liberar a la vieja culiá

01_liberar a la vieja culia

esto es para nosotras, para las que siempre fuimos nosotras y ahora, a veces, nos sentimos las otras. quiero escribir esto para organizar un poco cosas de borracha que le grité a alguien mientras sonaba un reggaeton demasiado fuerte porque no calculamos y al ponernos en primera fila nos tocó al lado del altavoz y no sé si me escuchó bien, no sé si me escuché bien, fuerte y claro.

para escucharme yo, por eso escribo, para no olvidar que es a mí a quien quiero decir esto.

anoche nos tocó a nosotras lo que supongo le solía tocar siempre a otras. ayer estábamos rodeadas de lo que identificamos como jóvenes, como “feministas jóvenes”, y eso pasó porque nosotras éramos excepcionalmente pocas o no conocíamos a tanta gente y así nos convertimos como por arte de magia o causalidad fortuita en “las otras”. Siempre es duro ser el otro, aunque la experiencia sea necesaria. un día la fiesta amanece llena de tullidos y te sientes demasiado capaz. un día la fiesta es de negras y te sientes toda blanca. un día la fiesta es de varones cis y te sientes la personificación de la exclusión, y con esa evocación circunstancial, el último reducto feminista del universo. ayer eran las “jóvenes” alrededor, podrían haber sido las bellas, las ricas, las blancas, las currantas…

siempre me ha llamado la atención lo fácil que es ser identificada como “feminista joven”. a veces siento que hasta que me llegue la menopausia seré leída en espacios feministas como “joven”. y claro, no es para menos, las formas de vida han cambiado, y hoy una sigue compartiendo piso, sin trabajo ni familia, una vive formándose y reformándose y prolongando el carácter adolescente ad infinitum. lo que antes era propio de la juventud ahora está dilatado, si antes la gente vivía hasta los 60, hoy lo puede hacer hasta los 100. hoy una “feminista joven” perfectamente puede tener 45 o 50 años, dependiendo de qué feministas se rodee y a pesar de la rigidez de los documentos, ser o nos ser “feminista joven” termina siendo algo muy contextual.

anoche en la fiesta la media de edad era como 23 años y nosotras como que automáticamente nos convertimos en el reducto anciano, ni tan diferentes ni tan viejas, pero con la inminente sensación de estar grandes. supongo que para cada una fue diferente, supongo que cada una se lo vivió como le salió o como pudo. “esta procesión debe ir por dentro” dije en un momento, y tampoco estaba muy segura de que tuviera que ser así, sólo quería que dejáramos de hacer alarde de nuestros años, de nuestro feminismo, de nuestro tiempo en común, porque al final me parecía que era solo la representación y garantía de nuestra propia incomodidad, de una incapacidad para ser la otra en ese momento.

a veces he oído a feministas hablar de “relevo generacional”, una idea que denota de alguna forma que el espacio ha de ser reemplazado por otro grupo más joven en su organización, como si los grupos fueran cosas tan cerradas, y como si asumiéramos que no nos mezclamos generacionalmente. a veces me he sentido infantilizada por feministas mayores que yo, y he sentido en esa demarcación los signos del desprecio hacia quien aparentemente todavía no hubiese entendido algo.

pero amigas, no podría haber relevo posible si no hubiese apropiación etarista en un espacio. esto del relevo no me gusta, es presuponer unas “responsables”, como si los grupos fueran claramente diferenciables, como si en el feminismo unas viniesen a reemplazar a otras, como si las cosas no se solaparan, mezclaran y contagiaran.

de todas formas tengo que ser honesta, algo incómodo se sentía ser mayor, un efecto asociado probablemente a la obsolescencia que la producción capitalista nos recuerda a diario, donde lo viejo ya no sirve y se desecha. o un efecto de qué se yo, de que en el fondo una es súper normativa y valora lo nuevo sin cuestionarlo demasiado. en cualquier caso la incomodidad estaba ahí, aunque fuera incluso divertida sentirla porque hacía cosquillas. y todavía más incómodo que sentirse vieja, mucho más, era la necesidad de remarcar la diferencia, de enfatizarnos como mayores y diferentes, como otra cosa. quizás ante nuestra autopercepción como viejas se hacía necesario contrarrestar el malestar y la crueldad del enunciado resignificándolo, como una especie de superioridad basada en los años. en un momento creo haber escuchado cosas que hacían entender que las feministas jóvenes eran una especie de subproducto nuestro. ¿en serio eso decíamos? ¿de verdad necesitamos comentarios así para poder bancarnos lo incómodo que resulta hacerse mayor?

amigas, tenemos que renunciar a la arrogancia del mayor, a la arrogancia del varón, a la arrogancia del patrón. no reproduzcamos esas jerarquías, al menos no en estos espacios. entiendo que ante la prepotencia de un machito pijo de 22 años una le diga “mira chaval, te falta un montón por conocer” y que la performance de la superioridad ahí sea más que nada un gesto de autodefensa, pero ante una feminista joven que se sube a un escenario con una guitarra a cantar sus canciones feministas, no hace falta.

escribo esto no porque esté liberada de esta máquina de jerarquías, sino porque soy parte de su producción y perpetuación. escribo esto como conjuro para ir horadando las bases de estas estructuras que nos atraviesan y que nos oprimen, porque creo que ante el desconcierto de ser “la mayor” (y a pesar de que es un hecho totalmente circunstancial porque vámonos a “la casa feminista” de la ciudad (para qué nombrarla si en todas partes hay un espacio así…) y seguiremos siendo “la joven” prácticamente hasta los 50 años) y ante la opresión que el capitalismo te impone por envejecer y por no corresponder a las lógicas de lo que una mujer en vías de ser cuarentona debería ser, una tiende a defenderse como puede, a fortalecerse en su malestar. pero creo que sería más transformador quedarse simplemente sintiendo los efectos del capitalismo productivista en nuestras subjetividades, verlos, verlos ahí tan esporádicos en medio de un “mundo ideal” como es la fiesta feminista, soplarles con suavidad y ternura, verlos desaparecer. o por último colectivizar el malestar de ese efecto, porque ni siquiera sentirse vieja es un problema personal.

amigas, colectivicemos todo eso y seamos parte de un espacio múltiple y diverso, sin culpa, sin frustración, y quizás entonces podrán venir las que son mucho más “otras” que nosotras sintiéndonos eventualmente otras, las que en una “redada política” no tendrían ningún carnet que sacar, las que se sienten mal por ser distintas a nosotras, las que hablan mal, las que no manejan el léxico, las que no salen porque no tienen ni para birras de un euro, las que no salen porque tienen hijos o muletas o gorduras o malestares tan contundentes como los que te dejan en casa, las que se ven en estos contextos tan distintas que no vienen porque ni siquiera pueden marcar esa diferencia que sienten inscrita en su piel. diferentes pero haciendo coreografías en las horizontales, bailar la geometría irregular de los muchos caminos cruzados, juntas en la maraña de la complejidad como un gesto de dispendio, de insolencia o sobre todo de inaguantable placer.

lo que la seguridad digital puede despertar

seguridad

cuando volvía de nicaragua, en la escala en miami, varios policías sistemáticamente y con el beneplácito de sus protocolos violaron mi privacidad. me dijeron que mi maleta debía ser registrada, pero aunque mi maleta resultaba inaccesible para ellos (mi maleta no era tan fácilmente interceptable como yo en una escala), se tomaron la molestia de intimidarme con una serie de preguntas. ¿qué hiciste anoche? ¿qué has comido en los últimos días? ¿con quién? (¿qué apellidos tienen esas personas?) ¿dónde comiste? ¿te emborrachaste anoche? ¿cuántas cervezas bebiste y en cuánto tiempo? ¿cómo se llamaban los locales en los que consumiste comida en managua? ¿traes cosas ilegales en tu maleta? ¿estás segura de que nadie pudo introducir algo extraño en ella? ¿estás segura de que no te drogaste en managua? ¿cuánta ropa traes? ¿para qué usaste el bañador? ¿quién pagó tu billete? ¿lo pagó en efectivo o con tarjeta? ¿por qué te vistes así? ¿no crees que tu mochila parece la de alguien que se droga? etc. etc.
me sentí abatida.
cada policía me advertía que era no sólo su deber sino también su trabajo preguntarme cuanto quisiera. “pisar estados unidos significa aceptar nuestras leyes, y es parte de nuestras leyes interrogarte y revisarte cuantas veces queramos” (sic).
existen muchas formas de violar tu intimidad, muchas formas de hacer añicos tu privacidad, y de hacerte sentir en el ojo de una macroestructura que te observa, muchas veces, sin que te des cuenta.
y no nos damos cuenta de nuestra privacidad hecha añicos ni de nuestras vulnerabilidades estructurales porque muchas veces los dispositivos en los que vivimos son cajas negras que no expresan la forma en la que están hechos, sus materiales o motivaciones. sabemos que nos observan y controlan, pero no sabemos bien si es paranoia o si efectivamente está sucediendo. desde los 11 años he sentido que me siguen en la calle, no hace falta que lo explique… y son dispositivos que operan en nuestro imaginario, atravesado por nuestras experiencias y por muchas otras cosas. nuestro imaginario, esa cajita que tampoco sabemos bien cómo funciona. todo esto es posible verlo también con nuestras máquinas (o cuerpos) personales, donde nada está expuesto para que podamos saber cómo funciona. usamos un e-mail que sin preguntarnos nada accede a nuestra información, como si en esa “caja con rayos x” en la que me metieron en el aeropuerto yanqui pudiesen ver, efectivamente, todo lo que has comido, amado, bailado y dicho en tus e-mails de porquería. porque sí, al menos en mi caso, la mayoría de mis e-mails son porquerías, pero son mis porquerías, y quiero poder decidir a quién se las digo.

estar en nicaragua compartiendo con tantas mujeres fantásticas hablando todo el día de seguridad e informática me hizo pensar muy fuerte en las condiciones de vulnerabilidad de nuestras vidas y en las posibilidades de aminorarlas. y ya no sólo en términos de computadoras, softwares y aplicaciones, sino en vulnerabilidades del más allá (o del más acá). cómo se te filtran los discursos de odio que la cultura te ofrece personalizados desde el momento en que naces, cómo incorporas la vigilancia de tus afectos, cómo expones tu propia presencia muchas veces sin darte cuenta, una identidad.

soy una persona pública. llevo años exponiéndome y de alguna forma es porque he elegido ser visible. obviamente no sé cuán visible soy, no tengo el control de mi propia exposición u ofuscación, y eso puede ser peligroso. me he preguntado muchas veces cómo surfear entre la exposición y la ocultación, y me lo he preguntado especialmente (no porque sea una vocera de nada en específico) sino porque desde las políticas feministas la visibilidad, la voz y la agencia han sido elementos centrales. a veces desaparecer es hacer desaparecer también una voz, una vivencia, una violencia. por eso no quiero que nadie se calle, pero al mismo tiempo, no quiero que nadie se ponga en riesgo.
no sé cómo resolver estas dudas. pero tengo la sensación que mientras más nos juntemos a experimentar y compartir, a conocer juntas las herramientas disponibles en los espacios digitales (que son paralelos y muchas veces equivalentes a los de nuestra vida analógica), más fuertes nos vamos a ir haciendo. y no es que quiera precisamente dejar de ser frágil, sólo quiero dejar de estar insegura.

mi sexualidad es una creación artística (liberado por fin!)

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no sólo del 15m se cumplen 5 años, también del estreno de este documental sobre postporno en barcelona que fue en muchos sentidos una sorpresa. hoy por fin tengo el placer de comunicar que está liberado en la red y en el lugar exacto que estaba esperando para hacerlo: el servidor feminista anarchaserver, un proyecto que también lleva varios años de fermentación (y sigue en ella) y en el que hay mucha gente linda involucrada. agradezco a la hermosa anamhoo haber ayudado a que el docu se pueda hacer público hoy, y por supuesto a todas las que participaron y han acompañado el recorrido de esta película. gracias a todas.
http://zoiahorn.anarchaserver.org/misexualidad/

mi bibliografía digital

bibliografia

como parte de los ejercicios de cierre de este año que ha estado lleno de textos, pensamientos y teorías increíbles quiero compartir la bibliografía digital que usé durante la escritura de mi tesis (temas relacionados con postpornografía y feminismo). llevo años acumulándola. quizás he gastado más tiempo husmeando en bases de datos y páginas de descarga de libros feministas que escribiendo la tesis, sumergida en este gesto de procastinación ilustrada que configura en gran medida una investigación.

exponer la bibliografía, y su clasificación, lo que se ha leído, o más bien todo lo que en algún momento se ha pretendido leer, es enseñar algo muy íntimo. es como exponer la grandilocuencia pormenorizada de la pretensión política, cosmogónica e intelectual de un período específico y personal. es mostrar las derivas ocultas en los sistemas de clasificación, sus errores, desperfectos y carencias. es exponer el coleccionismo digital, el propio ánimo de acaparamiento, y los circuitos y flujos de conocimiento a los que se ha podido acceder.

entre estos 6.2gb hay muchas ideas excelentes y muchas más que no conozco pero que he querido recopilar durante los últimos 5 años. te recomiendo que descargues lo que te interese lo antes posible porque no sé cuánto tiempo estarán on-line. he intentado tomar precauciones. si efectivamente no le importamos a nadie, los archivos estarán disponibles para siempre… pueden haber títulos repetidos y archivos mal nombrados. este catálogo es absolutamente imperfecto.

_de todo

 

autorxs

_Anzaldúa-Gloria

_Butler-Judith

_DeLauretis-Teresa

_Foucault-Michel

_Halberstam-Jack

_Haraway-Donna

_hooks-bell

_Lorde-Audre

_Platero-Lucas

_Preciado-PaulB

_Puar-Jasbir

_Rubin-Gayle

_Sedgwick-EveK

_Spivak

_Williams-Linda

_Wittig-Monique

 

temas

BDSM

chicanx

cuerpo

de_o_post_colonial

diásporas queer

espacio y queer – ciudad y sexualidad

fanzines, zines y manifiestos

feminismo latinoamericano

feminismo negro

feminismo y algo

género y tecnología

historia feminista en el reyno de españa

metodologías feminista

metodologías queer

negatividad queer_vulnerabilidades_cosas malas

Otras Investigaciones sobre el tema

Otrxs_Varixs

pedagogía y educación feminista

performance, arte, medios

performatividad

pornografía

Postporno en general

Postporno Sudaka

Postpornografía en Barcelona

Queer en el reyno de España

Queer en general, tercera ola y postfeminismo

Queer, Cuir y Kuir en Latinoamérica

revistas

trans*

transfeminismo

 

políticas de riesgo

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el 8 de marzo de 1857* en nueva york un empresario decidió encerrar y quemar a las trabajadoras de su empresa para que no se manifestaran en contra de las pésimas condiciones laborales en las que trabajaban.
en chile, en marzo del 2015, un empresario mantiene encerradas en un container a las trabajadoras durante la noche, no se sabe por qué ni para qué (“son políticas de la empresa dice otro trabajador que al tener pene no ha sido encerrado a pesar de trabajar para la misma empresa). durante un desastre natural de los que en chile hay muchos, los containers son llevados por el agua, las mujeres encerradas no pueden escapar, y mueren como las de 1857, sólo que en lugar de quemadas lo hacen ahogadas.

a veces hacer acciones políticas no conlleva ningún riesgo, o uno bastante leve. se pueden hacer estas acciones en un museo, en un video en youtube, en un flyer, en mi blog… lo que resulta realmente riesgoso es estar incluso al margen de lo político. entonces te pueden hacer dormir en un container bajo llave, encerrarte por ser extranjero o meterte en una cámara de gas con argumentos a los que nadie exige siquiera explicación.
el capitalismo como centro de exterminio, el trabajo asalariado como borramiento político.
anoche fui a una manifestación en contra de las prisiones frente a la cárcel modelo, en barcelona. para entrar al cuadrante de la prisión y de la convocatoria de la mani un contingente policial absolutamente desproporcionado revisaba a cada persona que deseaba acercarse. tuve que abrirles mi mochila a 3 mossos, sacar todo lo que tenía dentro (y yo temiendo por el tema de la marihuana…) y llegar a la manifestación ya bastante intimidada. habían aproximadamente 4 mossos por manifestante y una lechera por cada 3. mientras caminábamos al costado de la manifestación una fila densa y tupida de policías encapuchados rodeaba al grupo manifestante. en un momento me doy cuenta de que soy tan ilusa que he ido sola, que hace 2 días han aprobado la ley mordaza y que la ilegalidad se convierte en peligro inminente.
pienso entonces en los riesgos de lo político, de sus acciones y manifestaciones.
prácticamente al mismo tiempo que el tribunal supremo anula la absolución de 8 encausados por haber estado en el parlament hace unos años (condenándoles a 3 años), en el museo de arte contemporáneo de barcelona censuran una pieza de una exposición, despiden a los comisarios y renuncia el director. durante esos días mi facebook se llena de comentarios de desaprobación y exigencias de justicia. pero la mayoría de esos gestos se orientan a la indignación causada por lo sucedido en el museo. es cierto, me junto con demasiadxs artistas… es cierto la censura es nefasta… pero no puedo evitar sorprenderme ante tanta indignación por una censura museal confrontándola a estas otras censuras, que son a vidas completas. muchxs amigxs sostienen que lo simbólico y epistémico es un campo de batalla equiparable al material. nuestra herencia marxista ya ha dado pruebas que estas jerarquías entre lo material y lo simbólico ayudan muchas veces al patriarcado y nos han hecho invisibilizar violencias estructurales que existen y operan también como asesinato desde lo simbólico, pero yo sigo con esta herencia de la izquierda muy fuerte en mi interioridad y me cuesta muchas veces ponerlas al mismo nivel (¡ayuda!).
me resisto a hacer una olimpíada para ver qué acción política es más válida que otra, no quiero hacerlo, ni pensar algunas acciones como unas que no logran “llegar” a constituirse como “realmente” políticas. todos los frentes son válidos, todos importantes. pero me resulta inevitable sentirme banal a veces en algunos posicionamientos que yo misma adopto.
las mujeres que eran encerradas cada noche en un container del norte de chile, lo eran sencillamente por el hecho de ser mujeres, o más allá de ser mujeres, por tener vagina. un binario explícito, literal, heteropatriarcal y superfluo para las visiones del género constructivistas que consideran que la mujer es un sujeto político caduco que hace aguas y que no resulta suficiente para activar al feminismo. ese sujeto político denostado, la mujer blanca, hetera y de clase media se superpone a un sujeto invisible, en este caso las mujeres pobres del norte de chile.
las prisiones y los containers están llenos de personas que no son leídas como sujetos por el capitalismo ni por los museos, ni como sujetos políticos, ni como sujetos a secas. no quiero hacer valoraciones de lo políticamente válido, me resisto a ser yo quien establezca esa discusión inconducente, ya lo dije. sin embargo me gustaría poder, como persona que tiene el privilegio de ejercer la política desde unos espacios de seguridad bien tranquilos y con la libertad de autoenunciarse como sujeto activo, ser más autocrítica en las demandas y poder decirnos a todas las del lado de acá que siento que los riesgos son pocos y que nuestro poco riesgo nos lleva también a borrar personas y vidas. es una sensación nada más. encantada de discutirlo y de pensar formas en las que vivir políticamente sea una cuestión de acceso universal (y no un ticket de museo).

