lo que la seguridad digital puede despertar

seguridad

cuando volvía de nicaragua, en la escala en miami, varios policías sistemáticamente y con el beneplácito de sus protocolos violaron mi privacidad. me dijeron que mi maleta debía ser registrada, pero aunque mi maleta resultaba inaccesible para ellos (mi maleta no era tan fácilmente interceptable como yo en una escala), se tomaron la molestia de intimidarme con una serie de preguntas. ¿qué hiciste anoche? ¿qué has comido en los últimos días? ¿con quién? (¿qué apellidos tienen esas personas?) ¿dónde comiste? ¿te emborrachaste anoche? ¿cuántas cervezas bebiste y en cuánto tiempo? ¿cómo se llamaban los locales en los que consumiste comida en managua? ¿traes cosas ilegales en tu maleta? ¿estás segura de que nadie pudo introducir algo extraño en ella? ¿estás segura de que no te drogaste en managua? ¿cuánta ropa traes? ¿para qué usaste el bañador? ¿quién pagó tu billete? ¿lo pagó en efectivo o con tarjeta? ¿por qué te vistes así? ¿no crees que tu mochila parece la de alguien que se droga? etc. etc.
me sentí abatida.
cada policía me advertía que era no sólo su deber sino también su trabajo preguntarme cuanto quisiera. “pisar estados unidos significa aceptar nuestras leyes, y es parte de nuestras leyes interrogarte y revisarte cuantas veces queramos” (sic).
existen muchas formas de violar tu intimidad, muchas formas de hacer añicos tu privacidad, y de hacerte sentir en el ojo de una macroestructura que te observa, muchas veces, sin que te des cuenta.
y no nos damos cuenta de nuestra privacidad hecha añicos ni de nuestras vulnerabilidades estructurales porque muchas veces los dispositivos en los que vivimos son cajas negras que no expresan la forma en la que están hechos, sus materiales o motivaciones. sabemos que nos observan y controlan, pero no sabemos bien si es paranoia o si efectivamente está sucediendo. desde los 11 años he sentido que me siguen en la calle, no hace falta que lo explique… y son dispositivos que operan en nuestro imaginario, atravesado por nuestras experiencias y por muchas otras cosas. nuestro imaginario, esa cajita que tampoco sabemos bien cómo funciona. todo esto es posible verlo también con nuestras máquinas (o cuerpos) personales, donde nada está expuesto para que podamos saber cómo funciona. usamos un e-mail que sin preguntarnos nada accede a nuestra información, como si en esa “caja con rayos x” en la que me metieron en el aeropuerto yanqui pudiesen ver, efectivamente, todo lo que has comido, amado, bailado y dicho en tus e-mails de porquería. porque sí, al menos en mi caso, la mayoría de mis e-mails son porquerías, pero son mis porquerías, y quiero poder decidir a quién se las digo.

estar en nicaragua compartiendo con tantas mujeres fantásticas hablando todo el día de seguridad e informática me hizo pensar muy fuerte en las condiciones de vulnerabilidad de nuestras vidas y en las posibilidades de aminorarlas. y ya no sólo en términos de computadoras, softwares y aplicaciones, sino en vulnerabilidades del más allá (o del más acá). cómo se te filtran los discursos de odio que la cultura te ofrece personalizados desde el momento en que naces, cómo incorporas la vigilancia de tus afectos, cómo expones tu propia presencia muchas veces sin darte cuenta, una identidad.

soy una persona pública. llevo años exponiéndome y de alguna forma es porque he elegido ser visible. obviamente no sé cuán visible soy, no tengo el control de mi propia exposición u ofuscación, y eso puede ser peligroso. me he preguntado muchas veces cómo surfear entre la exposición y la ocultación, y me lo he preguntado especialmente (no porque sea una vocera de nada en específico) sino porque desde las políticas feministas la visibilidad, la voz y la agencia han sido elementos centrales. a veces desaparecer es hacer desaparecer también una voz, una vivencia, una violencia. por eso no quiero que nadie se calle, pero al mismo tiempo, no quiero que nadie se ponga en riesgo.
no sé cómo resolver estas dudas. pero tengo la sensación que mientras más nos juntemos a experimentar y compartir, a conocer juntas las herramientas disponibles en los espacios digitales (que son paralelos y muchas veces equivalentes a los de nuestra vida analógica), más fuertes nos vamos a ir haciendo. y no es que quiera precisamente dejar de ser frágil, sólo quiero dejar de estar insegura.

mi bibliografía digital

bibliografia

como parte de los ejercicios de cierre de este año que ha estado lleno de textos, pensamientos y teorías increíbles quiero compartir la bibliografía digital que usé durante la escritura de mi tesis (temas relacionados con postpornografía y feminismo). llevo años acumulándola. quizás he gastado más tiempo husmeando en bases de datos y páginas de descarga de libros feministas que escribiendo la tesis, sumergida en este gesto de procastinación ilustrada que configura en gran medida una investigación.

exponer la bibliografía, y su clasificación, lo que se ha leído, o más bien todo lo que en algún momento se ha pretendido leer, es enseñar algo muy íntimo. es como exponer la grandilocuencia pormenorizada de la pretensión política, cosmogónica e intelectual de un período específico y personal. es mostrar las derivas ocultas en los sistemas de clasificación, sus errores, desperfectos y carencias. es exponer el coleccionismo digital, el propio ánimo de acaparamiento, y los circuitos y flujos de conocimiento a los que se ha podido acceder.

entre estos 6.2gb hay muchas ideas excelentes y muchas más que no conozco pero que he querido recopilar durante los últimos 5 años. te recomiendo que descargues lo que te interese lo antes posible porque no sé cuánto tiempo estarán on-line. he intentado tomar precauciones. si efectivamente no le importamos a nadie, los archivos estarán disponibles para siempre… pueden haber títulos repetidos y archivos mal nombrados. este catálogo es absolutamente imperfecto.

_de todo

 

autorxs

_Anzaldúa-Gloria

_Butler-Judith

_DeLauretis-Teresa

_Foucault-Michel

_Halberstam-Jack

_Haraway-Donna

_hooks-bell

_Lorde-Audre

_Platero-Lucas

_Preciado-PaulB

_Puar-Jasbir

_Rubin-Gayle

_Sedgwick-EveK

_Spivak

_Williams-Linda

_Wittig-Monique

 

temas

BDSM

chicanx

cuerpo

de_o_post_colonial

diásporas queer

espacio y queer – ciudad y sexualidad

fanzines, zines y manifiestos

feminismo latinoamericano

feminismo negro

feminismo y algo

género y tecnología

historia feminista en el reyno de españa

metodologías feminista

metodologías queer

negatividad queer_vulnerabilidades_cosas malas

Otras Investigaciones sobre el tema

Otrxs_Varixs

pedagogía y educación feminista

performance, arte, medios

performatividad

pornografía

Postporno en general

Postporno Sudaka

Postpornografía en Barcelona

Queer en el reyno de España

Queer en general, tercera ola y postfeminismo

Queer, Cuir y Kuir en Latinoamérica

revistas

trans*

transfeminismo

 

open call (carta imaginaria en mensaje de voz a amigxs imaginarixs que no conozco y que probablemente nunca llegue a conocer)

queridx follatrix,
estoy disponible para cualquier intercambio sexual. tengo el mismo cuerpo con los mismos agujeros de siempre, nada ha cambiado. soy la misma que pudiste ver en alguna fiesta o en un estado de facebook al que de momento no daré me gusta. soy esa, simplemente, pero estoy más dispuesta que nunca. he de advertirte que paso por un período complicado: gasto mis días en una incubadora de piedra frente a un monitor, me duermo pronto, me levanto temprano. lo primero que hago después de apagar el despertador es un zumo de naranja. luego me voy a la incubadora. no bebo alcohol ni fumo cannabis entre semana. no doy mucho juego en una conversación. mis problemas principales se basan en bibliografías incompletas, referencias incorrectas o desactualizadas, la obsesión de la pornografía (mainstream y feminista) con el tema de la “autenticidad” y una serie de archivos que a diario altero mínimamente para luego comprimirlos todos juntos en formato *.zip. me preocupa muchísimo no colapsar mi casilla de dropbox con el fin de que cada mínima e insignificante modificación quede fielmente respaldada en un servidor de la cia que supongo ubicado en palo alto. pero de todas esas cosas que me preocupan la verdad es que prefiero no hablar. así guardaré silencio. prefiero no beber coca-cola porque podría afectarme el sueño, ni mucho café. con el calor que hace lo que más consumo es agua, pero está prohibida su entrada en la incubadora=tengo la piel un poco seca. total, que no hablo mucho, prefiero no quejarme, mis articulaciones se encuentran un poco oxidadas, tengo poquísimo tiempo y la cabeza en cualquier sitio menos donde debería estar. desnucada como me hallo y sedienta, sobre todo de un poco de remezón, es que abro esta convocatoria pública para anunciar que soy un cuerpo absolutamente dispuesto al revuelque, pero tal como está el panorama, lo que en realidad ofrezco con toda la humildad que estoy cultivando en este período, es a mí misma durante unos minutos en calidad de muñeca hinchable. no requiero pilas adicionales. todo gratis.

jefatura de poesía

febrero2015

me hice daño. eso dijo, me hice daño. ha aprendido a hablar esta lengua de corrosión y empatía. ya no viajo sola con un ordenador, un desodorante, bragas y condones. ahora viajo con un teclado para reinterpretarme a mí misma, para poder borrar las mayúsculas, para poder exclamar. ahora viajo menos y mi cuerpo se mueve más lento. leo menos, escribo menos, ligo menos. intento meditar a través de una app que increpa al cerebro en inglés intentando conducirlo por la buena senda del no pensar. qué aburrida la razón, pero mucho más aburrido el corazón cuando sigue llorando como cabro chico en medio de una micro llena, micro explota, rebosa cuerpos grasos y teléfonos con la misma app, vibrando, y el aburrido corazón, todavía, llorando. quería llegar a casa y escribir poesía. quería una sesión de self-personal trainer en el gimnasio de la poesía. la paz de hablar con una planta de asuntos tan mundanos como el desplazamiento de las raíces, el corte y extracción de ramas tristes, la radicalidad del fermento. lamentablemente intento poético cae rápidamente en un descampado. solo y aturdido, el pobre intento, piensa en cómo entrometerse en otros textos, otras lógicas, otros principios. su soledad confirma el infortunio: si nadie ha llegado hasta allí, quizás no sea una buena señal. el intento poético no se infiltra pero se camufla, hace té, come un resto de pizza fría. se masturba. escucha música punk. se masturba. deja su odio de lado y pierde fuerzas. se hace una poesía que clama tiernamente visibilidad o un tímido discurso político, una poesía seca, demasiado reivindicativa para lo blanda que es, literal. una poesía que se busca a sí misma en facebook -dos likes- una poesía movilizada por la envidia y la aparición, spam. el gimnasio es tarea ardua, se oxidan las máquinas, se oxida la letra A. un teclado puede perder su voz, pero no se pierde lo que no se tiene, eso debe haberlo dicho algún alma del más acá, o alguien que promulgaba la cosmogonía de la pobreza con inusitada fe. alguien que fumaba para no olvidar su propio cuerpo, alguien que acabó dañado por haber aprendido a hablar.

