un sueño

quinchamali-gallinas

sueño que estoy en el macba con gerardo mosquera en una exposición extraña que no distingue los espacios de la muestra de arte y la tienda. es decir, el museo es una tienda donde los productos son tratados con el cuidado de obras de arte. o, el museo expone obras que no son piezas únicas y que están a la venta, a precios bastante accesibles, si es que fueran obras de arte. gerardo me habla como si fuera garcía canclini, es un tema relacionado con la cultura popular. al mismo tiempo hablamos de barcelona, y de drogas sicotrópicas (como solemos hacer). entra mucha luz y el museo sólo es una planta baja. miro en un expositor una pieza que es un platito con una gallina, un pato y unos pollos hechos de cerámica pintada. es como si fueran de greda de quinchamalí, pero pintados de colores, verde, blanco y rojo. lo tomo en mis manos como si fuese a comprarlo, sé que de esa pieza hay unas 40 copias y que cuesta 90 euros. hablo con gerardo. y salgo. afuera hay un evento público, silvia rivera cusicanqui está dando una conferencia bajo el sol. hay un escenario enorme, pasto artificial, y la referencia más directa de cómo está dispuesto el espacio es el sónar, pero claro, no es el sónar, es silvia rivera cusicanqui dando una conferencia. en el sónar no hay tantos migrantes ni personas racializadas como ahora, pero el contexto sigue siendo parecido. accedo a ese espacio por la parte trasera de escenario y me doy cuenta de que me robé el plato con los pollos y gallinas. y sobre todo me doy cuenta de que no tengo espacio en mi casa como para poner algo así: artesanal y sin función utilitaria. digo: “¡mierda! me acabo de robar una obra del macba, qué cagada, no sé ni a quién puedo regalársela”. se me pasa por la cabeza devolverla, incluso pagarla, pero me parece un gesto inútil, tan inútil como el plato. pienso enviarla a chile de regalo a mi madre o a mi tía, pero considero que es muy estúpido enviar a chile un producto artesanal sobrevalorado que parece hecho precisamente en chile. me lo guardo en la mochila intentando mantener la verticalidad de la composición, los pequeños animales no están adosados a la base y todo parece bastante frágil. de mi mochila saco un plástico de burbujas e intento acomodarlo todo de forma adecuada porque lo interesante ahora es la conferencia, pero entonces despierto.

lo que la seguridad digital puede despertar

seguridad

cuando volvía de nicaragua, en la escala en miami, varios policías sistemáticamente y con el beneplácito de sus protocolos violaron mi privacidad. me dijeron que mi maleta debía ser registrada, pero aunque mi maleta resultaba inaccesible para ellos (mi maleta no era tan fácilmente interceptable como yo en una escala), se tomaron la molestia de intimidarme con una serie de preguntas. ¿qué hiciste anoche? ¿qué has comido en los últimos días? ¿con quién? (¿qué apellidos tienen esas personas?) ¿dónde comiste? ¿te emborrachaste anoche? ¿cuántas cervezas bebiste y en cuánto tiempo? ¿cómo se llamaban los locales en los que consumiste comida en managua? ¿traes cosas ilegales en tu maleta? ¿estás segura de que nadie pudo introducir algo extraño en ella? ¿estás segura de que no te drogaste en managua? ¿cuánta ropa traes? ¿para qué usaste el bañador? ¿quién pagó tu billete? ¿lo pagó en efectivo o con tarjeta? ¿por qué te vistes así? ¿no crees que tu mochila parece la de alguien que se droga? etc. etc.
me sentí abatida.
cada policía me advertía que era no sólo su deber sino también su trabajo preguntarme cuanto quisiera. “pisar estados unidos significa aceptar nuestras leyes, y es parte de nuestras leyes interrogarte y revisarte cuantas veces queramos” (sic).
existen muchas formas de violar tu intimidad, muchas formas de hacer añicos tu privacidad, y de hacerte sentir en el ojo de una macroestructura que te observa, muchas veces, sin que te des cuenta.
y no nos damos cuenta de nuestra privacidad hecha añicos ni de nuestras vulnerabilidades estructurales porque muchas veces los dispositivos en los que vivimos son cajas negras que no expresan la forma en la que están hechos, sus materiales o motivaciones. sabemos que nos observan y controlan, pero no sabemos bien si es paranoia o si efectivamente está sucediendo. desde los 11 años he sentido que me siguen en la calle, no hace falta que lo explique… y son dispositivos que operan en nuestro imaginario, atravesado por nuestras experiencias y por muchas otras cosas. nuestro imaginario, esa cajita que tampoco sabemos bien cómo funciona. todo esto es posible verlo también con nuestras máquinas (o cuerpos) personales, donde nada está expuesto para que podamos saber cómo funciona. usamos un e-mail que sin preguntarnos nada accede a nuestra información, como si en esa “caja con rayos x” en la que me metieron en el aeropuerto yanqui pudiesen ver, efectivamente, todo lo que has comido, amado, bailado y dicho en tus e-mails de porquería. porque sí, al menos en mi caso, la mayoría de mis e-mails son porquerías, pero son mis porquerías, y quiero poder decidir a quién se las digo.

estar en nicaragua compartiendo con tantas mujeres fantásticas hablando todo el día de seguridad e informática me hizo pensar muy fuerte en las condiciones de vulnerabilidad de nuestras vidas y en las posibilidades de aminorarlas. y ya no sólo en términos de computadoras, softwares y aplicaciones, sino en vulnerabilidades del más allá (o del más acá). cómo se te filtran los discursos de odio que la cultura te ofrece personalizados desde el momento en que naces, cómo incorporas la vigilancia de tus afectos, cómo expones tu propia presencia muchas veces sin darte cuenta, una identidad.

soy una persona pública. llevo años exponiéndome y de alguna forma es porque he elegido ser visible. obviamente no sé cuán visible soy, no tengo el control de mi propia exposición u ofuscación, y eso puede ser peligroso. me he preguntado muchas veces cómo surfear entre la exposición y la ocultación, y me lo he preguntado especialmente (no porque sea una vocera de nada en específico) sino porque desde las políticas feministas la visibilidad, la voz y la agencia han sido elementos centrales. a veces desaparecer es hacer desaparecer también una voz, una vivencia, una violencia. por eso no quiero que nadie se calle, pero al mismo tiempo, no quiero que nadie se ponga en riesgo.
no sé cómo resolver estas dudas. pero tengo la sensación que mientras más nos juntemos a experimentar y compartir, a conocer juntas las herramientas disponibles en los espacios digitales (que son paralelos y muchas veces equivalentes a los de nuestra vida analógica), más fuertes nos vamos a ir haciendo. y no es que quiera precisamente dejar de ser frágil, sólo quiero dejar de estar insegura.

el colonialismo de la fantasía blanca

facebook_pikara

no suelo aceptar en facebook a nadie que no conozca personalmente. ayer a través de una amiga pude conocer el estado de una persona, a la que precisamente desconozco, que hacía referencia directa a mí, con nombre y apellido. en realidad no voy haciendo caso a la gente que no conozco e intento hacer menos caso aún por facebook… pero anoche no me podía dormir pensando en qué me gustaría poder decir al respecto.

la persona dijo lo que dice la imagen que encabeza el post y alude al texto publicado en revista pikara en enero de este año.

a ver, igual esta persona leyó el artículo muy en diagonal. es lo más probable, lo único que puedo pensar. no pilló que se trata de una experiencia y una percepción tardía de la experiencia y que es muy personal y situada. de hecho (anécdota), hasta a la pornoterrorista le pareció que me sobreexponía con este texto. y además, ante el impacto de que el texto fuese de los más leídos de pikara, compartido por diversos medios, escribí esto. la cantidad de agresiones que empezaron a haber en los comentarios obligó a la editorial a cerrarlos en un abrir y cerrar de ojos. y esto no es censura, esto es purita autopreservación feminista. (y esto ya es otro tema, pero el poder intenta hacernos creer que censura es también no dale la voz al enemigo…)

esta persona leyó en diagonal el texto porque su etnocentrismo le impide ver que no todo el planeta es como su barrio de ¿madrid? a ver, lo vuelvo a explicar para las que no lo sepáis y aprovecho de aclarar un poco cómo están las diferencias en el mundo. en chile el aborto es absolutamente ilegal, no importa que tengas un feto de 10 cabezas que te va a estrangular por dentro, no importa que tengas 8 años y tu padre te haya violado (¿tendría que decir follado para no herir la susceptibilidad de una chica “pro-sex”?) desde los 3 años hasta lograr tu embarazo, no importa que no quieras tener un hijo. en chile en el año 2004 la iglesia católica había retirado de circulación en las farmacias 3 veces la píldora del día después. si eres una pija nada de esto importa mucho. puedes viajar a europa, puedes pedirle ayuda a alguien. si eres una pija probablemente no podrás entender que un embarazo no deseado, y que se te obligue a tenerlo es también una violación. porque “violación” no es sólo el polvo en un callejón oscuro donde te folla un negro ante tu resistencia (esto es en las películas y pone mucho, pero violación son muchas otras cosas que lamentablemente no adorna el imaginario cinematográfico con tanto ahínco).

me parece que el comentario de esta persona deja ver muchas cosas que me gustaría cuestionar aquí desde mi posición. básicamente porque me dan rabia, me agotan y me angustian. me angustia el feminismo pro-sex que lo único que sabe es mirarse a sí mismo, esta actualización del feminismo blanco y aburguesado que tanto se ha cuestionado pero que escurre por todos los rincones, porque para más inri coincide con que son las voces que el poder actualiza. los medios oficiales les dan voz porque son cuerpos que no disrumpen nada, cuerpos blancos, europeos, hegemónicamente guapos, flacos. cuerpos y subjetividades que no tienen capacidad de empatizar con otra experiencia y otra visión que no sea la suya, cuerpos que se erigen como la transgresión absoluta aunque apenas transgredan el imaginario de su papá progre, y con mucha suerte…

llevo un buen tiempo trabajando para que existan espacios como la muestra marrana, pensando y repensando las prácticas postpornográficas, intentando hacer diálogos entre las ideas y las prácticas, mi investigación y mi vida son, a este punto, bastante indifirenciables. y digo esto no para darle más legitimidad a mi voz, digo esto para que se entienda cómo me frikea que me digan que “criminalizo de forma esencialista a los hombres” ¿perdón? ¿hola?

es un asunto al que una le ha dedicado bastante tiempo el de pensar los mecanismos de excitación sexual, los propios y los impuestos y las violencias que hay en ese terreno y en otros paralelos y/o autónomos. de hecho el texto precisamente cuestiona la naturalización de las agresiones que, sin cuestionamientos, quedarían en el terreno de lo normal. no hago ningún paralelo entre fantasía y agresión sino para hablar que mi imaginario infantil estaba permeado por el patriarcado, y ni siquiera lo hago por juzgar, sino exactamente para denotar lo pantanoso de este terreno.

tu fantasía nunca será mi agresión. mi agresión es mi agresión y punto. así como mi fantasía no ha de ser la tuya, y un largo etcétera. no pretendo para nada meterme con los mecanismos de excitación de nadie ya que es un curro que nuestra cultura heteropatriarcal nos obliga a hacer de forma bastante solitaria (y he allí otro por qué de encuentros como la muestra marrana). por qué planteas que quiero dar lecciones si lo único que pretendo es comprender la historia de mi coño???

para mí el único tema es el consenso. sin apellidos, consenso y punto. no puedo aceptar la lógica del “consenso implícito” justamente porque en esta cultura heterocentrada lo implícito es todo lo que reproduce las cosas tal como están. y bien que nos han jodido, hasta el punto de que no se reconozca como agresión una cosa que han hecho contra mi voluntad y dormida, hasta el punto de que se me tilde de “criminalizar la fantasía” y de “dar lecciones” por favor… tal como dice xara, es como decir: me encanta la asfixia pero el tratado de ginebra contra la tortura la prohíbe, me criminaliza porque a mí me encanta que mi novio me asfixie… joder, para cuándo el taller de comprensión de lectura (y de comprensión de la realidad) feminista?

creo que europa nos hace mucho daño. siento que tus privilegios me criminalizan y me maltratan, que intentan desesperadamente y por facebook, hacerme sentir impositiva por una experiencia personal y situada. para las posiciones blancas y burguesas los propios privilegios son extensibles al mundo entero, y esto me duele. me duele de forma personal y política (que vendría a ser lo mismo), me duele como me duele el patriarcado cada día que me lo encuentro en los pasos fronterizos, en la jerarquización brutal, en la explotación de lo feminizado, en la exclusión por cuestiones de raza, condición social y sexual, me duele como la dinámica pija y heterocentrada sigue cada día imponiendo su autovictimización de carrefour. y mi dolor se convertirá en rabia y en acción, y la escritura es esta mañana para mí, también una forma una acción y de resistencia.

072014cl

chile2014

no te dije que chile me parecía triste por concentración de emociones, porque todo lo intenso duele, porque duele el frío y las cosas rotas, los dos perros y la alarma antirrobos.

te lo dije, pero probablemente no con la intensidad debida: que cada noche olvidaba el frío pensando en tus caderas apretadas contra las mías, y la calle estaba como siempre triste, apenas dos perros, y por primera vez entendí la función de las cortinas. me dormí sintiendo tu brazo en diferido sobre mi cuerpo, creo que cada noche.

insistí en que todo estaría lleno de habla. muchas voces, palabras, letras. que mareas de texto, hastío de lenguaje, todo junto arropado por la vieja figura del amor. en chile no se baila, en chile se conversa, te lo dije. tú insistías en corregir mis errores gramaticales, o cuando conjugaba mal un verbo, como si fuese tan simple dejar de mal-hablar. te conté que por primera vez no perdí la voz.

reunido el amor. o no. ese oxímoron que se aprecia todo el tiempo como sombra, como si fuera rasgo identitario, acumulación de millas, autostop.

te lo dije y volvería a decir: chile es un océano de vino tinto.

hay animales salvajes, humanos sin ojos y la propia decrepitud en el espejo. el aire resecando la piel, acelerando la fatiga de material. como kathleen hannasoy una maniática del control”. con eso podría estar todo dicho, pero nunca está todo dicho. hubieron cosas que no dije, aunque tampoco sabría exactamente el por qué de mi insistencia. era, como siempre, una insistencia radical y sin fundamento.

no te conté, pero casi, lo disimulé mucho, que me despertaba en medio de la noche confundiéndote con mi novia, no sabía si eras mi novia o no. creo que era por el pelo, el pelo corto medio crecido llenándome el desvelo. problemas para dormir, una temporalidad inadaptada.

no le dije a nadie pero el reloj se rompió, se lo llevó internet, se lo llevó el cierre centralizado del auto. mientras, en la oficina fumaban todas acumulando colillas de cigarro en las conchas de loco. el reloj no importaba porque no había tiempo, o se perdía a raudales, o se ganaba a través de acontecimientos importantes, pero todos pasaban como agua, como aire, sin conciencia. y sin reloj no hubo despertador.

no lo dije lo suficientemente claro, pero lo de que “soy un desastre natural” iba en serio: hacía frío y me intoxiqué. pero una intoxicación leve, nada más que mi propio veneno. lo succionaba mientras dormía apretando los dientes hasta despertar con la mandíbula rota. pensé en decirte que eran mordidas imaginarias que le daba a tus nalgas. pero qué feo suena la palabra nalgas. es insignificante para describir ese deseo desestructurado, ínfima para referirse a la inmensidad de un cuerpo, y demasiado absurda como para hablar de un envenenamiento.

no te dije que quería irme porque no quería ofenderte. decir que deseaba la retirada era un desaire al que preferí renunciar. no fui a causar estragos, asistí ante todo con un profundo sentido del deber. pero no quiero decir “deber” como lo describe la real academia. yo no hablo como la real academia. simplemente digo palabras desajustadas. deber puede significar aquí un compromiso ineludible con la intimidad, incoherente y desmembrada, algo que va por sobre la tierra, algo que se mueve y escabulle, algo que hay que ir a buscar aunque a veces duela, como muchos de los indicios de profunda intensidad que puede tener una vida.

chile2014RAE

el impacto de la llegada del animal a la ciudad

impacto_animal

una línea de metro completa lleva por nombre la marca de una compañía de teléfonos. la empresa privatiza las calles, unifica las derivas posibles, apadrina diversos proyectos de transporte público. el logotipo identifica el trayecto, coloniza la memoria del lugar. mientras, un animal se frota contra mi cuerpo. todas las calles privatizadas por las fuerzas del capital, pero en el encierro la animala convive con otras fuerzas, sin saber si es/soy/somos capaces de soportarlas: el sudor, mis gemidos atenuados por su potencia bestial, el olor de su sexo, aspectos del cuerpo naturalizado por las fuerzas del orden y la ley. después del frotamiento, del retoce, mi pecho queda abierto-rasgado. mi pecho pasea por la ciudad tragando alegremente la contaminación, los ácaros, el polen, el capital. ¿cuál es la diferencia entre un límite y su transgresión?

quedo sudando todo el resto del día, como un grifo abierto.

en mi brazo izquierdo un morado de considerables proporciones se instituye atenuación, o bien derechamente un eufemismo, de las mordidas profundas e invisibles que el animal me ha dejado. sigo sudando durante la noche aunque ya no haya sol. aunque vaya desnuda me siento sofocada por el calor de un vestuario para travesías de alto riesgo en el polo norte. me perturba su recuerdo, estoy marcada.

sudo varios días seguidos, incluso sangre. el líquido que despido borra la tinta de viejas cartas de amor; borra las herramientas de todas las cámaras de gas representadas por la literatura occidental; quema con su acidez documentos oficiales; seca a base de sal todo rastro del pudor.

afuera las calles convertidas en expuestas jaulas de alta seguridad. adentro, mojada, abatida, algo más vieja, experimento una lluvia de meteoritos o algún otro fenómeno natural del todo impredecible.

hay un hilo de mercurio entre el animal y yo. a veces, cuando la temperatura aumenta, el hilo se expande y extirpa espacio al plan urbanístico, al veneno. la diáspora es la casa matriz del vínculo. la expansión del mercurio aumenta en la medida que el animal y yo unimos y separamos el peso de nuestros cuerpos. en realidad se trata de un movimiento orgánico que se rige con la mecánica del émbolo y cuyo efecto aún es imposible de predecir.

el tren instantáneo

por qué las estaciones de servicio en medio de la carretera me hacen escribir, como si estos lugares definidos íntegramente por su utilidad provocaran en mí lo inútil de esta meta-escritura, la memoria reciente (eso que casi no existe), unos pensamientos que se organizan apenas en cada letra, sin premeditación.
la estación de servicio, fumar. respirar para no supurar de rabia, de precariedad, de tristeza, de soledad. la estación de servicio, sus turnos de noche, esther ferrer diciendo que el feminismo sale sólo de las entrañas. y el autobús entonces huele como un gran incinerador móvil.
en el tren sueño que un virus informático no le puede hacer daño a mi máquina. arroja sin embargo pantallas rápidas de errores de configuración en colores cálidos. puedo jugar con el virus, manipularlo. decido hacer capturas de pantalla a la belleza del parpadeo. recojo impresiones, las almaceno en un directorio que está fuera del ordenador, en mi cabeza.
algo se borra en cada centímetro que se avanza.

#11deseptiembre

hoy el 11 de septiembre es un hashtag. hace 3 años no sabía que existiría algo así. un hashtag es una etiqueta, una cadena de caracteres precedidos por una almohadilla, es una etiqueta de metadatos. los metadatos son algo que está más allá de la información, datos sobre datos. el 11 de septiembre es un dato sobre el 11 de septiembre.
1109 sentimientos debilitados por la distancia. “la ciudad está sitiada” me dijo por e-mail. 3711kbps de esa historia que es mía y nuestra y que ahora mismo está siendo secuestrada por la mediación de internet. las bajas de tensión eléctrica afectan la estabilidad de la red y los plug-ins que usan los canales de televisión chilenos son incompatibles con mi interfaz. no va bien. una recepción intervenida por la precariedad de la red, por la distancia tecnológica y sobre todo, por la distancia física y social. estos momentos rituales, aunque no del todo dramáticos, sí le otorgan un componente partido a la subjetividad, a la mía, quiero decir a la nuestra, o a la que ahora está siendo secuestrada por un espacio vacío. un fragmento del cuerpo, está en la esquina de santa rosa con alameda envuelto en un paño, encapuchado. ese cuerpo es un brazo que viste una camisa azul marino, la muñeca, que es el cuello, deja ver un pequeño botón blanco en el puño. la cabeza es un dedo pulgar ecapuchado con un trozo de sábana. un fragmento de mi yo en santiago sin saber lo que está pasando a su alrededor. otra parte del yo está situada en un lugar donde nada es 11 de septiembre, a ratos un comentario sobre la diada, sobre las torres gemelas, sobre pinochet. no hay distinción entre uno y otro, hay leves niveles de proximidad, mediática y blanda.

entonces pongo a violeta parra en youtube, escucho victor jara, actualizo la nostalgia (una playlist o un rasgo heredado a través de un cromosoma traumatizado), los prisioneros de los primeros años 80. no sé buscar en internet. me abrazo al hashtag etc etc etc supongo acción refleja. aparentemente televisión nacional retransmite las emisiones del 11 de septiembre de 1973 oliendo a lacrimógena, buscando a la hermana chica. ella me pone líquidos especiales junto a cada mucosa de mi cuerpo para evitar el efecto del gas. la playlist acaba con florcita motuda, no logro ver la televisión. opto por capítulos sueltos en youtube y no sentirme tan sola durante 40 años, aunque tenga 34.

new wine in old bottles

crecí en un país donde el eje del mal (neoliberal) robó su condición de estado. pa lo que me importa, diremos todxs, pa lo que me importa el estado.
crecí en un país donde el colegio se paga, la salud se paga, el paso por las avenidas mejor asfaltadas de la ciudad se paga, donde la harina es de mala calidad y el aceite como el de coches. crecí en un país donde la lógica del trabajo y del esfuerzo es una religión. crecí en una ciudad donde, tal como madrid está llena de bares, está llena de farmacias y donde los medicamentos cuestan 2 ó 3 veces lo que valen en españa. crecí en un país donde la enfermedad es el terror que imprime el estado sobre una población cada vez más inmovilizada (y más obesa, entre la harina, el aceite y el terror). crecí en un país donde el presidente es una de las 150 personas más ricas del mundo y donde el sueldo mínimo (el más alto de sudamérica) es de menos de 420 dólares (lo que ni siquiera alcanza para pagar un mes de estudios en la universidad de chile, lo que allí siguen llamando irónicamente “universidad pública”) y donde más de un 20% de la población vive con menos o mucho menos que eso.
crecí en un país donde la pobreza está naturalizada de la manera más violenta posible. crecí en un país donde la violencia está naturalizada, donde el aborto es ilegal bajo cualquier circunstancia, donde la iglesia controla los servicios de salud pública.
digo todo esto porque el neoliberalismo me es familiar. sé cómo funciona del mismo modo que alguien sabe cómo reaccionará su hermano frente a algo. de alguna manera, y es muy triste decirlo, algo en mí también naturaliza al capitalismo feroz porque crecí rodeada de todos sus dispositivos y me alimenté de su comida, le debo su universidad, miré sus películas en los noticiarios por la televisión. fui víctima de la usura a través de la salud y la educación privada.
es en este contexto que reconozco muchos de los dispositivos que hoy percibe mi cuerpo pobre y migrante en la barcelona del fin del mundo. reconozco como el mismo queso de siempre viene ahora relleno de agua, tras haber tenido un reajuste del 10% hace unos meses, sin cambiar en nada su envoltorio cutre al que no nos desacostumbramos. reconozco, más allá de la terciarización, cómo las funciones laborales se multiplican a través de un cargo que pareciera ser siempre el mismo. reconozco el empeoramiento de la alimentación y de la vida como si fuera un programa de salud pública. reconozco la brutalidad y la invisibilización de la pobreza incluso en ámbitos donde todos son comprobadamente pobres (por ejemplo en la cultura), y donde todos sin embargo siguen trasteando con prácticas burguesas, haciendo música al chocar las copas de champagne. sé reconocer la vergüenza de la pobreza que imprime el capitalismo, un sentimiento de culpa por no tener, una reacción nuestra con la que el capitalismo cuenta y que opera como la autocensura enunciada por pasolini (algo que la institución sabe que haremos sin que haga falta ni enseñarnos ni decirnos cómo ejercer). reconozco el pudor capitalista y me vuelvo a declarar insumisa.
y no estoy deprimida, no. porque con mi vivencia de país neoliberal sé, con total certeza, que las ratas sobrevivimos aunque caiga la bomba atómica y que la resistencia a veces tiene que perder la compostura y dejar de pedir para poder desenfundar el ak47 que todxs llevamos dentro.

septiembre

“septiembre es el mes más bonito de chile” le digo a cualquiera que no conozca el lugar. como que todos los momentos se acumularan en un mes: el trauma, la fiesta, la primavera. desde hace más de 8 años que no he estado allí ningún septiembre para comprobar las bondades que ostento, a la distancia, como una farsante, estimulante y convincente.
a este lado septiembre igualmente bello. un amor que llegó no sé cómo (no me pregunten). yo sé que soy bien dispuesta, pero esto superó el canon. bello, todo bello, y plácido, sin angustia, bastante operativo (el tarot dijo que NO era algo pragmático), algo que se da como le crecen las flores a mi albahaca y no se entume sino convive.
paso corto de mi josefina: maratón de edición. algunos detalles que se habían perdido en la distancia fueron recuperados. ejercicios grupales (aunque sean grupos de a dos), ejercicios de intensidad y excesos, una visita corta (que hice yo) a la vida burguesa, y para mi impacto, gratamente. entrar y salir me gusta. el “mete y saca” tendríamos que decir en este contexto de la guarrada que nos une. yo la amo. amo casi todo y creo que amaré ahora mismo mi cama.
sigo recuperando la sed.

ups, me acabo de dar cuenta que este blog está de cumpleaños. 3 años. sin más. va sin imagen para celebrar. un diario de vida no es un ejercicio literariamente complejo, sólo podría serlo la perseverancia. pero como dice arriba, si mal no recuerdo, “instinto de exhibicionismo”, eso. 3 años no son nada…

8 años

8 años es mucho tiempo, es uno más que el de la crisis matrimonial, es una cuarta parte de mi vida, es el número de hermanxs que tengo, son casi todos los enanos de blanca nieves.
8 años que se pasan volando: torca. esa palabra inventada a partir de la mezcla de tordo, torcida y terca.
8 años de doble vida, cambiando el habla según el interfaz. 8 años de interfaz. 8 años de portátil, de usb. 8 años electrificados por el internet. sintiendo los influjos de su adherencia, 8 años follando con internet (y no por internet).
8 años, 4 amores, 1 matrimonio, ningún aborto, mucha baguette.
cuando tenía 8 años en santiao de chile un desconocido me tocó el culo en la calle. 8 años, poco, según el punto de vista desde el que se mire…
la celebración es discreta, un pacto con la repetición.
y no me doy cuenta de llevar 8 años en este país porque todavía no sé cómo hablar.

