…pero ¿pueden existir escuelas queers de teología?

más invitada por las amigas que podía encontrar allí que por la curiosidad en sí misma, asistí a algo que parecía ser el hito fundacional de una estructura académica-freak y descentrada de la institución, extraña como el formulario desconfigurado de google docs en el que había que apuntarse.
no es normal encontrarse con una monja (hábitos de monja sic) en la mesa de una conferencia queer. si se lee la palabra queer en su traducción literal al castellano es “rarito”. rarito es pues lo de la monja… lo que no es monja es la historia socio-política de la palabra queer, no sé si me explico. de momento no han habido monjas en esa genealogía, al menos no en la oficial mainstream deluxe, y que este fuese el momento de su aparición, la verdad, me llenaría de gozo místico o al menos, de un poco de satisfacción transgresora. soy muy normativa o es una cuestión de representación que vea en los hábitos de la monja a una institución entera. es verdad que muchas mujeres fueron monjas para que la sociedad las dejase en paz, que muchas querían conocer y aprender, que muchas querían a otras mujeres y el convento prometía la posibilidad de una especie de harem invertido. también creo que a las monjas de alguna forma se les ha expropiado el ser mujer, porque algo debe pasar con los códigos de la feminidad que en ellas se extravía. existen maravillosas historias y mitos sobre monjas, sobre sus mazmorras, sus tácticas de contingencia, sus afectos y conocimientos. y eso es en parte (en su mejor versión) la humanidad y la religión: maravillosas historias y mitos sobre sí misma.
ayer, en el mismísimo “día del señor” nos juntamos algunas curiosas a escuchar aquello, esto de la escuela queer de teología.
tengo que reconocer que después de tanto tráfico del concepto, después de tantas idas y vueltas transcontinentales, no podría decir con exactitud qué es lo queer. es lo que me pasa con el arte, llega un momento en que resulta difícil definirlo. con la teología aún peor. si bien se supone que es el estudio de dios (en el original con mayúsculas), en general ha habido una hegemonía de dioses en ese estudio, predominando, again, el dios cristiano. vamos, que cuando se dice “el cuerpo de dios”, la mayoría imaginará a jesús o como mucha abstracción, una hostia.
en la actividad celebrada en la bonne ayer había una monja (la teresa forcades, que la verdad es que me encanta, y además valoro mucho su devenir símbolo sexual, su capacidad de desplazamiento y su absoluto frikismo) y dos académicas, una alemana y otra británica.