 

#THF2014

thf

 

se sabe que todas las jornadas previas se suman en cantidad y experiencia a estas, inevitablemente. no se sabe qué va a haber, ni orden ni emergencia. no se sabe si habrán rayos esa noche. se puede preveer la cantidad de satélites que sobrevolarán la zona, incluso su intensidad. no se puede saber si habrán nubes. hay, como siempre, un terreno impredecible: la red puede caer. no se sabe qué definición cerrada encontrará aquello que realmente nadie quiere acabar de definir. no se quiere definir. no se debe pedir disculpas. no se deben aceptar las condiciones de vulnerabilidad previamente dadas. se pueden elegir.

se hidrata el cuerpo social, se alimenta con un poco del trabajo de todas: cientos de manos muchas veces al día gestionando la propia mierda encapsulada en esos espacios del residuo. muchas veces al día cruce de miradas + cableado invisible, conexiones siempre imperfectas, microcontroladores que se autogeneran, spam. spam del bueno, etiquetas y muchas tetas, las mismas cosas dispuestas de otra forma en la mesa; otra configuración = otra mesa. la disección nunca fue tan buena como cuando nos la hicimos a nosotras mismas. etc.

frases largas. frases largas + torpeza de la boca hispana vertebrando en la otra fonética. desfigurar la lengua del imperio, desfigurarla con una fonética de la resistencia. pero si ya hay mil fonéticas pensando el feminismo. pero si ya existían antes de todo esas cosas impronunciables, el feminismo, sus tentáculos en todas las bocas y en todas las lenguas, en esa espuma que llaman saliva, supurando, y redes que no se caen simple o tangencialmente ante la provocación de un router. frases largas + sueño profundo, y entrecortadas las palabras por gestos, por trayectos subterráneos, cementerios virtuales de memoria feminista. frases largas e invertebradas, sujetas al mar de la llaga, al sonido del viento, a la ubicuidad de lo emergente. retales, restos y un sinnúmero de ideas que se cruzan más acá del wi-fi.

podría ser esa muerte que (nunca) imaginamos o el ingreso a lo desconocido del cuerpo, iba a decir, a lo descosido del cuerpo, a toda esa supuración (y sus orígenes) cuyos indicios a veces excreta la materia en su configuración total y completa. quiero decir, que este hardware gastado que es nuestro cuerpo sigue aún siendo territorio desconocido. entonces tocarse el coño cubierto de drogas blancas, entonces reboot, entonces el coño descosido en fase de decolonización. coño vuelve a renacer siempre contaminado por la industria farmacológica, pero ya no tanto, cada vez es más corto, ahora ha sido una autointoxicación, y algo más renace que un coño kilómetro cero, algo del más acá de la aritmética, más acá del algoritmo sucede un drama extremadamente exquisito. y me pregunto si serán suficientes estos gestos. tantos gestos, tantas feministas, tanto asunto que discutir, tanta cosa que resolver, y mi corazón hinchado de nueva/vieja amistad me susurra, me grita que todo es posible. hay un pacto renacido en cada contacto. hay un contacto en cada gesto. y entonces, mi coño se convierte en corazón.

 

 

*** THF

el tren instantáneo

por qué las estaciones de servicio en medio de la carretera me hacen escribir, como si estos lugares definidos íntegramente por su utilidad provocaran en mí lo inútil de esta meta-escritura, la memoria reciente (eso que casi no existe), unos pensamientos que se organizan apenas en cada letra, sin premeditación.
la estación de servicio, fumar. respirar para no supurar de rabia, de precariedad, de tristeza, de soledad. la estación de servicio, sus turnos de noche, esther ferrer diciendo que el feminismo sale sólo de las entrañas. y el autobús entonces huele como un gran incinerador móvil.
en el tren sueño que un virus informático no le puede hacer daño a mi máquina. arroja sin embargo pantallas rápidas de errores de configuración en colores cálidos. puedo jugar con el virus, manipularlo. decido hacer capturas de pantalla a la belleza del parpadeo. recojo impresiones, las almaceno en un directorio que está fuera del ordenador, en mi cabeza.
algo se borra en cada centímetro que se avanza.

pausa involuntaria


pues eso, pausa involuntaria de blog, pero no es nada personal, no es algo íntimo sino quizás todo lo contrario. “el documento” está casi listo. la colonia de inmundicias avanza, mis defensas se han ido de vacaciones a un sitio… lejos de aquí.
algunas digresiones en torno a la incomodidad (bicicleta nueva). cargué una “enciclopedia de la mujer” durante 25 cuadras bajo el sol (¿incomodidad escogida?).
el “viejazo” me vino después de cumplir 34 años (los celebraré en junio), día en el que leí este texto que inaugura una potencial serie de reflexiones sobre el tema de género y tecnología, porque ya puestas, nos tenemos que poner serias. entrada oficial al mundo del fango (al “amor más sacrificado y devoto que el romántico” según @misslabores). a todo esto se me olvidó la práctica que describe la imagen, esta captura es de un documental de la televisión que estaba viendo hoy. y tal como con “la enciclopedia de la mujer” hay que editar bastante…
con la blanca callén tuvimos -entremedio- una discusión llena de cosas interesantes que retomar más adelante, además de la catarsis tecnofóbica / tecnofílica y del reclamo anti-cientificista-patriarcal (viva silvia federici!):

>querida, la gocé con tu texto y me conectó, en el momento de la afasia y del río y la luna, con un video-texto brutal que colgó Elena sobre autismo como “otra” -una más- tecnología de conocimiento o epistemología (parcial, escurridiza y quebrada, como todas) que nos revela que no existe sólo “una”…o “la una”. o bueno, que sí la hay, pero es sólo un efecto del poder-saber. nevertheless, me revolví un poco cuando hablas de la repetición y el acostumbramiento: OK a cargarnos el ‘preset’, el deber ser y el dado-por-descontado; pero la repetición y la constumbre es una fuente súper potente de conocimiento experiencial (volviendo al río y la luna). sólo así se apreciarán las diferencias…¿será que me hago vieja y me canso de la tiranía de lo new, de que todo cambie y nada cuaje, del fast food-fast love-fast know? te escribo por aquí, porque “quants més siguem, més riurem”. lots of food, love and know (te debo un mail)
>>gracias blanca, amor de feedback. me gustaría pensar que una observación o experiencia sostenida no tendría que ser repetida necesariamente (incluso el río estancado cubierto de una capa de metales pesados que no dejan entrar la luz cambia de color), es así como se aprecian las diferencias, dices tú. o aparece la diferencia. esta idea en todo caso tenía más que ver con ciertas herramientas (producidas por el capitalismo) que condicionan una “interacción” mecánica que omite totalmente la relacionalidad, el aspecto relacional entre unx y la máquina por ejemplo, la posibilidad de encontrar nuevos atajos (o conjuros como diría el pedro) en cada momento. he estado pensando en cómo distinguir entre las tecnologías que nos interesan y las que no. en ese sentido la orientación repetitiva y acostumbrada de una tecnología me parecía que podía estar apuntando a un objetivo poco interesante, la predecibilidad del smart phone… bueno, gracias por el feedback, de verdad
>sí, santa Butler ya nos recordaba con la performatividad que no hay una repetición igual a otra. aplicado a las herramientas capitalistas, totalmente de acuerdo. hay una tipa (Madeline Akrich) que habla de los ‘scripts’ de la tecnología diciendo que todo objeto incorpora en su diseño, fabricación, etc. ciertos guiones -de género, uso, raza, etc- que tratan de delimitar lo posible/imposible de ese objeto. sin embargo, estos guiones no son inamovibles, aunque haya algunos más tozudos que otros, claro. en el momento en que ese objeto es puesto en relación con otra cosa, con su usuarix por ejemplo, cabe la posibilidad de que sea respondido. un ejemplo paradigmático de dureza y cierre del script sería windows…y mucho peor, mac. la cosa es que la tecnociencia, históricamente, ha sostenido que para que un hecho científico, o una tecnología, se imponga y se desarrolle al máximo, debe constituirse como una “caja negra” inexpugnable, un “móvil inmutable” que sea capaz de trasladarse sin ser modificado. el software libre, en mi opinión, es el ejemplo paradigmático de que se puede desarrollar y adoptar una tecnología sin necesidad de hacer de ella una caja negra: su fortaleza radica, precisamente, en que es algo abierto, modificable e intervenible por cualquiera. sin embargo, la sospecha, malauradament (o no?), es que las instituciones e industria tecno-científicas se están dando cuenta del potencial de esa apertura, no-repetición, diferencia, impredicibilidad, etc que comentamos. y luego vendrán y harán…zas!! “gracias por tu colaboración: son 30€”. total: ¿cómo mantener relaciones creativas y no predeterminadas con la tecnología pero liberadas de su capitalización?…¿cómo montar espacios autónomos en los que sean posibles formas de creación y conocimiento ‘sostenido’ (aunque irrepetible)?
>>claro, esa es un poco la pregunta, y esta era un poco la línea en la que se estaba planteando la aversión a la repetición. creo que es muy importante, y hoy más que ayer, estar preguntándose constantemente sobre si las dinámicas, los procesos y las herramientas están operando en la línea del capitalismo. aquí hay una trampa, porque potencialmente todo podría ser capitalizado. sería una cuestión de tiempo. por eso más bien (y para no deprimirme antes de la acción) pretendo tender a la pregunta y/o al análisis de las construcciones que se producen desde el más acá del capitalismo. por eso me ponen nerviosa a veces las propuestas que se vinculan a la hiperproducción (pasando por encima de un proceso que podría llegar a ser tortuoso), a la vorágine de producir, de hacer, desde un punto de vista muy centrado en los resultados. tengo la sensación de que en la concepción misma de lo que se considera desde el sentido común como tecnología hay mucho fascismo capitalista incorporado, y al menos tendríamos que cuidarnos de no estarlo reproduciendo sin más. por eso era bonito (o terrible, o aludiendo a ello con neutralidad: interesante) lo que se producía en la charla del hidrógeno en el hackthearth, porque si bien el tío tenía a veces unas salidas del todo hippies (que podíamos compartir, creer o no), lo interesante era observar también el absoluto rechazo que le producían sus concepciones a alguna gente, tachándole de “no-científico” (vamos, que el tío encendió una llama con agua… y si no era científico era alquimista que en cierto punto no deja de ser prácticamante lo mismo). este veto de lo “no científico” o lo “no tecnológico” desde el discurso más cartesiano y patriarcal es algo que de por sí me produce mucha sospecha y siendo sincera, también rechazo. respecto a lo que dices de las instituciones que van a sacar cacho de esto (y más ahora, con tanto recorte va a ser que no, si hasta el ministerio de cultura acabará organizando los crowdfoundings!), prefiero confiar en que cada una sabrá a qué causa le regala, dona o aporta su fuerza de trabajo. con tanta precariedad en esto ya deberíamos ser expertas, o al menos controlar un poco.
>qué bueno! tu reclamo de los ‘procesos’ (tecno-epistémicos) por encima de los ‘productos’ y resultados (tecno-científicos), y sus efectos en el mundo que nos toca vivir, es súuuper relevante. de hecho, diría que ése es el core de los estudios feministas de la ciencia y la tecnología. justo hace un rato, acabo de leerme un artículo muy potente de la María Puig de la Bellacasa que se titula “Matters of care in technoscience: assembling neglected things”. En él propone un giro afectivo, basado en el cuidado, en las formas de analizar y relacionarnos con los objetos tecno-científicos. si los construccionistas les metieron una colleja a los positivistas (¿esos que acusan de alquimista al tipo del hidrógeno??), ella se la mete, suavemente, a los construccionistas tachándolos de “tibios” (bueno, así lo resumo yo) y diciendo que su propuesta del cuidado (la de ella) no es que explique la construcción de las cosas (que yo creo que sí porque implica preguntarse por quién se queda fuera o dentro de una tecnología, sobre quiénes recáen sus efectos, etc), sino que es una especie de “compromiso especulativo”, un interrogarse constantemente sobre cómo nos relacionamos, afectamos y somos afectadas, con y por los objetos, “lo otro”, o incluso lo no-humano de manera que contribuya a mundos más vivibles. De alguna manera, critica la “objetivación del mundo” (llámalo fetichización) y las narrativas des-apasionadas (Despret) del discurso científico que borran cualquier rastro de “nosotrxs” -como narradores- y, como efecto, del “otro”. conectado con los “fascismos científicos”, una cosa que me flipó hace un tiempo fue encontrar en periódicos anarquistas de finales de S.XIX y ppios del XX secciones enteras súper detalladas dedicadas a la ciencia y la tecnología. el racionalismo progresista era la respuesta al pensamiento religioso. el rollo es que ahora se convirtió casi en pensamiento único, incluso en espacios “autónomos” (o llámalos x) cuando se trata de hablar de tecnologías, cacharreo y conocimiento.
y lo dejo ya porque tengo un “compromiso no especulativo” con una vida productiva que tengo descuidada.

