después de pasar unas 4 horas en el cementerio de poble nou, junto a la estatua favorita de patri (“el beso de la muerte”) para un reportaje del canal arte para la juventud (sobre la muerte. el programa de nombre “youthrop” o algo así dijeron), a propósito de patri, nosotras pensábamos que a propósito del 4f… en fin, que dando vueltas por ahí, con una cámara siguiéndote, mariana, silvita, helen y yo.  recogiendo todas las flores desechadas (¡en el contenedor!) de un primero de noviembre -día de los muertos, joder!- donde la población va a renovar el espectro floral de su difunto, etc etc etc pensando en nuestra patri (¿de quién es patri cuando se habla de su suicidio en un reportaje milimetrado como un cortometraje?), recojo flores, las dejo en tumbas vacías, la periodista pregunta que qué coño significa eso (comienzo a elucidar la enorme diferencia entre alguien que hace un documental y alguien que hace un reportaje, metodologías disociadas…), ni idea, pura disidencia a la obsolescencia programada (no lo digo, lo pienso), las flores las voy dejando en las tumbas que se ven vacías, abandonadas a la no-renovación. hago dos injertos de flores artificiales. me hago la corona de femen. “apropiación de la injuria” decía la butler. pues eso.
encuentro a katu, y hablamos algo de femen…
me interesaría pensar, colectivamente, estrategias de parasitación mediática.
¿te late?

los desastres de la abundancia

he dejado esperar un poco a que decantara el sentimiento. pero se me pasó la mano. comencé a escribir este post hace más de dos semanas y su aparcamiento comenzó a bloquear los siguientes…
démoslo por zanjado a continuación. (falta vincular los vídeos que no están todavía)
volví con más de 10 mecheros distribuidos en un equipaje pesado y denso equivalente a la mitad del peso de mi cuerpo. pero ¿cuánto pesan los cuerpos cuando se les compara con su mismo peso en basura?
roskilde se llama el festival que los nórdicos utilizan de carnaval. el carnaval es un momento en el que la gente se disfraza, baila, se emborracha y en algunos lugares de europa, espera a que le caigan caramelos de un carro alegórico. este festival parece aludir a esa sensación de que el mundo se detiene mientras todo es posible y absurdo. roskilde entonces parece un carnaval, aunque la mayor parte del año sea una pequeña ciudad con casi 50.000 habitantes y el código postal número 4.000. un carnaval donde el promedio etáreo son 24 años y las cosas son temporales y efímeras. una empresa de cerveza lo esponsoriza todo y el paisaje se repleta de gente bebiéndola y productos de camping que resultan, paradojalmente, más desechables que las mismas latas vacías de cerveza.
basurama son mis amigas desde el 2005. 8 años es bastante para la proporción de nuestras vidas. todavía. no sé si estaré autorizada para referirme a este colectivo de la forma que más fácil me resulta, porque el amor se resuelve como una plataforma discursiva extenuante y poco calificada por el entorno oficial como modelo analítico de algo. o sólo por decir que gracias por el cariño y los cuidados a alberto, manu, rubén, moni y jacobo. decir que son profesionales sería poca cosa tras lo anterior, pero también lo son.
total que tras un extenuante mes de profesías burócratas me voy de festival con los basurama (ex-basuromo), que no sólo son un amor sino también la elegancia, la catapulta, la creatividad, el buen gusto, la alegría y una whirlpool. y nada mejor que irse al culo del mundo (que aunque esté en el norte está igual al borde del fin).
en el festival la violencia del desecho radical, que sería la práctica de convertir en residuo algo prácticamente nuevo y utilizable (incluso antes de que aparezca la obsolescencia programada, incluso antes!). me impactó. durante un par de días me venían ganas de que vivieran un par de meses en la pobreza, especialmente al verles reventar latas llenas de cerveza con un palo para provocar un levísima explosión de gas, y sonreír, flojito. luego un recolector la recogía, terminaba de vaciarla y ya seca la cambiaba por una corona danesa (0,13414 euros; 0,17751 dólares; 91,313 pesos chilenos). me parecían carísimas las latas. me parecían gruesísimos los tenedores desechables que a pesar de ser compostables se iban al contenedor, me parecía todo demasiado bueno y en mucha cantidad. me parecía extremadamente evidente la descompensación de recursos que el mundo ostenta, me incomodaba más estar en el “centro”.
pero las cosas son ambivalentes y al mismo tiempo lo pasé increíble, bailé como una cerda, estuvimos juntas y vimos muchos conciertos fantásticos. pensaba que moriría sin ver a dead can dance en directo (con mi ignorancia musical mediante, no sabía que se habían rejuntado), y en el de kraftwerk tuve mi primera experiencia emergente de cruising que se extendió desde la canción “trans-europe express” hasta el mero final del concierto. sólo meterse mano, las gafas 3d no dejaban ver nada, o casi, o eso quería pensar yo…
por otra parte con la basura (que no era basura o era basura instantánea) la gente se iba apañando, como jugando a la pobreza o a la precariedad. probablemente esto era parte del carácter carnavalesco. de invertir lo de arriba con lo de abajo. desarrollar infraestructuras condenadas a la caída.
luego el festival se acaba. la tierra huele a fermento, la gente manifiesta una especie de resaca endémica, comienzan a abandonar el espacio. las cosas van más lento.


