masa madre

masamadre

el resultado material de la relación incestuosa que mantuve con daniel egaña rojas durante 3 semanas y media entre febrero y marzo fue un frasco de masa madre. la masa madre es materia viva hecha de harina, agua, calor y aire. se mezcla, se agrega, se quita, se alimenta. bacterias y microorganismos aéreos se van asentando en la masa blanda que con el pasar de los días va adquiriendo olor a alcohol, burbujas, espesor. materia viva que guardamos en un frasco de cristal y que alimento cada día.

el proceso tardó bastante más de lo que indicaba en internet. pensé que estaba haciéndose del aire que respirábamos, de nuestros vapores, de las palabras que se dicen dormidx, de la humedad que exhuda el cuerpo, de cuánto vapor se genera con cada palabra, con los aires de las señales wi-fi de la humanidad, y con el aire de mis compañeras de piso, el que entra por la ventana, la polución de barcelona, el frío que hay. no hicimos un tutorial. la única documentación del proceso de gestación fueron 4 imágenes enviadas por whatsapp y que en el fondo no indicaban más que la distancia física respecto al frasco que uno u otra teníamos en algún momento de capturar la imagen, durante los 12 días de gestación.

es muy maravilloso el asunto, una metáfora perfecta para muchos procesos, tal como bien lo saben aviv y vahida (a través de su proyecto microculturas en colaboración con los microrganismos)

hasta hoy, día en que se cumple un mes desde que se fue daniel, sigo comiendo el pan que yo misma hago con esos bichitos que crío sobre mi escritorio y que son quienes mejor conocen todos los llantos, risas y pajas que me he hecho durante las últimas semanas.
pretendía hacer un tutorial. pero en realidad la cosa que más he pensado viendo crecer al bicho era en la tesis. desde hace bastante tiempo pienso en la tesis como un proceso de fermentación donde por lo visto aunque los ingredientes estén, hacen falta quizás algunas condiciones para que eso no solo manifieste su vitalidad sino que también adquiera una materialización formal concreta. humedad, calor. humedad y calor para agilizar el ritmo de mi mente y la emancipación de mis manos en la escritura tecnificada de una tesis. moshe tiene una nevera de calor en la que pone el tempeh a hacer. él ya sabe cuáles son las condiciones que necesita ese proceso, incluso sabe su duración total. puede, relativamente, programar la producción de su maravilloso tempeh. yo quisiera poder hacer eso con la tesis. poder meterme a una nevera de calor, o poner mi cuerpo y mi cerebro allí, y dejar que salga algo después de unas horas.
la masa madre mientras más antigua es, mejor funciona. sus humores se van asentando, adquiere carácter y fija sus propiedades. me gusta poder compartirla y pensar que esa parte que cultivará otrx va a mutar según los aires que le de con su contexto. si traslado esto a la investigación que he estado haciendo también puedo imaginar partes del proceso que he compartido y que han continuado su vida útil lejos de mí.

lástima que sólo dispongo de métodos tradicionales para agilizar (o quizás ralentizar) la fermentación de mi tesis. me limito a estar sentada frente a un ordenador organizando citas, viajando por textos de feministas muertas, escribiendo y re-escribiendo las cosas una y otra vez. pero cuando digo viajando no es mi cuerpo el que se transporta a través de los textos, sino esas escrituras las que me atraviesan y viajan en mí. no logro calcular el impacto ni la profundidad de las burbujas de sus letras en mi carne, supongo que como en la masa madre inciden una serie de factores que no somos capaces de ver. pero los agujeros sí los siento. estar agujereada es una sensación de lleno y vacío a la vez.

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chile2014

no te dije que chile me parecía triste por concentración de emociones, porque todo lo intenso duele, porque duele el frío y las cosas rotas, los dos perros y la alarma antirrobos.

te lo dije, pero probablemente no con la intensidad debida: que cada noche olvidaba el frío pensando en tus caderas apretadas contra las mías, y la calle estaba como siempre triste, apenas dos perros, y por primera vez entendí la función de las cortinas. me dormí sintiendo tu brazo en diferido sobre mi cuerpo, creo que cada noche.

insistí en que todo estaría lleno de habla. muchas voces, palabras, letras. que mareas de texto, hastío de lenguaje, todo junto arropado por la vieja figura del amor. en chile no se baila, en chile se conversa, te lo dije. tú insistías en corregir mis errores gramaticales, o cuando conjugaba mal un verbo, como si fuese tan simple dejar de mal-hablar. te conté que por primera vez no perdí la voz.

reunido el amor. o no. ese oxímoron que se aprecia todo el tiempo como sombra, como si fuera rasgo identitario, acumulación de millas, autostop.

te lo dije y volvería a decir: chile es un océano de vino tinto.

hay animales salvajes, humanos sin ojos y la propia decrepitud en el espejo. el aire resecando la piel, acelerando la fatiga de material. como kathleen hannasoy una maniática del control”. con eso podría estar todo dicho, pero nunca está todo dicho. hubieron cosas que no dije, aunque tampoco sabría exactamente el por qué de mi insistencia. era, como siempre, una insistencia radical y sin fundamento.

no te conté, pero casi, lo disimulé mucho, que me despertaba en medio de la noche confundiéndote con mi novia, no sabía si eras mi novia o no. creo que era por el pelo, el pelo corto medio crecido llenándome el desvelo. problemas para dormir, una temporalidad inadaptada.

no le dije a nadie pero el reloj se rompió, se lo llevó internet, se lo llevó el cierre centralizado del auto. mientras, en la oficina fumaban todas acumulando colillas de cigarro en las conchas de loco. el reloj no importaba porque no había tiempo, o se perdía a raudales, o se ganaba a través de acontecimientos importantes, pero todos pasaban como agua, como aire, sin conciencia. y sin reloj no hubo despertador.

no lo dije lo suficientemente claro, pero lo de que “soy un desastre natural” iba en serio: hacía frío y me intoxiqué. pero una intoxicación leve, nada más que mi propio veneno. lo succionaba mientras dormía apretando los dientes hasta despertar con la mandíbula rota. pensé en decirte que eran mordidas imaginarias que le daba a tus nalgas. pero qué feo suena la palabra nalgas. es insignificante para describir ese deseo desestructurado, ínfima para referirse a la inmensidad de un cuerpo, y demasiado absurda como para hablar de un envenenamiento.

no te dije que quería irme porque no quería ofenderte. decir que deseaba la retirada era un desaire al que preferí renunciar. no fui a causar estragos, asistí ante todo con un profundo sentido del deber. pero no quiero decir “deber” como lo describe la real academia. yo no hablo como la real academia. simplemente digo palabras desajustadas. deber puede significar aquí un compromiso ineludible con la intimidad, incoherente y desmembrada, algo que va por sobre la tierra, algo que se mueve y escabulle, algo que hay que ir a buscar aunque a veces duela, como muchos de los indicios de profunda intensidad que puede tener una vida.

chile2014RAE

los hedores de la locuacidad

por hablar de más, demasiado, por esa infinita belleza que me asusta, por el pozo ciego de mi amor que es droga, porque soy una yonqui y los coletazos de la abstinencia -tal como el clítoris- se agrandan a medida que pasan los años. por 4 rayas. por hablar mucho, de más, demasiado. hablar de todo, hablar profuso, hablar esperando recibir de la propia boca los pensamientos articulados. ver como el pensamiento se articula en la boca y luego, luego duele la cabeza, o el hígado, o el corazón, o si queremos ser más dramáticas, el alma. porque el alma no existe. porque el camino que trazan las ideas encadenadas de forma frenética y aleatoria me abruma. porque a veces creo que me he enamorado de mí, de tanto escucharme y luego, luego me aburro de mi amor efímero, de estos sentimientos que no sirven para engrandecer el alma. y si el alma no existe no se puede ser tan reaccionaria. por hablar demasiado, autómata, es que emergen articulaciones indeseables, y la imagen que me devuelvo no es sugestiva, ya no es la infinita belleza, sino un espejo roto que incita a la desfiguración total. porque sólo entiendo lo que digo pasadas unas cuantas horas, y entonces ya no es el momento de abrir la boca, la boca lleva entonces horas abierta y mastica desfiguración. he de llamarme abuso, he de llamarme torpeza, he de llamarme infanticidio, he de llamarme como una obstinación que me da azotes en la cabeza, en la boca ensangrentada y supurante de desgracia. esos azotes que no me ha dado nadie por juego, esos azotes que tengo que buscar en las cadenas rocosas de mi memoria para salir trasquilada como una pobre oveja seca (desechada incluso por la industria farmacéutica como cobaya). por hablar demasiado, por no jurar amor eterno sino inmediato, por jurar tantas veces que ya se vuelve insustancial, increíble e inútil. porque ya no seduzco a nadie, ni a mí misma, ni a las horas perdidas en persecuciones imaginarias, en análisis pobres o baratos o de rebajas, toda esta información que regalo porque en el fondo temo que no valga nada. porque hablo, hablo y hablo. porque la verborrea siempre me pareció patológica. porque de pequeña siempre me dieron a entender que cualquier cosa que dijera resultaría interesante, y más infanticidio, más engaño, más incremento, añadido el exceso, más especulación. porque no recuerdo nada y si lo recuerdo no importa. porque lo recuerdo todo, y lo comento todo, como si el mundo no fuera ya una realidad en sí misma, como si el mundo necesitara de mis tediosas notas al pie aclarando una lectura arbitraria de una realidad que ya es tendenciosa. porque mis notas al pie no le interesan a nadie y no sé por qué siempre alguien las escucha (???). porque las notas al pie apenas las anuncio y ya son tan abundantes que no tengo tiempo de transcribirlas. mi labia perdida en el fondo de un saco roto: mucho humo, demasiado tabaco, ruido. por no saber si se está manipulando o aludiendo a la honestidad más intachable. porque esta forma de hablar es desenfreno sexual, y el desenfreno sexual está muy bien en las películas, pero no en una serie de comentarios a la realidad bajo formato de mera locuacidad. porque estoy cansada de ser un libro abierto, estoy cansada de esta honestidad que roza con demasiada frecuencia la oligofrenia. porque no hay estrategia de infantilización más burda que aludir a una belleza desmesurada, y porque el elogio de una belleza insaciable también es charlatanería. porque he sido demasiado glotona con las palabras, porque he sido repugnante, porque he engordado con los supuestos del pequeño larousse (1989). porque resulto inverosímil y excesiva. porque ya nadie puede en estos tiempos seguir drogándose con amor. porque, maldita sea, cada vez produzco más endorfinas y ya no tengo recursos para costearlas. porque he desconfiado tanto de mi deseo que he aniquilado lo escaso que de él quedaba. porque todo lo que queda está adulterado. porque al parecer ya no queda nada. sólo las marcas en mis brazos tras repetidas inyecciones.