* en la foto una lucía de 8 años comiendo completo en el mismo año en que decidió perforarse las orejas y bautizarse por la religión católica (sic).

** cuidado con la próxima vez que me vaya por un año a alguna parte…

compulsar el documento de identidad…


(el contexto de esto es un concurso en el que se me ocurrió participar que se llamaba premio walter benjamin y que era organizado por el museo del exilio. como es sólo un premio para artes visuales lo más probable es que no me lo den (si lo gano prometo fiesta, he aquí la constancia), pero como estaba en chile envié todo sin incluir uno de los requisitos: documento de identidad compulsado en el ajuntamiento o en la policía. llevo dos días intentando conseguir el puto requisito y no lo he logrado. abajo sigue la carta que redacté para el director del museo con quien me he estado escribiendo por lo mismo, y que a este punto creo que no se la enviaré porque, dentro de todo, me parece bastante llorona…)

hola jxxxx,

el que li escric en aquest mail és totalment prescindible per a la comunicació que estem portant i que és eminentment pràctica. per tant si té poc temps, pot deixar-ho fins a aquí. el que segueix en aquest e-mail és el que m’ha passat en relació al requisit del concurs corresponent al “document d’identitat compulsat”, i em prenc la llibertat de descriure-ho perquè crec que per a edicions futures del vostre concurs caldria repensar la manera en el qual es plantegi.
com li comentava en un mail anterior, l’ajuntament no compulsa documentació que no romangui en el seu poder. ahir, per desconeixement, a més d’anar a l’ajuntament vaig anar a una oficina dels mossos d’esquadra i a una de la guàrdia urbana i en cap de les dues van poder compulsar-me la fotocòpia ni dir-me on havia de dirigir-me per a això.

aquest matí he anat a l’oficina de carrer trafalgar que és la que m’ha indicat aquest matí un agent de la guàrdia urbana al que he consultat per la policia nacional (que era, finalment, el lloc idoni per realitzar la compulsa). en aquesta oficina amablement m’han fet pujar a la segona planta per acudir a la taula 20 per compulsar la fotocòpia. sense haver hagut d’esperar més de dos minuts, m’he trobat davant la funcionària que m’ha dit que, per comptar amb un NIE (nombre d’identificació d’estrangers), no podia dur a terme la meva missió allà. havia de dirigir-me, segons m’ha indicat, a l’oficina on m’haguessin fet lliurament del meu document. he anat, llavors a la seu de la policia del carrer enric granados. però, en aquesta oficina m’han dit que no feien compulses, que anés a la seu de carrer balmes. en arribar a balmes, i per evitar-me l’haver d’esperar li he preguntat, afortunadament, al policia de la porta si era est el lloc adient per compulsar un NIE. el policia m’ha indicat que a causa de la meva nacionalitat (chile) havia de dirigir-me al carrer guadalajara.
la oficina de policia del carrer guadalajara sempre m’ha semblat un lloc digne d’estudi en raó del maltractament implícit que ostenta: en arribar et lliuren un nombre per a la primera fase d’espera que es realitza en un pàrquing cobert (que a l’estiu pot arribar als 40º). superada aquesta etapa et donen un altre nombre per esperar en una oficina. el lloc, a pesar que té un ritme molt lent, no compta amb lavabos per a la gent que hi va a realitzar els seus tràmits. cada vegada que vaig pregunto pels lavabos i des de fa 5 anys em diuen que “estan en obres”. he esperat durant 3 hores el meu torn d’atenció i quan ha arribat, la funcionària m’ha dit que no podia compulsar-me la fotocòpia perquè no portava el meu passaport. he demanat de parlar amb algú de càrrec superior. la senyora m’ha dit que jo en espanya pràcticament no era ningú sense el meu passaport, ja que el meu document d’identificació era tot just vàlid per poder ser identificada en termes gairebé superficials. m’ha dit que no havia d’anar a cap oficina pública sense el meu passaport. davant el meu reclam i, en aquest punt, desesper, la dona m’ha suggerit que tornés a anar-hi (no demà, que és festa) dijous, a repetir l’intent.
et descric amb tant detall l’anterior perquè em sorprèn haver hagut d’abandonar les meves activitats programades (treball) durant dos dies per obtenir, sense èxit, una fotocòpia compulsada del meu document d’identificació. ho descric perquè em queda clar que tot el que vaig fer el dia d’ahir va ser producte del meu desconeixement, però tota la deriva d’avui ha estat  producte de la meva nacionalitat. sóc filla d’exiliats i vaig viure fins als 6 anys en aquesta condició, sent literalment apàtrida, i els moviments migratoris són per tant un aspecte que forma part de la meva experiència vital. entenc que les administracions han d’organitzar-se i, per experiència, també sé que tot és més dur de resoldre a nivell administratiu des de la condició migrant. no obstant això, crec que seria interessant poder avaluar per a efectes de l’excel·lent concurs que heu proposat aquest any per primera vegada, l’operativitat del requisit de la “còpia compulsada de la identificació”, que esdevé un requisit diferencial entre comunitaris i extracomunitaris, que no resulta adequat considerant que el personatge que regeix la convocatòria, walter benjamin qui, com la seva biografia indica, va ser rebutjat per fer classes a la universitat per la seva condició de jueu, va estar fos del seu lloc d’origen moltíssim anys i va morir pràcticament en un pas fronterer.

si vostè ha arribat fins a aquest punt de l’e-mail m’agradaria comentar-li que el concurs realment m’ha semblat interessantíssim, tant en la seva oferta com en els seus postulats, i que si plantejo aquest tema és només perquè en edicions futures pugui millorar-se, i perquè davant el que considero maltractaments administratius cap als immigrants l’única cosa que tinc és la meva ràbia i la meva veu.

lucía

*** el texto lo traduje con softcatalá, google traductor y la pachi le dio sus toques finales. cualquier error es totalmente intencionado…

la @mansaguman

siempre quise tener una columna de crítica de golosinas. poner en jaque su dulzor, la grasa, la calidad de los ingredientes, pero a pesar de que llevo más de 15 años insistiendo en la temática, a nadie le parece interesar. esta semana publicó la mansaguman (que somos todas) mi primera colaboración. (sé que estoy publicando poco en el blog, y no es que lo olvide sino que hay varios proyectos escritos (pero paralelos) que están usando parte de mis debilitadas neuronas en la práctica). hablé de los archivos del cardenal, una serie que hicieron el año pasado en chile y que me cepillé adicta por youtube con 24 hrs. de retraso semana a semana. bueno, la dejo aquí (pinchando la imagen de arriba podéis ver la línea editorial del proyecto que es militante, necesario y no-mixto):

Mirada tecno-sexual de “Los archivos del cardenal”

Por @luciaegana

Vi “Los Archivos del cardenal” por Youtube. Vi 12 episodios divididos cada uno en 4 partes, con lo cual terminé viendo 48 trozos de la serie en calidad deficiente, con interrupciones tan abundantes que quizás pudieron ser unas dos por minuto y sola. Recuerdo como la gente se ponía de acuerdo en las redes sociales para ver la serie, en su casa tomando vino, mientras yo me moría de envidia. Yo cada semana veía un episodio, sola, en la pantalla de mi computador portátil, a veces a pantalla completa, y otras en una fracción de ella, entre un chat, un documento, una imagen. Tengo que decirlo como advertencia: nací el año 79 y no soy de las detractoras de esta producción (creo que es bueno que exista, al menos para discutir). Eso no quiere decir que me lo haya tragado todo sin filtro.
Hay muchos análisis que se pueden hacer de esta serie. Para mí es importante ver cómo a partir de una narrativa mitológica y heroizante (de la izquierda pero sobre todo de la iglesia católica tan venida a menos hoy por hoy, y que se queda tan limpita a través de la figura de la Vicaría de la Solidaridad), existen unas representaciones de las mujeres secundarias y accidentales que dejan bastante que desear.

Es cierto que apenas comencé a ver la serie sufrí un proceso de adicción que fue imposible de controlar. Creo que después me cepillé las cuatro temporadas de “Los 80” por pura nostalgia de “Los archivos del cardenal”. Sin lograr saciar esa carencia, esa necesidad pornográfica que de alguna forma me generaba “Los archivos…”. Pornográfica en su estetización erótica de la tortura, tan rítmica, tan aséptica, con un sentimiento desplazado por la pura brillantez de la imagen televisiva, de esos rostros entre publicitarios y telenovelescos, de esos torturadores que parecieran sufrir por no obedecer a diosito y de unas texturas que no dejaban permear lo representado porque había una capa tan gruesa de maquillaje y unos planos que pasaban tan veloces que era difícil eludir la materialidad de la imagen (sin contar las lágrimas que como si fueran otra capa también cooperaban al enturbiamiento de lo que veía). Es un problema el de representar el horror, siendo honesta creo que no se puede, y digo esto porque no sé cómo podría hacerse, no tengo la solución.

Pero lo que no cuesta nada representar es el carácter superfluo de las mujeres. Como es un clásico en la televisión, así como en la moral de izquierda, las mujeres parecieran ser siempre esa sombra suave y tierna que acompaña al héroe, al protagonista, al que es realmente revolucionario porque ella pareciera no llegar a conseguir el puntaje necesario para entrar a las grandes ligas de la revolución. Por lo tanto esto quizás más que una crítica a la televisión (que por más obvia, sigue siendo necesaria) es una crítica a la moral de izquierda, el lugar donde nací y crecí (un lugar que también amo), pero que así como el feminismo no puede dejar de hacer, es necesario criticar y cuestionar desde dentro. Al menos si somos feministas y de izquierda (vaya espacio de complejidad política).

Como es habitual, el espacio privado está totalmente escindido de la acción política real. En la casa y en la cama se restituyen las heridas, pero no se escribe la historia. Sería interesante una recuperación de todo lo que pasaba en esos lugares, me gustaría realmente saber. Por lo pronto y tal como sale en “Los archivos del cardenal” (capítulo 11) las mujeres eran trofeos de guerra o droga legal para emborracharse y olvidar los desagradables actos políticos que algunos revolucionarios tenían que perpetrar. La mujer (propiedad) del revolucionario, sin calentura más que para vaciarle la cabeza de sus penas y preocupaciones a un mirista en una casa de seguridad, “lavando los trapos sucios”, “prestada” por su esposo para estas labores políticas a su escala se reducía tristemente a participar de la revolución sin ser nunca su protagonista.

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(una pregunta ¿ustedes creen que debería, a lo bell hooks y como acostumbro a hacer en el blog, por razones totalmente ideológicas, escribir todo con minúsculas?)

postchile


no mucho que decir cuando la intensidad se ha apoderado de la vida, no siempre, no regularmente, a borbotones y con tropiezos. muchas veces la primera vez de algo, varias repeticiones, algunas inconstancias, revelaciones y más de una incoherencia. bastante feminismo, un poco de activismo, familia sanguínea, escogida, histórica y familia mellada. difusión, expansión discreta, actualizaciones del sistema (un formateo), muchos besos, varios polvos, asuntos del directo. algunas deudas, cosas pendientes, velocidad del escrutinio, harta más escritura que otras veces, una crisis a distancia, una crisis que se diluye en la distancia, un distanciamiento que permite el desafecto y se entrega a esa distancia como un macrocontexto en crisis, como una microfisura. una vida que es una red, que se cae y a veces tiembla. el cuerpo que no resiste esa intensidad. el cuerpo que es el campo de batalla, y mientras más envejece más feroces serán las batallas ahí libradas, y eso es como una conciencia cívica a estas alturas, aunque sepamos que la humanidad es un concepto nacido ayer, que los derechos humanos son un twitter en la historia, que los discos duros se borran a fin de año, y así. algo se desatasca.
amor, amor, amor como si fuera un manifiesto político, una disidencia.
y esto evidentemente, resulta un resumen muy poco realista.

porque no me baja la regla

porque el porno es cultura popular. porque soy una desclasada y nunca estoy satisfecha. porque me gusta la gente y los hombres y las mujeres y sobre todo las cosas raras, porque todo es táctica y estrategia, aunque se nos olvide a cada rato. porque me enclaustro en un bit y luego me emancipo, porque el cuarto propio de virginia woolf es un salón burgués donde comen perdices al horno y yo vegetariana, porque no cagaba cuando comía carne, aunque los animales me importen poco, o nada, y sea este un desamor que paradojalmente manifieste mi total deshumanidad. porque la fiesta me hace feliz y plena y no hay ninguna forma de evaluar ese placer por vía racional. porque me gusta hablar, y hay otra cosa rara ahí con la construcción de mí misma a través de la voz o la palabra, algo que suena bien pero que a veces me hace pensar seriamente en el deber de tatuarme el proverbio “por la boca muere el pez”. porque soy inconciente e incoherente, porque la coherencia me incomoda, porque la considero otra de las ficciones tóxicas de la existencia, porque nunca he hecho nada coherente, ni aun lógico, porque no quiero hacerlo, porque me resisto y soy insumisa y cuando no vaya en contra de algo, por más mínimo que sea, estaré muerta. porque nunca pienso en mi muerte sino como algo que llegará sin dolor, porque soy bastante insensible al dolor, o al menos creo serlo. porque de ficciones se construye nuestra vida y nuestro amor, y digo amor porque afectación me parece un eufemismo, y jorge creo que lo sabe tan bien como yo, y supongo que muchos otrxs también con quienes voy cosiendo mi carne amatoria. porque soy un pedazo de carne que tiene muchos retazos, soy muchos retazos de carne. porque no me baja la regla cuando quiero y cuando quiero no me baja. porque todo es tan simple que da asco, y me gusta viajar más que casi cualquier otra cosa, porque los viajes son evasión de lo perpetuo, porque, quiero convencerme, no hay nada perpetuo, y las cintas de video se borrarán algún día que aún no ha llegado como para comprobarlo. porque ningún soporte resiste al tiempo, nuestros cuerpos son el ejemplo. porque todos los registros están muertos y manipulados y vamos a escribir sobre historia porque nos da la gana y el entusiasmo, y lo haremos complejamente porque algo de eso nos calienta, y mucho. porque sentimos que algo de nuestro cuerpo está vivo al calentarnos y no hay medida ni nada que se interponga a los designios de la excitación. porque lo demás sería muy triste, aunque fuera bueno. porque como puta soy mala, tengo el deber de reconocerlo, en la humildad está el gesto y mi redención. porque profesional nunca he sido ni lo seré, porque prefiero la inclinación experimental al disciplinamiento metódico, por que la cerveza no se acabe, por que la alegría nos siga dando punzadas en medio del pecho, de vez en cuando, sólo a veces, de lo contrario sería el nirvana y el nirvana, como es sabido, no existe, porque no hemos querido creer en él. por que todas las letras sean infinitas y nos cubran a besos, por que los textos caigan de manera diluvial, por que no nos muramos haciendo twitts, porque no queremos que ninguna red social mate a ninguna compañera (ya hay varias perdidas), por que me baje la regla luego, esa es la consigna, porque no hay forma de describir la sensación de cartílagos revolviéndose en tu útero sin emerger, sin manchar nada.

18horas

18 horas de cortesía en chile. pisco, vino, vino, vino, coca-cola, whisky, vodka, vino, coca-cola, cerveza, agua. obviamente se trataría de un coma etílico si no hubiésemos hecho caso a la química. 18 horas en chile con un diferido de mil años. estar en chile es como hablar durante horas sobre otrxs. es como beber con un agujero en el estómago por donde se filtra todo el alcohol y se vuelve a absorver en una tierra yerma y sedienta. decir brutalidades, ofender de puro cariño pervertido. fumar, fumar para que todos los vestidos se deshagan de tanto humo y a ver si en algún minuto comienza, finalmente, la orgía.

mala puta, puta mala

soy la peor puta del mundo, mala del verbo mala. cuando me da el celo me pongo romántica, hormonas desviadas. busco a mis ex-amantes, les doy golpes o les acoso, mientras espío de reojo a la juventud que se menea a mi lado. me encantaría aprovechar mi celo para poder rentabilizarlo, pero tengo la sicología de la puta totalmente atontada.
es curioso que en chile se me de más la curiosidad. no estoy segura por qué, aunque supongo que el producto nacional siempre se valoriza más que el de exportación (especialmente si cuando soy de exportación mi condición se acerca más a la del tráfico ilegal, por lo tanto algo totalmente devaluado, propio del top manta o de feria de las pulgas).
en principio se supone que tengo probabilidades, aunque tenga que alterar unas cuantas cosas para cuajar. cerrar el pico, vestirme bien, depilarme, cerrar el pico, agradar, maquillarme, cerrar el pico, ser coqueta, sonreir.
todo se aprende, pero yo más que aprender lo que debería hacer es crear un nuevo nicho en el mercado, inventarme como producto, hiperrealista, feminista, un producto bruto que de paso reforme el heteropatriarcado, que lo haga deshacerse en la práctica racional del sexo con seres deseables y mal llevados, indomables. ese producto mío sería estupendo y por lo mismo quizás imposible, factible de ser transado en un mercado de trueque, con suerte, al margen, muy al margen del capitalismo.
hoy un tipo me ofreció un pasaje de chile a holanda con tal de que lo dominara. si tuviera más confianza en mí misma como dómina (y no como dictadora), hubiese aceptado. pero en algún punto soy demasiado honesta y no logro cederme a la especulación. debo aprender de la banca española, de las burbujas inmobiliarias, del arribismo intelectual ¿debo?
“no se nace puta, se llega a serlo”* y en algún punto mi fracaso prostitutorio da risa, cuando sin darme cuenta le digo a mi primer cliente que no quiero dinero (porque no me interesa) sino un smartphone con android de última generación (incluso le envío el link del que quiero para que lo busque, o lo encargue, porque quizás no ha llegado a chile…). y así pierdo clientes o les amargo el día, porque no puede haber una puta tan mala en este feudo, o no se dan cuenta que quizás sólo es que soy tan vanguardista que aún no se han inventado.

* simone de beauvoir parafraseada por felipe rivas san martín

polisemia en santiago

resulta que tengo las páginas más abandonadas de la historia del mundo. es la excusa perfecta estar en otro sitio. más aún si cuando se está en otra parte también es de paso. pasos largos, meneo constante. puede ser que no se tenga internet, que no haya tiempo, un amor, mucho trabajo. ante la ausencia todo se desgrana en el mismo pozo ciego. no hace falta dar explicaciones, porque cualquier cosa sería plausible. una profesora decía que cuando pides dinero para algún proyecto lo mejor es explicar lo menos posible de manera que el jurado imagine lo que quiera del modo que más le guste. así las cosas. podría llenar un pliego de batallitas, hablar de inteligencias, de recuerdos, de travestis, de cómo el amor se diluye cuando se aman espantapájaros, de cómo el amor se fortalece en la embriaguez y la fechoría, de la injusticia social, de arte malo, de arte bueno, de grasa, de polvo, de sangre, de marchas, de política, de televisión (como hace cualquier twittero en chile).
podría hablar de mis pasiones y de la oscuridad de su extravío. cada vez me cuesta más escribir. a veces el sistema operativo se confunde mientras escribo y partes de una frase se incrustan en medio de una anterior. queda un texto incomprensible. en general intento rescatarlo, como a un cuerpo medio muerto perdiéndose en el mar (chile tiene 4270 kilómetros de costa) y en esos momentos me siento como una cirujana.

chile en llamas


chile es largo y angosto y en cada punta o lateral hay un elemento aislante de inmensa proporción (cortando el rollito de la dispersión): una cordillera inmensa, el desierto más seco del mundo, un océano gélido, unos glaciares de antología.
cuando nací me dijeron: te llamas lucía y eres de chile. y aprendí a ser de un lugar lejano y desconocido, a querer con nostalgia, a usar la nostalgia de fibra óptica para poderme comunicar con un más allá que ya estaba muerto, muerto y sepultado desde hace más de una década, o casi. cuando nací me dijeron que era negra, y resulté ser blanca en este más allá que es chile.
chile fantasma, chile de alucinación, chile de derecha fascista, de mercado neoliberal. donde la palta chilena es más cara que en cualquier otra parte, donde el del kiosko, el del pan, la de la peluquería y el loquito del barrio me hacen ovación y yo me pregunto si esto es lo que significa no estar nunca en un lugar y venir en calidad de fantasma, yo, desdoblando el mapa que ya estaba muy arrugado detrás de una puerta que se cae de vieja.
mejor no hablar en exceso de los espectros, mejor sería follarlos a todos, aunque se resistan y me dejen clavada en la puerta de la que era mi casa con la entrepierna chorreante y el corazón ardiendo. yo digo: podría encender una fogata con esto que tengo entre las piernas, podría quemar bancos, destruir ciudades enteras, podría incendiar tu recuerdo. lo digo y chorreo, pero no se quema nada y el oscuro deseo queda suspendido entre la rueda delantera y la trasera, atascado en la palanca de cambios, enclavado entre mis ojos que no logran enfocar los tuyos porque nos hemos hinchado de vino y todo nuestro interior está negro.
quisiera decir “amor aparte” y seguir con una lectura más interesante sobre esto que no existe. quisiera decir que hay cosas aparte del amor y no hay nada, como mucho palabras de 4 letras, como dijo grumito en un poema romántico de hace un año atrás. amor, caca, peor, nada. pero. se extiende un mar de peros. hay reparos por todas partes, hay un diluvio de peros y yo soy náufraga de todo, tan radical es esto.
quisiera hacer un listado de afectos, hacer homenaje de cada uno, contabilizar los triunfos del cariño, renegar de lo demás. escupo un chicle sobre una palmera milenaria y creo que podría matarla. mis escupos no son biodegradables, mi cuerpo retoma su juventud en pausa, así se quedó, y ahora todos me meten la lengua, por cinco minutos, para volver a sus casas a saludar a sus perros, a regar las plantas y a culear con sus esposas pensando en mis tetas (o no. creo que me he vulgarizado con los años, en eso no hay restitución).

mi pequeño fascismo low-fi: apología a la segregación


creo que la exclusión es una experiencia que pasa por el cuerpo y la subjetividad. pequeña e insignificante a veces, pesada y kármica otras, siempre apenas una experiencia. si las categorías no existieran no habría manera de excluir. o más bien, si la jerarquía de las categorías no existiera, no se le llamaría exclusión porque probablemente sería otra cosa.
pero existen, están aquí cada día tocándonos la piel, o algunas pieles sembradas de granos y pus.
últimamente me ha sorprendido constatar la enorme cantidad de gente que conozco que no ha experienciado la exclusión. es algo “que nunca les ha pasado”, por el cuerpo, por la cabeza o por su boquita redonda.
sea por razones de raza, clase, género (un clásico de todos los tiempos), edad, estilo, prácticas sexuales, hábitos alimenticios, pasaporte, estética facial, salud, masa corporal, pelos, por hablar fuerte o simplemente por ideología, la exclusión se vuelve una práctica cotidiana de maltrato social e individual.
y no quiero ser tan simple, menos aquí, como para plantear que sería “guay” (ya hay en mi opinión demasiadas cosas guays esta semana…) un mundo sin exclusiones. lo que reclamo es que todxs tengamos esa experiencia (y muchas otras, mi generosidad no tiene límites…). sin exclusión no hay afinidad. si nunca se te ha sido prohibido un espacio, un encuentro o una práctica colectiva, el mundo será para tí un espacio homogéneo e indiferenciado, donde todo está, trágicamente, bien. una arquitectura perfecta y sin fisuras, una construcción sólida y estable, una casa de ikea, un mac. (justamente los productos de ikea y mac tienen una obsolescencia programada muy temprana, es por decirlo de algún modo la paradoja de lo liso).
me puedo arrepentir mañana de todo esto, decir que mi mente está tan vaga como una lombriz en un desierto y que por eso su comportamiento es errático y a ratos perverso. pero hoy me declaro una abolicionista de la buena vida, de esas vidas buenas y cómodas donde no pasa nada disruptivo, y todo es normal. en el fondo regalarle a otros la experiencia de la exclusión es un gesto bien generoso, aunque parezca mala baba, lo más mala baba sería proteger a alguien de encontrarse con la exclusión que de otra forma nunca hubiese alcanzado a vivir (y también lo hacemos cada día).