el paisaje se vuelve obsceno. si habían 120.000 personas y era mucho, quedan más de un millón de cosas y parece inabarcable.
creo que creí (es redundante porque es énfasis de un supuesto propulsado por el drama) empatizar por primera vez con la sensación de violencia experimentada por andrea dworkin y catherine mackinnon ante la pornografía mainstream en los años 70. no es que las haya entendido, no, pero empaticé con la sensación de violencia, así o algo así me sentía yo frente a esas toneladas de basura útil, me refiero a la viva y a la inerte. deseos de evitarla.
entonces el neovertedero nórdico permite la entrada de voluntarios religiosos que recolectan las latas que quedan. nada de tiendas, ni sacos de dormir, ni comida, ni ropa, ni colchones, ni medicamentos, ni cremas de protección solar, ni disfraces, ni materiales como madera, tela, metal, tubos recogen. sólo latas de cerveza vacías.


luego aparece algún recolector de ítems puntuales, lo que cabe en una bolsa o en un minicarro. y muchas gaviotas que hacen unas bellísimas coreografías sobre el campo buscando carroña. y luego los camiones, los tractores y las máquinas para trabajar una huerta de importantes proporciones. barren y muelen lo que queda hasta acumularlo en una montaña. y así sucesivamente durante tres meses hasta que en el campo no haya nada más que césped, ni una sola colilla de cigarro. hasta el año que viene.

pausa involuntaria


pues eso, pausa involuntaria de blog, pero no es nada personal, no es algo íntimo sino quizás todo lo contrario. “el documento” está casi listo. la colonia de inmundicias avanza, mis defensas se han ido de vacaciones a un sitio… lejos de aquí.
algunas digresiones en torno a la incomodidad (bicicleta nueva). cargué una “enciclopedia de la mujer” durante 25 cuadras bajo el sol (¿incomodidad escogida?).
el “viejazo” me vino después de cumplir 34 años (los celebraré en junio), día en el que leí este texto que inaugura una potencial serie de reflexiones sobre el tema de género y tecnología, porque ya puestas, nos tenemos que poner serias. entrada oficial al mundo del fango (al “amor más sacrificado y devoto que el romántico” según @misslabores). a todo esto se me olvidó la práctica que describe la imagen, esta captura es de un documental de la televisión que estaba viendo hoy. y tal como con “la enciclopedia de la mujer” hay que editar bastante…
con la blanca callén tuvimos -entremedio- una discusión llena de cosas interesantes que retomar más adelante, además de la catarsis tecnofóbica / tecnofílica y del reclamo anti-cientificista-patriarcal (viva silvia federici!):

