liberar a la vieja culiá

01_liberar a la vieja culia

esto es para nosotras, para las que siempre fuimos nosotras y ahora, a veces, nos sentimos las otras. quiero escribir esto para organizar un poco cosas de borracha que le grité a alguien mientras sonaba un reggaeton demasiado fuerte porque no calculamos y al ponernos en primera fila nos tocó al lado del altavoz y no sé si me escuchó bien, no sé si me escuché bien, fuerte y claro.

para escucharme yo, por eso escribo, para no olvidar que es a mí a quien quiero decir esto.

anoche nos tocó a nosotras lo que supongo le solía tocar siempre a otras. ayer estábamos rodeadas de lo que identificamos como jóvenes, como “feministas jóvenes”, y eso pasó porque nosotras éramos excepcionalmente pocas o no conocíamos a tanta gente y así nos convertimos como por arte de magia o causalidad fortuita en “las otras”. Siempre es duro ser el otro, aunque la experiencia sea necesaria. un día la fiesta amanece llena de tullidos y te sientes demasiado capaz. un día la fiesta es de negras y te sientes toda blanca. un día la fiesta es de varones cis y te sientes la personificación de la exclusión, y con esa evocación circunstancial, el último reducto feminista del universo. ayer eran las “jóvenes” alrededor, podrían haber sido las bellas, las ricas, las blancas, las currantas…

siempre me ha llamado la atención lo fácil que es ser identificada como “feminista joven”. a veces siento que hasta que me llegue la menopausia seré leída en espacios feministas como “joven”. y claro, no es para menos, las formas de vida han cambiado, y hoy una sigue compartiendo piso, sin trabajo ni familia, una vive formándose y reformándose y prolongando el carácter adolescente ad infinitum. lo que antes era propio de la juventud ahora está dilatado, si antes la gente vivía hasta los 60, hoy lo puede hacer hasta los 100. hoy una “feminista joven” perfectamente puede tener 45 o 50 años, dependiendo de qué feministas se rodee y a pesar de la rigidez de los documentos, ser o nos ser “feminista joven” termina siendo algo muy contextual.

anoche en la fiesta la media de edad era como 23 años y nosotras como que automáticamente nos convertimos en el reducto anciano, ni tan diferentes ni tan viejas, pero con la inminente sensación de estar grandes. supongo que para cada una fue diferente, supongo que cada una se lo vivió como le salió o como pudo. “esta procesión debe ir por dentro” dije en un momento, y tampoco estaba muy segura de que tuviera que ser así, sólo quería que dejáramos de hacer alarde de nuestros años, de nuestro feminismo, de nuestro tiempo en común, porque al final me parecía que era solo la representación y garantía de nuestra propia incomodidad, de una incapacidad para ser la otra en ese momento.

a veces he oído a feministas hablar de “relevo generacional”, una idea que denota de alguna forma que el espacio ha de ser reemplazado por otro grupo más joven en su organización, como si los grupos fueran cosas tan cerradas, y como si asumiéramos que no nos mezclamos generacionalmente. a veces me he sentido infantilizada por feministas mayores que yo, y he sentido en esa demarcación los signos del desprecio hacia quien aparentemente todavía no hubiese entendido algo.

pero amigas, no podría haber relevo posible si no hubiese apropiación etarista en un espacio. esto del relevo no me gusta, es presuponer unas “responsables”, como si los grupos fueran claramente diferenciables, como si en el feminismo unas viniesen a reemplazar a otras, como si las cosas no se solaparan, mezclaran y contagiaran.

de todas formas tengo que ser honesta, algo incómodo se sentía ser mayor, un efecto asociado probablemente a la obsolescencia que la producción capitalista nos recuerda a diario, donde lo viejo ya no sirve y se desecha. o un efecto de qué se yo, de que en el fondo una es súper normativa y valora lo nuevo sin cuestionarlo demasiado. en cualquier caso la incomodidad estaba ahí, aunque fuera incluso divertida sentirla porque hacía cosquillas. y todavía más incómodo que sentirse vieja, mucho más, era la necesidad de remarcar la diferencia, de enfatizarnos como mayores y diferentes, como otra cosa. quizás ante nuestra autopercepción como viejas se hacía necesario contrarrestar el malestar y la crueldad del enunciado resignificándolo, como una especie de superioridad basada en los años. en un momento creo haber escuchado cosas que hacían entender que las feministas jóvenes eran una especie de subproducto nuestro. ¿en serio eso decíamos? ¿de verdad necesitamos comentarios así para poder bancarnos lo incómodo que resulta hacerse mayor?

amigas, tenemos que renunciar a la arrogancia del mayor, a la arrogancia del varón, a la arrogancia del patrón. no reproduzcamos esas jerarquías, al menos no en estos espacios. entiendo que ante la prepotencia de un machito pijo de 22 años una le diga “mira chaval, te falta un montón por conocer” y que la performance de la superioridad ahí sea más que nada un gesto de autodefensa, pero ante una feminista joven que se sube a un escenario con una guitarra a cantar sus canciones feministas, no hace falta.

escribo esto no porque esté liberada de esta máquina de jerarquías, sino porque soy parte de su producción y perpetuación. escribo esto como conjuro para ir horadando las bases de estas estructuras que nos atraviesan y que nos oprimen, porque creo que ante el desconcierto de ser “la mayor” (y a pesar de que es un hecho totalmente circunstancial porque vámonos a “la casa feminista” de la ciudad (para qué nombrarla si en todas partes hay un espacio así…) y seguiremos siendo “la joven” prácticamente hasta los 50 años) y ante la opresión que el capitalismo te impone por envejecer y por no corresponder a las lógicas de lo que una mujer en vías de ser cuarentona debería ser, una tiende a defenderse como puede, a fortalecerse en su malestar. pero creo que sería más transformador quedarse simplemente sintiendo los efectos del capitalismo productivista en nuestras subjetividades, verlos, verlos ahí tan esporádicos en medio de un “mundo ideal” como es la fiesta feminista, soplarles con suavidad y ternura, verlos desaparecer. o por último colectivizar el malestar de ese efecto, porque ni siquiera sentirse vieja es un problema personal.

amigas, colectivicemos todo eso y seamos parte de un espacio múltiple y diverso, sin culpa, sin frustración, y quizás entonces podrán venir las que son mucho más “otras” que nosotras sintiéndonos eventualmente otras, las que en una “redada política” no tendrían ningún carnet que sacar, las que se sienten mal por ser distintas a nosotras, las que hablan mal, las que no manejan el léxico, las que no salen porque no tienen ni para birras de un euro, las que no salen porque tienen hijos o muletas o gorduras o malestares tan contundentes como los que te dejan en casa, las que se ven en estos contextos tan distintas que no vienen porque ni siquiera pueden marcar esa diferencia que sienten inscrita en su piel. diferentes pero haciendo coreografías en las horizontales, bailar la geometría irregular de los muchos caminos cruzados, juntas en la maraña de la complejidad como un gesto de dispendio, de insolencia o sobre todo de inaguantable placer.

lo que la seguridad digital puede despertar

seguridad

cuando volvía de nicaragua, en la escala en miami, varios policías sistemáticamente y con el beneplácito de sus protocolos violaron mi privacidad. me dijeron que mi maleta debía ser registrada, pero aunque mi maleta resultaba inaccesible para ellos (mi maleta no era tan fácilmente interceptable como yo en una escala), se tomaron la molestia de intimidarme con una serie de preguntas. ¿qué hiciste anoche? ¿qué has comido en los últimos días? ¿con quién? (¿qué apellidos tienen esas personas?) ¿dónde comiste? ¿te emborrachaste anoche? ¿cuántas cervezas bebiste y en cuánto tiempo? ¿cómo se llamaban los locales en los que consumiste comida en managua? ¿traes cosas ilegales en tu maleta? ¿estás segura de que nadie pudo introducir algo extraño en ella? ¿estás segura de que no te drogaste en managua? ¿cuánta ropa traes? ¿para qué usaste el bañador? ¿quién pagó tu billete? ¿lo pagó en efectivo o con tarjeta? ¿por qué te vistes así? ¿no crees que tu mochila parece la de alguien que se droga? etc. etc.
me sentí abatida.
cada policía me advertía que era no sólo su deber sino también su trabajo preguntarme cuanto quisiera. “pisar estados unidos significa aceptar nuestras leyes, y es parte de nuestras leyes interrogarte y revisarte cuantas veces queramos” (sic).
existen muchas formas de violar tu intimidad, muchas formas de hacer añicos tu privacidad, y de hacerte sentir en el ojo de una macroestructura que te observa, muchas veces, sin que te des cuenta.
y no nos damos cuenta de nuestra privacidad hecha añicos ni de nuestras vulnerabilidades estructurales porque muchas veces los dispositivos en los que vivimos son cajas negras que no expresan la forma en la que están hechos, sus materiales o motivaciones. sabemos que nos observan y controlan, pero no sabemos bien si es paranoia o si efectivamente está sucediendo. desde los 11 años he sentido que me siguen en la calle, no hace falta que lo explique… y son dispositivos que operan en nuestro imaginario, atravesado por nuestras experiencias y por muchas otras cosas. nuestro imaginario, esa cajita que tampoco sabemos bien cómo funciona. todo esto es posible verlo también con nuestras máquinas (o cuerpos) personales, donde nada está expuesto para que podamos saber cómo funciona. usamos un e-mail que sin preguntarnos nada accede a nuestra información, como si en esa “caja con rayos x” en la que me metieron en el aeropuerto yanqui pudiesen ver, efectivamente, todo lo que has comido, amado, bailado y dicho en tus e-mails de porquería. porque sí, al menos en mi caso, la mayoría de mis e-mails son porquerías, pero son mis porquerías, y quiero poder decidir a quién se las digo.

estar en nicaragua compartiendo con tantas mujeres fantásticas hablando todo el día de seguridad e informática me hizo pensar muy fuerte en las condiciones de vulnerabilidad de nuestras vidas y en las posibilidades de aminorarlas. y ya no sólo en términos de computadoras, softwares y aplicaciones, sino en vulnerabilidades del más allá (o del más acá). cómo se te filtran los discursos de odio que la cultura te ofrece personalizados desde el momento en que naces, cómo incorporas la vigilancia de tus afectos, cómo expones tu propia presencia muchas veces sin darte cuenta, una identidad.

soy una persona pública. llevo años exponiéndome y de alguna forma es porque he elegido ser visible. obviamente no sé cuán visible soy, no tengo el control de mi propia exposición u ofuscación, y eso puede ser peligroso. me he preguntado muchas veces cómo surfear entre la exposición y la ocultación, y me lo he preguntado especialmente (no porque sea una vocera de nada en específico) sino porque desde las políticas feministas la visibilidad, la voz y la agencia han sido elementos centrales. a veces desaparecer es hacer desaparecer también una voz, una vivencia, una violencia. por eso no quiero que nadie se calle, pero al mismo tiempo, no quiero que nadie se ponga en riesgo.
no sé cómo resolver estas dudas. pero tengo la sensación que mientras más nos juntemos a experimentar y compartir, a conocer juntas las herramientas disponibles en los espacios digitales (que son paralelos y muchas veces equivalentes a los de nuestra vida analógica), más fuertes nos vamos a ir haciendo. y no es que quiera precisamente dejar de ser frágil, sólo quiero dejar de estar insegura.

mi sexualidad es una creación artística (liberado por fin!)