(los bots han hecho su trabajo. este blog estuvo infectado y ahora resulta que el tema (la interfaz de siempre) está obsoleta. mientras encuentro una que me guste usaré esta, que parece desconfigurado, pero es así)

como me pone la raza

para_ce

(esto es una respuesta a un post de ce en el blog de la quimera rosa)

me pone tener diálogos especulativos sobre la escritura mundial. me ponen muchísmo las genalogías porque una que es vaga ha leído muy poco y así es genial que alguna más letrada le vaya poniendo cronologías a las configuraciones y sospechas, en este caso de la raza. así las cosas me pone la quimera rosa, me pone su raza subnormal porque en ella reconozco la mía que un día es una y al otro es otra, raza mutante globalizada, tan altamente empaquetada por documentos, permisos, notificaciones y pasaportes, tan casada, tan perdida, sin adn, sin configuración. absurda y disgregada, si me preguntan mi raza no sé qué decir.
y si me preguntan mi clase soy proletaria, paria, precaria, una acumulación de rimas que la contingencia hace acabar con un rotundo inmigrante (disonante).

pero en estas cosas, tal como dices, la propia realidad poco importa, está demasiado lejos del sentido común.
poco importa pero está muy cerca de mí. por lo que me es imposible no percibir el tema racial, hoy por hoy y en nuestro contexto pleno de sentido común eurocentrista descentrado, sino como algo que se deriva a un tema geopolítico. y aquí soy ultra autorreferente.
(podría decir, para mí la ciencia es un enemigo. la medicina por ir focalizando, o muchas otras disciplinas que tienen tanto, demasiado, de ideológico. es cierto, si mañana me rompo el pie, acabaré sin duda chupando de la seguridad social española (gracias!;) sometiéndome a las manos y voluntad de un doctor cualquiera cada vez más cerca de lo que se dice “mal pagado”. pero no me refiero a esto exactamente. sino que no creo en la ciencia, la deslegitimo y desprestigio siempre que puedo y, debo reconocerlo, a veces desconfío antes de entender incluso completamente bien a qué se refiere. le he cogido manía. esto también me lleva a esta extraña relación de tecnofilia/tecnofobia que se me manifiesta a veces y que intento gestionar con el más puro amor y odio. blablabla).
pero para no disgregar más, lo que quiero decir es que mi experiencia en españa indica que mi “raza” cambia cuando abro la boca. lo afortunada que soy por “pasar del metro setenta, tener la piel blanca y parecer europea” no me lo saca nadie, me lo han repetido hasta el cansancio, y vamos, que hasta acabo performándolo. en mi caso es cuando abro la boca (y emana mi acento del sur) que de alguna forma se re-escribe mi raza geopolítica. con “fortuna” me configuro como andaluza (que en la pirámide social ibérica es…) y si el interlocutor ha viajado ya me localiza con pelos y señas en el culo del mundo.
entonces también me pone (o pondría) hablar de estas especies de post-razas geopolíticas que la ciencia fronteriza se esfuerza por establecer y remarcar.

el otro día un amigo no se animaba a decirme, porque no sabía si me sentaría bien o mal (sic), que yo era muy masculina y femenina a la vez. el otro día leía en un muro de facebook a jóvenes biohombres (y es una lástima que lo sean, entre otras cosas, pero lo siguen siendo a pesar del queer) hablando de sus embarazos y abortos como quien pica sobre el botón de “me gusta”.
en chile me dicen “ay! la europea”, en españa “sudaka”, y cuando nací (münster, germany, 1979) las monjas del hospital me llamaron “la negra” (de puro cariño supongo).

otra cosa. con los géneros una táctica para dinamitar el binarismo es multiplicarlo hasta que no sea posible contabilizarlo, hasta que ningún patrón se repita, fragmentar las posibilidades y combinaciones hasta impedir su enunciación (dentro de los parámetros binarios).
muy interesante sería pensar formas para deconstruir la raza tal como se hace con el género (¿cómo empezamos? yo me apunto). y otra vez, sería tan importante que de alguna forma funcionara…

ejemplos de practicidad humana (las vacaciones)

grecia

una semana sin vacaciones y el cuerpo me ha dicho basta. comenzó un dolor en la espalda el día miércoles que hoy, como si fuese normal, me impedía respirar (sin sentir dolor). mi doctora de cabecera (de la verdadadera) me diagnosticó angustia, me dio una infusión relajante, me frotó la espalda y me hizo dormir. desperté mejor, pero bastante anestesiada.
básicamente no tomo medicamentos analgésicos por miedo. miedo a no sentir nada, a no darme cuenta de lo que me pasa. hasta ahora he sido lo suficientemente bruta (incluso creo que lo sigo siendo) como para no sufrir físicamente demasiado.
pero así es como llegan los 32 años (y sé que aún es temprano como para alarmarse) y te vienen estas literales puñaladas por la espalda que en realidad son yo misma diciéndome que corte el rollo. no eres funcional, habitúate a la disfuncionalidad capital, no podrás con ella, padeces la enfermedad de la desadaptación. en fin, no pasa nada. una enfermera, una infusión, dos horas de sueño, mucha comida. y un post. escuchar la calle ruidosa que tengo abajo, meter las manos en una maceta de vez en cuando. fumar. volver al mes que ha pasado, un ciclo hormonal que dejé pendiente porque no cabía en el calendario, las 42 pestañas que ralentizan mi rendimiento informático, los buenos modales.
porque, es signo de muy mala educación padecer dolores. algo de mal gusto.
estuve 3 semanas sin estar en internet y no pasó nada.
estuve en un local de salvajes recién empotrados al mundo a través de un trozo de agua con tierra alrededor.
para hacer vacaciones los seres humanos pueden ir al decathlon y comprar por 100 euros un pasaporte al vacacionismo consistente en una mochila, una tienda de campaña y un saco de dormir. todo obsolescencia programada, si algo se rompe será parte de la aventura.
mi diana es una estupenda guía/diosa/compañera. lo hace con amor.
leo las crónicas añejas de lo que henry miller vivió hace más de 60 años en un lugar parecido, o similar, o de geografía coincidente. él confunde los planos de realidad. por ejemplo, su vida en nueva york, su estancia en parís, los autores que lee. omite siempre describir a hombres y mujeres con las que ha follado. américa se le solapa, le asusta por oposición. henry miller ha viajado en los años 40 y ha permanecido un año sin escribir. mi letargo ha sido de 15 días y la asepsia, además de escritural, ha sido eminentemente electrónica. me pregunto si habrá cambiado mi caligrafía, al menos parece más desordenada.
la actividad onírica sufrió un despliegue inusitado. culpa del aire acondicionado el destape, aparecen trazos discontinuos de conversaciones interrumpidas, mails de respuesta que aún no envío, y que respondí personalmente en sueños. casi todos los seres humanos que conozco (o que considero) aparecieron en encuentros nocturnos. también algunos que no conozco. también algunos nunca aparecieron. todo llegó a tener tintes mortales al resumir muchas etapas con una anarquía totalmente ajena a las consecuciones lógicas de una vida humana. el aire acondicionado primero, la playa virgen prosiguió el onirismo como si hubiese sido un exiliado de la red, y por supuesto, me abandonó mucho antes de empezar a escribir esto.
quizás lo más interesante y extremo haya sido estar en la playa salvaje, donde el cuerpo aprende mucho más rápido sobre cuándo hacer las cosas. dormir, comer, respirar se vuelven asuntos fundamentales. los minutos están llenos de cosas básicas y lisas, los movimientos pierden compostura. el horario se supedita y deduce de la luz. el código se reduce al binario agua/tierra. también es cyborg lo que se vuelve bestia. todo se dilata.
no sé si he vuelto más fuerte y poderosa, pero sí más tranquila. algo que intento mantener como una arquitectura precaria, arruinada en medio de un paisaje de fuegos artificiales.

.cl

soy como un alma en pena, no. como un cuerpo vacío. incluso mis orgasmos parecieran estar en otro lugar, lejos de mí.
mi contacto con el mundo se reduce a videos del tamaño de una caja de cerillas, de baja resolución. mi contacto con el mundo se reduce a redes sociales estúpidas, a conversaciones por skype de madrugada, a streamings hechos desde un teléfono móvil. rastreo información, busco hashtags, copio enlaces. qué existencia empobrecida la de esta caja vacía, que sólo se alimenta de compartir la rabia y la impotencia, para juntar más, para hacerla un monstruo inmenso que destruya todo, bancos, supermercados, jefaturas de policía, fronteras sociales, personas de mierda, e incluso, mi conexión de internet.

19/08/2011

entre nostalgia, calor, revolución y asco.

(edición en tiempo real, captura de sonido desde internet. barcelona, 19/08/2011.
tags: violeta parra, cristián labbé, camila vallejo, chile, 2011, estudiantes, fascismo, youtube, improvisación, tiempo real, internet, lucha de clases…)

violencia de estado: hacerte inmigrante

hoy el día empezó con la voluntad de afrontar tareas incómodas y desagradables. en realidad no era voluntad sino amenaza: si no renuevas el n.i.e. (documento nacional de identidad de extranjeros) dos meses antes de que caduque tendrás que pedir mil papeles otra vez a tu pueblo de origen. me dijeron.
ya está. lo haré. me dije tímidamente, intentando moralizarme a mí misma, darme golpecitos en la espalda como lo haría un entrenador personal. anímate. vístete normal, como la persona más normal que podría existir en barcelona, en la mitad de agosto (donde todas las normales evidentemente estamos renovando permisos de residencia, ya me dirás…), nada de chapitas de inmoral, ilegal o sudaka, nada de tetamen veraniego.
cojo LA carpeta de documentos. ahí guardo todo lo que me define como humana: contratos de alquiler, títulos universitarios, informes médicos, facturas, antecedentes penales, análisis de sangre, incluso hojas de reclamación. podría pensarse que me siento segura con este arsenal de humanidad sobre los hombros, pero la verdad es que se convierte en motivo de temor (podría llegar a perderlos).
mente limpia para trabajo sucio, no me desmoralizaré. intento mantenerme positiva y para ampliar mis dotes de corrección salgo a las 8 y media de casa. bajo en bici imaginando que todo será más simple de lo simple que debería ser. intento ejercitar el buen rollo, concentrarme en que aún no hace calor.
cuando llego a marqués d’argentera nº4 me encuentro con un edificio en obras. amable, mantente amable: hola, quería preguntaros dónde quedó la oficina de extranjería que estaba aquí. eh? un paleta me mira desde el fondo, esto es un hotel, dice.
yo ya sé que si pudieran te cobrarían cada noche que pernoctas en españa, pero de eso he zafado, y sinceramente, cualquier persona inmigrante sabe que la oficina está(ba) allí. quizás me he equivocado y no estoy en el número 4. me alejo para mirar con mis ojos miopes. y dice 4. lo que pasa es que la oficina estaba aquí, digo. mmm, no, esto es un hotel. un segurata sale del interior y rectifica mi razón, me dice que está a dos cuadras pero que no sabe si es exactamente lo que busco. ya sabía yo que en el primero lugar no encontraría nada ¿alguien conoce lo del “comprahuevos”?.
desato mi bici. me dirijo al lugar. hay una cola que da la vuelta a la manzana. negras, pakistaníes, sudakas, chinas, lo de siempre. con suerte seré la número 70, porque la oficina aún está cerrada y sólo porque sí me acerco a la puerta y pregunto si estoy en el lugar correcto. el segurata me pide mi tarjeta (él, experto en tarjetas) y me mira con cara de querer decirme que soy de otra clase, para decirme finalmente que aquí no es mi sitio. me da un papel con unas webs donde podré pedir mi cita previa. me dice que aquí nadie me hablará ni dará información alguna, que él ya me lo dice todo, que estoy en lo correcto: debo venir dos meses antes, pero que vaya a internet, que allí está todo.
desato la bici, demasiado temprano para un locutorio. llego al raval, pido 15 minutos. copio la dirección de la web del ministerio de trabajo e inmigración en la pestaña del navegador. not found. igual lo he hecho mal. repito el procedimiento. nada. la página no funciona. la ira no viene suave sino que se instala como un tumor repentino.
estos hijos de puta le están dando a todo el mundo unos links de mierda que no funcionan, y además ahora te obligan a pedir la cita previa sólo por internet con una mierda de link que está mal puesto. como me quedan minutos, busco vías alternativas pensando en que mi alfabetización náutica en los páramos del internet debería llevarme por senderos menos inertes que los que te ofrece el fucking ministerio público. logro dar misteriosamente con el modelo EX17, que es el que le corresponde a la gente con el status que yo tengo: residencia de familiar de ciudadano comunitario. extrañamente este formulario se encuentra en otra web, la del ministerio de política territorial y administración pública. a mí qué más me da que sea uno u otro, lo importante es que el link funcione. y este funciona, pero sólo relativamente. es decir lo de la cita previa brilla por su ausencia. desato la bici y me dirijo a passeig de sant joan 189-193 que figura como registro oficial de la delegación del gobierno en cataluña. ya me empieza a entrar grima porque las oficinas que antes estaban en el centro las han ido moviendo al metro navas y a otros lugares donde los hoteles evidentemente no serían tan rentables, donde los inmigrantes son sólo eso y no turistas. mientras subo pienso en la conversación de ayer en casa de chair, donde su amiga decía que ya basta, que ya se iba, que llevaba 6 años en el maltrato, pagando mucho (porque ella se “legalizó” por arraigo)que en diciembre pillaba su cosas y adiós. cada gota de sudor (de este que definitivamente preferiría producir follando) me parece triste.
en la puerta no hay uno sino 5 seguratas. tienen puesta una barrera para que nadie entre. uno me pide el papel que llevo en la mano, que tiene la dirección donde estamos y un montón de liks que no funcionan. se lo explico tratando de mantener la calma. me pide mi n.i.e., me deriva a otro segurata que está a su lado y que responde a 3 personas a la vez. éste me dice que efectivamente, los links no funcionan (siempre), que tengo que intentar y buscar más por internet. le digo que vale, pero que me parece insólito que estos sean los documentos que te entregar para hacer un trámite si no funcionan. me dice que a veces funcionan los días viernes (sic), y que yo en mi condición puedo esperar hasta 10 meses desde el momento en que caduca mi residencia para renovarla. le pido un papel oficial que contenga esa información (porque claro, quedarte 10 meses ilegal sólo te lo podría decir el segurata de la delegación de gobierno no?). me dice que no hay modo de conseguir una cita previa que no sea el internet pero que tenga “cuidado” con pedirla en agosto, cosa que se niega a explicarme porque hay mucha gente a la que le está respondiendo consultas. y yo casi suelto el grito más grande de dolor cósmico, me harto, son casi las 11am. y además de todo, tengo la suerte de ser afortunada. me siento a llorar en la cuneta del paseo sant joan. te llamo y me dices que no debo hacer estas cosas sola. lo siento, pero soy intolerante a la burocracia, si fuera intolerante a la lactosa sería algo legítimo, hasta un doctor lo confirmaría, pero esto no. soy intolerante, no puedo con esto, llevo casi 7 años y siento que son muchos, demasiados. los ministerios y delegaciones han cambiado su personal, ahora cogen seguratas para resolver dudas de inmigrantes, gente uniformada que no te deja entrar. quiero la paciencia de la familia ecuatoriana que está a mi lado, quiero el candor del negro de más allá, los arreglines de los pakis que no hablan ni papa de castellano, quiero un puto papel que diga algo pragmático. no quiero perder mi tiempo, ni mis días yendo de un lugar a otro. no quiero que me calmes al otro lado del teléfono mientras lloro sentada junto a un montón de basura. y no quiero sentirme una pija banal porque en el resto del mundo se quiebra todo, y nada de esto es realmente grave, nada de esto se merece una lágrima, ni un sufrir porque al ser inmigrante ya sabes lo que te toca, y ya sabes que su trabajo es que te vayas lo antes posible, para que no uses el servicio sanitario que no fue hecho para tí, para que no intentes cobrar un paro que nunca tendrás, para que te vayas de una puta vez porque además estando acá sólo te has ido convirtiendo en una jodida perroflauta. y yo con esta rabia ¿qué hago?

*mientras no tenga cámara otra vez publicaré imágenes de otra gente. la foto es de la serie frontera de ona bros, una de mis fotógrafas vivas favoritas. me escribió esta mañana.

telepresencia (santiago 31/05/2011, 22:00)

alameda

me pidieron las amigas de la cuds que escribiera un texto corto para presentar el documental, “¿de qué onda?”, les pregunté, “así, de la onda del blog”.
mi blog es un ejercicio de autorreferencialidad programada donde, como dice una de las invitadas del circuito, escribir contra una misma funciona como micro-tecnología de subjetivación política. suena bien, aunque a veces sea una lata que todo el mundo sepa tu vida, literaria o literalmente. ya no tienes qué contar, te preguntan si estás bien con suspicacia.

estoy contenta de poder escribir en mi dialecto. llevo años hablando en una lengua que carece de ciertos epítetos propios de mi habla más visceral. incluso creo que el tema del documental que se presenta hoy es producto de mi sostenido alejamiento de chile, uno más de sus coletazos, un punto en los esquemas que grafican el cruce entre destierro, feminismo, calentón y verborrea dentro de mi vida. hacer un documental es un gesto de tiranía. es obligar a ver en silencio durante 46 minutos exclusivamente lo que yo quiera. lo llamé investigación, ejercicio, intento frustrado de tesina, homenaje, recopilación, documental. en la grecia antigua el tirano tenía el poder no por derecho sino por fuerza. hacer un documental es un ejercicio de fuerza, gritar algo. hacer un circuito de disidencia sexual también lo es. la disidencia no puede ser un derecho, porque no necesitamos que nadie nos de permiso. porque no queremos que nos toleren, porque yo misma soy inaceptable, sub y protonormal, pre y postfeminista. porque todo lo que hacemos son ejercicios de fuerza, y así las cosas devengo tiranía. es difícil reivindicar la tiranía en chile, así como es difícil reivindicar, por ejemplo, un feminismo sin mujeres. la mayoría te dirá que tengas cuidado, en las patas de los caballos no te metas, mejor quédate piola.
agradezco a las compañeras de la cuds estarle dando tanta importancia a la visibilización del documental, a lo que de alguna forma también es mi voz, aunque en el fondo haya algo aquí que ellas también quieran decir. ¿qué es lo que pueden querer decir (y reproducir) estas pequeñas frígidas de la izquierda (a las que adoro) a través de un documental periodístico que sólo habla de un contexto europeo donde supongo que para ellas la discursividad guatea heavy?

felipe en un chat pasajero me sugiere hablar sobre lo que digo siempre cuando presento el documental. y yo dudo. no creo en la relevancia que tenga decir aquí que lo hice con 30 euros de budget; o enfatizar en la relación directa que veo entre postporno y open source; ponerme a dar la lata hablando del quiebre del paradigma del capitalismo que resulta ser el Do It Yourself; o qué significa poner al cuerpo como origen en una investigación académica (frustrada por supuesto); para qué hablar de la relación entre arte y política yo, desde aquí, al otro lado de la pantalla que es un charco y un inmenso océano si no puedo escuchar los resoplidos, si no puedo ver la indignación, o si no indigno a nadie incluso, porque como están las cosas esto será una pura muestra de fuerzas, la tiranía que producimos entre yo y la cuds obligándolas a todas ustedes a ver este documental periodístico e incluso conservador en cuanto a narrativa y construcción.
qué me gustaría decir, y no me sale nada, un tímido “gracias por venir”, una curiosidad enorme por saber si para la asamblea soy caso perdido, si me di vuelta la chaqueta, porque ahora vivo tan lejos que ya no pelo el cable sino que se me va la olla. curiosidad por saber si en chile se dice cuir, o cueer, como he escuchado alguna vez acá. curiosidad por las copuchas, el debate, las críticas de las que estoy sedienta porque en españa la gente es tan “buena onda” que nunca te manda a la mierda si no le gusta algo. estoy sedienta de un debate con mis frígidas favoritas, quiero puro empinar el codo con ellas, no decir basta, retorcernos hasta el exceso.
porque finalmente, lo más interesante que me ha pasado con el documental es poder discutir con la gente después de la proyección, bollitos de armario, putas, trans, heteros corrientes, feministas declaradas, en potencia, acomplejados, inhibidas, moralistas, jovencitas religiosas, lesbianas golden, de nacimiento, 0 kilómetro, maricas normativas, machistas sin conciencia, estudiantes de pregrado, de máster, de doctorado. así que si a alguien le interesa, lo que más me gustaría decir es que sacaran el lápiz, mi correo es lucysombra@gmail.com

*el reportaje que hicieron lxs compañerxs de la señal 3 de la victoria, mi casa televisiva:

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yo soy de las que no tienen internet en el teléfono. yo soy de las que (todavía) se emociona de ir en un autobús navegando en internet, como si los viajes se cruzaran o pusieran en tensión sublime, como si fueran viajes los del ciberespacio que se queda manifiestos ante un desplazamiento real. me emociono como ante el proyecto de tren instantáneo de parra, mucho más económico que cualquiera de estos operativos.
el internet de este autobús es frágil, delicado. como el sueño de mis vecinxs, no como el sonido del móvil de dos asientos adelante (una salsa estruendosa). es frágil y delicado como una uña rota, como mi concentración y perseverancia, como la duración del tiempo de viaje que se comprime en mi coito con esta máquina.

pienso, como si no hubiese rango ni compostura, en los paisajes que se mezclan, ver pasar arbustos secos, trozos de mar, discusiones estúpidas, olivos, preguntas imposibles, desgano, tedio, alegría, ramas muertas, unos mails sin sentido.
hasta que se pone oscuro.