>querida, la gocé con tu texto y me conectó, en el momento de la afasia y del río y la luna, con un video-texto brutal que colgó Elena sobre autismo como “otra” -una más- tecnología de conocimiento o epistemología (parcial, escurridiza y quebrada, como todas) que nos revela que no existe sólo “una”…o “la una”. o bueno, que sí la hay, pero es sólo un efecto del poder-saber. nevertheless, me revolví un poco cuando hablas de la repetición y el acostumbramiento: OK a cargarnos el ‘preset’, el deber ser y el dado-por-descontado; pero la repetición y la constumbre es una fuente súper potente de conocimiento experiencial (volviendo al río y la luna). sólo así se apreciarán las diferencias…¿será que me hago vieja y me canso de la tiranía de lo new, de que todo cambie y nada cuaje, del fast food-fast love-fast know? te escribo por aquí, porque “quants més siguem, més riurem”. lots of food, love and know (te debo un mail)
>>gracias blanca, amor de feedback. me gustaría pensar que una observación o experiencia sostenida no tendría que ser repetida necesariamente (incluso el río estancado cubierto de una capa de metales pesados que no dejan entrar la luz cambia de color), es así como se aprecian las diferencias, dices tú. o aparece la diferencia. esta idea en todo caso tenía más que ver con ciertas herramientas (producidas por el capitalismo) que condicionan una “interacción” mecánica que omite totalmente la relacionalidad, el aspecto relacional entre unx y la máquina por ejemplo, la posibilidad de encontrar nuevos atajos (o conjuros como diría el pedro) en cada momento. he estado pensando en cómo distinguir entre las tecnologías que nos interesan y las que no. en ese sentido la orientación repetitiva y acostumbrada de una tecnología me parecía que podía estar apuntando a un objetivo poco interesante, la predecibilidad del smart phone… bueno, gracias por el feedback, de verdad
>sí, santa Butler ya nos recordaba con la performatividad que no hay una repetición igual a otra. aplicado a las herramientas capitalistas, totalmente de acuerdo. hay una tipa (Madeline Akrich) que habla de los ‘scripts’ de la tecnología diciendo que todo objeto incorpora en su diseño, fabricación, etc. ciertos guiones -de género, uso, raza, etc- que tratan de delimitar lo posible/imposible de ese objeto. sin embargo, estos guiones no son inamovibles, aunque haya algunos más tozudos que otros, claro. en el momento en que ese objeto es puesto en relación con otra cosa, con su usuarix por ejemplo, cabe la posibilidad de que sea respondido. un ejemplo paradigmático de dureza y cierre del script sería windows…y mucho peor, mac. la cosa es que la tecnociencia, históricamente, ha sostenido que para que un hecho científico, o una tecnología, se imponga y se desarrolle al máximo, debe constituirse como una “caja negra” inexpugnable, un “móvil inmutable” que sea capaz de trasladarse sin ser modificado. el software libre, en mi opinión, es el ejemplo paradigmático de que se puede desarrollar y adoptar una tecnología sin necesidad de hacer de ella una caja negra: su fortaleza radica, precisamente, en que es algo abierto, modificable e intervenible por cualquiera. sin embargo, la sospecha, malauradament (o no?), es que las instituciones e industria tecno-científicas se están dando cuenta del potencial de esa apertura, no-repetición, diferencia, impredicibilidad, etc que comentamos. y luego vendrán y harán…zas!! “gracias por tu colaboración: son 30€”. total: ¿cómo mantener relaciones creativas y no predeterminadas con la tecnología pero liberadas de su capitalización?…¿cómo montar espacios autónomos en los que sean posibles formas de creación y conocimiento ‘sostenido’ (aunque irrepetible)?
>>claro, esa es un poco la pregunta, y esta era un poco la línea en la que se estaba planteando la aversión a la repetición. creo que es muy importante, y hoy más que ayer, estar preguntándose constantemente sobre si las dinámicas, los procesos y las herramientas están operando en la línea del capitalismo. aquí hay una trampa, porque potencialmente todo podría ser capitalizado. sería una cuestión de tiempo. por eso más bien (y para no deprimirme antes de la acción) pretendo tender a la pregunta y/o al análisis de las construcciones que se producen desde el más acá del capitalismo. por eso me ponen nerviosa a veces las propuestas que se vinculan a la hiperproducción (pasando por encima de un proceso que podría llegar a ser tortuoso), a la vorágine de producir, de hacer, desde un punto de vista muy centrado en los resultados. tengo la sensación de que en la concepción misma de lo que se considera desde el sentido común como tecnología hay mucho fascismo capitalista incorporado, y al menos tendríamos que cuidarnos de no estarlo reproduciendo sin más. por eso era bonito (o terrible, o aludiendo a ello con neutralidad: interesante) lo que se producía en la charla del hidrógeno en el hackthearth, porque si bien el tío tenía a veces unas salidas del todo hippies (que podíamos compartir, creer o no), lo interesante era observar también el absoluto rechazo que le producían sus concepciones a alguna gente, tachándole de “no-científico” (vamos, que el tío encendió una llama con agua… y si no era científico era alquimista que en cierto punto no deja de ser prácticamante lo mismo). este veto de lo “no científico” o lo “no tecnológico” desde el discurso más cartesiano y patriarcal es algo que de por sí me produce mucha sospecha y siendo sincera, también rechazo. respecto a lo que dices de las instituciones que van a sacar cacho de esto (y más ahora, con tanto recorte va a ser que no, si hasta el ministerio de cultura acabará organizando los crowdfoundings!), prefiero confiar en que cada una sabrá a qué causa le regala, dona o aporta su fuerza de trabajo. con tanta precariedad en esto ya deberíamos ser expertas, o al menos controlar un poco.
>qué bueno! tu reclamo de los ‘procesos’ (tecno-epistémicos) por encima de los ‘productos’ y resultados (tecno-científicos), y sus efectos en el mundo que nos toca vivir, es súuuper relevante. de hecho, diría que ése es el core de los estudios feministas de la ciencia y la tecnología. justo hace un rato, acabo de leerme un artículo muy potente de la María Puig de la Bellacasa que se titula “Matters of care in technoscience: assembling neglected things”. En él propone un giro afectivo, basado en el cuidado, en las formas de analizar y relacionarnos con los objetos tecno-científicos. si los construccionistas les metieron una colleja a los positivistas (¿esos que acusan de alquimista al tipo del hidrógeno??), ella se la mete, suavemente, a los construccionistas tachándolos de “tibios” (bueno, así lo resumo yo) y diciendo que su propuesta del cuidado (la de ella) no es que explique la construcción de las cosas (que yo creo que sí porque implica preguntarse por quién se queda fuera o dentro de una tecnología, sobre quiénes recáen sus efectos, etc), sino que es una especie de “compromiso especulativo”, un interrogarse constantemente sobre cómo nos relacionamos, afectamos y somos afectadas, con y por los objetos, “lo otro”, o incluso lo no-humano de manera que contribuya a mundos más vivibles. De alguna manera, critica la “objetivación del mundo” (llámalo fetichización) y las narrativas des-apasionadas (Despret) del discurso científico que borran cualquier rastro de “nosotrxs” -como narradores- y, como efecto, del “otro”. conectado con los “fascismos científicos”, una cosa que me flipó hace un tiempo fue encontrar en periódicos anarquistas de finales de S.XIX y ppios del XX secciones enteras súper detalladas dedicadas a la ciencia y la tecnología. el racionalismo progresista era la respuesta al pensamiento religioso. el rollo es que ahora se convirtió casi en pensamiento único, incluso en espacios “autónomos” (o llámalos x) cuando se trata de hablar de tecnologías, cacharreo y conocimiento.
y lo dejo ya porque tengo un “compromiso no especulativo” con una vida productiva que tengo descuidada.