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no sólo del 15m se cumplen 5 años, también del estreno de este documental sobre postporno en barcelona que fue en muchos sentidos una sorpresa. hoy por fin tengo el placer de comunicar que está liberado en la red y en el lugar exacto que estaba esperando para hacerlo: el servidor feminista anarchaserver, un proyecto que también lleva varios años de fermentación (y sigue en ella) y en el que hay mucha gente linda involucrada. agradezco a la hermosa anamhoo haber ayudado a que el docu se pueda hacer público hoy, y por supuesto a todas las que participaron y han acompañado el recorrido de esta película. gracias a todas.
http://zoiahorn.anarchaserver.org/misexualidad/

mi bibliografía digital

bibliografia

como parte de los ejercicios de cierre de este año que ha estado lleno de textos, pensamientos y teorías increíbles quiero compartir la bibliografía digital que usé durante la escritura de mi tesis (temas relacionados con postpornografía y feminismo). llevo años acumulándola. quizás he gastado más tiempo husmeando en bases de datos y páginas de descarga de libros feministas que escribiendo la tesis, sumergida en este gesto de procastinación ilustrada que configura en gran medida una investigación.

exponer la bibliografía, y su clasificación, lo que se ha leído, o más bien todo lo que en algún momento se ha pretendido leer, es enseñar algo muy íntimo. es como exponer la grandilocuencia pormenorizada de la pretensión política, cosmogónica e intelectual de un período específico y personal. es mostrar las derivas ocultas en los sistemas de clasificación, sus errores, desperfectos y carencias. es exponer el coleccionismo digital, el propio ánimo de acaparamiento, y los circuitos y flujos de conocimiento a los que se ha podido acceder.

entre estos 6.2gb hay muchas ideas excelentes y muchas más que no conozco pero que he querido recopilar durante los últimos 5 años. te recomiendo que descargues lo que te interese lo antes posible porque no sé cuánto tiempo estarán on-line. he intentado tomar precauciones. si efectivamente no le importamos a nadie, los archivos estarán disponibles para siempre… pueden haber títulos repetidos y archivos mal nombrados. este catálogo es absolutamente imperfecto.

_de todo

 

autorxs

_Anzaldúa-Gloria

_Butler-Judith

_DeLauretis-Teresa

_Foucault-Michel

_Halberstam-Jack

_Haraway-Donna

_hooks-bell

_Lorde-Audre

_Platero-Lucas

_Preciado-PaulB

_Puar-Jasbir

_Rubin-Gayle

_Sedgwick-EveK

_Spivak

_Williams-Linda

_Wittig-Monique

 

temas

BDSM

chicanx

cuerpo

de_o_post_colonial

diásporas queer

espacio y queer – ciudad y sexualidad

fanzines, zines y manifiestos

feminismo latinoamericano

feminismo negro

feminismo y algo

género y tecnología

historia feminista en el reyno de españa

metodologías feminista

metodologías queer

negatividad queer_vulnerabilidades_cosas malas

Otras Investigaciones sobre el tema

Otrxs_Varixs

pedagogía y educación feminista

performance, arte, medios

performatividad

pornografía

Postporno en general

Postporno Sudaka

Postpornografía en Barcelona

Queer en el reyno de España

Queer en general, tercera ola y postfeminismo

Queer, Cuir y Kuir en Latinoamérica

revistas

trans*

transfeminismo

 

políticas de riesgo

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el 8 de marzo de 1857* en nueva york un empresario decidió encerrar y quemar a las trabajadoras de su empresa para que no se manifestaran en contra de las pésimas condiciones laborales en las que trabajaban.
en chile, en marzo del 2015, un empresario mantiene encerradas en un container a las trabajadoras durante la noche, no se sabe por qué ni para qué (“son políticas de la empresa dice otro trabajador que al tener pene no ha sido encerrado a pesar de trabajar para la misma empresa). durante un desastre natural de los que en chile hay muchos, los containers son llevados por el agua, las mujeres encerradas no pueden escapar, y mueren como las de 1857, sólo que en lugar de quemadas lo hacen ahogadas.

a veces hacer acciones políticas no conlleva ningún riesgo, o uno bastante leve. se pueden hacer estas acciones en un museo, en un video en youtube, en un flyer, en mi blog… lo que resulta realmente riesgoso es estar incluso al margen de lo político. entonces te pueden hacer dormir en un container bajo llave, encerrarte por ser extranjero o meterte en una cámara de gas con argumentos a los que nadie exige siquiera explicación.
el capitalismo como centro de exterminio, el trabajo asalariado como borramiento político.
anoche fui a una manifestación en contra de las prisiones frente a la cárcel modelo, en barcelona. para entrar al cuadrante de la prisión y de la convocatoria de la mani un contingente policial absolutamente desproporcionado revisaba a cada persona que deseaba acercarse. tuve que abrirles mi mochila a 3 mossos, sacar todo lo que tenía dentro (y yo temiendo por el tema de la marihuana…) y llegar a la manifestación ya bastante intimidada. habían aproximadamente 4 mossos por manifestante y una lechera por cada 3. mientras caminábamos al costado de la manifestación una fila densa y tupida de policías encapuchados rodeaba al grupo manifestante. en un momento me doy cuenta de que soy tan ilusa que he ido sola, que hace 2 días han aprobado la ley mordaza y que la ilegalidad se convierte en peligro inminente.
pienso entonces en los riesgos de lo político, de sus acciones y manifestaciones.
prácticamente al mismo tiempo que el tribunal supremo anula la absolución de 8 encausados por haber estado en el parlament hace unos años (condenándoles a 3 años), en el museo de arte contemporáneo de barcelona censuran una pieza de una exposición, despiden a los comisarios y renuncia el director. durante esos días mi facebook se llena de comentarios de desaprobación y exigencias de justicia. pero la mayoría de esos gestos se orientan a la indignación causada por lo sucedido en el museo. es cierto, me junto con demasiadxs artistas… es cierto la censura es nefasta… pero no puedo evitar sorprenderme ante tanta indignación por una censura museal confrontándola a estas otras censuras, que son a vidas completas. muchxs amigxs sostienen que lo simbólico y epistémico es un campo de batalla equiparable al material. nuestra herencia marxista ya ha dado pruebas que estas jerarquías entre lo material y lo simbólico ayudan muchas veces al patriarcado y nos han hecho invisibilizar violencias estructurales que existen y operan también como asesinato desde lo simbólico, pero yo sigo con esta herencia de la izquierda muy fuerte en mi interioridad y me cuesta muchas veces ponerlas al mismo nivel (¡ayuda!).
me resisto a hacer una olimpíada para ver qué acción política es más válida que otra, no quiero hacerlo, ni pensar algunas acciones como unas que no logran “llegar” a constituirse como “realmente” políticas. todos los frentes son válidos, todos importantes. pero me resulta inevitable sentirme banal a veces en algunos posicionamientos que yo misma adopto.
las mujeres que eran encerradas cada noche en un container del norte de chile, lo eran sencillamente por el hecho de ser mujeres, o más allá de ser mujeres, por tener vagina. un binario explícito, literal, heteropatriarcal y superfluo para las visiones del género constructivistas que consideran que la mujer es un sujeto político caduco que hace aguas y que no resulta suficiente para activar al feminismo. ese sujeto político denostado, la mujer blanca, hetera y de clase media se superpone a un sujeto invisible, en este caso las mujeres pobres del norte de chile.
las prisiones y los containers están llenos de personas que no son leídas como sujetos por el capitalismo ni por los museos, ni como sujetos políticos, ni como sujetos a secas. no quiero hacer valoraciones de lo políticamente válido, me resisto a ser yo quien establezca esa discusión inconducente, ya lo dije. sin embargo me gustaría poder, como persona que tiene el privilegio de ejercer la política desde unos espacios de seguridad bien tranquilos y con la libertad de autoenunciarse como sujeto activo, ser más autocrítica en las demandas y poder decirnos a todas las del lado de acá que siento que los riesgos son pocos y que nuestro poco riesgo nos lleva también a borrar personas y vidas. es una sensación nada más. encantada de discutirlo y de pensar formas en las que vivir políticamente sea una cuestión de acceso universal (y no un ticket de museo).

* respecto a la fecha de la quema de mujeres en la fábrica hay versiones distintas, en 1857 fue al parecer la primera manifestación que derivó más tarde en el exterminio colectivo:
- http://centros.edu.xunta.es/iesgamallofierros/webantiga/web_filo/8demarzo.htm
- http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/features/WCMS_152727/lang–es/index.htm

el colonialismo de la fantasía blanca

facebook_pikara

no suelo aceptar en facebook a nadie que no conozca personalmente. ayer a través de una amiga pude conocer el estado de una persona, a la que precisamente desconozco, que hacía referencia directa a mí, con nombre y apellido. en realidad no voy haciendo caso a la gente que no conozco e intento hacer menos caso aún por facebook… pero anoche no me podía dormir pensando en qué me gustaría poder decir al respecto.

la persona dijo lo que dice la imagen que encabeza el post y alude al texto publicado en revista pikara en enero de este año.