* respecto a la fecha de la quema de mujeres en la fábrica hay versiones distintas, en 1857 fue al parecer la primera manifestación que derivó más tarde en el exterminio colectivo:
- http://centros.edu.xunta.es/iesgamallofierros/webantiga/web_filo/8demarzo.htm
- http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/features/WCMS_152727/lang–es/index.htm

el colonialismo de la fantasía blanca

facebook_pikara

no suelo aceptar en facebook a nadie que no conozca personalmente. ayer a través de una amiga pude conocer el estado de una persona, a la que precisamente desconozco, que hacía referencia directa a mí, con nombre y apellido. en realidad no voy haciendo caso a la gente que no conozco e intento hacer menos caso aún por facebook… pero anoche no me podía dormir pensando en qué me gustaría poder decir al respecto.

la persona dijo lo que dice la imagen que encabeza el post y alude al texto publicado en revista pikara en enero de este año.

a ver, igual esta persona leyó el artículo muy en diagonal. es lo más probable, lo único que puedo pensar. no pilló que se trata de una experiencia y una percepción tardía de la experiencia y que es muy personal y situada. de hecho (anécdota), hasta a la pornoterrorista le pareció que me sobreexponía con este texto. y además, ante el impacto de que el texto fuese de los más leídos de pikara, compartido por diversos medios, escribí esto. la cantidad de agresiones que empezaron a haber en los comentarios obligó a la editorial a cerrarlos en un abrir y cerrar de ojos. y esto no es censura, esto es purita autopreservación feminista. (y esto ya es otro tema, pero el poder intenta hacernos creer que censura es también no dale la voz al enemigo…)

esta persona leyó en diagonal el texto porque su etnocentrismo le impide ver que no todo el planeta es como su barrio de ¿madrid? a ver, lo vuelvo a explicar para las que no lo sepáis y aprovecho de aclarar un poco cómo están las diferencias en el mundo. en chile el aborto es absolutamente ilegal, no importa que tengas un feto de 10 cabezas que te va a estrangular por dentro, no importa que tengas 8 años y tu padre te haya violado (¿tendría que decir follado para no herir la susceptibilidad de una chica “pro-sex”?) desde los 3 años hasta lograr tu embarazo, no importa que no quieras tener un hijo. en chile en el año 2004 la iglesia católica había retirado de circulación en las farmacias 3 veces la píldora del día después. si eres una pija nada de esto importa mucho. puedes viajar a europa, puedes pedirle ayuda a alguien. si eres una pija probablemente no podrás entender que un embarazo no deseado, y que se te obligue a tenerlo es también una violación. porque “violación” no es sólo el polvo en un callejón oscuro donde te folla un negro ante tu resistencia (esto es en las películas y pone mucho, pero violación son muchas otras cosas que lamentablemente no adorna el imaginario cinematográfico con tanto ahínco).

me parece que el comentario de esta persona deja ver muchas cosas que me gustaría cuestionar aquí desde mi posición. básicamente porque me dan rabia, me agotan y me angustian. me angustia el feminismo pro-sex que lo único que sabe es mirarse a sí mismo, esta actualización del feminismo blanco y aburguesado que tanto se ha cuestionado pero que escurre por todos los rincones, porque para más inri coincide con que son las voces que el poder actualiza. los medios oficiales les dan voz porque son cuerpos que no disrumpen nada, cuerpos blancos, europeos, hegemónicamente guapos, flacos. cuerpos y subjetividades que no tienen capacidad de empatizar con otra experiencia y otra visión que no sea la suya, cuerpos que se erigen como la transgresión absoluta aunque apenas transgredan el imaginario de su papá progre, y con mucha suerte…

llevo un buen tiempo trabajando para que existan espacios como la muestra marrana, pensando y repensando las prácticas postpornográficas, intentando hacer diálogos entre las ideas y las prácticas, mi investigación y mi vida son, a este punto, bastante indifirenciables. y digo esto no para darle más legitimidad a mi voz, digo esto para que se entienda cómo me frikea que me digan que “criminalizo de forma esencialista a los hombres” ¿perdón? ¿hola?

es un asunto al que una le ha dedicado bastante tiempo el de pensar los mecanismos de excitación sexual, los propios y los impuestos y las violencias que hay en ese terreno y en otros paralelos y/o autónomos. de hecho el texto precisamente cuestiona la naturalización de las agresiones que, sin cuestionamientos, quedarían en el terreno de lo normal. no hago ningún paralelo entre fantasía y agresión sino para hablar que mi imaginario infantil estaba permeado por el patriarcado, y ni siquiera lo hago por juzgar, sino exactamente para denotar lo pantanoso de este terreno.

tu fantasía nunca será mi agresión. mi agresión es mi agresión y punto. así como mi fantasía no ha de ser la tuya, y un largo etcétera. no pretendo para nada meterme con los mecanismos de excitación de nadie ya que es un curro que nuestra cultura heteropatriarcal nos obliga a hacer de forma bastante solitaria (y he allí otro por qué de encuentros como la muestra marrana). por qué planteas que quiero dar lecciones si lo único que pretendo es comprender la historia de mi coño???

para mí el único tema es el consenso. sin apellidos, consenso y punto. no puedo aceptar la lógica del “consenso implícito” justamente porque en esta cultura heterocentrada lo implícito es todo lo que reproduce las cosas tal como están. y bien que nos han jodido, hasta el punto de que no se reconozca como agresión una cosa que han hecho contra mi voluntad y dormida, hasta el punto de que se me tilde de “criminalizar la fantasía” y de “dar lecciones” por favor… tal como dice xara, es como decir: me encanta la asfixia pero el tratado de ginebra contra la tortura la prohíbe, me criminaliza porque a mí me encanta que mi novio me asfixie… joder, para cuándo el taller de comprensión de lectura (y de comprensión de la realidad) feminista?

creo que europa nos hace mucho daño. siento que tus privilegios me criminalizan y me maltratan, que intentan desesperadamente y por facebook, hacerme sentir impositiva por una experiencia personal y situada. para las posiciones blancas y burguesas los propios privilegios son extensibles al mundo entero, y esto me duele. me duele de forma personal y política (que vendría a ser lo mismo), me duele como me duele el patriarcado cada día que me lo encuentro en los pasos fronterizos, en la jerarquización brutal, en la explotación de lo feminizado, en la exclusión por cuestiones de raza, condición social y sexual, me duele como la dinámica pija y heterocentrada sigue cada día imponiendo su autovictimización de carrefour. y mi dolor se convertirá en rabia y en acción, y la escritura es esta mañana para mí, también una forma una acción y de resistencia.

#THF2014

thf

 

se sabe que todas las jornadas previas se suman en cantidad y experiencia a estas, inevitablemente. no se sabe qué va a haber, ni orden ni emergencia. no se sabe si habrán rayos esa noche. se puede preveer la cantidad de satélites que sobrevolarán la zona, incluso su intensidad. no se puede saber si habrán nubes. hay, como siempre, un terreno impredecible: la red puede caer. no se sabe qué definición cerrada encontrará aquello que realmente nadie quiere acabar de definir. no se quiere definir. no se debe pedir disculpas. no se deben aceptar las condiciones de vulnerabilidad previamente dadas. se pueden elegir.

se hidrata el cuerpo social, se alimenta con un poco del trabajo de todas: cientos de manos muchas veces al día gestionando la propia mierda encapsulada en esos espacios del residuo. muchas veces al día cruce de miradas + cableado invisible, conexiones siempre imperfectas, microcontroladores que se autogeneran, spam. spam del bueno, etiquetas y muchas tetas, las mismas cosas dispuestas de otra forma en la mesa; otra configuración = otra mesa. la disección nunca fue tan buena como cuando nos la hicimos a nosotras mismas. etc.

frases largas. frases largas + torpeza de la boca hispana vertebrando en la otra fonética. desfigurar la lengua del imperio, desfigurarla con una fonética de la resistencia. pero si ya hay mil fonéticas pensando el feminismo. pero si ya existían antes de todo esas cosas impronunciables, el feminismo, sus tentáculos en todas las bocas y en todas las lenguas, en esa espuma que llaman saliva, supurando, y redes que no se caen simple o tangencialmente ante la provocación de un router. frases largas + sueño profundo, y entrecortadas las palabras por gestos, por trayectos subterráneos, cementerios virtuales de memoria feminista. frases largas e invertebradas, sujetas al mar de la llaga, al sonido del viento, a la ubicuidad de lo emergente. retales, restos y un sinnúmero de ideas que se cruzan más acá del wi-fi.

podría ser esa muerte que (nunca) imaginamos o el ingreso a lo desconocido del cuerpo, iba a decir, a lo descosido del cuerpo, a toda esa supuración (y sus orígenes) cuyos indicios a veces excreta la materia en su configuración total y completa. quiero decir, que este hardware gastado que es nuestro cuerpo sigue aún siendo territorio desconocido. entonces tocarse el coño cubierto de drogas blancas, entonces reboot, entonces el coño descosido en fase de decolonización. coño vuelve a renacer siempre contaminado por la industria farmacológica, pero ya no tanto, cada vez es más corto, ahora ha sido una autointoxicación, y algo más renace que un coño kilómetro cero, algo del más acá de la aritmética, más acá del algoritmo sucede un drama extremadamente exquisito. y me pregunto si serán suficientes estos gestos. tantos gestos, tantas feministas, tanto asunto que discutir, tanta cosa que resolver, y mi corazón hinchado de nueva/vieja amistad me susurra, me grita que todo es posible. hay un pacto renacido en cada contacto. hay un contacto en cada gesto. y entonces, mi coño se convierte en corazón.

 

 

*** THF

…pero ¿pueden existir escuelas queers de teología?

más invitada por las amigas que podía encontrar allí que por la curiosidad en sí misma, asistí a algo que parecía ser el hito fundacional de una estructura académica-freak y descentrada de la institución, extraña como el formulario desconfigurado de google docs en el que había que apuntarse.
no es normal encontrarse con una monja (hábitos de monja sic) en la mesa de una conferencia queer. si se lee la palabra queer en su traducción literal al castellano es “rarito”. rarito es pues lo de la monja… lo que no es monja es la historia socio-política de la palabra queer, no sé si me explico. de momento no han habido monjas en esa genealogía, al menos no en la oficial mainstream deluxe, y que este fuese el momento de su aparición, la verdad, me llenaría de gozo místico o al menos, de un poco de satisfacción transgresora. soy muy normativa o es una cuestión de representación que vea en los hábitos de la monja a una institución entera. es verdad que muchas mujeres fueron monjas para que la sociedad las dejase en paz, que muchas querían conocer y aprender, que muchas querían a otras mujeres y el convento prometía la posibilidad de una especie de harem invertido. también creo que a las monjas de alguna forma se les ha expropiado el ser mujer, porque algo debe pasar con los códigos de la feminidad que en ellas se extravía. existen maravillosas historias y mitos sobre monjas, sobre sus mazmorras, sus tácticas de contingencia, sus afectos y conocimientos. y eso es en parte (en su mejor versión) la humanidad y la religión: maravillosas historias y mitos sobre sí misma.
ayer, en el mismísimo “día del señor” nos juntamos algunas curiosas a escuchar aquello, esto de la escuela queer de teología.
tengo que reconocer que después de tanto tráfico del concepto, después de tantas idas y vueltas transcontinentales, no podría decir con exactitud qué es lo queer. es lo que me pasa con el arte, llega un momento en que resulta difícil definirlo. con la teología aún peor. si bien se supone que es el estudio de dios (en el original con mayúsculas), en general ha habido una hegemonía de dioses en ese estudio, predominando, again, el dios cristiano. vamos, que cuando se dice “el cuerpo de dios”, la mayoría imaginará a jesús o como mucha abstracción, una hostia.
en la actividad celebrada en la bonne ayer había una monja (la teresa forcades, que la verdad es que me encanta, y además valoro mucho su devenir símbolo sexual, su capacidad de desplazamiento y su absoluto frikismo) y dos académicas, una alemana y otra británica.

*
cuando judith halberstam habla de la metodología queer se refiere a una que “supone una cierta deslealtad a los métodos académicos convencionales” (2008, 32). pero en la estructura de ayer no había ni el más mínimo desacato a los métodos académicos convencionales, sino un amplio escenario, una mesa, tres micrófonos, una lengua hegemónica, unas referencias bibliográficas y un titánico esfuerzo retórico por invertir el signo de la opresión religiosa. vamos, que estructuralmente bastante poco queer era el formato.
impulsada por mis amigas ausentes, intenté tomar nota de cada idea que se exponía, pero esto desde mi condición impedida para hacerlo con total fidelidad: no tengo una cultura religiosa muy extensa. me bauticé como gesto de rebeldía ante mis padres ateos, y por extorsión del núcleo ampliado de la familia a los 8 años. aunque mi abuela se esforzó por hacerme catequesis, a mí me importaban más las galletas y los helados que sus palabras sobre la biblia. a los 14 no me había arrepentido, pero me inclinaba más por la lectura de aura, y había vuelto a la desconfianza total por estas estructuras de religiosidad tan cerradas de las que había renegado (por influencia de mis padres) hasta los 6 años. durante mi vida he desarrollado una espiritualidad híbrida y extraña. tengo un altar, pero le pido a mis muertas y a santas no reconocidas, como karol romanoff (la primera santa transexual de chile), practico rituales inventados, diseño actos de transgresión simbólica, leo el tarot…
mi otro gran problema para poder pillar con fidelidad lo que se exponía era el inglés. no porque no entendiera nada, sino porque nunca estoy completamente segura de entender correctamente.
pero seguramente el mayor problema que tuve fue poder desplazar lo queer a un terreno metafísico. la exclusión a la que se han visto sometidos los cuerpos e identidades queer no me parece un asunto precisamente metafísico, todo lo contrario. la opresión no es una cuestión abstracta es, para desgracia de una inmensa minoría, algo material. a pesar de eso, me pareció un ejercicio retórico “bello” el intento por proponer una etimología alternativa de la palabra queer que hizo la forcades. yo también reconozco la hegemonía anglosajona en su etimología (leámosla también como genealogía) y me gusta que sea desacralizada, revisada, puesta en cuestión. pero claro, los ejercicios retóricos vuelven al terreno de lo inmaterial, y ¿qué coño hacemos con las exclusiones, las opresiones y todo aquello que afecta materialmente a algunos cuerpos específicos?.
a mí me parece que una gran y justa crítica que se le ha hecho a algunos feminismos precisamente tiene que ver con esa generalización dada por el feminismo blanco de clase media que busca unificar la categoría mujer como un eje de opresión sin matices demasiado significativos. creo que en parte lo queer surge de allí, de la resistencia a esos discursos, de la necesidad de reclamar opresiones cruzadas, enmarañadas, superpuestas, que no afectan a todos los sujetos, en este caso, mujeres por igual. pero en un punto (y aún asumiendo que el misticismo ha sido excluido de los campos del conocimiento o de lo legítimo), las concepciones cristianas de lo humano son planas y unificantes. es más, la religión ha dividido en dos los géneros posibles, se ha acoplado a la heteronorma, ha matado y asesinado, ¡incluso ha quemado libros! de ahí creo que viene una gran y principal resistencia a todo lo que huela mínimamente a iglesia (sé que estoy unificando iglesia, religión y espiritualidad, pero es que ¡eso es lo que ellos mismos hacen!).
es guay que existan monjas y curas simpáticos, tendientes a lo social, con espíritu revolucionario, pero llegado un punto en su activismo me resulta difícil no preguntarme por qué coño siguen dentro de la institución. una institución francamente de mierda, asesina, opresora. una institución que condena la autodeterminación corporal, que en chile hasta el día de hoy prohíbe la píldora del día después (ni hablar de aborto). esa institución que resguarda unos protocolos que hacen de este mundo uno menos vivible, y ahí otra vez no entiendo el por qué seguir acoplado a ella.
evidentemente no quiero cuestionar la experiencia mística. pero la experiencia mística en sí tiene infinitos lugares de desarrollo, no puedo yo venir a confirmar la hegemonía eclesiástica como un espacio de desarrollo espiritual, simplemente no puedo. así mismo me cuesta aceptar que sigamos ad infinitum desmaterializando las opresiones (así como los católicos hablan de un “pobre” genérico, de un “pecador” en infinitivo), porque en algún momento de la charla me pareció que en un intento por sacar a la cultura religiosa de los parámetros en los que ella misma se ha situado todo recaía en un espacio abstracto y generalizante. que claro, todos los cuerpos sexuados son colonizados, pero no puedo sino decir que, lamentablemente, hay algunos más colonizados que otros. esto me sonaba en un punto a lo de “yo no creo ni en hombres ni en mujeres, creo en las personas”. brutal. personas, claro, pero como decía la itzi “no somos globos de helio suspendidos en el limbo social”. nunca olvidaré una viñeta donde una niña le dice a un niño “todos somos iguales” y el niño le responde “sí, pero yo soy más igual que tú”.
entonces yo ahí, sentada durante 4 horas en una charla, escuchando a la profesora alemana decir que todos los cuerpos son colonizados, que la violencia epistémica de lo “normal” nos afecta a todas, que la crítica queer teológica no es sólo contra el disciplinamiento de la heteronorma sino con toda regulación a la que está sometido cualquier ser humano, y sí, hace sentido, pero ¿es lo queer el espacio para invisibilizar el atentado masivo, la bomba atómica de lo simbólico que es la heteronorma? y aún más, la profesora alemana citando a said, a spivak, a mbembe, y todo un auditorio blanco escuchando atentamente mientras afuera una asociación de trabajadoras vendía empanadas en el break, y allí las únicas dos mujeres negras del encuentro.
bueno, como ya dije arriba, no sé si me enteré bien de todo lo que se dijo. además “sólo” aguanté 4 horas (el evento duraba hasta las 10pm). pero dejo aquí parte de mis sospechas, principalmente porque (sara me animó a hacerlo y) pensar y conversar de estos temas juntas, quizás, nos haga menos humanas.