(lo mismo diría yo)

la zona, entre otras cosas

hay algo ilegal que hacemos o que hicimos con todo el desparpajo de la repetición subversiva. hay algo que hicimos y vienen otros a recordarlo, nosotras no tenemos tiempo para darle atención, estamos pendientes de nuestros excrementos, de nuestras sedimentaciones, del calor que producen nuestros cuerpos, su energía. preocupadas de tener la papelera vacía (“che, qué linda tenés tu papelera” me dijo), de tener el archivo disidente, de olvidar con gracia y la desgracia dejarla fuera. de ahora en adelante, la zona. de ahora en adelante, la zona. de ahora en adelante, la zona y todo lo que hubo atrás es la zona también. me fui resfriada y aún empeoró. el calor que producen nuestros cuerpos es energía rompiendo muros, batiendo escombros, esnifando polvo de cal y cemento, gripe al tercer día. esnifando polvo de cal y cemento, el calor que producen nuestros cuerpos. al tercer día la máquina está como un feliz desperfecto. antes, la regla. medicación con aspirina, cerveza, anfetaminas e ibuprofeno. la biología y sus placebos. la zona, un lugar increíble y humedecido por lo colectivizado. la cocina, y unas gallinas más cercanas al cyberpunk que a la ecología. y qué coño es la ecología, si aquí hay muchos cuerpos calientes muchas horas al día haciendo muchas cosas materiales y prácticas, reconduciendo energía como “una estufa en medio de un campo de fútbol”, pensando cómo gestionar la mierda (sic), y también muchos árboles, mucha humedad y murciélagos como ramas chocándome el culo cuando lo exhibo con impudicia a las fauces de la tierra. y si esto no es ecología que me hagan una master class. a primera vista cualquier cosa podría ser virgen, “qué lindo” dicen. y mi coño abierto haciéndole una espectacular lluvia dorada (ecosexual) al cuerpo abierto de la tierra (y sus metales pesados). luego ya se va notando, como una mímesis desviada, empieza a salir del armario la mierda, el río es verde y a veces rojo y a veces sale cargado de peces muertos y por pura moral reaccionaria mis papeles higiénicos usados me los guardo en el bolsillo. personalmente no me molesta. mi pipí con ibuprofeno colonizando cientos de alcantarillados públicos financiados con los impuestos de las compresas del mundo. la zona emerge entonces de un hermoso y abismante realismo. un realismo que es el daño, una belleza que es el daño, luchando los árboles por superar al daño y su mutación sigue imperceptible como la hormonación de los peces que se comieron las hormonas de las mujeres que fueron recetadas por un médico que vivía tomando anabolizantes. lo demás es descubrir cosas nuevas a cada rato. lo demás es estar en un presente continuo.

*

ellxs eran tan de estados unidos, pero tan de estados unidos que no se podía hacer nada para que fuese distinto. a veces las identidades se erigen como unas estatuas de hierro clavadas con cemento a kilómetros de profundidad bajo tierra. nos pareció que hacía falta sutileza, aunque como toda cosa bruta se te queda siempre clavada un poquito. mi cabeza, que por el momento es como una máquina de fabricación de embutidos (mil menudencias y despojos mezclados sin lógica alguna), se hace preguntas que a ratos son del todo reprochables.