a ver, igual esta persona leyó el artículo muy en diagonal. es lo más probable, lo único que puedo pensar. no pilló que se trata de una experiencia y una percepción tardía de la experiencia y que es muy personal y situada. de hecho (anécdota), hasta a la pornoterrorista le pareció que me sobreexponía con este texto. y además, ante el impacto de que el texto fuese de los más leídos de pikara, compartido por diversos medios, escribí esto. la cantidad de agresiones que empezaron a haber en los comentarios obligó a la editorial a cerrarlos en un abrir y cerrar de ojos. y esto no es censura, esto es purita autopreservación feminista. (y esto ya es otro tema, pero el poder intenta hacernos creer que censura es también no dale la voz al enemigo…)

esta persona leyó en diagonal el texto porque su etnocentrismo le impide ver que no todo el planeta es como su barrio de ¿madrid? a ver, lo vuelvo a explicar para las que no lo sepáis y aprovecho de aclarar un poco cómo están las diferencias en el mundo. en chile el aborto es absolutamente ilegal, no importa que tengas un feto de 10 cabezas que te va a estrangular por dentro, no importa que tengas 8 años y tu padre te haya violado (¿tendría que decir follado para no herir la susceptibilidad de una chica “pro-sex”?) desde los 3 años hasta lograr tu embarazo, no importa que no quieras tener un hijo. en chile en el año 2004 la iglesia católica había retirado de circulación en las farmacias 3 veces la píldora del día después. si eres una pija nada de esto importa mucho. puedes viajar a europa, puedes pedirle ayuda a alguien. si eres una pija probablemente no podrás entender que un embarazo no deseado, y que se te obligue a tenerlo es también una violación. porque “violación” no es sólo el polvo en un callejón oscuro donde te folla un negro ante tu resistencia (esto es en las películas y pone mucho, pero violación son muchas otras cosas que lamentablemente no adorna el imaginario cinematográfico con tanto ahínco).

me parece que el comentario de esta persona deja ver muchas cosas que me gustaría cuestionar aquí desde mi posición. básicamente porque me dan rabia, me agotan y me angustian. me angustia el feminismo pro-sex que lo único que sabe es mirarse a sí mismo, esta actualización del feminismo blanco y aburguesado que tanto se ha cuestionado pero que escurre por todos los rincones, porque para más inri coincide con que son las voces que el poder actualiza. los medios oficiales les dan voz porque son cuerpos que no disrumpen nada, cuerpos blancos, europeos, hegemónicamente guapos, flacos. cuerpos y subjetividades que no tienen capacidad de empatizar con otra experiencia y otra visión que no sea la suya, cuerpos que se erigen como la transgresión absoluta aunque apenas transgredan el imaginario de su papá progre, y con mucha suerte…

llevo un buen tiempo trabajando para que existan espacios como la muestra marrana, pensando y repensando las prácticas postpornográficas, intentando hacer diálogos entre las ideas y las prácticas, mi investigación y mi vida son, a este punto, bastante indifirenciables. y digo esto no para darle más legitimidad a mi voz, digo esto para que se entienda cómo me frikea que me digan que “criminalizo de forma esencialista a los hombres” ¿perdón? ¿hola?

es un asunto al que una le ha dedicado bastante tiempo el de pensar los mecanismos de excitación sexual, los propios y los impuestos y las violencias que hay en ese terreno y en otros paralelos y/o autónomos. de hecho el texto precisamente cuestiona la naturalización de las agresiones que, sin cuestionamientos, quedarían en el terreno de lo normal. no hago ningún paralelo entre fantasía y agresión sino para hablar que mi imaginario infantil estaba permeado por el patriarcado, y ni siquiera lo hago por juzgar, sino exactamente para denotar lo pantanoso de este terreno.

tu fantasía nunca será mi agresión. mi agresión es mi agresión y punto. así como mi fantasía no ha de ser la tuya, y un largo etcétera. no pretendo para nada meterme con los mecanismos de excitación de nadie ya que es un curro que nuestra cultura heteropatriarcal nos obliga a hacer de forma bastante solitaria (y he allí otro por qué de encuentros como la muestra marrana). por qué planteas que quiero dar lecciones si lo único que pretendo es comprender la historia de mi coño???

para mí el único tema es el consenso. sin apellidos, consenso y punto. no puedo aceptar la lógica del “consenso implícito” justamente porque en esta cultura heterocentrada lo implícito es todo lo que reproduce las cosas tal como están. y bien que nos han jodido, hasta el punto de que no se reconozca como agresión una cosa que han hecho contra mi voluntad y dormida, hasta el punto de que se me tilde de “criminalizar la fantasía” y de “dar lecciones” por favor… tal como dice xara, es como decir: me encanta la asfixia pero el tratado de ginebra contra la tortura la prohíbe, me criminaliza porque a mí me encanta que mi novio me asfixie… joder, para cuándo el taller de comprensión de lectura (y de comprensión de la realidad) feminista?

creo que europa nos hace mucho daño. siento que tus privilegios me criminalizan y me maltratan, que intentan desesperadamente y por facebook, hacerme sentir impositiva por una experiencia personal y situada. para las posiciones blancas y burguesas los propios privilegios son extensibles al mundo entero, y esto me duele. me duele de forma personal y política (que vendría a ser lo mismo), me duele como me duele el patriarcado cada día que me lo encuentro en los pasos fronterizos, en la jerarquización brutal, en la explotación de lo feminizado, en la exclusión por cuestiones de raza, condición social y sexual, me duele como la dinámica pija y heterocentrada sigue cada día imponiendo su autovictimización de carrefour. y mi dolor se convertirá en rabia y en acción, y la escritura es esta mañana para mí, también una forma una acción y de resistencia.

#THF2014

thf

 

se sabe que todas las jornadas previas se suman en cantidad y experiencia a estas, inevitablemente. no se sabe qué va a haber, ni orden ni emergencia. no se sabe si habrán rayos esa noche. se puede preveer la cantidad de satélites que sobrevolarán la zona, incluso su intensidad. no se puede saber si habrán nubes. hay, como siempre, un terreno impredecible: la red puede caer. no se sabe qué definición cerrada encontrará aquello que realmente nadie quiere acabar de definir. no se quiere definir. no se debe pedir disculpas. no se deben aceptar las condiciones de vulnerabilidad previamente dadas. se pueden elegir.

se hidrata el cuerpo social, se alimenta con un poco del trabajo de todas: cientos de manos muchas veces al día gestionando la propia mierda encapsulada en esos espacios del residuo. muchas veces al día cruce de miradas + cableado invisible, conexiones siempre imperfectas, microcontroladores que se autogeneran, spam. spam del bueno, etiquetas y muchas tetas, las mismas cosas dispuestas de otra forma en la mesa; otra configuración = otra mesa. la disección nunca fue tan buena como cuando nos la hicimos a nosotras mismas. etc.

frases largas. frases largas + torpeza de la boca hispana vertebrando en la otra fonética. desfigurar la lengua del imperio, desfigurarla con una fonética de la resistencia. pero si ya hay mil fonéticas pensando el feminismo. pero si ya existían antes de todo esas cosas impronunciables, el feminismo, sus tentáculos en todas las bocas y en todas las lenguas, en esa espuma que llaman saliva, supurando, y redes que no se caen simple o tangencialmente ante la provocación de un router. frases largas + sueño profundo, y entrecortadas las palabras por gestos, por trayectos subterráneos, cementerios virtuales de memoria feminista. frases largas e invertebradas, sujetas al mar de la llaga, al sonido del viento, a la ubicuidad de lo emergente. retales, restos y un sinnúmero de ideas que se cruzan más acá del wi-fi.

podría ser esa muerte que (nunca) imaginamos o el ingreso a lo desconocido del cuerpo, iba a decir, a lo descosido del cuerpo, a toda esa supuración (y sus orígenes) cuyos indicios a veces excreta la materia en su configuración total y completa. quiero decir, que este hardware gastado que es nuestro cuerpo sigue aún siendo territorio desconocido. entonces tocarse el coño cubierto de drogas blancas, entonces reboot, entonces el coño descosido en fase de decolonización. coño vuelve a renacer siempre contaminado por la industria farmacológica, pero ya no tanto, cada vez es más corto, ahora ha sido una autointoxicación, y algo más renace que un coño kilómetro cero, algo del más acá de la aritmética, más acá del algoritmo sucede un drama extremadamente exquisito. y me pregunto si serán suficientes estos gestos. tantos gestos, tantas feministas, tanto asunto que discutir, tanta cosa que resolver, y mi corazón hinchado de nueva/vieja amistad me susurra, me grita que todo es posible. hay un pacto renacido en cada contacto. hay un contacto en cada gesto. y entonces, mi coño se convierte en corazón.

 

 

*** THF

…pero ¿pueden existir escuelas queers de teología?

más invitada por las amigas que podía encontrar allí que por la curiosidad en sí misma, asistí a algo que parecía ser el hito fundacional de una estructura académica-freak y descentrada de la institución, extraña como el formulario desconfigurado de google docs en el que había que apuntarse.
no es normal encontrarse con una monja (hábitos de monja sic) en la mesa de una conferencia queer. si se lee la palabra queer en su traducción literal al castellano es “rarito”. rarito es pues lo de la monja… lo que no es monja es la historia socio-política de la palabra queer, no sé si me explico. de momento no han habido monjas en esa genealogía, al menos no en la oficial mainstream deluxe, y que este fuese el momento de su aparición, la verdad, me llenaría de gozo místico o al menos, de un poco de satisfacción transgresora. soy muy normativa o es una cuestión de representación que vea en los hábitos de la monja a una institución entera. es verdad que muchas mujeres fueron monjas para que la sociedad las dejase en paz, que muchas querían conocer y aprender, que muchas querían a otras mujeres y el convento prometía la posibilidad de una especie de harem invertido. también creo que a las monjas de alguna forma se les ha expropiado el ser mujer, porque algo debe pasar con los códigos de la feminidad que en ellas se extravía. existen maravillosas historias y mitos sobre monjas, sobre sus mazmorras, sus tácticas de contingencia, sus afectos y conocimientos. y eso es en parte (en su mejor versión) la humanidad y la religión: maravillosas historias y mitos sobre sí misma.
ayer, en el mismísimo “día del señor” nos juntamos algunas curiosas a escuchar aquello, esto de la escuela queer de teología.
tengo que reconocer que después de tanto tráfico del concepto, después de tantas idas y vueltas transcontinentales, no podría decir con exactitud qué es lo queer. es lo que me pasa con el arte, llega un momento en que resulta difícil definirlo. con la teología aún peor. si bien se supone que es el estudio de dios (en el original con mayúsculas), en general ha habido una hegemonía de dioses en ese estudio, predominando, again, el dios cristiano. vamos, que cuando se dice “el cuerpo de dios”, la mayoría imaginará a jesús o como mucha abstracción, una hostia.
en la actividad celebrada en la bonne ayer había una monja (la teresa forcades, que la verdad es que me encanta, y además valoro mucho su devenir símbolo sexual, su capacidad de desplazamiento y su absoluto frikismo) y dos académicas, una alemana y otra británica.