(lo mismo diría yo)

cómo hacer, qué es.

how to love. how to rock. how to vote. how to install. how to hate. how to archer. how to wobble. how to calculate. how to root. how to tebow .

cómo hacer genograma. cómo hacer sushi. cómo preparar arroz. cómo hacer bonsai. cómo hacer rastas. cómo hacer blusas. cómo adelgazar. cómo usar analitic. cómo funciona twitter. cómo usar tumblr. cómo instalar whatsapp. cómo se chapa. cómo dividir decimales. cómo decorar. cómo dormir rápido. cómo arreglar fotos. cómo decorar sandalias. cómo quitar berrugas. cómo adelgazar abdomen. cómo salió river. cómo eliminar babylon. cómo arreglar auriculares. cómo bailar wachiturro. cómo descargar minecraft. cómo votar. cómo meditar. cómo aprender italiano. cómo preparar óleos. cómo actualizar android. cómo usar siri. cómo sacar porcentajes. cómo escanear. cómo hacer puertas. cómo actualizar facebook. cómo conseguir novia. cómo comprar dólares. cómo desactivar facebook. cómo maquillarse. cómo hacer cupcakes. cómo ganar dinero. cómo hacer tortitas. cómo ser innovador. cómo hacer bechamel. cómo ahorrar dinero. cómo preparar chilaquiles. cómo encontrar trabajo. cómo ser feliz.

(qué es hipster. qué es whatsapp. qué es instagram. qué es aquafresh. qué es pinterest. qué es twitter. qué es linkedin. qué es android. qué es tumblr. qué es megaupload. qué es google+. qué es facebook. qué es coaching. qué es monotemático. qué es tripofobia. qué es lipotimia. qué es sopa. qué es bullying. qué es stalkear. qué es meningitis. qué es lupus. qué es outsourcing. qué es cuaresma. qué es empalamiento. qué es wikileaks. qué es tomorrowland. qué es cultura. qué es materia. qué es estadística. qué es filosofía. qué es marketing. qué es sublime.)

gracias a laurette que me enseñó esta base de datos de las búsquedas en google del año 2012 (tomado de las búsquedas de argentina, méxico, colombia, usa, españa y chile).

2013, me dejo para más adelante lo de dejar de fumar, hacer más deporte…

como que se acaba el año, y ahora sí que estoy con la regla perturbándome el bajo vientre, pero no tanto, sólo lo suficiente como para sentirse viva y mayor. más canas, las rodillas a veces me suenan cuando me agacho, el brazo atrofiado por el ratón, corta de vista. quizás es que no debo bajar la guardia, no es que cambie algo con el envejecimiento, son lxs otrxs lxs que cambian su percepción de ti. es más facil no responder a ningún patrón a los 20 que a los 30, a los 30 que a los 40, y so on, so on.
hay que acostumbrarse a poner 13 en lugar de 12, hay que acostumbrarse a hacerse vieja, hay que acostumbrarse a todo hasta que la muerte llegue a una, acostumbrarse incluso a que hagan contigo abono o cenizas. la muerte será el grado 0 del acostumbramiento. y yo que estaba ilusionada con el fin del mundo, así, de golpe, sin acostumbramiento ni nada. estaba dispuesta a vivir sin luz, a ver los ordenadores y los teléfonos como cacharros inoperantes, a no gastar tiempo encendiendo (o apagando) algo. quería la incertidumbre de no saber quién estaba vivx o muertx, quería buscar debajo de los escombros un charco de agua sucia y radioactiva para no morir de sed, quería olvidar lo que es el frío, quería olvidar lo que es la sed. quería no haber aprendido nunca lo que es un cuerpo o un papel. sin abstracciones, el fin del mundo hubiese sido lo mejor que nos podría haber pasado. y no sucedió. nos dejó con la fiesta montada y un montón de resaca al día siguiente (lo mismo que sucederá mañana), nos dejó con unos espacios llenos de olor a tabaco y cerveza podrida. nos dejó aprendidos, expertas en lucha de clases, en patriarcado, para seguir dando la brasa, para seguir contra las agujas del reloj, reventando una que otra corrección. tan educadas estamos que ya tenemos hábito. el clasismo nos parece normal, anestesiadas incorrompibles, la vieja escuela.
entonces como el día nos pilla anarquistas menstruales y ácratas totales con aberración, prosigo el fin con las mismas palabras que pronunció la seispisos el año pasado: “les deseo lo peor (porque lo peor soy yo)”.

alfabetización digital / alfabetización sexual

la dificultad que presenta el hecho de coger un mouse/ratón/ratolí, presionar el botón derecho y darle una vez/un click a copiar/copy. hacer doble click/apretar dos veces sobre el ícono del mundo/el símbolo del navegador/el dibujito del mundo rodeado por un zorro. doble click/dos veces click/apretar muy rápido. no, creo que no lo has hecho bien, otra vez. doble click, prueba haciéndolo más rápido, prueba dándole más suavecito. ¿se abre? esto es para navegar en internet. (uso su brazo como si fuese un ratón de carne y ensayo el click izquierdo, el derecho y el doble. mis manos endurecidas por el teclado sobre su carne negra y blanda). insistir en la diferencia entre un correo electrónico y una página web/entre la dirección de mi casa y el planeta tierra/entre el buzón de mi finca y la publicidad de la calle. click derecho, copiar, en la barra de navegador/la franja blanca de ahí encima, botón derecho, pegar. ¿se pegó? otra vez. enter/el botón con forma de “L” invertida y una flecha en ángulo recto, en el teclado (a la derecha).
educar el cuerpo.
y este fin de semana, muestra marrana.

prostitución, porno, o la invasión de la superficie

que te follen con una cámara es prácticamente lo mismo a que te follen con una polla. que te follen con una polla de carne o una de plástico sería igual o equivalente, así como en un plano expandido lo mismo que una cámara. que fuera una webcam o una cámara de la más alta definición sólo cambiaría el resultado de la foto. al final un polvo en un colchón de viscolátex puede ser más cómodo que sobre un cartón, pero eso no tendría que ver con la intensidad o la calidad del polvo: la foto sería de mala calidad pero no por eso peor.
que te follen a cambio de dinero convierte la práctica sexual en un trabajo cualquiera, sujeto a las regulaciones propias del mercado, de la oferta y la demanda, y sujeto también a factores más subjetivos, incesantemente abstractos o enrevesados. el dinero fluye, como el sexo, como el polvo, como las imágenes en la red. el dinero, esa cáscara gris e inerte que a veces guardo fraccionado en mi bolsillo, virtualizado en mis cuentas del banco, como promesa en algunos actos. y se dice “hacer gimnasia bancaria” y sólo se trata de clic’s y firmas, no hay sudor en lo especulado, no hay interés, no hay carne ni horizonte, sólo tierra yerma (o algo mucho peor), no hay nada cuando se habla de dinero sólo mi tristeza emergente, mis ansias de renunciar. por eso vuelvo al porno, y a su análisis indirecto, unas derivas oblicuas, unos paseos nocturnos, un desespero carnal y un énfasis político y radical.
el 50% de los cuerpos del porno son particularmente bellos, fuera de la pantalla, sin la ayuda de la alta definición, de la luz que borra los granos, del photoshop, el ángulo resultón. digo bellos en el sentido más convencional y poca cosa que puede existir, son normalmente bellos.
el otro 50% son los cuerpos que se dejan exponer, aquellos cuerpos que contienen la variabilidad de todas las cosas, los que no se caracterizan más que por un arsenal de particularidades innatas o adquiridas: pelos, marcas, cicatrices, asimetrías. este cuerpo, particularmente bello o no, se vuelve objeto de atención en razón de su disposición expositiva: un cuerpo que se deja ver. en realidad ambos 50% lo son, sólo que en el caso del segundo es precisamente aquello lo que los hace estar frente a la cámara. a veces las particularidades innatas o adquiridas se convierten en foco de atención, pero es porno (o fotografía artística, según) y siempre quedarán residuos del marco cultural dominante, extendido como una enorme manta sobre la imagen final.
coño abierto, expuesto, y venga a ser follado por ella, la cámara.
cuando mi cuerpo está frente a una, desnudo y aparentemente estéril, lo dejo abandonado a su suerte (a la suerte de su imagen), lo dejo estar en un gesto entre ritual y meditativo, vacío, solo, como la carcaza que es. mis intenciones en estos momentos son ninguna, apenas ceder sus pliegues y su posible interés visual a quien paga o ruega acceder a la imagen que son mis casi 70 kilos de carne inmensamente blanda. este marshmallow que soy aposentado frente al lente, propio del segundo 50%, se extraña aún ante la perversión maquínica de la cámara, su capacidad para alterar la imagen, para coger el plano exacto, ese donde la imperfección se esconde en lo obsceno, ese donde el cuerpo parece homogéneo y más blanco que nunca, y no se ven los años, ni las marcas, ni los accidentes. una imagen boba, raquítica, sin poder de impacto. una imagen desaliñada, acicalada apenas por el triste condimento de lo normal.
pero la cámara no es perfecta, a veces la creo hermana de mi cuerpo, presentan, como miembros de la misma familia, las fisuras de lo inexacto. dejan ver el drama de lo irrepresentado, dejan ver sus particularidades y allí, su obscenidad. primer nivel de filtramiento corporal: la máquina (y su fracaso). segundo nivel de filtramiento corporal: el esclavo del aparato.
entonces la edición, la selección de lo inmaculado, de lo liso y lo llano, el recorte del plano. el esclavo obedece, acciona el retoque digital. se alínea con la cámara y la ideología, siempre en la retaguardia, esperando liquidar los últimos rasgos de fealdad, lo último que queda, “déjenmelo a mí” dice orgulloso.
voluntad de homogénesis, su pulsión. el esclavo de la representación cree que ha hecho un buen trabajo al convertir mi cuerpo en uno más de los miles, millones, trillones de cuerpos que asisten, con velocidad de 10 megas por segundo, a la pantalla que los convoca. mi cuerpo (su imagen) ya no es contrabando de lo desviado, ha entrado a la escena travestido y operante, repetitivo e insistente todos sostienen que esa imagen tiene orgullo, o algo que se le parece. la foto queda archivada. los gygabytes hinchados, en mi bolsillo un poco de dinero y mi carne más fría que nunca.

la zona, entre otras cosas

hay algo ilegal que hacemos o que hicimos con todo el desparpajo de la repetición subversiva. hay algo que hicimos y vienen otros a recordarlo, nosotras no tenemos tiempo para darle atención, estamos pendientes de nuestros excrementos, de nuestras sedimentaciones, del calor que producen nuestros cuerpos, su energía. preocupadas de tener la papelera vacía (“che, qué linda tenés tu papelera” me dijo), de tener el archivo disidente, de olvidar con gracia y la desgracia dejarla fuera. de ahora en adelante, la zona. de ahora en adelante, la zona. de ahora en adelante, la zona y todo lo que hubo atrás es la zona también. me fui resfriada y aún empeoró. el calor que producen nuestros cuerpos es energía rompiendo muros, batiendo escombros, esnifando polvo de cal y cemento, gripe al tercer día. esnifando polvo de cal y cemento, el calor que producen nuestros cuerpos. al tercer día la máquina está como un feliz desperfecto. antes, la regla. medicación con aspirina, cerveza, anfetaminas e ibuprofeno. la biología y sus placebos. la zona, un lugar increíble y humedecido por lo colectivizado. la cocina, y unas gallinas más cercanas al cyberpunk que a la ecología. y qué coño es la ecología, si aquí hay muchos cuerpos calientes muchas horas al día haciendo muchas cosas materiales y prácticas, reconduciendo energía como “una estufa en medio de un campo de fútbol”, pensando cómo gestionar la mierda (sic), y también muchos árboles, mucha humedad y murciélagos como ramas chocándome el culo cuando lo exhibo con impudicia a las fauces de la tierra. y si esto no es ecología que me hagan una master class. a primera vista cualquier cosa podría ser virgen, “qué lindo” dicen. y mi coño abierto haciéndole una espectacular lluvia dorada (ecosexual) al cuerpo abierto de la tierra (y sus metales pesados). luego ya se va notando, como una mímesis desviada, empieza a salir del armario la mierda, el río es verde y a veces rojo y a veces sale cargado de peces muertos y por pura moral reaccionaria mis papeles higiénicos usados me los guardo en el bolsillo. personalmente no me molesta. mi pipí con ibuprofeno colonizando cientos de alcantarillados públicos financiados con los impuestos de las compresas del mundo. la zona emerge entonces de un hermoso y abismante realismo. un realismo que es el daño, una belleza que es el daño, luchando los árboles por superar al daño y su mutación sigue imperceptible como la hormonación de los peces que se comieron las hormonas de las mujeres que fueron recetadas por un médico que vivía tomando anabolizantes. lo demás es descubrir cosas nuevas a cada rato. lo demás es estar en un presente continuo.

