
vale, voy a decirlo, aunque esto me produzca muchas dudas de no saber si (otra vez) estoy haciendo de arrogante, de ignorante, de rapidista prejuiciada, niña lerda y opinona, artista revenida y mala, vaga. la verdad es que no tengo un pelo de crítica de arte, y a pesar de eso cuesta desprenderse de la acumulación de halagos que el (y sólo el) campo del arte esgrime sobre alguno de sus exponentes. pero qué hago cuando la idea se me revuelve, cuando vuelta persona, ante cualquier otra cosa, me desagrada el resultado de tanto talento. o no lo veo.
llevo 3 días contrariada pensándolo y si no digo algo me quedaré con un truñito dentro de la garganta, me dará rabia algo tan inofensivo como el arte, tendré más motivos para privarme de algo por el sólo hecho de que esto me ha parecido fatal, de que la mayoría parece ser hostil y engañosa, etc.
aprovecharé de escribir sobre mi experiencia ahora, mientras hago la digestión matinal. es un buen momento cuando la mierda fluye tranquila, sin prisa, sin pausa. las vacaciones son así mismo buenas para ver exposiciones. todo es parte del mismo paquete, tiene la misma consistencia.
en mi vida había querido hablar de pipilotti rist porque no había visto nada suyo más que en la pobre compilación de artistas mujeres de la taschen, y en mi libro de arte y feminismo (de phaidon). creo haber visto en internet algún video, hace tiempo, convencida de que tanto el frame de 6×4 cms. impreso en blanco y negro, como el video de 320×240 del youtube no le podían hacer justicia a una de las artistas más renombradas de la contemporaneidad artística.
fui paciente y esperé hasta que el destino me puso por delante (a unos metros de la puerta de mi casa, en la fundación miró de barcelona) una antología 3D de su obra. qué ilusión conocer a una de las mayores exponentes del videoarte contemporáneo, a una de las tantas que habitan en casi todas las exposiciones de arte de mujeres, arte feminista, arte y género (categorías ya bien sospechosas en sí mismas).
apenas entrar a la expo se me salió una exclamación de ¡qué bonito!: un circuito abierto conectado a un monitor minúsculo mostraba a unxs niñxs jugando al borde de una piscina. luego una pantalla doble, espejada, me engatusa con un cover de chris isaak. siempre me ha parecido un coñazo que lxs videoartistas te obliguen a ver piezas de más de 5 minutos, pero aquí era distinto. la suave imagen de hojas, agua, pies, manos y ojos simulaba un plácido descampado electrónico, dócil y leve parecía contenerme todo el tiempo que hiciese falta en ese luma key eterno. y sucumbí. sucumbí ante los centelleos multicolores de la imagen, sucumbí ante la guitarra lánguida y la voz melosa de una tía cantándome al oído.
¿y qué si esto no lo estuviera haciendo una tía? ¿y qué si esto fuera una sesión de visuales de una persona enormemente sensible con la imagen, y no estuviéramos en un museo sino frente a la pantalla del tdt? ¿y qué si esto no fuera el premio joan miró sino el ejercicio de alguna de mis compañeras de bellas artes de la pontificia universidad católica, inspiradas en los bellos sentimientos de su infancia en la casa de campo de su familia rica de origen suizo?
una hora después el placer comenzó a languidecer también. no era un placer sólido. empecé a sentir que esto no era más que masturbación. visual. intenté leer algo en las secuencias, algún desastre, algún desacato, algún desajuste en esta perfección sosa del technicolor, en esta música tranquilamente radial. busqué a la artista feminista (y con el perdón de todxs, pero ¿qué coño es eso?), busqué algo que no sabría bien cómo definir, porque cuando digo contenido no me refiero a leer un manifiesto, ni una historia, ni un reportaje, sólo a percibir algo más profundo que la primera capa de imagen y los dispositivos dispuestos para acceder a ella. estaba buscando algo, y mi ansiedad crecía exponencial al tiempo que aparecían atisbos, sugerencias, intuiciones que acababan estando muy dentro mío, muy lejos del museo. comenzaba a ver todo esto como un hermoso cascarón hueco.
en el desespero consulté el tríptico que te daban junto al ticket de entrada. un papel reciclado fantástico impreso en cuatricromía opaca, traducido a tres lenguas. mala jugada la mía. realmente a veces los museos deberían considerar en serio no interpretar las obras que exhiben, hablar quizás de lo que hay, de los modos de producción, de la biografía de la artista (si no es por los sponsors suizos no hay forma de saber la nacionalidad de pipilotti), más que escribir cosas como “esta pieza habla de nuestro profundo y permanente deseo de entendernos totalmente los unos y los otros y de nuestro deseo casi imposible de ser sincrónicos” (sic). nadie puede… o sea que probablemente el porcentaje de gente que no entienda la pieza “aprenderá” que es este su significado, como si se pudiesen establecer líneas directas entre una forma, una conjunción de contingencias, varias personas y esto.
abandonado el tríptico, que usé para escribir la sensación de languidez y desconcierto que me invadía, me pregunté por qué su obra puede ser considerada de manera cierta como feminista. ¿era porque aparecía su cuerpo (delgado, blanco, pelirrojo) tangencialmente camuflado entre las texturas orgánicas y videográficas? ¿era porque en un plano de 3 segundos (del total de 107 minutos) aparecían unas bragas manchadas de rojo? ¿era porque usaba canciones lentas y música romántica en sus videos? ¿por qué el género (femenino) va apareado a flores, agua y ramitas? y por último ¿por qué cresta pipilotti es mujer?
al final todo este arte feminista tiene que tener elementos muy femeninos, como para comprobar que las mujeres son sensibles, delicadas y unas mamarrachas.
debo decir que mi primer encuentro con el trabajo de pipilotti no dejó de ser traumático. para confirmar mi duda o mi error (porque puedo estar siendo injusta y despiadada, víctima de una exposición incierta, o sencillamente ignorante y bruta) vi la compilación de ubuweb que sin duda es mucho mejor que la muestra, descubriendo un trabajo sucio con el video, de hace 20 años. me gustó un poco más, aunque no podía dejar de sentirme viendo un video clip.
si alguien tiene algo que generosamente me pueda explicar, algo que no vi, que se me pasó, aquí estoy.

se están acabando. como todo, diría la vieja de mierda que llevo dentro, mientras mi otro yo, uno de los tantos otros, piensa que si algo no acaba o es ilimitado no existe. esto tiene que acabar y su fin es parte de su delectación. me tiemblan las manos, algo aquí adentro es incontrolable. es imposible sistematizar cosas disímiles y enormes, no están hechas para eso, no están hechas para nada, no están hechas.
el verbo perdido, el que babeo en en este momento como otra fuente de placer (aparentemente masturbatorio, pero que como estás ahora tú chupándolo deja de serlo) irrefrenable, se manifiesta como pequeñas contracciones faciales en la cara oculta de mi cerebro. de mi corazón.
se acaban estas vacaciones paranormales, subnormales, vacaciones humanoides igualmente, y reveladoras.
cuando estuvo mi querida danita aquí me dijo que leer mi blog llegaba a veces a darle vergüenza, esto por lo íntimo. cuando empecé este blog, hace casi un año, me lo planteé como un ejercicio para desbloquear mi parálisis escritural, esa que adquirí apenas pisar barcelona. consideré que lo más fácil era hacerlo a través de un diario, y deseé en lo oculto poder violentar con una intimidad desgarradoramente impúdica. creo que sólo lo he logrado en contadas ocasiones. it doesn´t matter. pero vamos a ello:
durante estas vacaciones he tenido un par de revelaciones que me llenan de alegría, especialmente al yo feminista revolucionaria que llevo dentro, que se alimenta de cambios sociales, pero que toca la glotonería con cambios personales.
aunque te parezca pequeño, para mí significa bastante:
1) mear de pie. hay que contextualizar, vengo de una familia que el sistema llamaría “absolutamente disfuncional”, y que a la vez me ha dado una infancia en parte compartida con lo que el sistema clasifica como 6 varones. por mear de pie y en cualquier sitio es como se ha dado la única versión en mí de los que freud en 1905 llamó algo así como la envidia del pajarito. ahora sé cómo hacerlo, y no cuesta nada. si tienes un felpudo frondoso, abre sus labios y déjalo expresar (expulsar) toda la verborrea amarilla que tenga dentro. spread the word.
2) más que una revelación quiero pensar que la biblioteca de helen ha sido un aliciente a todo esto. durante estos días he estado acompañada (además de hermosas personas de carne y hueso) por paco vidarte (r.i.p. su familia ha botado su web y su blog, que alguna vez leí), itziar ziga (maravillosa), monique wittig, brevemente por bea espejo, algo de comic, el parto orgásmico (documental hippie y kitsh pero muy instructivo, como estoy rodeada de partos lo colgué en internet, podéis bajároslo aquí) y las muertes chiquitas.
3) correrme con un dildo por la vagina. esto podría llegarme a dar pudor reconocerlo, pero mucho menos que el placer que me da visibilizarlo. desde hace poco más de un año que he comenzado a incrementar mis intercambios sexuales protésicos. en un momento temí un autoboicot que consistía en la dependencia a los penes de carne para la obtención de un orgasmo por penetración. ¿qué es un pene, un género, una invención? así mi desasosiego, porque los orgasmos que son provocados por un pene no tendrían que especificar material (ni color). pero las vacaciones y la insistencia me han hecho superar la dificultad, mi coño ya no hace distinción material ni racial, estoy liberada. “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. me voy a practicar, o más bien, a predicar con el ejemplo.
os dejo una foto del maravilloso ejemplar.