porno para mujeres (u hombres blancos, guapos e ilustrados)

ay, me encantan estos tíos, tan blancos, tan guapos y tan ilustrados, explicándonos cómo es el porno (¿porno? ¿qué es eso? ¿en serio que es así?). el compañero ran gavrieli nos expone con inmensa generosidad en esta charla una fabulosa explicación de lo tóxica que es la pornografía y hasta qué punto contamina nuestras vidas. claramente necesitamos de compañeros de este tipo, con todo este conocimiento y formación, necesitamos a un profesor de estudios de género de la universidad de tel aviv para que nos explique (de primera fuente) los efectos de la pornografía mainstream en nuestras vidas. y yo digo GRACIAS. gracias porque sin este tipo de testimonios OBVIAMENTE no nos daríamos cuenta de lo nociva que es la pornografía. sin testimonios de este tipo no nos daríamos cuenta de lo mucho que afecta a la construcción de nuestros imaginarios. porque con los más de 20 años de trabajo deconstructivo de annie sprinkle, y tantas tantas que no pararía de nombrarlas en dos páginas, evidentemente no nos basta para saber cómo opera la pornografía mainstream. necesitamos chicos apuestos y jóvenes que vengan a explicárnoslo, que nos hablen de sus sentimientos, de las repercusiones del porno en su autoimagen, en su sexualidad, porque… ¡nos interesan muchísimo estos gestos magníficos de responsabilidad social! nos parece admirable. sus propuestas de “sexo emocional” son indudablemente las correctas y las más adecuadas a mi estilo de vida (del todo desviado). años de postpornografía, de discusiones, asambleas, experimentos y creatividad, décadas de feminismos no alcanzan para dar este vuelco sobre la emoción… no, suerte que llegó ran a decirlo. afortunadamente contamos en este planeta con su ética erótica que, aunque parezca un calco de lo que en los ochentas decía la dworkin (suavizado con la sensibilidad propia de todo hombre joven y consciente de la dramática situación de la sexualidad en la era de la heteronorma), pareciera que nuestros oídos lo escuchan por primera vez. lo hemos oído fuerte y claro y a ran no le ha hecho falta siquiera decir una vez la palabra PATRIARCADO, ni la palbra CAPITALISMO!!! no ha tenido que rebajarse con asuntos tan mundanos. tras haber visto este video siento que todo se aclara en mi mente y en mi cuerpo. siento que he aprendido algo, la parsimonia con la que DEBEMOS abordar la sexualidad, y por supuesto el autoritarismo, porque sí, hemos llegado a este punto: un hombre joven, guapo, ilustrado y con recursos decide (repito que en un gesto profundo de pedagogía y generosidad social) explicarnos el por qué dejó de ver porno (y el por qué todas deberíamos dejar de hacerlo).

resulta claro que ran no se ha planteado exponernos de alguna forma diferente, que no sea protegido por la legitimidad que TEDxJaffa le da, su posición. quiero decir que a ran no se le ha ocurrido en ningún momento hacer algo taaan inútil como hacer su propio porno, u organizar algo, no sé, generar discusión y acción en un formato menos jerárquico que una charla o una clase. eso se nota muy claramente en cómo habla, y yo, para su desgracia, ya estoy muy cansada de estos chicos listos de la universidad que con su belleza y su clase nos vienen a enseñar no sólo lo que deberíamos hacer (y lo que deberíamos dejar de hacer) sino sobre todo, lo muchísimo que se lo han currado y lo terrorífico de su propia situación. qué cansancio ran, de verdad… qué poco original.

selfies: mi -nuestra- genealogía de la agresión sexual


hace un par de meses hice una especie deselfie que ciruló muchísimo en internet. los selfies al parecer son para eso, para que te vean. te haces una foto, y la cuelgas. no, te haces varias fotos y eliges una que cuelgas. no, te haces muchas fotos en las que estudias cómo quieres verte y luego ya puesta, te haces unas cuantas en la pose ideal y eliges la mejor.

es por eso que los selfies muchas veces tienen esto de súper estudiado que de alguna manera les resta credibilidad. es como el episodio de black mirror donde el personaje muere y es reconstruido a partir de sus registros en las redes sociales, y claro, por supuesto que la réplica era más hermosa, más lista, más simpática y más amable que su original (pero a la vez inolora, sosa e incluso rayando en lo nada, sin posibilidad de odio, ni de rabia, ni…).

el selfie que hice hace un par de meses no tuvo tanto ensayo previo, quizás apenas este blog. en realidad fue un selfie de emergencia, una reacción ante mi propia memoria, ante mi rabia. cuando junté todos los cabos sueltos que articulé en esa imagen (que es un relato, que es una narrativa en la que hay muchos espacios vacíos y memorias recortadas).

me vino tanta rabia que visualicé pocas reacciones como viables:

a) mañana me hago scum y salgo a cortar pollas, a dedicar mi vida a la castración como si no tuviese mi existencia otro sentido, esa será mi misión.

b) tengo que buscar métodos de asesinato selectivo y que no me hagan entrar en sucesivos procesos judiciales.

c) una bomba atómica que reviente al planeta tierra en su totalidad no es una mala opción.

d) escribiré, esa será mi bomba, mi artillería, mi munición. escribiré hasta dar asco, hasta dejar de ser yo. me convertiré en todas las que puedan ser yo. mi bomba no tendrá pólvora, la pólvora será mi voz. escribiré porque no tengo dinero, porque no tengo otros medios para matar y porque es una forma que, sin carecer de poesía, podría con un poco de suerte llegar a ser explosiva.


en mi atontamiento y resentir intervenido por sustancias ilegales me incliné (en un gesto sorprendentemente moderado) por la opción d).
entre escribir y publicar hay apenas una letra “y”.
publicar, hacer público algo. “lo personal es político”. “el silencio no te protegerá”…

*
empecé un proceso lento y laborioso en el que escribir fue lo de menos. lo complicado, o lo que requería de mí un estado energéticamente consistente, era enseñarle lo escrito a alguna gente, someterlo a revisión. al ex-novio, a la madre, a la amiga, al hermano, a la amiga, etc. cada vez era una conversación, un repensar la construcción interna de la bomba, su relojería. y también un doloroso revivir la relojería del patriarcado, y digo doloroso no precisamente porque se me reviviera un ardor en la vagina o el rasgamiento de alguna carne, sino porque, JODER, ¡ojalá hubiese sido yo la única! pero no, va a ser que no, que el patriarcado opera globalmente y en todo contexto, que lo hace de forma distinta pero nos afecta a todas, que la agresión no es una batallita más en mi biografía sexual (ojalá lo fuera sólo en la mía), que una vez que una lo suelta, van y lo sueltan tres más, y después las otras tres resulta que lo sabían porque a su hermana, prima o sobrina también le había sucedido. y entonces esto es una caja de pandora y nada más lejano a una confesión.

después de tanta charla, de tanto análisis, cervezas vienen cervezas van, después de eso y mucho más pues ya no me quedaban ni ganas de publicarlo. pero en un momento del proceso (no sé cuál) esto se había convertido en algo que superaba con creces la terapia personal, la catarsis y la camaradería. el “proceso” había ganado comillas, ya no era sólo mío y esa bomba no era sólo MI bomba. la tenía que colocar.

*
lucía está tendida sobre una piedra de grandes proporciones que es sacrificial. su intimidad será expuesta y examinada por clicks, hipervínculos, movimientos cortos de la muñeca empujando el ratón.

*
comments: mujeres diciendo estar “aterrorizadas” por sus hijas, por lo que les pueda pasar. mujeres llorando, hablando por primera vez en el precario espacio de un “comment”. las violadas, todas violadas, abusadas, manoseadas. las manoseadas agradecidas. los arturos también agradecidos. aprovechando para hacer crítica social, que la televión, los medios, el poder, ronald reagan, la CIA, un poco de autocrítica quizás, sólo un poco. abrazos a los sobrevivientes. críticas a la falta de honestidad, al engaño, al aborto. indignación. indignación por el aborto mal cobrado, por no interponer una denuncia a la brevedad. “el aborto se convierte en un secreto patógeno”. entrañas removidas. hombres “pidiendo perdón por el simple hecho de ser hombres”, “me duele formar parte e este género agresor”. otras que dicen “soy producto de una violación”, “mis hijos son fruto de violaciones”. muchos muchos muchos incansables estereotipos de género: la sexualidad desde el punto de vista femenino. oriol me recomienda hacer psicoterapia como “palitivo” y para autogestionar las experiencias que he tenido que pasar, aunque confiesa que en el fondo es un asunto mío (¡gracias!). callar y aceptar = cómplice. víctima, víctima, víctima. personas removidas. comentario porno-abolicionista. comentario negacionista. comentario que incluye un “gracias a dios” (y dios escrito con mayúscula). comentario contra la infidelidad. comentario pro-pareja. comentario llamando a que el aborto siga siendo ilegal en chile (sic). comenario dando un millón de gracias. más violadas. comentario eco-escencialista, oda al útero como epicentro de la energía que mueve al universo. más violadas. más agradecimientos. la revista decide cerrar los cometarios por exceso de agresiones. tres pingbacks.

(en meneame hay 456 comentarios sin moderación)

*
la verdad es que selfies de este tipo resultan en un punto un poco agotadores. yo no había alcanzado a compartir el artículo (esta entrada es primera vez que lo hago), y ya había sido compartido más de 60.000 veces en facebook. en pikara me dijeron que era el segundo artículo más leído de la historia de la revista (más de 120.000 visitas). y luego el feedback, gente que me escribía sin conocerme para contarme sus cosas, gente que se refería a mí de forma grandilocuente, gente poniéndome una mano en el hombro y con gesto compungido diciéndome “leí tu texto”.

creo que lo más complicado de gestionar para mí fue justamente lo multifacético de las lecturas que se expandían sobre el texto. alguna vez hablé aquí de algo parecido. ese descontrol que hay sobre la apropiación de los textos, que es en el fondo su sentido, pero que da una sensación de extrañamiento curiosa cuando el personaje al que se refieren las lecturas eres tú. y todo se vuelve bastante ficcional, o no, porque en realidad hay muchas que están aplicándolo a su vida, y la sensación de estar afectando, aunque sea de mínima forma, la vida de otra persona que incluso no conoces es especial y bastante poco ficcional. pero bueno, me llenó de confusión, y tenía pendiente este post que estaba bloqueando al blog entero.

tengo la grandilocuente sensación de que todo el mundo ha leído este texto, pero por si acaso alguien lo perdió, acá va:

Mis silencios no me habían protegido. Tu silencio no te protegerá.

Audre Lorde

 

Las estructuras del riesgo

Me vi a los 23 años en un motel parejero de Santiago de Chile. Tenía novio, pero estaba demasiado aficionada a la autoridad de ese profesor que era mi amante.Creo recordar que nos pegamos un polvo triste o flojo. Mi cuerpo ovulaba y me sentía más inclinada al tribadismo que hacia la penetración. Tenía mucho sueño. Quedaban 2 condones, le dije que NO podríamos follar sin, y me dormí.

Desperté con el tipo corriéndose dentro mío y la sensación de que esto me costaría un embarazo. Un mes después estaba abortando en una clínica clandestina de un barrio periférico de Santiago. Durante años mantuve una relación tensa, esporádica y ambivalente con ese profesor que, aun sin saberlo, me había violado. Hasta el día de hoy él no sabe interpretar mi silencio. Del silencio no hay nada que sospechar.

Para resolver esa violencia, la de mi violación, tuve que recurrir a otra violencia estructural: un aborto ilegal en Chile. Tuve que pasarle el cuerpo a una persona que no conocía, en un lugar que no sabía dónde estaba, para que me inyectara algo que no sabía qué era y me sacara eso que no tenía nombre como consecuencia de un acontecimiento que yo no había provocado1.

Mi novio de aquel tiempo asumió la mitad del pago (500 euros en 2004), la compañía y los cuidados. Omití las verdaderas razones del embarazo y culpé a la mala fortuna. Me declaré parte del 1 por ciento de personas a las cuales se les rompe el condón. Dije que siempre había usado condones, cosa que, hasta un punto, era completamente cierta. Durante los cuatro años posteriores al aborto usé anticonceptivos y condones al mismo tiempo en cada penetración. Si el preservativo no era cien por ciento efectivo, debía aumentar el control de mi integridad a través de la hormonación sostenida.

Ahora me pregunto cómo pude haberme quedado callada, cómo pude yo invisibilizar una violación. Me doy cuenta de que llevo una vida asumiendo que dormir con alguien, desconocido o no, es un riesgo, como si se tratara de una pastilla rosa en una fiesta o una película sin reseñas. Un riesgo que se toma porque la vida está llena de ellos y no pasa nada, y ante la evidencia de agresiones sexuales y sexistas arraigadas como tumores en lo profundo de tu cuerpo y tu memoria, sientes vértigo y una sensación de propio desconocimiento, pero sigues viviendo y haciendo lo tuyo, incluido el feminismo.

Pedagogías de choque

Viví hasta los seis años en Alemania protegida por una fortaleza de sudakas exiliados por la dictadura de Pinochet. Nunca nadie me tocó un pelo. Fui una niña rabiosa y dulce a la vez. En 1985 viajamos a Chile. Se hablaba de “retorno”, a pesar de que yo pisaba por primera vez ese territorio que se me había descrito desde la nostalgia como lo más entrañable del universo, siendo que no era sino un enclave de neoliberalismo, represión y pobreza.

En esos días un primo comenzó a llevarme detrás de las puertas en las reuniones familiares. Él tenía catorce y yo, seis. Me besaba metiéndome la lengua profusamente, lo cual me resultaba asqueroso y perturbador, pero como existía la posibilidad de que se tratara de prácticas habituales en este nuevo contexto, no supe cómo reaccionar.

Migrar implica desorientación. Había llegado a un lugar en el que me violentaba ver a niños de mi edad pidiendo limosna en la calle, en el que me violentaba ser llamada “ahombrada”2 en la escuela, en el que me violentaba el miedo que las personas a mi alrededor sentían hacia la policía, ¿por qué no podían ser esos besos con lengua parte de esa cultura de mierda a la que me tenía que unir por fuerza para pagar una deuda histórica con raíces biográficas que, de momento, no reconocía?

Un día les comenté a mis padres que ese primo me daba besos con lengua. Me dijeron de inmediato que eso no estaba bien y que hablarían con su madre, mi tía. El pánico que sentí ante la posibilidad de hacer público lo incorrecto—en mi condición de niña alemanota, que no se enteraba de nada y en el contexto de mi ansia por ser aceptada en ese país al cual no deseaba integrarme—me llevaron a desmentir en menos de 24 horas mi acusación. Atribuí todo a mi subconsciente. “Soñé que él me daba besos, no hay nada de lo que hablar con su mamá.”

Así fue como aprendí a besar, escondida detrás de la puerta, obligándome a responder desde la sumisión como si se tratara de un trámite de aduana. Y digo aprendí porque con los años, y a pesar del desagrado inicial, fui asumiendo la experiencia como una eminentemente pedagógica.

Un año después, a los siete, en un mercadillo, un hombre al que nunca le vi el rostro me metió la mano debajo de la falda. Su mano, que debe haber sido del tamaño de mi cabeza, hizo un movimiento rápido y preciso frotándome desde el clítoris hacia el culo. Me quedé como piedra y no me atreví a decírselo a nadie hasta cinco años después. No debía haber ido a un mercadillo con minifalda, era mi culpa. De manera temprana y acelerada se depositó sobre mi subjetividad (y sobre mi cuerpo) la percepción tanta veces descrita de que la agresión es responsabilidad del agredido.

A los ocho años me gritaron por primera vez cosas en la calle. Que estaba buena. Tres obreros de una construcción, a pocos metros. Que estaba rica. Que era una mijita rica o algo así. No entendía cómo era posible que se fijaran en una niña. No me sentí guapa, pero percibí la marca que dejaba la minifalda en mi cuerpo y recordé que mi ropa podía volverme vulnerable.

A los ocho o nueve años, en la playa, el ligue de mi prima de dieciséis, sobrino de una amiga de mi mamá, se aficionó mucho por mí. Era un tipo medio cuico3, rubio, grande, de unos 19 años. Me compraba dulces y me buscaba, le gustaba pasear y charlar conmigo, y a mí me caía bien.

Una tarde en la que estábamos sentados en la playa me dio jugo en polvo. Lo vertió en mis manos y me pidió que chupara esa mezcla de azúcar y tinte artificial mientras él, que me tenía sentada en el hueco que quedaba entre sus piernas, metía una mano dentro de mi calzón y me incrustaba un par de dedos en el coño. No sentí dolor, sólo una insoportable incomodidad. Le dije varias veces que mi madre me estaba esperando, pero él no se inmutó. Mis manos estaban ocupadas con el polvo que debía chupar y no lograba comprender bien lo que estaba sucediendo. Solo sabía que debía evitar a toda costa volver a estar a solas con él. Mi prima estaba encantada con su ligue. No se lo dije a nadie, y con el tiempo el episodio fue perdiendo relevancia histórica.