32 años

32

no voy a quejarme más de mi falta de tiempo. tengo que aprender a vivir con ello. he hecho tantas cosas y me quedan tantas por hacer que los lamentos son lo menos provechoso, inviables.
hay momentos en que me viene una nostalgia ciega, bruta, violenta. no dura más de un par de segundos. el streaming es la materialización de esa figura absurda que es la ubicuidad, una más de las ficciones que nos hacen sentir lo inmenso a través de un cable.
ni tan inmensa, ni tan nostálgica, ni tan falta de tiempo. tengo 32. aries, ascendente tauro, luna en capricornio, cabra. cuernos encarnados. cuernos como narices, ojos y contraseña. cuernos acaramelados, sangrantes, aromatizados con anthrax, en formol.
nunca fui la más guapa ni la más fea, quizás sólo la más grande.
a veces me gustaría ser mucho más grande de lo que soy, tan inmensa como para tragarme cualquier duda, límite o frontera (geopolítica o abstracta) con un par de charchas, con una uña del dedo del pie.
ni la más inteligente ni la más tonta, nunca fui. quizás la que más hablaba, con reparos lo diría, con algo de pudor incluso, sólo por decir.
32 años, 3 países con sistemas democrático; dictatorial; transición a la democracia; y democrático (again, repetido como un cromo). 32 cumpleaños cuyas estadísticas geográficas se distribuyen así: alemania (6), chile (19), españa (5), inglaterra (1) y méxico (1). gana el sur.
32 años que se estiran y materializan en un intranquilo devenir, inquieto esplendor de la luz o trágica expresión de la oscuridad, nada rotundo, el cuerpo en perfecto estado, vitalidad normal, los años se manifiestan con alegría, aun se presentan coqueteos con la delincuencia y de toxicomanía no se puede hablar sino como falso inconformismo hacia la productividad.

delay roma

roma
las últimas semanas han sido un maravillosos ir y venir que no cesa, recolectando afectos y percepciones, extrañas a ratos las mías propias. aviones, trenes, teléfonos sin batería (¿se cambia la hora aquí?), comida fast, de regimiento, comida en la maleta, tráfico de quesos, comida del todo buena, aunque no importe.
estoy con delay. tanto movimiento no me permite escribir en el blog, y como no es una necesidad vital, se va aplazando. este post debería llamarse “roma again”, debió llamarse así cuando debí haberlo escrito. hoy sólo puede ser una vana forma de recordar el pasado, un recordatorio crónico para imprimirlo en la pantalla, para recurrir a nuevas memorias, las de quienes leen, implementando el acontecimiento con imaginación sabrosa.
volví a roma casi 5 años más tarde. pude hablar (mal) la lengua local, preguntar el precio, el nombre de una calle, cuánto tiempo que haces lo que haces, las banalidades de siempre. pude recordar la boca de manuel modulando claramente para mi propia aprehensión fonética palabras como es-tra-qui-no, ston-tza-ta, cat-za-te.
absurda odisea la de asistir en calidad de artista a un festival basado en el arte extremo del cuerpo (o lo que en los libros de arte se llama body-art). quienes me conocen sabrán que lo más cercano al body-art que he hecho en mi vida fue la boda-art, y que por afinidad, curiosidad o interés mis andanzas han estado bastante lejos de dicha disciplina (de cualquiera de las dos) a lo largo de mi vida. y así que mis visitas a roma van teniendo como común denominador palabras con la combinación de letras bod_ y art. por lo mismo otro común denominador ha sido sentirme un poco fuera de contexto. el “qué hago yo aquí” me aborda de igual manera en el momento en que me encuentro ante un juez que pronuncia de memoria artículos de la constitución que me obligan a fidelidad y obediencia, así como cuando me encuentro ante mozas que se incrustan sendos ganchos en la espalda. guardando las proporciones y los contextos (que en ambos casos son de una amistad admirable, un afecto sorprendente y unos ánimos encantadores) roma me ha hecho sentirme fuera de lugar.
será porque es una ciudad en la que en medio del diluvio automovilístico aparecen cadáveres históricos como el coliseo, sin más. como si fuese normal tener ruinas de esa calaña en medio de la vida cotidiana, como si fuese normal vivir en la misma ciudad en la que hay un estado de 900 habitantes (el menos poblado del mundo), y así el planeta llega a parecer más pequeño y menos importante, y la autorreferencia no existe sino como práctica tácita, o un don. me gusta ir a roma porque es un constante ejercicio de memoria y desdoblamiento, y porque voy poco, sino perdería toda gracia…

la rana mágica

rana
hace menos de un mes un extraño me abordó en una librería del centro de barcelona comentándome acerca de una edición de lujo sobre el trabajo de un coreógrafo catalán. rápidamente quedó claro que no sabía mucho de dicho personaje, pero al parecer no era lo más importante. iba bien vestido, todo de negro pero con gracia. yo iba hiphopera de la mina y con el pecho hinchado de amistades legendarias y cannabinol. la conversación se vuelca hacia la miseria de lo pedestre: dónde vives, qué haces, cómo te llamas. tiene personalidad el mexicano, pero no lo suficiente como para hacerme mirarle a los ojos. ni como para crear un personaje. ni como para pensar algo sorprendente o desarrollar demasiado alguna idea. contesto con monosílabos cuando puedo, sino con palabras de pocas letras. en un momento dado pronuncio la palabra imagen y él comprende magia, dando con una palabra clave para lo que sería su siguiente historia, un episodio de ciencia-ficción esotérica ambientada en el desierto yanki donde los protagonistas eran su amigo, otro personaje cuyo nombre no recuerdo y una rana mágica. total, que la rana concede cualquier tipo de deseo que se le pida (ej. amor eterno), y que su amigo la ha conseguido y después de un tiempo ha decidido dársela a él. en un gesto de surrealismo extremo, creo toda la historia y me descojono cuando la rana ahora se exhibe ante mis ojos, se deposita en mi mano, y decide seguir su camino junto a mí. no me lo puedo creer. la ambición me llena entera toda, me veo a mí misma dando vueltas en un globo aerostático alrededor del planeta sin parar. el tío (a quien ya no veo como un hombre sino como un benefactor directamente importado de los ángeles (california) puesto por casualidad ante mí en una librería) me aclara los detalles (lo que en chile se llamaría la letra chica) que son 3: desear aquello realmente; que se trate de algo factible; poder procurar las condiciones para su realización. yo que en ese momento estoy totalmente idiotizada por las posibilidades potenciales de la rana no reparo en sus condiciones. le ofrezco uno de mis deseos de año nuevo y le sale “inteligencia” (cómo no, ha pillado a la única colgada que podría comerse lo de la rana, y eso me parece que ya es bastante). a la rana le hago una especie de estrangulamiento con las manos sudadas por la ambición. quiero, quiero, quiero. la rana mágica, en mis manos. es de plástico. me la meto al bolsillo. le agradezco mucho el regalo (que me comprometo a entregar a otra persona dentro de un tiempo prudente (¿cuánto?), uno o dos meses). le pido su dirección de e-mail por si se me olvida el sortilegio (que por supuesto ya he olvidado) y hago referencia a una novela de bolaño a propósito del nombre de su web. hasta ahí yo con la rana mágica y todo su poder. pero pasan los días y me doy cuenta de que es una estafa. es decir, la rana es una motivación para centrarse en un objetivo determinado sin miramientos, y eso, claro, tiene sus consecuencias. pasan los días y me dan ganas de escribirle al hombre (ya no mi benefactor) pidiéndole su dirección de correo postal para hacerle inmediata devolución de la rana. incapaz de centrarme en un solo objetivo, me parece que su efecto se orienta a la persecución obstinada de un resultado, y mi humanidad no está capacitada para responder con tal voracidad a muchas cosas distintas. la rana exige dedicación absoluta (como dirían las bases de una beca del conicyt), y yo en mi humilde capacidad, podría obtener el resultado pero seguramente a costa de un proceso descuidado. más allá de la dificultad y en práctica decido revaluar las opciones, la rana tiene un potencial que quizás no he sido capaz de determinar, quizás deba pensar en otro tipo de deseos. pero pasan lo días y no sé qué pedirle. entremedio se agotan los deseos que reparto y me queda que tendré un año multiorgásmico, que seré una precaria ejemplar y que me liberaré de superficialidades. ok. y la rana duerme en mi bolsillo. la verdad es que me debo dar prisa, pero no doy con la idea ¿sería demasiado pediros ayuda? gracias, seré generosa.

divagaciones sobre ese invento europeo: europa

parral
desde que vivo en europa cada vez estoy más segura de que la calidad de la materia prima de los alimentos es mejor aquí. me refiero a aceites (y lípidos en general), harinas, azúcares y casi todo. también las normas relativas al uso de químicos es más estricta y existen lugares que han zafado de la prohibición de lo no pasteurizado (francia). es así como la gordura del viejo continente es menos visible y menos mórbida que la del proletariado chileno (por hablar de algo conocido). y es así como una sílfide europea se zampa un bocata de 50cms. con toda tranquilidad mientras una rechoncha chilena se prohibe un canapé con la máxima angustia. mi teoría es empírica más que científica, no he revisado estudios ni cartografías reales, sólo son supuestos y observaciones a partir de mis propios hábitos alimenticios y cómo éstos modifican mi fisionomía, la casa donde vivo.
no sé por qué he soltado todo esto si en realidad venía a hablar de otra cosa. venía a hablar de comida, o de procedimientos sobre la comida. comienzo otra vez.
desde que vivo en europa me he visto enfrentada a modos de hacer totalmente ajenos. es cierto que la lengua castellana se comparte entre el continente sudaca y el estado español, aunque más bien diría yo que todas las versiones están inspiradas en la misma fuente a pesar de que los engendros en los que las derivaciones se convierten no tengan necesariamente nada que ver. en españa se debe volver a aprender a hablar, las cosas se llaman de otra forma, no se trata de aprender un sistema nuevo, sino detalles, gestos fonéticos, fragmentos, sobre todo sustantivos, materiales, vegetales, eufemismos, insultos. luego la construcción de una frase con otra gramática, apenas ligeramente trastocada. o despertai, despertás, despiertas, sutiles versiones de lo que en teoría es el mismo significante. otra disgresión.
desde que vivo en europa me han dicho de mi ignorancia respecto a la forma correcta de preparar los alimentos. normatividad culinaria, nadie se salva. de una forma extraña todo conocimiento práctico previamente adquirido se ve deslegitimado en un segundo, una mala cara, una negación, no es así, y la enorme olla llena de mejillones (que no choritos) cocinados al vapor de vino blanco con perejil y cebolla se queda abandonada 3 días hasta que comienza a apestar todo el entorno de la cocina. y se va a la basura. hay que aprender que el café se prepara de una manera (italiana o americana), que con leche no se toma después de comer, que los lácteos y el pescado no se llevan y que el maíz (que no choclo) es básicamente comida para cerdos (no chanchos) o vegetarianos. hay que aprender a moler el tomate, a bañarse en aceite de oliva, a la cocina como antro del aceite. aprender a abandonar las manías ansiosas, abandonar el paradigma del “bistec a lo pobre” o del “sánguche de pollito falso”. de paso invalidar cualquier bacanal pretérita, una pizza del alto del pentágono chorreada con queso mantecoso (porque es el único), porque simula petróleo en abundancia y espesor. invalidar un festín de golosinas grasosas, un pollo relleno de cualquier cosa, un cuye relleno de ron. invalidar los mariscos en plan salvaje, el apaleo de locos no existe. volver a aprender modales, deseducación, involuntaria (des)integración. aprendí a pintarme las uñas a los 30 años y todavía lo hago mal. mal digo todo lo que no entiendo y mal digo cuando entiendo (porque pronuncio mal). aunque suene grandilocuente no tengo país de origen. nací en medio de una lluvia de esquemas en constante descontrucción. nací en europa por casualidad y sólo para no ser de allí.

new year, old bottles

amigas

todavía tengo las lágrimas de malena pegadas a la cara. llegaron como un sueño a mezclarse con mis sudores. amor, amor jugoso, amor primitivo, indeleble, mezclado con mi baba chorreteando por la almohada. te amo me dijo, lloraba y se fue. dejó su alisador de pelo, dejó un bote de jabón biológico de lavanda, y pensé que era su chaqueta de cuero la mía. después se fue vania, cuando desperté con resacón de mí, de mi sueño, de lo que le balbuceé a las 6 de la mañana, que a pesar de viejas (casi) no teníamos la prisa de nuestras vidas orientadas a la coordinación grupal. llegó tarde, la alcanzamos tarde, le dije. y por primera vez creo que me dijo qué importa, o lo imaginé, a ella diciéndome que algo no importaba, que no tenía importancia nuestra falta de impecabilidad. dormí pensando en que siempre saca su tajada, al menos se va con algo más que chuches ibéricos en la maleta. sus lágrimas hidratan mi cara. vania se fue sin lágrimas porque no es de caballeros llorar en público. me preguntó que dónde nos veríamos la próximas vez y entre las alternativas que me dio elegí istambul. dobló sus cosas 20 minutos antes de partir, una mochila ínfima, sin cables (me debes las fotos golfa, cuélgalas en megaupload), sin ordenador. hoy sentí que mi vida era poco para darles y que mi obstrucción mental no me permitía discernir  suficientemente qué objetos posibles darles. me quedo planchada, con un gusto en la boca que no puedo clasificar porque me quedo resfriada y humilde. este año comienza tan lento y no importa porque no tengo prisa, por ahora.

amigxs de chile

amigxs
no hay mayor disturbio que leer a bolaño por la calle. náufragos 4 perros por el mar mediterráneo. seguro que es una exageración, como la vida misma de un cura que es poeta, una exageración como tantas, como la chilenidad y el verbo cantado, recitado en décimas, en discursos de iglesia manchados de humor popular, picardía sosa, cuando el lugar común se vuelve excéntrico.
la amistad es agua dulce, estar con ella, chocolate. y es tan fuerte su espesor que me pongo a citar vértebras de mi pasado reciente (¿qué no es reciente a los 30 años, cuando se equilibra el cuerpo humano en la cuerda floja que separa pulsión de sensatez para terminar haciéndose un paja dulce con ese hilo?), vértebras recientes, huesitos amados, corriendo en paralelo, lejos, cerca; los huesitos bailan, se mecen, se rompen y suturan (qué palabra más chilena) para encontrarse cada cierto tiempo con el pelo más blanco, el culo más gordo, la sonrisa más hundida en la cara, el fanatismo alcohólico, el horror grupal a organizarse.
malena quiere que hable de ella. pero cuando hay amistades que son como tatuajes, no se está hablando de una persona, no hay nada que decir de un nombre o un cuerpo. se trata de un fluido, una vena, un pedazo de piel que estará encarnado para siempre.
siempre bolaño se quedaba sobrevolando su historia. bolaño era un ángel y se murió de cirrosis sólo para sacarnos pica. él pudo mantenerse al margen y mirar todo esto desde lejos como yo no puedo porque siempre estoy dentro de lo que escribo y no me rodeo de intelectuales que hablan de poesía sino de gente común que habla de sistemas operativos, anchos de banda y de cuánto morbo les da un movimiento. me pregunto si lxs amigxs de bolaño le pedían escribir sobre ellxs. ¿será la novelista feminista diamela eltit, será el cura pedófilo (el profesor de marxismo de la junta) el cura valente? me pregunto si bolaño se estaba vengando al escribir de todo esto (seguramente de mí se ríe por reconocerme por descarte en su arquitectura perfecta).
el 24 de diciembre me robaron la bicicleta frente a un centro social. cuando perdí el reloj en parís me quedó claro que perdía el tiempo aplanando escaleras en los museos. de este hecho no sé sacar una conclusión tan fácil, sólo el tedio de tener que procurarme nuevamente mi autonomía sobre ruedas.
bolaño no andaba en bicicleta, tampoco soñaba con reactables que pasaban largometrajes en una pantalla redonda e inmensa como una paella comunitaria, ni  pensó que su escritura inflamaría el deseo de una adolescente (que por supuesto no fui yo), ni que las cosas seguirían igual, igualmente bellas y tediosas e irresistiblemente claras, siempre allí.

love is in the sky(pe)

diana02
los ordenadores deberían cambiar de aspecto, de forma, siento que tengo los dedos crespos, la vista realmente atrofiada. ya no me apetece escribir. voy a desarrollar la habilidad de dormirme hablando, voy a intentar hacerlo sola. no hay mayor sinceridad que esa, no hay mayor intimidad. el lugar donde a los peces les salen pelos.
se acaba el plazo de fin de año. enumeraciones simples, cronómetros, afectos. mañana minipimer lo tira todo por la ventana (desde un plató lleno de luz artificial). este año ha pasado rápido, tanto que empiezo a hacer recuentos antes de tiempo. este teclado es torpe, me atrofia el tacto. y estos dedos sumisos desean en realidad clavarse en la rebelión de tu coño. fuera de aquí, incluso en la misma ciudad. deben ser los efectos de mi solsticio de verano desplazado, mi eclipse de luna al otro lado. mis hermanxs son espejos rotos fabricados con el mismo tipo de vidrio que yo. mandalas de píxeles, reflejos perversos, hoyos negros, voz.
una botella de agua y un candado de hematomas (pipas tijuana). reímos sin parar hablando de otras cosas. compartimos el amor, las bragas (los jugos) y los plugins. sospechamos que tiene bulimia.

exterminio de parias: en chile matan a los presos

presxs

discutir sobre el cuerpo. discutir sobre el cuerpo sintiéndolo rebelarse a través de un intenso dolor estomacal. por debajo de la ropa se me subleva mi cuerpo mientras analizamos el deporte, las drogas, la tecnología, el control por represión, por estimulación, por poder a secas; todos nuestros huesos, nuestros músculos, nuestras caderas quebradas a la altura del cursor esperan atentas a que concluyamos algo. la semana que viene haremos yoga, nos meteremos un peyote, o no haremos nada. nada más que mirarnos a través de monitores portátiles, nuestras interfaces protésicas. mirarnos, intercambiar ideas, crear lo más monstruoso que podamos imaginar (conociendo nuestras limitaciones). laurette me dice que estoy mala leche. yo creo que sólo es que estoy tomando confianza. mala leche, leche agria. las mala leche también podemos ser amables. algo me hace mal al estómago, no sé si es hablar sobre textos, la monstruación, mi cuerpo incómodo, los frutos secos y las patatas, beber vino tras desayunar, sin más, el invierno, los días, la ira que me invade con todas las barbaridades de las que me entero. ya no me parece que sean accidentes. los mineros quedaron enterrados, bien enterrados como esperando la catástrofe. ahora 81 presos quedan totalmente calcinados. un genocidio efectuado por el estado: exterminio de parias. ¿cómo ser paria y no morir en el bicentenario? ¿cómo ser ser pobre, puta, marica, obrerx, ignorante, incorrecta? en chile matan presos metiéndolos a todos en una cajita de fósforos, casita chubi, “aquí matando chilenos”. miedo al contagio, inmunización. meter a los presos a una cárcel, que quemen un colchón. cerrar las puertas, impedir la entrada del cuerpo de bomberos, superávit de 500, asfixia, estos sobran. no somos lo mismo, inmunidad diplomática. hay que privatizar las cárceles, inmunidad del capital. la violencia sale a borbotones, aunque sea al otro lado, salpica como estaño caliente.
y hoy menos mal salió patri a dar una vuelta y a decir que está viva.

autoctonofobia 2

autoctonofobia

conversaciones con un catalán (nº2)

8pm, ciutat vella. ella revuelve la basura desde su bicicleta, un decodificador de tdt aplastado por neumáticos, revisa los cables.

- noia, ¿que fas?
- estic mirant si trobo una cosa que pugui usar
- ajá… os gusta aquí ¿eh?
- ¿ehh?
- si os gusta, si estáis contentos aquí
- ¿si nos gusta a quiénes?
- a vosotros los argentinos ¿o eres uruguaya?
- ni lo uno ni lo otro
- bueno, pero estáis a gusto ¿no? ¿te gusta barcelona?
- bueno, algunas cosas
- pero tú ¿de dónde eres?
- de chile
- ¡¿de chile?! ahhhh, pero ¡os ha dejado muy bien el país el pinochet!
- ¡¿ehhh?!
- que chile funciona, paga su deuda externa, no roban en la calle, no tenéis corrupción, ni narcotráfico.
- hay tráfico de influencias y capitalismo salvaje desde que llegó pinochet
- ah, pero eso ya fue hace mucho tiempo. la, esta mujer, la bachellet, mala persona ¿no?
- creo que era buena persona, pero eso da igual para el cargo que tenía
- ¿ah sí?? ¿era buena persona? pues no me lo parecía, y tanto capitalismo no ha de haber si pagáis muy poco por la cosas. a que un piso valdrá 100 euros de alquiler ¿o no?
- pues no. es todo privado en chile.
- ¿privado? a qué te refieres, la universidad ¿la pagáis?
- sí, bastante cara, mínimo 500 euros
- bueno, eso no está mal
- al mes
- ¿al mes? ostras… y tú ¿por qué no aprovechas de estudiar algo? ¿algún postgrado?
- sí, he hecho dos
- ah, muy bien, tenéis que aprovechar… ¿y la compra?
- depende, algunas cosas son más caras…
- ahh, pues no sabía yo eso, porque un amigo fue a valdivia y me dijo que era muy bonito y yo pensé, algún día iré a darme un paseo por allí, pero clá, si me dices que las cosas cuestan tanto, pues, pues mejor no voy, que yo tampoco salgo tanto…
- me tengo que ir (antes de que te estrangule con el cable que acabo de recoger).
- bueno noia, ¡que vagi bé!
- adiós

final de noviembre

noviembre bcn
- durante varios años pensé que el país que más veces visitaría en mi vida sería bolivia. en mi estadística personal no contaban los países de mi residencia (más de uno, desde que nací) sino sólo los que visitaba. bolivia capital del mundo, como un ombligo seco y ajado, regado sólo con zingani. después de un tiempo, ganó italia.

- hacer el amor por chat, follar por chat. abrir ventanas llenas de hipervínculos, onomatopeyas y emoticones. hipervínculos como gemidos, desgarrando, sudando intimidad. páginas ocultas, descubrimientos, adicciones. todo emergiendo de líneas torpes, descompasadas, de gestos invisibles e inmateriales. luego resulta que el navegador no es el mismo, que los contenidos no se despliegan por igual, y se acaba toda la sinergia.

- valencia tiene, tal como me lo advertiste, una luz muy bonita. últimamente casi todas las ciudades las conozco así, a través de un par de sitios. en realidad no es lo más importante. otro generatech lleno de gente bellísima y momentos de complicidad. me propuse escribir un post sobre italia, y efectivamente creo que lo voy a hacer, pero no ahora.

- cuando llegamos vimos la última película de godard, que se llama un film socialista y que tiene tantas escenas en barco que hoy he perdido la noción de gravedad, tambaleándome de los ojos para arriba, varias veces. la película recorría distintos espacios de crisis desde un barco. internet. me gusta mucho godard, aunque siempre me sienta un poco snob al decirlo.

- desde hace 48 horas mi cuerpo me pide azúcar. parece insaciable.

- nueva configuración efímera en el rostro de mi mesa: aparece el cuarto poder de pellizza da volpedo (que me pregunto si vendrá a ser la calavera de esta naturaleza muerta doméstica y contemporánea sostenida por los lados por una torre de discos duros que son un altar y al mismo tiempo un rascacielos de efímeros bits repetidos).

- mi bicicleta sigue llevándome a una experiencia superior del entramado urbano, una óptica ambulante.