*

comienzo a hojear los diarios tempranos de susan sontag. en la primera página y con 14 años la muy hija de puta dice “la única diferencia entre seres humanos es la inteligencia”.

vómito

vomito

vómito a borbotones
es la expulsión violenta y espasmódica del contenido del estómago a través de la boca,
posiblemente se desarrolló evolutivamente como un mecanismo para expulsar del cuerpo venenos ingeridos.
devolver por la boca las materias contenidas en el estómago
la sensación que se tiene justo antes se llama náusea.
el vómito puede provocar la asfixia si alcanza las vías respiratorias en cantidad suficiente.
como un volcán vomitaba lava,
(la postura lateral de seguridad puede evitar la asfixia en caso de que una persona inconsciente vomite).
un consumo inoportuno o inapropiado obliga a devolver.
vomitorium is a passage situated below or behind a tier of seats in an amphitheatre,
through which big crowds can exit rapidly at the end of a performance.

edición libre de:

http://es.wikipedia.org/wiki/V%C3%B3mito

http://www.etimo.it/?term=vomito

http://www.wordreference.com/es/translation.asp?tranword=spew

http://en.wikipedia.org/wiki/Vomitorium

stats: oficina de honestidad


se acabó el summerlab. días intensos y largos. gente bonita, campamento de verano en asturias. yo el glosario apenas lo empecé, pero fue fantástico tener libertad para hacer otras cosas poco serias como hablar, hacer electrónica, conocer gente, derivar entre el transfeminismo y el hacking, entre las viejas y nuevas prácticas, la comida vegeta, los cables, el docu, el café, los niños.
el día sábado mi emoción llegó a límites avanzados sobre las 23horas. lloraba ante las cosas que se me presentaban, como un plato de plástico roto, videos, una conversación sobre intereses y agobios. nada grave, un llanto emocional a secas que se esparció sobre las cosas durante apenas 1 hora. y tal como la astrología se basa en el movimiento de los astros, los satélites artificiales también fluctuamos. en fin, maravillosas las fluctuaciones durante toda la semana.
el día jueves, evento espontáneo, con fabi organizamos un conversatorio sobre capital simbólico. era una noción de la que oí hablar por primera vez haciendo la memoria de grado, el 2001, de voz de pierre bourdieau (de alguna forma una lectura sutil y perversa del capitalismo literal). habíamos hablado por primera vez del tema mientras comíamos el lunes cerca de la laboral. finalmente decidimos hacer un sistema random de distribución de preguntas basado en la elección de un número. escribimos 16 en un papel que tras la dinámica perdimos. luego alguien me pidió la serie de cuestiones y me di cuenta que ya no estaba con ninguna de nosotras. fue bastante efímero todo, sin embargo hubo gente que me apodó durante el resto de la semana “capital simbólico” (nunca tuve antes un seudónimo, nick o sobrenombre tan friki…).
fabi es una tecnochamana que me hizo graduar la importancia que podía tener el título “oficina de honestidad” para la actividad. aún estoy tratando de reconstruir la secuencia de preguntas, y tan sólo recuerdo algunas. en general eran preguntas raras, a veces incluso crueles, en el sentido de forzar la tensión entre ideología y corazón. este tema se me hizo rotundo y contundente y eclipsó varias de mis reflexiones cotidianas durante las “jornadas”.
una que daba mucha risa era “¿te sientes triste cuando nadie visita tu web?”
personalmente, triste lo que se dice triste no, pero da un gran subidón cuando están altos los stats.
desde que empecé a escribir este post he mirado las 60 primeras páginas de flickr de max capacity (unas 1080 imágenes), un artista del atari, del bending, del noise y de otras bellezas análogo-digitales para formato escritorio. su flickr me llevó a su twitter. a partir de allí he visto unos 15 twitters más. también dos documentales sobre los movimientos estudiantiles en chile, tres reportajes de la televisión, 2 soundclouds, 6 noticias de radio, un streaming, 5 blogs, 8 webs. después de tan arduo trabajo, me siento hasta cansada. me da la sensación de llevar horas generando capital simbólico a partir del engordamiento de stats ajenos. los stats nunca pueden ser autoproducidos, porque si lo son, no valen).
cansada y dispersa, me niego a dormir sin terminar un experimento: usar exclusivamente los términos de búsqueda de este blog en los últimos 7 días para escribir algo (supongo que no será más que una poesía guarra, ya se ve quiénes llegan al blog, ni siquiera usan acentos…).
durante los últimos 7 días, además de no actualizar esta página, estuve con la regla.