Pequeña guarra

A los ocho años comencé a masturbarme. Usé la mano, velas, bolígrafos y zanahorias. Usé aparatos que creaba yo misma con calcetines, condones y bolsas de plástico. El manto de lo innombrable se extendió también sobre estas prácticas. Mis fantasías masturbatorias y los juegos a los que jugábamos con mis amigas se relacionaron desde un comienzo con la sujeción y violencia.
Recuerdo médicos que ataban a las muñecas para inyectarles cosas en las venas, proxenetas que explotaban mi cuerpo y lo vendían al mejor postor, tíos que a golpes me obligaban a hacerle una felación a su jefe. Jugaba a estas cosas a solas y acompañada, al tiempo que descubría el efecto narcótico de los orgasmos y me embriagaba con la adrenalina de la sumisión y lo prohibido.

Los referentes culturales dominantes le venían de perilla a estas aficiones. Me sobaba con una amiga en la oscuridad de la cama mientras nos comíamos una polla invisible obligadas por un hombre inmaterial, agresivo y armado hasta los dientes. En el entorno feminista en el que crecí, gestioné estos imaginarios con pudor. Formaban parte de aquello inconfesable, incomprensible e inexplicable.

Pero siendo niña siempre existe la posibilidad de alegar ignorancia. Una no sabe nada de ese mundo construido ya desde hace mucho y apenas siente el derecho a intentar calzar con él. El deseo propio está muy mediado por la capacidad o no de adaptarse a lo que se debe hacer. En un punto creo que es difícil distinguir la diferencia entre deseo y deber. Hay que vestirse, lavarse los dientes, comer. Limpia por fuera sucia por dentro, se puede sobrellevar.

El entorno feminista de mi madre, sus amigas lesbianas, resultaban por cierto estimulantes, pero no eran un muro que dejara fuera al patriarcado. Este último, con toda naturalidad, tenía más poder que cualquier espacio de seguridad feminista, permeando cualquier posibilidad de contención, y de esa forma se incrustaba en mi cuerpo, incluso en las imágenes de mi deseo.

Pactos con la normalidad

Las agresiones sexuales se sucedían como si pudieran dejar de resultarme perturbadoras. En la adolescencia fui carne de cañón de los tocaculos en la calle. Tantas veces ocurrió que muy pronto perdí la cuenta. Una amiga fue violada dentro de su cuarto por un tipo que entró por la ventana. Lo mío parecía, incluso a mí, una levedad que no merecía atención alguna.

Parecía ser que las tocadas de culo, de teta, las metidas de mano, los comentarios babosos en la calle, los manoseos por la policía, eran todas cosas que venían en el pack de ser mujer, que pertenecían al mundo de lo normal, como tantas otras cosas normales que incomodan o duelen. De ese modo, mientras crecía fui naturalizando la agresión, entendiendo que yo era apenas uno más de sus engranajes.

A los 14 años empecé a tener sexo, con lo cual mi universo de agresiones sexuales se amplió. En mi primer polvo fui una muñeca inflable. Aprendí a ejercitar la feminidad como nunca antes. Me hice experta, o al menos eso creí. Aprendí a distinguir entre las agresiones propias de una relación, las que han de ser toleradas, y las agresiones de la calle, que no están bien. Me acostumbré a que siempre me la quisieran meter sin condón, a que siempre me la quisieran meter, a dejarme meter, y hacer cosas que no deseaba.

Hecha un pivón a los 14 me aficioné por los hombres mayores. Me protegí con el mismo silencio con el cual pretendía resguardarme de las agresiones que me amenazaban. De un material bastante acomplejado construí un cuerpo deseable y desenvuelto. Perseguía la autogestión de mi placer, aunque fuese pagando un precio, haciendo transacciones y especulando en la bolsa del machismo.

Inadecuada

A los 15 años comencé a reaccionar. Cuando me tocaban el culo contestaba gritando un par de insultos. Esto no es fácil, porque cuando te pegan un agarrón sin previo aviso tu voz se introyecta, se convierte en vocecita, y cuando al fin se recupera y das con el tono y el insulto adecuados, no hay premio para el desacato del silencio.

Por el contrario, lo que recibes a cambio es bastante peor de lo que has echado. Le gritas “cabrón” y te responden: “Qué tanto fea culiá, qué te creís maraca concha tu madre”. Más rabia y más humillación mordiéndote el culo, comiéndote la cabeza y ahora, más encima, insultándote.

Si bien yo me sentía afortunada porque a mí no me había tocado que un hombre pobre me pusiera un cuchillo en el cuello o una pistola en la cabeza y me la metiera como poseído por un demonio hasta correrse dentro mío, en esos días mi cuerpo joven atraía la agresión en múltiples formatos. Como la que resulta de ir a un casting para modelos de dibujo donde te acaban tocando el coño y dejándote desnuda en medio de una habitación fría, porque “tu cuerpo no va bien”, “no sirve”. Como dormir con un amigo con el que no quieres follar que en medio de la noche te despierta eyaculando sobre tu cuerpo con un gemido apagado. Como hacer autostop en la carretera y como precio del aventón dejar que te metan mano.

También percibir que en la medida en que te vas apropiando de tu placer te vuelves cada vez más inadecuada: demasiado gritona, demasiado caliente, demasiado peluda, demasiado rápida, lenta, gorda, silenciosa o cualquier otra cosa excesiva. Que nunca en la posición precisa, deseada. El juego es poder encontrar en esa inadecuación el rastro de una misma, y pasarlo bien, o simularlo al menos.

Rabia sexual

A los 19 años trabajaba como profesora. A las 8:00 am un tipo me agarró el culo en la calle. Pasaba un policía y lo detuve. El policía lo coge, lo sitúa frente a mí y le dice: “La señorita dice que usted le tocó el trasero. Todos ustedes los de la Pintana son iguales”. Le exige pedirme perdón. El joven cabizbajo balbucea un “perdón” casi imperceptible. “Y usted, señorita, ¿lo perdona?” Digo que no, que una disculpa no me basta.

En la comisaría otro policía toma mi denuncia. Le cuento que este sujeto me tocó el culo. El policía pregunta: “¿Y qué más?” Veo en sus ojos lo que quiere decirme: “Es normal, pelotuda, ándate acostumbrando. Son siete millones de chilenas en las calles. Imagínate si todas denunciaran, colapsaría el sistema, los policías acabarían convertidos en perritos falderos, guardianes de culos.” Toma la denuncia de mala gana, como si fuera una alucinación mía, un comentario burgués, una exageración de clase.

Desde entonces me han vuelto a agarrar el culo tres veces en espacios públicos: en Chile, Bolivia y en Dinamarca (¡este verano!). En estas ocasiones he respondido con golpes, lo más fieros posibles, asumiendo que la respuesta violenta es lo único que me queda, y que al menos me sirve para soltar momentáneamente la rabia.

Sólo momentáneamente, porque la rabia regresa al repasar esta historia. Esta rabia que me da el recuento es también la rabia que me dan mis privilegios y es la rabia que me da saber que somos tantas que es imposible hacer recuentos. La verdad es que no sé qué hacer con la rabia ni tampoco sé medir sus consecuencias, cuando escucho y hablo de lo que ha sido silenciado y cuando tengo que insistir en su desnaturalización (empezando por la mía). Creo que al escribirla deja de ser mi problema. Y quiero hablar desde un lugar no victimizante, pero que al mismo tiempo no convierta la no-victimización en un lugar de silenciamiento.

——–

1 A pesar de la violencia estructural, simbólica y material de tener que abortar en esas condiciones de precaria ilegalidad, puedo decir que el aborto acabó siendo una buena experiencia. La autodeterminación fortalece, y decidir no ser madre fue una inyección de energía para lo que en su lugar deseaba hacer con mi vida. A partir del aborto tuve que hacer con mucha más determinación lo que quería, hacerme cargo de mí.

2 Marimacho.

3 Pijo.

no hay diagnóstico para tanto síntoma

bergen 4 años después.
el software libre si no es una política, si es un mero compilado de funcionalidades, se va a extinguir. una política radical y no institucional. lo político no tiene por qué se cómodo. las políticas que elegimos pueden ser de incomodidad escogida. nadie te obliga a hacerlo, a menos que ese sea el pacto, claro.
pero ¿qué relación puede haber entre un espacio no mixto (en cuanto a género, sexo o prácticas sexuales) y un espacio exclusivamente f.l.o.s.s. ? ¿se puede hablar de la “vigencia” de estos espacios como si se tratara de un yogurt que caduca después de 30 días? ¿se puede cuestionar la legitimidad de su creación, su pertinencia o necesidad?

alguna conversación en inglés sobre oralidad en parís. formas de usar el lenguaje, cómo escribir en un blog. un guiri escucha atentamente a dos tías hispano parlantes desarrollando con dificultad la idea en una lengua que no es la suya.
al día siguiente se concluye, en otras circunstancias, que el exceso de herramientas puede bloquear su uso. quizás el exceso de fotocopias también. los espacios no mixtos quizás sirvan para dejar eso en evidencia, haciéndolo incluso de forma violenta a veces.
(12 horas después un cortometraje. “siento fascinación por el ano”, confiesa con pudor).

trabajar para definir necesidad, justicia, política. y para qué hablar de amor.

después de pasar unas 4 horas en el cementerio de poble nou, junto a la estatua favorita de patri (“el beso de la muerte”) para un reportaje del canal arte para la juventud (sobre la muerte. el programa de nombre “youthrop” o algo así dijeron), a propósito de patri, nosotras pensábamos que a propósito del 4f… en fin, que dando vueltas por ahí, con una cámara siguiéndote, mariana, silvita, helen y yo.  recogiendo todas las flores desechadas (¡en el contenedor!) de un primero de noviembre -día de los muertos, joder!- donde la población va a renovar el espectro floral de su difunto, etc etc etc pensando en nuestra patri (¿de quién es patri cuando se habla de su suicidio en un reportaje milimetrado como un cortometraje?), recojo flores, las dejo en tumbas vacías, la periodista pregunta que qué coño significa eso (comienzo a elucidar la enorme diferencia entre alguien que hace un documental y alguien que hace un reportaje, metodologías disociadas…), ni idea, pura disidencia a la obsolescencia programada (no lo digo, lo pienso), las flores las voy dejando en las tumbas que se ven vacías, abandonadas a la no-renovación. hago dos injertos de flores artificiales. me hago la corona de femen. “apropiación de la injuria” decía la butler. pues eso.
encuentro a katu, y hablamos algo de femen…
me interesaría pensar, colectivamente, estrategias de parasitación mediática.
¿te late?

siempre he deseado que esta desquiciada capacidad de amar responda más a una vitalidad desbordante que a una absoluta estupidez. horny queerness: homenaje a la guarra de molly bloom.

sí caminaba inspirada y en la vitrina había un libro de visualidades queer junto a uno sobre comida mediterránea y a otro de poesía llamado “la llave y el puñal” y tu lóbulo queer clavado en mi ojo queer que acaparaba toda la distancia sí el emblema de toda una política castrada por mi boca chupándote con una ansiedad estética hasta el otro lado de mi pecho atravesándome mi boca que queer no deviene platónica te susurra guarradas tradicionales la convención es su pulpa lengua gastándose contra tu carne ¿qué es una vitrina? ¿qué es un escaparate? yo anclada yo sucia garabato yo caminando medio muerta yo yo no soy yo cuando rozo esa piel queer tuya no soy yo cuando me escapo de la impostura aunque sea a través de un amor banal y subasto mis tres pilchas por un beso tuyo tan queer tan de otro mundo tan desgranada yo bomba rota bomba que no explota un coche que no arranca una red desestructurada o bastante gastada o surgiendo de la nada como alimentos especiales como teorías impresas y traducidas y mal traducidas después vueltas a situar quiero destruir las palabras todas lavarme la boca para empezar de nuevo sacarme este enema rasgarte toda entera con esa diplomacia activista que me llevas (y que me aniquila) porque una disculpa tuya me agrede más que mil palabras porque te quiero guarra y exhausta te quiero jadeante y desgraciada o mimosa te quiero de piernas abiertas de culo abierto clavándomela te quiero agrediéndome aunque no sea yo este esperpento que te habla yo no hablo más no debería me han extirpado la voz con tus tácticas de hombre blanco para el autocontrol y el decoro tácticas autorepresivas decía y aunque esto sea puro “oportunismo estratégico” esto es lo poco que nos queda esto es la nada que puedo ofrecerte clavada en el abismo sin medida que se concentra en tu inmundicia (déjame lamerla) todo eso es desgracia eso lo que me tiene caliente como el punto ciego en el que combustiona una hoja apuntada por una lupa en medio del desierto de atacama un sol y tu culo queer que no me cabe en la mano tu culo vegano tu culo que es sencillamente de otro planeta tu culo de otra galaxia tu culo espasmódio culito agitándose hasta la extenuación tu culo y su ano (mi anillo) tu culo y yo que estoy drogada completamente narcotizada con tu ano tu saliva y tu lubricidad en esta conferencia donde exhudo olor a sexo huelo a nuestros cuerpos chocándose hasta que la respiración se me corta por los líquidos y gases que se produjeron en los puntos de contacto que hilvana tu cuerpecillo queer y mi raja por la que suelto ahora un aroma dulce mezcla de saliva seca sudor y fluidos vaginales por lo que intento cubrir con un cuaderno mi coño que traspasando bragas y pantalón está manchando con espesas lágrimas el asiento porque busco debajo de mis uñas restos de tu piel bostezo y me toco la ingle y escribo “sofisticación identitaria” y más abajo con letra más pequeñita “amor” hasta que me duermo sí me duermo porque no hay nada más aburrido que una persona que contiene estas emociones poco productivas porque el capitalismo nos ha enseñado a volvernos más distraídas ante las necesidades de una mujer porque no hay necesidades en una mujer porque no habría de haber porque algunas incluso sostienen que una mujer no existe y uso el sí como punto final uso el sí como violencia enunciativa porque decir no es lo que nos ha dejado el capitalismo como posibilidad de acción y sus trágicas elucubraciones son cuartetos de cuerda censurados por la moral y una mujer no puede ser tan desfachatada como para decir vamos sí quiero sí deseo como ningún planeta observado por el ojo humano sí me corro y vuelvo a correrme sí mi cuerpo es la caparazón de la ira sí porque han sido tantos los que me han dicho que no puedo amar con esta desmesurada violencia que no puedo hablar tanto ni tan fuerte que da risa como caigo extenuada por la excitación que mi cuerpo es demasiado grande y licuoso y que la esoteria no es ciencia y que la ciencia nos otorga un respiro para volcarnos con mesura y todo eso es lo que me dejas en medio de un beso repetido una y mil veces por tus preocupaciones post-identitarias por tus lametazos y tu pasiva inconstancia y yo secándome por un feedback un ping y por mi conciencia de tener que abandonar este desierto tú desértico pleonasmo o algo más insignificante y yo desbordada y acalorada a más no poder sí necesitaría más puntos aparte en mi vida sí preferiría se sobrepasarían todas las cotas de lo aceptable y seguramente también sería un fracaso pero eso evidentemente no nos preocupa después de los ininterrupidos fallos que la cultura occidental nos inculca con clases magistrales y sus evidencias ante nuestros ojos tantas ruinas y restos rotos y guerras y desamor y vuelta otra vez a planteárseme que no puedo follar con violencia la inadecuación mi amor idealista porque asegura que se puede reinventar y volver a hacer que nadie está preparada para mí porque me desbordo y doy miedo así salida y tan abrasiva hablando de más diciéndolo todo algo más parecido a una salvaje que a un ser humano que dice no cuando siente sí.

lecturas equívocas

¿es la autora de un texto la responsable de las lecturas (equívocas e inequívocas) que de él se hagan? siempre pensé que no. a pesar que desde el año 2001 ya sostenía con garras y uñas que una producción cultural (llamémosle así a un libro, un video o un artefacto artístico) no estaba concluida en su producción sin la asimilación de ésta por un otro (digamos en su lectura, visión o apreciación).
hay entonces, siguiendo la línea torcida que yo misma he dibujado, una situación de “responsabilidad compartida” (así rotulaba la televisión chilena a los contenidos que emitía, como forma de no cargar con toda la “culpa”, con toda la responsabilidad que significaba el emitir a través de un medio sin “llaves de seguridad” un contenido presuntamente impropio) que implica en la constitución de algo su asimilación y por ende una entidad que es flexible e indeterminada y que excede como mínimo a su productora, aunque de alguna forma está vinculada a ella. es como una entidad nueva formadas por agentes que no se conocen entre sí.
cuando teresa de lauretis se lamenta de que su (en principio) revolucionario término “teoría queer” se haya institucionalizado de forma impropia, algo que tenía por objetivo la ruptura total; o cuando judith butler prácticamente se retracta de haber utilizado en un párrafo la figura del drag king para ejemplificar la noción de performatividad, al darse cuenta que una masa que crece potencialmente con cada traducción de su texto define de forma reduccionista la performatividad a través de esta figura, entonces… entonces las veo a ellas algo agobiadas por reencauzar su producción, justo en ese posible punto de fuga que es la asimilación. algo que ellas, a pesar de su cerebro, no logran controlar ni con los más amplios ejercicios de fuerza mental.
fantaseo con una escala evaluativa (y perversa como cualquier estadística) en la que se cuantifiquen las lecturas equívocas de los textos.
¿cómo se puede “blindar” un texto? ¿cómo aprehender el camino que hace lo que sacas afuera, cuando ya no es tuyo?
improbable, imposible y del todo inconducente sería el esfuerzo.
no hay que desconocer la revolución que nace del error. habría más bien que recurrir a este mismo error para abrir las potencialidades de lo que dejó de ser nuestro. pero foucault ya está muerto. y la butler no lee los blogs del activismo hispanohablante. y hay barreras infranqueables entre lo suyo y lo ¿nuestro? que operan como blindajes, como carcasas, como ratoneras. de todas formas, y con más de doce años de distancia, sigo pensando que un libro no es libro hasta que no le hayan comido las esquinas a muchas de sus fotocopias.