(en un recodo de la civilización, con todos sus gestos, pero a la bola personal, grupal).
por qué no escribir siempre, por qué esa pereza de coger el lápiz, o más concretamente el teclado, juntar letras, fonemas, formar relaciones. crear los sonidos bonitos del significante estructurado por capas, transparencias y puntos de fuga. por qué no hacer crecer esa esperanza, aunque la pereza, el descontrol y la dispersión asistente me saquen del flow.
una vez una mujer que ha publicado varias novelas y libros de relatos me dijo que escribir costaba, que era un trabajo arduo, que no apetecía, que había que esforzarse. homologaba la escritura académica con la otra (cualquiera). me pareció exagerado. una tesis no puede ser como un diario de vida. o sí. últimamente he leído a varias de mis bloggeras favoritas enunciando esta pereza, esta desesperanza, este hastío con la escritura o con la obligación de la constancia, del público incluso.
(sólo enviarles mis mejores deseos, y que se recuperen).
la escritura académica sigue provocándome una resistencia atroz. no es que no me sienta capaz, es simplemente que no me apetece. pagaría para que alguien me escribiera la tesina, pagaría en carnes.
en lugar de eso una enorme cantidad de lugares comunes e inexplorados habitan mi kilo y medio de cerebro. muchas veces estos espacios se agilizan en compañía, se facilitan, como diría la jerga contemporánea del eufemismo social. siempre me ha gustado la idea de escribir textos colectivos, y en algunos casos ha funcionado, y eso es difícil que funcione.
a veces es bueno que alguien te diga escribe esto, es una buena idea (imagen, situación), pero la mayoría de las veces olvido lo que era, más recuerdo la instancia, el sabor del vino, los besos, el sudor.
a veces alguien te dice escribe esto, y después de dos días de sano ejercicio mnemotécnico vuelve un tenue sabor de lo dicho, una palabra, un concepto, una idea.
a veces no recuerdo ni con quién estuve.
a veces me viene una especie de inspiración de la hostia que no tiene hilo conductor y que podrían ser diez novelas o ensayos filosóficos si pudiera escribirlas durante la media hora que dura esa sensación. como es imposible sólo queda un rastro, nunca los suficientes.
a veces me lo recuerda al día siguiente la misma persona, y luego sólo me queda la palabra aludida.
ahora fue feminismo.
helen me la recuerda sobre su cama, interesante lo que dijiste. el qué le pregunto, “lo del feminismo” dice.
ok, debo tatuarme en algún rincón del kilo y medio de cerebro esta idea. algo dije, quizás algo importante, o estábamos muy drogadas, y eso no importaría porque al final cada unx decide cómo se mete los químicos, si es en pintura de uñas, ibuprofeno, coca-cola o gasolina. no importa, nuestra cabeza resiste un resto.
al parecer sólo me pareció algo feminista. estar un fin de semana en pelotas, terapia grupal o taller de performatividad (¿hay alguna diferencia?), tratándonos como reinas, bailando, hablando incluso por hablar, intentando buscar las bases de la libertad, o de la liberación (que puede llegar a ser igual). estar ahí, en tetas todas, discutiendo sobre lo más adecuado, incluso pasando por el lado del marxismo leninismo queer (no sin darle una patadita), sobre la fabricación reproductiva de mecheros, niñxs o performatividad de la violencia. hablando mentalmente, pensando en voz alta. ay. feminismo a secas, más que llamarlo de otra forma, hay que resignificarlo.

hermoso testimonio gorda, paródico en sí, me dijo la cristeva por el chat. porque a veces me pregunto si ir contra la corriente de la contracorriente será ir para el mismo lado que todxs lxs hijxs de puta desgraciadxs. pero no. es un asunto de direccionalidades indirectas, un oxímoron localizar lo deslocalizado.

hace dos días me tomé una coca-cola. si fuera católica aquí diría “he pecado”.
hace más de 5 años que me lo prohibía, así como la ingesta de cualquier producto de la misma compañía. a veces las transgresiones se dirigen a lugares poco obvios. es mi caso.
necesidad de sentir la vergüenza de entrar a un bar y decir “una coca-cola”. pronunciar cada una de sus sucias letras, pagar por ella, ponerla en un vaso con tres hielo y un pedazo de limón, eructar su residuo dulce, beber para sentir en la lengua el fantasma de su gas seco. qué asco.
así, sin más. eludiendo la cerveza, eludiendo el sano vaso de agua, la comida imposible en ese estado, aumentando la gasolina del capitalismo en mi sangre, contaminándome con su putrefacción.
pero a veces tengo que transgredir también esta (mi) rigidez extrema de lo prohibido.
(no se volverá a repetir, sólo fueron 4 dosis…)
los billetes también son un espacio público. como tantos otros, no es necesariamente nuestro. podemos sin embargo usarlo como escenario de lo que se nos ocurra, hacerlo nuestro. yo tengo poder y me tomo el derecho para alterar cualquier cosa que pase por mis manos o mi cuerpo o mi cabeza. los billetes para mí son un espacio de intervención, un flujo de poder que podemos subvertir cuanto nos sea posible.
pensar que lo que hay impreso en un billete pueda llegar a ser equivalente a una persona (gabriela mistral en este caso), me parece una distorsión propia del absurdo que es la normatividad. es un recurso retórico, no es.
por lo tanto cuando escribimos algo en un billete, no estamos tratando ni con arturo prat, ni con ignacio carrera pinto, sino con el lugar que oficialmente se le asigna a su representación, como iconografía del aparato de estado.
esto es como lo del aborto: que se despenalice significa que cada una pueda decidir si se lo hace. este proyecto no impone a nadie ocupar el espacio especulativo del billete.
la discusión que genera esta acción es también múltiple como sus materializaciones posibles: como si es necesario anunciar la homosexualidad; de si es o no respetuoso con gabriela, si se superpone a su obra; si los gays son tontos; de si la “condición” sexual es asunto privado…
evidentemente esta es una acción que tiene la potencia de trabajar sobre un soporte que pasa por nuestras manos, y siempre habrán personas que intenten reprimirnos, decirnos lo que podemos o no hacer con ellas.