#11deseptiembre

hoy el 11 de septiembre es un hashtag. hace 3 años no sabía que existiría algo así. un hashtag es una etiqueta, una cadena de caracteres precedidos por una almohadilla, es una etiqueta de metadatos. los metadatos son algo que está más allá de la información, datos sobre datos. el 11 de septiembre es un dato sobre el 11 de septiembre.
1109 sentimientos debilitados por la distancia. “la ciudad está sitiada” me dijo por e-mail. 3711kbps de esa historia que es mía y nuestra y que ahora mismo está siendo secuestrada por la mediación de internet. las bajas de tensión eléctrica afectan la estabilidad de la red y los plug-ins que usan los canales de televisión chilenos son incompatibles con mi interfaz. no va bien. una recepción intervenida por la precariedad de la red, por la distancia tecnológica y sobre todo, por la distancia física y social. estos momentos rituales, aunque no del todo dramáticos, sí le otorgan un componente partido a la subjetividad, a la mía, quiero decir a la nuestra, o a la que ahora está siendo secuestrada por un espacio vacío. un fragmento del cuerpo, está en la esquina de santa rosa con alameda envuelto en un paño, encapuchado. ese cuerpo es un brazo que viste una camisa azul marino, la muñeca, que es el cuello, deja ver un pequeño botón blanco en el puño. la cabeza es un dedo pulgar ecapuchado con un trozo de sábana. un fragmento de mi yo en santiago sin saber lo que está pasando a su alrededor. otra parte del yo está situada en un lugar donde nada es 11 de septiembre, a ratos un comentario sobre la diada, sobre las torres gemelas, sobre pinochet. no hay distinción entre uno y otro, hay leves niveles de proximidad, mediática y blanda.

entonces pongo a violeta parra en youtube, escucho victor jara, actualizo la nostalgia (una playlist o un rasgo heredado a través de un cromosoma traumatizado), los prisioneros de los primeros años 80. no sé buscar en internet. me abrazo al hashtag etc etc etc supongo acción refleja. aparentemente televisión nacional retransmite las emisiones del 11 de septiembre de 1973 oliendo a lacrimógena, buscando a la hermana chica. ella me pone líquidos especiales junto a cada mucosa de mi cuerpo para evitar el efecto del gas. la playlist acaba con florcita motuda, no logro ver la televisión. opto por capítulos sueltos en youtube y no sentirme tan sola durante 40 años, aunque tenga 34.

sex symbol

entre los 14 y los 20 años follé exclusivamente con hombres que como mínimo tuviesen 10 años más que yo. llegué a meterme con algunos casi 20 años mayores, técnicamente podrían haber sido mis padres. me pagaban el alcohol y la cena, me comían el coño bastante y yo misma era la que me protegía del embarazo. mi madre se volvía loca, quizás porque veía a su hija adolescente metida en unas rigurosas prácticas de prostitución incipiente, y porque en el fondo temía que fuese violada. su decencia feminista le impidió usar esas palabras, nunca dijo prostitución ni violación. no aceptaba que mi subjetividad fuese la de un zorrón y que cada uno de mis actos se rigiera por impulsos experimentales, curiosos y desbocados, pero en cualquier caso, rotundamente voluntarios. salía de bares con el equivalente a 20 céntimos en el bolsillo, sabía jugar al capital y al poder, sabía jugar a la heterosexualidad normativa. se podía ser una conejita playboy en el santiago de los 90.

a partir de los 18 años ya no me bastaba la jerarquía implícita en el contrato heterosexual ni en la diferencia etárea. busqué entonces hombres que fuesen además inteligentes (o lo que el mundo consideraba como tal). entraban en esa categoría profesores, el alumno de deleuze, escritores, o cualquier tipo que acreditara bajo parámetros mainstream cierta competencia intelectual. no era suficiente el género, los años, el dinero, ni siquiera la belleza. necesitaba algo que no pudiese superar con tanta facilidad. mi ambición se centró en el intelecto, cosa que tras poco andar también me pareció suntuaria y pobre, parte de la estructura precaria que sustentaba al poder más hegemónico. así fue como nació mi arrogancia.

mi complejo de lolita me resultaba escabroso. había leído el libro de nabokov a los 15, y me era tan familiar como repelente.

pasados los 20 años, no es que hubiese abandonado totalmente las prácticas vetustas, sino que se hizo evidente mi retirada de la adolescencia. eso de algún modo cambiaba las cosas. me vi envuelta en cenas con personas que tenían niños, hijos de mi misma edad conversando entre ellos, mientras yo me hinchaba de whisky escuchando sobre guarderías, colegios, sicólogos e hipertensión. me aburría.

dejar de ser adolescente implicaba el abandono del paradigma de lolita y un análisis del mismo que debía encarar quizás de manera más activa, observando cómo mi deseo había explorado (e incluso se había acostumbrado a) las sendas de la normatividad radical. me sentía generosa cuando se corrían con sólo posar su lengua sobre uno de mis tiernos pechos. asumía un adelantado rol maternal ante sus eyaculaciones precoces, las aceptaba ante la certeza de que me quedaban al menos 20 años más de sexualidad activa que a ellos, tenía pensamientos sarcásticos y crueles ante sus esfuerzos de contención. jugaba a descontenerles. nunca me importó ser gorda, a nadie le importó. pero algo me hacía cuestionar mi deseo en ese formato rígido que se había desarrollado con tanto éxito y velocidad.

el juego del que hablo sigue sin parecerme inocuo, y si bien siempre usé condón, creo que estas prácticas lúdico-sexuales-afectivas podían llegar a ser mucho más riesgosas que no usarlo. modular el deseo según los cánones de lo correcto no es muy difícil, lo tienes todo a tu favor. sobretodo el acostumbramiento. durante 6 años de prácticas sexuales y afectivas con hombres mayores sólo una vez en la calle alguien dijo algo: “mucha carne para ese perro”. el comentario, que en principio me hizo reír, me costó tener que hacerle coaching a un señor durante varias horas. “no-es-al-go-gra-cio-so” quisieron enseñarme con el mal rato.

a los 21 años el ciclo pernicioso fue roto por un chico 3 años menor que yo con quien mantuve una correspondencia compulsiva y onírica durante unos meses a través de internet. el desarrollo de acrónimos inexplicables para declarar el deseo fue una de las estrategias que inventamos para no explotar del todo a través de unas interfaces digitales que no eran como las de hoy. cuando al fin follamos carnalmente el chico me sorprendió usando maravillosamente bien sus manos, su boca y su polla. su cuerpo me parecía más acogedor que el de un padre. mi descubrimiento fue sancionado por la desgracia a través de un gran robo, en mi propia casa: se llevaron el computador que contenía el proceso semiconcluído de mi tesis de grado. todo duró apenas un par de horas y fue el hecho que rompió el círculo vicioso de la lolita sex symbol de manera placentera y dramática a la vez. pero romper el ciclo de un círculo vicioso no significa necesariamente acabar con él. permanecí años, y hasta el día de hoy lo hago, liándome esporádicamente con personas mayores. algo de simpatía me queda, algo de hogar de beneficencia, de sister of mercy queda en mí. a veces busco a viejos decrépitos en internet para regalarles una imagen que les deje al borde del infarto.

todos esos años me resultaron provechosos, no perdí el tiempo. no sólo aprendí a correrme con personas que ya estaban poco capacitadas para aprender a follar bien, sino que pude estudiar con sumo detalle los simples laberintos de la heterosexualidad y de la norma. detectarlos, leerlos, hacerlos emerger.

con los años he empezado a hablar más y más fuerte, ya no me resulta tan sencillo fluir con los códigos de la prostitución implícita en las relaciones de poder mundanas. tampoco tengo tanta tolerancia con “los ancianos” (que era como llamaba de forma cariñosa a mis amantes), si no siento amor no tolero el gesto amargo de quién está infeliz y apagado. con los años también yo comí coños y entendí desde el primer momento que no es difícil hacerlo, al menos no como me lo parecía tras años de experiencias pobres como receptora de la práctica.

durante ese período aprendí que el rol de sex symbol ha de ser elegido e intercambiable para que tenga interés y sentido, no puede convertirse en costumbre ni en la única vía de relacionamiento. si no es elegido y temporal se vuelve una cárcel o al menos un cinturón de castidad. aprendí que cualquier rol es un juego, un maquillaje, un disfraz, incluso el de los años. aprendí que el rol de sex symbol es tecnología fina del control social y seguramente fue por eso que paralelo a este aprendizaje me volví feminista. entendí que cuando dicen que eres demasiado sexy y que sólo eres eso, es como decirte que le gustas cuando callas, porque estás como ausente.