sex symbol

entre los 14 y los 20 años follé exclusivamente con hombres que como mínimo tuviesen 10 años más que yo. llegué a meterme con algunos casi 20 años mayores, técnicamente podrían haber sido mis padres. me pagaban el alcohol y la cena, me comían el coño bastante y yo misma era la que me protegía del embarazo. mi madre se volvía loca, quizás porque veía a su hija adolescente metida en unas rigurosas prácticas de prostitución incipiente, y porque en el fondo temía que fuese violada. su decencia feminista le impidió usar esas palabras, nunca dijo prostitución ni violación. no aceptaba que mi subjetividad fuese la de un zorrón y que cada uno de mis actos se rigiera por impulsos experimentales, curiosos y desbocados, pero en cualquier caso, rotundamente voluntarios. salía de bares con el equivalente a 20 céntimos en el bolsillo, sabía jugar al capital y al poder, sabía jugar a la heterosexualidad normativa. se podía ser una conejita playboy en el santiago de los 90.

a partir de los 18 años ya no me bastaba la jerarquía implícita en el contrato heterosexual ni en la diferencia etárea. busqué entonces hombres que fuesen además inteligentes (o lo que el mundo consideraba como tal). entraban en esa categoría profesores, el alumno de deleuze, escritores, o cualquier tipo que acreditara bajo parámetros mainstream cierta competencia intelectual. no era suficiente el género, los años, el dinero, ni siquiera la belleza. necesitaba algo que no pudiese superar con tanta facilidad. mi ambición se centró en el intelecto, cosa que tras poco andar también me pareció suntuaria y pobre, parte de la estructura precaria que sustentaba al poder más hegemónico. así fue como nació mi arrogancia.

mi complejo de lolita me resultaba escabroso. había leído el libro de nabokov a los 15, y me era tan familiar como repelente.

pasados los 20 años, no es que hubiese abandonado totalmente las prácticas vetustas, sino que se hizo evidente mi retirada de la adolescencia. eso de algún modo cambiaba las cosas. me vi envuelta en cenas con personas que tenían niños, hijos de mi misma edad conversando entre ellos, mientras yo me hinchaba de whisky escuchando sobre guarderías, colegios, sicólogos e hipertensión. me aburría.

dejar de ser adolescente implicaba el abandono del paradigma de lolita y un análisis del mismo que debía encarar quizás de manera más activa, observando cómo mi deseo había explorado (e incluso se había acostumbrado a) las sendas de la normatividad radical. me sentía generosa cuando se corrían con sólo posar su lengua sobre uno de mis tiernos pechos. asumía un adelantado rol maternal ante sus eyaculaciones precoces, las aceptaba ante la certeza de que me quedaban al menos 20 años más de sexualidad activa que a ellos, tenía pensamientos sarcásticos y crueles ante sus esfuerzos de contención. jugaba a descontenerles. nunca me importó ser gorda, a nadie le importó. pero algo me hacía cuestionar mi deseo en ese formato rígido que se había desarrollado con tanto éxito y velocidad.

el juego del que hablo sigue sin parecerme inocuo, y si bien siempre usé condón, creo que estas prácticas lúdico-sexuales-afectivas podían llegar a ser mucho más riesgosas que no usarlo. modular el deseo según los cánones de lo correcto no es muy difícil, lo tienes todo a tu favor. sobretodo el acostumbramiento. durante 6 años de prácticas sexuales y afectivas con hombres mayores sólo una vez en la calle alguien dijo algo: “mucha carne para ese perro”. el comentario, que en principio me hizo reír, me costó tener que hacerle coaching a un señor durante varias horas. “no-es-al-go-gra-cio-so” quisieron enseñarme con el mal rato.

a los 21 años el ciclo pernicioso fue roto por un chico 3 años menor que yo con quien mantuve una correspondencia compulsiva y onírica durante unos meses a través de internet. el desarrollo de acrónimos inexplicables para declarar el deseo fue una de las estrategias que inventamos para no explotar del todo a través de unas interfaces digitales que no eran como las de hoy. cuando al fin follamos carnalmente el chico me sorprendió usando maravillosamente bien sus manos, su boca y su polla. su cuerpo me parecía más acogedor que el de un padre. mi descubrimiento fue sancionado por la desgracia a través de un gran robo, en mi propia casa: se llevaron el computador que contenía el proceso semiconcluído de mi tesis de grado. todo duró apenas un par de horas y fue el hecho que rompió el círculo vicioso de la lolita sex symbol de manera placentera y dramática a la vez. pero romper el ciclo de un círculo vicioso no significa necesariamente acabar con él. permanecí años, y hasta el día de hoy lo hago, liándome esporádicamente con personas mayores. algo de simpatía me queda, algo de hogar de beneficencia, de sister of mercy queda en mí. a veces busco a viejos decrépitos en internet para regalarles una imagen que les deje al borde del infarto.

todos esos años me resultaron provechosos, no perdí el tiempo. no sólo aprendí a correrme con personas que ya estaban poco capacitadas para aprender a follar bien, sino que pude estudiar con sumo detalle los simples laberintos de la heterosexualidad y de la norma. detectarlos, leerlos, hacerlos emerger.

con los años he empezado a hablar más y más fuerte, ya no me resulta tan sencillo fluir con los códigos de la prostitución implícita en las relaciones de poder mundanas. tampoco tengo tanta tolerancia con “los ancianos” (que era como llamaba de forma cariñosa a mis amantes), si no siento amor no tolero el gesto amargo de quién está infeliz y apagado. con los años también yo comí coños y entendí desde el primer momento que no es difícil hacerlo, al menos no como me lo parecía tras años de experiencias pobres como receptora de la práctica.

durante ese período aprendí que el rol de sex symbol ha de ser elegido e intercambiable para que tenga interés y sentido, no puede convertirse en costumbre ni en la única vía de relacionamiento. si no es elegido y temporal se vuelve una cárcel o al menos un cinturón de castidad. aprendí que cualquier rol es un juego, un maquillaje, un disfraz, incluso el de los años. aprendí que el rol de sex symbol es tecnología fina del control social y seguramente fue por eso que paralelo a este aprendizaje me volví feminista. entendí que cuando dicen que eres demasiado sexy y que sólo eres eso, es como decirte que le gustas cuando callas, porque estás como ausente.

cuando hoy alguien me dice que su atracción hacia mí se centra en este aspecto de forma exclusiva no puedo sino reírme. me recuerdo lolita cambiando cervezas por roces, besos por rayas de coca. para mí hoy ese es un traje que me pongo y me saco tal como la caridad que practico por internet. y si me lo repiten mucho ya me mosqueo, porque denota una total incomprensión de la maleabilidad del deseo. un no entender que la carreta, finalmente, nunca la moverá mi par de tetas, porque las grandes carretas no van accionadas por tetas sino por inmensidades, porque afirmar el poder del sex symbol como único poder disponible por una, es como decir el sexismo y la oligofrenia de lengua materna. parece absurdo que hoy en día me pasen estas cosas, todavía. en realidad, no deberían sucederme ya, con lo que me lo he currado…

arqueología del corazón, hoy: los lesbianos

el intento de aproximación a la identidad “lesbiano” tiene como motor la búsqueda de modelos de masculinidad no normativa, no así la instauración de una nueva categoría identitaria que sirva, otra vez, de camisa de fuerza. la mecánica se funda en el deseo de disolución de la masculinidad hegemónica, lo cual a ratos parece tarea imposible. el ejercicio, lo más modesto posible, pretende funcionar como un reguero de pólvora, un gatillador de posibilidades no normativas en un universo heteroimaginario a través del desarrollo y enunciación de la figura. me resulta imposible no caer en estereotipos ni clichés incómodos. lo haré porque de otro modo no sería capaz de escribir.

los lesbianos, que me he encontrado por razón, calentura y afinidad, aparecen como categoría sin definición, no tiene marcos claros. no tiene tampoco marcos de representación en producciones culturales tipo, cinematográficas, pictóricas, mediáticas. es básicamente como si no existieran (más allá del comentario estúpido de algún machirulo que se autodenomina como tal para decir “me gustan las mujeres”, otro chiste más provocado por su masculinidad normativa…). pero si no existen ¿cómo es posible que me haya cruzado ya con tantos?

la observación de los lesbianos es totalmente arbitraria, no hay índices de población ni estudios geopolíticos para complementarla más que los que he podido recopilar de manera personal, contando además con una muestra muy pequeña que en esta ocasión hará de “universo”. dicho lo cual y para no quedar cortas de ciencia, la astrología revela que el 100% del universo observado presenta la coincidencia de la luna en la casa 12 (aspectada en un 50% por acuario), información para cuyo análisis me falta lamentablemente conocimiento y estudio. dejo el dato. astrología es ciencia.

los lesbianos son biohombres en general flacos, o pequeños, o gorditos (o la combinación de 2 de estos adjetivos). muchas veces llevan ropa extraña, aunque sea sólo una prenda o un accesorio. tienen un punto estrafalario o atorrante, o los dos. trabajan con la motricidad fina en “labores del género”, o en electrónica, o se dedican al trabajo con códigos, computadores, diseño o sonido. tienen desarrollada una condición estética, pueden manipular sus materiales. podría decirse que tienen buen gusto (aunque muchas veces sustentado en el feismo), lo cual combinado con motricidad fina puede llegar a provocar resultados asombrosos.

la mayoría de ellos parece maricón, o hablan lento, o bajito, o agudo, o mal. pero ser identificados como maricones no les importa; la masculinidad convencional de los lesbianos está rota y desencajada del cuerpo, es un residuo que está más bien en su entorno (bajo la forma del despojo) que en su propia carcasa cultural. por lo mismo su sexualidad se vuelve mucho más interesante. son proclives al uso de diversas partes del cuerpo y al sexo no genitalizado. un polvo con un lesbiano puede llegar a durar varias horas e incluso prescindir de la penetración pene-vagina.
uno de los aspectos más interesantes y definitorios de su carácter lesbiano emerge justamente de la interacción sexual, y corresponde a la apertura del ano que presentan en la totalidad de los casos estudiados. el ano, lugar cúlmine de protección de la masculinidad normativa, cueva sellada por el martirio cultural, se ve rentabilizado en pos del placer y el juego de rol por parte de ellos. felices y sodomizados se entregan a la búsqueda prostática sin ningún reparo ni inhibición. penetrarlos se vuelve un placer difícil de evitar.

muchos lesbianos hablan de sí mismos en femenino. esto puede ser, en la mayoría de los casos, herencia de una cultura vinculada al activismo y al “open source”. sin embargo no hay que engañarse: la mayoría de los biohombres que se autoenuncian en femenino en las asambleas tienen un enorme macho interno dispuesto a salir al ataque después de la “a”. por lo que hablar en femenino en el caso de los lesbianos es un hecho al que quizás habría que restarle importancia. es un accesorio que les da gracia y distinción.

los lesbianos follan con lesbianas o con mujeres de una pluma bollera/torta desmesurada, y si no es así, es muy probable que la mujer de su vida les abandone por otra mujer. esto último no debería atentar contra su identidad de macho, es una bala dirigida directamente a su amor propio, escindido de su condición de biohombre, o no. son un tipo de hombre muy poco machirulo que presentan una relación circunstancial con la heterosexualidad, casual (con lo que puede significar casual en un contexto como este, es decir, tampoco tanto), pero no identitaria.
porque querámoslo o no, los lesbianos nunca recibirán condena social, segregación ni maltrato por su condición de lesbianos. después de todo siguen bajo el cobijo, aún enorme, que les da su masculinidad convencional y tullida a través de sus cuerpos de biohombres levemente rarificados. nunca podrán saber cómo se es lesbiana en el espacio social, en el fondo, cómo se es bollo o torta. tampoco hay ningún carácter programático en su devenir. probablemente eso sea lo que hace que no se constituyan como categoría política. su acción no es a partir de la agrupación sino de la diseminación en espacios sociales relativamente homogéneos.
si pudiéramos encontrar una especie de reivindicación del trago amargo que tiene el lesbianismo, la apropiación del insulto tendría que ser “bollero” o “torto” (que casi se parece a “tonto”). pero esto, es algo rotundamente improbable: la parte menos abstracta de la categoría lesbiana, la parte sucia, es algo a lo que jamás podrán acceder. y creo que en el fondo no lo desean.
por ahora polvos, mis jugos y mi adoración. los lesbianos no son una identidad política, sólo me rompen el corazón.

porno pro-vida


estoy viendo pornografía pro-vida, un canto a la especie humana y su reproducción, un llamado a la ausencia de estrías, a la hegemonía blanca, a la juventud.
si la maternidad es ortopedia y una incontrolable ensalada de flujos, el porno es ortopedia y una constante selección de flujos (no se consignan todos, ya conocemos los que van).
una de las cosas más interesantes y subversivas que para mí tiene el porno (el convencional, el post, el clásico y el cualquiera) es que el sexo que se representa está totalmente escindido de la reproducción y del amor. bueno, “interesante y subversivo” es aquí un eufemismo (por no decir “de las pocas cosas rescatables”) o una exageración (por no decir solo “interesante” que en realidad no significa casi nada). pero bueno, es lo que hay, el mete y saca, el jadeo, el meneo de las carnes. ese es el paisaje que se ha inventado la humanidad para representar lo que es la sexualidad (y esto, lo de “humanidad” es más que un eufemismo o una exageración, es una pura generalidad e incluso una falacia, pero bueno, tampoco nos pondremos tan quisquillosas: sólo es porno) y es un paisaje pobre, tal como la mayoría de la humanidad y es un sistema precario aunque no por ello inestable.
y yo que me he pasado un buen rato mirando este porno que he denominado pro-vida, porque claro, su objeto de representación es la mujer preñada, aquella que exhibe -suponemos orgullosa- su panza como si se tratara de un implante de silicona, y que se somete al calentón que ejerce su representación (no las veo a ellas muy cachonas en realidad) porque sabe que el “money shot” de su imagen (barthes diría el punctum porque los franceses son siempre mucho más elegantes que los gringos) es su barriga de 7, 8 ó 9 meses de embarazo y algunas enseñan el coño, y algunas enseñan la teta, y muchas de ellas ni lo uno ni lo otro, como si la barriga fuera el único órgano sexual de esta escena. digo porno pro-vida porque es lo que pasó después de que no hubo aborto, a lo que se puede llegar, un embarazo digno.
para ser honesta tendría que decir que esta no es una web propiamente porno, sino un compendio de imágenes de mujeres embarazadas que se llama “preggo power” (preggo en slang de internet es embarazada), y de alguna manera su ser sexy, su sensualidad y su atractivo en estado de gravidez es (como un mantra) su “poder”.
(cuando en la muestra marrana hicimos el especial de “mamás cachondas” proyectamos una peli producida por madison young y, aunque tampoco se distanciaba mucho del estereotipo, al menos era lo que el título de la sesión indicaba: una cachonda. a veces en estos ámbitos se valoran cosas muy pequeñas e insignificantes y que fuera de contexto no llamarían en lo más mínimo la atención. pero bueno, tras años de ser la representación de un objeto (porque ni sujeto pasivo se dice, no) a veces una mínima alteración ejerce fuerza… ya, ya, ya lo sé).
alguien podría decirme que si no muestran ni tetas, ni culos, ni coños abiertos esto no tendría por qué ser porno. y podría tener razón, aunque creo que no la tiene. para mí es porno y del convencional. argumentarlo a este punto me está dando más pereza que llegar al final del tumblr (voy en la pagina 250 y no acaba…). sólo quería comentar lo que me transmitió sorprendida una que tuvo un parto recientemente, que estando dentro de la maternidad las enfermeras y los médicos destinaban una sábana especialmente a cubrirle sus piernas sin depilar. por lo visto no podían soportar ver por los pasillos o en medio de la sala de parto unas piernas más parecidas a las de un futbolista que a lo que debería ser una mujer absoluta (una madre sería en este caso el grado cero de la mujeridad). imagino ahora a esos médicos y a esas enfermeras, casi igual que yo cepillándose el tumblr, rellenos de placer al ver a tanta embarazada inofensiva y cuidada, tan blancas y dismuladas en su monstruosidad y deformación.

pausa involuntaria


pues eso, pausa involuntaria de blog, pero no es nada personal, no es algo íntimo sino quizás todo lo contrario. “el documento” está casi listo. la colonia de inmundicias avanza, mis defensas se han ido de vacaciones a un sitio… lejos de aquí.
algunas digresiones en torno a la incomodidad (bicicleta nueva). cargué una “enciclopedia de la mujer” durante 25 cuadras bajo el sol (¿incomodidad escogida?).
el “viejazo” me vino después de cumplir 34 años (los celebraré en junio), día en el que leí este texto que inaugura una potencial serie de reflexiones sobre el tema de género y tecnología, porque ya puestas, nos tenemos que poner serias. entrada oficial al mundo del fango (al “amor más sacrificado y devoto que el romántico” según @misslabores). a todo esto se me olvidó la práctica que describe la imagen, esta captura es de un documental de la televisión que estaba viendo hoy. y tal como con “la enciclopedia de la mujer” hay que editar bastante…
con la blanca callén tuvimos -entremedio- una discusión llena de cosas interesantes que retomar más adelante, además de la catarsis tecnofóbica / tecnofílica y del reclamo anti-cientificista-patriarcal (viva silvia federici!):