*

ellxs eran tan de estados unidos, pero tan de estados unidos que no se podía hacer nada para que fuese distinto. a veces las identidades se erigen como unas estatuas de hierro clavadas con cemento a kilómetros de profundidad bajo tierra. nos pareció que hacía falta sutileza, aunque como toda cosa bruta se te queda siempre clavada un poquito. mi cabeza, que por el momento es como una máquina de fabricación de embutidos (mil menudencias y despojos mezclados sin lógica alguna), se hace preguntas que a ratos son del todo reprochables.

*

comienzo a hojear los diarios tempranos de susan sontag. en la primera página y con 14 años la muy hija de puta dice “la única diferencia entre seres humanos es la inteligencia”.

videochat

te follaría ipso facto. mi coño te manda a decir que quiere que te metas entero adentro suyo, no deja de darme golpecitos, está muy insistente. supongo que se sentiría contento (mi coño) si al menos se te parara un poco por debajo de la mesa donde apoyas los brazos mientras lees esto, sin que nadie se de cuenta, ni idea de con cuántas personas estás, pero sería discreto, mi coño también lo es, en su fantasía. y yo, yo enormemente dispersa, intentando hacer algo (por la vida), pero interesándome más que nada en tus labios y en los relatos patéticos, confesionales, amorosos, borrachos, tiernos y extremos de mi amiga por mail. “tengo” o “debería” hacer otras cosas, no pensar tanto en tu polla o en tu puño, o en que los deberes no tienen mucho sentido. pero me gustas mucho, tanto que a veces creo que hasta podría ser una fantasía, esto de jugar a interrumpirte, de compartir los días a través de una pantalla, o imaginarme que te metes mano en la cocina mientras vas a buscar más cerveza, un pan de molde con mortadela. colgada yo en una ventana más del ordenador. mi pantalla también está fragmentada, tuyo es su lado derecho. los documentos se aglomeran a la izquierda, amontonados, como en una manifestación. acallada por una ventana del ordenador. estoy caliente, o quiero estarlo. cualquier cosa es mejor que trabajar, aunque sea trabajo de artista, de estudiante, de proletaria 2.0. tu sombra se mueve al otro lado. das vuelta la pantalla. me enseñas a tus amigos, me haces saludarles. estoy tan caliente que me siento como conejita playboy al mover la mano en señal de “hola”, creo que sin querer guiño un ojo, te odio. haces todo esto para callar a mi coño. bebo whisky on the rocks en una copa inmensa que en realidad es de vino. la lleno con whisky para calmar mi sed. maldito, te digo por escrito. lo lees (o imagino que lo lees), con tus pestañas lentas, narcotizadas, con tu sonrisa que son 10 píxeles deformados, tu sonrisa que imagino evocando todo el poder mundial de la pornografía, de los azotes, de las cámaras de videovigilancia del deseo. y un mensaje de texto me dice que lo único que puedo hacer para calmar mi sed, y el hambre de mi coño, es escribir esto al tiempo que sucede. y esperar a mañana. y ver si puedo dormir antes de que sea mañana, y ver si puedo follar (mañana), y ver si puedo resolver algún deber (mañana), sacar algún informe, algún provecho de todo esto, porque el tiempo de hoy ha sido dilapidado frente a una pantalla hasta que, otra noche más, me quede mirando hasta oírte roncar.

8 años

8 años es mucho tiempo, es uno más que el de la crisis matrimonial, es una cuarta parte de mi vida, es el número de hermanxs que tengo, son casi todos los enanos de blanca nieves.
8 años que se pasan volando: torca. esa palabra inventada a partir de la mezcla de tordo, torcida y terca.
8 años de doble vida, cambiando el habla según el interfaz. 8 años de interfaz. 8 años de portátil, de usb. 8 años electrificados por el internet. sintiendo los influjos de su adherencia, 8 años follando con internet (y no por internet).
8 años, 4 amores, 1 matrimonio, ningún aborto, mucha baguette.
cuando tenía 8 años en santiao de chile un desconocido me tocó el culo en la calle. 8 años, poco, según el punto de vista desde el que se mire…
la celebración es discreta, un pacto con la repetición.
y no me doy cuenta de llevar 8 años en este país porque todavía no sé cómo hablar.

* en la foto una lucía de 8 años comiendo completo en el mismo año en que decidió perforarse las orejas y bautizarse por la religión católica (sic).

** cuidado con la próxima vez que me vaya por un año a alguna parte…

amor de verano

 


de pronto llega el amor sin que una lo haya llamado. no golpea, no avisa, te pilla sin depilar, sin haber cambiado las sábanas, con la nevera vacía. no hay café…
llega un amor que es de ensueño y es a distancia y se vuelven a poner en práctica todas esas viejas estrategias de amor a lo lejos, sólo que ahora, ahora sí, tenemos cada vez más tecnología, y eso que no la hemos usado toda, y eso que aún nos queda mucho por experimentar, empezando, claro, por encontrarse cuerpo a cuerpo, chocar los huesos, sudar la carne, chupar los poros insaciablemente unos cuantos días sin tregua, sin conciencia, sin casco ni uniforme, sin fusil.
llega el amor justo cuando ya éramos cyborgs (proletarios de la misma clase), y toda nuestra cibernética dormía en la propia cama, y soñábamos con twitter, con skype, con mensajes de texto, y nuestro amor se representaba así, así de banal y simple como una aplicación encastrada en un aparato más pequeño que la mano. y ¿por qué no lo habíamos hecho antes? ¿por qué no habíamos profanado los castillos de la tristeza? ¿por qué no habíamos hecho meditaciones simultáneas de cara al sol? simplemente, porque el año pasado fue una mierda. sin relativismos, sin lugar a dudas.
entonces, en este estado menor, de incontrolable sentimiento y emoción contra-colérica se desprende el daño, lentamente, cae como piel muerta, surgen nuevas excavaciones, asentamientos arqueológicos perdidos por la fuerza de la desdicha, recuperación del cuerpo, y sobre todo, de las manchas que contiene. cicatrices que ahora parecen bellas, cuando mi lengua las rasca como si se alimentara de costras, cuando me enseñas a amar mi transpiración, y el amor es un tema de referencia. todo se ve bello desde aquí, y esta fragilidad es lo más bello. porque no tenemos miedo.

volviendo al inbox


arf, pucha, fue un ir y venir de vino blanco los últimos días en santiago,
pero la guardo en mi corazón, perra…
cualquier contacto virtual, estoy aquí, donde me encuentra de lunes a domingo 21 horas al día.
para intercambios interpersonales, vuelvo lo antes posible, si me sale oportunidad no la pierdo, de lo por sentado.
le dejo mis besos más candentes y alegres de haber repasado las largas líneas que nos unían antes de conocernos en persona…

*

acabo de poner la pezuña en barna y ya estoy frita de borracha, pero hay luz (aunque son más de las 8 de la noche) y hay amor, y todo sigue vibrando con intensidad (que es lo importante), contenta estoy de tener unas amigas en perú, en arequipa pa más remate, ruidosas como latas oxidadas digitalizadas, qué decir. la oscura sombra luminosa sudaka sigue cubriéndome hasta los pies. busque los videos, yo prometo reconducirme por la senda de la producción.
mil besos sobre su boca peruana

*

hola catalina,
en estos momentos no tengo dinero como para darme el lujo altruista de escribir en una revista femenina de manera gratuita. si usted y su equipo tienen alguna propuesta de remuneración económica a cambio de las columnas, estaré esperando su respuesta.
un abrazo atento
lucía

*

estuvo bueno!

*

amiga, fue un gusto verla con el bombo
yo creo que por acá se puede descargar el material:

http://torrentz.eu/3e9f57741b397f5b773cb0efe067a01a853f512a

(o algo así)
mucha suerte con sus investigaciones y con la experiencia
l.

*

vente cuando quieras, siempre es un placer verte y hoy lo he logrado un ratito
muak!

*

yo creo que la supervivencia material no tiene absolutamente nada que ver con la inteligencia. la inteligencia (tal como dice HY) no debería ser más que un “tubo” por el que pasan las ideas rozándose con la humedad del cerebro, que también puede ser el cuerpo.
fue un gusto verte, tu pasión! lo del país es cierto, aunque deleznable es demasiado nuestro como para odiarlo de remate, vendría siendo un amor/odio comparado, en fin. que ahora estoy en el otro hemisferio y lo mayor es la nostalgia y el buen sabor de boca que quedó.
un abrazo muy muy grande

*

me escapé del guanaco, de las lágrimas y de todo lo indeseado de una manifestación. o, viéndolo desde el lado nostálgico, bonita despedida en medio de lacrimógenas, pancartas y estudiantes mojados. me perdí eso sí el saqueo a la farmacia. lo vi retransmitido en directo por cnn desde un restaurant chino mientras me zampaba una docena de wantan para resguardarme de la lluvia. no estuvo mal.
avísame cuando vengas! (yo haré lo mismo)
un besote

*

bella mía,
llegué y aunque el clima, la luz y la humedad han cambiado, la cantidad de alcohol con la que celebro el día no varía. es absolutamente cursi (ya me lo ha dicho una colega hoy) pero este año el amor adquiere toda la preponderancia y de su forma se desprende parte del sentido. será la embriaguez entonces uno de sus sentidos, o la herramienta que lo potencia. o un alarde de inutilidad suprema, enclaustrado en el marco de la alegría.
qué bonita experiencia me relatas, me ha matado lo del “susurro histórico”, le das una dimensión ancestral a las cosas que me da morbo y curiosidad. a ver si algún día nos tomamos algo en un abrazo sin escepticismo. en skype soy lucy_sombra.
te beso
l.

*

a ver si recupero mi bici (mi alma) mañana y puedo volar a hacer varios gestos burocráticos a alta velocidad y así poder ir a almorzar con usted a donde sea, pero no sé si logre dar con ella temprano. écheme suerte no más!
besos!