- convergencia y unión es el nombre del partido que ayer ganó la presidencia de catalunya. según la wikipedia y el análisis matemático, el concepto de convergencia hace alusión a la propiedad de ciertas sucesiones numéricas para tender al límite. frontera. inmunidad. marcianos demócratas cristianos, nada bueno se puede esperar.

legalmente soy una mujer separada (y por eso me acerco a la ilegalidad)

boda_separacion

desde hace dos días soy una mujer separada. no se siente nada, lo mismo que ser casada, que tener un año más.
mientras el juez revisa los documentos clica con el ratón algo que percibo como el me gusta del facebook. intercala nombres, lecturas oblicuas, me mira por el espacio que emerge de debajo de sus cejas blancas, por sobre el marco de las gafas presbícicas. lee una serie de procedimientos que se aplicarían a la lista, que me parece interminable o a lo menos exagerada, de bienes interpuestos en este matrimonio en disolución. este es seguramente el motivo, el apuro, la razón. una vez pactada la relación irrecuperable por motivos de caracteres irreconciliables la abogada (que ha dicho en exclusiva ante el juez las palabras gracias y perdón repetidas veces) nos invita a un café. te apetece hacer un foto (tu eterno afán documentativo. cariño, moriremos igual). la cámara destartalada que llevo en la mochila escapó a la enumeración del juez, como si fuera una línea de fuga, uno de los bienes marginales del contrato matrimonial.
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me despierto a las 4.45am. mi intuición me dice que el avión de ryanair saldrá a tiempo, llegaré a la cita, mi intuición me dice que algo incómodo se interpondrá. termino pagando un taxi hasta girona. en un segundo de distanciamiento me veo acercándome a un grupo de taxistas, es de noche. me miran como si fuese una yonki con mono, trasnochada y oscurecida, algo a que temer. luego se percatan de que tengo un problema, vulnerabilidad y desconcierto. luego se impone el capital, “el precio de las cosas”. luego mi venganza.
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estoy muy cansado, no puedo explicar siquiera el contexto de la boda-art (performance en vida real), ni explayarme sobre los favores a medio hacer que algunos de los europeos creen hacer a otros que no lo son. ni por qué lo legal está tan cerca de lo ilegal. estoy cansada, y me tengo que dedicar a editar videos.

el hambre de mi corazón

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las palabras que me faltan la embanderada el hambre de mi corazón.
sujeto de enunciación, 1, 2, 3, se acabó.
hay varias personas que me coleccionan etiquetas de ropa. hay varias personas que se creen superhéroes después de tomar dos vasos de agua con tierra. agua sucia agua, contaminada de otro mundo.
las palabras que me faltan son las que no quiero hablar, el texto, incorrecto, otro nombre.
la embanderada está demasiado posicionada. los catalanes dicen que demasiado no existe (quieren decir que no debería existir -la palabra redundante en lo que sobrepasa el límite de lo máximo-, pero existe el exceso en nosotros, sí, el exceso de corazón, el exceso de mi carne encordiada, de mi carne que no está en su texto, por eso es en demasía. una red, un tentáculo que se abre, y ya no hay dimensiones nacionales, no hay poder. eso es demasiado).
el hambre de mi corazón que no existe más que en su pobre nombre. quiero decir: no hay comida, pura intensidad del hambre. eso es lo que pasa. no hay saciedad, no. puro hambre la embanderada, purito hambre que tiene en este enunciado de los setentas, de los ochentas con retraso, la embanderada no sabe comer, sus tentáculos no chupan sangre, no. se extienden en ese espasmo que es el hambre, que todos tenemos tanto, demasiado.
las palabras que me faltan son 3. no digo su nombre y no digo su imagen, inexistente, redundante, todo lo engullo como inspiración, y el hambre queda, prosigue en su furiosa enunciación.
las palabras que me faltan la embanderada el hambre de mi corazón.
qué es esto, a esta frase le faltan comas, puntos de inflexión. la embanderada se sonroja, su placer es el hambre. las palabras que me faltan son dos, he engullido una, solo queda demasiado, ausente de esta prosa poética exhausta de corazón.
faltan la embanderada, su prosa poética de los ochentas; la demasía, su contexto cansado de los setentas; la voz, que nació en los sesentas y la cantamos hoy como un recurso cansino del hambre, purito hambre en el pedestal.
las palabras que me faltan: la embandera, el hambre de mi corazón.

ginecología inversa

ginecologia
inspirada por la llopis en estos sentires reflexivos, confirmada por la contingencia (o la paranoia, a ver si se distingue en este caso) he acudido a la institución médica a revisarme una de las porciones más grandes de mí. aprovecho de preguntar todo lo que se me ocurra, al final el cuerpo es mío y si estoy frente a un “experto” debo aprovechar.
sinceramente son más instructivos mis amigos queer dedicados a la ciencia dura, mis socias hijas de médicxs que se han pasado la vida aplastando tetas para hacer mamografías, o simplemente el saber popular, la tradición oral, la mitología. un médico de la seguridad social española “no tiene tiempo para dar explicaciones”. digamos que para ellos, no es parte de su trabajo decirme lo que pasa dentro mío, en mis órganos, organismos cosificados por sus X ray, tan suyos que no sé cómo leerlos.
aprovecho también su atención primaria express para decirle que me parece tener garnderella vaginalis y que si me puede dar una medicación que no contenga antibióticos. su primera reacción es descomponer el rostro, para luego decirme que cómo sé que tengo eso (como si yo no viviera con mi coño puesto, como si fuera algo con lo que me comunico por e-mail). le digo que lo huelo, le digo que cuando se tiene coño una sabe lo que va pasando “allí”, que con este tipo de cosas basta tenerlas una vez pegadas al cuerpo para (re)conocerlas. me dice que no, que yo no tengo idea ni modo alguno de saber qué es lo que tengo. insisto. una infección urinaria basta tenerla una vez para reconocer cuando vuelve. pues no, debo rociarles el rostro (aunque para eso usa a su asistenta, él ni se molesta en meter sus narices en mi entrepierna so amenaza de que le escupa un chorro de infección purulenta. la asistenta, que ha meneado su cabeza en todo momento con gesto afirmativo sabe que sé lo que me pasa, pero el protocolo se impone, again) con una muestra de mis jugos, debo dejar rastro en su centro de atención primaria, debo ver en diez días a una comadrona que me dirá de ir a pillar un fármaco subvencionado  por el estado a la farmacia más cercana. mis datos en este país (1979, xilena, nacida en alemania, reagrupada familiarmente con un italiano, acusada alguna vez de una pintada reivindicativa por la ley) ahora se incrementan con esto: padece eventualmente de garnderella vaginalis.
si fuera menos obcecada pensaría que mi cuerpo es igual a un envoltorio de caramelos escrito en sánscrito, una cuestión indescifrable y desconocida, un detalle o como mínimo, un problema.
lo siento doctor, además de vivir con mi coño, no me gusta su casa, y ante usted seré siempre una insumisa. este pacto no lo he firmado yo y ante sus recetas me mantendré siempre firme como anormal.

autoctonofóbica

autoctonofobica
estoy muy liada estos días. a ratos incluso comienzo a usar letras mayúsculas, sin darme cuenta. religiosamente me meto dos pildoritas de hypericum cada mañana, como si esto sirviera para mantenerme firme ante la pantalla de mis deberes. respecto al blog, me he metido en un embrollo, pero ya lo explicaré. entre todo esto intercalo con otras actividades, a veces incluso me encuentro con gente que no conozco y a la que preferiría no haber conocido. ya sé que no se puede generalizar, pero ¿me estaré volviendo autoctonofóbica?
un ejemplo, sólo por contextualizar…

conversación con un catalán (nº1)

- hola soy ricard
- yo lucía
- ¿tienes taller aquí?
- no, trabajamos con un colectivo en este espacio.
- yo tengo taller en la escocesa.
- ahá
- ¿eres andaluza?
- no. soy del sur real (surreal) jaja, quiero decir soy de realmente al sur…
- ¿eres canaria?
- más al sur.
- mmmm, de algún pueblo serás…
- sabes, hay muchos lugares ubicados más al sur de lo que está españa.
- ah, sí, pero es que no hablas como argentina, ni de brasil… me has pillado.
- soy de chile.
- ahhh, es que son países jóvenes…
- ¿ah sí?
- bueno, es que barcelona tiene más de 2.000 años
- ¿y chile cuántos?
- pues, es decir oficialmente, muchísimos menos
- ¿y antes no existía?
- bueno, no sé, si quieres referirte a chile indígena o a chile real.
- ¿real? perdona pero me retiro, antes de que sea peor…

¿estamos bien en el refugio?


salen ratitas por la rendija. sale por el hoyo una nave espacial pequeña -o un supositorio enorme- portando un lector de pulsaciones cardíacas (atorado al cogote de un sobreviviente). los sponsors son fundidos encadenados cosidos con hilo de pescar a la anterior capa de imagen, que al final resuelve en eco cansado,  repetición de sí misma, replicante, un robot.
estamos formadas en un círculo móvil, a ratos cuadrado ante las imposiciones del mobiliario. y allá, la televisión. y más allá, el ordenador. si al menos nos sirvieran para borrar aunque fuera un trocito de lo que nos ocupa
a veces no tenemos palabras, la realidad es mucho más “digna” y en nuestra mesa los milagros no existen.

cindy sherman, inmigrante en barcelona


la basura me ha dado tanto que ya ha traspasado los límites de lo plausible. hace un par de días venía bajando de la casa de chair y ric y me detuve frente a un contenedor a la vista de lo que parecía ser un catálogo de peluquería. no era tal sino 5 ampliaciones de imágenes que aparentemente nada tenían en común entre sí. dejé reposar sobre ellas mi ojo inyectado de canabinoides, 1, 2, 3 segundos, algo raro había allí. una especie de reconocimiento extraño.
hasta que descubrí lo que eran: 5 réplicas de fotos de cindy sherman, pero (sorpresa) sin que fuera cindy sherman la retratada. alguna mujer presentando rasgos semiorientales se autoretrató (presuntamente en barcelona) reproduciendo con exactitud la ropa, gestos y posturas de la sherman, recreando incluso la paleta cromática de cada foto, ampliándola a un buen tamaño, montándola sobre un cartón pluma cada una…
inmediatamente supe que el camión que pisaba mis talones (mis ruedas) tragaría con pasión este documento de la cita, del snobismo del lenguaje clausurado del arte, del reconocimiento entre pocxs, de la imitación.
cuando no se conocen los referentes una cita pierde todo su sentido, pero ¿cuánta gente puede (re)conocer a cindy sherman en este mundo? muy pocas. claramente me pareció ver en ese momento como todo el sistema de citas, referencias y copias se estructuraba ante el conocimiento de los “originales” (claro está que originales literalmente no hay, prueba de ellos es la misma obra de cindy sherman, quien a través de la recreación de distintas representaciones de la mujer a lo largo de la historia produce una suerte de base de datos representativa desde su propio cuerpo. en su caso también, si se desconoce el cine norteamericano, la historia del arte, la publicidad, etc. su trabajo también se vuelve difícil de descodificar).
sin embargo, conociendo el origen del montaje es posible interpretar en estas fotos una serie de cuestiones. el tema de la representación de la mujer, el tema de la autorepresentación, el de la cita a una cita y entonces a un bucle de la representación femenina que termina quedando hueco, evidente en su condición performática rotunda. se reconoce el tema de la relación entre centro y periferia, porque cindy es gringa y la de acá parece ser una estudiante de arte extranjera.
y yo aquí, con un montón de basura significante. y ella allí, habiéndola tirado a la basura. y cindy allá, sin enterarse de nada.
qué es esto, le dije a mis amigas. lo que para una no era nada, para la otra era “algo como cindy sherman“. ¿qué es una copia sin referente, una cita que no cita? allá en latinoamérica somos muy dadas a la cita. o a la copia. las pinturas más antiguas del museo de bellas artes de santiago corresponden a copias de estilos, posiciones, encuadres europeos (que evidentemente salían mal). estéticas refractarias. algo nuevo de todo esto siempre ha de salir, al menos la mala interpretación, la lectura oblicua, lo mal-detto.
y yo con mi fetiche en medio de la calle, la bicicleta en una mano, los cartones en la otra. en medio de la calle protegiendo a esta falsa cindy sherman de las fauces del camión de la basura, otra vez en una operación sin sentido, en el rescate de lo que nadie ama.
ahora las tengo acá, tendidas sobre mi cama. quién coño son todas estas tías, mirando torcidas lo que me queda de luz a esta hora. no dormiré con ninguna, quizás después de todo esto las devuelva al lugar de dónde vinieron, a ver si tienen mejor suerte, a ver si alguien al menos reutiliza el cartón.

el eco de las canciones

la he visto anoche por segunda vez. ver una película repetida es como ponerla a prueba. las sorpresas pueden dejar de serlo, la piel que en un primer momento se erizó, podría permanecer fláccida e inmóvil, la redacción de las frases tendrá mayor atención. pero la vi de nuevo y la encontré igualmente buena, igualmente inaudita. como dijo paula la primera vez: no parece una película chilena. y es tan extraño que no lo parezca porque el fantasma de chile está en cada secuencia.
mis amigxs me parecen de lxs mejores artistas del mundo. tanta inteligencia y sensibilidad y astucia. no es favoritismo, es pura fortuna la de gozar de su conocimiento y poder ver películas antes de que se estrenen, escuchar canciones grabadas con tecnología doméstica, gozar de la experimentación en tiempo real de unas creatividades que se originan en un hoyo y salen a la luz (de mis ojos).
me ha dado otra vez un placer tan grande ver la sucesión de imágenes conectadas por la sensibilidad de antonia, escuchar estos sonidos que me parecen salen de mi propia memoria, imágenes que son la memoria de mi voz, de los lugares comunes de mi intimidad y ver la violencia de mi intimidad que no es sólo mía porque es de tantxs que no tuvimos casa, porque nunca la tendremos, porque nuestra casa son 10 cajas de diapositivas desteñidas, los recuerdos de un container transportando cuchillos del ikea como si fuesen los tesoros de la corona, los hitos desarticulados de una historia de puros fragmentos hecho añicos, el reporte oficial, el video casero, el fundido encadenado de un voz que no tiene dueñx.
gracias.
el eco de las canciones tiene tantas imágenes de nubes, aviones y barcos. es un paseo por un lugar que no está en ninguna parte. a veces me da angustia y casi siempre tengo la piel de gallina mientras la veo y me reconozco en planos robados a otras familias, a otras desterradas. me gustan los textos, me gustaría leerlos también en papel, quizás en voz alta como si yo fuera (otra vez) el eco de algo. me gusta esa escritura sencilla como un jeringa que saca de las venas recuerdos ensangrentados. me gusta la voz, no la voz de la locutora (que quizás es lo que menos me gusta), me gusta la dicción y el lugar de donde sale, su espacio originario, su mito fundacional.
gracias otra vez.
reconocer las imágenes que salen de una pantalla, reconocer textos, logotipos, gestualidades colgando de un hilo (de polvo), reconocer la memoria mediatizada, y al final, quedarme dormida sabiendo que no estoy sola.

rubias para el bicentenario

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amores cruzados, este no es un blog de anuncios pero mañana, hoy 25, la cuds performa la rubiez:

rubias para el bicentenario

enunciaciones desde la peluquería del barrio chileno

hacerse rubia no es difícil, lo difícil es dejar de ser negra
por eso nuestro rubio de agua oxigenada no queda ceniza, sino irregular anaranjado, irreal
decoloramos el cabello porque vemos en el fracaso de nuestro castaño
tan oscuro, tan negro
una posibilidad de aclararnos a estos nuevos colores

que puestos en contradicción no resuelven sino evidencian

por eso estamos acá como en una peluquería pobre
decolorándonos el pelo
bajo el blondor y el agua oxigenada de 40
quedamos todas iguales, borramos nuestras diferencias
mostramos nuestros nuevos nombres
nuestros nombres que serían más si nos cambiáramos el apellido que nos desentona
que nos cambia el color de nuestro rubio

así nos lo dijeron todos hace unos días

así lo pensamos

mientras nos blanqueamos

mientras recibimos el bicentenario

rubia del bicentenario

feliz bicentenario.
hacerse rubia no es difícil, lo difícil es dejar de ser negra. por eso mi rubio de agua oxigenada no quedó ceniza, sino irregular anaranjado. se me cuela el oscuro, aunque tenga la carne blanca. feliz bicentenario. cómanse un rico asado pensando en los más de 70 días de huelga de hambre de los mapuches. brinde por mí que represento la chilenidad bicentenaria con este blondor espectacular. doscientos años tampoco es tanto, es lo que tiene una canción de beethoven o el matrimonio de napoleón bonaparte. el chile prehispánico presenta poblamiento desde  hace unos 12.510 años. feliz bicentenario. tápese la boca con la bandera al eructar.

del manifiesto de la CUDS sobre la acción:

RUBIAS PARA EL BICENTENARIO

Estas rubias exhibirán cómo la estética de feminización de la derecha se impone intentando desplazar lo mestizo del cuerpo femenino, nuestra rareza y pobreza se acentúa con nuestros falsos cabellos.
(…)
Lo relevante de esta performance es que se utilizará el propio cuerpo, en este caso el fragmento cabello, como un espacio de intervención (bio)política, como receptáculo de los ejercicios de poder a través de una estética femenina privilegiada. Justamente lo raro de la performance se ubica en su capacidad para acentuar las diferencias, la incapacidad que tiene el teñido barato de esconder rasgos étnicos o al contrario su fuerza para potenciar un significado hiper-feminizado, casi drag, de los cuerpos heteronormados.
(…)
Esta intervención no será una que reivindique lo autóctono de la mujer o una naturaleza primigenia, sino que el doloroso hecho de obligar a unos cuerpos a teñirse rubios, uniformarse y borrar sus diferencias de mujer en pos de una estética de mujer de derecha que intenta sólo develar la lógica anulante de un gobierno de derecha.

ley de murphy

pago el piso. pago el piso zombie humanoide, a las 6am desarmando una fila, va la policía y me pregunta que a dónde voy. a parís, digo. ¿me enseña su documento de viaje, su dni?. no tengo dni, tengo nie. ¿de dónde es usted?. de chile. pues no parece, parece de aquí (como quien dice no se le nota lo sudaca señorita, si usted está más alta que yo). las apariencias engañan digo, conteniendo a la india que se me asoma por la garganta, esa misma que no se me nota, yo.
eso sí, la policía es más joven. aunque lleve pistola y una gorra que amenaza con taparle el maquillaje. y yo sin maquillaje, sin dni, sin sus armas ni su encantador acento murciano.
con mi pasaporte y mi nie se aleja unos 3 metros mientras termino de ponerme el cinturón. pronuncia mi identidad en números y del walkie talkie una voz metálica pronuncia mi nombre completo (como cuando me casé, como cuando apareció en el diario mi puntaje de selectividad). vuelve a mí y yo muda. copia mis datos y escribe “código violeta” aclarando que esto es una práctica rutinaria, su trabajo, que revisan mujeres solas y con niños. luego cambiando el tono agobiado exclama ¡vaya cinturón! (ella sí sabe lo que es “chominos”, lo sabe mejor que yo que olvido la palabra adoptada de adulta. los adultos aprenden más lento, ella nació con eso).
creo que ya estamos. creo mal. me solicita acompañarla a un privado, pero se complica la cosa porque no hay ningún segurata que pueda acompañarla. parece que tiene que ser una mujer. no sé por qué alguien debe acompañarnos. luego la imagino follándome con la porra en el cuartucho policial. la imagino amenazándome para que la bese, comiéndome el coño mientras me apunta con su pistola entre los dos ojos. creo que ya sé por qué nos tiene que acompañar un segurata…
en el pequeño cuarto la policía se sienta mientras la otra me toca desde la cabeza a los pies, luego lo mismo pero por atrás. entonces saco pecho y cadera, saco mi lengua lasciva y levanto los brazos en forma de triángulo. el vapor de mis axilas me chupa la cara, pero nadie lo nota. revisa mis zapatillas como si dentro guardase oro. le toca a mi mochila.
¿esto es normal? pregunto, nunca me había pasado. “siempre hay una primera vez” responde ella con toda la convicción que la gran sabiduría profunda del policía puede darle.
desparramo calzones y camisetas. saco el computador: esto soy yo. abro la bolsa y dejo caer todo su contenido en una bandeja blanca. caen restos de tabaco, papeles con mocos, llaves, tickets. cae mi intimidad hecha pedazos, doblada, conservada en una bolsa de tela. hay algo muy violento en ser examinada, todo lo contrario a chupar la espuma que queda acumulada en el borde de la taza del café. hay algo violento en que miren la fotos de la gente que amo, mi madre, diana, vania, malena, que revisen las pegatinas que me acompañan desde hace años. por un segundo mi madre y la policía se miran a los ojos. tengo la cartera llena. 200 euros en billetes de 20. abre la caja de las gafas, con dos dedos coge el paño lleno de mugre que (no) uso para limpiarlas. mira mi tarot, carta por carta, intento explicarle lo que es, pero parezco hablándole al viento. este es su trabajo, ya me lo dijo. abre cada cremallera que pilla hasta que encuentra una cajita rosada con un resto de marihuana. ya está. es lo que quería. intento explicarle que evidentemente no soy más que una idiota. ella sonríe, pletórica, buena chica. por un segundo veo que puede dejarlo pasar. le digo que lo tire, me dice que es su trabajo (hasta cuándo siempre con esto del trabajo…). me pregunta si tengo plantas en mi casa, pero yo ya he perdido la voz. sólo pienso que no debo perder el avión y fantaseo catastrófica con mi deportación absurda por 0,05 gramos de marihuana mientras la tía se ha puesto adoctrinante y compara la legalidad del autocultivo con la ilegalidad del porte aéreo de maría. asiento. sí a todo, pero que quede constancia que soy una imbécil en primer grado. ley de murphy, primera vez que me revisan de esta forma y quiero pensar que es primera vez que llevo marihuana.
lo siguiente es lluvia de policías que van ascendiendo en grado o sueldo, en el resto de cosas son todos iguales. todos sin excepción me indican que esto es su trabajo, ¿entiendes?, y si no lo fuera qué, me gustaría escupirles. hay uno que estoy segura que fuma. creo que les doy pena (porque ni un niño se podría volar con eso), intentan tranquilizarme (porque como mucho será una multa de 300 euros ¡300 euros por ser estúpida! y entonces les devuelvo su argumento laboral: ni con todo lo que trabajaré en parís podré pagar esa multa, 300 euros es mucha pasta para alguien como yo). la evidencia está en manos del policía superior del control de pasajeros. uno de menor rango me pregunta con malicia si voy en viaje de negocios a parís. le quiero decir que sí, que soy puta amateur, y que si quiere me lo follo allí mismo a cambio de la multa. en cambio digo la verdad, que voy a armar un robot. estos, policías todos, ya habrán notado lo friki que soy.
rellenan un formulario que desconocen por completo, se equivocan 3 veces porque confunden el recuadro del denunciante con el del denunciado. insisto en que dejen constancia de que la cantidad “incautada” no alcanza siquiera para un porro. se confían del análisis. les digo que tachen el espacio en blanco, la policía podría poner cualquier cosa (visualizo mi foto junto a las de los más buscados, tráfico de cocaína, atentados etarras o lo que sea. como si fuera una película veo las caras de todas las víctimas de la brutalidad e impunidad policiaca). me dejan un boli, pero me dicen que no es mi deber firmar si no quiero. no quiero. ya está. la policía francesa me hubiese tratado peor. ya está, ya pasó. puerta 31, asiento 30b, voy a parís orly.
el amor, en una de sus expresiones brutas, se manifiesta en el desconocimiento de estar con el objeto/ser amado. es tanta la compenetración que la compañía ya forma parte del propio ser. creo que mi relación con la marihuana ha tocado estos límites.

o parís no es lo mismo de antes o yo no soy la misma. lo más seguro es que se trate de lo segundo. aquí he estado 3 veces: la primera a los 5 años. sólo recuerdo un pan con mantequilla de maní y una ambulancia que se para en medio de la calle de algún suburbio de inmigrantes. es invierno, hay un poco de nieve o todo es tan gris que lo parece. las puertas traseras de la ambulancia se abren. de entre un montón de papel de plata salen las piernas abiertas y desnudas de una mujer que como si cagara un zurullo compacto de 3 kilos y medio, da a luz a un niño. me quedo impactada y el pan se me cae de las manos. esta historia nadie nunca me la ha creído. lo normal es que lxs niñxs vean partos de perros, gatos o conejitos. mi anormalidad se viene dibujando desde mis primeros años: el único parto que he presenciado en mi vida ha sido el de una árabe residente en la periferia de parís.
la segunda vez que vine fue apenas llegar a barcelona. estuve una semana planchando museos, recuperando las imágenes que venía estudiando desde hace años en reproducciones baratas de libros desteñidos. estuve con la comunidad chilena, me agarré a besos con uno de un grupo de rock que yo admiraba 10 años atrás, me colé en el metro y sobretodo, consideré que parís era una tierra podrida. el olor a cloaca, a desagüe, las ratas caminando por cualquier parte, este color a cucaracha que tenía todo, las iglesias quemadas. para mí todo aparecía como la decadencia rotunda del primer mundo, su muerte. cuando salí por segunda vez del louvre perdí mi reloj. me di cuenta que las reliquias del arte occidental eran literalmente una pérdida de tiempo, aunque tengo que reconocer que aunque lo sepa con convicción, sigo hoy considerándolas un fetiche.
la tercera vez ha sido esta, la murphiana. además de que me sorprenden portando marihuana, mi vuelo de regreso es cancelado por una tormenta de verano en barcelona. como se trata de razones meteorológicas la compañía no responde ni por el café del desayuno. recurro con éxito a la solidaridad del pueblo chileno, siempre presente (como una plaga) en cualquier parte a la que vaya. hoy son las “fiestas patrias”, hoy tengo que estar en barcelona y pintarme el pelo de rubio ceniza y explicar mañana o pasado aquí mismo de qué se trata, y enseñar lo mal que me queda, y reirme más de mí misma. parís sigue igual que hace 6 años, sólo que yo ya me he acostumbrado al olor a podrido.

11-S

la resaca no se acaba nunca si no es por que amanece y hay que empezar otra vez. unos días que pasan como películas y no me dan tiempo para escribir nada. unos días llenos de gente, cables, caminatas.
me encontré una guitarra de niño sin cuerdas que traje hasta barcelona. me encontré una sudadera amarilla pato para hacer una parte de la bandera republicana. encontré muchos discos de vinilo que cuando supe cómo fundirlos en el microondas ya no cabían dentro. me gusta tanto madrid. me gusta cuando hace calor y no hay que preocuparse de nada sino de hablar, sentarse, rebuscar entre los contenedores y seguir hablando. caminar. me gusta madrid y me he quedado seca. a ratos pareciera que no hay nada que decir. un mes tan lento como agosto introyectándole a septiembre de manera silenciosa puro ruido y alcohol.
primer 11 de septiembre en que abandono rotunda (por las circunstancias) todos los hábitos. no prendo velas, no me visto de negro. pincho imágenes de archivo, me la paso en vela toda la noche y recibo por la madrugada un desayuno malo en un tupper rosado. algo de comunismo aun nos queda. estamos encantadxs porque estamos juntxs, aunque el desayuno sea incomible y estiremos el brazo con el tupper en actitud suplicante, para que nos chorreen algo del cóctel refinado hecho para el regimiento.
un 11 de septiembre nunca es católico. no es excluyente. mientras unxs lloran, otrxs se matan de baile.
11-S se llamó el video que documentó los 11 sábados que duramos yendo a la cárcel a hacer el taller de televisión. en chile a este día sólo se le dice “el once”, así como aquí se llama a la corporación de ciegos y discapacitados.
un 11 de septiembre nunca es coherente, ese día no tiene síntomas de abstinencia, mi prima dice que si no la pilla sobreviviendo es porque ha empezado a vivir. yo no sé, sobrevivo a mi resaca y a mis puntos muertos. estoy por cerrar los ojos.

