el impacto de la llegada del animal a la ciudad

impacto_animal

una línea de metro completa lleva por nombre la marca de una compañía de teléfonos. la empresa privatiza las calles, unifica las derivas posibles, apadrina diversos proyectos de transporte público. el logotipo identifica el trayecto, coloniza la memoria del lugar. mientras, un animal se frota contra mi cuerpo. todas las calles privatizadas por las fuerzas del capital, pero en el encierro la animala convive con otras fuerzas, sin saber si es/soy/somos capaces de soportarlas: el sudor, mis gemidos atenuados por su potencia bestial, el olor de su sexo, aspectos del cuerpo naturalizado por las fuerzas del orden y la ley. después del frotamiento, del retoce, mi pecho queda abierto-rasgado. mi pecho pasea por la ciudad tragando alegremente la contaminación, los ácaros, el polen, el capital. ¿cuál es la diferencia entre un límite y su transgresión?

quedo sudando todo el resto del día, como un grifo abierto.

en mi brazo izquierdo un morado de considerables proporciones se instituye atenuación, o bien derechamente un eufemismo, de las mordidas profundas e invisibles que el animal me ha dejado. sigo sudando durante la noche aunque ya no haya sol. aunque vaya desnuda me siento sofocada por el calor de un vestuario para travesías de alto riesgo en el polo norte. me perturba su recuerdo, estoy marcada.

sudo varios días seguidos, incluso sangre. el líquido que despido borra la tinta de viejas cartas de amor; borra las herramientas de todas las cámaras de gas representadas por la literatura occidental; quema con su acidez documentos oficiales; seca a base de sal todo rastro del pudor.

afuera las calles convertidas en expuestas jaulas de alta seguridad. adentro, mojada, abatida, algo más vieja, experimento una lluvia de meteoritos o algún otro fenómeno natural del todo impredecible.

hay un hilo de mercurio entre el animal y yo. a veces, cuando la temperatura aumenta, el hilo se expande y extirpa espacio al plan urbanístico, al veneno. la diáspora es la casa matriz del vínculo. la expansión del mercurio aumenta en la medida que el animal y yo unimos y separamos el peso de nuestros cuerpos. en realidad se trata de un movimiento orgánico que se rige con la mecánica del émbolo y cuyo efecto aún es imposible de predecir.

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