PornoObreros del código (“La categoría del porno”)


PornoObreros del código

Lucía Egaña Rojas

Nuestros teclados están siempre sucios y nadie se pregunta por qué. En realidad navegamos dándole al refresh de manera compulsiva. Trabajamos con tecnología, por eso tenemos siempre una mano en el teclado y otra en el sexo, como si fueran pistolas. Nuestros computadores están llenos de manchas blancas, a veces las teclas se quedan pegadas. La red está recargada de subgéneros, podríamos estar tejiendo y sería lo mismo. (Conozco a Felipe Rivas San Martín el año 2010 en el patio de la Fech fumando cigarros). Entonces jugar con las categorías, entrar y salir, convertirlas en almacenes vacíos, en productos de supermercado, en lugares de cruising1. Hacerles bullying2, asaltarlas desprevenidas, tratarlas como un hogar. Irse de la casa.

El trabajo de Felipe Rivas propone (desde la megalomanía) una serie de operaciones bastardas situadas en el propio cuerpo, un cuerpo tecnificado, cruzado por la lucha de clases que –desprevenida- se asoma por cualquier ventana. La lucha de clases entre Internet y cultura, entre porno y arte, entre pajas y polvos, entre categorías e identidad. La misma insistencia de que aquí no hay una tensión causada por la distinción entre pobres y ricos, la confirma. El porno y sus dispositivos, ese pariente pobre oprimido en sus baratas lógicas de producción y distribución, aparece ahora tematizado, elevado a la categoría de tema, rescatado de su marginalidad popular por el artista. ¿Hasta qué punto en nuestros cuerpos constatamos los amotinamientos de estas clases que no llegan a puntuar para ser incluidas en los catálogos de lo cultural?

Las tecnologías parecieran ser algo nuevo. Una ficción descentrada que llega a meterse dentro de la cama, en el humo de los cigarros, vía wi-fi everywhere. Luego la obsolescencia, la pintura, los protocolos, la técnica. Algo contingente y pasado de moda, entre la pantalla y el lienzo (¿no eran las dos “una ventana”?). Felipe, experto en protocolos, juega con la traducción entre distintos medios tecnológicos evidenciando lo que construyen más allá de las herramientas. Máquinas que producen placer y performances, aparatos visuales que controlan morfologías, gimnasia de la construcción de identidades que en un concurso de manipulación mediada quedan vacías, o semivacías, como trapos viejos. El cuerpo, ese papel confort3 usado.

Internet como una enciclopedia (sobrecargada) de la mirada bastarda, donde abunda el código fuente, o donde toda categoría está controlada, no hay fallo. Felipe abre el código de esta cultura baja/alta, exhibe bugs4, traduce protocolos. Abre el código genético de las máquinas para incitar su descontrol, en el fondo también es algo programático. (No puedo hablar de porno sin hablar de máquinas, sin dejar de citar todos estos códigos que se tatúan en cada lugar del cuerpo y más acá). La ingeniería precaria de una imagen descansa, nos da por el culo. El porno amaestrando, su verborrea increpándonos al nivel de lo inconsciente, y Felipe enjaulando el deseo, fijándolo en un frame5 de óleo, poniendo un paspartú como si fuera una consigna o una molotov. Un pornoObrero no se saca nunca la ropa de trabajo porque es su piel. Un pornoObrero acepta la condición de tener +18 con un click. Y mientras escribo estas palabras, sobre las teclas se proyecta un dilatado cum shot6 que deja inscrito el jugo de mi tecnodeseo en los dispositivos de nuestra interacción.

1 El cruising es una práctica sexual consistente en tener relaciones sexuales en lugares públicos como parques, playas, bosques, sitios eriazos, baños públicos o autopistas.

2 El bullying es una forma de conducta agresiva que se manifiesta a través del uso de la fuerza o coerción para afectar a otros.

3 En Chile, se denomina al papel higiénico “papel confort” debido a la primera marca que lo comercializó. La palabra viene del inglés comfort (confortable, cómodo) y del latín confortare (hacer más fuerte) formado del prefijo con- (junto) y fortare (hacer fuerte). Es la misma raíz de la palabra confortar (animar, dar fuerza).

4 Un bug es un error de programación en un software informático que en general se presenta en su fase de desarrollo.

5 Un frame es un fotograma.

6 Cum shot es el término que describe la eyaculación en la representación audiovisual.


 **Este texto ha sido escrito para el catálogo de la exposición de Felipe Rivas San Martín “La categoría del porno”, en la Biblioteca de Santiago (Sala +18) entre el 12 de Junio y el 30 de Junio de 2012.

porque no me baja la regla

porque el porno es cultura popular. porque soy una desclasada y nunca estoy satisfecha. porque me gusta la gente y los hombres y las mujeres y sobre todo las cosas raras, porque todo es táctica y estrategia, aunque se nos olvide a cada rato. porque me enclaustro en un bit y luego me emancipo, porque el cuarto propio de virginia woolf es un salón burgués donde comen perdices al horno y yo vegetariana, porque no cagaba cuando comía carne, aunque los animales me importen poco, o nada, y sea este un desamor que paradojalmente manifieste mi total deshumanidad. porque la fiesta me hace feliz y plena y no hay ninguna forma de evaluar ese placer por vía racional. porque me gusta hablar, y hay otra cosa rara ahí con la construcción de mí misma a través de la voz o la palabra, algo que suena bien pero que a veces me hace pensar seriamente en el deber de tatuarme el proverbio “por la boca muere el pez”. porque soy inconciente e incoherente, porque la coherencia me incomoda, porque la considero otra de las ficciones tóxicas de la existencia, porque nunca he hecho nada coherente, ni aun lógico, porque no quiero hacerlo, porque me resisto y soy insumisa y cuando no vaya en contra de algo, por más mínimo que sea, estaré muerta. porque nunca pienso en mi muerte sino como algo que llegará sin dolor, porque soy bastante insensible al dolor, o al menos creo serlo. porque de ficciones se construye nuestra vida y nuestro amor, y digo amor porque afectación me parece un eufemismo, y jorge creo que lo sabe tan bien como yo, y supongo que muchos otrxs también con quienes voy cosiendo mi carne amatoria. porque soy un pedazo de carne que tiene muchos retazos, soy muchos retazos de carne. porque no me baja la regla cuando quiero y cuando quiero no me baja. porque todo es tan simple que da asco, y me gusta viajar más que casi cualquier otra cosa, porque los viajes son evasión de lo perpetuo, porque, quiero convencerme, no hay nada perpetuo, y las cintas de video se borrarán algún día que aún no ha llegado como para comprobarlo. porque ningún soporte resiste al tiempo, nuestros cuerpos son el ejemplo. porque todos los registros están muertos y manipulados y vamos a escribir sobre historia porque nos da la gana y el entusiasmo, y lo haremos complejamente porque algo de eso nos calienta, y mucho. porque sentimos que algo de nuestro cuerpo está vivo al calentarnos y no hay medida ni nada que se interponga a los designios de la excitación. porque lo demás sería muy triste, aunque fuera bueno. porque como puta soy mala, tengo el deber de reconocerlo, en la humildad está el gesto y mi redención. porque profesional nunca he sido ni lo seré, porque prefiero la inclinación experimental al disciplinamiento metódico, por que la cerveza no se acabe, por que la alegría nos siga dando punzadas en medio del pecho, de vez en cuando, sólo a veces, de lo contrario sería el nirvana y el nirvana, como es sabido, no existe, porque no hemos querido creer en él. por que todas las letras sean infinitas y nos cubran a besos, por que los textos caigan de manera diluvial, por que no nos muramos haciendo twitts, porque no queremos que ninguna red social mate a ninguna compañera (ya hay varias perdidas), por que me baje la regla luego, esa es la consigna, porque no hay forma de describir la sensación de cartílagos revolviéndose en tu útero sin emerger, sin manchar nada.

bots rusos, malwares y códigos ofuscados

este blog fue atacado (tal como todas las webs que tengo) por unos bots presuntamente rusos. dicho ataque, para mi sorpresa, permanecía inofensivo e invisible a mis ojos debido al sistema operativo libre y libertario que ostento sin mucha capacidad últimamente. el ataque significó una operación de limpieza muy veloz en la que mi adorado jhonqwerty tuvo que hacer la mayor cantidad de trabajo, aunque tuvo la generosidad de compartir un poco de código conmigo. los bots tenían buenos modales y dejaron su daño en la primera línea. según jhonqwerty era “código ofuscado”.
El código ofuscado es inteligible y a veces puede trabajar en contra de la tecnología inversa.
Este lenguaje me parece tan críptico como poético, por eso, y por la citación onírica en una serie de mensajes ocultos, he decidido revisar un draft-post que se origina en uno de los ámbitos ofuscados de mi cerebro, el de la ensoñación, y contextualmente en medio de la ofuscación espacial que es un aeropuerto.

* sueño que dentro de mi caja de las gafas están las tuyas, y el único problema es que son feas. no me importa que tengan otra graduación, no llego a usarlas. una mujer me pide ayuda. fuma y lleva una muleta, camina con dificultad. quiere que le envíe un mensaje a su novio desde mi teléfono. me pregunta si hablo su lengua y le digo que no pero que puedo transcribirla. me dice: escribe que estoy junto a un taxi. me enseña el número para que lo copie, pienso que nunca llegará ese mensaje al destinatario “amore”. o que de llegar, nunca encontrará “un taxi”.
* michel foucault me habla sobre una escultura muy antigua. pienso que debería hablarme de sus prácticas sadomasoquistas, quiero saber qué drogas consume. mientras me habla veo imágenes de documentales históricos, imágenes de construcciones antiguas grabadas a color. foucault me habla en francés, y yo no le respondo porque no hace falta. desperdicio de encuentro, decido tocarle su cabeza como a un buda o una lámpara mágica hasta que su voz se ralentiza y aparecen drops sobre su cuerpo. michel foucault se está pixelando y el jardín victoriano queda vacío, con apenas 3 pajarillos.
me llega un mensaje al teléfono. dice: ku je jam tek.
en un monitor colgado del techo pasan un video en el que aparezco saltando sobre una cuerda. hay mucha policía aquí. me dan miedo. cada persona que me habla me sobresalta. han triunfado. me habla un chico que me pregunta si vivo aquí y si trabajo actualmente. lo niego sólo con gestos de la cabeza, no abro la boca, comienzo a sudar. siento que me observan pero que si miro de reojo me cogerán. no sé qué he hecho, supongo que nada.
* desde dentro del colchón sale un animal que finalmente es más grande que yo. no es ni un perro, ni un cerdo, ni una ardilla gigante. su cuerpo tiene zonas muy peludas y otras de carne viva, las pezuñas le salen del centro de su estómago que está situado en lo que sería la cabeza. habla por 3 hendiduras que hay en las puntas de sus extremidades y en muchos idiomas. comienza a follarme con fruición por todos los agujeros que tiene mi cuerpo. me pregunta si siento placer. yo no puedo hablar, tengo la boca llena de espuma. me dice que su misión es darme todo el placer del mundo, que está aquí para eso. en realidad no me habla, me transmite pensamiento infuso.
cuando grito me despierto, rompo el vidrio del monitor. se me pixelan las piernas, el coño y todo lo que sigue. hablo en otro idioma por teléfono, no sé lo que digo.

el disruptor de ondas cerebrales de minipimer.tv

*este texto tiene mayúsculas porque fue publicado en la web de minipimer.tv

El placer intenso que se siente al manejar las máquinas deja de ser un pecado para convertirse en un aspecto de la encarnación. La máquina no es una cosa que deba ser animada, trabajada y dominada, pues la máquina somos nosotros y, nuestros procesos, un aspecto de nuestra encarnación. Podemos ser responsables de máquinas, ellas no nos dominan, no nos amenazan. Somos responsables de los límites, somos ellas.

Quizás los parapléjicos y otros disminuidos físicos puedan (y a veces lo hacen) tener las experiencias más intensas de compleja hibridación con otros artefactos para la comunicación.

