo un dolor de cabeza horrible que no sé reconocer. nunca he tenido sinusitis ni migraña ni neuralgias ni un tumor, nada. he sido básicamente sana. convivir con este dolor (que no amaina con ibuprofeno) me ha hecho pensar en todxs esxs poetas y artistas enfermxs para quienes el dolor se convierte en fuerza creativa. quizás ha llegado mi hora. poeta maldita por la neuralgia, mi hora de padecer. en práctica se siente como si te atravesaran con un fierro helado la cabeza transversalmente, como un apretón macabro dado a pura presión. el sentido atrofiado se retuerce, no se expande sino como niño asustado y obliga al cuerpo a menearse con lentitud. toda yo ralentizada, a 12,5 frames por segundo. luego la evasión de cualquier cosa moderna o divertida, las drogas, el alcohol, los sacudones. eso sí, la marihuana la sigo consumiendo porque sé reconocer ampliamente sus facultades terapéuticas y antiinflamatorias. total, que mi cabeza sigue así, y no sé si con los días el dolor disminuye o es que mi acostumbramiento crece. intento dedicarme a tareas física e intelectualmente flojas confiando en que pronto esto acabará y podré dedicarme, con todas mis facultades, a actividades más exigentes (si es que no me acostumbro definitivamente al estado distendido del vivir al que el dolor me obliga y al que yo me someto con los ánimos de la mejor sumisa del continente).
no fue esto, pero sin duda ayudó, lo que hizo que este año comenzara sin planes ni objetivos. estoy madurando o me vuelvo jipi y cómoda. durante los primeros días del año me llegó una rana mágica concede deseos y no he sabido qué pedirle. incapaz de centrarme en un  solo objetivo, la verdad es que sigo tranquila. el invierno pasa y hay sol. y muchos frentes abiertos. quizás el rizoma ha llegado a mi vida de forma práctica.

* la foto es de mi querida malena (¿cuándo te haces una web para ponerte un link?)

divagaciones sobre ese invento europeo: europa

parral
desde que vivo en europa cada vez estoy más segura de que la calidad de la materia prima de los alimentos es mejor aquí. me refiero a aceites (y lípidos en general), harinas, azúcares y casi todo. también las normas relativas al uso de químicos es más estricta y existen lugares que han zafado de la prohibición de lo no pasteurizado (francia). es así como la gordura del viejo continente es menos visible y menos mórbida que la del proletariado chileno (por hablar de algo conocido). y es así como una sílfide europea se zampa un bocata de 50cms. con toda tranquilidad mientras una rechoncha chilena se prohibe un canapé con la máxima angustia. mi teoría es empírica más que científica, no he revisado estudios ni cartografías reales, sólo son supuestos y observaciones a partir de mis propios hábitos alimenticios y cómo éstos modifican mi fisionomía, la casa donde vivo.
no sé por qué he soltado todo esto si en realidad venía a hablar de otra cosa. venía a hablar de comida, o de procedimientos sobre la comida. comienzo otra vez.
desde que vivo en europa me he visto enfrentada a modos de hacer totalmente ajenos. es cierto que la lengua castellana se comparte entre el continente sudaca y el estado español, aunque más bien diría yo que todas las versiones están inspiradas en la misma fuente a pesar de que los engendros en los que las derivaciones se convierten no tengan necesariamente nada que ver. en españa se debe volver a aprender a hablar, las cosas se llaman de otra forma, no se trata de aprender un sistema nuevo, sino detalles, gestos fonéticos, fragmentos, sobre todo sustantivos, materiales, vegetales, eufemismos, insultos. luego la construcción de una frase con otra gramática, apenas ligeramente trastocada. o despertai, despertás, despiertas, sutiles versiones de lo que en teoría es el mismo significante. otra disgresión.
desde que vivo en europa me han dicho de mi ignorancia respecto a la forma correcta de preparar los alimentos. normatividad culinaria, nadie se salva. de una forma extraña todo conocimiento práctico previamente adquirido se ve deslegitimado en un segundo, una mala cara, una negación, no es así, y la enorme olla llena de mejillones (que no choritos) cocinados al vapor de vino blanco con perejil y cebolla se queda abandonada 3 días hasta que comienza a apestar todo el entorno de la cocina. y se va a la basura. hay que aprender que el café se prepara de una manera (italiana o americana), que con leche no se toma después de comer, que los lácteos y el pescado no se llevan y que el maíz (que no choclo) es básicamente comida para cerdos (no chanchos) o vegetarianos. hay que aprender a moler el tomate, a bañarse en aceite de oliva, a la cocina como antro del aceite. aprender a abandonar las manías ansiosas, abandonar el paradigma del “bistec a lo pobre” o del “sánguche de pollito falso”. de paso invalidar cualquier bacanal pretérita, una pizza del alto del pentágono chorreada con queso mantecoso (porque es el único), porque simula petróleo en abundancia y espesor. invalidar un festín de golosinas grasosas, un pollo relleno de cualquier cosa, un cuye relleno de ron. invalidar los mariscos en plan salvaje, el apaleo de locos no existe. volver a aprender modales, deseducación, involuntaria (des)integración. aprendí a pintarme las uñas a los 30 años y todavía lo hago mal. mal digo todo lo que no entiendo y mal digo cuando entiendo (porque pronuncio mal). aunque suene grandilocuente no tengo país de origen. nací en medio de una lluvia de esquemas en constante descontrucción. nací en europa por casualidad y sólo para no ser de allí.