la última semana estuvimos en madrid en la casa de maría. y aunque para mí madrid es poco más que lavapiés, me crucé por casualidad con la m-30 (que bien podría haber sido una alucinación provocada por el sol. o que haya aparecido sólo porque yo la amaba antes de conocerla). volvíamos de la nave de basurama y obsoletos, quienes me han honrado con la categoría “obsoleta de honor”!!!!. 2 colaboraciones con la pornoterrorista y 2 con laptopsrus. todo lo anterior por resumir en clave hipertextual sólo algunas de las cosas que pasaron ante mis ojos y/o mi corazón esta semana.
y ahora, otra vez en mi cuarto propio que es el internet. intento descifrar los gestos lingüísticos de los panelistas del 2º circuito de disidencia sexual (por un feminismo sin mujeres) que sucedió y sucede hasta ahora en santiago de chile esta misma semana. está mal grabado. por lo visto en la primera mesa nelly richard puso su cartera sobre el grabador, en la segunda no sé qué pasó, pero se escucha inaudible, y así continúan una serie de paradojas.
paradojas de la globalización: mientras en santiago de chile, capital mundial del aislamiento geográfico-cultural, la cuds propone trabajar sobre este tema post-identitario y meta-contemporáneo del feminismo sin mujeres; en madrid estoy en un encuentro internacional de mujeres vj´s que se organiza bajo la figura del ring, donde de dos en dos las vj´s “combaten” con imágenes entre sí hasta que el público, mediante un aplausómetro corriente, selecciona a la ganadora. mujeres entendidas como tal y sin punto de discusión.
paradojas de la sociedad: mientras una lectura fácil interpreta laptopsrus como un proyecto feminista, el circuito de la cuds es leído obtusamente como un gesto de provocación misógina.
paradoja identitaria: mientras preferiría estar en un auditorio precario rodeada de jovencitxs picadxs a intelectuales discutiendo sobre feminismo y categorías, me encuentro en un centro de arte discutiendo con un técnico argentino sobre conexiones vga, insistiendo en la relación pedestremente cotidiana (que todas quisiéramos superar) de las mujeres y la tecnología/los técnicos.
durante la semana parezco una rata. aprovecho cualquier oportunidad para sacar mi garra diminuta y roer un poco lo que me roe la desconfianza. nada de esto es lo suficientemente posible. en bares, patios traseros, pasillos o citas culinarias voy proponiendo mi propia duda, la instalo como una antena remota, la entierro con todas las fuerzas que tiene este diminuto insecto que soy en medio de un diálogo que provoco intencionalmente. leo con malicia, leo mal. me siento, como siempre, apátrida pero adaptable. voy apuntando en un cuaderno inmaterial los rasgos de la disrupción. tomo nota.
aquí sigo intentando descifrar el audio del circuito. amplifico ficticiamente el volumen al 400% como para traspasar la cartera de la richard, como para sentirme más cerca de ese mundo, mi mundo retorcido y desagraviado. escucho el audio fuera de contexto, mientras desarmo mi equipaje. encuentro en uno de mis bolsillos una nota sin fechar que dice:
Incluso en las mejores familias surge el miembro abyecto.
Ni siquiera nosotras, las raras, las amorfas, las que no tenemos paz ni hogar (fuera de unos hipervínculos sabrosos) ni nada.
Ni siquiera el ápice de lo más hermoso y permanente, ni siquiera nosotras, quitando el ruido de lo que nos conmociona, llegamos al acuerdo de lo constituyente.
Entonces somos eso porque somos así.
debo haberla escrito en algún bar, en medio de alguna discusión acalorada, regada con cerveza y vitaminas. ahora la leo escuchando repetidas veces la referencia a “santa butler”. la santidad es cosa de religión. incluso entre nosotrxs, lxs que constituimos una de las mejores familias de esta religión, donde como quien no quiere la cosa, también aparecen los sumos pontífices, los dadores de verdad, los fundamentalismos. yo, lamentablemente, no puedo tolerar el fundamentalismo queer. y no lo digo obviamente ni por el circuito (donde he podido sentir como una voz en la habitación contigua cerebros y cuerpos en cruces peligrosos) ni por las luces pacientes que me dieron mis interlocutoras del fin de semana. sólo lo lamento porque es una traza heteronormativa (me gusta esta palabra porque aunque parezca trabalenguas sale fácilmente lubricada por cualquier saliva), un esqueje más de esta plantación mutada, que cuando se me aparece, estropea el resto de la película.
y sobre los encuentros de mujeres a secas, qué decir. que en general tienen más recursos que los de las mujeres con varias comillas (como dijo la richard), más dinero y menos corazón. y mientras no escuche más audios, no diré más.
en la foto la primera mesa minutos antes del incidente de la cartera.
ayer pachi y yo fuimos a ver la expo de ocaña. al salir nos sentamos en una sillas de madera de esas duras que pone el ayuntamiento en los eventos públicos. el frío se cuela por el culo, especialmente cuando el ayuntamiento no ha pagado la calefacción municipal que corresponde a la primavera.
estábamos esperando el concierto de don simón y telefunken, y para mi sorpresa, también el de ajo, una micropoetisa que al parecer es bastante conocida y a quien mi ignorancia tenía en el cajón de lo oculto. la ajo decía cosas como: “otra vez no tengo apetito, es una pena que no se puedan fumar ni las lentejas ni los bocadillos”, “no es casualidad que todos los yogures de fresa caduquen el día de mi cumpleaños”, “en la actualidad vendo agendas pequeñas para gente de pocos amigos. y trabajo no me falta… y total, que siempre he sido una máquina de ganar poco dinero”. el acento castizo y la voz melosa quedaban tan bien con sus textos pronunciados lentamente, como escupiendo huesos de cerezas, o promocionando ron, tanto así que borraba la cita al preguntar ¿qué pasaría si corazón no fuese más que el aumentativo de la palabra coraza?.
hoy ha ganado el barça (o algún otro equipo de fútbol, no me entero) y las bocinas alegres e histéricas suenan desde la calle. incluso sobre estas bocinas la voz de ajo leyendo sus micropoemas quedaría bien, algo como gotan project haciendo fusión hispano-catalana.
pero antes de que comenzara toda esta revelación del micro romanticismo más exagerado de ajo, estábamos sentadas esperando, en el patio de la virreina. a mí el resfrío se me aceleró en ese momento, aunque mi enfermedad venía de mucho antes. previa incluso a la revelación ocaña que fue la expo, donde dos impresiones se superponen a todas las demás:
1) ver lo diferente que estaba la ciudad a nivel represivo (algo que ya había dicho el miquel misse con toda su inteligencia una semana antes, en el mismo lugar). esta ciudad que conocí llena de guiris (tuve que aprender esta palabra nada más llegar, aunque para mí sigan siendo todxs gringxs), y con unas normas cívicas (también he aprendido a repetir esto como eufemismo esdrújulo para la palabra aguda que es represión) tan absurdas que realmente logran borrar de alguna forma todos los indicios de lo que alguna vez fue barcelona. hoy esta ciudad es un puto escaparate, y al final resulta bien incómodo ser confundida constantemente con un maniquí. por eso buscamos atajos laterales en la bici, para no chocar con tanto gringo tonto que se pasea mirando las nubes, y por eso a veces imaginamos hacer okupaciones masivas de las ramblas que nunca terminamos de hacer porque siempre hay algo más urgente…
2) ocaña, la beata exquisita, la virgen charnega, la que si no hubiese nacido sevillana hubiese sido chola, porque no hay desperdicio en tener el culo negro y los ojos bien abiertos, chillar por las calles la verdad del goce, sencillamente.
tengo que ver el documental, aun hay muchas cosas que no he ganado…
el asunto es que todas esas fotos y videos y canciones de la ocaña me hicieron envidiar su desparpajo para ser/performarse mujer. más sentido me hizo el devenir perra al darme cuenta que yo he negado una mujeridad total, cuando en ocaña al menos, esta mujeridad excesiva se volvía paródica con tanta facilidad.
claro, es mucho más fácil parodiar la feminidad siendo marica que siendo bio-mujer. pero ¿por qué no intentarlo?.
sentada sobre esas duras sillas del ayuntamiento en el patio de la virreina (el espacio que nos tenían reservadas a nosotras, las maniquíes disidentes, inmigrantes y precarias) veía yo sobre un escenario vacío (que tenía escrito la palabra “love”) toda mi propia resistencia a la exacerbación de la feminidad, empujada por un guión feminista, orquestada por una moral de izquierda, sazonada con un poco de estética okupa, o punk, o indeleblemente ideologizada, a la rancia. allí, ante todxs nosotrxs, mi resistencia a parodiar por exceso, a reventar por sumatoria.
si bien es cierto que el último año he comenzado a usar uñas rojas, sólo lo he hecho en una mano. si a veces me calzo una minifalda bestial, debo contrarrestarla con unas zapatillas de fútbol, o una camiseta intervenida, una corbata, un puro. debo poner un cartel, por mínimo que sea, que diga: oiga, no se entusiasme, que aquí no todo es perfectamente mujer.
tanto nos había ayudado el feminismo que se llevó la confianza que me podría tener para pensar que por más que yo, la mona, me vista de seda, mona quedo. (mona, como una mona de zoológico). porque quién podría pensar que una persona como yo, aunque me pusiera mis mejores galas y más, no llegaría jamás a ser una mujer de papel couché sino apenas una mala copia, una imitación barata y marginal, un recuadro obsceno lleno de cuchillos y martillos en la página de vida social.
poca confianza me he tenido, eso le decía a pachi, o algo así, divagando en penumbras, esperando el concierto gratuito en esta primavera defectuosa que el ayuntamiento nos ofrecía por falta de pago. esperando a la ajo, que ni tan mina pero tan romántica, me dio clases para parodiarme el corazón.