Donna Haraway, Manifiesto cyborg

La disrupción, que es inherente al arte, nos exige que hagamos derivar, derribar o colapsar las definiciones y las subjetividades existentes, con el fin de poder seguir aprendiendo qué somos y qué es la naturaleza; aprendiendo que uno puede abrir su trabajo artístico a un tipo de proyecto diferente, el cual puede determinarse —tanto en secreto como públicamente— entre nosotros mismos y otros. Se trata tanto de rehacer lúdicamente nuestro trabajo, como de rehacernos a nosotros mismos y a nuestro contexto social.

Doug Ashford

Este artefacto es parte de los resultados de un bloque de investigación que hemos denominado “Telepresencia, comunicación interespecies e internet de las cosas” y al que daremos continuidad a lo largo del 2012. Es por el momento un bloque inconcluso ya que la premura por obtener ciertos resultados en función del taller de telepresencia organizado por Hangar, ha obligado a acelerar el proceso en ciertos ámbitos y tener que aplazar otros. La comunicación interespecies se queda como un facto pendiente, y finalmente por ignorancia, velocidades o coincidencia la única especie con la que nos hemos comunicado es la maquínica, si es que puede considerarse una especie (*disgresiones en torno a la ciencia ficción).

En principio este disruptor nace como reflexión en torno a la comunicación, a la interacción humano-máquina (y a su posible interacción con otras especies a través de sensores), un cuestionamiento a las estrategias de reproducción de la realidad, una crítica al realismo mimético y a la aproximación racional que se utiliza al emular un espacio diferente, una búsqueda por alcanzar las profundidades del cerebro a través de una retórica de lo maquínico o de lo electrónico.

Me gustaría centrarme en algunos aspectos que detona el disruptor y que pueden tener sentido en la discusión sobre telepresencia (si es que esta discusión tiene sentido). El primero tiene que ver con su posicionamiento paródico en torno a la ciencia y a la tecnología, un aspecto recurrente en el trabajo de minipimer.tv. Se trata de la apropiación de mecánicas de la tecnología transpuestas a un contexto low-fi, se trata también de utilizar una legitimación científica a modo de juego, quitándole peso a su veracidad. Es una imitación burlona de la arrogancia científica a partir de un posicionamiento aturdido y có(s)mico. El disruptor en este sentido puede ser considerado un artefacto de operatividad científica (de una línea que igualmente se desplaza de los centros de poder hegemónicos ya que recurre a una versión hippie de la ciencia) pero que en su propia constitución pone entre comillas la palabra ciencia.
El disruptor de ondas cerebrales es un aparato de parodia científica, un dispositivo casero de tecnología absurda e inconducente.

Un segundo punto importante es el que tiene que ver con los estímulos audiovisuales que, en este caso, transportan a otra realidad o que reniegan de la mímesis realista clásica. Cuando nos introducimos en un ámbito de comunicación o (lo que es mucho más preocupante) cuando estamos hablando de pura creación, las estrategias de representación reproducen de manera recurrente la realidad que compartimos como espacio común de convención. Reproducen el sentido común, donde una silla es una silla, un hombre es un hombre y el frío se siente como tal. Es el mismo espacio donde lo negro remite a una oscuridad poco aconsejable. El disruptor propone un arsenal de estímulos audiovisuales que exceden y eluden este espacio de convencionalización ideológica y formal, erigiéndose apenas como una mera fuente de imagen y sonido abstracto que, en coordinación con el sonido binaural, genera una especie de estado bruto del audiovisual.

El tercer aspecto a destacar ante la presencia del disruptor es la versatilidad en las modalidades que propone. El artefacto cuenta con posibilidades de uso diversas, como la experiencia colectiva total, la utilización por pares, tríos o cuartetos, o su versión onanista/masturbatoria. Incluye lo anterior el uso compartido a distancia a través de sensores que emiten datos mediante la red, uso que permitiría una comunicación humana, maquínica, animal, interespecie. A su vez cada experiencia se puede controlar de manera generativa, prefijada (impuesta por la máquina o por otra entidad) o simultánea (por la misma usuaria u otra en tiempo real).
Para cada una de estas versiones los dispositivos de hardware y software deben ejecutar una coreografía distinta, por ejemplo: en la experiencia colectiva total es el patch de pure data el que genera una secuencia prefijada (o paralela, si el control a través de los sensores y parámetros en juego es en tiempo real) que se aplica a un grupo de personas a través de altavoces y proyección video. Si bien no resulta lo suficientemente inmersiva la situación (*mejorable a futuro), este uso tiene la ventaja de suponer grados de empatía en esta suerte de rito tecno-narcótico en el que todas las participantes buscan una alteración de los estados cerebrales. En el ejercicio que realizamos acompañamos la sesión de una narración que se encargaba de indicar las directrices de los estados propuestos. Podemos decir que fue un experimento exitoso a la vez que escalofriante.

En la utilización por pares, tríos, cuartetos u orgías, se utiliza el disruptor con su hardware especialmente diseñado, esto es, un casco dotado de 3 leds interiores y 9 exteriores y unos auriculares ensamblados, y una caja controladora con 4 potenciómetros injertados a un arduino que a su vez se dirige a través de pduino a un ordenador que contiene el mismo patch de pure data anteriormente citado. (How to en: http://www.minipimer.tv/?p=1457).  En esta función la persona sometida a las frecuencias disruptivas no controla los impulsos que le son impuestos. Hay confianza y un atisbo de S/M mediado por tecnología cacharrienta.
En la versión onanista/masturbatoria es la propia usuaria la que define el devenir de su secuencia, así como la duración y el espacio contextual. Se trata del mismo hardware descrito unas líneas más arriba, sin embargo en esta opción es el usuario quien define, a partir de su propio deseo, cómo los potenciómetros moderan los outputs. Funciona en tiempo real.
Cada una de estas opciones, tal como se enunciaba antes, permite ciertas combinaciones, como por ejemplo, que el onanismo se rompa a partir de que el control de los outputs los ejecute una bacteria que transmite datos a través de un sensor microscópico, o de que se programe una secuencia intencionada con anterioridad.

El artefacto “disruptor de ondas cerebrales” ha significado un proceso semitortuoso para unos resultados lúdicos que aún son indeterminables debido a que se trata recién de una primera versión. Como primera aproximación hemos podido reconocer su potencial empático, lúdico y experimental. El cerebro se vuelve material maleable, y la fe en el aparato la saliva que lo alimenta.  Valdría la pena quizás parafrasear a Pierre Agustin de Beaumarchais que ya en el siglo 18 sostenía que cuando un disruptor no hace daño deberíamos alegrarnos y no exigir además que sirva para algo.

deporte, cuerpo, gimnasio y mi desamor por las endorfinas

lo más insólito que me ha pasado en el último tiempo es el gimnasio.
un ataque de rabia almacenada durante más tiempo de lo que es recomendable me llevó a un estado de suma fragilidad, donde hube de interrumpir incluso trayectos producto de la ira que frente a mis ojos ponía lágrimas, y en mis manos, tensión.
nunca pensé que mi autopreservación me llevaría a una resolución tan saludable, aunque su salubridad ya es algo que en sí mismo me parece desconfiable.
el deporte, eso tan incómodo…
siempre fui una niña vinculada a las humanidades. entre los 8 y los 10 años tuve una estable carrera política siendo reelegida presidenta de curso por más de 5 períodos consecutivos. a los 14 años publicaron un texto mío en el periódico de mayor circulación nacional. digamos que el deporte no nos venía bien en la familia, mis padres estudiaron durante casi 15 años en la universidad (que no acabaran la carrera es un detalle que otro día explicaré), y se nos daban mejor las discusiones de sobremesa que salir a jugar con el cuerpo. mi padre hasta el día de hoy no sabe nadar. durante los últimos 3 años de educación escolar estuve exhimida del ramo de educación física a través de un certificado médico expedido por una siquiatra amiga. certificaba que hacer deporte en ese contexto me producía una angustia incontrolable y que lo mejor era dejarme tranquila y sentada, leyendo. como no tenía problema de calificaciones, y la asignatura de deportes era, por decir lo menos algo suntuario, nadie dijo nada. seguí manteniendo buenas notas a fuerza de intuición (no recuerdo haberme sentado jamás en casa a estudiar), fumaba porros todo el día y me dejaba llevar por mis impulsos que en el colegio alternativo en el que estaba se valoraban como “capacidad de opinión”. hacía fanzines, escribía poesía, fumaba los cigarrillos más baratos del mercado (que como un chiste de mal gusto se llamaban “life”) y como mucho iba a yoga o a clases de danzas tropicales (sic). nunca me gustó el deporte. ni ante las súplicas del entrenador de volleyball que veía en mí un cimiente para el equipo. lo intelectual además se me quitó al rato, a los 16 me gustaban las raves. mi cuerpo reventaba, la adolescencia me impuso un par de tetas que no cabían en las camisetas, mi cuerpo tenía sus proporciones, la carne, como la de toda adolescente, estaba dura, compacta. comía helado cada día, desayunaba avena, una mezcla entre lolita y yegua. el entrenador de volley me declaró que se había pasado la fruta y en esa época, o un poco antes, comencé a andar en bicicleta. creo que ese ha sido el único aparato con el que he congeniado mover el cuerpo, en vistas de su utilidad. y el sexo, cuya frecuencia se incrementaba con el paso de los años, haciendo pausas con las relaciones estables (de más de un año).
mi relación con el deporte en realidad nunca sucedió. minada por la ideología, siempre me pareció que su práctica se basaba en la competencia y que por ello era algo deleznable. mis áreas de combate no serían nunca una cancha de fútbol o un campo de golf. me negaba al pantalón de buzo, prefería las ligas del lenguaje, las medias de encaje, el autostop.
parecíame algo superficial, carente de sentido, una pérdida total de tiempo. lo mismo con el deporte como modo de mantener el cuerpo sesgado a una proporción. siempre me supe desproporcionada, desaforada, excesiva.
hice un par de intentos con la piscina. en general tras períodos de crisis, al acabar la carrera por ejemplo. ingresaba a la pileta de cloro con menos entusiasmo que el de un funcionario, era más una súplica, un mandato, una especie de práctica que corroboraba el sinsentido general que tiene toda la existencia tras haber acabado 4 años de dedicación a un tema, en mi caso, la irracionalidad artística, un absurdo.

es que hay que superar los 30 años, como si fuese una carrera de obstáculos vital, para encontrarse con eso de lo que hablan. o no. o aprender a repetirlo, a repetir las cosas que dicen aquellos que hablan. dopamina, adrenalina, endorfinas. ciencia y alarde.
desde hace 15 días que voy al gimnasio a diario. es una terapia, de shock. no practico una rutina específica, pero me he divertido más con las máquinas de ejercicio aeróbico. que con el agua (he acabado usando sólo el hidromasaje a modo de gratificación).
he de decir que el gimnasio es un lugar absolutamente individualista e incómodo. ya es incómodo estar sudadx, rojo y al borde de la asfixia si no es en el contexto de un buen polvo, pero estar rodeadx de gente en la misma situación y sin vinculación alguna, resulta casi inaceptable. es absurdo también tener que pagar por ir, siendo que cada persona que asiste produce una enorme cantidad de revoluciones por minuto evidentemente aprovechables para la producción energética. no es justo que los ríos y las minas tengan que producir esa cantidad desmesurada de energía que necesitamos para encender todos nuestros aparatos. no es justo que haya que cargarse la naturaleza salvaje a cambio de alimentar un teléfono o encender una lavadora. no es justo que las miles de revoluciones por minuto que he producido en 15 días se vayan a tomar por culo y sólo sea yo quien pueda aprovecharlas a modo de endorfina. que me gustaría poder además cargar el router y el ordenata, no es mucho pedir. pero no sucede lo lógico en ese espacio de amaestramiento corporal, y pagamos cuotas (no muy altas) para el dispendio energético general. tampoco es de extrañarse, ya tenemos hábito, en esta cultura pagamos por gastar, gastamos para ser pobres y trabajamos para pagar nuestra pobreza.
otro aspecto que me resulta bastante inaceptable es el hecho de la nula sociabilización. lo digo porque sé cuánto cuesta aglomerar personas con un fin común. no entiendo por qué no se practica el movimiento a través del juego, de la interacción. en el gimnasio cada unx está con su máquina y quizás una prótesis auditiva extra, para amenizar. es cierto que a ratos me falta el aire y hablar no es precisamente lo que más me gustaría hacer, pero sin duda preferiría levantar a una persona que a un montón de metal con un número impreso, actividades lúdicas me hacen falta. preferiría fabricar chapas que dejar mi fuerza desperdigada por ese suelo limpiado por un ecuatoriano que mira con rabia cada una de las máquinas, preferiría hacer mil cosas con mi fuerza y mi energía y mis revoluciones por minuto. preferiría. por cierto, la palabra gimnasio viene del griego “desnudez”.