cuando hoy alguien me dice que su atracción hacia mí se centra en este aspecto de forma exclusiva no puedo sino reírme. me recuerdo lolita cambiando cervezas por roces, besos por rayas de coca. para mí hoy ese es un traje que me pongo y me saco tal como la caridad que practico por internet. y si me lo repiten mucho ya me mosqueo, porque denota una total incomprensión de la maleabilidad del deseo. un no entender que la carreta, finalmente, nunca la moverá mi par de tetas, porque las grandes carretas no van accionadas por tetas sino por inmensidades, porque afirmar el poder del sex symbol como único poder disponible por una, es como decir el sexismo y la oligofrenia de lengua materna. parece absurdo que hoy en día me pasen estas cosas, todavía. en realidad, no deberían sucederme ya, con lo que me lo he currado…

el muerto

hace exactamente 5 meses y 2 días mi único abuelo que permanecía con vida fue hospitalizado. imprimí una foto suya (a la derecha de la imagen) y la puse en mi altar junto a una vela. al día siguiente la vela había sido ahogada por la foto que, cayendo sobre el fuego, se había carbonizado íntegramente sin originar mayor daño que la extinción de la llama. pensé, ha muerto.
pero no. en realidad había salido del hospital de una forma en la que no me enteraba bien ya que ni siquiera me había enterado bien de su entrada sino a través de un mail que sin dar mayores explicaciones invitaba a la celebración de una misa (sic) por su salud.
imaginé al anciano diciéndome: cabra de mierda que me andai encendiendo velitas si ni me he muerto.
imaginé que si la re-encendía lo iba a matar al instante.
decidí encenderla cuando muriese.
debo decir que en mayo del 2012 había ido a su casa con una prima a despedirme. me resulta difícil la relación con los viejos. me resulta difícil levantar la voz para que me escuchen o lidiar con sus gestos de niños. pura falta de experiencia, nada personal. en esa oportunidad fue una enfermera la que me hizo de interfaz indicándome qué hacer. tócalo, me dijo, sin saber que en mi vida le había tocado, que ese era un gesto inicial (y final) en nuestra relación cuerpo a cuerpo. jugamos con su estado desconstructivo del habla, me resultaba muy interesante que empezara a hablar olvidando en el medio de una oración las palabras, conviertiéndolas en fonemas sin sentido. había algo muy primitivo allí. en un momento él, que olvidaba las palabras pero aún recordaba leer, comenzó a reconstruir el texto de mi camiseta. ble-sible-posible-otro-no-porno-es-otro-porno-es-posible. ante el nerviosismo de la enfermera y el desconcierto de mi prima le comenté con toda naturalidad que la frase era una cita a “otro mundo es posible”, le hablé de porto alegre, de le monde diplomatique (revista a la que estaba suscrito o al menos eso recordaba yo), de los movimientos antiglobalización. creo que él comprendió todo y de alguna forma bendijo la causa. siempre tuve la sensación de que cuando le trataban como un niño de dos años prefería desconectar, pero que cuando se le hablaba como a un señor, algo de sí reaccionaba. seguí tocándolo (la mano, el cuello) hasta que le dije: venga, te haré un peinado moderno, ante lo que me respondió: no po, no te pasí po cabrita. muy propio de él, muy suyo. risa general.
debo decir también que las últimas 5 veces que le vi (a excepción de la última) me comunicó con mayor o menor énfasis su deseo de morir, su hastío vital, su aburrimiento, el sinsentido de estar vivo sin poder vivir, su incomodidad al control. de alguna forma deseé que le dejaran salir a dar un paseo (solo), que se cayese, que se fuera a encontrar en el más allá con mi abuela, que le dejaran (o dejáramos) morir. debe ser triste ver morir a todo el mundo y seguir mirando por la ventana al resto de mundo que pasa por fuera.
y ayer se murió.
tenía 97 años.
hoy volví a encender la vela. y casi me incendia la habitación. las marcas del fuego quedarán para siempre impresas en la estantería. sólo puedo interpretar la exageración de esa llama como el gesto pletórico de su muerte, y así no puedo sino alegrarme por la intensidad que de alguna manera me hereda.

deporte, cuerpo, gimnasio y mi desamor por las endorfinas

lo más insólito que me ha pasado en el último tiempo es el gimnasio.
un ataque de rabia almacenada durante más tiempo de lo que es recomendable me llevó a un estado de suma fragilidad, donde hube de interrumpir incluso trayectos producto de la ira que frente a mis ojos ponía lágrimas, y en mis manos, tensión.
nunca pensé que mi autopreservación me llevaría a una resolución tan saludable, aunque su salubridad ya es algo que en sí mismo me parece desconfiable.
el deporte, eso tan incómodo…
siempre fui una niña vinculada a las humanidades. entre los 8 y los 10 años tuve una estable carrera política siendo reelegida presidenta de curso por más de 5 períodos consecutivos. a los 14 años publicaron un texto mío en el periódico de mayor circulación nacional. digamos que el deporte no nos venía bien en la familia, mis padres estudiaron durante casi 15 años en la universidad (que no acabaran la carrera es un detalle que otro día explicaré), y se nos daban mejor las discusiones de sobremesa que salir a jugar con el cuerpo. mi padre hasta el día de hoy no sabe nadar. durante los últimos 3 años de educación escolar estuve exhimida del ramo de educación física a través de un certificado médico expedido por una siquiatra amiga. certificaba que hacer deporte en ese contexto me producía una angustia incontrolable y que lo mejor era dejarme tranquila y sentada, leyendo. como no tenía problema de calificaciones, y la asignatura de deportes era, por decir lo menos algo suntuario, nadie dijo nada. seguí manteniendo buenas notas a fuerza de intuición (no recuerdo haberme sentado jamás en casa a estudiar), fumaba porros todo el día y me dejaba llevar por mis impulsos que en el colegio alternativo en el que estaba se valoraban como “capacidad de opinión”. hacía fanzines, escribía poesía, fumaba los cigarrillos más baratos del mercado (que como un chiste de mal gusto se llamaban “life”) y como mucho iba a yoga o a clases de danzas tropicales (sic). nunca me gustó el deporte. ni ante las súplicas del entrenador de volleyball que veía en mí un cimiente para el equipo. lo intelectual además se me quitó al rato, a los 16 me gustaban las raves. mi cuerpo reventaba, la adolescencia me impuso un par de tetas que no cabían en las camisetas, mi cuerpo tenía sus proporciones, la carne, como la de toda adolescente, estaba dura, compacta. comía helado cada día, desayunaba avena, una mezcla entre lolita y yegua. el entrenador de volley me declaró que se había pasado la fruta y en esa época, o un poco antes, comencé a andar en bicicleta. creo que ese ha sido el único aparato con el que he congeniado mover el cuerpo, en vistas de su utilidad. y el sexo, cuya frecuencia se incrementaba con el paso de los años, haciendo pausas con las relaciones estables (de más de un año).
mi relación con el deporte en realidad nunca sucedió. minada por la ideología, siempre me pareció que su práctica se basaba en la competencia y que por ello era algo deleznable. mis áreas de combate no serían nunca una cancha de fútbol o un campo de golf. me negaba al pantalón de buzo, prefería las ligas del lenguaje, las medias de encaje, el autostop.
parecíame algo superficial, carente de sentido, una pérdida total de tiempo. lo mismo con el deporte como modo de mantener el cuerpo sesgado a una proporción. siempre me supe desproporcionada, desaforada, excesiva.
hice un par de intentos con la piscina. en general tras períodos de crisis, al acabar la carrera por ejemplo. ingresaba a la pileta de cloro con menos entusiasmo que el de un funcionario, era más una súplica, un mandato, una especie de práctica que corroboraba el sinsentido general que tiene toda la existencia tras haber acabado 4 años de dedicación a un tema, en mi caso, la irracionalidad artística, un absurdo.

es que hay que superar los 30 años, como si fuese una carrera de obstáculos vital, para encontrarse con eso de lo que hablan. o no. o aprender a repetirlo, a repetir las cosas que dicen aquellos que hablan. dopamina, adrenalina, endorfinas. ciencia y alarde.
desde hace 15 días que voy al gimnasio a diario. es una terapia, de shock. no practico una rutina específica, pero me he divertido más con las máquinas de ejercicio aeróbico. que con el agua (he acabado usando sólo el hidromasaje a modo de gratificación).
he de decir que el gimnasio es un lugar absolutamente individualista e incómodo. ya es incómodo estar sudadx, rojo y al borde de la asfixia si no es en el contexto de un buen polvo, pero estar rodeadx de gente en la misma situación y sin vinculación alguna, resulta casi inaceptable. es absurdo también tener que pagar por ir, siendo que cada persona que asiste produce una enorme cantidad de revoluciones por minuto evidentemente aprovechables para la producción energética. no es justo que los ríos y las minas tengan que producir esa cantidad desmesurada de energía que necesitamos para encender todos nuestros aparatos. no es justo que haya que cargarse la naturaleza salvaje a cambio de alimentar un teléfono o encender una lavadora. no es justo que las miles de revoluciones por minuto que he producido en 15 días se vayan a tomar por culo y sólo sea yo quien pueda aprovecharlas a modo de endorfina. que me gustaría poder además cargar el router y el ordenata, no es mucho pedir. pero no sucede lo lógico en ese espacio de amaestramiento corporal, y pagamos cuotas (no muy altas) para el dispendio energético general. tampoco es de extrañarse, ya tenemos hábito, en esta cultura pagamos por gastar, gastamos para ser pobres y trabajamos para pagar nuestra pobreza.
otro aspecto que me resulta bastante inaceptable es el hecho de la nula sociabilización. lo digo porque sé cuánto cuesta aglomerar personas con un fin común. no entiendo por qué no se practica el movimiento a través del juego, de la interacción. en el gimnasio cada unx está con su máquina y quizás una prótesis auditiva extra, para amenizar. es cierto que a ratos me falta el aire y hablar no es precisamente lo que más me gustaría hacer, pero sin duda preferiría levantar a una persona que a un montón de metal con un número impreso, actividades lúdicas me hacen falta. preferiría fabricar chapas que dejar mi fuerza desperdigada por ese suelo limpiado por un ecuatoriano que mira con rabia cada una de las máquinas, preferiría hacer mil cosas con mi fuerza y mi energía y mis revoluciones por minuto. preferiría. por cierto, la palabra gimnasio viene del griego “desnudez”.