dejo unas fotos de mi acción más ocañera: miss espanya, frente al centro de internamiento de inmigrantes de la rambla de guipúzcoa, el año 2007.
aquí se puede apreciar claramente lo que sucede cuando, poniendo todos mis esfuerzos en ello, intento representar a la mujer más bella de la madre patria.
mientras estaba en galicia este post se iba a llamar “un chiste de gallegos”. una noche en un bar de coruña se me acercó uno y me preguntó que qué hacía una argentina como yo en un lugar como ese. le dije que era chilena, ante lo cual ofreció contarme un chiste de argentinos. el chiste era absolutamente incomprensible por su estupidez. pero una iluminación me hizo imaginar que así como en chile los chistes de gallegos son una institución del humor corriente, allí tendrían a los chilenos (argentinos, mexicanos, sudacas al fin todxs, unidos en un gran continente salvaje, diferenciados entre sí del mismo modo en que se distingue un asturiano de un andaluz, españoles todos unidos…) un lugar similar. en fin, no era así. los chistes de gallegos en chile tienen su origen en la gran migración que recibió argentina, en dos tandas. sin embargo la imagen del gallego, al menos retratado por el humor chileno, es la del español, mezclando estereotipos de todos lados, como una lectura anárquica de un imaginario hegemónico y vengativo. a través del gallego se representa al ser limítrofe, discapacitado en sus facultades mentales. el chileno en el imaginario de chiste gallego no existe.
en cualquier caso esta disgresión se vio claramente opacada por las condiciones del contexto. generatech fue mucho más importante e intenso que cualquier divagación identitaria, al menos en lo que a representaciones de lo (trans)nacional se refiere.
el generatech es un proyecto que en esta versión ha optado por la movilidad, la creación de redes a través del estado español, incluyendo obviamente a las inmigrantes que allí viven. para mí generatech se encarna en el cuerpo de la klau, aunque sean, seamos, muchxs más.
es difícil para mí hablar de la relación entre género y tecnología, a pesar de que veo muchas cosas en el cruce, e incluso me han preguntado varias veces mi opinión al respecto (que obviamente cambia a cada rato, y eso es lo bueno, porque mi desempeño como entrevistada deja bastante que desear…). es difícil porque se mezclan pensamientos abstractos y situaciones muy concretas, dudas, reparos, deseos. yendo más a lo atingente, entre activismo queer y hacktivismo, se me hacen evidentes muchos puntos de roce e intersección. pero construir un discurso, crear un cuerpo con todo lo que veo, percibo, cuestiono o intuyo, aún no puedo. tarea difícil que, si el cambio climático o algún desastre de proporciones incalculables no impide, resolveremos con la mayor dignidad posible panchiba, klau y yo.
el generatech se me aparece por ahora ante los ojos como una instancia de comunión, de contacto directo y convivencia desproporcionada. si el software libre y el género nos ocupa, algo en común podremos sacar, o mucho, o inventar comunes. a propósito del generatech he pensado mucho durante estos días la noción de ingeniería inversa. se trata de la actividad que se ocupa de descubrir cómo funciona un programa (informático o de otro tipo) o característica cuyo código fuente (o norma) no está disponible. la ingeniería inversa tiene por objetivo determinar de qué o cómo está hecho algo y así puede llegar a modificar el código o generar otros nuevos.
así las cosas, nos la pasamos con gente maravillosa en en punto G, la intersección entre galicia y generatech.
llevo más de una semana en manresa (o manrusia, como le llama albert, es que hace frío) con los compañeros de basurama haciendo algo que al final se ha vuelto una operación compleja y hermosa. algo pasa en este tipo de proyectos que se escapa de las manos. seguramente la relación radical con la basura hace lo suyo, o la basura es el punto de contacto entre distintos mundos. la noción de tienda gratis también es extraña, una autonegación que conduce a pensar en el consumo, la necesidad y el deseo como si fueran elementos trenzados en distintos puntos. la tienda se ha llenado de inmigrantes que buscan ávidxs cualquier cosa. nos la pasamos en una iglesia abandonada, con frío, limpiando el polvo. yo creo que necesitaré un poco más de tiempo para procesar todas las imágenes que tengo en la cabeza. la claridad dice: reciclaje es consumismo.
seguimos sin internet…

he llegado a barcelona con dos maletas. llevo 6 meses viviendo así, con todas mis cosas en un espacio que no puede superar los 23 kilos y otro de 56 x 45 x 25 centímetros que no supere los 10. mi madre vivió 5 años con todos sus trastos en una maleta, el mal del exiliado, no tener casa o querer volver a la misma de siempre. yo en cambio nada más llegar a barcelona me hice de todo un container de argumentos, objetos y herramientas. el mal del inmigrante, cualquier cosa puede ser tu casa.
esta vez he llegado y me he encontrado con la noticia de que eventualmente tendremos que dejar el piso. no es nuestro, jamás se me ocurrió tener algo de propiedad, menos un piso. la campaña de “no tendrás una casa en la puta vida” me parecía divertida, un grito contra la especulación inmobiliaria, pero nunca pude entregarme de corazón a ella, nunca realmente he querido tener una casa…
pero después de 6 meses vagando por allí, durmiendo en cualquier lugar, llevando un cepillo de dientes siempre en el bolsillo por si la noche me pillaba en alguna parte alejada de mi maleta, quería volver y abrir mis cajas, reordenar mi ropa, cambiármela, recortar mis revistas. estar en lo que he convertido en mi casa en los últimos años. ¿una oda a la propiedad? nunca me lo pensé así. siempre he sentido que no tengo nada más que libertad (y una bicicleta, un computador, una cámara vieja).
barcelona tiene muchas ventajas respecto a, por ejemplo, chile. al menos, por no generalizar, una precaria ilustrada vive mucho mejor en barcelona, aunque no tenga nada, que en chile, aunque tenga algo… es simple de decir como de comprobar. pero por ser fiel a mi naturaleza quejumbrosa (y como dice gloria anzaldúa, “como la llorona, el único medio de protesta de la mujer india era el lamento”) hay que decir que el tema de la vivienda es un poco más complicado acá. una vivienda, qué asunto más banal o fundamental. la casa.
en chile cogí el cuarto propio de la woolf y nunca lo abrí. lo tuve en mi velador como si fuera un amuleto, algo que me tenía que cargar en sueños de una energía escritural, polisísmica, global. cómo tener un cuarto propio hoy, dónde estaría, cómo es esa leve posibilidad de algo incierto.
es complicado pensar en la casa, en el espacio propio, siendo una precaria a ultranza. diana dice que el último libro de la itziar habla de eso (ya lo leeré apenas llegue a mis manos). mientras tanto divago sin esas referencias…
entre el bello texto que jorge escribió hace un tiempo (un cuarto compartido), y el fantástico artículo de gloria anzaldúa que leí esta mañana (movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan) está mi contingencia. mi concomitante situación de quedar sin casa. y obviamente mi ocio que me permite reflexionarlo, sufrirlo y arrugarlo hasta sacar sangre y sudor y posts. letras tímidas u horripilantes fugándose de mi pasión, como un astronauta.
lo que pasa cuando se es mujer, o inmigrante, o maraca, o gorda. o ninguna de las anteriores y mucho menos espejo. la precariedad cruzando cualquier punto con otro. el internet. el ordenador. mi cuarto propio un aparato electrónico (fiel a la electricidad). mi caracola, mi cuarto portátil, mi cuarto de alquiler. mi pasaporte vacío (without visados). mi corporalidad salvaje (without borders), mis pelos y granos en estado natural. mis calles que habito al reconocerlas, sobre una bicicleta con toda mi humanidad y mi tecnología barata a cuestas.
es como si la escritura pudiese llegar a constituir un espacio, invirtiendo el orden, no dependiendo de la exigencia de un cuarto propio o de dinero, sino construyéndolo con material efímero (a pesar de las casas y del dinero), del que no se caería ni con el peor terremoto. todos esos espacios de los que habla jorge. espacios hechos de complicidad, de apropiación, de códigos informáticos, de códigos de mala conducta. aunque sean los miserables cuartos de los que no importan. esos cuartos-cuerpos que escapan de la “dualidad despótica”.
gloria anzaldúa habla de una estudiante en una universidad gringa que creía que homofobia significaba miedo a volver a casa tras vivir en la residencia universitaria (es lo que pasa en inglés entre homophobia y home). imagino a una estudiante extranjera, una que habla mal.
comprender mal el asunto del hogar, como una manera de maldecir, como una forma caníbal de tergiversar el asunto del espacio propio para llegar a un estado de ubicuidad (ayudada por la informática y el internet) en el que la precariedad se entiende como libertad (bajo sospecha) y los espacios se construyen de otro modo, a partir de asociaciones libres entre personas, códigos, prácticas al margen de la institución o incluso dentro de ella (a pesar de ella). una especie de carga viral, microexpansiva, tenue e incisiva a la vez.
“tuve que abandonar el hogar para poder encontrarme a mí misma, encontrar mi propia naturaleza intrínseca, enterrada bajo la personalidad que me había sido impuesta” dice gloria, y yo la quiero seguir volando, a la chicana muerta, a la chola descarriada, a todas las que andan entendiendo mal lo que leen y escribiendo lo que pueden. imaginar una casa sin muros, un espacio virtual, un cuarto roto.
culturalbot es un proyecto de hilda yáñez. una experiencia vital. 11 años de pasos en falso, de errores programados, de pérdida total. culturalbot es una maquinaria pesada y efímera de lo que podría ser la “producción cultural”. un lugar de trasferencia que parasita de la libertad creativa para hacer hacking social, micropolítica artesanal, transgresión participativa, lo que sea.
una fase de culturalbot ha terminado este sábado en el lugar y momento preciso. me siento llena y grande como sólo un cuerpo colectivo puede sentir. alegría.