*
cuando judith halberstam habla de la metodología queer se refiere a una que “supone una cierta deslealtad a los métodos académicos convencionales” (2008, 32). pero en la estructura de ayer no había ni el más mínimo desacato a los métodos académicos convencionales, sino un amplio escenario, una mesa, tres micrófonos, una lengua hegemónica, unas referencias bibliográficas y un titánico esfuerzo retórico por invertir el signo de la opresión religiosa. vamos, que estructuralmente bastante poco queer era el formato.
impulsada por mis amigas ausentes, intenté tomar nota de cada idea que se exponía, pero esto desde mi condición impedida para hacerlo con total fidelidad: no tengo una cultura religiosa muy extensa. me bauticé como gesto de rebeldía ante mis padres ateos, y por extorsión del núcleo ampliado de la familia a los 8 años. aunque mi abuela se esforzó por hacerme catequesis, a mí me importaban más las galletas y los helados que sus palabras sobre la biblia. a los 14 no me había arrepentido, pero me inclinaba más por la lectura de aura, y había vuelto a la desconfianza total por estas estructuras de religiosidad tan cerradas de las que había renegado (por influencia de mis padres) hasta los 6 años. durante mi vida he desarrollado una espiritualidad híbrida y extraña. tengo un altar, pero le pido a mis muertas y a santas no reconocidas, como karol romanoff (la primera santa transexual de chile), practico rituales inventados, diseño actos de transgresión simbólica, leo el tarot…
mi otro gran problema para poder pillar con fidelidad lo que se exponía era el inglés. no porque no entendiera nada, sino porque nunca estoy completamente segura de entender correctamente.
pero seguramente el mayor problema que tuve fue poder desplazar lo queer a un terreno metafísico. la exclusión a la que se han visto sometidos los cuerpos e identidades queer no me parece un asunto precisamente metafísico, todo lo contrario. la opresión no es una cuestión abstracta es, para desgracia de una inmensa minoría, algo material. a pesar de eso, me pareció un ejercicio retórico “bello” el intento por proponer una etimología alternativa de la palabra queer que hizo la forcades. yo también reconozco la hegemonía anglosajona en su etimología (leámosla también como genealogía) y me gusta que sea desacralizada, revisada, puesta en cuestión. pero claro, los ejercicios retóricos vuelven al terreno de lo inmaterial, y ¿qué coño hacemos con las exclusiones, las opresiones y todo aquello que afecta materialmente a algunos cuerpos específicos?.
a mí me parece que una gran y justa crítica que se le ha hecho a algunos feminismos precisamente tiene que ver con esa generalización dada por el feminismo blanco de clase media que busca unificar la categoría mujer como un eje de opresión sin matices demasiado significativos. creo que en parte lo queer surge de allí, de la resistencia a esos discursos, de la necesidad de reclamar opresiones cruzadas, enmarañadas, superpuestas, que no afectan a todos los sujetos, en este caso, mujeres por igual. pero en un punto (y aún asumiendo que el misticismo ha sido excluido de los campos del conocimiento o de lo legítimo), las concepciones cristianas de lo humano son planas y unificantes. es más, la religión ha dividido en dos los géneros posibles, se ha acoplado a la heteronorma, ha matado y asesinado, ¡incluso ha quemado libros! de ahí creo que viene una gran y principal resistencia a todo lo que huela mínimamente a iglesia (sé que estoy unificando iglesia, religión y espiritualidad, pero es que ¡eso es lo que ellos mismos hacen!).
es guay que existan monjas y curas simpáticos, tendientes a lo social, con espíritu revolucionario, pero llegado un punto en su activismo me resulta difícil no preguntarme por qué coño siguen dentro de la institución. una institución francamente de mierda, asesina, opresora. una institución que condena la autodeterminación corporal, que en chile hasta el día de hoy prohíbe la píldora del día después (ni hablar de aborto). esa institución que resguarda unos protocolos que hacen de este mundo uno menos vivible, y ahí otra vez no entiendo el por qué seguir acoplado a ella.
evidentemente no quiero cuestionar la experiencia mística. pero la experiencia mística en sí tiene infinitos lugares de desarrollo, no puedo yo venir a confirmar la hegemonía eclesiástica como un espacio de desarrollo espiritual, simplemente no puedo. así mismo me cuesta aceptar que sigamos ad infinitum desmaterializando las opresiones (así como los católicos hablan de un “pobre” genérico, de un “pecador” en infinitivo), porque en algún momento de la charla me pareció que en un intento por sacar a la cultura religiosa de los parámetros en los que ella misma se ha situado todo recaía en un espacio abstracto y generalizante. que claro, todos los cuerpos sexuados son colonizados, pero no puedo sino decir que, lamentablemente, hay algunos más colonizados que otros. esto me sonaba en un punto a lo de “yo no creo ni en hombres ni en mujeres, creo en las personas”. brutal. personas, claro, pero como decía la itzi “no somos globos de helio suspendidos en el limbo social”. nunca olvidaré una viñeta donde una niña le dice a un niño “todos somos iguales” y el niño le responde “sí, pero yo soy más igual que tú”.
entonces yo ahí, sentada durante 4 horas en una charla, escuchando a la profesora alemana decir que todos los cuerpos son colonizados, que la violencia epistémica de lo “normal” nos afecta a todas, que la crítica queer teológica no es sólo contra el disciplinamiento de la heteronorma sino con toda regulación a la que está sometido cualquier ser humano, y sí, hace sentido, pero ¿es lo queer el espacio para invisibilizar el atentado masivo, la bomba atómica de lo simbólico que es la heteronorma? y aún más, la profesora alemana citando a said, a spivak, a mbembe, y todo un auditorio blanco escuchando atentamente mientras afuera una asociación de trabajadoras vendía empanadas en el break, y allí las únicas dos mujeres negras del encuentro.
bueno, como ya dije arriba, no sé si me enteré bien de todo lo que se dijo. además “sólo” aguanté 4 horas (el evento duraba hasta las 10pm). pero dejo aquí parte de mis sospechas, principalmente porque (sara me animó a hacerlo y) pensar y conversar de estos temas juntas, quizás, nos haga menos humanas.

porno para mujeres (u hombres blancos, guapos e ilustrados)

ay, me encantan estos tíos, tan blancos, tan guapos y tan ilustrados, explicándonos cómo es el porno (¿porno? ¿qué es eso? ¿en serio que es así?). el compañero ran gavrieli nos expone con inmensa generosidad en esta charla una fabulosa explicación de lo tóxica que es la pornografía y hasta qué punto contamina nuestras vidas. claramente necesitamos de compañeros de este tipo, con todo este conocimiento y formación, necesitamos a un profesor de estudios de género de la universidad de tel aviv para que nos explique (de primera fuente) los efectos de la pornografía mainstream en nuestras vidas. y yo digo GRACIAS. gracias porque sin este tipo de testimonios OBVIAMENTE no nos daríamos cuenta de lo nociva que es la pornografía. sin testimonios de este tipo no nos daríamos cuenta de lo mucho que afecta a la construcción de nuestros imaginarios. porque con los más de 20 años de trabajo deconstructivo de annie sprinkle, y tantas tantas que no pararía de nombrarlas en dos páginas, evidentemente no nos basta para saber cómo opera la pornografía mainstream. necesitamos chicos apuestos y jóvenes que vengan a explicárnoslo, que nos hablen de sus sentimientos, de las repercusiones del porno en su autoimagen, en su sexualidad, porque… ¡nos interesan muchísimo estos gestos magníficos de responsabilidad social! nos parece admirable. sus propuestas de “sexo emocional” son indudablemente las correctas y las más adecuadas a mi estilo de vida (del todo desviado). años de postpornografía, de discusiones, asambleas, experimentos y creatividad, décadas de feminismos no alcanzan para dar este vuelco sobre la emoción… no, suerte que llegó ran a decirlo. afortunadamente contamos en este planeta con su ética erótica que, aunque parezca un calco de lo que en los ochentas decía la dworkin (suavizado con la sensibilidad propia de todo hombre joven y consciente de la dramática situación de la sexualidad en la era de la heteronorma), pareciera que nuestros oídos lo escuchan por primera vez. lo hemos oído fuerte y claro y a ran no le ha hecho falta siquiera decir una vez la palabra PATRIARCADO, ni la palbra CAPITALISMO!!! no ha tenido que rebajarse con asuntos tan mundanos. tras haber visto este video siento que todo se aclara en mi mente y en mi cuerpo. siento que he aprendido algo, la parsimonia con la que DEBEMOS abordar la sexualidad, y por supuesto el autoritarismo, porque sí, hemos llegado a este punto: un hombre joven, guapo, ilustrado y con recursos decide (repito que en un gesto profundo de pedagogía y generosidad social) explicarnos el por qué dejó de ver porno (y el por qué todas deberíamos dejar de hacerlo).

resulta claro que ran no se ha planteado exponernos de alguna forma diferente, que no sea protegido por la legitimidad que TEDxJaffa le da, su posición. quiero decir que a ran no se le ha ocurrido en ningún momento hacer algo taaan inútil como hacer su propio porno, u organizar algo, no sé, generar discusión y acción en un formato menos jerárquico que una charla o una clase. eso se nota muy claramente en cómo habla, y yo, para su desgracia, ya estoy muy cansada de estos chicos listos de la universidad que con su belleza y su clase nos vienen a enseñar no sólo lo que deberíamos hacer (y lo que deberíamos dejar de hacer) sino sobre todo, lo muchísimo que se lo han currado y lo terrorífico de su propia situación. qué cansancio ran, de verdad… qué poco original.

selfies: mi -nuestra- genealogía de la agresión sexual


hace un par de meses hice una especie deselfie que ciruló muchísimo en internet. los selfies al parecer son para eso, para que te vean. te haces una foto, y la cuelgas. no, te haces varias fotos y eliges una que cuelgas. no, te haces muchas fotos en las que estudias cómo quieres verte y luego ya puesta, te haces unas cuantas en la pose ideal y eliges la mejor.

es por eso que los selfies muchas veces tienen esto de súper estudiado que de alguna manera les resta credibilidad. es como el episodio de black mirror donde el personaje muere y es reconstruido a partir de sus registros en las redes sociales, y claro, por supuesto que la réplica era más hermosa, más lista, más simpática y más amable que su original (pero a la vez inolora, sosa e incluso rayando en lo nada, sin posibilidad de odio, ni de rabia, ni…).

el selfie que hice hace un par de meses no tuvo tanto ensayo previo, quizás apenas este blog. en realidad fue un selfie de emergencia, una reacción ante mi propia memoria, ante mi rabia. cuando junté todos los cabos sueltos que articulé en esa imagen (que es un relato, que es una narrativa en la que hay muchos espacios vacíos y memorias recortadas).

me vino tanta rabia que visualicé pocas reacciones como viables:

a) mañana me hago scum y salgo a cortar pollas, a dedicar mi vida a la castración como si no tuviese mi existencia otro sentido, esa será mi misión.