(debo reconocer que ahora sí percibo los efectos de la agitación sostenida, una hiperkinesia un poco extraña, quizás manifiesta como impaciencia y sosegamiento a la vez, un poco de descontrol con la musculatura, con la actividad, mucha sed, alegría general, restitución energética, abolición del cansancio y la apatía, pero nada muy concreto. sensación de normalidad a ratos, de reencuentro, yo creo que es testosterona y nada más).

de amor propio

mama

que ha pasado mucho tiempo, este blog parece un despojo, un abandono informático, algo obsoleto quizás. es que como el blog no es terapia, ni trabajo, ni demasiada diversión según qué esté pasando, ni un estrato amable de descontrol (“siempre justifica el texto”), ni una red, ni difusión cultural, ni prácticas poliamorosas, ni un pase libre a las drogas y al rockandroll ¿para qué coño sirve un blog?
pero no es de sinsentido que se alimenta el abandono, no. alteridades, visitas, devoluciones, revelaciones amargas, memoria. varias cosas han sido las que han dejado este espacio un poco así.
vino mi madre, en alguna parte lo dije y lo he comentado. vino mi (quisiera decir santa, pero prefiero decir estupenda) madre que a pesar de renegar de este blog ha comenzado a leerlo como modo de comprender algunos de mis estados emocionales más profundos, aquellos que le son insondables, prohibidos por mi intimidad que se abre como una almeja en vapor en este blog, a veces, no olvidéis que la mayoría es ficción, o para que suene más elegante, performance, performatividad escritural
con mi madre hemos madurado (ya era hora), ella de 60 y pico años, yo de 30 y tantos, ya estamos hechas, derechas, encorvadas, con pelo blanco, perdiendo pelo o adquiriendo más de lo que era imaginable. hemos madurado, ahora en lugar de permanecer días en el odio que produce la diferencia, apuramos el trance del desagrado, sintonizamos el afecto, respiramos y cambiamos de tema. algo nos susurra al oído que si nos vemos en promedio algo como medio día al mes (15 días al año, que si descontamos lo que se duerme, vamos, quedan como 6 horas al mes, 1 hora y media por semana, unos 4 minutos al día, y todo comprimido en una sesión con frecuencia bianual…) pues es mejor echarle ganas que descontento.
con mi madre tenemos una relación de intimidad inusitada. hemos estado durmiendo juntas prácticamente cada día, haciendo cucharita (yahoo answers explica lo que es eso de forma muy heteronormada aquí), preparándonos el desayuno, haciéndonos tratamientos de cuidado cuerpo a cuerpo, intercambiando bragas. que me he enterado que no es tan habitual esto de la intimidad con la madre, a pesar de que es la dueña del primer coño que vi, toqué y chupé, no es habitual.
hemos acabado bastante enamoradas, contentas de conocernos, de estar cosidas con hilos de fuego y carne, de tener las manos del mismo tamaño, de compartir memoria y pasado, contentas de aceptación. obviamente todo tiene sus rugosidades y su amargura, hay a veces tristezas que percibo muy a lo lejos, en una capa que está mucho más abajo de las plenamente visibles. son como pequeños tumores benignos (no cancerígenos) que te dan ganas de disolver pero que están enquistados porque toda relación tiene sus paradigmas de lo horroroso o de lo sencillamente penoso, y es así, un asunto muy carnal o de cirugía inconducente. luego si se liman las asperezas se produce una fomedad.
no sé si esta relación podría suceder fuera del marco madre-hija, a mí me gusta pensar que sí (y digo esto a pesar de un trauma infantil que tengo con ella porque sobre los 8 años le planteé que nuestra relación era como de amigas, ante lo cual me respondió que no, de ninguna manera, que ella era mi mamá y punto. entonces le pregunté si podíamos ser conocidas y nunca más olvidé el desagravio), aunque más que relación estuve pensando en un tipo de afecto, a partir de la observación del nuestro propio, que se parece un poco al que describe žižek en este fragmento de video del documental examined life, donde también aparece el gallina de toni negri y santa butler.
žižek habla de la misma manera desagradable en que lo hace siempre: escupiendo cuando marca la letra “t”, con arrogancia e impudicia, con todo su nihilismo cartesiano, ultramaterialista. el hombre pronuncia tan mal el inglés que le entiendo absolutamente todo. y a pesar de ser tan mediático, de producirme vergüenza ajena, me cae muy bien. igual es porque sólo veo sus videos…
el fragmento de examined life está más centrado en una crítica al ecologismo que a otra cosa, pero esto en cierto punto se vincula al amor, al falso amor o a algo así. un amor por el mundo basado en todo lo que es la negación de su “estado del arte”, de su condición, de nuestro efecto en él. fucking ecologistas, biomänschen y negacionistas de la podredumbre, aquí les va žižek, con amor:

navidades disidentes

llevo una semana durmiendo con mi madre.
aquí unos consejos para las fiestas, de corazón. de lo más profundo del seno familiar.


manifestación en santiago de chile por la educación. 22 de diciembre 2011


quema pública del árbol navideño (de la administración) en la plaza de mayo, buenos aires, argentina. 20 de diciembre 2011

mi padre se casa

padre

mi padre se casa, me lo ha dicho por mail. mi padre se casa y no es por papeles ni por conveniencia (con una mujer rica). no es tampoco una adolescente 40 años menor que él a la que hay que sacar de casa con matrimonio. no se casa con un hombre ni con una trans, ni con alguien que tengas que sacar de la cárcel justificando familia. creo que cualquiera de las razones anteriores las hubiese llegado a aceptar con simpatía, algunas más que otras, claro.
mi padre se casa, bruta burguesía proletaria, con una mujer católica y arrugada, con la madre de algunos de sus hijxs que ya tienen pelos por todos lados, incluso las más menores (que desde hace al menos 5 años que dejan pelos en el water cuando mean). me ha dicho por mail que le encantaría compartir conmigo este momento, que viene a suceder en una semana, como si no viviéramos a más de 11.000 kilómetros de distancia. su formalismo (“aunque sabemos que es difícil nos encantaría que nos acompañaran ese día”) es el que creo que más me jode. es una lástima que la gente se siga casando sin un por qué justificado, como si la semilla de la corrección heteropatriarcal fuera suficiente argumento. es una lástima que tu padre quiera ser un normal, que su vida sea tan plana y rancia como para querer olvidarlo todo y reivindicar lo más soso.
es una lástima también que para lo único que me escriba en más de un año sea para decirme que se casa. en esas cosas mi padre parece mi hijo…

familia

familiafamilia no es sólo un contrato, así como lenguaje no son sólo palabras. familia es haber compartido los hongos de la ducha, saber que tenemos las mismas patologías, vicios, sedimentos. familia no son tres cromosomas repetidos, ni unos genes idénticos, ni un apellido arbitrario. familia es el patetismo colectivo, las penurias que convivimos, la miseria de la que somos parte y que podemos reconocer sin tener que decir palabra. yo he visto tu sangre, tus hormonas he visto crecer tus espasmos, y mi odio también te pertenece.