¿si quiero darle los papeles a mi novio?
glosario de violencia

relatos feminizado con cuernos / putas metiéndose artefactos en el coño / toalla higienica manchada.
cindy sherman sin maquillaje / toalla higienica manchada / papa (o patata) incrustada en la vagina.
la condesa / buscando mi chochito / soy chuquisaqueña por la locura soy / experiencias en el cuarto oscuro / videos robados insertando objetos a mujer.
mito: llamar lucy a sexoservidoras / hemisferios cruzados / repression chilean dictatorship / que es congestion cerebral / masturbacion grupal / masturbandose en la intimidad / tatuajes en el ojete de mujer / niñas / xcode.

cindy sherman, inmigrante en barcelona


la basura me ha dado tanto que ya ha traspasado los límites de lo plausible. hace un par de días venía bajando de la casa de chair y ric y me detuve frente a un contenedor a la vista de lo que parecía ser un catálogo de peluquería. no era tal sino 5 ampliaciones de imágenes que aparentemente nada tenían en común entre sí. dejé reposar sobre ellas mi ojo inyectado de canabinoides, 1, 2, 3 segundos, algo raro había allí. una especie de reconocimiento extraño.
hasta que descubrí lo que eran: 5 réplicas de fotos de cindy sherman, pero (sorpresa) sin que fuera cindy sherman la retratada. alguna mujer presentando rasgos semiorientales se autoretrató (presuntamente en barcelona) reproduciendo con exactitud la ropa, gestos y posturas de la sherman, recreando incluso la paleta cromática de cada foto, ampliándola a un buen tamaño, montándola sobre un cartón pluma cada una…
inmediatamente supe que el camión que pisaba mis talones (mis ruedas) tragaría con pasión este documento de la cita, del snobismo del lenguaje clausurado del arte, del reconocimiento entre pocxs, de la imitación.
cuando no se conocen los referentes una cita pierde todo su sentido, pero ¿cuánta gente puede (re)conocer a cindy sherman en este mundo? muy pocas. claramente me pareció ver en ese momento como todo el sistema de citas, referencias y copias se estructuraba ante el conocimiento de los “originales” (claro está que originales literalmente no hay, prueba de ellos es la misma obra de cindy sherman, quien a través de la recreación de distintas representaciones de la mujer a lo largo de la historia produce una suerte de base de datos representativa desde su propio cuerpo. en su caso también, si se desconoce el cine norteamericano, la historia del arte, la publicidad, etc. su trabajo también se vuelve difícil de descodificar).
sin embargo, conociendo el origen del montaje es posible interpretar en estas fotos una serie de cuestiones. el tema de la representación de la mujer, el tema de la autorepresentación, el de la cita a una cita y entonces a un bucle de la representación femenina que termina quedando hueco, evidente en su condición performática rotunda. se reconoce el tema de la relación entre centro y periferia, porque cindy es gringa y la de acá parece ser una estudiante de arte extranjera.
y yo aquí, con un montón de basura significante. y ella allí, habiéndola tirado a la basura. y cindy allá, sin enterarse de nada.
qué es esto, le dije a mis amigas. lo que para una no era nada, para la otra era “algo como cindy sherman“. ¿qué es una copia sin referente, una cita que no cita? allá en latinoamérica somos muy dadas a la cita. o a la copia. las pinturas más antiguas del museo de bellas artes de santiago corresponden a copias de estilos, posiciones, encuadres europeos (que evidentemente salían mal). estéticas refractarias. algo nuevo de todo esto siempre ha de salir, al menos la mala interpretación, la lectura oblicua, lo mal-detto.
y yo con mi fetiche en medio de la calle, la bicicleta en una mano, los cartones en la otra. en medio de la calle protegiendo a esta falsa cindy sherman de las fauces del camión de la basura, otra vez en una operación sin sentido, en el rescate de lo que nadie ama.
ahora las tengo acá, tendidas sobre mi cama. quién coño son todas estas tías, mirando torcidas lo que me queda de luz a esta hora. no dormiré con ninguna, quizás después de todo esto las devuelva al lugar de dónde vinieron, a ver si tienen mejor suerte, a ver si alguien al menos reutiliza el cartón.

pasión vegana

lo que puede un cuerpo a veces mi cuerpo no lo puede… encontré estas imágenes de archivos domésticos que vienen bien en un día como hoy. recuperando la fijación por lo bio, aquí la pasión entre un melocotón y un calabacín:

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tienda gratis

como ya había dicho, he estado desde el día 12 sin internet y con basurama. lo primero fue un poco una putada, lo segundo un regalo del vertedero del cielo. probablemente de haber tenido internet me hubiese distraído más (y eso es demasiado, a ratos me siento con un pie en otro mundo. influjo canábico, astral u hormonal, no importa: existe), sin embargo, como dije anoche, no tener internet es peor que no tener casa, especialmente si el nomadismo se ha entendido de manera literal.