b) tengo que buscar métodos de asesinato selectivo y que no me hagan entrar en sucesivos procesos judiciales.

c) una bomba atómica que reviente al planeta tierra en su totalidad no es una mala opción.

d) escribiré, esa será mi bomba, mi artillería, mi munición. escribiré hasta dar asco, hasta dejar de ser yo. me convertiré en todas las que puedan ser yo. mi bomba no tendrá pólvora, la pólvora será mi voz. escribiré porque no tengo dinero, porque no tengo otros medios para matar y porque es una forma que, sin carecer de poesía, podría con un poco de suerte llegar a ser explosiva.


en mi atontamiento y resentir intervenido por sustancias ilegales me incliné (en un gesto sorprendentemente moderado) por la opción d).
entre escribir y publicar hay apenas una letra “y”.
publicar, hacer público algo. “lo personal es político”. “el silencio no te protegerá”…

*
empecé un proceso lento y laborioso en el que escribir fue lo de menos. lo complicado, o lo que requería de mí un estado energéticamente consistente, era enseñarle lo escrito a alguna gente, someterlo a revisión. al ex-novio, a la madre, a la amiga, al hermano, a la amiga, etc. cada vez era una conversación, un repensar la construcción interna de la bomba, su relojería. y también un doloroso revivir la relojería del patriarcado, y digo doloroso no precisamente porque se me reviviera un ardor en la vagina o el rasgamiento de alguna carne, sino porque, JODER, ¡ojalá hubiese sido yo la única! pero no, va a ser que no, que el patriarcado opera globalmente y en todo contexto, que lo hace de forma distinta pero nos afecta a todas, que la agresión no es una batallita más en mi biografía sexual (ojalá lo fuera sólo en la mía), que una vez que una lo suelta, van y lo sueltan tres más, y después las otras tres resulta que lo sabían porque a su hermana, prima o sobrina también le había sucedido. y entonces esto es una caja de pandora y nada más lejano a una confesión.

después de tanta charla, de tanto análisis, cervezas vienen cervezas van, después de eso y mucho más pues ya no me quedaban ni ganas de publicarlo. pero en un momento del proceso (no sé cuál) esto se había convertido en algo que superaba con creces la terapia personal, la catarsis y la camaradería. el “proceso” había ganado comillas, ya no era sólo mío y esa bomba no era sólo MI bomba. la tenía que colocar.

*
lucía está tendida sobre una piedra de grandes proporciones que es sacrificial. su intimidad será expuesta y examinada por clicks, hipervínculos, movimientos cortos de la muñeca empujando el ratón.

*
comments: mujeres diciendo estar “aterrorizadas” por sus hijas, por lo que les pueda pasar. mujeres llorando, hablando por primera vez en el precario espacio de un “comment”. las violadas, todas violadas, abusadas, manoseadas. las manoseadas agradecidas. los arturos también agradecidos. aprovechando para hacer crítica social, que la televión, los medios, el poder, ronald reagan, la CIA, un poco de autocrítica quizás, sólo un poco. abrazos a los sobrevivientes. críticas a la falta de honestidad, al engaño, al aborto. indignación. indignación por el aborto mal cobrado, por no interponer una denuncia a la brevedad. “el aborto se convierte en un secreto patógeno”. entrañas removidas. hombres “pidiendo perdón por el simple hecho de ser hombres”, “me duele formar parte e este género agresor”. otras que dicen “soy producto de una violación”, “mis hijos son fruto de violaciones”. muchos muchos muchos incansables estereotipos de género: la sexualidad desde el punto de vista femenino. oriol me recomienda hacer psicoterapia como “palitivo” y para autogestionar las experiencias que he tenido que pasar, aunque confiesa que en el fondo es un asunto mío (¡gracias!). callar y aceptar = cómplice. víctima, víctima, víctima. personas removidas. comentario porno-abolicionista. comentario negacionista. comentario que incluye un “gracias a dios” (y dios escrito con mayúscula). comentario contra la infidelidad. comentario pro-pareja. comentario llamando a que el aborto siga siendo ilegal en chile (sic). comenario dando un millón de gracias. más violadas. comentario eco-escencialista, oda al útero como epicentro de la energía que mueve al universo. más violadas. más agradecimientos. la revista decide cerrar los cometarios por exceso de agresiones. tres pingbacks.

(en meneame hay 456 comentarios sin moderación)

*
la verdad es que selfies de este tipo resultan en un punto un poco agotadores. yo no había alcanzado a compartir el artículo (esta entrada es primera vez que lo hago), y ya había sido compartido más de 60.000 veces en facebook. en pikara me dijeron que era el segundo artículo más leído de la historia de la revista (más de 120.000 visitas). y luego el feedback, gente que me escribía sin conocerme para contarme sus cosas, gente que se refería a mí de forma grandilocuente, gente poniéndome una mano en el hombro y con gesto compungido diciéndome “leí tu texto”.

creo que lo más complicado de gestionar para mí fue justamente lo multifacético de las lecturas que se expandían sobre el texto. alguna vez hablé aquí de algo parecido. ese descontrol que hay sobre la apropiación de los textos, que es en el fondo su sentido, pero que da una sensación de extrañamiento curiosa cuando el personaje al que se refieren las lecturas eres tú. y todo se vuelve bastante ficcional, o no, porque en realidad hay muchas que están aplicándolo a su vida, y la sensación de estar afectando, aunque sea de mínima forma, la vida de otra persona que incluso no conoces es especial y bastante poco ficcional. pero bueno, me llenó de confusión, y tenía pendiente este post que estaba bloqueando al blog entero.

tengo la grandilocuente sensación de que todo el mundo ha leído este texto, pero por si acaso alguien lo perdió, acá va:

Mis silencios no me habían protegido. Tu silencio no te protegerá.

Audre Lorde

 

Las estructuras del riesgo

Me vi a los 23 años en un motel parejero de Santiago de Chile. Tenía novio, pero estaba demasiado aficionada a la autoridad de ese profesor que era mi amante.Creo recordar que nos pegamos un polvo triste o flojo. Mi cuerpo ovulaba y me sentía más inclinada al tribadismo que hacia la penetración. Tenía mucho sueño. Quedaban 2 condones, le dije que NO podríamos follar sin, y me dormí.

Desperté con el tipo corriéndose dentro mío y la sensación de que esto me costaría un embarazo. Un mes después estaba abortando en una clínica clandestina de un barrio periférico de Santiago. Durante años mantuve una relación tensa, esporádica y ambivalente con ese profesor que, aun sin saberlo, me había violado. Hasta el día de hoy él no sabe interpretar mi silencio. Del silencio no hay nada que sospechar.

Para resolver esa violencia, la de mi violación, tuve que recurrir a otra violencia estructural: un aborto ilegal en Chile. Tuve que pasarle el cuerpo a una persona que no conocía, en un lugar que no sabía dónde estaba, para que me inyectara algo que no sabía qué era y me sacara eso que no tenía nombre como consecuencia de un acontecimiento que yo no había provocado1.

Mi novio de aquel tiempo asumió la mitad del pago (500 euros en 2004), la compañía y los cuidados. Omití las verdaderas razones del embarazo y culpé a la mala fortuna. Me declaré parte del 1 por ciento de personas a las cuales se les rompe el condón. Dije que siempre había usado condones, cosa que, hasta un punto, era completamente cierta. Durante los cuatro años posteriores al aborto usé anticonceptivos y condones al mismo tiempo en cada penetración. Si el preservativo no era cien por ciento efectivo, debía aumentar el control de mi integridad a través de la hormonación sostenida.

Ahora me pregunto cómo pude haberme quedado callada, cómo pude yo invisibilizar una violación. Me doy cuenta de que llevo una vida asumiendo que dormir con alguien, desconocido o no, es un riesgo, como si se tratara de una pastilla rosa en una fiesta o una película sin reseñas. Un riesgo que se toma porque la vida está llena de ellos y no pasa nada, y ante la evidencia de agresiones sexuales y sexistas arraigadas como tumores en lo profundo de tu cuerpo y tu memoria, sientes vértigo y una sensación de propio desconocimiento, pero sigues viviendo y haciendo lo tuyo, incluido el feminismo.

Pedagogías de choque

Viví hasta los seis años en Alemania protegida por una fortaleza de sudakas exiliados por la dictadura de Pinochet. Nunca nadie me tocó un pelo. Fui una niña rabiosa y dulce a la vez. En 1985 viajamos a Chile. Se hablaba de “retorno”, a pesar de que yo pisaba por primera vez ese territorio que se me había descrito desde la nostalgia como lo más entrañable del universo, siendo que no era sino un enclave de neoliberalismo, represión y pobreza.

En esos días un primo comenzó a llevarme detrás de las puertas en las reuniones familiares. Él tenía catorce y yo, seis. Me besaba metiéndome la lengua profusamente, lo cual me resultaba asqueroso y perturbador, pero como existía la posibilidad de que se tratara de prácticas habituales en este nuevo contexto, no supe cómo reaccionar.

Migrar implica desorientación. Había llegado a un lugar en el que me violentaba ver a niños de mi edad pidiendo limosna en la calle, en el que me violentaba ser llamada “ahombrada”2 en la escuela, en el que me violentaba el miedo que las personas a mi alrededor sentían hacia la policía, ¿por qué no podían ser esos besos con lengua parte de esa cultura de mierda a la que me tenía que unir por fuerza para pagar una deuda histórica con raíces biográficas que, de momento, no reconocía?

Un día les comenté a mis padres que ese primo me daba besos con lengua. Me dijeron de inmediato que eso no estaba bien y que hablarían con su madre, mi tía. El pánico que sentí ante la posibilidad de hacer público lo incorrecto—en mi condición de niña alemanota, que no se enteraba de nada y en el contexto de mi ansia por ser aceptada en ese país al cual no deseaba integrarme—me llevaron a desmentir en menos de 24 horas mi acusación. Atribuí todo a mi subconsciente. “Soñé que él me daba besos, no hay nada de lo que hablar con su mamá.”

Así fue como aprendí a besar, escondida detrás de la puerta, obligándome a responder desde la sumisión como si se tratara de un trámite de aduana. Y digo aprendí porque con los años, y a pesar del desagrado inicial, fui asumiendo la experiencia como una eminentemente pedagógica.