a veces la publicidad supera la (ficción de nuestra) realidad

acampadabcn

18-19-20-21052011. estoy en mi casa/screen. decido entrar al twitter de minipimer.tv (a veces es lo que tiene el ocio, te acerca a la web 2.0). 23 twitts por segundo no son posibles de leer ¿me fío de mí? ¿me fío de mí en esta jodida casa de lo insondable? ¿de quién es esta velocidad?
los twitts anuncian la revolución. leil, que está en egipto se queja por facebook de nunca estar en barcelona para cuando la revolución sucede. los twitts caen pantalla abajo más rápido de lo que soy capaz de leer (y yo que he hecho un curso de lectura veloz…)
la revolución. plaça catalunya #nolosvotes #acampadabcn #acampadasol #yeswecamp #spanishrevolution #democraciarealya…
tags, twitts, roces con lo virtual, decido dejar la actividad cultural para otro día, cacerolada a las 9, asamblea a las 10. busco cacerola, dispositivos de ruido, cuchara de palo. busco bicicleta, llaves, gafas de sol las olvido. busco aire, voy.
mi casa está tan cerca de plaça catalunya que casi me parece vivir allí. en el camino encuentro a helio, uno de los hermanos pequeños que recopilo así como si me hicieran falta más… pasamos unos minutos riendo de cosas que no recuerdo, le explico lo de la cacerolada, que aunque no sé exactamente a qué protesta y aunque no se lo explico exactamente bien, me produce una enorme nostalgia de los caceroleos chilenos de los 80′s, cuando yo todavía no sabía ni usar correctamente una cacerola y sólo golpeaba siguiendo el flow del descontento, repudio al tirano. nuestros vecinos en su puerta tenían una bala que superaba mi propio tamaño kingsize de 8 años, una bala que hacía de etiqueta fascista, y al golpear yo la cacerola con mi entusiasmo prepúber, la empleada doméstica del vecino me grita “hija de puta”, y yo no entiendo y le pregunto a mi madre (porque para mí, no sólo a los 8 años sino hasta los entrados los 19, la derecha fue siempre una cosa ideal, algo que existía en las discusiones, una presencia maligna emergiendo del imaginario, la verbalización del enemigo pero nunca, nunca un cuerpo, una persona tangible) y mi madre alude a la bala y a algo que no entiendo, y sólo entiendo que intenta protegerme del fascismo, de la cara horrenda de la ideología. y así es como estoy en el centro de barcelona, 25 años después, cargando un tambor de plástico y una cuchara de palo.
en plaça catalunya hay mucha gente pero no conozco a nadie. helio me hace comentarios que después de un rato me parecen escépticos como los aforismos de cioran. helio se va a una reunión y yo me quedo buscando mi destino entre unas 1.000, 2.000, 10.000 personas que han salido de sus trabajos, que me parecen buenos ciudadanos, que ahora mismo quieren cambiar el mundo, que son jóvenes y muchos de ellxs catalanes, que hacen fotos como si fueran la mismísima cámara de videovigilancia del congreso.
real time distorsion. todxs juntxs ahora y ahora por 120.000 canales, pero siempre ahora, en la exacerbación del presente, en la apoteosis del tiempo real, no existo más que en mi inoculado hoy. no hay sangre, ni dolor, ni comparativa posible. emergencia 2.0, time is now.
la revolución era más viva por internet. helio dijo que aquí se venía a ligar. hay líbido, hay juventud, la revolució em possa, pero ¿qué coño es esta revolución si sólo hay gente y su tiempo libre? ¿de qué se trata esto de llevar pancartas con tags y almohadillas? las firmas, compañera maricarmen ¿son para la revolución queer? libre expresión en la plaça y fervor espontáneo, 5.000 firmas en 4 horas ¿para qué? “para apoyar a la plaça”. uruboros, tautología. recuerdo a kosuth y el arte conceptual.
comienzo a encontrar gente, muy poca, muy lentamente. nadie sabe quién organiza esto. pregunto que quién ha pagado el periódico que circula. nadie lo sabe. #democraciarealya. ¿cómo habéis podido crear un tag/nombre tan malo? ni por la democracia (que se erige como un histórico fracaso), ni por lo real (en un país donde la monarquía sigue existiendo para vergüenza general hay que buscar otros adjetivos) y el ya, interjección o sí. no. me niego a convertirme en un tag, me resisto a dejarme fotografiar por mi excentricismo sudaka de desconcierto revolucionario ante quien exige trabajo, ante la familia, epicentros sociales y dóciles del civismo.
y la contradicción es intensa, porque por no conocerles no me fío, y al mismo tiempo el desearles conocidos es apostar por los pequeños circuitos donde siempre somos las mismas. la contradicción es intensa, y se repite como el deja vu del real time.
llevamos 5 meses con minipimer.tv intentando dar con la clave de lo que serían las tecnologías colectivas. diseñamos un taller que proponía una pseudoasamblea para la toma de decisiones. el fracaso fue tan rotundo como fructífero: el taller fue de discusión. la segunda vez por razones prácticas eliminamos la parte de disgresión. el fracaso fue tan rotundo como fructífero: el taller fue práctico, logramos resultados palpables. esta situación pone en escena la distancia que hay entre el proceso y el resultado, y de paso aclara por qué ciertas instancias (como un taller de 4 horas) obligan a tener cierta metodología (e ideoogía productivista) si el objetivo es lograr algo concreto. nos hemos planteado que hay fricciones entre la cantidad de libertades y reglas, entre procesos y objetivos, que la línea que los separa es frágil y delicada y que la empatía no puede ser artificial como lo sería el hecho de apuntarse en un taller. los procesos no tienen plazos, sino emergencias.
llevamos 5 meses leyendo a wu ming, levy, negri, tiqqun y otros. en cierto sentido esta plaza acoge las definiciones de multitud, emergencia, inteligencia colectiva, invisibilización de la autoría, generación de mitos y a pesar de todo, en un punto me parece vacío. ¿habrán pensado todos ellos en que esto sería posible? ¿habrán pensado en que cuando la teoría europea revolucionaria y blanca se saliera de los textos devendría en esto? a pesar de todo, la multitud sonríe.
mi preocupación sobre el tiempo real es constante. es una traza de neurosis, seguramente. el tiempo real, según las inteligentes apreciaciones de santa laurita estrimera, no deja paso a la causalidad, no hay revisión del pasado ni del futuro, se diluye todo contexto en un presente continuo. a pesar de esto, la única consigna que logra hacer gritar fuerte y claro a la mayoría de la gente es “el pueblo unido jamás será vencido”, algo incluso demasiado anacrónico si se considera que esta revolución está auspiciada por twitter y que el 80% del “pueblo” del mundo no tiene acceso a internet.
durante la tercera cacerolada a la que asisto comienzo a leer pancartas espantosas. me acerco al chico que alza al aire una consigna que declara algo como: “que nos gobiernen las putas que sus hijos lo han hecho como la mierda”. me acerco al chico preparada para que sea mexicano (su camiseta dice en letras grandes miami, y abajo, cancún, puerto vallarta, acapulco;). le pregunto si la pancarta la ha hecho él. no es mexicano sino español y me dice que sí. le digo, manteniendo toda mi compostura, que su pancarta me parece muy clasista y sexista, que los colectivos de prostitutas han aclarado que los políticos no son sus hijos, que plantear que los políticos son hijos de las putas significa dar por hecho que éstas son unas pésimas educadoras, que no se puede discriminar a alguien por su trabajo, que si acaso a él le discriminan por el suyo. “es un juego de palabras sin más, cada uno con su opinión” me dice. insisto en que no estamos aquí para hacer juegos de palabras, que parte de las ideologías que supongo queremos establecer en esta plaza no son ni clasistas, ni sexistas, ni xenófobas, que debemos fijarnos en lo que reproducimos, que estoy harta de heteropatriarcado, y sin decirlo en voz alta me digo a mí misma que no quiero hacer ninguna revolución con este tipo de personas, que es un gilipollas, que no tiene arreglo, y que ojalá no le den nunca por el culo porque sería demasiado placer para un ser como él, que no lo merece. con lo de dar por el culo también muchas consignas. que no somos maricones para que los políticos nos den tanto por el culo… y yo me vuelvo pequeña y me dan escalofríos porque sinceramente mi sospecha es abundante y me duele un poco el ano de pensar que cualquier imbécil se crea que estamos yendo hacia el mismo sitio que, mientras la comisión de continguts no redacte el manifiesto general, no es ningún sitio.
pero los procesos no son unívocos y es por eso que mi escepticismo y mi emoción corren paralelos o se intercalan mientras estoy entregada a esta masa. la publicidad de nike y hyundai que corona el escenario dice cosas que parecen el slogan del social forum (borrado el nike, ya sirve). y yo que no había ni nacido en los 60′s estoy tan llena de nostalgia. una asamblea de 5.000 personas en algo se asemeja a esa idea imaginaria hinchada con fotos, películas y textos que nunca dejan de ser naif y que nunca me llevan al asco total sino incluso a todo lo contrario. y me llena de alegría estar acá, me llena de alegría porque hay mucha gente intentando organizarse, y lidiando contra las costumbres democráticas, la representatividad, jugando a la pequeña comuna urbana, jugando a no replegarse, a ser más, participando de las asambleas, dándose de cara con la burocratización, reformándola, asumiéndola en sus entrañas para luego escupirla, al menos esa es la idea, me río, supongo.

la artífice

josefa

he desaparecido unos días de este blog. hay amistades que son más escriturales que nada y mi amistad con ella es así. aunque estemos juntas, cara a cara, ordenador contra ordenador, patas con patas, nuestro devenir me parece más literario que cualquier cosa. así es como podría enseñarle este texto a ella para que lo corrija antes de publicarlo. pero no lo haré, no hace falta, prefiero hablar de ella y que lo lea en la web 2.0 como una cualquiera, anónima en su IP (que probablemente será la misma que la mía), como una cualquiera con la que me resuelvo en comentarios amorosos o destructivos, pero sin daño, por el placer de leer lo mismo de forma distinta. así entonces una paradoja. tantos textos y en el blog ninguno.
la conocí en el taller de escritura crítica de la escuela de estética en santiago hace 10 años. ella de alumna, yo de post-adolescente, ayudante del profesor. creo que yo pesaba 10 kilos más que hoy y ella acababa de parir su segunda criatura. caí rendida ante un texto suyo sobre los punks. desde muy temprano he sido fetichista con la inteligencia, me seduce. y con la inteligencia bien escrita, peor. babeo (mentalmente). me gustó, hablando seria, llenándose la boca de referencias literarias y teóricas, así la recuerdo, elegante, sin despilfarrar como los pobres demasiado el conocimiento. recatada, como todas las putas cuando son auténticas.
supongo que hablamos después de la clase en el baño. suele sucederme, los baños públicos parecieran ser excelentes lugares de contacto. hoy me ha dicho que ese día me encontró inteligente, una niña inteligente. atracción por la cabeza pareciera ser lo único de esta historia. pero no es justo decirlo así. se queda corto como cualquier descripción humana de este blog.
ella es mucho más depravada que yo, es evidente. sus prácticas radicales. sus fantasías las hace realidad con cojones e internet (un estupendo aliado en casos como este). yo tengo afición y curiosidad. y la sigo sin juzgarla, porque en realidad nadie puede juzgar la perversión cuando no es propia y busca asilo en la práctica obtusa de unxs pocxs, tan suyos los espacios ocupados en cualquier ciudad, representando que las películas son simples esbozos de una experiencia frágil e inmensa que nunca nadie podrá ver en una sala de cine.
tú me dijiste si acaso esta era la única pija a la que le perdonaba serlo, y sí, de las pocas. soy tan clasista que no aguanto el pijerío, a veces me lo he llegado a tomar como un defecto personal. soy clasista, el clasismo es malo. eso dice la izquierda, no se puede ser clasista, sin más. y yo toda una vida odiando a los putos pijos. y aun así los hay de todas clases, y yo no soy ortodoxa. las perdono cuando su inteligencia supera su clase, no es relevante entonces tener sirvientes o no saber liar un porro. me redimo de mi clasismo invertido, desclasamiento rojo, izquierda maligna, again.
y tal, que me distraigo. la artífice escribe hasta por los codos, al menos así me la imagino cuando no la tengo cerca (que es casi siempre) sentada en una mandorla de sábanas sucias, con algún amante, en alguna práctica abyecta y con una mano rascando un pancito duro. aprecio cualquier migaja como si fuera manjar, un twitteo, dos palabras, 140 caracteres.
nos apuntamos una vez a un taller literario, los martes por la tarde. íbamos, bebíamos vino (poco), escuchábamos los textos del resto y hacíamos algún ejercicio. una tarde me dijo que fuéramos a una orgía sexual y lo hicimos. yo una mezcla de hermana pequeña, compañera de clase, amiga y cómplice, putón en potencia, demasiado buena alumna al fin. nos enfundamos en lo que había de látex en el armario, maquillaje y juventud. lo que escribí, que debo tener en mi arqueología de bits, lo publicaré otro día. cada una hizo una crónica de lo visto. cuando lo leímos en el taller (ella lee muy bien, yo le hago empeño) los ojos atónitos de nuestros compañeros de clase sólo pudieron soltar que teníamos una imaginación desbordante y una compenetración profunda a la hora de homologar las fantasiosas historias que nos montábamos. una ficción. una situación a veces puede resultar tan espantosa que se resuelve como ficción. cuando algo resulta abyecto al punto de lo inimaginable. y no es para tanto, o me parece que no era para tanto.
hace dos años la encontré de candidata a consejal. me dio un labial con su nombre impreso sobre papel rosa (advirtiéndome que debía ser petróleo en estado puro). hace un año con la encontré como siempre igual de perversamente elegante y bella, inteligente y culta como una dama. su amigo, un programador informático, se enternecía burlonamente de mis radicalidades fashion. ahora está aquí conmigo, screen to screen, “sólo puedo compartirte mi cotidianeidad” le dije antes de que llegara, mientras me hacía esperar semanas y días, perdiendo vuelos o taxis o el corazón, o cualquier cosa que no tiene ninguna importancia, porque llegó y porque supo entender muy bien mi advertencia. por eso no he escrito mucho en el blog.