la tienda gratis es una idea de la que veníamos hablando desde hace mucho, unos 8 meses, cuando vine/fuí, por primera vez a manresa invitada por basurama. en dicha oportunidad estuvimos, alberto y yo (estoy intentando acoplarme a la usanza ibérica de decir primero el nombre de la otra persona antes del pronombre “yo”. la verdad es que a pesar de que esto pueda resultar un mero detalle, en españa es tan habitual que he comenzado a sentirme fuera de código. es como una cosa “de educación”, y lo que más me sorprende de no estar habituada a repetirlo es la conciencia que empiezo a tener de lo que significa ubicar al “yo” en primer lugar, a la vanguardia de cualquier acción, relato o acontecimiento compartido. en fin…), hablando con diversas personas que de algún modo u otro pudiesen vincularse a la idea. después de más de seis meses sucedió. basurama es un grupo de amigos que lleva más de 10 años investigando políticas y poéticas del residuo. así es como sus acciones se han diversificado y han adquirido, a mí modo de ver, una especie de monstruosidad energética.

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la tienda gratis ha sido un motivo para entrar en manresa a cualquier sitio con una razón, un nexo con lugares y personas muy distintas. como todxs hacemos basura, como quién hace caca después de comer, hay un plano en el que todxs nos contactamos con ella. la tienda gratis ha sido excusa para contactar a okupas, activistas, funcionarixs, basureros, chatarreros, marroquíes, catalanxs, artistas, ingenierxs, niños, camioneros, perra, amistades…

la tienda gratis se montó en una iglesia en desuso en el casco antiguo de manresa. cada noche los tres reyes magos del camión de recolección de voluminosos nos llevaban lo que pillaban en la calle. también fuimos a la deixalleria, un espacio de clasificación de residuos sólidos, con bañeras llenas de material (cosas, cosas, cosas).
la tienda gratis se fue surtiendo de básicamente muebles hasta el día de su inauguración, momento en el cual desapareció el 70% de su haber en manos del vecindario ávido y descontrolado que en apenas media hora hizo aguas la tienda.

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alberto citando a isidoro valcarcel medina dice “el arte es todo acto consciente y responsable”. con alberto hablamos mucho y somos igualmente guarrxs. hablamos de arte, política, basura y cosas inclasificables. todo eso después de un fin de semana de taller, de una semana de estar con pablo y su rigor sensible, con basurama, makea, obsoletos, chair…

este post no salió cuando debía, y ya estoy en barcelona. de la tienda gratis me queda el sabor y un resfrío. volvimos con rafi, un marroquí del barrio que enamorado de alberto nos trajo en media hora desde manresa. conducía fuerte, mientras hablaba de sus andanzas, de su mundo paralelo al nuestro unido por un cable hecho de purita basura y residuos encontrados en manresa.

una tienda gratis, paradoja del capital. consumo de residuos, humanoides comiendo caca, buena caca, raíz del oro postindustrial.

la verdad es que la tienda gratis fue como una continuación de culturalbot. cómo, no sé. quizás son así los procesos en los que muchas energías confluyen, de manera irregular, donde los afectos se encuentran (en cualquier lugar, incluso en el contenedor del “rebuig”), donde el acto absurdo e improductivo es el que concentra la mayor cantidad de especies…
se podría decir tanto, y en cualquier caso yo sólo estaría balbuceando o escupiendo dientes. mi eterno agradecimiento a basurama por la invitación. y al mundo, por qué no, hace un día bonito.

(todas las fantásticas fotos de pablo rey)

basura, consumo y provincia

basura

llevo más de una semana en manresa (o manrusia, como le llama albert, es que hace frío) con los compañeros de basurama haciendo algo que al final se ha vuelto una operación compleja y hermosa. algo pasa en este tipo de proyectos que se escapa de las manos. seguramente la relación radical con la basura hace lo suyo, o la basura es el punto de contacto entre distintos mundos. la noción de tienda gratis también es extraña, una autonegación que conduce a pensar en el consumo, la necesidad y el deseo como si fueran elementos trenzados en distintos puntos. la tienda se ha llenado de inmigrantes que buscan ávidxs cualquier cosa. nos la pasamos en una iglesia abandonada, con frío, limpiando el polvo. yo creo que necesitaré un poco más de tiempo para procesar todas las imágenes que tengo en la cabeza. la claridad dice: reciclaje es consumismo.
seguimos sin internet…