(la foto es de mi madre que la tomó el 11 en santiago)

6 años

foto lucia egaña rojas, barcelona, agosto 2010

6 años es tiempo suficiente para encapsular a la humanidad entera en un bote plástico, agitar con actitud shake, colapsar la micropolítica interna, exhalar.
hace 6 años vaig arribar a este poble sin saber lo que era un catalá. ignorante de tanta identitat, práctica y acció modélica… ¡ay catalunya! aquí he aprendit lo que es la denominació de origen, lo important que es respecte al producte importat, no, que ens devuelvan las etiquetes, las banderes i la llengua, esta llengua que no es mia ni lo será mai porque se resiste a que jo la parle así, més mal que bien, a lo brut, a lo maldit…
hace 6 años me convertí en inmigrante, surfeando turista, compré mi primer ordenador. portátil, tenía que ser portátil porque llegado un momento la existencia misma se vuelve encarnación de la portabilidad, como los teléfonos, las cajas de cartón, las prendas de ropa diseñadas para cubrir las inclemencias de otra latitud. ¡ay! 6 años como si nada, 6 años de repente, 6 años en bicicleta, de becaria a desempleada, pasando por todo lo demás. 6 años es una frondosa melena o un almacén de fracciones de tiempo muerto. 6 años se tardó mi madre en sacar su equipaje de la maleta, y yo dos días, y yo dos días, ay… este texto debería sonar como una canción de violeta parra, entre lamento y orgasmo orquestado con guitarrón, ay sí… 6 años probando roles, probando calles drogas escapularios, de la orden sudaca, de la orden precaria, de la orden del día y de la orden de allá.
6 años escuchando sirenas de ambulancia en lugar de pájaros de la ciudad, tomando fruta exclusivamente congelada, descongelada, vuelta a armar. 6 años haciendo lo que se me de la gana, llegando al punto de hacer públicas las menudencias de mi intimidad. repito, lo que se me de la gana, o lo que cultive mi antojo, prefiero pasear que comprar, prefiero pasear y recuperar mi lengua agria para escupir sobre toda la tierra el veneno de mi voz.
el tiempo parece congelado, retrocede, no escatima, cambia mi cara, mi familia cree que me drogo, que no tengo para comer, me hacen exámenes de sangre cuando vuelvo a mi pueblo (que tampoco es donde nací), me revisan la orina, buscan enfermedad. yo sana en 6 años como un monumento novel, y bajo mis medidas variables como las de una instalación voy riéndome del descampado y del calentamiento global, cojo casi más aviones que personas, pierdo la cuenta así como fumo tabaco de liar, no es fácil cuantificar.
lo personal es político, el sudaquismo corre por mis veins, hace 6 años con 4 copias de una tesis doctoral que no era mía y un manojo de compresas vine por diez meses, ¡ay! si supieras el archivador de malas prácticas que traía desconsolado en el bolsillo interno de la maleta, contrabando, ilegalidad de mí misma, dos títulos universitarios y poco más. aprendí a decir ethernet, a decir chorrada, aprendí a no leer nada más que lo que está escrito en los carteles del metro, para desaprender un güevo de sandeces y volver a cultivarme sin tanto éxito, para confundir mi ortografía con la (a)normalización lingüística de la discapacitat.
ya sé que mi pasaporte no sirve de nada, pero no importa, casarse por papeles es la mejor, única y rápida solución que este sistema excrementicio te ofrece ser. legal si se es esposa, de un ejemplar autóctono, de la european union, y allá voy, allá fui. atravesando listas de correo, engranajes, oficinas públicas, aliándome a las malas, dieta ovoláctea, dos ruedas hasta el fin. como de tu basura, me visto con ella, la uso incluso para hacer arte ¿no te jode? soy carroñera, una profesional.
6 años en un abrir y cerrar de ojos, 6 años soy mi escudera, mi caballera y ahora clavo el sable en una piedra, escribo mi nombre, que estuve aquí. 6 años parece poco, aunque todo tiempo sea una desproporción.

memorias de la cuchilla

campodeconcentracion
ella se encontró un ipod touch trabajando en un campo de concentración. trabajo sucio, trabajo de limpieza, como típica inmigrante que es. trabaja limpiando la memoria histórica de la culpa alemana. como es sudaca no son los alemanes los que pagan ese trabajo, basta que lo hagan los turistas. lo encontró y pensó que era un teléfono, y como usa linux la interfaz sofisticada del aparato requería una consulta virtual para desglosar una completa comprensión. habló tres horas de torturas y muertes, caminó pisando cámaras de gas, cuarteles y fosas comunes, pidió una cooperación voluntaria y regresó a su casa intentando obviar los chillidos de los turistas españoles en el tren. luego se acordó que lo tenía en la mochila. luego descubrió lo que era, no tardó en comprenderlo porque su mente es sagaz como la visión de un lince o como su propio instinto de supervivencia. si fuera alemana lo hubiese dejado en la recepción, hubiese recordado hacerlo. pero como no lo es, lo considera un gesto de generosidad del país de acogida, “esta es la generosidad del primer mundo” dice, y con su ejemplo nos hace seguir creyendo que por aquí pueden llover ipods, seguros médicos o perfumes marca dior.

turismo

metro01

a veces todos los lugares me parecen iguales. el turismo es como un capa del photoshop que lo homogeneiza todo, y recubre de un sabor a pseudo-cosmopolita low-cost las imágenes de una ciudad.
a veces cuando veo todo esto me invade el espíritu punk, y mientras están a punto de disparar la foto sobre la bicicleta de alquiler en la plaza del sol les chillo porque me gustaría disparar a mí (con una AK47 robada), y chillo cáete, muérete, explota sobre esta limpia superficie de asfalto para darle un poco de sabor a tu vida.

amor wi-fi

skype

en la era del destierro el skype sólo puede ser una genialidad. quizás por eso mismo  me he enganchado al streaming. estar en otro sitio aunque sea sin el cuerpo. hay tantas formas de dejarse querer, y una de ellas para mí son las reuniones virtuales. reuniones pactadas, fechadas, planificadas con la distancia horaria. un desayuno-merienda simultáneo, una ingesta compartida, fumar al mismo tiempo, compartir links.
a veces siento que esta mediación ha cambiado mi forma de estar en carne. a veces quisiera tener el navegador en otra ventana e ir enseñando cosas, hacer hipervínculos en medio de una conversación.
las reuniones virtuales dejan una porción muy grande de la propia humanidad dedicada a otras cosas. a veces se traduce en desconexión, otras me parece que instauran una manera más irracional de comunicarse, más transparente, donde no se planifica performativamente nada. una comunicación desnuda, sin maquillaje, desconcentrada y por lo mismo llana.
la familiaridad con el medio a veces me parece que es generacional. mi madre me exige que no use el teclado cuando le hablo, en cambio pablo responde sus mails de trabajo y esto no parece disminuir en lo más mínimo la inteligencia de su interlocución. con mi madre a veces dejamos nuestras ventanas abiertas mientras nos ocupamos de lo nuestro. pasamos horas una frente a la otra, mirando de frente, viéndonos de vez en cuando. la webcam se convierte en ella, o en un panóptico familiar al cual no le tengo que esconder casi nada. escucho sus conversaciones telefónicas, y sólo cuando eructo me reprime (viejas prácticas difíciles de superar, las de ella).
chats, cuántas horas he vivido en ellos. prefiero no saber calcularlo, y prefiero no despreciar su carácter. allí, en la solitaria caja de afectos que pasan por un cable, o que se difuminan por los cajones estancos del aire, está mi alegría. voces que me calman en mis paranoias cotidianas diciéndome que todo está bien, que no me inculpe de nada, que me aman aunque sea a través de un visor pixelado, aunque yo misma sea un amasijo de pixeles agarrotados.

ajo-o-caña

ayer pachi y yo fuimos a ver la expo de ocaña. al salir nos sentamos en una sillas de madera de esas duras que pone el ayuntamiento en los eventos públicos. el frío se cuela por el culo, especialmente cuando el ayuntamiento no ha pagado la calefacción municipal que corresponde a la primavera.
estábamos esperando el concierto de don simón y telefunken, y para mi sorpresa, también el de ajo, una micropoetisa que al parecer es bastante conocida y a quien mi ignorancia tenía en el cajón de lo oculto. la ajo decía cosas como: “otra vez no tengo apetito, es una pena que no se puedan fumar ni las lentejas ni los bocadillos”, “no es casualidad que todos los yogures de fresa caduquen el día de mi cumpleaños”, “en la actualidad vendo agendas pequeñas para gente de pocos amigos. y trabajo no me falta… y total, que siempre he sido una máquina de ganar poco dinero”. el acento castizo y la voz melosa quedaban tan bien con sus textos pronunciados lentamente, como escupiendo huesos de cerezas, o promocionando ron, tanto así que borraba la cita al preguntar ¿qué pasaría si corazón no fuese más que el aumentativo de la palabra coraza?.
hoy ha ganado el barça (o algún otro equipo de fútbol, no me entero) y las bocinas alegres e histéricas suenan desde la calle. incluso sobre estas bocinas la voz de ajo leyendo sus micropoemas quedaría bien, algo como gotan project haciendo fusión hispano-catalana.
pero antes de que comenzara toda esta revelación del micro romanticismo más exagerado de ajo, estábamos sentadas esperando, en el patio de la virreina. a mí el resfrío se me aceleró en ese momento, aunque mi enfermedad venía de mucho antes. previa incluso a la revelación ocaña que fue la expo, donde dos impresiones se superponen a todas las demás:
1) ver lo diferente que estaba la ciudad a nivel represivo (algo que ya había dicho el miquel misse con toda su inteligencia una semana antes, en el mismo lugar). esta ciudad que conocí llena de guiris (tuve que aprender esta palabra nada más llegar, aunque para mí sigan siendo todxs gringxs), y con unas normas cívicas (también he aprendido a repetir esto como eufemismo esdrújulo para la palabra aguda que es represión) tan absurdas que realmente logran borrar de alguna forma todos los indicios de lo que alguna vez fue barcelona. hoy esta ciudad es un puto escaparate, y al final resulta bien incómodo ser confundida constantemente con un maniquí. por eso buscamos atajos laterales en la bici, para no chocar con tanto gringo tonto que se pasea mirando las nubes, y por eso a veces imaginamos hacer okupaciones masivas de las ramblas que nunca terminamos de hacer porque siempre hay algo más urgente…
2) ocaña, la beata exquisita, la virgen charnega, la que si no hubiese nacido sevillana hubiese sido chola, porque no hay desperdicio en tener el culo negro y los ojos bien abiertos, chillar por las calles la verdad del goce, sencillamente.
tengo que ver el documental, aun hay muchas cosas que no he ganado…
el asunto es que todas esas fotos y videos y canciones de la ocaña me hicieron envidiar su desparpajo para ser/performarse mujer. más sentido me hizo el devenir perra al darme cuenta que yo he negado una mujeridad total, cuando en ocaña al menos, esta mujeridad excesiva se volvía paródica con tanta facilidad.
claro, es mucho más fácil parodiar la feminidad siendo marica que siendo bio-mujer. pero ¿por qué no intentarlo?.
sentada sobre esas duras sillas del ayuntamiento en el patio de la virreina (el espacio que nos tenían reservadas a nosotras, las maniquíes disidentes, inmigrantes y precarias) veía yo sobre un escenario vacío (que tenía escrito la palabra “love”) toda mi propia resistencia a la exacerbación de la feminidad, empujada por un guión feminista, orquestada por una moral de izquierda, sazonada con un poco de estética okupa, o punk, o indeleblemente ideologizada, a la rancia. allí, ante todxs nosotrxs, mi resistencia a parodiar por exceso, a reventar por sumatoria.
si bien es cierto que el último año he comenzado a usar uñas rojas, sólo lo he hecho en una mano. si a veces me calzo una minifalda bestial, debo contrarrestarla con unas zapatillas de fútbol, o una camiseta intervenida, una corbata, un puro. debo poner un cartel, por mínimo que sea, que diga: oiga, no se entusiasme, que aquí no todo es perfectamente mujer.
tanto nos había ayudado el feminismo que se llevó la confianza que me podría tener para pensar que por más que yo, la mona, me vista de seda, mona quedo. (mona, como una mona de zoológico). porque quién podría pensar que una persona como yo, aunque me pusiera mis mejores galas y más, no llegaría jamás a ser una mujer de papel couché sino apenas una mala copia, una imitación barata y marginal, un recuadro obsceno lleno de cuchillos y martillos en la página de vida social.
poca confianza me he tenido, eso le decía a pachi, o algo así, divagando en penumbras, esperando el concierto gratuito en esta primavera defectuosa que el ayuntamiento nos ofrecía por falta de pago. esperando a la ajo, que ni tan mina pero tan romántica, me dio clases para parodiarme el corazón.

miss-espanya-espanyola
dejo unas fotos de mi acción más ocañera: miss espanya, frente al centro de internamiento de inmigrantes de la rambla de guipúzcoa, el año 2007.
aquí se puede apreciar claramente lo que sucede cuando, poniendo todos mis esfuerzos en ello, intento representar a la mujer más bella de la madre patria.

punto G: generatech y galicia

galicia

mientras estaba en galicia este post se iba a llamar “un chiste de gallegos”. una noche en un bar de coruña se me acercó uno y me preguntó que qué hacía una argentina como yo en un lugar como ese. le dije que era chilena, ante lo cual ofreció contarme un chiste de argentinos. el chiste era absolutamente incomprensible por su estupidez. pero una iluminación me hizo imaginar que así como en chile los chistes de gallegos son una institución del humor corriente, allí tendrían a los chilenos (argentinos, mexicanos, sudacas al fin todxs, unidos en un gran continente salvaje, diferenciados entre sí del mismo modo en que se distingue un asturiano de un andaluz, españoles todos unidos…) un lugar similar. en fin, no era así. los chistes de gallegos en chile tienen su origen en la gran migración que recibió argentina, en dos tandas. sin embargo la imagen del gallego, al menos retratado por el humor chileno, es la del español, mezclando estereotipos de todos lados, como una lectura anárquica de un imaginario hegemónico y vengativo. a través del gallego se representa al ser limítrofe, discapacitado en sus facultades mentales. el chileno en el imaginario de chiste gallego no existe.
en cualquier caso esta disgresión se vio claramente opacada por las condiciones del contexto. generatech fue mucho más importante e intenso que cualquier divagación identitaria, al menos en lo que a representaciones de lo (trans)nacional se refiere.
el generatech es un proyecto que en esta versión ha optado por la movilidad, la creación de redes a través del estado español, incluyendo obviamente a las inmigrantes que allí viven. para mí generatech se encarna en el cuerpo de la klau, aunque sean, seamos, muchxs más.
es difícil para mí hablar de la relación entre género y tecnología, a pesar de que veo muchas cosas en el cruce, e incluso me han preguntado varias veces mi opinión al respecto (que obviamente cambia a cada rato, y eso es lo bueno, porque mi desempeño como entrevistada deja bastante que desear…). es difícil porque se mezclan pensamientos abstractos y situaciones muy concretas, dudas, reparos, deseos. yendo más a lo atingente, entre activismo queer y hacktivismo, se me hacen evidentes muchos puntos de roce e intersección. pero construir un discurso, crear un cuerpo con todo lo que veo, percibo, cuestiono o intuyo, aún no puedo. tarea difícil que, si el cambio climático o algún desastre de proporciones incalculables no impide, resolveremos con la mayor dignidad posible panchiba, klau y yo.
el generatech se me aparece por ahora ante los ojos como una instancia de comunión, de contacto directo y convivencia desproporcionada. si el software libre y el género nos ocupa, algo en común podremos sacar, o mucho, o inventar comunes. a propósito del generatech he pensado mucho durante estos días la noción de ingeniería inversa. se trata de la actividad que se ocupa de descubrir cómo funciona un programa (informático o de otro tipo) o característica cuyo código fuente (o norma) no está disponible. la ingeniería inversa tiene por objetivo determinar de qué o cómo está hecho algo y así puede llegar a modificar el código o generar otros nuevos.
así las cosas, nos la pasamos con gente maravillosa en en punto G, la intersección entre galicia y generatech.

moda y pueblo

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el taller moda y pueblo, dirigido por diego ramírez, está en la canicería punk. cerca del metro los héroes. santiago de chile. llegamos invitadas, convidadas de piedra. me faltaba hablar de este lugar tan bonito que conocí en santiago. un taller de poesía. la sesión a la que asistimos se trataba de poesía y política, o algo así. faltaban unas 12 horas para el cambio de mando, mi abuela se había muerto hace un rato. hablamos de cuántos santos se habían quebrado con el terremoto. no muchos. leímos unos fragmentos de nicanor parra, lemebel y alguien más que no recuerdo, quizás m. a. cuevas. los textos los leía el mismo diego ramírez mientras tomábamos cerveza en unos vasos plásticos de color fuccia. yo no sabía cómo sería esto de escribir in situ con tantx extrañx, pero la idea siempre me excita. de hecho, creo que es mejor que tener que llevar algo bien hecho y leerlo ante extrañxs. compartir la intimidad de la escritura es puro romanticismo del promiscuo.

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diego puso música. era lluis llach, que entre los libros de fin de verano (richard, eltit, un alto enorme de libros que parecían ruinas desparramadas sobre la mesa) producía un efecto extraño, casi surrealista. tan surrealista como mis circunstancias de ese momento, hace dos horas había cargado el cuerpo muerto de mi abuela encerrado en un ataúd con el único afán de no dejar el féretro en las exclusivas manos de los hombres presentes. los de la funeraria sudaban. mi padre resultaba un poco inútil en su función de ascensorista. yo parecía un fantasma, una aparición para la mitad de mi familia que no sabía que yo podría estar allí. la seriedad es propia de este tipo de momentos. y la carnicería punk, como si en dos horas pudiese cambiar todo. de vitacura a los héroes, de kahlo a kafka, de los andes al mar.

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el texto que escribí tampoco resultó una maravilla, pero eso está claro que no importaba. importa que las puertas estaban abiertas, como mis piernas esta noche.
lo dejo como documento:

vine a santiago por 3 meses. santiago tiene demasiadas letras como para decir chile. me encontré con los estertores de la tierra, campos de concentración convertidos en centros electorales. país marciano decimos los desertores. república cavernícola de chile, dice virna, país de mierda dicen los otros, que suenan todos, el rugido de un estadio en ruinas (otro campo de concentración). un estadio vacío y pobre, con 3 mechas de pasto, seco.
di un paseo por un parque lleno de confores usados, le ayudé a mamá a orinar en un espacio público. ella lo hizo por necesidad.
fuí a un campo roto, no tuve tiempo de coser los hoyos de mis poleras, tengo tantas cosas con hoyos, pero en estos tiempos no se nota. no importa no sentir las piernas, la corrosión del hueso.
me alcanzó justo el tiempo para transportar un cuerpo muerto. nunca me resfrié. a mi novia le digo te amo, a pesar del desastre. al resto le digo, qué desastre. esta tierra está envenenada, me obliga a escribir. esta tierra es tan hermosa, porque la sutileza no existe en ella, y son diásporas de cuchillos, de armas blancas, encendedores vacíos, tristeza de corderos. a mí no me da miedo, soy también el cuchillo, la hoja filosa que rasga los últimos pedacitos de completitud. esto nunca estuvo entero. esto nació roto hace 200 años, y ahora sólo servimos para tener nostalgia de eso que no vimos.

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un cuarto roto

cuarto_propio
he llegado a barcelona con dos maletas. llevo 6 meses viviendo así, con todas mis cosas en un espacio que no puede superar los 23 kilos y otro de 56 x 45 x 25 centímetros que no supere los 10. mi madre vivió 5 años con todos sus trastos en una maleta, el mal del exiliado, no tener casa o querer volver a la misma de siempre. yo en cambio nada más llegar a barcelona me hice de todo un container de argumentos, objetos y herramientas. el mal del inmigrante, cualquier cosa puede ser tu casa.
esta vez he llegado y me he encontrado con la noticia de que eventualmente tendremos que dejar el piso. no es nuestro, jamás se me ocurrió tener algo de propiedad, menos un piso. la campaña de “no tendrás una casa en la puta vida” me parecía divertida, un grito contra la especulación inmobiliaria, pero nunca pude entregarme de corazón a ella, nunca realmente he querido tener una casa…
pero después de 6 meses vagando por allí, durmiendo en cualquier lugar, llevando un cepillo de dientes siempre en el bolsillo por si la noche me pillaba en alguna parte alejada de mi maleta, quería volver y abrir mis cajas, reordenar mi ropa, cambiármela, recortar mis revistas. estar en lo que he convertido en mi casa en los últimos años. ¿una oda a la propiedad? nunca me lo pensé así. siempre he sentido que no tengo nada más que libertad (y una bicicleta, un computador, una cámara vieja).
barcelona tiene muchas ventajas respecto a, por ejemplo, chile. al menos, por no generalizar, una precaria ilustrada vive mucho mejor en barcelona, aunque no tenga nada, que en chile, aunque tenga algo… es simple de decir como de comprobar. pero por ser fiel a mi naturaleza quejumbrosa (y como dice gloria anzaldúa, “como la llorona, el único medio de protesta de la mujer india era el lamento”) hay que decir que el tema de la vivienda es un poco más complicado acá. una vivienda, qué asunto más banal o fundamental. la casa.
en chile cogí el cuarto propio de la woolf y nunca lo abrí. lo tuve en mi velador como si fuera un amuleto, algo que me tenía que cargar en sueños de una energía escritural, polisísmica, global. cómo tener un cuarto propio hoy, dónde estaría, cómo es esa leve posibilidad de algo incierto.
es complicado pensar en la casa, en el espacio propio, siendo una precaria a ultranza. diana dice que el último libro de la itziar habla de eso (ya lo leeré apenas llegue a mis manos). mientras tanto divago sin esas referencias…

entre el bello texto que jorge escribió hace un tiempo (un cuarto compartido), y el fantástico artículo de gloria anzaldúa que leí esta mañana (movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan) está mi contingencia. mi concomitante situación de quedar sin casa. y obviamente mi ocio que me permite reflexionarlo, sufrirlo y arrugarlo hasta sacar sangre y sudor y posts. letras tímidas u horripilantes fugándose de mi pasión, como un astronauta.
lo que pasa cuando se es mujer, o inmigrante, o maraca, o gorda. o ninguna de las anteriores y mucho menos espejo. la precariedad cruzando cualquier punto con otro. el internet. el ordenador. mi cuarto propio un aparato electrónico (fiel a la electricidad). mi caracola, mi cuarto portátil, mi cuarto de alquiler. mi pasaporte vacío (without visados). mi corporalidad salvaje (without borders), mis pelos y granos en estado natural. mis calles que habito al reconocerlas, sobre una bicicleta con toda mi humanidad y mi tecnología barata a cuestas.

es como si la escritura pudiese llegar a constituir un espacio, invirtiendo el orden, no dependiendo de la exigencia de un cuarto propio o de dinero, sino construyéndolo con material efímero (a pesar de las casas y del dinero), del que no se caería ni con el peor terremoto. todos esos espacios de los que habla jorge. espacios hechos de complicidad, de apropiación, de códigos informáticos, de códigos de mala conducta. aunque sean los miserables cuartos de los que no importan. esos cuartos-cuerpos que escapan de la “dualidad despótica”.
gloria anzaldúa habla de una estudiante en una universidad gringa que creía que homofobia significaba miedo a volver a casa tras vivir en la residencia universitaria (es lo que pasa en inglés entre homophobia y home). imagino a una estudiante extranjera, una que habla mal.
comprender mal el asunto del hogar, como una manera de maldecir, como una forma caníbal de tergiversar el asunto del espacio propio para llegar a un estado de ubicuidad (ayudada por la informática y el internet) en el que la precariedad se entiende como libertad (bajo sospecha) y los espacios se construyen de otro modo, a partir de asociaciones libres entre personas, códigos, prácticas al margen de la institución o incluso dentro de ella (a pesar de ella). una especie de carga viral, microexpansiva, tenue e incisiva a la vez.
“tuve que abandonar el hogar para poder encontrarme a mí misma, encontrar mi propia naturaleza intrínseca, enterrada bajo la personalidad que me había sido impuesta” dice gloria, y yo la quiero seguir volando, a la chicana muerta, a la chola descarriada, a todas las que andan entendiendo mal lo que leen y escribiendo lo que pueden. imaginar una casa sin muros, un espacio virtual, un cuarto roto.

el conteo

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chile es un constante trabajo de parto. hoy tantxs amigxs están embarazadxs. lxs que no, ya tienen hijxs, y podemos hablar largas horas sobre maternidad y asuntos infantiles. las guatas van creciendo día a día, el trabajo de parto va por dentro.
ganó la derecha. joder, qué asco.
reuniones de hilda yáñez. wiki.
conocí a la cuds. me enamoré de la cuds, de su orgánica desviada, de sus bellísimos y jóvenes ejemplares de humanidad. trabajé con klau, otra vez veneramos a la comunicación libre y libertaria. nos convertimos ambas en dos devotas prótesis de la coordinadora. hicimos un streaming con récord absoluto de audiencia. un taller.
después de más de 15 años salí con mi madre y mi hermano a pasear. vimos, además de bellos paisajes, nuestras almas juntas otra vez trazando líneas invisibles sobre el mapa nacional. somos lo que somos, no hay nada que hacer… nos quedamos en pana, hicimos humear al volcán llaima.
vi a mi padre, le hablé como si no hubiese pasado nada. funcionó. no alcancé a decirle todo lo que quería. sucedieron demasiadas cosas y siempre hubo mucha gente en medio. terremoto, tsunami: murió mi abuela.
vi a mis hermanos, admiré sus sentido común, mi hermana su juicio y su vida paralela a la mía. mi hermana su cama sus libros infantiles y su desmedida curiosidad. mi hermano el esquizomorfo.
mi padre, otra vez, su borrachera por quedar huérfano, su mujer inútil.