divagaciones sobre ese invento europeo: europa

parral
desde que vivo en europa cada vez estoy más segura de que la calidad de la materia prima de los alimentos es mejor aquí. me refiero a aceites (y lípidos en general), harinas, azúcares y casi todo. también las normas relativas al uso de químicos es más estricta y existen lugares que han zafado de la prohibición de lo no pasteurizado (francia). es así como la gordura del viejo continente es menos visible y menos mórbida que la del proletariado chileno (por hablar de algo conocido). y es así como una sílfide europea se zampa un bocata de 50cms. con toda tranquilidad mientras una rechoncha chilena se prohibe un canapé con la máxima angustia. mi teoría es empírica más que científica, no he revisado estudios ni cartografías reales, sólo son supuestos y observaciones a partir de mis propios hábitos alimenticios y cómo éstos modifican mi fisionomía, la casa donde vivo.
no sé por qué he soltado todo esto si en realidad venía a hablar de otra cosa. venía a hablar de comida, o de procedimientos sobre la comida. comienzo otra vez.
desde que vivo en europa me he visto enfrentada a modos de hacer totalmente ajenos. es cierto que la lengua castellana se comparte entre el continente sudaca y el estado español, aunque más bien diría yo que todas las versiones están inspiradas en la misma fuente a pesar de que los engendros en los que las derivaciones se convierten no tengan necesariamente nada que ver. en españa se debe volver a aprender a hablar, las cosas se llaman de otra forma, no se trata de aprender un sistema nuevo, sino detalles, gestos fonéticos, fragmentos, sobre todo sustantivos, materiales, vegetales, eufemismos, insultos. luego la construcción de una frase con otra gramática, apenas ligeramente trastocada. o despertai, despertás, despiertas, sutiles versiones de lo que en teoría es el mismo significante. otra disgresión.
desde que vivo en europa me han dicho de mi ignorancia respecto a la forma correcta de preparar los alimentos. normatividad culinaria, nadie se salva. de una forma extraña todo conocimiento práctico previamente adquirido se ve deslegitimado en un segundo, una mala cara, una negación, no es así, y la enorme olla llena de mejillones (que no choritos) cocinados al vapor de vino blanco con perejil y cebolla se queda abandonada 3 días hasta que comienza a apestar todo el entorno de la cocina. y se va a la basura. hay que aprender que el café se prepara de una manera (italiana o americana), que con leche no se toma después de comer, que los lácteos y el pescado no se llevan y que el maíz (que no choclo) es básicamente comida para cerdos (no chanchos) o vegetarianos. hay que aprender a moler el tomate, a bañarse en aceite de oliva, a la cocina como antro del aceite. aprender a abandonar las manías ansiosas, abandonar el paradigma del “bistec a lo pobre” o del “sánguche de pollito falso”. de paso invalidar cualquier bacanal pretérita, una pizza del alto del pentágono chorreada con queso mantecoso (porque es el único), porque simula petróleo en abundancia y espesor. invalidar un festín de golosinas grasosas, un pollo relleno de cualquier cosa, un cuye relleno de ron. invalidar los mariscos en plan salvaje, el apaleo de locos no existe. volver a aprender modales, deseducación, involuntaria (des)integración. aprendí a pintarme las uñas a los 30 años y todavía lo hago mal. mal digo todo lo que no entiendo y mal digo cuando entiendo (porque pronuncio mal). aunque suene grandilocuente no tengo país de origen. nací en medio de una lluvia de esquemas en constante descontrucción. nací en europa por casualidad y sólo para no ser de allí.

love is in the sky(pe)

diana02
los ordenadores deberían cambiar de aspecto, de forma, siento que tengo los dedos crespos, la vista realmente atrofiada. ya no me apetece escribir. voy a desarrollar la habilidad de dormirme hablando, voy a intentar hacerlo sola. no hay mayor sinceridad que esa, no hay mayor intimidad. el lugar donde a los peces les salen pelos.
se acaba el plazo de fin de año. enumeraciones simples, cronómetros, afectos. mañana minipimer lo tira todo por la ventana (desde un plató lleno de luz artificial). este año ha pasado rápido, tanto que empiezo a hacer recuentos antes de tiempo. este teclado es torpe, me atrofia el tacto. y estos dedos sumisos desean en realidad clavarse en la rebelión de tu coño. fuera de aquí, incluso en la misma ciudad. deben ser los efectos de mi solsticio de verano desplazado, mi eclipse de luna al otro lado. mis hermanxs son espejos rotos fabricados con el mismo tipo de vidrio que yo. mandalas de píxeles, reflejos perversos, hoyos negros, voz.
una botella de agua y un candado de hematomas (pipas tijuana). reímos sin parar hablando de otras cosas. compartimos el amor, las bragas (los jugos) y los plugins. sospechamos que tiene bulimia.

6 años

foto lucia egaña rojas, barcelona, agosto 2010

6 años es tiempo suficiente para encapsular a la humanidad entera en un bote plástico, agitar con actitud shake, colapsar la micropolítica interna, exhalar.
hace 6 años vaig arribar a este poble sin saber lo que era un catalá. ignorante de tanta identitat, práctica y acció modélica… ¡ay catalunya! aquí he aprendit lo que es la denominació de origen, lo important que es respecte al producte importat, no, que ens devuelvan las etiquetes, las banderes i la llengua, esta llengua que no es mia ni lo será mai porque se resiste a que jo la parle así, més mal que bien, a lo brut, a lo maldit…
hace 6 años me convertí en inmigrante, surfeando turista, compré mi primer ordenador. portátil, tenía que ser portátil porque llegado un momento la existencia misma se vuelve encarnación de la portabilidad, como los teléfonos, las cajas de cartón, las prendas de ropa diseñadas para cubrir las inclemencias de otra latitud. ¡ay! 6 años como si nada, 6 años de repente, 6 años en bicicleta, de becaria a desempleada, pasando por todo lo demás. 6 años es una frondosa melena o un almacén de fracciones de tiempo muerto. 6 años se tardó mi madre en sacar su equipaje de la maleta, y yo dos días, y yo dos días, ay… este texto debería sonar como una canción de violeta parra, entre lamento y orgasmo orquestado con guitarrón, ay sí… 6 años probando roles, probando calles drogas escapularios, de la orden sudaca, de la orden precaria, de la orden del día y de la orden de allá.
6 años escuchando sirenas de ambulancia en lugar de pájaros de la ciudad, tomando fruta exclusivamente congelada, descongelada, vuelta a armar. 6 años haciendo lo que se me de la gana, llegando al punto de hacer públicas las menudencias de mi intimidad. repito, lo que se me de la gana, o lo que cultive mi antojo, prefiero pasear que comprar, prefiero pasear y recuperar mi lengua agria para escupir sobre toda la tierra el veneno de mi voz.
el tiempo parece congelado, retrocede, no escatima, cambia mi cara, mi familia cree que me drogo, que no tengo para comer, me hacen exámenes de sangre cuando vuelvo a mi pueblo (que tampoco es donde nací), me revisan la orina, buscan enfermedad. yo sana en 6 años como un monumento novel, y bajo mis medidas variables como las de una instalación voy riéndome del descampado y del calentamiento global, cojo casi más aviones que personas, pierdo la cuenta así como fumo tabaco de liar, no es fácil cuantificar.
lo personal es político, el sudaquismo corre por mis veins, hace 6 años con 4 copias de una tesis doctoral que no era mía y un manojo de compresas vine por diez meses, ¡ay! si supieras el archivador de malas prácticas que traía desconsolado en el bolsillo interno de la maleta, contrabando, ilegalidad de mí misma, dos títulos universitarios y poco más. aprendí a decir ethernet, a decir chorrada, aprendí a no leer nada más que lo que está escrito en los carteles del metro, para desaprender un güevo de sandeces y volver a cultivarme sin tanto éxito, para confundir mi ortografía con la (a)normalización lingüística de la discapacitat.
ya sé que mi pasaporte no sirve de nada, pero no importa, casarse por papeles es la mejor, única y rápida solución que este sistema excrementicio te ofrece ser. legal si se es esposa, de un ejemplar autóctono, de la european union, y allá voy, allá fui. atravesando listas de correo, engranajes, oficinas públicas, aliándome a las malas, dieta ovoláctea, dos ruedas hasta el fin. como de tu basura, me visto con ella, la uso incluso para hacer arte ¿no te jode? soy carroñera, una profesional.
6 años en un abrir y cerrar de ojos, 6 años soy mi escudera, mi caballera y ahora clavo el sable en una piedra, escribo mi nombre, que estuve aquí. 6 años parece poco, aunque todo tiempo sea una desproporción.

cine p2p: hoy, kynodontas

canino
cada día vemos alguna película o dos. nada especial (lo mejor hasta ayer había sido una de haneke que se llamaba caché) hasta canino. hay que agradecerle a patri el hecho de revisar meticulosamente el programa del festival de sitges para descargar unos meses después lo que haga falta. cuando vivía en chile las películas más que llegar tarde, muchas veces sencillamente no llegaban. recuerdo cuando llegó fóllame, que era como el último grito de la actualidad cinematográfica (a pesar de haber sido estrenada dos años antes). canino es del 2009, estrenada en españa 2010, un estreno en el torrent mundial sin duda.

canino es una película griega. mientras leo los subtítulos reconozco alguna palabra heredada, como tres, fobia, auto o céfalo. lo demás podría ser cualquier cosa, cualquier lengua.

quien no quiera saber nada de la película que pare de leer ahora. el resto se arriesga a que nada sea una sorpresa (y a decirme qué en estos tiempos puede serlo…).