tutorial etiquetas

3etiquetas

pegar etiquetas.
además de que tengo la espalda en el peor momento de su vida (mi compañera incluso se pregunta si acaso alguna vez he trabajado), la relación con las etiquetas se vuelve cada vez más cercana. este post corto, sólo para describir algunas de las cosas que he descubierto de ellas, y su relación contingente conmigo. pegar etiquetas sobre un paño es como estar haciendo el trabajo inverso de las personas que en algún momento las cosieron a la ropa, todo esto pasando por la persona que usó la prenda, o por la que me permitió cortarla.
partiendo de la homologación que he pensado como correcta (las etiquetas son pasaportes…), las características que describo, en el mejor de los casos, podrían ser hipótesis de una especie de teoría blanda sobre lo que pasa con los pasaportes de los migrantes.
quizás deba explicar que me estoy dedicando durante varias horas al día a pegar etiquetas de ropa a una tela mediante la ayuda de una plancha. esta acción, que yo NO debería estar haciendo, es otro de los dilemas a los que me somete la precariedad. si tuviera dinero pagaría a alguien por pegarlas. pagaría a un inmigrante para que lo hiciera. y esto sería una empresa.  ergo, la bandera va a estar en la galería por 6 semanas.
hago esto por el arte. y a ratos pienso que lo hago instintivamente por vivir lo que han hecho las otras mujeres al ensamblar lo que en cierta forma estoy des-ensamblando yo, desconstruyendo la prenda para hacer algo tan inútil como esta bandera del país de lo importado.

anyway el tutorial va, teñido con abundantes cantidades de cerveza alemana…

1) las etiquetas desprenden el olor de su antigux dueñx. algunas huelen dulce como fruta, y quemarlas es como darle con un cigarro a una manzana. otras  huelen a hongos y termitas. de algunas sale un rancio que se queda en esperpento, da un poco de asco y luego compasión. las etiquetas son como pasaportes, me digo, en mi función estúpida de hacer arte, artesanía, manualidad sacrificada, trabajo. y me reconforto. por estar poniéndolas unas al lado de otras, pegadas adheridas, sin importar color, tamaño, material, ni lugar de procedencia.
2) las etiquetas se encogen con el calor. si su posición se calcula con exactitud, puede variar ostensiblemente. es bueno dejar un margen. por ejemplo, si la etiqueta mide 5 centímetros, después de la descarga de calor medirá 4,7. probablemente. es que los carcteres cambian en el lugar de destino.
3) las etiquetas hay que quemarlas directamente. al principio tuve cuidado, y protegí a las más débiles con un trapo pequeño para no someterlas directamente al calor de la plancha. ahora hago lo que debo: las quemo sin más. sin embargo necesitan ayuda. tras quemarlas es necesario ayudarlas con la mano a que terminen de adherirse a la superficie. esto a veces quema. aunque es como hacerles cariñito en su made in turkey, india, china, bangladesh.
4) algunas etiquetas son más gruesas. se ve que el inversor ha sopesado decidiendo poner más hilos multicolores. en estos casos termina siendo más simple quitar del reverso algunas capas de hilo en pos de aumentar las facultades de adherencia. siempre es mejor igualar antes de tener que dedicarle más tiempo a unxs que a otrxs.
5) las pongo aleatoriamente. a veces toma más tiempo estar con una pequeña e insignificante que con una gigantesca e imponente. es bien relativo el asunto.

me voy a la cama con el mareo. debo post sobre el trabajo. under contruction.

instinctive bondage

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el edificio es una antigua escuela de la ddr, abandonada u ocupada por artistas, la escalera se ve igual.

mientras corto con un cutter todas las etiquetas de la ropa que está dentro de una caja de papel higiénico, A. prepara el set. sucede el fin de ambas acciones y procede el adosado del material sobre mi cuerpo. A. lo ubica con determinación. me dejo estar o colaboro con soluciones, la basura tecnológica es una cuestión generacional, pero también una cuestión estética y moral. 50 metros de cable ethernet recuperados de la basura de su trabajo. un gusto, un placer. voy cogiendo forma de astronauta de peep show.

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soy mala modelo, me cuesta la interpretación, se me va un ojo y pareciera que mi seducción hacia el lente consistiera en dejarle coger lo peor de mi expresión. nada que una fotógrafa experta no pueda solucionar.

recuerdo el video que grabamos con S. como spot del hackmeeting de milán. la paja con el cable ethernet, el chocho pantojo.
siento también esta acción como un deja vu de las 4 toneladas de basura de shu lea en hangar, como si con 5 meses de retraso probase las bondades de conexiones anárquicas, cableado torcido.

cuando acaba la sesión, o cuando el frío acaba con ella, le comento a A. que esto que me ha hecho es un bondage, un auténtico bondage 2.0 donde placer y cyber-comunicación se unen en un abrazo indisociable, atadxs a los flujos indelebles/indomables del megabyte (no lo he dicho así, pero creo que lo he imaginado). A. no sabe lo que es un bondage, lo suyo ha sido una disposición instintiva. lo curioso es que al menos yo nunca había sentido una predisposición estética de este tipo, o de sus variantes. claro, eso si nos quedamos con que fue un bondage.

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el resto, los astronautas del vertedero, la cyber-armadura de cables, la hello kitty de boite de matucana, la postpunk, la androide, la replicante y lo demás, queda en los archivos de A. para lo que ella estime conveniente, y en los míos propios, para la posteridad.