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estuve con mis hermanas de siempre, en sus cuerpos y su amor. deseando que daniela fuera mi madre, las otras, valparaíso sigue allí, viva la permanencia, soy tan conservadora a veces…
cambié euros. comencé a tomar hipéricum. vino un terremoto, vino un tsunami. saquearon supermercados y a mí me dieron ganas de saquear algo. mientras se caían algunos edificios recién terminados de construir, mientras la caridad se hacía carne, como si fuese un horrible sino religioso el que cayeran los lugares más pobres, casas y edificios, la televisión habló de la gente que se llevó cosas del supermercado. manejé un auto otra vez después de un año. conseguí una bicicleta. fui a hacer voluntariado, sentí pudor, odié el asistencialismo.
(texto de esos días)
(el pudor de no ver la catástrofe que esperábamos, aquella que en la televisión aparecía adornada por el HD como un campamento de nada, de escombros, como la balsa de la medusa sobre tierra firme, o semi firme habría que decir. el pudor de ver las casas hechas polvo y traer una bolsita con: dos rollos de papel higiénico, un litro de aceite, dos kilos de arroz, un jabón de manos, una botella de cloro, dos paquetes de tallarines de 400 gramos, dos bolsas de salsa de tomates, una lata de atún, un  cepillo de dientes, un paquete de toallas higiénicas, una pasta de dientes, dos litros de leche, un kilo de legumbres. todo eso en una bolsita plástica de supermercado líder. pudor de vernos tan seguros y tan enteros ante la destrucción rural. pudor por no pensar con la lógica rural, no pensar que los terrenos son grandes y viven lejos, y que de la tierra nace uva, papa, maíz, tuna, que de las gallinas salen huevos y que tener hambre no es igual a no tener qué comer. pudor de ser joven y tener las manos vacías, de tener gasolina en el estanque y no litros infinitos de agua, de no poder levantar una casa por arte de magia, de no llevar velas ni cemento ni nylon, sólo buenas intenciones y ropa usada. pudor de ser gente, pudor de ser clase y hedor de humanidad).

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dejé caer dos veces por la rendija de un ascensor la enorme cadena de fierro soldado con su candado que venían con la bicicleta. fumé muy poca marihuana porque estamos completamente fuera de temporada.
me culié a un blanco. me culié a un negro. me culié otro blanco.
me encontré con josefa, con nicolás, con iván, con jorge, fuimos al moda y pueblo (que merece otro post) y de una u otra manera escribimos cosas.
vi a algunxs compañerxs de colegio, y como un acto recursivo fuimos juntxs al museo de la memoria. fui muchas veces a galería metropolitana, aprendí el camino para ir en auto y en transantiago. desde el auto se puede ver el ministerio de justicia que es un gran edificio de espejos, junto a la nueva cárcel de santiago 1. frente a él, unas casas hechas con carteles de campañas políticas (cecilia morel vuelta tuerta por la fuerza de una ventana, la mano abierta de piñera recogiendo cual ganancia los rayos de sol…), y los restos de todas las casas que se cayeron en el terremoto reposan como un río seco de basura desmintiendo cualquier ápice de justicia. paseo recomendable, y así aprovecha de ver culturalbot (hasta el 9 de abril en galmet)
casas, hay tantas casas, una cada persona, o cada dos. en 81 días dormí en más de 20 camas. usé 3 cepillos de dientes, un bote de desodorante, uno de champú. comí humitas, paila marina, porotos granados, ceviche, machas, palta y pan con mantequilla. unos 30 yogures, nada especial (según un estudio, falso, del que se habló en un momento, los yogures del super no contenían absoltamente ninguna cepa de yogur).

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recuerdo haber leído frases escritas en muros que decían: “el principal campo de batalla es la mente del enemigo”, “señores imperialistas: no les tenemos absolutamente ningún miedo”, “la anarquía es tan natural como el hecho mismo de existir”. y muchísimos carteles de claro, movistar, entel…
culturalbot, hilda yáñez, galmet, culturabot, incas of emergency, o-inc. pedro aguirre cerda, terremoto, apagón (en todo chile), homecenter sodimac, plaza brasil, josé ancán, anita, zapallo, adolfo. skype, skype, culturalbot. antonia, masking tape, malena, mica. cocina solar, streaming, cuds, polípticos, wiki, culturalbot, hipetexto. club hípico, departamental, pastor evangéilico, el pan (escribir idea en uno, nómada, en el otro). hilda skype yáñez skype. idea nómada.
para mi cumpleaños, y no recular, hicimos un pequeño meeting de intercambio de archivos digitales. después la despedida general e ir a lonquén al entierro, después de 37 años, de 15 personas desaparecidas el 73.
ya, podría seguir haciendo recuentos. pero ahora ya estoy acá.

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otros 90 días (medio año de blog)

davidlynch

la revista de mi vecino de asiento grita “act like a baby”. probablemente chile sea el lugar donde más pueda actuar como un bebé. tantas relaciones antiguas me lo permiten, o me lo permito a mí misma con inusitado descaro. han sido 3 meses, como todos, inolvidables. han sido alegres y tristes, tristísimos y llenos de goce y dolor. siempre me he comportado así en chile, como un animal humano.
como muchas cosas de las que me han sucedido en estos últimos 6 meses, ha sido mi primera vez. en chile estos tres meses fueron engullidos por la contingencia. de bienvenida ganó democráticamente la derecha, cosa que no había vivido nunca, cosa que sucede en realidad por segunda vez en la historia de este/ese país. pensar el por qué del asunto no resulta nada esperanzador. la gente votó por un millonario hombre lleno de tics nerviosos, dueño de líneas aéreas, canales de televisión, islas y pedazos de lagos. da asco el hombre, y da vergüenza asquearse con quienes lo votaron. también da asco lo que había antes, una coalición utilitaria que siguió con el plan maestro de llevar al máximo posible el capitalismo de laboratorio que vive en chile. y al respecto aun está la incertidumbre.
pero la asunción del innombrable fue orquestada por la catástrofe natural (no todo puede ser catástrofe política…). hace un mes sucedió el 5º temblor más grande de la historia mundial. es raro cuando se mueve la tierra, más si se está acostumbrada a que tiemble cualquier cosa menos lo que te contiene. en general tiemblan situaciones que acontecen sobre el mundo, no el mundo. con el terremoto no sólo se cayeron casas. murió gente, llegó un tsunami.
en cualquier caso mi estadía estuvo marcada por un agotamiento del corazón. un sufrimiento que juré irrepetible. por ahora es lo único que puedo decir, mientras hago un conteo de cosas un poco más objetivo.

toque de queda

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parecemos ratas enjauladas en el terreno de nadie. estamos en casa. estamos en la casa que hemos construído, a punta de arriendos, muebles regalados, comprados, años de familiaridad. aquí están nuestras fotos, máquinas, electrodomésticos, nuestros computadores, nuestra comida. somos hermanos, parientes, amigos. tenemos incluso una piscina plástica bastante grande y llena de agua en el jardín. tenemos un jardín con un poco de escombros, pero nada grave, nada grave como el encierro entre 12 y 6. no podemos salir, no podemos beber más que el alcohol que acumulamos antes del encierro, este encierro absurdo, dictatorial. no vivíamos esto desde la dictadura que no vivimos, no sabíamos siquiera cuán enfermo era esto.

réplicas

tengo mi cuerpo otra vez limpio, me he sacado 100 gramos de polvo seco mezclado con bloqueador solar factor 50. no puedo ni pensar ni escribir sobre el terremoto sin pensar o escribir sobre mi cuerpo o mi sentir. mi escritura entonces es poco racional, lo sé, lo siento…
las réplicas que siguen sucediendo, una tras otra, en un extremo y otro de chile, son como los estertores de una rotura que no quiere sanarse. cuando me quebré el brazo hice mucho esfuerzo y se selló. ahora parece difícil. cada temblor inaugura una nueva grieta en una especie de cuerpo social ya destrozado, sin plaquetas, con los órganos al aire, sin medicina posible, sin hospital ni homeopatía.
me resulta imposible concluir grandes temas. lo más grande o lo inclusivo es lo que se mueve: la tierra. ruge y no nos deja dormir, nos hace bajar a los patios traseros, a cubrirnos con mantas donadas por gente menos damnificada, nos hace vivir en una caridad que lo único que hace es despejar la visión para quedarnos mirando de frente la cara vil que dice que no todxs somos iguales y que hay casas blandas, tristes, destruidas, convertidas en escombro y tierra.
mi lugar es desgraciado. la televisión es espantosa. el asistencialismo es indigno. la política mentirosa, la milicia estúpida y el dinero lo más horrible que se ha inventado.
no hay imágenes que rescatar con mis precarios medios de registro. no soy quién para sacar fotos, no vine a eso.
la tierra sigue moviéndose.

mail matinal

hola!
hoy desperté con un hilo de sangre seca saliendo por mi boca. la imagen frente al espejo de mí misma como lo que podría ser una drogadicta (pero desfasada, mal ubicada, mal puesta) me dio risa. chupé la sangre hasta que desapareció. me comí la costra. desayuno metálico y protéico.
eso después de estar anoche con mi j. y su amigo francés hablando inglés varias horas. fue como ir a un gimnasio del habla. j. sigue igual de perversamente elegante y bella, inteligente y culta como una dama. su amigo, un programador informático, se enternecía burlonamente de mis radicalidades fashion. era muy amable y tenía la prepotencia eurocentrista ubicada de manera inofensiva. también yo ejerzo la misma prepotencia al meterlos a todxs en el mismo saco, una prepotencia sudaca, a veces amable, incluso respetuosa. antes, una junta con k., un poco de maría y el trayecto en bicicleta por lo que me pareció era medio santiago, aunque no lo era, me dejaron de mejor humor, y quizás exhausta.
no he bajado los 3 kilos que pensaba me abandonarían en chile. es cierto que como mucha fruta, pero también mucho pan. no es algo realmente importante, probablemente otra de las cosas absolutamente menores que tomo por tormeto para sentirme desdichada. mal que mal estoy hablando sangre por la noche.
hay gente que piensa que el blog tiene puras mentiras y otrxs creen que hay verdad. realmente es otra cosa para nada importante. verdad o mentira son sólo adjetivos, de la intimidad en este caso, y su exhibición. sólo me preguntaba ayer, mientras andaba en bicicleta, si en el intento por dejar constancia de ella, ejercitándola como cuestión disciplinaria, intimidad se banaliza. o no. no concluí ninguna cosa, sólo la imposibilidad de estar totalmente abierta, de dar con la intimidad de manera certera.
hoy al menos me he despertado con ganas de enviarte un correo. por seguir con el dramatismo, me siento en este cuarto absolutamente desordenado, como una inmigrante ilegal (del jet set) tecleando sobre un mac el sufrimiento que corre por las venas del planeta. jjjj.
me voy a lo doméstico.
mil besos
l.

chile al sur, ejercicio de realidad exagerada

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voy en este autobús interprovincial arrastrando a mi madre que ama orinar en los basurales improvisados de la provincia.
chile huele a paja y está rociado de papel higiénico usado. chile está seco, lubricado con vino artesanal. chile está hermoso con su ruralidad despótica, pastizales y alcantarillas a medio hacer. chile está pletórico reescribiendo los surcos mediáticos de su primer bicentenario, celebrado por un coro facho de empresarios y huasos.
chile en realidad no es independiente, pero no importa, porque siguen habiendo tantas muchachas hermosas, a la moda china, zapato reina, piel de marshmallow moreno, ricas y sabrosas piernas y corazón tricolor. cuánto concurso de belleza o festival de verano. cuánto mp3 hambriento del rey del trópico, del rap, del son. chile está llorando alambres de púa violados por vacas desnutridas, chile me está llorando a mí mientras lavo a mano mis calzones sucios, mi desgracia, mi familia 2.0. y yo (dramáticamente) le pongo parches de curita al mapa, me desgrano como un choclo seco, me retuerzo en la tristeza máxima de un colchón mojado. quizás yo le doy a chile arcadas con mi sentimiento de ballena estéril, y entonces decido sacarme el taparrabos, sacarme la cresta (punk), y llorar otro poco aprovechando que hay lluvia y que nada se nota, llorar otro poco para hacer la tierra más infértil, o darle más material a los artesanos, a los bomberos, a los encapuchados.

media hora más el autobús llegó a su destino. varias personas esperan el móvil con paciencia. y cuando el quiltro se levantó ya tenía el alma encadenada al palo.

museo de la memoria

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la explanada que precede al museo es una parrilla de tostar. hay 40 grados y el sol rebota con perfección exacta al medio día. un espacio vacío donde podrían caber miles de personas o toda la memoria de funes, o 20.000 turistas. todo rodeado con las mismas rejas de los conciertos, las manifestaciones, la venida del papa. todas esas rejas sin resguardo policial, ¿para qué están?
me doy vueltas esperando a mis compañerxs de visita. son lxs mismxs con quienes compartí la mayoría de mis días entre los 13 y 19 años. pienso que este lugar podría estar en berlín, en estrasburgo, en cualquier parte (a pesar de estar cubierto de cobre oxidado, el sueldo de chile). pienso en que probablemente estos monumentos a la memoria son siempre tan vacíos porque pretenden ser llenados por lo que se nos pase por la cabeza en los momentos de recogimiento que la brutalidad que contienen nos hace padecer.
las que trabajan en la recepción me dicen orgullosas que la entrada es gratuita, algo en ellas me mira con cara de obviedad, y no puedo evitar sentirme un poco gringa.
llega mi compañía por goteo, en la espera aprovechamos de ver la instalación de alfredo jaar. se trata de una habitación pequeña en la que te encierran, dejándote a oscuras total. la chica de la entrada nos explica el nombre, la duración  y nos dice que no toquemos nada, que hay un botón que podemos presionar para salir si no aguantamos. veo sentada en el suelo a su lado, como escondida, a una mujer vestida de blanco con turbante. la empleada del museo nos encierra. pasamos un minuto a oscuras. bromeo con que alguien me ha metido mano. al iniciar el segundo minuto se encienden unas 1.000 siluetas que se multiplican hasta el infinito en unos espejos laterales. mis compañerxs desenvainan sus cámaras e imagino que son metralletas. luego pasa otro minuto más en silencio total, y se abre la puerta de metal robusto.
volvemos al museo. en realidad la obra de jaar no es más que un apéndice, y un gesto de contemporaneidad. es demasiado estético y debería estar en un museo de arte. por eso creo que lo han ubicado en el ladito de afuera, y no cumple sino como redención o prueba de que igual hay espacios aquí para el hoy.
me sorprende que las pantallas del inicio sean lcd. son una hilera de 30 ó 40, y cada una tiene una imagen estática. qué moderno, qué inútil.
en la escalera hacia el primer piso una gigantografía de victor jara sosteniendo un lienzo me obliga a caer en la tentación de hacerme la clásica foto. le toco el hombro; le ayudo a afirmar el palo del cartel; intento besarlo pero su cara está muy alto, como a un metro de la mía; pienso en tocarle los huevos y me corto.
en la primera planta hay un coro de videos. los audios se superponen y se vuelve un murmullo ininteligible que sólo emerge como palabra huacha por momentos, “está muerto”, “chile”, ruido de helicópteros. no hay ningún cartel, al menos no los encuentro, que diga quién hizo estas imágenes, de dónde salieron. hay cuatro cubos de metacrilato con pantallas en la cara superior, dos de las cuales muestran una imagen pegada. se caen los aviones y los gobiernos socialistas, cómo no se podría caer el precario sistema informático que vive dentro del cubo blanco.
uno de los videos muestra a gente pasando por las laterales de la moneda el 11 de septiembre. niños que se cuelgan de las ventanas como si fueran juegos de una plaza. mujeres con bolsas plásticas llenas de ropa o pan. oficinistas que miran hacia adentro de la moneda sitiada con la misma actitud de quien mira un choque en medio de la alameda. nos detenemos con consuelo ante este video. nos detenemos allí porque es un material que no habíamos visto. me doy cuenta que he visto tantos videos del 11 de septiembre que no reconozco las fuentes, estos fragmentos podrían haber sido imágenes con las que soñé a los 5 años, relatos explicativos reforzados con una foto fija, fantasías del golpe, documentales. en el museo, trailers anónimos del suceso.
toda la amplitud de la explanada inicial se contrae en el interior del museo. los espacios temáticos son estrechos y cortos. una serie de dibujos infantiles, cartas y videos me hace recordar de manera inmediata la vieja cinta de audio que recuperé en münster hace 5 años. en ella mis padres hablaban, en 1984, de su exilio, de sus expectativas del chile que se venía, de cómo veían el mundo, y de un largo etcétera. en esa cinta también cantaba mi hermano y yo (yo misma en un alemán puro y ario que me dejó medio tuerta la primera vez que lo oí) y aparecía, por error o economía material, un relato que no correspondía a mi familia. en él una niña de unos 8 años narraba cómo había escapado su padre de chile cruzando la cordillera perseguido por unos cerdos que eran militares. en su relato hay armas, muerte y peligro. hay miedo, terror. ella habla como contando un secreto. probablemente también yo tenía ese tipo de relatos en mi cabeza, una especie de película real, muy cruda, sin fundidos, sólo cortes directos que llevaban toda la imagen a un negro radical.
un video de teleanálisis donde unas pobladoras organizan una navidad para lxs niñxs. los grifos abiertos en pleno verano, como la contraparte gustosa del guanaco. las mujeres organizan comidas y adornan las calles de una población cuyo nombre no recuerdo con cajas de fósforos forradas con papel de regalo. me emociona tanto la organización tanto, que me la aguanto. la carta de una niña a lucía hiriart pidiéndole que le diga a la dina que le devuelvan a su abuelo. la niña le ruega a la vieja llamándola vondadosa, caritatiba. escribe tantos halagos y con tantas faltas de ortografía que en un minuto me parece una estrategia para no decir lo que está diciendo. una estrategia para mal-decir.
en la sala de tortura está la parrilla, donde húmedo el cuerpo recibía descargas eléctricas de al menos 30 segundos. como si se tratara de un cuadro para este habitáculo siniestro, un video multipantalla intercala los relatos de distintos personajes que narran, como quien dice almorcé pollo con patatas, cómo de sus pezones, vagina y partes varias salía sangre a chorros convirtiéndola en una fuente sanguinolenta. pienso en el texto de jocelyn-holt del clinic. estoy en la montaña rusa emocional del museo. hago un par de fotos al manual de tortura. la “hit parade del sufrimiento”. y de ahí en adelante, aunque con cierta incomodidad, (con ganas de correr repentinamente y atravesar los enormes ventanales que me separan de la quinta normal, volar sobre la explanada para estrellarme sobre su lisa llanura y dejar mis vísceras y mi espanto en ella incrustada) me someto a un ejercicio, probablemente absurdo, por determinar de qué modo puedo canalizar esta emoción. es la pena, la rabia, cuál es y por dónde debe ir, cómo utilizarla para que siga actuando afuera de este museo. todo lo que veo intensifica la sensación, el gorro de arpillera cosido a mano con hilo rojo, los zapatos, los aritos de lata tallados con un tenedor, todo pareciera venir filtrado por una capa de sensibilidad total y lo que me molesta e incomoda es no saber qué hacer con ella.
el museo me resulta una especie de puzzle incompleto en el que un % de las piezas las traigo adentro. varias piezas están mal puestas en el museo y hay partes que nunca llegarán a estar.
arriba en uno de los últimos pasillos está el video del 12 de marzo de 1990, cuando el sacoehueas de aylwin celebra haber asumido el mando en el estadio nacional. yo que en ese momento tenía 9 años, recuerdo ese día porque fue el momento en el que cursimente me autodecreté chilena, después de 4 años sintiéndome fuera de cuadro. era una fiesta emotiva y creíble. quizás demasiado creíble y perfecta.

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al salir del recinto elegí entre el cuaderno de emociones y pensamientos y el de comentarios y sugerencias, el segundo. escribí una hoja más bien técnica referida al montaje, a la falta de referencias de ciertos materiales, al espacio.
me sigue pareciendo arbitrario el corte 73-90, como si el 90 se hubiera acabado el capítulo de lo que hay que recordar.
al mismo tiempo tuve tantas ganas de tener mis propios libros de sugerencias, de pensamientos y comentarios (aún no sé bien cómo gestionar toda esta hipersensibilidad) y de hablar y discutir muchas horas seguidas como drogadxs de espanto, pensamiento y acción.

mi país no se ha roto, lleva años pudriéndose

peine

celebrando otra vez la derrota, histórica

cuando las dos alternativas son lo mismo

hoy está ganando en chile una especie de berlusconi la elección en segunda vuelta. me he pasado el día dormitando con el zumbido catódico como guardián de mis ronquidos. anoche bebí mucho vodka, bailé ritmos variados, comí patatas fritas con un montón de gente que se alcoholizaba para dar su voto, como si fuera un ultimátum de algo. hoy he escuchado dos nombres repetidos hasta el cansancio, como si se tratase de dos nombres iguales cuyas letras se ordenan con ínfima variación, sin alterar esa sonoridad asquerosa, la maldición estúpida de la idiotez.
así es la democracia. los tratados en chile se lubrican con whisky desde hace años y no hay profilaxia, hay un amasijo putrefacto. las palabras hace años no significan nada, se ha trabajado en la deconstrucción de la lengua. me parece que chile debe ser el único país donde la democracia cristiana se llama izquierda, donde el progresismo se define como progreso económico (neoliberal), donde el pueblo se llama gente, donde universidad pública significa universidad tradicional. etcétera.
que se mueran todxs. que terminen de vomitar sus entrañas putrefactas. toda la desgracia al final es el resultado de su propia arquitectura. todo es cómputo, todxs somos cómputo, y en ese contexto al menos me satisface estar fuera de todos estos conteos nefastos.
¿qué pasa en chile? que es un país de mierda al que le hicieron una cirugía plástica desde el 73 hasta ahora, donde los puntos de las suturas fueron puestos por los burócratas de la concertación con agujas de dólares. esto no es un análisis político, es un escupo embriagado.
me da rabia, sí, pero también es una rabia que cargo desde hace mucho tiempo. no me sorprende. no me asusta. la concertación es la que ha gobernado con nuestro miedo, y yo me siento insurrecta, disidente, odiosa. a mí me posee más la rabia que el miedo. no les temo, más les odio.
ahora chile será gobernado por, al menos, 4 años por este berlusconi criollo, dueño de líneas aéreas, canales de televisión, empresas varias. pero chile ha estado gobernado por casi 40 años por el mercado. aquí no hay un cambio de nada, hay un continuismo extraño, sí, pero la línea es la misma traza quebrada el 73. como ha dicho un periodista en la tele, “así se cumple el ritual de la democracia”.
mantengo ahora esa misma nostalgia de cosas que no viví. la unidad popular sigue siendo mi fantasma amable, mi drama histórico, mi espacio onírico.
ahora chile sigue teniendo todo lo malo y un poco más. ahora sí que esto es lo peor, al menos hay concenso, aunque qué es el consenso. ahora me espero más amigxs cerca de mí. ahora sí recolonicemos europa, hagamos cagar su seguridad social, usemos todo lo que les y nos han robado. ahora espero tener más aliadas, para que juntas combatamos la injusticia social matando a los pocos ricos que hay.
estoy rabiosa, pero no estoy extraña porque yo nací con rabia. además de apátrida.