otro 8 de marzo más, llevo 30.
el de ayer, en un chile post-cataclismo, tuvo que adaptarse a las circunstancias, convertirse en un acto solidario, un depósito de toallas higiénicas, champú, desodorante, y todo lo que es necesario para ser una mujer higiénica. yo me puse la misma camiseta que vestí cada 8 de marzo entre los 9 y 24 años, una con la cara de la venus (hoy deformada por el inevitable par de tetas que me salieron como a los 15) de boticcelli impresa en tinta violeta por unas feminista brasileras, por puro romanticismo.
este 8 de marzo creo que fue un poco especial. desde la mañana que los saludos comenzaron a parecerme un poco extraños. sin duda son las malas influencias, me dije, pero me costó varias horas, unas 12, poder decir tranquilamente feliz día a alguien. lo dije con tranquilidad, o me tranquilicé al decirlo, cuando me encontré con cristeva, un bio-hombre retirado.
nos reunimos con la cuds para planificar qué se haría después de haber tenido que abortar, por culpa del terremoto, la hermosa acción bicentenaria que teníamos planificada para ese día. la reunión comenzó con la lectura de jorge de una fotocopia que contenía una crítica a la butler por dejar en el olvido a “la mujer real” o algo así, una idea tan fértil como la del feminismo sin mujeres que no tardó en aparecer y que me llevó a brindar durante el resto de la noche por ella. la reunión estuvo llena de temas estimulantes, planificaciones futuras y anécdotas memorables (imposible no consignar el paso de panchiba hacia lo que es el estilismo masculino, y todo su activismo cotidiano). todo eso bien rodeado por mis yeguas del alma, y la familia feminista.
fue un 8 de marzo suave, como todo lo que viene después de la catástrofe, y sobre todo con una distancia (probablemente crítica) que me impedía reconocer este día como mío, como el día en que se reivindicaba algún derecho especialmente. en realidad creo que todos los días son míos, que me puedo engullir un par de meses tranquilamente, y unos años con gusto y no por ser mujer o no serlo. a mí me criaron libre para decidir qué quería ser, (por eso cuando tenía 6 años y quise ser presidenta de chile mi mamá me dijo que era una excelente idea y que tenía capacidades para el cargo. pude retractarme a tiempo…) y cómo quería hacer, sin necesidad incluso de pensármelo demasiado. a mí me molesta mucho que me digan lo que puedo, debo o tengo que hacer. me molesta también que digan cómo o lo que soy o qué significa eso que soy. por eso ahora mismo estoy media mosqueada, pero es asunto de otro saco y de otras latitudes.
lo de los billetes es otra cosa. y como era el 8 de marzo, aquí va la publicación nueva (La Mistral) en la sección de efímeros de mi web. (para quienes no estéis al tanto de la contingencia, el link de la cuds puede daros luces). invitando a todxs a hacer lo suyo, si no tenemos dinero al menos dejémoslo meado como si fuésemos perros. feliz 8 de marzo ¡viva el mal! ¡viva el capital!
spread the word…
a continuación un cadáver exquisito on the road y freestyle hecho con mi mamá y mi hermano arriba del auto (”¿cuánto falta?”):

de ir al sur y ver,
carreteras secundarias,
calles de servicio,
centenas y miles de nanas rurales
del brazo de sus novios,
jardineros, leñadores, vigilantes
vulcanizándose 24 horas por panguipulli
van
destartalados por cruces peligrosos
(todo vehículo paga peaje)
toda clase, tipo, todo peso
vacas nubladas, sí
el paso superior o la calle del frío,
hasta nuestra nave, nuestro avión,
hasta puentes reventados por 4×4,
por gasolineras y empleados de la concesionaria,
y la clase no es un vehículo de viraje amplio,
ahora entra más aire frío
porque 500.000 chilenos tienen la vida asegurada
y el resto
el resto sigue peregrinando por la calle al servicio,
iluminados por el rastro hediondo y catódico
del triunfal nico massú.