>querida, la gocé con tu texto y me conectó, en el momento de la afasia y del río y la luna, con un video-texto brutal que colgó Elena sobre autismo como “otra” -una más- tecnología de conocimiento o epistemología (parcial, escurridiza y quebrada, como todas) que nos revela que no existe sólo “una”…o “la una”. o bueno, que sí la hay, pero es sólo un efecto del poder-saber. nevertheless, me revolví un poco cuando hablas de la repetición y el acostumbramiento: OK a cargarnos el ‘preset’, el deber ser y el dado-por-descontado; pero la repetición y la constumbre es una fuente súper potente de conocimiento experiencial (volviendo al río y la luna). sólo así se apreciarán las diferencias…¿será que me hago vieja y me canso de la tiranía de lo new, de que todo cambie y nada cuaje, del fast food-fast love-fast know? te escribo por aquí, porque “quants més siguem, més riurem”. lots of food, love and know (te debo un mail)
>>gracias blanca, amor de feedback. me gustaría pensar que una observación o experiencia sostenida no tendría que ser repetida necesariamente (incluso el río estancado cubierto de una capa de metales pesados que no dejan entrar la luz cambia de color), es así como se aprecian las diferencias, dices tú. o aparece la diferencia. esta idea en todo caso tenía más que ver con ciertas herramientas (producidas por el capitalismo) que condicionan una “interacción” mecánica que omite totalmente la relacionalidad, el aspecto relacional entre unx y la máquina por ejemplo, la posibilidad de encontrar nuevos atajos (o conjuros como diría el pedro) en cada momento. he estado pensando en cómo distinguir entre las tecnologías que nos interesan y las que no. en ese sentido la orientación repetitiva y acostumbrada de una tecnología me parecía que podía estar apuntando a un objetivo poco interesante, la predecibilidad del smart phone… bueno, gracias por el feedback, de verdad
>sí, santa Butler ya nos recordaba con la performatividad que no hay una repetición igual a otra. aplicado a las herramientas capitalistas, totalmente de acuerdo. hay una tipa (Madeline Akrich) que habla de los ‘scripts’ de la tecnología diciendo que todo objeto incorpora en su diseño, fabricación, etc. ciertos guiones -de género, uso, raza, etc- que tratan de delimitar lo posible/imposible de ese objeto. sin embargo, estos guiones no son inamovibles, aunque haya algunos más tozudos que otros, claro. en el momento en que ese objeto es puesto en relación con otra cosa, con su usuarix por ejemplo, cabe la posibilidad de que sea respondido. un ejemplo paradigmático de dureza y cierre del script sería windows…y mucho peor, mac. la cosa es que la tecnociencia, históricamente, ha sostenido que para que un hecho científico, o una tecnología, se imponga y se desarrolle al máximo, debe constituirse como una “caja negra” inexpugnable, un “móvil inmutable” que sea capaz de trasladarse sin ser modificado. el software libre, en mi opinión, es el ejemplo paradigmático de que se puede desarrollar y adoptar una tecnología sin necesidad de hacer de ella una caja negra: su fortaleza radica, precisamente, en que es algo abierto, modificable e intervenible por cualquiera. sin embargo, la sospecha, malauradament (o no?), es que las instituciones e industria tecno-científicas se están dando cuenta del potencial de esa apertura, no-repetición, diferencia, impredicibilidad, etc que comentamos. y luego vendrán y harán…zas!! “gracias por tu colaboración: son 30€”. total: ¿cómo mantener relaciones creativas y no predeterminadas con la tecnología pero liberadas de su capitalización?…¿cómo montar espacios autónomos en los que sean posibles formas de creación y conocimiento ‘sostenido’ (aunque irrepetible)?
>>claro, esa es un poco la pregunta, y esta era un poco la línea en la que se estaba planteando la aversión a la repetición. creo que es muy importante, y hoy más que ayer, estar preguntándose constantemente sobre si las dinámicas, los procesos y las herramientas están operando en la línea del capitalismo. aquí hay una trampa, porque potencialmente todo podría ser capitalizado. sería una cuestión de tiempo. por eso más bien (y para no deprimirme antes de la acción) pretendo tender a la pregunta y/o al análisis de las construcciones que se producen desde el más acá del capitalismo. por eso me ponen nerviosa a veces las propuestas que se vinculan a la hiperproducción (pasando por encima de un proceso que podría llegar a ser tortuoso), a la vorágine de producir, de hacer, desde un punto de vista muy centrado en los resultados. tengo la sensación de que en la concepción misma de lo que se considera desde el sentido común como tecnología hay mucho fascismo capitalista incorporado, y al menos tendríamos que cuidarnos de no estarlo reproduciendo sin más. por eso era bonito (o terrible, o aludiendo a ello con neutralidad: interesante) lo que se producía en la charla del hidrógeno en el hackthearth, porque si bien el tío tenía a veces unas salidas del todo hippies (que podíamos compartir, creer o no), lo interesante era observar también el absoluto rechazo que le producían sus concepciones a alguna gente, tachándole de “no-científico” (vamos, que el tío encendió una llama con agua… y si no era científico era alquimista que en cierto punto no deja de ser prácticamante lo mismo). este veto de lo “no científico” o lo “no tecnológico” desde el discurso más cartesiano y patriarcal es algo que de por sí me produce mucha sospecha y siendo sincera, también rechazo. respecto a lo que dices de las instituciones que van a sacar cacho de esto (y más ahora, con tanto recorte va a ser que no, si hasta el ministerio de cultura acabará organizando los crowdfoundings!), prefiero confiar en que cada una sabrá a qué causa le regala, dona o aporta su fuerza de trabajo. con tanta precariedad en esto ya deberíamos ser expertas, o al menos controlar un poco.
>qué bueno! tu reclamo de los ‘procesos’ (tecno-epistémicos) por encima de los ‘productos’ y resultados (tecno-científicos), y sus efectos en el mundo que nos toca vivir, es súuuper relevante. de hecho, diría que ése es el core de los estudios feministas de la ciencia y la tecnología. justo hace un rato, acabo de leerme un artículo muy potente de la María Puig de la Bellacasa que se titula “Matters of care in technoscience: assembling neglected things”. En él propone un giro afectivo, basado en el cuidado, en las formas de analizar y relacionarnos con los objetos tecno-científicos. si los construccionistas les metieron una colleja a los positivistas (¿esos que acusan de alquimista al tipo del hidrógeno??), ella se la mete, suavemente, a los construccionistas tachándolos de “tibios” (bueno, así lo resumo yo) y diciendo que su propuesta del cuidado (la de ella) no es que explique la construcción de las cosas (que yo creo que sí porque implica preguntarse por quién se queda fuera o dentro de una tecnología, sobre quiénes recáen sus efectos, etc), sino que es una especie de “compromiso especulativo”, un interrogarse constantemente sobre cómo nos relacionamos, afectamos y somos afectadas, con y por los objetos, “lo otro”, o incluso lo no-humano de manera que contribuya a mundos más vivibles. De alguna manera, critica la “objetivación del mundo” (llámalo fetichización) y las narrativas des-apasionadas (Despret) del discurso científico que borran cualquier rastro de “nosotrxs” -como narradores- y, como efecto, del “otro”. conectado con los “fascismos científicos”, una cosa que me flipó hace un tiempo fue encontrar en periódicos anarquistas de finales de S.XIX y ppios del XX secciones enteras súper detalladas dedicadas a la ciencia y la tecnología. el racionalismo progresista era la respuesta al pensamiento religioso. el rollo es que ahora se convirtió casi en pensamiento único, incluso en espacios “autónomos” (o llámalos x) cuando se trata de hablar de tecnologías, cacharreo y conocimiento.
y lo dejo ya porque tengo un “compromiso no especulativo” con una vida productiva que tengo descuidada.

(lo mismo diría yo)

alfabetización digital / alfabetización sexual

la dificultad que presenta el hecho de coger un mouse/ratón/ratolí, presionar el botón derecho y darle una vez/un click a copiar/copy. hacer doble click/apretar dos veces sobre el ícono del mundo/el símbolo del navegador/el dibujito del mundo rodeado por un zorro. doble click/dos veces click/apretar muy rápido. no, creo que no lo has hecho bien, otra vez. doble click, prueba haciéndolo más rápido, prueba dándole más suavecito. ¿se abre? esto es para navegar en internet. (uso su brazo como si fuese un ratón de carne y ensayo el click izquierdo, el derecho y el doble. mis manos endurecidas por el teclado sobre su carne negra y blanda). insistir en la diferencia entre un correo electrónico y una página web/entre la dirección de mi casa y el planeta tierra/entre el buzón de mi finca y la publicidad de la calle. click derecho, copiar, en la barra de navegador/la franja blanca de ahí encima, botón derecho, pegar. ¿se pegó? otra vez. enter/el botón con forma de “L” invertida y una flecha en ángulo recto, en el teclado (a la derecha).
educar el cuerpo.
y este fin de semana, muestra marrana.

prostitución, porno, o la invasión de la superficie

que te follen con una cámara es prácticamente lo mismo a que te follen con una polla. que te follen con una polla de carne o una de plástico sería igual o equivalente, así como en un plano expandido lo mismo que una cámara. que fuera una webcam o una cámara de la más alta definición sólo cambiaría el resultado de la foto. al final un polvo en un colchón de viscolátex puede ser más cómodo que sobre un cartón, pero eso no tendría que ver con la intensidad o la calidad del polvo: la foto sería de mala calidad pero no por eso peor.
que te follen a cambio de dinero convierte la práctica sexual en un trabajo cualquiera, sujeto a las regulaciones propias del mercado, de la oferta y la demanda, y sujeto también a factores más subjetivos, incesantemente abstractos o enrevesados. el dinero fluye, como el sexo, como el polvo, como las imágenes en la red. el dinero, esa cáscara gris e inerte que a veces guardo fraccionado en mi bolsillo, virtualizado en mis cuentas del banco, como promesa en algunos actos. y se dice “hacer gimnasia bancaria” y sólo se trata de clic’s y firmas, no hay sudor en lo especulado, no hay interés, no hay carne ni horizonte, sólo tierra yerma (o algo mucho peor), no hay nada cuando se habla de dinero sólo mi tristeza emergente, mis ansias de renunciar. por eso vuelvo al porno, y a su análisis indirecto, unas derivas oblicuas, unos paseos nocturnos, un desespero carnal y un énfasis político y radical.
el 50% de los cuerpos del porno son particularmente bellos, fuera de la pantalla, sin la ayuda de la alta definición, de la luz que borra los granos, del photoshop, el ángulo resultón. digo bellos en el sentido más convencional y poca cosa que puede existir, son normalmente bellos.
el otro 50% son los cuerpos que se dejan exponer, aquellos cuerpos que contienen la variabilidad de todas las cosas, los que no se caracterizan más que por un arsenal de particularidades innatas o adquiridas: pelos, marcas, cicatrices, asimetrías. este cuerpo, particularmente bello o no, se vuelve objeto de atención en razón de su disposición expositiva: un cuerpo que se deja ver. en realidad ambos 50% lo son, sólo que en el caso del segundo es precisamente aquello lo que los hace estar frente a la cámara. a veces las particularidades innatas o adquiridas se convierten en foco de atención, pero es porno (o fotografía artística, según) y siempre quedarán residuos del marco cultural dominante, extendido como una enorme manta sobre la imagen final.
coño abierto, expuesto, y venga a ser follado por ella, la cámara.
cuando mi cuerpo está frente a una, desnudo y aparentemente estéril, lo dejo abandonado a su suerte (a la suerte de su imagen), lo dejo estar en un gesto entre ritual y meditativo, vacío, solo, como la carcaza que es. mis intenciones en estos momentos son ninguna, apenas ceder sus pliegues y su posible interés visual a quien paga o ruega acceder a la imagen que son mis casi 70 kilos de carne inmensamente blanda. este marshmallow que soy aposentado frente al lente, propio del segundo 50%, se extraña aún ante la perversión maquínica de la cámara, su capacidad para alterar la imagen, para coger el plano exacto, ese donde la imperfección se esconde en lo obsceno, ese donde el cuerpo parece homogéneo y más blanco que nunca, y no se ven los años, ni las marcas, ni los accidentes. una imagen boba, raquítica, sin poder de impacto. una imagen desaliñada, acicalada apenas por el triste condimento de lo normal.
pero la cámara no es perfecta, a veces la creo hermana de mi cuerpo, presentan, como miembros de la misma familia, las fisuras de lo inexacto. dejan ver el drama de lo irrepresentado, dejan ver sus particularidades y allí, su obscenidad. primer nivel de filtramiento corporal: la máquina (y su fracaso). segundo nivel de filtramiento corporal: el esclavo del aparato.
entonces la edición, la selección de lo inmaculado, de lo liso y lo llano, el recorte del plano. el esclavo obedece, acciona el retoque digital. se alínea con la cámara y la ideología, siempre en la retaguardia, esperando liquidar los últimos rasgos de fealdad, lo último que queda, “déjenmelo a mí” dice orgulloso.
voluntad de homogénesis, su pulsión. el esclavo de la representación cree que ha hecho un buen trabajo al convertir mi cuerpo en uno más de los miles, millones, trillones de cuerpos que asisten, con velocidad de 10 megas por segundo, a la pantalla que los convoca. mi cuerpo (su imagen) ya no es contrabando de lo desviado, ha entrado a la escena travestido y operante, repetitivo e insistente todos sostienen que esa imagen tiene orgullo, o algo que se le parece. la foto queda archivada. los gygabytes hinchados, en mi bolsillo un poco de dinero y mi carne más fría que nunca.

CENSURA


pretender colgar en vimeo un video de un close up de un culo masculino siendo penetrado por un cerdito tejido con ganchillo y pensar que no sería borrado, resulta un gran gesto de ingenuidad. y sí, fui yo la que lo tuve. la verdad es que sí pensé en algún momento que podían borrarlo, pero nunca pensé que se cargarían mi cuenta entera. una cuenta que, entre otras cosas, tenía la “silver wedding” de annie sprinkle y beth stephens (realizada en el cccb y que contaba con unas 6.000 visitas en 5 meses), el trailer de mi documental (que en un año tenía ya casi 30.000 visitas y que contenía una escena de un trío de tías comiéndose el coño además de varias perroflautas (con cariño) diciendo lo que creían que podía ser la postpornografía), más otros materiales de rotundo poco valor sexual. a veces una cree que estos espacios son tuyos. una los enuncia diciendo “entra a “mi” canal de vimeo”, aunque de algún modo sepa que esto es una ficción, la ficción del 2.0.
el video que hice como promoción para la edición 5 de la muestra marrana duraba un minuto y planteaba una escena en primerísimo primer plano de un culo masculino siendo sodomizado por dos (de mis) dedos que al final revelaban ser un cerdito de ganchillo envuelto en un condón.
transgresión a las buenas costumbres: la sodomía. el culo de un hombre: espacio sagrado de la masculinidad. un poco de humor en el culo: un despropósito.

ya llevamos un mes de ataques y censuras (imposible no tener en mente #todxsconaliciamurillo) a cualquier acto que roce, golpee o magulle, aunque sea en lo más mínimo, la mastodóntica edificación de la masculinidad normativa. las redes sociales comerciales, los espacios de difusión ofrecidos por el mercado (donde es gratuito subir material porque son justamente esos materiales los que se convierten en valor dólar al jugarse en la bolsa) son parte de esos batallones de defensa que tienen los espacios de representación de los hombres machos, de los hombres sin fisuras, de los hombres que podemos ver en el cine y prácticamente en ningún otro lugar.
cualquier representación o registro de lo contrario será inmediatamente retirado de los canales de exhibición. esta es la ley del heteropatriarcado, del capitalismo, de la imagen. es por esto y muchos otros motivos que nuestro imaginario porno-sexual está como está. hay que tener mucha voluntad, política y sexual, para acceder a otro tipo de materiales. hay que tener mucha paciencia y voluntad, política y sexual, para sostener otras visiones, intuiciones que pueden llegar a ser incluso igualmente esterotipadas, igualmente mierdosas, pero que se tienen de manera sincera y que serían un paso, quizás, en la deconstrucción del panorama triste y absurdo en el que tenemos que pasear con buena cara (ojalá con un niño de la mano y un perrito atado con una correa en la otra y con las piernas bien depiladas) cada día de nuestra vida socializada.

me siento afortunada de tener herramientas para subvertir esta lógica dictatorial de la imagen. aunque sea cansado, vamos a tener cada vez más espacios para decir y enseñar lo que queramos. el mismo empoderamiento que tenemos al producir o difundir materiales de este tipo será el que nos haga construir y mantener servidores cada vez más seguros, más blindados, más feministas, más transgresores de la hegemonía de la cultura dominante. nuestra reacción será mucho mayor que la violencia que leen en unos videos de producción doméstica, eso, nos estamos construyendo unas casas donde definitivamente no podrán entrar.

(cínica y mamona, le dije en un inglés analfabeto a vimeo lo siguiente:
hello,
i’m doing my PhD on feminist sexual representations (alternative aesthetics), so my channel was a part of my research. moreover i had the trailer of my documentary “mi sexualidad es una creación artística”, it have been showed in more than 20 countries in important film festivals and it had more than 25.000 views on vimeo. it seems that someone did not understand this material or work. in my channel i had also, for example, the “silver wedding” of annie sprinkle celebrated in the contemporary cultural center of barcelona last year; and some experimental exercises about free culture.
so i want to manifest that i had very relevant material in my channel and i think its very important for academic and social interest to have access to this kind of videos on the internet.
if you want to erase “muestra marrana V” video, do it, but please reconsider keeping the rest of my materials on-line
lucía)

 

8 años

8 años es mucho tiempo, es uno más que el de la crisis matrimonial, es una cuarta parte de mi vida, es el número de hermanxs que tengo, son casi todos los enanos de blanca nieves.
8 años que se pasan volando: torca. esa palabra inventada a partir de la mezcla de tordo, torcida y terca.
8 años de doble vida, cambiando el habla según el interfaz. 8 años de interfaz. 8 años de portátil, de usb. 8 años electrificados por el internet. sintiendo los influjos de su adherencia, 8 años follando con internet (y no por internet).
8 años, 4 amores, 1 matrimonio, ningún aborto, mucha baguette.
cuando tenía 8 años en santiao de chile un desconocido me tocó el culo en la calle. 8 años, poco, según el punto de vista desde el que se mire…
la celebración es discreta, un pacto con la repetición.
y no me doy cuenta de llevar 8 años en este país porque todavía no sé cómo hablar.

* en la foto una lucía de 8 años comiendo completo en el mismo año en que decidió perforarse las orejas y bautizarse por la religión católica (sic).