new year, old bottles

amigas

todavía tengo las lágrimas de malena pegadas a la cara. llegaron como un sueño a mezclarse con mis sudores. amor, amor jugoso, amor primitivo, indeleble, mezclado con mi baba chorreteando por la almohada. te amo me dijo, lloraba y se fue. dejó su alisador de pelo, dejó un bote de jabón biológico de lavanda, y pensé que era su chaqueta de cuero la mía. después se fue vania, cuando desperté con resacón de mí, de mi sueño, de lo que le balbuceé a las 6 de la mañana, que a pesar de viejas (casi) no teníamos la prisa de nuestras vidas orientadas a la coordinación grupal. llegó tarde, la alcanzamos tarde, le dije. y por primera vez creo que me dijo qué importa, o lo imaginé, a ella diciéndome que algo no importaba, que no tenía importancia nuestra falta de impecabilidad. dormí pensando en que siempre saca su tajada, al menos se va con algo más que chuches ibéricos en la maleta. sus lágrimas hidratan mi cara. vania se fue sin lágrimas porque no es de caballeros llorar en público. me preguntó que dónde nos veríamos la próximas vez y entre las alternativas que me dio elegí istambul. dobló sus cosas 20 minutos antes de partir, una mochila ínfima, sin cables (me debes las fotos golfa, cuélgalas en megaupload), sin ordenador. hoy sentí que mi vida era poco para darles y que mi obstrucción mental no me permitía discernir  suficientemente qué objetos posibles darles. me quedo planchada, con un gusto en la boca que no puedo clasificar porque me quedo resfriada y humilde. este año comienza tan lento y no importa porque no tengo prisa, por ahora.

dosmilonce, pequeña nimia declaración de intenciones

2011escritura
este año podría plantearme cargar menos el lápiz sobre el papel cuando escribo. pareciera como si le estuviera clavando el boli, como si tratase de rasgarle las líneas, matar el papel. cada vez lo hago menos, este blog casi en su totalidad ha sido escrito sobre un teclado (y siempre la misma duda ¿cambia esto la forma de escribir?). podría dejar de gastar milésimas de energía pulsional en esa fisura de mi fuerza, que sólo aja, que no mata. podría desplazar la presión a otro punto, la intensidad de la letra, no como algo físico, no como algo dolente, no como daño al soporte, ni marca, índex de la tensión de mis extremidades. preferiría este año dosmilonce invertir esa mínima fuerza pulsional en el espacio de la palabra misma, que aunque a ratos es descompuesta por la pereza o la ausencia de deseo rotundo por inscribir alguna observación básica y simple, persiste en su recurrencia como un gesto, como un carácter indomable, como un defecto de fábrica (me sudan las manos), como un lunar o cualquier cosa que estará siempre allí, cargada de insondable compañerismo (o más que compañerismo un siamés), una relación siamésica entre yo y esto que escribo. dosmilonce años de producción escritural, que otros llaman historia (aunque sean la mayoría inscripciones bastardas de corazón a corazón), transfusiones, mensajes cifrados. y yo seguiré como un zombie en estas lides, porque me gusta y me sale del coño (decir que lo hago por necesidad sería mentira, un tic poético y nada más), porque soy conmigo misma en la sumatoria sucesiva de letras significantes, mientras controlo la dureza con que maltrato al papel, mis ojos, mis manos, mi carne toda, mis espasmos lúgubres o frescos, mi odio, mi verborrea silenciosa, mi emoción más profunda, desdentada, balbucea.