(debo reconocer que ahora sí percibo los efectos de la agitación sostenida, una hiperkinesia un poco extraña, quizás manifiesta como impaciencia y sosegamiento a la vez, un poco de descontrol con la musculatura, con la actividad, mucha sed, alegría general, restitución energética, abolición del cansancio y la apatía, pero nada muy concreto. sensación de normalidad a ratos, de reencuentro, yo creo que es testosterona y nada más).

#10penkult (prácticas culturales de código abierto)

#10pencult
#open-close
#funcionamiento

abrir el código significa aumentar las libertades a través de la comprensión del funcionamiento de las cosas. cuando los códigos están cerrados son invisibles, impenetrables y fácilmente naturalizables. pero un código parece ser algo más cultural que natural (?). el aumento de las libertades se manifiesta en la capacidad de alterar el funcionamiento de algo, una máquina, un cuerpo, una performance, un modelo relacional, etc. si no sabemos cómo funciona aún menos podremos saber cómo alterar su funcionamiento. lo cerrado se podría ejemplificar con la lógica del capital o un tabú.
si fuese un dibujo sería una relación dialéctica entre lo abierto y lo cerrado, por oposición. tenemos una innumerable cantidad de códigos para abrir en todo el cuerpo, en nuestras máquinas, relaciones, roles. nunca estarán todos abiertos porque hay otras máquinas produciendo constantemente tecnologías cerradas. es una lucha de fuerzas.

paraplejia mental

paraplejia

huelo a axila y a arrogancia, nada de vergüenza. tengo rabia, o depende de los influjos astrales lo que salga. paraplejia mental es meterse a la cama con el ordenador con la única finalidad de que cuando acabe la batería inevitablemente tendré que desconectarme. sentir el calor de la máquina de alguna forma me tranquiliza.

transicionando


hace unas semanas pasó por aquí alejandra, la parias hilton, otra herencia afectiva de mis queridas cuts y otra joya nacional de mi triste reino: chile. en una de nuestra conversaciones usó varias veces el verbo transicionar. punto.
junto con su visita (y quizás simultáneo a esa conversación) llegó a mis manos, después de dos largas semanas de espera, una caja que contenía un ordenador portátil macbookpro de 13 pulgadas por el cual había pagado casi 1000 euros (gracias a una rebaja solidaria de la buena de maría). con ese gesto, el de darle todas mis sucias y pocas monedas restantes a la empresa del recientemente fallecido steve jobs (púdrete), se estaba fraguando un sentimiento de incomodidad escogida que no tardaría mucho en estallar en su condición de insoportable. mi relación con esa máquina fue breve (pacto roto) porque se basó insondablemente en la frustración. sus vanguardias me parecieron añejas, su exclusividad más patética que nunca. me veía entregada a una espiral plagada de privaciones, incapacitada para aplicar las herramientas que había conseguido con esfuerzo y dedicación sobre su débil esqueleto. y no era su cuerpo lo que más me molestaba, sino su ideología. iba ahí carcomida por el envoltorio una estructura interna incapaz de asumir mi pasado, una suerte de movimiento ahistórico la poblaba. decidí después de un día y dos horas de conversación con el servicio técnico que no era lo indicado para mí.

(mi conocimiento tecnológico, aún muy pobre, está basado en una serie de aspectos circunstanciales, biográficos, dramáticamente personales y colectivos a la vez. incluso físicos me atrevería a decir. mi humanidad se resiste al borrón y cuenta nueva. tampoco fanática del pasado, pero sí objetora de la constante actualización. tatuajes, marcas, deformaciones hay en mi aprendizaje. si eso significa empezar de nuevo, tantas veces me sucede que no quiero actualizar…)

devolví el mac. esto significa algo ferozmente dramático, porque mac hay de 5 modelos y nada más. se elije según el presupuesto, yo nunca había preguntado por el procesador, ni la trajeta gráfica, ni por la ram. en el mac todo va bien, en una bella caja y funciona, sin más. decidí devolverlo y me quedé en ascuas. y ahora qué.

me digo: no hay que llorar, ya está tía. son tantos años dando la chapa con el open source y qué, avergonzada del mac, su brillo plateado de pacotilla, sus teclas suaves (que ya todos tienen en realidad), sintiéndome desclasada incluso. cámbiate. el linux funciona, se lo dices hasta a tu madre, incluso lo has instalado en otras máquinas, venga, combate esa pereza, apáñate.

luego hay algo que se ralentiza. ya no te dicen en la tienda lo que es mejor para tí. tienes que empezar en plan investigador privado a rastrear lo que la máquina tiene en su interior, sus cables y circuitos, sus componentes, su fragilidad. se aprende lo que la curiosidad aguanta. se piensa a través de foros. se multiplican las ventanas, las fotos no dicen mucho, una serie de números e incomprensión.

he dado el gran paso, he tardado 7 años. cuando digo que para mí esto es transicionar poca gente me entiende. probablemente son las que tienen los dedos con forma de pelos que entran por las rendijas del teclado, quiero decir. probablemente son las que tienen el cuerpo un poco maquínico, las que no pueden distinguirse con total claridad de su terminal. las que inventan códigos o les cambian la forma, las que escriben raro, a veces las llaman poetas, chifladas, artistas o yonkis. me han entendido unas pocas que además, como han entendido, más que felicitarme se han alegrado de forma genuina.

dejo macintosh, adiós. desde ahora me convierto en disidente, contrarrepresentante. odiaré a la macintosh como quien odia al capitalismo o al heteropatriarcado, con el cuerpo y la cabeza y hasta los hongos o lo indeseable. seré una desprestigiadora ejemplar, pero me niego a volverme evangelista (si me sorprende alguien le agradezco me llame la atención). en mi pueblo a esta clase de gente se la llama “canuto”, que no es lo mismo que en españa. un canuto en chile es uno que da la lata de manera insistente. linux no es la verdad de nada, es sólo un sistema operativo. y a pesar de eso, no estaré tranquila hasta completar al menos 10 instalaciones. es mi venganza, tal como cuando descubrí la estafa de las compresas (mooncup for ever) o la tragedia del amor.

des-montaje4f

if(expression)
{ de pronto todas las paradas se llaman surrealismo. llevo el abrigo de patri y me pregunto 
si sentiré frío de la misma forma que ella
statements carteles, pancarta: policías de mierda, actualizar el vínculo, stats.
} else if(#desmontaje4f) { 
  statements hashtag #desmontaje4f. voy por sant pere mes baix, siento frío y pánico 
de poder caerme de la bicicleta
} else { 
  statements actualizar http://desmontaje4f.org
}

rituales

trompacarga se acumulan los días en un calendario que envejece.
los rituales de patri. deshacerla en el mar, bañarse en ella.
más tarde el ritual nocturno, fagocitarla a ella, chupito caníbal.
luego la noticia de los policías. sentirse con algo caliente en las manos. no saber dónde tirarlo.
antes de eso la muerte de la máquina. resignación e insomnio. la gravedad de las cosas es una circunstancia. y los cyborgs también son víctimas de un plan macabro.
máquina muerta, paisaje nórdico. alemania es tan perfecta que provoca desconfianza. el funcionamiento de las cosas es impecable, puntualidad.
los rituales de liberación, día, noche. rastrear a dos policías de mierda. buscar información. sacar mierda.
hacer un programa de radio, o pensar en muchas cosas a la vez. pensar por ejemplo en el “racismo positivo”, una versión moderna y local de la discriminación positiva. el cable, la performance. tengo un cuaderno donde voy acumulando órdenes, pero no las separo bien. luego no las encuentro aunque casi todas mis contraseñas sean la misma.
ella me dice que envejece, mi ordenador ha muerto y nuestra amiga muerta sale en los periódicos. intento imaginar ostentosos rituales, macabras concentraciones de poder. incorporo planos, supongo que de eso se trata un aquelarre.
a veces podría parecer que nada de esto es verdad.

* la imagen es del proyecto que está haciendo aviv con vahida.

ejemplos de practicidad humana (las vacaciones)

grecia

una semana sin vacaciones y el cuerpo me ha dicho basta. comenzó un dolor en la espalda el día miércoles que hoy, como si fuese normal, me impedía respirar (sin sentir dolor). mi doctora de cabecera (de la verdadadera) me diagnosticó angustia, me dio una infusión relajante, me frotó la espalda y me hizo dormir. desperté mejor, pero bastante anestesiada.
básicamente no tomo medicamentos analgésicos por miedo. miedo a no sentir nada, a no darme cuenta de lo que me pasa. hasta ahora he sido lo suficientemente bruta (incluso creo que lo sigo siendo) como para no sufrir físicamente demasiado.
pero así es como llegan los 32 años (y sé que aún es temprano como para alarmarse) y te vienen estas literales puñaladas por la espalda que en realidad son yo misma diciéndome que corte el rollo. no eres funcional, habitúate a la disfuncionalidad capital, no podrás con ella, padeces la enfermedad de la desadaptación. en fin, no pasa nada. una enfermera, una infusión, dos horas de sueño, mucha comida. y un post. escuchar la calle ruidosa que tengo abajo, meter las manos en una maceta de vez en cuando. fumar. volver al mes que ha pasado, un ciclo hormonal que dejé pendiente porque no cabía en el calendario, las 42 pestañas que ralentizan mi rendimiento informático, los buenos modales.
porque, es signo de muy mala educación padecer dolores. algo de mal gusto.
estuve 3 semanas sin estar en internet y no pasó nada.
estuve en un local de salvajes recién empotrados al mundo a través de un trozo de agua con tierra alrededor.
para hacer vacaciones los seres humanos pueden ir al decathlon y comprar por 100 euros un pasaporte al vacacionismo consistente en una mochila, una tienda de campaña y un saco de dormir. todo obsolescencia programada, si algo se rompe será parte de la aventura.
mi diana es una estupenda guía/diosa/compañera. lo hace con amor.
leo las crónicas añejas de lo que henry miller vivió hace más de 60 años en un lugar parecido, o similar, o de geografía coincidente. él confunde los planos de realidad. por ejemplo, su vida en nueva york, su estancia en parís, los autores que lee. omite siempre describir a hombres y mujeres con las que ha follado. américa se le solapa, le asusta por oposición. henry miller ha viajado en los años 40 y ha permanecido un año sin escribir. mi letargo ha sido de 15 días y la asepsia, además de escritural, ha sido eminentemente electrónica. me pregunto si habrá cambiado mi caligrafía, al menos parece más desordenada.
la actividad onírica sufrió un despliegue inusitado. culpa del aire acondicionado el destape, aparecen trazos discontinuos de conversaciones interrumpidas, mails de respuesta que aún no envío, y que respondí personalmente en sueños. casi todos los seres humanos que conozco (o que considero) aparecieron en encuentros nocturnos. también algunos que no conozco. también algunos nunca aparecieron. todo llegó a tener tintes mortales al resumir muchas etapas con una anarquía totalmente ajena a las consecuciones lógicas de una vida humana. el aire acondicionado primero, la playa virgen prosiguió el onirismo como si hubiese sido un exiliado de la red, y por supuesto, me abandonó mucho antes de empezar a escribir esto.
quizás lo más interesante y extremo haya sido estar en la playa salvaje, donde el cuerpo aprende mucho más rápido sobre cuándo hacer las cosas. dormir, comer, respirar se vuelven asuntos fundamentales. los minutos están llenos de cosas básicas y lisas, los movimientos pierden compostura. el horario se supedita y deduce de la luz. el código se reduce al binario agua/tierra. también es cyborg lo que se vuelve bestia. todo se dilata.
no sé si he vuelto más fuerte y poderosa, pero sí más tranquila. algo que intento mantener como una arquitectura precaria, arruinada en medio de un paisaje de fuegos artificiales.