** cuidado con la próxima vez que me vaya por un año a alguna parte…

armas de representación masiva: gorda


(esta es mi segunda colaboración con lamansaguman que salió el otro día)

Por @LuciaEgana

La gordura es para el imaginario como la maleza para el jardín, o quizás peor, como los caracoles que se comen a las plantas bellas de un jardín, afeándolo, echándolo a perder. Es difícil en una cultura como esta no haberse sentido gordx alguna vez. Y antes de eso oírlo, tanto sea dicho con cariño o desidia. La maleza.

Como lo constata en su propia complejidad Charlotte Cooper, la mujer gorda puede considerarse una discapacitada. A lo menos segregada por improductiva, obsoleta, inmóvil. Su cuerpo colonizado por unos discursos capitalistas que vinculan la productividad como máximo y punto culminante a la maternidad. Ya lo decía Hipócrates, una mujer gorda muere antes y no menstrúa, tendrá dificultades en el parto y nos llevará, por glotonería, a la extinción de la especie. (Curiosamente planteaba también, en el siglo V a.C., que andar desnudo es lo que ayudaría a un obeso a perder volúmen).

De Hipócrates a la iglesia, y un saltito, la gula acaba siendo un pecado capital, el karma de la mujer obesa: un castigo de vidas anteriores, la delgadez una industria, la medicina una ciencia al servicio de la salud, la salud como ejercicio estético del cuerpo, la delgadez el mejor bienestar, la gordura tristeza humanista del exceso, y al mismo tiempo, representación de la pobreza: corporalidad de la marginación.

La industria de lo flaco representa, hoy por hoy, un exceso muchísimo mayor que el de comer lo que unx quiera. La talla única no respeta las propias leyes respecto a lo que es la supervivencia. Las necesidades materiales, o más bien su correlato corporal, no se corresponden a nuestro deseo, tratado como una mosca muerta. El mandato del imperio egipcio (XXI-XVII a.C.) de “toma una sola cosa en lugar de manjares. Un pedazo pequeño en lugar de uno grande” no se corresponde a lo que en realidad muchas veces mi megalomanía pretende. Vincular estos mandatos de lo pequeño exclusivamente a la comida me parecería bastante reduccionista.

La palabra obesidad viene del latín “obedere” (OB, sobre y EDERE, comer) algo como “comérselo todo.” Y yo me pregunto bien sinceramente y no sin cierto complejo ¿cuándo no me lo he querido comer todo? Megalomaníaca esperanzada, viendo el mundo como un pañuelo y yo su esfinge. Siempre deseando haber leído tanto (por no decir todo), habiendo probado drogas, amantes y comidas en variedad incuantificable. Conocer el mundo, todo, completo. Tragar de tantas cosas y de todas un poco, insaciable. Y cagar, cagar que también es producir, como un monstruo, como la peor de las desfasadas. ¿Y ustedes no son también engullidoras todas? ¿no son estos deseos de comer apenas el antónimo reivindicativo de una figura magra, insípida y poca cosa?
(video único:)

post-inor2

3 veces recuerdo que la iglesia a través del estado y este a su vez a través de la empresa privada, quitaron la píldora del día después de circulación en chile. como todo allí, parecía normal, o al menos pensable, incluso quizás predecible.
recuerdo que mi adorada adelinia traía cada año de francia una serie de cajas con la dosis por si a alguien le hacían falta. en estos casos lo típico es que terminen siendo las redes socio-afectivas las que resuelven problemas de salud pública, responsabilidades privadas y también morales de cualquier sociedad que debería asegurar unas mínimas y precarias libertades corporales.
pero aún así, teniéndola a mano, nunca hube de usarla.
con los años, tras un aborto y la lectura de testo yonqui, mi resistencia a consumir hormonas en forma de píldoras anticonceptivas fue aumentando exponencialmente, tanto así que a veces me veo a mí misma dando peroratas en torno a por qué no hay que consumirlas, y en esos caso, siento un poco de pudor porque nunca acaban de convencerme los canutos.
total, que como ya lo he dicho alguna vez antes, el cuerpo cambia con los años y no sé por qué estúpida razón, mientras más experiencia tengo follando, más posibilidades de embarazo me aquejan. nada invivible, pero sí algo incómodo. una putada.

hay algo como una certeza de estar preñada (imposible distinguir si es físico, intuitivo u hormonal) que se siente como una solución cartilaginosa batiéndose en el útero, o por allí abajo, unas ganas de follar tremendas y una especie de tubo húmedo en lugar de vagina. pachi dice que “siento las pataditas”. yo no sé si es tan antropomórfico, pero algo se siente y no lo voy a relativizar en estos tiempos de insensibilización corporal.
entonces una lo debate, lo evalúa, espera fijar las sensaciones y determina ir en busca de la solución, para darse de bruces con la capitalización del cuerpo. el estado español ya no financia la píldora del día después, he aprovechado de enterarme. en el cap te dice que nada pueden hacer por tí, que directamente en la farmacia te ayudarán (a cambio de 18 euros) y, como si fuera un chiste de mal gusto, de regalo te dan un condón.
el hecho de que sean necesarios 18 euros para prevenir un eventual embarazo no deseado me da vértigo. sin duda para el estado resultará más caro un aborto y, si fuese peor, lo más caro sería mantener a un niño abandonado. o sea, pensamiento lógico aquí no se aplica. después de todo esto entiendo que se quiera eliminar el aborto como parte del plan macabro, y las pastillas y la voluntad de cualquier mujer, y si es así ¿por qué no empezáis por extirparnos el útero mejor? porque a este paso una empieza hasta a sentirse media culpable de follar, y no es la idea, que pa eso no nos hemos pasado tanto tiempo estudiando los misterios del sexo y militando en la religión feminista, y aunque varias veces haya pensado en renunciar totalmente a los penes de carne, otra parte de mí me exige no privarme de nada. en la diatriba conmigo misma decido no cambiar nada.
la pastilla son 1.500 microgramos comprimidos de levonorgestel, una bomba hormonal sin duda, que amenaza en el prospecto con provocarte por lo bajo vómitos y mareos. tampoco tanto la verdad, exacerba la mujeridad un poco, y como efecto contrario me dejó cachonda, como un animalillo húmedo. así que me autogestioné una jornada de self erotismo pasando la resaca del bombazo hormonal.
y ahora me pregunto, con tanto hacker que tenemos cerca ¿no será posible inventar una versión DIY de la pastilla?

la @mansaguman

siempre quise tener una columna de crítica de golosinas. poner en jaque su dulzor, la grasa, la calidad de los ingredientes, pero a pesar de que llevo más de 15 años insistiendo en la temática, a nadie le parece interesar. esta semana publicó la mansaguman (que somos todas) mi primera colaboración. (sé que estoy publicando poco en el blog, y no es que lo olvide sino que hay varios proyectos escritos (pero paralelos) que están usando parte de mis debilitadas neuronas en la práctica). hablé de los archivos del cardenal, una serie que hicieron el año pasado en chile y que me cepillé adicta por youtube con 24 hrs. de retraso semana a semana. bueno, la dejo aquí (pinchando la imagen de arriba podéis ver la línea editorial del proyecto que es militante, necesario y no-mixto):

Mirada tecno-sexual de “Los archivos del cardenal”

Por @luciaegana

Vi “Los Archivos del cardenal” por Youtube. Vi 12 episodios divididos cada uno en 4 partes, con lo cual terminé viendo 48 trozos de la serie en calidad deficiente, con interrupciones tan abundantes que quizás pudieron ser unas dos por minuto y sola. Recuerdo como la gente se ponía de acuerdo en las redes sociales para ver la serie, en su casa tomando vino, mientras yo me moría de envidia. Yo cada semana veía un episodio, sola, en la pantalla de mi computador portátil, a veces a pantalla completa, y otras en una fracción de ella, entre un chat, un documento, una imagen. Tengo que decirlo como advertencia: nací el año 79 y no soy de las detractoras de esta producción (creo que es bueno que exista, al menos para discutir). Eso no quiere decir que me lo haya tragado todo sin filtro.
Hay muchos análisis que se pueden hacer de esta serie. Para mí es importante ver cómo a partir de una narrativa mitológica y heroizante (de la izquierda pero sobre todo de la iglesia católica tan venida a menos hoy por hoy, y que se queda tan limpita a través de la figura de la Vicaría de la Solidaridad), existen unas representaciones de las mujeres secundarias y accidentales que dejan bastante que desear.

Es cierto que apenas comencé a ver la serie sufrí un proceso de adicción que fue imposible de controlar. Creo que después me cepillé las cuatro temporadas de “Los 80” por pura nostalgia de “Los archivos del cardenal”. Sin lograr saciar esa carencia, esa necesidad pornográfica que de alguna forma me generaba “Los archivos…”. Pornográfica en su estetización erótica de la tortura, tan rítmica, tan aséptica, con un sentimiento desplazado por la pura brillantez de la imagen televisiva, de esos rostros entre publicitarios y telenovelescos, de esos torturadores que parecieran sufrir por no obedecer a diosito y de unas texturas que no dejaban permear lo representado porque había una capa tan gruesa de maquillaje y unos planos que pasaban tan veloces que era difícil eludir la materialidad de la imagen (sin contar las lágrimas que como si fueran otra capa también cooperaban al enturbiamiento de lo que veía). Es un problema el de representar el horror, siendo honesta creo que no se puede, y digo esto porque no sé cómo podría hacerse, no tengo la solución.

Pero lo que no cuesta nada representar es el carácter superfluo de las mujeres. Como es un clásico en la televisión, así como en la moral de izquierda, las mujeres parecieran ser siempre esa sombra suave y tierna que acompaña al héroe, al protagonista, al que es realmente revolucionario porque ella pareciera no llegar a conseguir el puntaje necesario para entrar a las grandes ligas de la revolución. Por lo tanto esto quizás más que una crítica a la televisión (que por más obvia, sigue siendo necesaria) es una crítica a la moral de izquierda, el lugar donde nací y crecí (un lugar que también amo), pero que así como el feminismo no puede dejar de hacer, es necesario criticar y cuestionar desde dentro. Al menos si somos feministas y de izquierda (vaya espacio de complejidad política).

Como es habitual, el espacio privado está totalmente escindido de la acción política real. En la casa y en la cama se restituyen las heridas, pero no se escribe la historia. Sería interesante una recuperación de todo lo que pasaba en esos lugares, me gustaría realmente saber. Por lo pronto y tal como sale en “Los archivos del cardenal” (capítulo 11) las mujeres eran trofeos de guerra o droga legal para emborracharse y olvidar los desagradables actos políticos que algunos revolucionarios tenían que perpetrar. La mujer (propiedad) del revolucionario, sin calentura más que para vaciarle la cabeza de sus penas y preocupaciones a un mirista en una casa de seguridad, “lavando los trapos sucios”, “prestada” por su esposo para estas labores políticas a su escala se reducía tristemente a participar de la revolución sin ser nunca su protagonista.

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(una pregunta ¿ustedes creen que debería, a lo bell hooks y como acostumbro a hacer en el blog, por razones totalmente ideológicas, escribir todo con minúsculas?)

PornoObreros del código (“La categoría del porno”)


PornoObreros del código

Lucía Egaña Rojas

Nuestros teclados están siempre sucios y nadie se pregunta por qué. En realidad navegamos dándole al refresh de manera compulsiva. Trabajamos con tecnología, por eso tenemos siempre una mano en el teclado y otra en el sexo, como si fueran pistolas. Nuestros computadores están llenos de manchas blancas, a veces las teclas se quedan pegadas. La red está recargada de subgéneros, podríamos estar tejiendo y sería lo mismo. (Conozco a Felipe Rivas San Martín el año 2010 en el patio de la Fech fumando cigarros). Entonces jugar con las categorías, entrar y salir, convertirlas en almacenes vacíos, en productos de supermercado, en lugares de cruising1. Hacerles bullying2, asaltarlas desprevenidas, tratarlas como un hogar. Irse de la casa.

El trabajo de Felipe Rivas propone (desde la megalomanía) una serie de operaciones bastardas situadas en el propio cuerpo, un cuerpo tecnificado, cruzado por la lucha de clases que –desprevenida- se asoma por cualquier ventana. La lucha de clases entre Internet y cultura, entre porno y arte, entre pajas y polvos, entre categorías e identidad. La misma insistencia de que aquí no hay una tensión causada por la distinción entre pobres y ricos, la confirma. El porno y sus dispositivos, ese pariente pobre oprimido en sus baratas lógicas de producción y distribución, aparece ahora tematizado, elevado a la categoría de tema, rescatado de su marginalidad popular por el artista. ¿Hasta qué punto en nuestros cuerpos constatamos los amotinamientos de estas clases que no llegan a puntuar para ser incluidas en los catálogos de lo cultural?

Las tecnologías parecieran ser algo nuevo. Una ficción descentrada que llega a meterse dentro de la cama, en el humo de los cigarros, vía wi-fi everywhere. Luego la obsolescencia, la pintura, los protocolos, la técnica. Algo contingente y pasado de moda, entre la pantalla y el lienzo (¿no eran las dos “una ventana”?). Felipe, experto en protocolos, juega con la traducción entre distintos medios tecnológicos evidenciando lo que construyen más allá de las herramientas. Máquinas que producen placer y performances, aparatos visuales que controlan morfologías, gimnasia de la construcción de identidades que en un concurso de manipulación mediada quedan vacías, o semivacías, como trapos viejos. El cuerpo, ese papel confort3 usado.

Internet como una enciclopedia (sobrecargada) de la mirada bastarda, donde abunda el código fuente, o donde toda categoría está controlada, no hay fallo. Felipe abre el código de esta cultura baja/alta, exhibe bugs4, traduce protocolos. Abre el código genético de las máquinas para incitar su descontrol, en el fondo también es algo programático. (No puedo hablar de porno sin hablar de máquinas, sin dejar de citar todos estos códigos que se tatúan en cada lugar del cuerpo y más acá). La ingeniería precaria de una imagen descansa, nos da por el culo. El porno amaestrando, su verborrea increpándonos al nivel de lo inconsciente, y Felipe enjaulando el deseo, fijándolo en un frame5 de óleo, poniendo un paspartú como si fuera una consigna o una molotov. Un pornoObrero no se saca nunca la ropa de trabajo porque es su piel. Un pornoObrero acepta la condición de tener +18 con un click. Y mientras escribo estas palabras, sobre las teclas se proyecta un dilatado cum shot6 que deja inscrito el jugo de mi tecnodeseo en los dispositivos de nuestra interacción.

1 El cruising es una práctica sexual consistente en tener relaciones sexuales en lugares públicos como parques, playas, bosques, sitios eriazos, baños públicos o autopistas.

2 El bullying es una forma de conducta agresiva que se manifiesta a través del uso de la fuerza o coerción para afectar a otros.

3 En Chile, se denomina al papel higiénico “papel confort” debido a la primera marca que lo comercializó. La palabra viene del inglés comfort (confortable, cómodo) y del latín confortare (hacer más fuerte) formado del prefijo con- (junto) y fortare (hacer fuerte). Es la misma raíz de la palabra confortar (animar, dar fuerza).

4 Un bug es un error de programación en un software informático que en general se presenta en su fase de desarrollo.

5 Un frame es un fotograma.

6 Cum shot es el término que describe la eyaculación en la representación audiovisual.


 **Este texto ha sido escrito para el catálogo de la exposición de Felipe Rivas San Martín “La categoría del porno”, en la Biblioteca de Santiago (Sala +18) entre el 12 de Junio y el 30 de Junio de 2012.

puta mala (II)


puta mala ya sabe que es mala. por eso está feliz de haber podido ejercer, a pesar de todo, gracias a la solidaridad de un hombre, más rico que ella. hombre rico ha dicho a puta mala que no se hace así, tal como ella lo ha intentado. se lo dice y sin embargo la sigue consintiendo. hombre rico, además de rico, es bueno.
puta mala le estará agradecida por toda la vida, le mantendrá en un lugar especial de su memoria, insiste, “esto es parte del servicio que te ofrezco”. puta mala tiene la ilusión de poder vender un producto que habitualmente no se vende y que hombre bueno no está interesado en comprar. hombre rico le intenta enseñar (quizás con la ilusión de que ella en algún momento cambie) cuáles son las prácticas indebidas, las actitudes incorrectas, los desplazamientos imposibles. ellos deberían ser amigos, pero algo del entramado que les ha permitido encontrarse determina un devenir que elude la amistad, al menos es lo que puta mala insiste en sostener. entonces hombre rico se aburre, se cansa y se siente abusado. puta mala también lo percibe, se siente un poco abusadora, pero es su discurso el que finalmente la obliga a ello, es un trabajo. un discurso dicta que hemos venido a este intercambio cifrado, el discurso del obrero, del pornoObrero.
hombre bueno se duerme rozando su pezón. puta mala se duerme y despierta a la madrugada muy sudada y con un inconfundible síndrome premenstrual. escapa. hombre rico ya no le hará más caso, ella no sabe si hacer lo mismo u ofrecerle su amistad.
la amistad se construye a partir de afinidades e historias comunes. la amistad, el diccionario lo consigna, es un afecto personal, puro y desinteresado. // merced, favor. // pacto amistoso. // deseo o gana de algo.
“alimenta mi fantasía prostitutoria” le ruega ella haciendo el bien y el mal, o más allá de éstos, donde yace el capitalismo y se juega la mentira más real de todas, viendo de lejos los mayores rascacielos del universo, la ciudad como una hermosa constelación, brillantes urbanos en un espacio que es ninguna parte. y él accede, por una pequeña suma, el dinero no es nada.
“gracias”, pequeña clausura de un capítulo en la serie del aprendizaje. lo seguiré haciendo mal fuera de toda norma de higiene y buenas costumbres. as razones aleatorias del encuentro no determinan necesariamente los efectos de su causalidad.

mala puta, puta mala

soy la peor puta del mundo, mala del verbo mala. cuando me da el celo me pongo romántica, hormonas desviadas. busco a mis ex-amantes, les doy golpes o les acoso, mientras espío de reojo a la juventud que se menea a mi lado. me encantaría aprovechar mi celo para poder rentabilizarlo, pero tengo la sicología de la puta totalmente atontada.
es curioso que en chile se me de más la curiosidad. no estoy segura por qué, aunque supongo que el producto nacional siempre se valoriza más que el de exportación (especialmente si cuando soy de exportación mi condición se acerca más a la del tráfico ilegal, por lo tanto algo totalmente devaluado, propio del top manta o de feria de las pulgas).
en principio se supone que tengo probabilidades, aunque tenga que alterar unas cuantas cosas para cuajar. cerrar el pico, vestirme bien, depilarme, cerrar el pico, agradar, maquillarme, cerrar el pico, ser coqueta, sonreir.
todo se aprende, pero yo más que aprender lo que debería hacer es crear un nuevo nicho en el mercado, inventarme como producto, hiperrealista, feminista, un producto bruto que de paso reforme el heteropatriarcado, que lo haga deshacerse en la práctica racional del sexo con seres deseables y mal llevados, indomables. ese producto mío sería estupendo y por lo mismo quizás imposible, factible de ser transado en un mercado de trueque, con suerte, al margen, muy al margen del capitalismo.
hoy un tipo me ofreció un pasaje de chile a holanda con tal de que lo dominara. si tuviera más confianza en mí misma como dómina (y no como dictadora), hubiese aceptado. pero en algún punto soy demasiado honesta y no logro cederme a la especulación. debo aprender de la banca española, de las burbujas inmobiliarias, del arribismo intelectual ¿debo?
“no se nace puta, se llega a serlo”* y en algún punto mi fracaso prostitutorio da risa, cuando sin darme cuenta le digo a mi primer cliente que no quiero dinero (porque no me interesa) sino un smartphone con android de última generación (incluso le envío el link del que quiero para que lo busque, o lo encargue, porque quizás no ha llegado a chile…). y así pierdo clientes o les amargo el día, porque no puede haber una puta tan mala en este feudo, o no se dan cuenta que quizás sólo es que soy tan vanguardista que aún no se han inventado.