Un año después, a los siete, en un mercadillo, un hombre al que nunca le vi el rostro me metió la mano debajo de la falda. Su mano, que debe haber sido del tamaño de mi cabeza, hizo un movimiento rápido y preciso frotándome desde el clítoris hacia el culo. Me quedé como piedra y no me atreví a decírselo a nadie hasta cinco años después. No debía haber ido a un mercadillo con minifalda, era mi culpa. De manera temprana y acelerada se depositó sobre mi subjetividad (y sobre mi cuerpo) la percepción tanta veces descrita de que la agresión es responsabilidad del agredido.

A los ocho años me gritaron por primera vez cosas en la calle. Que estaba buena. Tres obreros de una construcción, a pocos metros. Que estaba rica. Que era una mijita rica o algo así. No entendía cómo era posible que se fijaran en una niña. No me sentí guapa, pero percibí la marca que dejaba la minifalda en mi cuerpo y recordé que mi ropa podía volverme vulnerable.

A los ocho o nueve años, en la playa, el ligue de mi prima de dieciséis, sobrino de una amiga de mi mamá, se aficionó mucho por mí. Era un tipo medio cuico3, rubio, grande, de unos 19 años. Me compraba dulces y me buscaba, le gustaba pasear y charlar conmigo, y a mí me caía bien.

Una tarde en la que estábamos sentados en la playa me dio jugo en polvo. Lo vertió en mis manos y me pidió que chupara esa mezcla de azúcar y tinte artificial mientras él, que me tenía sentada en el hueco que quedaba entre sus piernas, metía una mano dentro de mi calzón y me incrustaba un par de dedos en el coño. No sentí dolor, sólo una insoportable incomodidad. Le dije varias veces que mi madre me estaba esperando, pero él no se inmutó. Mis manos estaban ocupadas con el polvo que debía chupar y no lograba comprender bien lo que estaba sucediendo. Solo sabía que debía evitar a toda costa volver a estar a solas con él. Mi prima estaba encantada con su ligue. No se lo dije a nadie, y con el tiempo el episodio fue perdiendo relevancia histórica.

Pequeña guarra

A los ocho años comencé a masturbarme. Usé la mano, velas, bolígrafos y zanahorias. Usé aparatos que creaba yo misma con calcetines, condones y bolsas de plástico. El manto de lo innombrable se extendió también sobre estas prácticas. Mis fantasías masturbatorias y los juegos a los que jugábamos con mis amigas se relacionaron desde un comienzo con la sujeción y violencia.
Recuerdo médicos que ataban a las muñecas para inyectarles cosas en las venas, proxenetas que explotaban mi cuerpo y lo vendían al mejor postor, tíos que a golpes me obligaban a hacerle una felación a su jefe. Jugaba a estas cosas a solas y acompañada, al tiempo que descubría el efecto narcótico de los orgasmos y me embriagaba con la adrenalina de la sumisión y lo prohibido.

Los referentes culturales dominantes le venían de perilla a estas aficiones. Me sobaba con una amiga en la oscuridad de la cama mientras nos comíamos una polla invisible obligadas por un hombre inmaterial, agresivo y armado hasta los dientes. En el entorno feminista en el que crecí, gestioné estos imaginarios con pudor. Formaban parte de aquello inconfesable, incomprensible e inexplicable.

Pero siendo niña siempre existe la posibilidad de alegar ignorancia. Una no sabe nada de ese mundo construido ya desde hace mucho y apenas siente el derecho a intentar calzar con él. El deseo propio está muy mediado por la capacidad o no de adaptarse a lo que se debe hacer. En un punto creo que es difícil distinguir la diferencia entre deseo y deber. Hay que vestirse, lavarse los dientes, comer. Limpia por fuera sucia por dentro, se puede sobrellevar.

El entorno feminista de mi madre, sus amigas lesbianas, resultaban por cierto estimulantes, pero no eran un muro que dejara fuera al patriarcado. Este último, con toda naturalidad, tenía más poder que cualquier espacio de seguridad feminista, permeando cualquier posibilidad de contención, y de esa forma se incrustaba en mi cuerpo, incluso en las imágenes de mi deseo.

Pactos con la normalidad

Las agresiones sexuales se sucedían como si pudieran dejar de resultarme perturbadoras. En la adolescencia fui carne de cañón de los tocaculos en la calle. Tantas veces ocurrió que muy pronto perdí la cuenta. Una amiga fue violada dentro de su cuarto por un tipo que entró por la ventana. Lo mío parecía, incluso a mí, una levedad que no merecía atención alguna.

Parecía ser que las tocadas de culo, de teta, las metidas de mano, los comentarios babosos en la calle, los manoseos por la policía, eran todas cosas que venían en el pack de ser mujer, que pertenecían al mundo de lo normal, como tantas otras cosas normales que incomodan o duelen. De ese modo, mientras crecía fui naturalizando la agresión, entendiendo que yo era apenas uno más de sus engranajes.

A los 14 años empecé a tener sexo, con lo cual mi universo de agresiones sexuales se amplió. En mi primer polvo fui una muñeca inflable. Aprendí a ejercitar la feminidad como nunca antes. Me hice experta, o al menos eso creí. Aprendí a distinguir entre las agresiones propias de una relación, las que han de ser toleradas, y las agresiones de la calle, que no están bien. Me acostumbré a que siempre me la quisieran meter sin condón, a que siempre me la quisieran meter, a dejarme meter, y hacer cosas que no deseaba.

Hecha un pivón a los 14 me aficioné por los hombres mayores. Me protegí con el mismo silencio con el cual pretendía resguardarme de las agresiones que me amenazaban. De un material bastante acomplejado construí un cuerpo deseable y desenvuelto. Perseguía la autogestión de mi placer, aunque fuese pagando un precio, haciendo transacciones y especulando en la bolsa del machismo.

Inadecuada

A los 15 años comencé a reaccionar. Cuando me tocaban el culo contestaba gritando un par de insultos. Esto no es fácil, porque cuando te pegan un agarrón sin previo aviso tu voz se introyecta, se convierte en vocecita, y cuando al fin se recupera y das con el tono y el insulto adecuados, no hay premio para el desacato del silencio.

Por el contrario, lo que recibes a cambio es bastante peor de lo que has echado. Le gritas “cabrón” y te responden: “Qué tanto fea culiá, qué te creís maraca concha tu madre”. Más rabia y más humillación mordiéndote el culo, comiéndote la cabeza y ahora, más encima, insultándote.

Si bien yo me sentía afortunada porque a mí no me había tocado que un hombre pobre me pusiera un cuchillo en el cuello o una pistola en la cabeza y me la metiera como poseído por un demonio hasta correrse dentro mío, en esos días mi cuerpo joven atraía la agresión en múltiples formatos. Como la que resulta de ir a un casting para modelos de dibujo donde te acaban tocando el coño y dejándote desnuda en medio de una habitación fría, porque “tu cuerpo no va bien”, “no sirve”. Como dormir con un amigo con el que no quieres follar que en medio de la noche te despierta eyaculando sobre tu cuerpo con un gemido apagado. Como hacer autostop en la carretera y como precio del aventón dejar que te metan mano.

También percibir que en la medida en que te vas apropiando de tu placer te vuelves cada vez más inadecuada: demasiado gritona, demasiado caliente, demasiado peluda, demasiado rápida, lenta, gorda, silenciosa o cualquier otra cosa excesiva. Que nunca en la posición precisa, deseada. El juego es poder encontrar en esa inadecuación el rastro de una misma, y pasarlo bien, o simularlo al menos.

Rabia sexual

A los 19 años trabajaba como profesora. A las 8:00 am un tipo me agarró el culo en la calle. Pasaba un policía y lo detuve. El policía lo coge, lo sitúa frente a mí y le dice: “La señorita dice que usted le tocó el trasero. Todos ustedes los de la Pintana son iguales”. Le exige pedirme perdón. El joven cabizbajo balbucea un “perdón” casi imperceptible. “Y usted, señorita, ¿lo perdona?” Digo que no, que una disculpa no me basta.

En la comisaría otro policía toma mi denuncia. Le cuento que este sujeto me tocó el culo. El policía pregunta: “¿Y qué más?” Veo en sus ojos lo que quiere decirme: “Es normal, pelotuda, ándate acostumbrando. Son siete millones de chilenas en las calles. Imagínate si todas denunciaran, colapsaría el sistema, los policías acabarían convertidos en perritos falderos, guardianes de culos.” Toma la denuncia de mala gana, como si fuera una alucinación mía, un comentario burgués, una exageración de clase.

Desde entonces me han vuelto a agarrar el culo tres veces en espacios públicos: en Chile, Bolivia y en Dinamarca (¡este verano!). En estas ocasiones he respondido con golpes, lo más fieros posibles, asumiendo que la respuesta violenta es lo único que me queda, y que al menos me sirve para soltar momentáneamente la rabia.

Sólo momentáneamente, porque la rabia regresa al repasar esta historia. Esta rabia que me da el recuento es también la rabia que me dan mis privilegios y es la rabia que me da saber que somos tantas que es imposible hacer recuentos. La verdad es que no sé qué hacer con la rabia ni tampoco sé medir sus consecuencias, cuando escucho y hablo de lo que ha sido silenciado y cuando tengo que insistir en su desnaturalización (empezando por la mía). Creo que al escribirla deja de ser mi problema. Y quiero hablar desde un lugar no victimizante, pero que al mismo tiempo no convierta la no-victimización en un lugar de silenciamiento.

——–

1 A pesar de la violencia estructural, simbólica y material de tener que abortar en esas condiciones de precaria ilegalidad, puedo decir que el aborto acabó siendo una buena experiencia. La autodeterminación fortalece, y decidir no ser madre fue una inyección de energía para lo que en su lugar deseaba hacer con mi vida. A partir del aborto tuve que hacer con mucha más determinación lo que quería, hacerme cargo de mí.