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cuando judith halberstam habla de la metodología queer se refiere a una que “supone una cierta deslealtad a los métodos académicos convencionales” (2008, 32). pero en la estructura de ayer no había ni el más mínimo desacato a los métodos académicos convencionales, sino un amplio escenario, una mesa, tres micrófonos, una lengua hegemónica, unas referencias bibliográficas y un titánico esfuerzo retórico por invertir el signo de la opresión religiosa. vamos, que estructuralmente bastante poco queer era el formato.
impulsada por mis amigas ausentes, intenté tomar nota de cada idea que se exponía, pero esto desde mi condición impedida para hacerlo con total fidelidad: no tengo una cultura religiosa muy extensa. me bauticé como gesto de rebeldía ante mis padres ateos, y por extorsión del núcleo ampliado de la familia a los 8 años. aunque mi abuela se esforzó por hacerme catequesis, a mí me importaban más las galletas y los helados que sus palabras sobre la biblia. a los 14 no me había arrepentido, pero me inclinaba más por la lectura de aura, y había vuelto a la desconfianza total por estas estructuras de religiosidad tan cerradas de las que había renegado (por influencia de mis padres) hasta los 6 años. durante mi vida he desarrollado una espiritualidad híbrida y extraña. tengo un altar, pero le pido a mis muertas y a santas no reconocidas, como karol romanoff (la primera santa transexual de chile), practico rituales inventados, diseño actos de transgresión simbólica, leo el tarot…
mi otro gran problema para poder pillar con fidelidad lo que se exponía era el inglés. no porque no entendiera nada, sino porque nunca estoy completamente segura de entender correctamente.
pero seguramente el mayor problema que tuve fue poder desplazar lo queer a un terreno metafísico. la exclusión a la que se han visto sometidos los cuerpos e identidades queer no me parece un asunto precisamente metafísico, todo lo contrario. la opresión no es una cuestión abstracta es, para desgracia de una inmensa minoría, algo material. a pesar de eso, me pareció un ejercicio retórico “bello” el intento por proponer una etimología alternativa de la palabra queer que hizo la forcades. yo también reconozco la hegemonía anglosajona en su etimología (leámosla también como genealogía) y me gusta que sea desacralizada, revisada, puesta en cuestión. pero claro, los ejercicios retóricos vuelven al terreno de lo inmaterial, y ¿qué coño hacemos con las exclusiones, las opresiones y todo aquello que afecta materialmente a algunos cuerpos específicos?.
a mí me parece que una gran y justa crítica que se le ha hecho a algunos feminismos precisamente tiene que ver con esa generalización dada por el feminismo blanco de clase media que busca unificar la categoría mujer como un eje de opresión sin matices demasiado significativos. creo que en parte lo queer surge de allí, de la resistencia a esos discursos, de la necesidad de reclamar opresiones cruzadas, enmarañadas, superpuestas, que no afectan a todos los sujetos, en este caso, mujeres por igual. pero en un punto (y aún asumiendo que el misticismo ha sido excluido de los campos del conocimiento o de lo legítimo), las concepciones cristianas de lo humano son planas y unificantes. es más, la religión ha dividido en dos los géneros posibles, se ha acoplado a la heteronorma, ha matado y asesinado, ¡incluso ha quemado libros! de ahí creo que viene una gran y principal resistencia a todo lo que huela mínimamente a iglesia (sé que estoy unificando iglesia, religión y espiritualidad, pero es que ¡eso es lo que ellos mismos hacen!).
es guay que existan monjas y curas simpáticos, tendientes a lo social, con espíritu revolucionario, pero llegado un punto en su activismo me resulta difícil no preguntarme por qué coño siguen dentro de la institución. una institución francamente de mierda, asesina, opresora. una institución que condena la autodeterminación corporal, que en chile hasta el día de hoy prohíbe la píldora del día después (ni hablar de aborto). esa institución que resguarda unos protocolos que hacen de este mundo uno menos vivible, y ahí otra vez no entiendo el por qué seguir acoplado a ella.
evidentemente no quiero cuestionar la experiencia mística. pero la experiencia mística en sí tiene infinitos lugares de desarrollo, no puedo yo venir a confirmar la hegemonía eclesiástica como un espacio de desarrollo espiritual, simplemente no puedo. así mismo me cuesta aceptar que sigamos ad infinitum desmaterializando las opresiones (así como los católicos hablan de un “pobre” genérico, de un “pecador” en infinitivo), porque en algún momento de la charla me pareció que en un intento por sacar a la cultura religiosa de los parámetros en los que ella misma se ha situado todo recaía en un espacio abstracto y generalizante. que claro, todos los cuerpos sexuados son colonizados, pero no puedo sino decir que, lamentablemente, hay algunos más colonizados que otros. esto me sonaba en un punto a lo de “yo no creo ni en hombres ni en mujeres, creo en las personas”. brutal. personas, claro, pero como decía la itzi “no somos globos de helio suspendidos en el limbo social”. nunca olvidaré una viñeta donde una niña le dice a un niño “todos somos iguales” y el niño le responde “sí, pero yo soy más igual que tú”.
entonces yo ahí, sentada durante 4 horas en una charla, escuchando a la profesora alemana decir que todos los cuerpos son colonizados, que la violencia epistémica de lo “normal” nos afecta a todas, que la crítica queer teológica no es sólo contra el disciplinamiento de la heteronorma sino con toda regulación a la que está sometido cualquier ser humano, y sí, hace sentido, pero ¿es lo queer el espacio para invisibilizar el atentado masivo, la bomba atómica de lo simbólico que es la heteronorma? y aún más, la profesora alemana citando a said, a spivak, a mbembe, y todo un auditorio blanco escuchando atentamente mientras afuera una asociación de trabajadoras vendía empanadas en el break, y allí las únicas dos mujeres negras del encuentro.
bueno, como ya dije arriba, no sé si me enteré bien de todo lo que se dijo. además “sólo” aguanté 4 horas (el evento duraba hasta las 10pm). pero dejo aquí parte de mis sospechas, principalmente porque (sara me animó a hacerlo y) pensar y conversar de estos temas juntas, quizás, nos haga menos humanas.

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