santiago, san diego

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arden mis pies, se derriten, sobre este asfalto gris que es mío, que reconozco porque me abrasa y me engracia tostada caldera, ardiente como cosa ajena en este mar de fuegos capitales. aunque lo sé, él ya no me sabe.
mi literatura es tan suya y por eso me excito viendo jugar a un par de adolescentes con un plástico de burbujas en la pisadera del autobús. él la toma por la espalda, la cubre como si se tratara de un bistec recién fileteado, le mira las caderas como si fuesen diamantes, o sus ojos un cuchillo tajeando dulce pura piel turgente.
mi letra es fea, mi letra es un adefesio, una deformidad. mi letra que también es de este suelo abrasivo y en cierto punto se contenta porque no le cobra el abandono, y puede volver siendo pobre, fea y analfabeta (nada que no se resuelva con una buena dicción criolla, con un “ya” disfrazado, estirando bien los labios, como quien se burla de la negativa, esa lengua tensa), volver y aprender de nuevo a balbucear las letras infectadas, el calor quemando desde la planta de los pies, y reconocer cómo se retuerce en la caldera.

aeropuertos

aeropuerto_madrid

seguramente esto sale en algún libro que no he leído. por ejemplo el de marc augé, que aunque es corto y popular no ha llegado a mis manos. creo que la próxima vez lo traeré conmigo como forma de hacer un ejercicio recursivo de la experiencia.

la nueva terminal de barcelona es igual a alguna de madrid. al estar un par de horas allí por momentos pensé estar más avanzada en mi trayecto. los aeropuertos son lugares que sólo me gustan porque a través de ellos me desplazo, son como hoyos negros, como canales de teletransportación, aunque no… un viaje de 20 horas es uno de teletransportación fallada. no hay inmediatez, sino todo lo contrario. 20 horas de suspensión en estos lugares que no son ninguna parte porque podrían ser cualquiera. estar en tránsito es estar esperando llegar, es estar aun dejando un lugar sin llegar al otro, y mi alma no sabe si pensar ansiosamente en el destino geográfico/emotivo o en el origen geográfico/afectivo. mi corazón está perdido entre fronteras invisibles. afuera del avión está oscuro, pero ¿dónde es noche? ¿dónde son las 4, las 8, la medianoche? ¿cuándo es la hora de comer, de dormir, de cagar? un cuerpo en suspensión, junto a 240, 320, 580 cuerpos más en suspensión moviéndonos en la fauces de esta gaviota enorme de metal y petróleo. qué romántico parece aunque podría estar hablando de la segunda guerra mundial. pero aquí cada persona trae su mochilita llena de celulares, computadores, ramitas de semana santa, recuerdos del duty free, conocimientos nuevos.

intento recordar el aeropuerto más particular que haya pisado. no se me viene nada a la cabeza, ninguno más que arturo merino benítez en septiembre de 1985, porque ahora ya es como el de madrid, o el de barcelona, o el de parís.
estos aeropuertos cada vez se parecen más a un gran centro comercial. los desplazamientos internos entre una terminal y otra tardan fracciones de hora cada vez mayores, pero las distancias están llenas de tiendas o espacios vacíos, incluso eriazos (seguramente de alguien que no quiso vender su terreno, o algunx que intentó venderlo muy caro). para atravezar estas distancias existen servicios de transporte especialmente destinados. autobuses, trenes, escaleras mecánicas, ascensores. cuántos sitios de consumo, cuánto dinero habrá aquí cada día, cuánto fluye, cuánto vale toda esta gente que pasea con sus maletitas, sus ordenadores y sus hijxs. cuánto combustible utiliza este shuttle y cuántos perfumes venden cada día estas mujeres jóvenes y marchitas de venir cada día en transporte público hasta la periferia de sus ciudades, o quizás no son siquiera suyas y ellas son los satélites provinciales de un estado mayor.
cuánta distancia, combustible, perfumes y líneas telefónicas se gastan, se producen para crear este flujo de capitales y personas.
intento imaginar un aeropuerto cuya infraestructura fuese austera, algo precario (de seguro sería algo más elegante) y no esta grosería de neón llena de chocolates, souvenires, litros de alcohol, kilos de tabaco. intento imaginar un aeropuerto orgánico donde no existan pasaportes ni nacionalidades, donde yo no sea un bulto cargado de amor y de odio cuyo peso es transportado y operado por una trasnacional que le desea un buen viaje a una contando las monedas que lleva en el bolsillo, o el color del pasaporte, o el color de la carne joven o vieja.

violencia a la intimidad

pobredelpobre-138

¿cuál es la verdad de lo íntimo?
¿no es acaso toda esta intimidad también pura performance?
¿qué estoy confesando sino mi exhibición selectiva de lo que presuntamente tengo dentro y que en este instante en que aquí aparece se convierte en lo que llevo fuera, un maquillaje, una herida fresca, incluso un corsé?
¿hace falta decirlo?

tutorial etiquetas

3etiquetas

pegar etiquetas.
además de que tengo la espalda en el peor momento de su vida (mi compañera incluso se pregunta si acaso alguna vez he trabajado), la relación con las etiquetas se vuelve cada vez más cercana. este post corto, sólo para describir algunas de las cosas que he descubierto de ellas, y su relación contingente conmigo. pegar etiquetas sobre un paño es como estar haciendo el trabajo inverso de las personas que en algún momento las cosieron a la ropa, todo esto pasando por la persona que usó la prenda, o por la que me permitió cortarla.
partiendo de la homologación que he pensado como correcta (las etiquetas son pasaportes…), las características que describo, en el mejor de los casos, podrían ser hipótesis de una especie de teoría blanda sobre lo que pasa con los pasaportes de los migrantes.
quizás deba explicar que me estoy dedicando durante varias horas al día a pegar etiquetas de ropa a una tela mediante la ayuda de una plancha. esta acción, que yo NO debería estar haciendo, es otro de los dilemas a los que me somete la precariedad. si tuviera dinero pagaría a alguien por pegarlas. pagaría a un inmigrante para que lo hiciera. y esto sería una empresa.  ergo, la bandera va a estar en la galería por 6 semanas.
hago esto por el arte. y a ratos pienso que lo hago instintivamente por vivir lo que han hecho las otras mujeres al ensamblar lo que en cierta forma estoy des-ensamblando yo, desconstruyendo la prenda para hacer algo tan inútil como esta bandera del país de lo importado.

anyway el tutorial va, teñido con abundantes cantidades de cerveza alemana…

1) las etiquetas desprenden el olor de su antigux dueñx. algunas huelen dulce como fruta, y quemarlas es como darle con un cigarro a una manzana. otras  huelen a hongos y termitas. de algunas sale un rancio que se queda en esperpento, da un poco de asco y luego compasión. las etiquetas son como pasaportes, me digo, en mi función estúpida de hacer arte, artesanía, manualidad sacrificada, trabajo. y me reconforto. por estar poniéndolas unas al lado de otras, pegadas adheridas, sin importar color, tamaño, material, ni lugar de procedencia.
2) las etiquetas se encogen con el calor. si su posición se calcula con exactitud, puede variar ostensiblemente. es bueno dejar un margen. por ejemplo, si la etiqueta mide 5 centímetros, después de la descarga de calor medirá 4,7. probablemente. es que los carcteres cambian en el lugar de destino.
3) las etiquetas hay que quemarlas directamente. al principio tuve cuidado, y protegí a las más débiles con un trapo pequeño para no someterlas directamente al calor de la plancha. ahora hago lo que debo: las quemo sin más. sin embargo necesitan ayuda. tras quemarlas es necesario ayudarlas con la mano a que terminen de adherirse a la superficie. esto a veces quema. aunque es como hacerles cariñito en su made in turkey, india, china, bangladesh.
4) algunas etiquetas son más gruesas. se ve que el inversor ha sopesado decidiendo poner más hilos multicolores. en estos casos termina siendo más simple quitar del reverso algunas capas de hilo en pos de aumentar las facultades de adherencia. siempre es mejor igualar antes de tener que dedicarle más tiempo a unxs que a otrxs.
5) las pongo aleatoriamente. a veces toma más tiempo estar con una pequeña e insignificante que con una gigantesca e imponente. es bien relativo el asunto.

me voy a la cama con el mareo. debo post sobre el trabajo. under contruction.

paradisiaquismo v/s ley de extranjería

etiquetas

soy una golfa. he sido tan feliz este último período. mi holgazanería productiva se extiende por los caminos que recorren mis dedos, mis pensamientos, mis pies. colonizo espacios con mi mirada, cuerpos con mis manos y mi deseo. sueño y todo pareciera formar parte de la misma casa.
me siento tan a gusto que no tengo vergüenza.
este estado de ensoñación en el que se ha convertido a borbotones
mi propia realidad es lo que he optado por llamar paradisiaquismo. es una palabra que me resulta un poco cursi en principio. no existe en internet y menos aún en el diccionario. lo más parecido es la versión francesa de paradisiaco, pero esta que he inventado, al llevar el sufijo ismo, convierte el estado paradisiaco en una práctica o doctrina, un sistema, nodo o partido. también me recuerda a la palabra quiasma, que aunque sea griega y se refiera en primera instancia a la biología, habla de un cruzamiento, como son los hechos que se intersectan al momento de invadirme este estado y esta práctica de lo encantador.
qué alegría berlín. qué suerte estar acá y poder tocar el frío y el calor con la misma mano. con la misma mano que pego etiquetas como una mujer de indonesia explotada por la nike. el proyecto implicaba mucha artesanía, y como siempre no lo sopesé muy bien. ahora las cartas están echadas y debo seguir hasta el final.
no puedo negar que vengo a hacer turismo a esta pieza. vengo de turista a autoexplotarme a mí misma con horario libre, y condiciones laborales excelentes. soy mi propia jefa y no tengo nada que ver con las mujeres jóvenes que describe naomi klein en su no-logo. pero las pienso, las recuerdo como si fuese una especie de meditación solidaria e inconsciente.
este proyecto termina hablando de muchas cosas. en un principio pretendí darle una coherencia a todas. ya he desistido. mi condición es completamente particular, mi biografía me hace tener una experiencia de la migración híbrida: nací como refugiada, y hoy formo parte de lxs migrantes culturales. hoy me siento en el mejor lugar del mundo en el que podría estar y siento que es mi derecho, como el de todxs, elegir dónde se quiere estar. sin embargo, y aunque yo no le de mucha importancia, mi pasaporte no es de los mejores para los desplazamientos. cuando fantaseo con dónde quiero vivir no pienso exactamente en visados, papeles ni certificados. ignoro la burocracia, la desprecio. mientras trabajo como china (por propia voluntad) escucho a los niñxs alemanes jugando en mi jardín y no puedo dejar de sentir rabia.
lxs compañerxs de la casa invisible, como siempre se lo curran con mucho amor. por eso cuelgo este excelente video, que ayuda a completar un poco la particular versión de la felicidad que estoy viviendo. no es posible amar absolutamente, siempre el odio será parte, aunque ínfima, de la constelación que nos hace amar más fuerte.

poesía

flores-angelita

desde los 8 años quise estudiar literatura. en mi carta astral me dijeron que iba a escribir siempre, que “la soledad de la escritura no la encontraría en ninguna otra parte”, que publicaría (y cómo no, si con internet está tirao´), escribir, como un esperpento de la identidad. escribir los mocos que se te caen, el semen que te salpica, las espinillas que te revientas, y el pus que te chorrea.
escribí como esos niños que dibujan bien. en mi infancia sobrestimulada me lo celebraban, y yo me imaginaba adulta como anais nin, como diamela eltit, como violeta parra (referencias disímiles producto de una biblioteca ecléctica).
hice un taller de poesía con mauricio redolés a los 14 años y escribí un poema que fue publicado en varias partes. como no estábamos aun en la era de internet, no logro pillarlo. comenzaba así: anoche tuve un sueño oligofrénico… y no recuerdo más. ni siquiera recuerdo si escribí otros poemas en el taller. lo demás son borracheras y algún poeta que me gustó (pero no guardo imágenes de caras ni nombres).
cuando se me pasó lo niña, y las ganas de estudiar literatura (casi al momento de  elegir la carrera), me puse a escribir de arte, de artistas chilenxs, y de algunas experiencias inducidas. de mi adorada j. sólo queda un blog que me parece  han hackeado, lo demás sí que está en mi memoria. experiencias inducidas, crónicas que parecían imaginativas sin ser más que documentos fidedignos de lo más rasca que podíamos hallar.
no tengo textos escritos por mí durante los primeros 25 años de mi vida. al menos no los tengo aquí. además desde que me fui de chile dejé de escribir. seriamente. escribo mails, proyectos y currículums, pero no literatura, no crítica, no crónica. escribo en el chat.
la vida en barcelona no es triste, sino muy por el contrario. todo vuela livianamente. no es un lugar denso, la verdad es que todo es muy lindo y jovial y las letras se escapan por las rendijas de los dientes cuando la boca sonríe. a veces lloro, pero difícilmente llego a las letras. también he dejado de leer, y según yo misma me he vuelto más tonta (lo que compenso con experiencia vital, cultura general adquirida por osmosis). últimamente un arranque de amor desenfrenado me hizo articular besos, sueños mojados y caricias en formato texto. pero fue como un viento, un ánimo, una fiebre que quedó en amor, sin demasiadas letras, las suficientes para decir eso: amor.
en chile basta levantar una piedra para que salgan como cucarachas 5 poetas, de los cuales es probable que 2 sean buenxs y quizás 1 muy buenx. quien te muerde el pie.
he pensado durante estos últimos años que barcelona me ha hecho dejar de escribir. lo he considerado una especie de intercambio. la ciudad me ha dado muchas otras cosas, como si la escritura apareciese con el tormento, y donde no lo hay las letras se evaporan. en el df, en santiago, en el chaco chuquisaqueño y en santa cruz de la sierra me han vuelto estos contactos escriturales con mi más acá. han sido como momentos lúcidos en los que se me aparece el fantasma de la escena de bolaño donde se enfrenta implícitamente (sin palabras) a octavio paz en una plaza. el corazón me late más rápido dibujando los círculos de ese duelo entre uno que busca el origen de algo que no existe y una vaca sagrada. no sé bien por qué.

hace unas noches fui a un recital de poesía latinoamericana en berlín. (debo decir que he pasado 3 días sin internet y esto, según mi amor, que también ha llegado, me distorsiona un poco mi estado alterado ya por naturaleza). estuvo bueno. fue inspirador. hasta me dieron ganas de escribir poesía, algo que nunca se me ha dado muy bien, quizás porque soy muy descriptiva, muy literal, muy prejuiciosa
pero aquí mi intento improvisado:

el hilo de nylon que rompo desatinada,
los besos que le robo a un chico que parece niña,
las ruinas secas de mi vagina dentada,
el drama alegre de un cariño falso.

caminar sobre el sarro de tus dientes
me satisface como si fuese acción política

el abrazo que se le da a un muerto
sonorizado por el eco de una casa absolutamente vacía
es la habitación que te ofrezco hoy
cuando ya no puedo gemir
porque el humo se ha llevado mis gritos
como aire fresco entusiasmando lo que podría quedar de mí,
desanimado.

amo porque soy la nodriza del desenfreno,
porque mi iniciativa se fue más lejos
y los poemas también son esperma
como todo lo que salpico torpemente

bueno, ya que volvió el internet, lo cuelgo, aunque me de harta vergüenza llegar a este punto de exhibicionismo.

idiomas

lucia-cables-085-colorAngelitaKasper

estoy en un período políglota de mi carrera (¿artística?), donde balbuceo malamente 4 ó 5 dialectos aprendidos de oído y mal por allí. mi spanglish es pobre, pero no tanto como el alemán extraviado en alguna orilla de mi memoria (porque ni con 55 horas de clases he podido recuperar el habla de una niña de 4 años). mi italiano sirve para hacer creer a lxs italianxs que sé hablar (dejarlxs tranquilxs, en su lugar), aunque no se trate más que de una traducción literal y una repetición fonética de las conversaciones que tuve hace un par de años. italiano y catalán se superponen como amantes ocasionales en la laguna de mi cerebro, y flirtean incluso con el castellano, madre de mi lengua, infectándole. mi castallano además de enfermo, yace contaminado por modismos españoles, palabras que debo explicar muchas veces a quienes llevan el mismo pasaporte que yo. puedo comprender un poco de francés si me esfuerzo, pero el inglés pareciera ser el lenguaje común al que recurrimos todos los parias que intentamos hablar en otra cosa cuando no conocemos una palabra o expresión. mal-diciéndolo.
imagino mi mente como una serie de cables que se juntan aleatoriamente haciendo sinapsis como quien bebe cerveza, con lo cual el éxito depende de la contingencia. un bar, un vaso, un par de euros, el clima, factores que inciden en la comunicación.
hace más de 40 horas que no hay internet en esta casa. me siento como un animal salvaje. ayer he salido en busca de una solución, dándome de bruces con una realidad trágica: en kreuzberg (en algún lugar de alemania, europa, siglo XXI) no hay internet. no es la lluvia, no es la electricidad, los routers funcionan, las antenas están erectas como siempre, las máquinas y las usuarias ansiosas por recibir megabytes, comerlos con los ojos.
los cables y las conexiones son como solicitudes de amistad. la amistad es como una solicitud de conexión. por los megabytes miles de lenguajes y dialectos corren a estrellarse contra routers sin señal. mi capacidad de amor es igual a mi capacidad para los idiomas: torcida, elástica, esporádica. hay personas que tienen facilidad para aprender idiomas, y yo no soy de esas. en cambio tengo facilidad para confundir amor con todo. leo amor donde hay deseo, inquietud, cariño, pasión. confundo lieben con leben. quizás todo nace del mismo analfabetismo (de la dependencia al diccionario online) o de la mala dicción. en cualquier caso no está mal, aunque a veces me vendría mejor saber inglés. el sopor, en el que me hago otro cigarro, y agradezco con mi confusión total que el internet haya vuelto, es la que me hace confusamente amar lo que pase frente a mis ojos. aunque sea una IP, o un cacharro roto.

neues problem

neues_problem

¿a qué adjudicar mi poca percepción, mi desatino, en materias referidas al campo del arte? ¿por qué soy torpe, insegura, como un salmón de río en agua dulce?
resulta que la otra vez entendí todo mal. el galerista no era ruso sino italiano. y en realidad le gustó lo que le enseñé. no era viejo, sólo pijo. y más que husmeando, estaba ávido por encontrar a alguien que en un mes estuviese dispuesto a hacer una exposición en su nueva galería. eccola qua!.
yo la otra vez me preguntaba cómo lo habría hecho nan goldin, o si lydia lunch o lou reed habrían estado en este tipo de engorrosas situaciones. a mí me colocan, por lo bajo, poco perceptiva. me quedo suspendida en la extrañeza que me provoca que alguien me pregunte si tengo hijos o si traje mi portafolio; que me pregunten si he pensado qué pasará en dos años con el material que utilizo. me doy cuenta que en mi vida cotidiana nadie me hace preguntas de ese tipo. nadie, vivo en un apéndice del mundo (?).
la verdad es que tenía ganas de mostrar lo que estoy haciendo aquí, especialmente lo del ausländer. por eso estoy pegando finalmente las etiquetas que vengo recolectando desde hace como 2 años. porque pareciera que el proyecto incluyera el hacer un trabajo plenamente inmigrante, un “trabajo de chino”, un “trabajo en negro”, para ser la “cabeza de turco” de toda esta historia… ya colgaré fotos de eso.
por ahora tengo un nuevo asunto del que ocuparme hasta la primera semana de diciembre, que es cuando se inaugura la muestra. un nuevo problema.
cuando el galerista me preguntó que qué me parecía la galería no pude más que decirle blanca.

el no

ayer antes de dormir comencé a ver la película “calle santa fé” de carmen castillo (me quedé dormida en la mitad, no porque fuera somnífera sino porque me había cogido el somnífero en formato humo…). en la película carmen, que se exilió en francia, recorre los lugares donde miguel enríquez (secretario general del MIR) murió y donde vivieron su vida juntxs, visita antiguos colegas y militantes. en la película muestra también el momento en que en 1987 regresa por primera vez a santiago, donde desorientada, busca el auto de su familia en el aeropuerto de santiago, con un niño en los brazos. reconoce a sus parientes, y luego recorre la ciudad diciendo con su voz pastosa “el asco me atraganta ¿será definitivo este rechazo de chile y los chilenos?”. ella sabe que chile no le ofrece nada mejor que francia, por eso no vuelve. mientras veía la película me di cuenta que ayer era precisamente el día en el que se cumplían 35 años de la muerte de miguel enríquez. hoy su  hoy su hijo es candidato a la presidencia. mi desconexión con chile está en un estado semiavanzado. me doy cuenta porque no sé de su contingencia. a veces lo pregunto y me entero de asuntos diversos, quién ganó el fútbol, un nueva nueva estafa, un diputado que le pegó a otro, algún personaje de la farándula se ha hecho pobre o rico, ha entrado la policía a la universidad, un edificio nuevo. todas estas informaciones se van acumulando en una bolsa que tengo en mi cerebro donde se van relacionando de manera anárquica y aleatoria, sin regirse por ningún principio de realidad.

la película, la coincidencia de fechas y mi impulso matutino por enterarme de algo me han hecho consultar algún periódico enterándome así que ayer, 5 de octubre, se cumplieron 21 desde que en chile ganó el no (esto es el último plebiscito en que se consultó públicamente después de 17 años si las masas querían seguir con pinocheto o no). hoy el no se ha hecho mayor de edad, está en edad de independizarse, y creo que ya lo ha hecho: el no se ha añejado en las profundas arcas del gobierno. mi memoria no lo enuncia como la vuelta a la democracia sino simpemente como “el triunfo del no”, algo que además para cualquier extranjerx no tendría mucho sentido. ese día recuerdo haber salido a celebrar con miles o millones de personas a la plaza italia. además de las botellas de champagna y de la gente abrazándose emocionada, recuerdo que era un momento de mucha catarsis, donde por primera vez miré a un policía a la cara y le grité chaaaaaaooooooo lo más fuerte que pude. éramos muchxs, éramos hormigas felices y nuestro chao era un coro de borrachxs. todavía hoy me emociono cuando veo el spot publicitario de la campaña, pero es una emoción extraña que no tiene lugar, que existe como predicadora, como un cheque sin fondos que se le da en parte de pago a una actriz en decadencia.

me ha gustado escuchar a carmen castillo diciendo que chile no le ofrece nada mejor que francia. no porque esto me de un placer especial, sino porque de alguna forma modifica mi idea de que lxs exiliadxs siempre estaban con ganas de volver, idealizando la miseria, los ritos muertos, la política como vía de dignificación. pensé que sólo las personas de mi generación podían sentir eso, quizás como un gesto para purgar los años en que nuestros padres y madres estuvieron oliendo un pedazo de arpillera, chupando un plástico con restos de  cebolla, viendo fotos, escribiendo cartas a falta de chat. por eso también me resisto tanto a llamar exilio lo nuestro, quienes 30 años después, sólo con una vaga idea de lo que fue nadar en masas gigantescas de gente cambiando el mundo, preferimos estar lejos.

hemisferios cruzados: la maldita primavera

viejo_pascuero

he padecido durante mi vida diferentes efectos migratorios. a los 6 años caí desde alemania federal a santiago de chile, el culo del mundo para lxs entendidxs. considerando el desfase desastroso que significa un país en dictadura, se trataba directamente de un hoyo negro, con toda la serie de metáforas astrales que pueda significar esto.
a los 25 años, y de manera más afortunada, cambié nuevamente mi ubicación global. y volví al norte.

hace una semana que vengo tarareando mentalmente la canción “la maldita primavera”. ayer he empezado a escucharla en youtube versionada por yuri (más abajo, se puede poner de banda sonora). y hoy he llegado a vivir en carne propia el dramático contenido de su texto.

esta extensión radical de una estación del año que no vivo creo que es uno de los efectos de la migración. me gustaría saber si todo el mundo experimenta esto o si soy la única. al menos mi planta, a la que “suicidaré” en unos días, también ha experimentado los efectos de esta suerte de distorsión climática, y reflorece parcamente en las ruinas de mí que quedan en esta habitación en fase de abandono.

dicen que en primavera aumentan estadísticamente los suicidios, las depresiones, los gestos de despecho. las personas, al ver la belleza natural que explota en macetas, parques y jardines, pareciese sentir de manera más profunda su miseria personal, su corazón frío. espero no correr esa suerte en mi falsa primavera, mi primavera descentrada, mi primavera sudaca que se reproduce como un reloj instintivo tiñendo mis experiencias de ultimátum.

igual en chile siempre ha habido esta distorsión. en navidades, mientras llegan a haber 40 grados a la sombra, las calles son invadidas por precarios santa clauses preparados para el polo ártico. en mi memoria esta imagen aparece en los años 80´s, mezclada con otras tragedias culturales, con una dictadura agonizante (pero viva) y con la experiencia pedestre de una navidad tomando helados.

en fin, espero que los efectos de esta primavera no sean severos, o espero más bien encontrar el placebo que la extinga (una lluvia, un viaje, una paliza).