2 Marimacho.

3 Pijo.

no hay diagnóstico para tanto síntoma

bergen 4 años después.
el software libre si no es una política, si es un mero compilado de funcionalidades, se va a extinguir. una política radical y no institucional. lo político no tiene por qué se cómodo. las políticas que elegimos pueden ser de incomodidad escogida. nadie te obliga a hacerlo, a menos que ese sea el pacto, claro.
pero ¿qué relación puede haber entre un espacio no mixto (en cuanto a género, sexo o prácticas sexuales) y un espacio exclusivamente f.l.o.s.s. ? ¿se puede hablar de la “vigencia” de estos espacios como si se tratara de un yogurt que caduca después de 30 días? ¿se puede cuestionar la legitimidad de su creación, su pertinencia o necesidad?

alguna conversación en inglés sobre oralidad en parís. formas de usar el lenguaje, cómo escribir en un blog. un guiri escucha atentamente a dos tías hispano parlantes desarrollando con dificultad la idea en una lengua que no es la suya.
al día siguiente se concluye, en otras circunstancias, que el exceso de herramientas puede bloquear su uso. quizás el exceso de fotocopias también. los espacios no mixtos quizás sirvan para dejar eso en evidencia, haciéndolo incluso de forma violenta a veces.
(12 horas después un cortometraje. “siento fascinación por el ano”, confiesa con pudor).

trabajar para definir necesidad, justicia, política. y para qué hablar de amor.

después de pasar unas 4 horas en el cementerio de poble nou, junto a la estatua favorita de patri (“el beso de la muerte”) para un reportaje del canal arte para la juventud (sobre la muerte. el programa de nombre “youthrop” o algo así dijeron), a propósito de patri, nosotras pensábamos que a propósito del 4f… en fin, que dando vueltas por ahí, con una cámara siguiéndote, mariana, silvita, helen y yo.  recogiendo todas las flores desechadas (¡en el contenedor!) de un primero de noviembre -día de los muertos, joder!- donde la población va a renovar el espectro floral de su difunto, etc etc etc pensando en nuestra patri (¿de quién es patri cuando se habla de su suicidio en un reportaje milimetrado como un cortometraje?), recojo flores, las dejo en tumbas vacías, la periodista pregunta que qué coño significa eso (comienzo a elucidar la enorme diferencia entre alguien que hace un documental y alguien que hace un reportaje, metodologías disociadas…), ni idea, pura disidencia a la obsolescencia programada (no lo digo, lo pienso), las flores las voy dejando en las tumbas que se ven vacías, abandonadas a la no-renovación. hago dos injertos de flores artificiales. me hago la corona de femen. “apropiación de la injuria” decía la butler. pues eso.
encuentro a katu, y hablamos algo de femen…
me interesaría pensar, colectivamente, estrategias de parasitación mediática.
¿te late?

lecturas equívocas

¿es la autora de un texto la responsable de las lecturas (equívocas e inequívocas) que de él se hagan? siempre pensé que no. a pesar que desde el año 2001 ya sostenía con garras y uñas que una producción cultural (llamémosle así a un libro, un video o un artefacto artístico) no estaba concluida en su producción sin la asimilación de ésta por un otro (digamos en su lectura, visión o apreciación).
hay entonces, siguiendo la línea torcida que yo misma he dibujado, una situación de “responsabilidad compartida” (así rotulaba la televisión chilena a los contenidos que emitía, como forma de no cargar con toda la “culpa”, con toda la responsabilidad que significaba el emitir a través de un medio sin “llaves de seguridad” un contenido presuntamente impropio) que implica en la constitución de algo su asimilación y por ende una entidad que es flexible e indeterminada y que excede como mínimo a su productora, aunque de alguna forma está vinculada a ella. es como una entidad nueva formadas por agentes que no se conocen entre sí.
cuando teresa de lauretis se lamenta de que su (en principio) revolucionario término “teoría queer” se haya institucionalizado de forma impropia, algo que tenía por objetivo la ruptura total; o cuando judith butler prácticamente se retracta de haber utilizado en un párrafo la figura del drag king para ejemplificar la noción de performatividad, al darse cuenta que una masa que crece potencialmente con cada traducción de su texto define de forma reduccionista la performatividad a través de esta figura, entonces… entonces las veo a ellas algo agobiadas por reencauzar su producción, justo en ese posible punto de fuga que es la asimilación. algo que ellas, a pesar de su cerebro, no logran controlar ni con los más amplios ejercicios de fuerza mental.
fantaseo con una escala evaluativa (y perversa como cualquier estadística) en la que se cuantifiquen las lecturas equívocas de los textos.
¿cómo se puede “blindar” un texto? ¿cómo aprehender el camino que hace lo que sacas afuera, cuando ya no es tuyo?
improbable, imposible y del todo inconducente sería el esfuerzo.
no hay que desconocer la revolución que nace del error. habría más bien que recurrir a este mismo error para abrir las potencialidades de lo que dejó de ser nuestro. pero foucault ya está muerto. y la butler no lee los blogs del activismo hispanohablante. y hay barreras infranqueables entre lo suyo y lo ¿nuestro? que operan como blindajes, como carcasas, como ratoneras. de todas formas, y con más de doce años de distancia, sigo pensando que un libro no es libro hasta que no le hayan comido las esquinas a muchas de sus fotocopias.

#11deseptiembre

hoy el 11 de septiembre es un hashtag. hace 3 años no sabía que existiría algo así. un hashtag es una etiqueta, una cadena de caracteres precedidos por una almohadilla, es una etiqueta de metadatos. los metadatos son algo que está más allá de la información, datos sobre datos. el 11 de septiembre es un dato sobre el 11 de septiembre.
1109 sentimientos debilitados por la distancia. “la ciudad está sitiada” me dijo por e-mail. 3711kbps de esa historia que es mía y nuestra y que ahora mismo está siendo secuestrada por la mediación de internet. las bajas de tensión eléctrica afectan la estabilidad de la red y los plug-ins que usan los canales de televisión chilenos son incompatibles con mi interfaz. no va bien. una recepción intervenida por la precariedad de la red, por la distancia tecnológica y sobre todo, por la distancia física y social. estos momentos rituales, aunque no del todo dramáticos, sí le otorgan un componente partido a la subjetividad, a la mía, quiero decir a la nuestra, o a la que ahora está siendo secuestrada por un espacio vacío. un fragmento del cuerpo, está en la esquina de santa rosa con alameda envuelto en un paño, encapuchado. ese cuerpo es un brazo que viste una camisa azul marino, la muñeca, que es el cuello, deja ver un pequeño botón blanco en el puño. la cabeza es un dedo pulgar ecapuchado con un trozo de sábana. un fragmento de mi yo en santiago sin saber lo que está pasando a su alrededor. otra parte del yo está situada en un lugar donde nada es 11 de septiembre, a ratos un comentario sobre la diada, sobre las torres gemelas, sobre pinochet. no hay distinción entre uno y otro, hay leves niveles de proximidad, mediática y blanda.

entonces pongo a violeta parra en youtube, escucho victor jara, actualizo la nostalgia (una playlist o un rasgo heredado a través de un cromosoma traumatizado), los prisioneros de los primeros años 80. no sé buscar en internet. me abrazo al hashtag etc etc etc supongo acción refleja. aparentemente televisión nacional retransmite las emisiones del 11 de septiembre de 1973 oliendo a lacrimógena, buscando a la hermana chica. ella me pone líquidos especiales junto a cada mucosa de mi cuerpo para evitar el efecto del gas. la playlist acaba con florcita motuda, no logro ver la televisión. opto por capítulos sueltos en youtube y no sentirme tan sola durante 40 años, aunque tenga 34.

sex symbol

entre los 14 y los 20 años follé exclusivamente con hombres que como mínimo tuviesen 10 años más que yo. llegué a meterme con algunos casi 20 años mayores, técnicamente podrían haber sido mis padres. me pagaban el alcohol y la cena, me comían el coño bastante y yo misma era la que me protegía del embarazo. mi madre se volvía loca, quizás porque veía a su hija adolescente metida en unas rigurosas prácticas de prostitución incipiente, y porque en el fondo temía que fuese violada. su decencia feminista le impidió usar esas palabras, nunca dijo prostitución ni violación. no aceptaba que mi subjetividad fuese la de un zorrón y que cada uno de mis actos se rigiera por impulsos experimentales, curiosos y desbocados, pero en cualquier caso, rotundamente voluntarios. salía de bares con el equivalente a 20 céntimos en el bolsillo, sabía jugar al capital y al poder, sabía jugar a la heterosexualidad normativa. se podía ser una conejita playboy en el santiago de los 90.

a partir de los 18 años ya no me bastaba la jerarquía implícita en el contrato heterosexual ni en la diferencia etárea. busqué entonces hombres que fuesen además inteligentes (o lo que el mundo consideraba como tal). entraban en esa categoría profesores, el alumno de deleuze, escritores, o cualquier tipo que acreditara bajo parámetros mainstream cierta competencia intelectual. no era suficiente el género, los años, el dinero, ni siquiera la belleza. necesitaba algo que no pudiese superar con tanta facilidad. mi ambición se centró en el intelecto, cosa que tras poco andar también me pareció suntuaria y pobre, parte de la estructura precaria que sustentaba al poder más hegemónico. así fue como nació mi arrogancia.

mi complejo de lolita me resultaba escabroso. había leído el libro de nabokov a los 15, y me era tan familiar como repelente.

pasados los 20 años, no es que hubiese abandonado totalmente las prácticas vetustas, sino que se hizo evidente mi retirada de la adolescencia. eso de algún modo cambiaba las cosas. me vi envuelta en cenas con personas que tenían niños, hijos de mi misma edad conversando entre ellos, mientras yo me hinchaba de whisky escuchando sobre guarderías, colegios, sicólogos e hipertensión. me aburría.

dejar de ser adolescente implicaba el abandono del paradigma de lolita y un análisis del mismo que debía encarar quizás de manera más activa, observando cómo mi deseo había explorado (e incluso se había acostumbrado a) las sendas de la normatividad radical. me sentía generosa cuando se corrían con sólo posar su lengua sobre uno de mis tiernos pechos. asumía un adelantado rol maternal ante sus eyaculaciones precoces, las aceptaba ante la certeza de que me quedaban al menos 20 años más de sexualidad activa que a ellos, tenía pensamientos sarcásticos y crueles ante sus esfuerzos de contención. jugaba a descontenerles. nunca me importó ser gorda, a nadie le importó. pero algo me hacía cuestionar mi deseo en ese formato rígido que se había desarrollado con tanto éxito y velocidad.

el juego del que hablo sigue sin parecerme inocuo, y si bien siempre usé condón, creo que estas prácticas lúdico-sexuales-afectivas podían llegar a ser mucho más riesgosas que no usarlo. modular el deseo según los cánones de lo correcto no es muy difícil, lo tienes todo a tu favor. sobretodo el acostumbramiento. durante 6 años de prácticas sexuales y afectivas con hombres mayores sólo una vez en la calle alguien dijo algo: “mucha carne para ese perro”. el comentario, que en principio me hizo reír, me costó tener que hacerle coaching a un señor durante varias horas. “no-es-al-go-gra-cio-so” quisieron enseñarme con el mal rato.