la explanada que precede al museo es una parrilla de tostar. hay 40 grados y el sol rebota con perfección exacta al medio día. un espacio vacío donde podrían caber miles de personas o toda la memoria de funes, o 20.000 turistas. todo rodeado con las mismas rejas de los conciertos, las manifestaciones, la venida del papa. todas esas rejas sin resguardo policial, ¿para qué están?
me doy vueltas esperando a mis compañerxs de visita. son lxs mismxs con quienes compartí la mayoría de mis días entre los 13 y 19 años. pienso que este lugar podría estar en berlín, en estrasburgo, en cualquier parte (a pesar de estar cubierto de cobre oxidado, el sueldo de chile). pienso en que probablemente estos monumentos a la memoria son siempre tan vacíos porque pretenden ser llenados por lo que se nos pase por la cabeza en los momentos de recogimiento que la brutalidad que contienen nos hace padecer.
las que trabajan en la recepción me dicen orgullosas que la entrada es gratuita, algo en ellas me mira con cara de obviedad, y no puedo evitar sentirme un poco gringa.
llega mi compañía por goteo, en la espera aprovechamos de ver la instalación de alfredo jaar. se trata de una habitación pequeña en la que te encierran, dejándote a oscuras total. la chica de la entrada nos explica el nombre, la duración y nos dice que no toquemos nada, que hay un botón que podemos presionar para salir si no aguantamos. veo sentada en el suelo a su lado, como escondida, a una mujer vestida de blanco con turbante. la empleada del museo nos encierra. pasamos un minuto a oscuras. bromeo con que alguien me ha metido mano. al iniciar el segundo minuto se encienden unas 1.000 siluetas que se multiplican hasta el infinito en unos espejos laterales. mis compañerxs desenvainan sus cámaras e imagino que son metralletas. luego pasa otro minuto más en silencio total, y se abre la puerta de metal robusto.
volvemos al museo. en realidad la obra de jaar no es más que un apéndice, y un gesto de contemporaneidad. es demasiado estético y debería estar en un museo de arte. por eso creo que lo han ubicado en el ladito de afuera, y no cumple sino como redención o prueba de que igual hay espacios aquí para el hoy.
me sorprende que las pantallas del inicio sean lcd. son una hilera de 30 ó 40, y cada una tiene una imagen estática. qué moderno, qué inútil.
en la escalera hacia el primer piso una gigantografía de victor jara sosteniendo un lienzo me obliga a caer en la tentación de hacerme la clásica foto. le toco el hombro; le ayudo a afirmar el palo del cartel; intento besarlo pero su cara está muy alto, como a un metro de la mía; pienso en tocarle los huevos y me corto.
en la primera planta hay un coro de videos. los audios se superponen y se vuelve un murmullo ininteligible que sólo emerge como palabra huacha por momentos, “está muerto”, “chile”, ruido de helicópteros. no hay ningún cartel, al menos no los encuentro, que diga quién hizo estas imágenes, de dónde salieron. hay cuatro cubos de metacrilato con pantallas en la cara superior, dos de las cuales muestran una imagen pegada. se caen los aviones y los gobiernos socialistas, cómo no se podría caer el precario sistema informático que vive dentro del cubo blanco.
uno de los videos muestra a gente pasando por las laterales de la moneda el 11 de septiembre. niños que se cuelgan de las ventanas como si fueran juegos de una plaza. mujeres con bolsas plásticas llenas de ropa o pan. oficinistas que miran hacia adentro de la moneda sitiada con la misma actitud de quien mira un choque en medio de la alameda. nos detenemos con consuelo ante este video. nos detenemos allí porque es un material que no habíamos visto. me doy cuenta que he visto tantos videos del 11 de septiembre que no reconozco las fuentes, estos fragmentos podrían haber sido imágenes con las que soñé a los 5 años, relatos explicativos reforzados con una foto fija, fantasías del golpe, documentales. en el museo, trailers anónimos del suceso.
toda la amplitud de la explanada inicial se contrae en el interior del museo. los espacios temáticos son estrechos y cortos. una serie de dibujos infantiles, cartas y videos me hace recordar de manera inmediata la vieja cinta de audio que recuperé en münster hace 5 años. en ella mis padres hablaban, en 1984, de su exilio, de sus expectativas del chile que se venía, de cómo veían el mundo, y de un largo etcétera. en esa cinta también cantaba mi hermano y yo (yo misma en un alemán puro y ario que me dejó medio tuerta la primera vez que lo oí) y aparecía, por error o economía material, un relato que no correspondía a mi familia. en él una niña de unos 8 años narraba cómo había escapado su padre de chile cruzando la cordillera perseguido por unos cerdos que eran militares. en su relato hay armas, muerte y peligro. hay miedo, terror. ella habla como contando un secreto. probablemente también yo tenía ese tipo de relatos en mi cabeza, una especie de película real, muy cruda, sin fundidos, sólo cortes directos que llevaban toda la imagen a un negro radical.
un video de teleanálisis donde unas pobladoras organizan una navidad para lxs niñxs. los grifos abiertos en pleno verano, como la contraparte gustosa del guanaco. las mujeres organizan comidas y adornan las calles de una población cuyo nombre no recuerdo con cajas de fósforos forradas con papel de regalo. me emociona tanto la organización tanto, que me la aguanto. la carta de una niña a lucía hiriart pidiéndole que le diga a la dina que le devuelvan a su abuelo. la niña le ruega a la vieja llamándola vondadosa, caritatiba. escribe tantos halagos y con tantas faltas de ortografía que en un minuto me parece una estrategia para no decir lo que está diciendo. una estrategia para mal-decir.
en la sala de tortura está la parrilla, donde húmedo el cuerpo recibía descargas eléctricas de al menos 30 segundos. como si se tratara de un cuadro para este habitáculo siniestro, un video multipantalla intercala los relatos de distintos personajes que narran, como quien dice almorcé pollo con patatas, cómo de sus pezones, vagina y partes varias salía sangre a chorros convirtiéndola en una fuente sanguinolenta. pienso en el texto de jocelyn-holt del clinic. estoy en la montaña rusa emocional del museo. hago un par de fotos al manual de tortura. la “hit parade del sufrimiento”. y de ahí en adelante, aunque con cierta incomodidad, (con ganas de correr repentinamente y atravesar los enormes ventanales que me separan de la quinta normal, volar sobre la explanada para estrellarme sobre su lisa llanura y dejar mis vísceras y mi espanto en ella incrustada) me someto a un ejercicio, probablemente absurdo, por determinar de qué modo puedo canalizar esta emoción. es la pena, la rabia, cuál es y por dónde debe ir, cómo utilizarla para que siga actuando afuera de este museo. todo lo que veo intensifica la sensación, el gorro de arpillera cosido a mano con hilo rojo, los zapatos, los aritos de lata tallados con un tenedor, todo pareciera venir filtrado por una capa de sensibilidad total y lo que me molesta e incomoda es no saber qué hacer con ella.
el museo me resulta una especie de puzzle incompleto en el que un % de las piezas las traigo adentro. varias piezas están mal puestas en el museo y hay partes que nunca llegarán a estar.
arriba en uno de los últimos pasillos está el video del 12 de marzo de 1990, cuando el sacoehueas de aylwin celebra haber asumido el mando en el estadio nacional. yo que en ese momento tenía 9 años, recuerdo ese día porque fue el momento en el que cursimente me autodecreté chilena, después de 4 años sintiéndome fuera de cuadro. era una fiesta emotiva y creíble. quizás demasiado creíble y perfecta.

al salir del recinto elegí entre el cuaderno de emociones y pensamientos y el de comentarios y sugerencias, el segundo. escribí una hoja más bien técnica referida al montaje, a la falta de referencias de ciertos materiales, al espacio.
me sigue pareciendo arbitrario el corte 73-90, como si el 90 se hubiera acabado el capítulo de lo que hay que recordar.
al mismo tiempo tuve tantas ganas de tener mis propios libros de sugerencias, de pensamientos y comentarios (aún no sé bien cómo gestionar toda esta hipersensibilidad) y de hablar y discutir muchas horas seguidas como drogadxs de espanto, pensamiento y acción.

cuando las relaciones no son alienadas, el amor fluye como la sangre por las venas. hacer un taller, no voy a decir que es un gesto de amor, pero sí que es un ejercicio de intercambio, una especie de beso con lengua, o una transfusión sanguínea. y esta semana en chile ha sido en exclusiva semana de taller. básicamente porque le he destinado 8 horas de mi tiempo diario, y porque en varias oportunidades nos hemos quedado haciendo la sobremesa, en el bar del frente, en otro taller, en mi cabeza, en el computer, lo cual significó aumentar las horas en principio ya intensivas.
hacer un taller siempre es divertido. la ficción de que unx sabe algo más que el resto (ante la realidad de que cada unx sabe algo que el resto no sabe) es una performance que basta mantener sólo los primeros minutos. más tarde es cuando se comprueba si esos besos con lengua funcionan, cuando la empatía es buena, y la boca lúbrica.
en el último año me ha sucedido muchas veces que antes de empezar un taller no son los contenidos los que me preocupan, sino si tendré la energía, al menos el primer día, para sobrellevar una serie de personas desconocidas compartiendo un espacio, un lenguaje, una tecnología, y a veces (es lo bueno) mucha ideología.
con klau nos planteamos este taller como una manera de colaborar con gente que podría interesarnos. porque también un taller es como ver una película o leer un libro: aunque unx pueda tener referencias no tiene idea de con qué puede encontrarse, y así la película mala es el riesgo que se corre, se corre el riesgo del aburrimiento, la rabia, una frustración leve o el placer incontrolable de correrse de alegría.
como dice iván a propósito de este blog, aunque odio chile no paro de hablar de él. significa igual que no lo odio tanto o que en ese odio me encuentro a gusto. al final odiar al país propio es odiarse un poco a unx mismx, y eso te hace libre, imperfecta e impúdica. chile no es mi dimensión desconocida, pero tampoco sé todas las hojas que aquí se mueven, de hecho, cada vez las percibo menos. y por eso el taller.