11-04-2011-a-la(s)-19_51

yo soy de las que no tienen internet en el teléfono. yo soy de las que (todavía) se emociona de ir en un autobús navegando en internet, como si los viajes se cruzaran o pusieran en tensión sublime, como si fueran viajes los del ciberespacio que se queda manifiestos ante un desplazamiento real. me emociono como ante el proyecto de tren instantáneo de parra, mucho más económico que cualquiera de estos operativos.
el internet de este autobús es frágil, delicado. como el sueño de mis vecinxs, no como el sonido del móvil de dos asientos adelante (una salsa estruendosa). es frágil y delicado como una uña rota, como mi concentración y perseverancia, como la duración del tiempo de viaje que se comprime en mi coito con esta máquina.

pienso, como si no hubiese rango ni compostura, en los paisajes que se mezclan, ver pasar arbustos secos, trozos de mar, discusiones estúpidas, olivos, preguntas imposibles, desgano, tedio, alegría, ramas muertas, unos mails sin sentido.
hasta que se pone oscuro.

estado invisible

estadoinvisible
necesito tiempo y ya no se compra con intenciones. cargo con un super dildo en la mochila, con un portadocumentos pesado y muchas intenciones de escribir. pero nada nuevo me vuelve a pasar. lo mismo de siempre es que una existencia intensa sobrepasa el incidente que es escribir con toda calma, o la prisa pertinente en estos juegos de espejos, de reconocimiento prematuro, que son las 2.0. entonces todo se vuelve fragmentario, no hay un registro como este (o este nunca ha sido el registro pero lo performa, como yo tristemente cada vez que cojo una cámara, que tecleo sobre el ordenata, performando la tecnología como la mala alumna que soy). la experiencia intensa, eso que se escribe, que se fragmenta en un registro, parece un plato roto o algo menor.
· de cómo deviene una discusión sobre la lucha de clases en un bar vegano en tomatera de sidra, pasando por el análisis especulativo de la diferencia entre ciberfeminismo y feminismo cyborg y de como insisto majadera con el agua en la mano que somos yonquis para este estado en permanente disolución.
· que nunca voy a tener uno de esos celulares que son mi fetiche, que me mojan toda entera por entre las piernas, porque ninguna compañía se fía de mí como buena clienta, porque no gasto más de 10 euros al mes, por eso soy una indeseable para cualquier compañía de teléfonos del mundo.
· la marihuana no es nada al lado del cóctel de drogas que veo cada día en la calle (en los supermercados, en las farmacias, en los dormitorios). sospecho que puede estarme afectando. pero no me importa porque yo sé (gracias jorge por el testimonio científico) que ni foucault, ni freud, ni benjamin, ni cocteau escribían sobrios.
· la definición de un proyecto de investigación, o de cómo mi vida practica la observación participante, y yo sin chistar me dejo llevar por tan demencial mala interpretación de la academia.
· cansada de tanto vocablo anglosajón, twitter, hacker, queer, speed, crisis. del cansancio terminal, que viene del buen dormir o simplemente de la llana acumulación.
· devaneos infames: yo sí sería una buena ama de casa moderna, limpia, ordenada, polivalente y mala para cocinar. devaneo infame 2: yo sería mejor feminista si no limpiara tanto.
· de como tú, campesina de postguerra, me narras desgracias y desaveniencias a través de una ventana de chat, y yo respondo con buenas intenciones, fotos cachondas, para que termines diciéndome que nuestra comunicación es disfuncional.
· quemo dvd´s con una perseverancia admirable, soy lo más parecido a una fábrica de salchichas que he conocido.
· me hago una paja colosal en el baño de un autobús. como la fantasía es lo más grande (e imagino a maradona besando una pelota de fútbol cuando lo escribo), me corro con cuentagotas al ritmo de la m-30.
· o mi vida se ha convertido es una fiesta, o es que voy a muchas. al menos así me siento a ratos, cuando extraño el ocio que no es del precarix, ocio a secas, ocio radical. lo demás es estar siempre haciendo algo.
· de cómo ya me he habituado a que las máquinas fallen (yo impertérrita, ya no se cae el mundo, ya no hay maldiciones ni llueve sobre mojado, sólo reiniciar y volver a meter el cable. no pasa nada, ya está, ya). para ser una buena cyborg hay que asumir el lumbago electrónico.
· cuando salgo sin ordenador duermo más. leo, hablo, paseo, cuento las cacas de paloma que hay en los monumentos ecuestres. cuando salgo sin ordenador hablamos por teléfono, usamos más los sms, como si fueran nuestro chat tullido de emergencia. cuando salgo sin ordenador, sin compromisos ni dignidad, cuando intento descifrar una multitud a golpe de ojo, 3 palabras, mi cuaderno, e intento establecer vínculos con la memoria reciente (la del caché). cuando voy viuda de mi ordenador toda convulsión va por dentro. tengo un reloj, un teléfono, todo prótesis que olvido, tan nimias son, y hablo de máquinas sin parar, de tecnología, a veces cito a las 3 lauchas que he leído, relacionamos aspectos desconectados, hablamos, hablamos, hablamos y toda la fragilidad se me presenta inmensamente coherente.

la encarnación

laencarnacion

no me he entero de wikileaks. las redes sociales se han vuelto una réplica constante del eco del eco, del noise desenfrenado de este nombre, y yo ni he entrado a la página. llevo hace 3 días una chapa que dice “subnormalízate” y por minutos me entristezco cuando me veo a mí misma como una obrera. luego viene ella y me invita a que salgamos a seguir prácticas madrileñas por barcelona, a hacer un collage, jugar a algo. me animo o me vuelvo troll sólo con quiénes lo merecen. creo que nada de lo que pueda revelar wikileaks será una sorpresa, todo será algo que ya habíamos pensado, que pensábamos, que pensamos. un cuerpo caliente en mi cama me espera y me permite el sueño de toda mi familia reaccionaria comiendo empanadas de espinacas junto a la cuds yendo en procesión a beatificar a karol romanoff. así está el patio literalmente hablando. las empanadas son autoproducidas, cada unx le ha puesto la masa del grosor que ha querido, no me gustan las gruesas. intento pensar una noción de cyborg que no sea llena de cositas brillantes y pedazos de circuitos. algo más sutil, no tan obvio. especulo con lo interactivo y sale algo de frustración, mi clásica tecnofilia en momentos de emergencia, porque siempre termina pareciéndome tan pobre esta relación máquina-persona y no llegamos a hacer ni el mínimo de lo que somos. ¿qué tipo de máquina es wikileaks? ¿qué hay que hacer para aparecer en wikileaks, para que la humanidad te dé por verdad, tu caso, los medios reproduzcan tu injusticia y se repare esto, aunque sea sólo un poquito?. este día se desvive escuchando música electrónica con la estufa pegada al culo, es como un acto de teletransportación.

quiero hablar y en lugar de sólo salirme espuma por la boca me salen manifiestos…

streaming02
una semana trabajando con minipimer.tv, aun estamos pensando qué diablos hacer como presentación. nada ha sido editado, todo sigue siendo en tiempo real…
minipimer.tv trabaja con tecnologías low-fi, domésticas, artesanales, improvisadas. usamos, a nivel de software, herramientas libres desarrollas por gente que afortunadamente tenemos cerca. nuestro trabajo con las herramientas es a nivel de ususarias, y

queremos hablar del usuarix
participamos del desarrollo de las herramientas desde la posición de usuarias, lo que en informática podría ser un tester. reivindicamos ese lugar porque también creemos que desde allí se es productor de las herramientas, modificándolas a través del feedback, dándoles usos insospechados por quienes las crearon, usándolas incluso mal.
cuando hacemos un streaming cada receptor es también un tester. las personas que ven lo que hacemos cumplen también la función de decirnos lo que falla, lo mejorable, lo impresentable…
nos han enviado feedback a través de mails, mensajes de chat, sms, llamadas telefónicas, skype…
ser testers, usuarixs y responsables del feedback es también la condición que nos permite experimentar creativamente, creando una relación recíproca con quien nos ve.
nuestra estética no repite ningún patrón, sino utiliza gustos bizarros como los chromas de los 80´s, o deficiencias propias de los medios que utilizamos, como el píxel.
cuando se trabaja con una herramienta/medio en desarrollo, se trabaja también con su precariedad. el hecho de que el ancho de banda sea una cuestión mundialmente reducida no permite enviar en directo un video siquiera de una calidad media. la lentitud del flujo obliga a detener la velocidad de la imagen coorporativa de un spot publicitario, adptando un gesto más propio al flow asambleario de un centro social.
el chroma, va construyendo un relato a partir de superposiciones, más afín a dziga vertov que a la secuencialidad clásica del modo de representación institucional del nacimiento de una nación. el chroma ha sido el recurso más sucio que hemos encontrado para trabajar con la simutaneidad de planos, relatos o visiones. obviamente muchas veces no se entiende nada.
el error en la imagen, en su codificación tanto material como simbólica, resulta un gesto inevitable. el error es lo que nos hace personas ante esta enorme cantidad de máquinas, cables y tomas de corriente…

arqueología del corazón, hoy: hackers

amor_a_los_nerds

Amo a los hombres con grandes celulares, amo a aquellos que son mi fetiche tecnológico, los que podrían sanar mi ordenador virulento, los que no se cansan de leer códigos binarios (aunque no entiendan que están ellos mismos transcritos en código binario y que no pueden evitar empalmarse cuando una mujer es bien hembra, tiene las caderas anchas y los tacones bien puestos…); amo a los que saben descargar películas y programas, los piratas de vocación y de esfuerzo; amo someterme con ingenuidad cínica a los conocimientos informáticos que se yerguen sobre nuestros cuerpos haciéndome sublimar incluso unas faltas de ortografía horrendas (una mala escritura, un ano fruncido). Amo a hombres por chat. Amo a hombres a los que no se les puede amar sino virtualmente. Amo a aquellos que desenvainan con confianza un software precario y lo hacen correr como quien mima a un gato. Amo a los que pierden su tiempo y queman sus ojos ante el fulgor estúpido y la vibración candente del RGB.

Amo como el amo que soy cuando intento ir al cuerpo más allá de tanto barullo informático, y sólo pillo circuitos, y conexiones soldadas con estaño. No sangre, no carne, no jugo. Soy el amo y esos hombres mis soldados de juguete, conectados a mi tarjeta madre mediante un cable USB.

En mi subconsciente digital soy una obra de arte que escupe leche, la leche que penetra a mi propia máquina, mi ordenador, que en este sueño probablemente soy yo misma. Se inunda la escena de un líquido que se mete por todos los agujeros que hay dispersos por ahí (las bocas de mis familiares, las ranuras de la CPU, los tejidos de la ropa que vestimos, penetra todos nuestros cuerpos, ¡ay!). Y yo desespero, fagocito las máquinas y pierdo la mía (mi alter ego), no me encuentro a mi misma o es que estoy bañando todo. Soy una inundación.

Pienso: no debo encender mi ordenador mientras esté mojado. Luego pienso: este interior nunca secará.