desde hace dos días incubo un virus. estoy un poco mareada, la nariz se me está llenando de mocos, la faringe de flema, la cabeza es como una pesada pelota de fútbol, tos incipiente, el amor y el reaggaeton como cura.

la peli se trata de una familia ¿mononuclear? (he buscado ampliamente el significado de la expresión “familia mononuclear” en internet, lo que arroja como resultado una serie de páginas religiosas que se refieren a ella como una característica perdida en las lides de la sociedad moderna…) que vive en una casita grande con patio y piscina. padre, madre, dos hijas y un varón. la situación es esta: nadie sale de la casa a excepción del padre, que además de trabajar en una fábrica (como alto dirigente) surte de todo lo necesario a la familia. una especie de cazador recolector selectivo y contemporáneo que trae desde putas para que folle su hijo, hasta artículos de limpieza sin marca (les saca la marca antes de entrar a casa!!! naomi klein estará contenta aunque, hay que decirlo, por lo visto adidas pagó por los bañadores).

esta casa resulta ser un laboratorio de manipulación social. los “padres” han desarrollado un sistema de convivencia para sus “hijos” basado en la competitividad y la arbitraria distribución de roles (la menor cumple las veces de doctora). premian los logros con pegatinas de colores y prohiben la entrada de cualquier elemento físico, social o cultural que no corresponda a lo que para ellos es “lo saludable”. desean mantener a sus niños (que ya son adultos) en un estado paralelo de existencia explicándoles el sentido de sus actos y presencia de una forma distorsionada, estricta y convencional.
lo más interesante en este sentido es lo que pasa con el lenguaje. también establecen un diccionario paralelo, donde el coño se llama teclado, los zombies son una pequeñas flores amarillas, el mar un sofá de un cuerpo, autopista un viento muy fuerte, y así.
no pude evitar recordarme a mí misma a los 4 años, cuando repetía con el beneplácito de quien me escuchara, que pinochet era un imbécil igual que dios. de alguna forma el par de marxistas post adolescentes que eran mis padres inducían de manera similar mi conceptualización de abstracciones políticas.

la inducción de estos padres, su permanente representación de mitos locales (inventados), la severidad y empeño en la domesticación exacta de lo que aparentemente son sus hijos, sólo habla de unos cerebros demenciales y absurdos. pero, y aquí esta duda que seguramente nace de la inyección repentina de nacimientos a mi alrededor, (porque, aquí es necesario un paréntesis, esto del instinto materno que baja a los 30 años como si fuese una especie de regla generacional ¿no es también una cuestión que sucede sólo porque todas las colegas, primas y conocidas se ponen a parir de forma inconscientemente autorganizada al unísono, dejándote cantar sola con las otras 3 que no tienen hijxs, en un coro outsider y silencioso, casi sin importancia? ¿cómo ver nuestra realidad revuelta en paria si todas las fotos del facebook, del mail y de los chats son bebés tiernos, hermosos y bienacidos? ¿cómo no pensar en el parto, en la epidural, la episotomía y la oxitocina si esto llena un porcentaje de los inputs electrónicos que me llegan a diario? ¿cómo sería si no viviese en un ambiente feminista, bollo y precario? (seguramente muchísimo peor…). me están intoxicando de maternidad, y si bien por un lado estoy trabajando la tirria que le tengo, y esto siempre es bueno, por otro me siento pisado el palito de que a mis años el tema es ese. joder. se acaba el paréntesis, todo vuelve a su orden) ¿no son acaso así todos los padres? ¿no es este acaso el curso “natural” de cualquier proceso de maternidad?.

la casa de la película es como un país desarrollado. un país del primer mundo donde no hay caos, a menos que las intrusiones del espacio exterior se manifiesten, como un virus, como un inmigrante no deseado. es posible plantear que un gato es un animal salvaje que puede matar a un humano con sus afilados colmillos, es posible afirmar que la salida de ese espacio sólo será anunciada por la caída del diente canino, y que cuando este vuelva a crecer indicará el momento en el que se puede conducir un coche (único medio aparente para facilitar la salida o entrada al espacio de la casa), pero es evidente que los habitantes de este país desarrollado no pueden (ni deben, ni sabrán) salir de él. sus padres se empeñarán en lograr un estado paralelo de corrección y control que en realidad es imposible, y que gracias a que la arbitrariedad es precaria (más que cualquiera de nosotras) terminará por caer, por fugarse en el terror de estar muerto en vida, hasta morir desangrada en la cajuela de un coche.
dejo el trailer de la peli.

amor wi-fi

skype

en la era del destierro el skype sólo puede ser una genialidad. quizás por eso mismo  me he enganchado al streaming. estar en otro sitio aunque sea sin el cuerpo. hay tantas formas de dejarse querer, y una de ellas para mí son las reuniones virtuales. reuniones pactadas, fechadas, planificadas con la distancia horaria. un desayuno-merienda simultáneo, una ingesta compartida, fumar al mismo tiempo, compartir links.
a veces siento que esta mediación ha cambiado mi forma de estar en carne. a veces quisiera tener el navegador en otra ventana e ir enseñando cosas, hacer hipervínculos en medio de una conversación.
las reuniones virtuales dejan una porción muy grande de la propia humanidad dedicada a otras cosas. a veces se traduce en desconexión, otras me parece que instauran una manera más irracional de comunicarse, más transparente, donde no se planifica performativamente nada. una comunicación desnuda, sin maquillaje, desconcentrada y por lo mismo llana.
la familiaridad con el medio a veces me parece que es generacional. mi madre me exige que no use el teclado cuando le hablo, en cambio pablo responde sus mails de trabajo y esto no parece disminuir en lo más mínimo la inteligencia de su interlocución. con mi madre a veces dejamos nuestras ventanas abiertas mientras nos ocupamos de lo nuestro. pasamos horas una frente a la otra, mirando de frente, viéndonos de vez en cuando. la webcam se convierte en ella, o en un panóptico familiar al cual no le tengo que esconder casi nada. escucho sus conversaciones telefónicas, y sólo cuando eructo me reprime (viejas prácticas difíciles de superar, las de ella).
chats, cuántas horas he vivido en ellos. prefiero no saber calcularlo, y prefiero no despreciar su carácter. allí, en la solitaria caja de afectos que pasan por un cable, o que se difuminan por los cajones estancos del aire, está mi alegría. voces que me calman en mis paranoias cotidianas diciéndome que todo está bien, que no me inculpe de nada, que me aman aunque sea a través de un visor pixelado, aunque yo misma sea un amasijo de pixeles agarrotados.

la muerta

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se murió mi abuela. otro acontecimiento más de los cientos que tengo para hacer una lista después de este viaje. se murió entre terremotos, réplicas, apagones. se murió antes de que se autoproclamara la derecha pinochetista al mando de la república. todo estaba bajo control. incluso el momento de morir. la última vez que la visité, la semana pasada, me la encontré actualizando un plug-in de flash en su computador. y aunque no lo logró (además su empresa fue inhibida por nuestra visita), eso estaba haciendo. se murió vieja, ya no le quedaba mucho por hacer (aunque siempre tuviera algo que hacer), se había planificado desde hace 5 meses, ordenando cosas, rehaciendo amistades, buscando soluciones para el mundo sin ella. pájara ardiente en un enorme nido global. se casó con su primo. en su funeral leyeron un poema que escribió el 2007, se llamaba “mi morir” y todas las palabras comenzaban con la letra M. el estribillo decía “mis manos marchitas”.
pienso en “chaos” de mauricio redolés.
pienso en mi poca experiencia con la muerte, como si esta fuera la primera vez. un  affair. pienso que quizás todxs hemos estado muertxs. anoche le envié un mail.

toque de queda

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parecemos ratas enjauladas en el terreno de nadie. estamos en casa. estamos en la casa que hemos construído, a punta de arriendos, muebles regalados, comprados, años de familiaridad. aquí están nuestras fotos, máquinas, electrodomésticos, nuestros computadores, nuestra comida. somos hermanos, parientes, amigos. tenemos incluso una piscina plástica bastante grande y llena de agua en el jardín. tenemos un jardín con un poco de escombros, pero nada grave, nada grave como el encierro entre 12 y 6. no podemos salir, no podemos beber más que el alcohol que acumulamos antes del encierro, este encierro absurdo, dictatorial. no vivíamos esto desde la dictadura que no vivimos, no sabíamos siquiera cuán enfermo era esto.

poema de clase (B)

a continuación un cadáver exquisito on the road y freestyle hecho con mi mamá y mi hermano arriba del auto (“¿cuánto falta?”):

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de ir al sur y ver,
carreteras secundarias,
calles de servicio,
centenas y miles de nanas rurales
del brazo de sus novios,
jardineros, leñadores, vigilantes
vulcanizándose 24 horas por panguipulli
van
destartalados por cruces peligrosos
(todo vehículo paga peaje)
toda clase, tipo, todo peso
vacas nubladas, sí
el paso superior o la calle del frío,
hasta nuestra nave, nuestro avión,
hasta puentes reventados por 4×4,
por gasolineras y empleados de la concesionaria,
y la clase no es un vehículo de viraje amplio,
ahora entra más aire frío
porque 500.000 chilenos tienen la vida asegurada
y el resto
el resto sigue peregrinando por la calle al servicio,
iluminados por el rastro hediondo y catódico
del triunfal nico massú.