yo trabajo con tecnología. yo no trabajo con tecnología. yo sólo uso tecnologías precarias que se pueden fundir, o caer, o colgar en cualquier minuto. la tecnología es para mí una circunstancia histórica, lo que me toca, mi medio de comunicación, mi máquina de escribir. no me gusta la jerarquía tecnológica, ni la brecha digital, e intento analizar críticamente las tecnologías de género. definitivamente no soy tecnócrata, y por eso puedo dedicar mi tiempo a hacer un taller de video con software libre.
klau es una compañera excelente. apasionada del código y la performance a veces pareciera tener lo que me falta y en un taller no importa si para eso estamos 2.
un alumnado diverso, bio-hombres interesados, gente de distintos colectivo. finalmente todo funcionó, y nadie de lxs que fueron se quedó desocupado el día de la emisión final. mientras avanzaban los días se me hacía cada vez más claro que lo importante no era tanto hacer andar todos los programas, sino hacer andar la compenetración grupal, los ritmos colectivos, el respecto por las funciones diversificadas y orgánicas.
la cuds
la cuds ha sido nuestro nido de contención. adorables seres habitantes de la calle, hermosos espíritus rebeldes luchando contra la heteronormatividad (aunque promuevan inconscientemente la etarionormatividad, igual que yo…), desde lo que cada vez que crezco se acerca más a la infancia. niñxs poetas, niñxs músicxs, talentos esparcidos por los campus universitarios, terroristas de la parodia, inteligencias sublimes y lúdicas, academicistas reflexivxs, artistas colectivistas, activistas por instinto y sin pensarlo mucho, disidentes por vocación ¡qué más se puede pedir de las nuevas generaciones!
yo que soy muy romántica me he sentido haciendo el amor un poco. yo que soy una puta romántica, y que creo en el software libre y en la destrucción de todo lo impuesto, me he sentido muy a gusto escuchando versiones abiertas de lo que se puede hacer, de cómo aprovechar la alegría de un espacio precario, de cómo habitar los cables del tendido eléctrico sin miedo a caer electrocutadxs porque no hay caída cuando no hay altura. yo que soy una perra romántica me retuerzo con el amor de otros, con los relatos emotivos, con las historias sinceras y apasionadas de las juventudes, y ladro y babeo, y termino gimiendo de gusto acurrucada a los pies de la mesa de un bar. yo que en lo más profundo y oscuro de mí me sigo excitando con la teoría, y me sigo emocionando con quienes habitan la calle con más confianza que la propia casa (que el propio cuerpo), estuve muy contenta de conocer a la cuds.
el stream
aunque sea tangencialmente me he referido al streaming en este blog. esta semana “laboral” terminó con un stream de 3 horas en las dependencias de artek. el stream me sigue produciendo las mismas sensaciones del primer día, sentir que tengo un megáfono global para gritar lo que se me dé la gana, y cuando quiera, saber que tengo un canal de televisión en mi mochila, que además todo es libre y con herramientas que han hecho otrxs por el desarrollo planetario (gracias lluis).
el streaming es de las drogas más baratas que he probado. me sube a una montaña rusa energética, funciona más cuando hay más conexiones. luego el bajón es leve y sólo da sueño y satisfacción, como haber corrido 100.000 millas o haberse corrido 10 veces.
el streaming, tal como lo indicó el contexto en el que apareció en mi vida, es una conjunción de ética y estética, escenifica la precariedad de mi vida al mismo tiempo que su potencia. me hace feliz de forma onanista al mismo tiempo que me permite la interacción amplia en mil versiones.
ahora entiendo por qué la valentina decidió casarse con él.
la poesía
después de la emisión final nos fuimos a ruda, una lectura poética de rebeldía femenina en el centro cultural manuel rojas. llegamos a ver sólo a las tres últimas, mujeres jovencitas, algunas adolescentes, del colegio al recital, con sus impresos doblados, sus converse gastadas. en chile la poesía sale de debajo de las piedras, tanto así que jorge repite y sostiene que es la forma de hacer filosofía (que no sale ni de las grandes academias).
al terminar ofrecieron el micrófono, y ahí salté yo con mi cuadernito maltrecho y dejé fluir por las ondas amplificadas algunas de mis palabras de amor. aclaré la temática a la que se referían mis escritos, no sin cierta resistencia por parte de las organizadoras. el amor es la emoción prohibida, más aún si se trata de ámbitos intelectuales. pero nada, yo haciéndome fuerte, resistí a la resistencia y grité bien fuerte los designios de mi corazón.
aquí abajo un beso estrimeado, performando todo el facherío de la cecilia morel.


celebrando otra vez la derrota, histórica
cuando las dos alternativas son lo mismo
hoy está ganando en chile una especie de berlusconi la elección en segunda vuelta. me he pasado el día dormitando con el zumbido catódico como guardián de mis ronquidos. anoche bebí mucho vodka, bailé ritmos variados, comí patatas fritas con un montón de gente que se alcoholizaba para dar su voto, como si fuera un ultimátum de algo. hoy he escuchado dos nombres repetidos hasta el cansancio, como si se tratase de dos nombres iguales cuyas letras se ordenan con ínfima variación, sin alterar esa sonoridad asquerosa, la maldición estúpida de la idiotez.
así es la democracia. los tratados en chile se lubrican con whisky desde hace años y no hay profilaxia, hay un amasijo putrefacto. las palabras hace años no significan nada, se ha trabajado en la deconstrucción de la lengua. me parece que chile debe ser el único país donde la democracia cristiana se llama izquierda, donde el progresismo se define como progreso económico (neoliberal), donde el pueblo se llama gente, donde universidad pública significa universidad tradicional. etcétera.
que se mueran todxs. que terminen de vomitar sus entrañas putrefactas. toda la desgracia al final es el resultado de su propia arquitectura. todo es cómputo, todxs somos cómputo, y en ese contexto al menos me satisface estar fuera de todos estos conteos nefastos.
¿qué pasa en chile? que es un país de mierda al que le hicieron una cirugía plástica desde el 73 hasta ahora, donde los puntos de las suturas fueron puestos por los burócratas de la concertación con agujas de dólares. esto no es un análisis político, es un escupo embriagado.
me da rabia, sí, pero también es una rabia que cargo desde hace mucho tiempo. no me sorprende. no me asusta. la concertación es la que ha gobernado con nuestro miedo, y yo me siento insurrecta, disidente, odiosa. a mí me posee más la rabia que el miedo. no les temo, más les odio.
ahora chile será gobernado por, al menos, 4 años por este berlusconi criollo, dueño de líneas aéreas, canales de televisión, empresas varias. pero chile ha estado gobernado por casi 40 años por el mercado. aquí no hay un cambio de nada, hay un continuismo extraño, sí, pero la línea es la misma traza quebrada el 73. como ha dicho un periodista en la tele, “así se cumple el ritual de la democracia”.
mantengo ahora esa misma nostalgia de cosas que no viví. la unidad popular sigue siendo mi fantasma amable, mi drama histórico, mi espacio onírico.
ahora chile sigue teniendo todo lo malo y un poco más. ahora sí que esto es lo peor, al menos hay concenso, aunque qué es el consenso. ahora me espero más amigxs cerca de mí. ahora sí recolonicemos europa, hagamos cagar su seguridad social, usemos todo lo que les y nos han robado. ahora espero tener más aliadas, para que juntas combatamos la injusticia social matando a los pocos ricos que hay.
estoy rabiosa, pero no estoy extraña porque yo nací con rabia. además de apátrida.