* simone de beauvoir parafraseada por felipe rivas san martín

mi pequeño fascismo low-fi: apología a la segregación


creo que la exclusión es una experiencia que pasa por el cuerpo y la subjetividad. pequeña e insignificante a veces, pesada y kármica otras, siempre apenas una experiencia. si las categorías no existieran no habría manera de excluir. o más bien, si la jerarquía de las categorías no existiera, no se le llamaría exclusión porque probablemente sería otra cosa.
pero existen, están aquí cada día tocándonos la piel, o algunas pieles sembradas de granos y pus.
últimamente me ha sorprendido constatar la enorme cantidad de gente que conozco que no ha experienciado la exclusión. es algo “que nunca les ha pasado”, por el cuerpo, por la cabeza o por su boquita redonda.
sea por razones de raza, clase, género (un clásico de todos los tiempos), edad, estilo, prácticas sexuales, hábitos alimenticios, pasaporte, estética facial, salud, masa corporal, pelos, por hablar fuerte o simplemente por ideología, la exclusión se vuelve una práctica cotidiana de maltrato social e individual.
y no quiero ser tan simple, menos aquí, como para plantear que sería “guay” (ya hay en mi opinión demasiadas cosas guays esta semana…) un mundo sin exclusiones. lo que reclamo es que todxs tengamos esa experiencia (y muchas otras, mi generosidad no tiene límites…). sin exclusión no hay afinidad. si nunca se te ha sido prohibido un espacio, un encuentro o una práctica colectiva, el mundo será para tí un espacio homogéneo e indiferenciado, donde todo está, trágicamente, bien. una arquitectura perfecta y sin fisuras, una construcción sólida y estable, una casa de ikea, un mac. (justamente los productos de ikea y mac tienen una obsolescencia programada muy temprana, es por decirlo de algún modo la paradoja de lo liso).
me puedo arrepentir mañana de todo esto, decir que mi mente está tan vaga como una lombriz en un desierto y que por eso su comportamiento es errático y a ratos perverso. pero hoy me declaro una abolicionista de la buena vida, de esas vidas buenas y cómodas donde no pasa nada disruptivo, y todo es normal. en el fondo regalarle a otros la experiencia de la exclusión es un gesto bien generoso, aunque parezca mala baba, lo más mala baba sería proteger a alguien de encontrarse con la exclusión que de otra forma nunca hubiese alcanzado a vivir (y también lo hacemos cada día).

(los bots han hecho su trabajo. este blog estuvo infectado y ahora resulta que el tema (la interfaz de siempre) está obsoleta. mientras encuentro una que me guste usaré esta, que parece desconfigurado, pero es así)

tener un orgasmo en el hígado

traducción libre (con mi nivel de inglés igual me he inventado algo) de un fragmento de la performance postpornmodernist de annie sprinkle (the kitchen, ny, sin fecha) que descargué de internet.

hace mucho tiempo los chinos eran capaces de tener orgasmos con distintas partes de su cuerpo. si su hígado estaba mal, podían tener un orgasmo en el hígado.
yo estoy tratando de hacer eso.
sucede lentamente.
he aprendido algunas cosas sobre sexo durante estos años.
el sexo no es sobre cómo los cuerpos se chocan; tiene mucho más que ver con energía.
entendí que soy capaz de crear energía, moverme en el espacio y usarla con distintos propósitos, compartirla con algún compañerx, lanzarla al universo.
me di cuenta que la energía sigue al pensamiento: usando la mente o la intención hacia lo que quieras hacer, puedes mover la energía. si no te has enfocado en la energía cuando estás haciendo el amor, trata de hacerlo la próxima vez, es la bomba…

¿cuáles son las batallas que se dan en mi cuerpo?

cuáles son las batallas que se dan en mi cuerpo. (además de las obvias).
mi cuerpo me habla con lengua llana, desde distintos lugares. mensajes que son discursos, signos, señas, reacciones químicas, deseo. placer y peligro, como diría la carole vance. la comodidad, el dolor, el asco.
a veces quiero ser animal, manifestarme en mi instinto como si fuese la encarnación de la pureza primigenia. y verlo como se erige cual autoridad absoluta del sentir, un fluido único y bien pronunciado, pre-vocal, disidente de la dictadura del lenguaje, insumiso.
sólo me lo impide una pequeña dosis de escepticismo…

el ego ya pasó de moda (aborto I)

hace un tiempo me llegó un mail de la negra invitándome a colaborar con la introducción para un manual de aborto. lo que más me gustó de la convocatoria fue este párrafo:

La idea es hacer con todas vuestras ideas una editorial donde devinamos manada y destruyamos el ego, es decir no es como poner una cita y el nombre del autor/a … vamos pal 2012 y el ego ya paso de moda…

durante la última semana me encontré con estos dos videos:

y envié este esbozo hippie y comunitarista sobre el aborto, que creo será un tema en el cual, tal como en los últimos días, estaré pensando este año.

aborto I

hay aborto voluntario e involuntario. el voluntario es como hacerse un tatuaje, el involuntario es cuando te pasa algo sin que te des cuenta, a mí una vez se me rompió un diente. tatuaje o dientes rotos. los abortos no deseados pueden venir bien, mal o sin constancia del hecho. supongo que estamos hablando aquí de aborto deseado.

pensar en aborto no sé por qué se vincula a la maternidad si se refiere a exactamente lo contrario.
la maternidad no es considerada una patología, aunque muchas veces se comporte como tal.

cuando estuve embarazada nunca pensé en tener un hijo. sólo pensaba en lo que quería hacer en mi vida, en los maravillosos planes para los que me estaba reservando. dejar de estar embarazada fue eminentemente un alivio.

cuando aborté me dolió tener que entregar mi cuerpo a personas que no conocía. sé que un cuerpo es sólo un cuerpo, es una interfaz, y también parte de un dispositivo completo, que no acaba en mi propio cuerpo que está expandido en todas las moléculas que respiro, toco o interactúo energéticamente.
cuando aborté entregué mi cuerpo y 300.000 pesos en efectivo a 6 manos que no conocía, que desconocí en su cutex rojo, en sus toqueteos extraños. fuí a un lugar también desconocido, junto a una persona que me llevó en un auto conducido por alguien que no vi.
estos abortos son cicatrices en todos nuestros cuerpos.
mientras me realizaban la intervención, estando yo totalmente sedada, le pedí a las personas que estaban allí que me guardaran todo lo que estaban sacando. quería hacerme un collar. en práctica quería ser la dueña de mi experiencia, en mi imaginario cosificada, fetichizable, susceptible de ser manipulada artesanalmente, como una semilla o un hueso. lxs interventores me dieron por loca.

luego estuve rodeada de personas que me apoyaban en mi autoderminación y que confiaban en mis deseos, de alguna manera personas que sentían y hacían suyo mi cuerpo deseante en su intención. hicimos una fiesta.
hubiese sido muy feliz si toda esa gente me hubiese podido acompañar en mi aborto, un aborto do it yourself. me hubiera gustado saber hacerlo, tener las herramientas y poder descapitalizar mi cuerpo sacándolo de esa nube de mercado negro y clandestinidad.

mi padre se casa

padre

mi padre se casa, me lo ha dicho por mail. mi padre se casa y no es por papeles ni por conveniencia (con una mujer rica). no es tampoco una adolescente 40 años menor que él a la que hay que sacar de casa con matrimonio. no se casa con un hombre ni con una trans, ni con alguien que tengas que sacar de la cárcel justificando familia. creo que cualquiera de las razones anteriores las hubiese llegado a aceptar con simpatía, algunas más que otras, claro.
mi padre se casa, bruta burguesía proletaria, con una mujer católica y arrugada, con la madre de algunos de sus hijxs que ya tienen pelos por todos lados, incluso las más menores (que desde hace al menos 5 años que dejan pelos en el water cuando mean). me ha dicho por mail que le encantaría compartir conmigo este momento, que viene a suceder en una semana, como si no viviéramos a más de 11.000 kilómetros de distancia. su formalismo (“aunque sabemos que es difícil nos encantaría que nos acompañaran ese día”) es el que creo que más me jode. es una lástima que la gente se siga casando sin un por qué justificado, como si la semilla de la corrección heteropatriarcal fuera suficiente argumento. es una lástima que tu padre quiera ser un normal, que su vida sea tan plana y rancia como para querer olvidarlo todo y reivindicar lo más soso.
es una lástima también que para lo único que me escriba en más de un año sea para decirme que se casa. en esas cosas mi padre parece mi hijo…

transicionando


hace unas semanas pasó por aquí alejandra, la parias hilton, otra herencia afectiva de mis queridas cuts y otra joya nacional de mi triste reino: chile. en una de nuestra conversaciones usó varias veces el verbo transicionar. punto.
junto con su visita (y quizás simultáneo a esa conversación) llegó a mis manos, después de dos largas semanas de espera, una caja que contenía un ordenador portátil macbookpro de 13 pulgadas por el cual había pagado casi 1000 euros (gracias a una rebaja solidaria de la buena de maría). con ese gesto, el de darle todas mis sucias y pocas monedas restantes a la empresa del recientemente fallecido steve jobs (púdrete), se estaba fraguando un sentimiento de incomodidad escogida que no tardaría mucho en estallar en su condición de insoportable. mi relación con esa máquina fue breve (pacto roto) porque se basó insondablemente en la frustración. sus vanguardias me parecieron añejas, su exclusividad más patética que nunca. me veía entregada a una espiral plagada de privaciones, incapacitada para aplicar las herramientas que había conseguido con esfuerzo y dedicación sobre su débil esqueleto. y no era su cuerpo lo que más me molestaba, sino su ideología. iba ahí carcomida por el envoltorio una estructura interna incapaz de asumir mi pasado, una suerte de movimiento ahistórico la poblaba. decidí después de un día y dos horas de conversación con el servicio técnico que no era lo indicado para mí.

(mi conocimiento tecnológico, aún muy pobre, está basado en una serie de aspectos circunstanciales, biográficos, dramáticamente personales y colectivos a la vez. incluso físicos me atrevería a decir. mi humanidad se resiste al borrón y cuenta nueva. tampoco fanática del pasado, pero sí objetora de la constante actualización. tatuajes, marcas, deformaciones hay en mi aprendizaje. si eso significa empezar de nuevo, tantas veces me sucede que no quiero actualizar…)

devolví el mac. esto significa algo ferozmente dramático, porque mac hay de 5 modelos y nada más. se elije según el presupuesto, yo nunca había preguntado por el procesador, ni la trajeta gráfica, ni por la ram. en el mac todo va bien, en una bella caja y funciona, sin más. decidí devolverlo y me quedé en ascuas. y ahora qué.

me digo: no hay que llorar, ya está tía. son tantos años dando la chapa con el open source y qué, avergonzada del mac, su brillo plateado de pacotilla, sus teclas suaves (que ya todos tienen en realidad), sintiéndome desclasada incluso. cámbiate. el linux funciona, se lo dices hasta a tu madre, incluso lo has instalado en otras máquinas, venga, combate esa pereza, apáñate.

luego hay algo que se ralentiza. ya no te dicen en la tienda lo que es mejor para tí. tienes que empezar en plan investigador privado a rastrear lo que la máquina tiene en su interior, sus cables y circuitos, sus componentes, su fragilidad. se aprende lo que la curiosidad aguanta. se piensa a través de foros. se multiplican las ventanas, las fotos no dicen mucho, una serie de números e incomprensión.

he dado el gran paso, he tardado 7 años. cuando digo que para mí esto es transicionar poca gente me entiende. probablemente son las que tienen los dedos con forma de pelos que entran por las rendijas del teclado, quiero decir. probablemente son las que tienen el cuerpo un poco maquínico, las que no pueden distinguirse con total claridad de su terminal. las que inventan códigos o les cambian la forma, las que escriben raro, a veces las llaman poetas, chifladas, artistas o yonkis. me han entendido unas pocas que además, como han entendido, más que felicitarme se han alegrado de forma genuina.

dejo macintosh, adiós. desde ahora me convierto en disidente, contrarrepresentante. odiaré a la macintosh como quien odia al capitalismo o al heteropatriarcado, con el cuerpo y la cabeza y hasta los hongos o lo indeseable. seré una desprestigiadora ejemplar, pero me niego a volverme evangelista (si me sorprende alguien le agradezco me llame la atención). en mi pueblo a esta clase de gente se la llama “canuto”, que no es lo mismo que en españa. un canuto en chile es uno que da la lata de manera insistente. linux no es la verdad de nada, es sólo un sistema operativo. y a pesar de eso, no estaré tranquila hasta completar al menos 10 instalaciones. es mi venganza, tal como cuando descubrí la estafa de las compresas (mooncup for ever) o la tragedia del amor.

como me pone la raza

para_ce

(esto es una respuesta a un post de ce en el blog de la quimera rosa)

me pone tener diálogos especulativos sobre la escritura mundial. me ponen muchísmo las genalogías porque una que es vaga ha leído muy poco y así es genial que alguna más letrada le vaya poniendo cronologías a las configuraciones y sospechas, en este caso de la raza. así las cosas me pone la quimera rosa, me pone su raza subnormal porque en ella reconozco la mía que un día es una y al otro es otra, raza mutante globalizada, tan altamente empaquetada por documentos, permisos, notificaciones y pasaportes, tan casada, tan perdida, sin adn, sin configuración. absurda y disgregada, si me preguntan mi raza no sé qué decir.
y si me preguntan mi clase soy proletaria, paria, precaria, una acumulación de rimas que la contingencia hace acabar con un rotundo inmigrante (disonante).

pero en estas cosas, tal como dices, la propia realidad poco importa, está demasiado lejos del sentido común.
poco importa pero está muy cerca de mí. por lo que me es imposible no percibir el tema racial, hoy por hoy y en nuestro contexto pleno de sentido común eurocentrista descentrado, sino como algo que se deriva a un tema geopolítico. y aquí soy ultra autorreferente.
(podría decir, para mí la ciencia es un enemigo. la medicina por ir focalizando, o muchas otras disciplinas que tienen tanto, demasiado, de ideológico. es cierto, si mañana me rompo el pie, acabaré sin duda chupando de la seguridad social española (gracias!;) sometiéndome a las manos y voluntad de un doctor cualquiera cada vez más cerca de lo que se dice “mal pagado”. pero no me refiero a esto exactamente. sino que no creo en la ciencia, la deslegitimo y desprestigio siempre que puedo y, debo reconocerlo, a veces desconfío antes de entender incluso completamente bien a qué se refiere. le he cogido manía. esto también me lleva a esta extraña relación de tecnofilia/tecnofobia que se me manifiesta a veces y que intento gestionar con el más puro amor y odio. blablabla).
pero para no disgregar más, lo que quiero decir es que mi experiencia en españa indica que mi “raza” cambia cuando abro la boca. lo afortunada que soy por “pasar del metro setenta, tener la piel blanca y parecer europea” no me lo saca nadie, me lo han repetido hasta el cansancio, y vamos, que hasta acabo performándolo. en mi caso es cuando abro la boca (y emana mi acento del sur) que de alguna forma se re-escribe mi raza geopolítica. con “fortuna” me configuro como andaluza (que en la pirámide social ibérica es…) y si el interlocutor ha viajado ya me localiza con pelos y señas en el culo del mundo.
entonces también me pone (o pondría) hablar de estas especies de post-razas geopolíticas que la ciencia fronteriza se esfuerza por establecer y remarcar.

el otro día un amigo no se animaba a decirme, porque no sabía si me sentaría bien o mal (sic), que yo era muy masculina y femenina a la vez. el otro día leía en un muro de facebook a jóvenes biohombres (y es una lástima que lo sean, entre otras cosas, pero lo siguen siendo a pesar del queer) hablando de sus embarazos y abortos como quien pica sobre el botón de “me gusta”.
en chile me dicen “ay! la europea”, en españa “sudaka”, y cuando nací (münster, germany, 1979) las monjas del hospital me llamaron “la negra” (de puro cariño supongo).

otra cosa. con los géneros una táctica para dinamitar el binarismo es multiplicarlo hasta que no sea posible contabilizarlo, hasta que ningún patrón se repita, fragmentar las posibilidades y combinaciones hasta impedir su enunciación (dentro de los parámetros binarios).
muy interesante sería pensar formas para deconstruir la raza tal como se hace con el género (¿cómo empezamos? yo me apunto). y otra vez, sería tan importante que de alguna forma funcionara…