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chile al sur, ejercicio de realidad exagerada

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voy en este autobús interprovincial arrastrando a mi madre que ama orinar en los basurales improvisados de la provincia.
chile huele a paja y está rociado de papel higiénico usado. chile está seco, lubricado con vino artesanal. chile está hermoso con su ruralidad despótica, pastizales y alcantarillas a medio hacer. chile está pletórico reescribiendo los surcos mediáticos de su primer bicentenario, celebrado por un coro facho de empresarios y huasos.
chile en realidad no es independiente, pero no importa, porque siguen habiendo tantas muchachas hermosas, a la moda china, zapato reina, piel de marshmallow moreno, ricas y sabrosas piernas y corazón tricolor. cuánto concurso de belleza o festival de verano. cuánto mp3 hambriento del rey del trópico, del rap, del son. chile está llorando alambres de púa violados por vacas desnutridas, chile me está llorando a mí mientras lavo a mano mis calzones sucios, mi desgracia, mi familia 2.0. y yo (dramáticamente) le pongo parches de curita al mapa, me desgrano como un choclo seco, me retuerzo en la tristeza máxima de un colchón mojado. quizás yo le doy a chile arcadas con mi sentimiento de ballena estéril, y entonces decido sacarme el taparrabos, sacarme la cresta (punk), y llorar otro poco aprovechando que hay lluvia y que nada se nota, llorar otro poco para hacer la tierra más infértil, o darle más material a los artesanos, a los bomberos, a los encapuchados.

media hora más el autobús llegó a su destino. varias personas esperan el móvil con paciencia. y cuando el quiltro se levantó ya tenía el alma encadenada al palo.

museo de la memoria

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la explanada que precede al museo es una parrilla de tostar. hay 40 grados y el sol rebota con perfección exacta al medio día. un espacio vacío donde podrían caber miles de personas o toda la memoria de funes, o 20.000 turistas. todo rodeado con las mismas rejas de los conciertos, las manifestaciones, la venida del papa. todas esas rejas sin resguardo policial, ¿para qué están?
me doy vueltas esperando a mis compañerxs de visita. son lxs mismxs con quienes compartí la mayoría de mis días entre los 13 y 19 años. pienso que este lugar podría estar en berlín, en estrasburgo, en cualquier parte (a pesar de estar cubierto de cobre oxidado, el sueldo de chile). pienso en que probablemente estos monumentos a la memoria son siempre tan vacíos porque pretenden ser llenados por lo que se nos pase por la cabeza en los momentos de recogimiento que la brutalidad que contienen nos hace padecer.
las que trabajan en la recepción me dicen orgullosas que la entrada es gratuita, algo en ellas me mira con cara de obviedad, y no puedo evitar sentirme un poco gringa.
llega mi compañía por goteo, en la espera aprovechamos de ver la instalación de alfredo jaar. se trata de una habitación pequeña en la que te encierran, dejándote a oscuras total. la chica de la entrada nos explica el nombre, la duración  y nos dice que no toquemos nada, que hay un botón que podemos presionar para salir si no aguantamos. veo sentada en el suelo a su lado, como escondida, a una mujer vestida de blanco con turbante. la empleada del museo nos encierra. pasamos un minuto a oscuras. bromeo con que alguien me ha metido mano. al iniciar el segundo minuto se encienden unas 1.000 siluetas que se multiplican hasta el infinito en unos espejos laterales. mis compañerxs desenvainan sus cámaras e imagino que son metralletas. luego pasa otro minuto más en silencio total, y se abre la puerta de metal robusto.
volvemos al museo. en realidad la obra de jaar no es más que un apéndice, y un gesto de contemporaneidad. es demasiado estético y debería estar en un museo de arte. por eso creo que lo han ubicado en el ladito de afuera, y no cumple sino como redención o prueba de que igual hay espacios aquí para el hoy.
me sorprende que las pantallas del inicio sean lcd. son una hilera de 30 ó 40, y cada una tiene una imagen estática. qué moderno, qué inútil.
en la escalera hacia el primer piso una gigantografía de victor jara sosteniendo un lienzo me obliga a caer en la tentación de hacerme la clásica foto. le toco el hombro; le ayudo a afirmar el palo del cartel; intento besarlo pero su cara está muy alto, como a un metro de la mía; pienso en tocarle los huevos y me corto.
en la primera planta hay un coro de videos. los audios se superponen y se vuelve un murmullo ininteligible que sólo emerge como palabra huacha por momentos, “está muerto”, “chile”, ruido de helicópteros. no hay ningún cartel, al menos no los encuentro, que diga quién hizo estas imágenes, de dónde salieron. hay cuatro cubos de metacrilato con pantallas en la cara superior, dos de las cuales muestran una imagen pegada. se caen los aviones y los gobiernos socialistas, cómo no se podría caer el precario sistema informático que vive dentro del cubo blanco.
uno de los videos muestra a gente pasando por las laterales de la moneda el 11 de septiembre. niños que se cuelgan de las ventanas como si fueran juegos de una plaza. mujeres con bolsas plásticas llenas de ropa o pan. oficinistas que miran hacia adentro de la moneda sitiada con la misma actitud de quien mira un choque en medio de la alameda. nos detenemos con consuelo ante este video. nos detenemos allí porque es un material que no habíamos visto. me doy cuenta que he visto tantos videos del 11 de septiembre que no reconozco las fuentes, estos fragmentos podrían haber sido imágenes con las que soñé a los 5 años, relatos explicativos reforzados con una foto fija, fantasías del golpe, documentales. en el museo, trailers anónimos del suceso.
toda la amplitud de la explanada inicial se contrae en el interior del museo. los espacios temáticos son estrechos y cortos. una serie de dibujos infantiles, cartas y videos me hace recordar de manera inmediata la vieja cinta de audio que recuperé en münster hace 5 años. en ella mis padres hablaban, en 1984, de su exilio, de sus expectativas del chile que se venía, de cómo veían el mundo, y de un largo etcétera. en esa cinta también cantaba mi hermano y yo (yo misma en un alemán puro y ario que me dejó medio tuerta la primera vez que lo oí) y aparecía, por error o economía material, un relato que no correspondía a mi familia. en él una niña de unos 8 años narraba cómo había escapado su padre de chile cruzando la cordillera perseguido por unos cerdos que eran militares. en su relato hay armas, muerte y peligro. hay miedo, terror. ella habla como contando un secreto. probablemente también yo tenía ese tipo de relatos en mi cabeza, una especie de película real, muy cruda, sin fundidos, sólo cortes directos que llevaban toda la imagen a un negro radical.
un video de teleanálisis donde unas pobladoras organizan una navidad para lxs niñxs. los grifos abiertos en pleno verano, como la contraparte gustosa del guanaco. las mujeres organizan comidas y adornan las calles de una población cuyo nombre no recuerdo con cajas de fósforos forradas con papel de regalo. me emociona tanto la organización tanto, que me la aguanto. la carta de una niña a lucía hiriart pidiéndole que le diga a la dina que le devuelvan a su abuelo. la niña le ruega a la vieja llamándola vondadosa, caritatiba. escribe tantos halagos y con tantas faltas de ortografía que en un minuto me parece una estrategia para no decir lo que está diciendo. una estrategia para mal-decir.
en la sala de tortura está la parrilla, donde húmedo el cuerpo recibía descargas eléctricas de al menos 30 segundos. como si se tratara de un cuadro para este habitáculo siniestro, un video multipantalla intercala los relatos de distintos personajes que narran, como quien dice almorcé pollo con patatas, cómo de sus pezones, vagina y partes varias salía sangre a chorros convirtiéndola en una fuente sanguinolenta. pienso en el texto de jocelyn-holt del clinic. estoy en la montaña rusa emocional del museo. hago un par de fotos al manual de tortura. la “hit parade del sufrimiento”. y de ahí en adelante, aunque con cierta incomodidad, (con ganas de correr repentinamente y atravesar los enormes ventanales que me separan de la quinta normal, volar sobre la explanada para estrellarme sobre su lisa llanura y dejar mis vísceras y mi espanto en ella incrustada) me someto a un ejercicio, probablemente absurdo, por determinar de qué modo puedo canalizar esta emoción. es la pena, la rabia, cuál es y por dónde debe ir, cómo utilizarla para que siga actuando afuera de este museo. todo lo que veo intensifica la sensación, el gorro de arpillera cosido a mano con hilo rojo, los zapatos, los aritos de lata tallados con un tenedor, todo pareciera venir filtrado por una capa de sensibilidad total y lo que me molesta e incomoda es no saber qué hacer con ella.
el museo me resulta una especie de puzzle incompleto en el que un % de las piezas las traigo adentro. varias piezas están mal puestas en el museo y hay partes que nunca llegarán a estar.
arriba en uno de los últimos pasillos está el video del 12 de marzo de 1990, cuando el sacoehueas de aylwin celebra haber asumido el mando en el estadio nacional. yo que en ese momento tenía 9 años, recuerdo ese día porque fue el momento en el que cursimente me autodecreté chilena, después de 4 años sintiéndome fuera de cuadro. era una fiesta emotiva y creíble. quizás demasiado creíble y perfecta.

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al salir del recinto elegí entre el cuaderno de emociones y pensamientos y el de comentarios y sugerencias, el segundo. escribí una hoja más bien técnica referida al montaje, a la falta de referencias de ciertos materiales, al espacio.
me sigue pareciendo arbitrario el corte 73-90, como si el 90 se hubiera acabado el capítulo de lo que hay que recordar.
al mismo tiempo tuve tantas ganas de tener mis propios libros de sugerencias, de pensamientos y comentarios (aún no sé bien cómo gestionar toda esta hipersensibilidad) y de hablar y discutir muchas horas seguidas como drogadxs de espanto, pensamiento y acción.

glosario familiar: el schizomorfo

schizomorfo

es mi hermano pequeño que ya es un hombre, cuyas prácticas desconozco por completo y que intento explorar vía conexión wi-fi.
me hacen llorar sus historias, cuando me enseña sus trofeos de guerra: seducir al padre, controlar su locura, proteger a sus hermanas.
subyacen en su relato las amputaciones del padre y la madre, lo que les falta, lo que les sobra, los tumores que tienen en el cariño, los enanos rojos que les dicen: sé infeliz, sé desgraciada y odia a tu hijo, no le hagas el bien.
como si la ciudad pudiese arder en llamas él está coleccionándonos. nos habla y luego busca dónde encajarnos como la porción o la pieza del puzzle que le hace falta. es sincero y nos lo dice al mismo tiempo que lo hace. es astuto y su carisma se orienta a eso, como un obrero del corazón.
cuando sea un hombre lo imagino con dinero. he visto en su mapa astral que amará los viajes tal como los amo yo. mientras tanto me conformo viendo sus imágenes por internet. es tan guapo y bien formado, su boca gruesa, su mirada analítica (ahora sé que ve monstruos y enanos y guerreros cuando me mira), sus manos jóvenes y perfectas. en realidad no recuerdo su cuerpo, y lo que cito son sólo reflejos.