estoy en bergen, noruega. en este país no hay euros sino mucha lluvia. la gente por la calle parece salida de un catálogo de decathlon (con su ropa especial para el frío, hoy noish me ha dicho que no estamos preparadxs a nivel de vestuario quienes venimos del sur, no lo ha dicho así, pero era la idea. lxs alemanes dicen que no hay frío sino mala ropa. y por eso nos cala hasta los huesos el agua que aquí cae sin tregua, como dios llorando o meando sin parar en estas tierras del norte, y después, nuestras camisetas, nuestros chándales, nuestros jerseys y cazadoras de verano…), y no hay casi niñxs por la calle, hay poca gente en realidad. aquí, me he sentido como en chiloé pero en el hemisferio norte. ambas son islas, en cualquiera de las dos me siento en el culo del mundo, claro que como en todo no es lo mismo el culo en el norte que en el sur. aquí un pan cuesta 50 pesos (coronas) noruegos, que vienen a ser como 7 euros y medio, que vienen a ser más de 5 lucas chilenas. un pan. esto es especulación. así la situación, se comprende de inmediato que lxs nórdicos se lo pasen pipa fuera de su islote. el mundo debe parecerles un regalo, sin más. la represión, aunque de manera diversa produce quizás los mismos vicios. en bergen el alcohol se deja de vender a las 8pm (y los sábados a las 7pm!!!). no hay marihuana aparentemente. hay cosas super ilegales. sin embargo está lleno de borrachxs en la noche.
en cualquier caso no he hecho mucho turismo, en parte porque no para de llover, en parte porque estoy aquí como parte de la peregrinación (de la comisión obrera) del streaming, compartiendo setup con valentina, lo cual para mí es un honor, porque además de tener muchísima experiencia y ser la que me ha enseñado a hacerlo, tiene una carcajada plena que emerge por cada uno de sus poros, que en su cuerpo hacen un politono de risa y así es más fácil pegarse un colocón de alegría con la vida.
estamos en el festival piksel, otra excentricidad del mundo libre, de estas a las que me he aficionado en mayor medida y en su versión más clásica este año.
y digo versión clásica porque este año, tal como me lo indicó el deseo de noche vieja (”un abrazo a la cultura libre”) he hecho avances sustanciales en mi acercamiento al mundo informático del free software. en marzo comenzamos con el colectivo minipimer.tv, donde hacemos streaming con linux. por lo mismo, en marzo también me instalé (con la inestimable ayuda de mi hermano) una partición de ubuntu en mi titanium. el mismo mes asistí a 3 talleres de F.L.O.S.S, uno de audio, otro de video, otro de diseño web. con ello me hice un sitio web con wordpress, un programa muy fácil de usar, el mismo que contiene las letras que estás leyendo ahora. aunque todo esto suene a mucho, no es siquiera bastante. menos que suficiente. no logro comunicarme aun con una máquina a través del texto. me siento parte de la cultura del interfaz. necesito mediación. no sé hablar con unos y ceros, soy una analfabeta que usa demasiados adjetivos, comas, imágenes. soy una desadaptada. nada grave…
aquí en piksel se concentra un buen número de personajes aficionados al código abierto, que han peregrinado hasta este rincón lluvioso. lxs escritorxs de este festival sí que escriben con unos y ceros. no hay metáforas en esto. a veces son fanáticxs, a veces personas sensatas. como siempre la producción la hacen mujeres y los técnicos son hombres. en eso, hay que decirlo, los hackers hay muchas cosas de las que no se han preocupado. el género para mí es de las primeras e importantes cosas, pero ciertamente no es tan claro para la comunidad (entré hace un par de meses a la lista del hackmeeting de madrid, donde se inició un “hilo” referente a este tema (“¿por qué habláis en femenino?”). al principio quise participar de la discusión, me pareció interesante e importante. pero luego desistí al apreciar la cantidad de comentarios absurdos, misóginos y rabiosos. por eso también me tomo la libertad de ser hacker. de enunciarme así, a pesar de que los “reales” hackers no lo puedan ver en mí. no me lo reconocen. esto creo que en la jerga especializada se llama “bug” (error del software). algo raro también pasa con los roles de género convencionales en estos espacios que aparentemente se salen de toda convención. es cierto lo que dice valentina, que esto no es algo que debamos discutir entre nosotras sino entre todxs. pero también es cierto que al final terminamos siempre haciéndolo entre nosotras. ser humilde, invisible o tener un rol hiper práctico dentro de esto pareciera ser cosa de chicas. es una putada, porque a ratos al mismo tiempo que me parece estar teniendo la actitud correcta, siento que estoy confirmando ciertos patrones en los que no creo, o con los que no quiero colaborar.
para mí el código abierto es una cuestión política y filosófica. cuando me despierto optimista incluso pienso que el código abierto, entendido de manera amplia, es la única posibilidad de cambiar el mundo hoy por hoy. el único cambio político que puede combatir de manera concreta este capitalismo salvaje que nos está jodiendo el mundo. cuando despierto depresiva no es que deje de opinar eso, sino que directamente dejo de lado este tipo de temáticas.
el código abierto y la cultura libre, propone una organización y valoración distinta de las cosas. la energía se superpone y reproduce, la colaboración comienza a ser elemento sustancial de la creación, de la producción y de la distribución. se privilegia lo no comercial, la autogestión, autodeterminación e independencia. y yo soy una independentista. de todas formas, y tal como se ríe de sí mismo richard stallman, esto es un apostolado. muchas veces me siento un poco fuera de contexto, justamente porque no es con software que yo trabajo. soy un poco analfabeta en asuntos de código, ya lo dije, aunque entusiasta.
me gusta apelar a una comprensión amplia del código abierto. me gusta trabajar con esa lógica, por ejemplo. no me gusta entender el código abierto como una cuestión de escritura de unos y ceros. no quiero ser programadora, no voy a estar 3 años estudiando el funcionamiento de mi máquina, no soy una informática. pero amo la cultura libre, confío en ella con todo mi corazón revolucionario y mis pasiones exaltadas. soy idealista y romántica, también con esto. creo en la independencia mediática, en la autoproducción. creo en que cambiar el mundo hoy puede ser hackear el mundo. quiero seguir hackeándome a mí misma. mi género, mis prácticas mezquinas, mis pesadillas, mis malos viajes. tengo en mi corazón tatuado el copyleft, mi líbido tiene a veces formato de bytes, y sigo igual de romántica que siempre.
eso. nos hemos estrimeado de la risa (los archivos del festival aquí). he visto performances super interesantes, hemos bebido un poco (a pesar de todo), y llevamos una verdadera intoxicación de salmón noruego que ya nos tiene a todxs, en mayor o menor medida, con un color rosa anaranjado.
ayer antes de dormir comencé a ver la película “calle santa fé” de carmen castillo (me quedé dormida en la mitad, no porque fuera somnífera sino porque me había cogido el somnífero en formato humo…). en la película carmen, que se exilió en francia, recorre los lugares donde miguel enríquez (secretario general del MIR) murió y donde vivieron su vida juntxs, visita antiguos colegas y militantes. en la película muestra también el momento en que en 1987 regresa por primera vez a santiago, donde desorientada, busca el auto de su familia en el aeropuerto de santiago, con un niño en los brazos. reconoce a sus parientes, y luego recorre la ciudad diciendo con su voz pastosa “el asco me atraganta ¿será definitivo este rechazo de chile y los chilenos?”. ella sabe que chile no le ofrece nada mejor que francia, por eso no vuelve. mientras veía la película me di cuenta que ayer era precisamente el día en el que se cumplían 35 años de la muerte de miguel enríquez. hoy su hoy su hijo es candidato a la presidencia. mi desconexión con chile está en un estado semiavanzado. me doy cuenta porque no sé de su contingencia. a veces lo pregunto y me entero de asuntos diversos, quién ganó el fútbol, un nueva nueva estafa, un diputado que le pegó a otro, algún personaje de la farándula se ha hecho pobre o rico, ha entrado la policía a la universidad, un edificio nuevo. todas estas informaciones se van acumulando en una bolsa que tengo en mi cerebro donde se van relacionando de manera anárquica y aleatoria, sin regirse por ningún principio de realidad.
la película, la coincidencia de fechas y mi impulso matutino por enterarme de algo me han hecho consultar algún periódico enterándome así que ayer, 5 de octubre, se cumplieron 21 desde que en chile ganó el no (esto es el último plebiscito en que se consultó públicamente después de 17 años si las masas querían seguir con pinocheto o no). hoy el no se ha hecho mayor de edad, está en edad de independizarse, y creo que ya lo ha hecho: el no se ha añejado en las profundas arcas del gobierno. mi memoria no lo enuncia como la vuelta a la democracia sino simpemente como “el triunfo del no”, algo que además para cualquier extranjerx no tendría mucho sentido. ese día recuerdo haber salido a celebrar con miles o millones de personas a la plaza italia. además de las botellas de champagna y de la gente abrazándose emocionada, recuerdo que era un momento de mucha catarsis, donde por primera vez miré a un policía a la cara y le grité chaaaaaaooooooo lo más fuerte que pude. éramos muchxs, éramos hormigas felices y nuestro chao era un coro de borrachxs. todavía hoy me emociono cuando veo el spot publicitario de la campaña, pero es una emoción extraña que no tiene lugar, que existe como predicadora, como un cheque sin fondos que se le da en parte de pago a una actriz en decadencia.
me ha gustado escuchar a carmen castillo diciendo que chile no le ofrece nada mejor que francia. no porque esto me de un placer especial, sino porque de alguna forma modifica mi idea de que lxs exiliadxs siempre estaban con ganas de volver, idealizando la miseria, los ritos muertos, la política como vía de dignificación. pensé que sólo las personas de mi generación podían sentir eso, quizás como un gesto para purgar los años en que nuestros padres y madres estuvieron oliendo un pedazo de arpillera, chupando un plástico con restos de cebolla, viendo fotos, escribiendo cartas a falta de chat. por eso también me resisto tanto a llamar exilio lo nuestro, quienes 30 años después, sólo con una vaga idea de lo que fue nadar en masas gigantescas de gente cambiando el mundo, preferimos estar lejos.