a los 21 años el ciclo pernicioso fue roto por un chico 3 años menor que yo con quien mantuve una correspondencia compulsiva y onírica durante unos meses a través de internet. el desarrollo de acrónimos inexplicables para declarar el deseo fue una de las estrategias que inventamos para no explotar del todo a través de unas interfaces digitales que no eran como las de hoy. cuando al fin follamos carnalmente el chico me sorprendió usando maravillosamente bien sus manos, su boca y su polla. su cuerpo me parecía más acogedor que el de un padre. mi descubrimiento fue sancionado por la desgracia a través de un gran robo, en mi propia casa: se llevaron el computador que contenía el proceso semiconcluído de mi tesis de grado. todo duró apenas un par de horas y fue el hecho que rompió el círculo vicioso de la lolita sex symbol de manera placentera y dramática a la vez. pero romper el ciclo de un círculo vicioso no significa necesariamente acabar con él. permanecí años, y hasta el día de hoy lo hago, liándome esporádicamente con personas mayores. algo de simpatía me queda, algo de hogar de beneficencia, de sister of mercy queda en mí. a veces busco a viejos decrépitos en internet para regalarles una imagen que les deje al borde del infarto.

todos esos años me resultaron provechosos, no perdí el tiempo. no sólo aprendí a correrme con personas que ya estaban poco capacitadas para aprender a follar bien, sino que pude estudiar con sumo detalle los simples laberintos de la heterosexualidad y de la norma. detectarlos, leerlos, hacerlos emerger.

con los años he empezado a hablar más y más fuerte, ya no me resulta tan sencillo fluir con los códigos de la prostitución implícita en las relaciones de poder mundanas. tampoco tengo tanta tolerancia con “los ancianos” (que era como llamaba de forma cariñosa a mis amantes), si no siento amor no tolero el gesto amargo de quién está infeliz y apagado. con los años también yo comí coños y entendí desde el primer momento que no es difícil hacerlo, al menos no como me lo parecía tras años de experiencias pobres como receptora de la práctica.

durante ese período aprendí que el rol de sex symbol ha de ser elegido e intercambiable para que tenga interés y sentido, no puede convertirse en costumbre ni en la única vía de relacionamiento. si no es elegido y temporal se vuelve una cárcel o al menos un cinturón de castidad. aprendí que cualquier rol es un juego, un maquillaje, un disfraz, incluso el de los años. aprendí que el rol de sex symbol es tecnología fina del control social y seguramente fue por eso que paralelo a este aprendizaje me volví feminista. entendí que cuando dicen que eres demasiado sexy y que sólo eres eso, es como decirte que le gustas cuando callas, porque estás como ausente.

cuando hoy alguien me dice que su atracción hacia mí se centra en este aspecto de forma exclusiva no puedo sino reírme. me recuerdo lolita cambiando cervezas por roces, besos por rayas de coca. para mí hoy ese es un traje que me pongo y me saco tal como la caridad que practico por internet. y si me lo repiten mucho ya me mosqueo, porque denota una total incomprensión de la maleabilidad del deseo. un no entender que la carreta, finalmente, nunca la moverá mi par de tetas, porque las grandes carretas no van accionadas por tetas sino por inmensidades, porque afirmar el poder del sex symbol como único poder disponible por una, es como decir el sexismo y la oligofrenia de lengua materna. parece absurdo que hoy en día me pasen estas cosas, todavía. en realidad, no deberían sucederme ya, con lo que me lo he currado…

porno pro-vida


estoy viendo pornografía pro-vida, un canto a la especie humana y su reproducción, un llamado a la ausencia de estrías, a la hegemonía blanca, a la juventud.
si la maternidad es ortopedia y una incontrolable ensalada de flujos, el porno es ortopedia y una constante selección de flujos (no se consignan todos, ya conocemos los que van).
una de las cosas más interesantes y subversivas que para mí tiene el porno (el convencional, el post, el clásico y el cualquiera) es que el sexo que se representa está totalmente escindido de la reproducción y del amor. bueno, “interesante y subversivo” es aquí un eufemismo (por no decir “de las pocas cosas rescatables”) o una exageración (por no decir solo “interesante” que en realidad no significa casi nada). pero bueno, es lo que hay, el mete y saca, el jadeo, el meneo de las carnes. ese es el paisaje que se ha inventado la humanidad para representar lo que es la sexualidad (y esto, lo de “humanidad” es más que un eufemismo o una exageración, es una pura generalidad e incluso una falacia, pero bueno, tampoco nos pondremos tan quisquillosas: sólo es porno) y es un paisaje pobre, tal como la mayoría de la humanidad y es un sistema precario aunque no por ello inestable.
y yo que me he pasado un buen rato mirando este porno que he denominado pro-vida, porque claro, su objeto de representación es la mujer preñada, aquella que exhibe -suponemos orgullosa- su panza como si se tratara de un implante de silicona, y que se somete al calentón que ejerce su representación (no las veo a ellas muy cachonas en realidad) porque sabe que el “money shot” de su imagen (barthes diría el punctum porque los franceses son siempre mucho más elegantes que los gringos) es su barriga de 7, 8 ó 9 meses de embarazo y algunas enseñan el coño, y algunas enseñan la teta, y muchas de ellas ni lo uno ni lo otro, como si la barriga fuera el único órgano sexual de esta escena. digo porno pro-vida porque es lo que pasó después de que no hubo aborto, a lo que se puede llegar, un embarazo digno.
para ser honesta tendría que decir que esta no es una web propiamente porno, sino un compendio de imágenes de mujeres embarazadas que se llama “preggo power” (preggo en slang de internet es embarazada), y de alguna manera su ser sexy, su sensualidad y su atractivo en estado de gravidez es (como un mantra) su “poder”.
(cuando en la muestra marrana hicimos el especial de “mamás cachondas” proyectamos una peli producida por madison young y, aunque tampoco se distanciaba mucho del estereotipo, al menos era lo que el título de la sesión indicaba: una cachonda. a veces en estos ámbitos se valoran cosas muy pequeñas e insignificantes y que fuera de contexto no llamarían en lo más mínimo la atención. pero bueno, tras años de ser la representación de un objeto (porque ni sujeto pasivo se dice, no) a veces una mínima alteración ejerce fuerza… ya, ya, ya lo sé).
alguien podría decirme que si no muestran ni tetas, ni culos, ni coños abiertos esto no tendría por qué ser porno. y podría tener razón, aunque creo que no la tiene. para mí es porno y del convencional. argumentarlo a este punto me está dando más pereza que llegar al final del tumblr (voy en la pagina 250 y no acaba…). sólo quería comentar lo que me transmitió sorprendida una que tuvo un parto recientemente, que estando dentro de la maternidad las enfermeras y los médicos destinaban una sábana especialmente a cubrirle sus piernas sin depilar. por lo visto no podían soportar ver por los pasillos o en medio de la sala de parto unas piernas más parecidas a las de un futbolista que a lo que debería ser una mujer absoluta (una madre sería en este caso el grado cero de la mujeridad). imagino ahora a esos médicos y a esas enfermeras, casi igual que yo cepillándose el tumblr, rellenos de placer al ver a tanta embarazada inofensiva y cuidada, tan blancas y dismuladas en su monstruosidad y deformación.

new wine in old bottles

crecí en un país donde el eje del mal (neoliberal) robó su condición de estado. pa lo que me importa, diremos todxs, pa lo que me importa el estado.
crecí en un país donde el colegio se paga, la salud se paga, el paso por las avenidas mejor asfaltadas de la ciudad se paga, donde la harina es de mala calidad y el aceite como el de coches. crecí en un país donde la lógica del trabajo y del esfuerzo es una religión. crecí en una ciudad donde, tal como madrid está llena de bares, está llena de farmacias y donde los medicamentos cuestan 2 ó 3 veces lo que valen en españa. crecí en un país donde la enfermedad es el terror que imprime el estado sobre una población cada vez más inmovilizada (y más obesa, entre la harina, el aceite y el terror). crecí en un país donde el presidente es una de las 150 personas más ricas del mundo y donde el sueldo mínimo (el más alto de sudamérica) es de menos de 420 dólares (lo que ni siquiera alcanza para pagar un mes de estudios en la universidad de chile, lo que allí siguen llamando irónicamente “universidad pública”) y donde más de un 20% de la población vive con menos o mucho menos que eso.
crecí en un país donde la pobreza está naturalizada de la manera más violenta posible. crecí en un país donde la violencia está naturalizada, donde el aborto es ilegal bajo cualquier circunstancia, donde la iglesia controla los servicios de salud pública.
digo todo esto porque el neoliberalismo me es familiar. sé cómo funciona del mismo modo que alguien sabe cómo reaccionará su hermano frente a algo. de alguna manera, y es muy triste decirlo, algo en mí también naturaliza al capitalismo feroz porque crecí rodeada de todos sus dispositivos y me alimenté de su comida, le debo su universidad, miré sus películas en los noticiarios por la televisión. fui víctima de la usura a través de la salud y la educación privada.
es en este contexto que reconozco muchos de los dispositivos que hoy percibe mi cuerpo pobre y migrante en la barcelona del fin del mundo. reconozco como el mismo queso de siempre viene ahora relleno de agua, tras haber tenido un reajuste del 10% hace unos meses, sin cambiar en nada su envoltorio cutre al que no nos desacostumbramos. reconozco, más allá de la terciarización, cómo las funciones laborales se multiplican a través de un cargo que pareciera ser siempre el mismo. reconozco el empeoramiento de la alimentación y de la vida como si fuera un programa de salud pública. reconozco la brutalidad y la invisibilización de la pobreza incluso en ámbitos donde todos son comprobadamente pobres (por ejemplo en la cultura), y donde todos sin embargo siguen trasteando con prácticas burguesas, haciendo música al chocar las copas de champagne. sé reconocer la vergüenza de la pobreza que imprime el capitalismo, un sentimiento de culpa por no tener, una reacción nuestra con la que el capitalismo cuenta y que opera como la autocensura enunciada por pasolini (algo que la institución sabe que haremos sin que haga falta ni enseñarnos ni decirnos cómo ejercer). reconozco el pudor capitalista y me vuelvo a declarar insumisa.
y no estoy deprimida, no. porque con mi vivencia de país neoliberal sé, con total certeza, que las ratas sobrevivimos aunque caiga la bomba atómica y que la resistencia a veces tiene que perder la compostura y dejar de pedir para poder desenfundar el ak47 que todxs llevamos dentro.

ver la viga

entonces miro algo fijamente porque he aprendido de manera implícita, y como gesto corporal producido por el autoaprendizaje, que eso es algo que hace la gente con alto poder de concentración. ha sido una performance adquirida y con el tiempo asimilada. ahora cuando pienso algo fijo el ojo. no veo nada, o miro fijamente una mancha de café como si del cambio mundial se tratase. mi hermano decía que para parecer intelectual había que ordenarse la barba, con lo cual la intelectualidad como performance quedaba reducida a exclusiva propiedad del barbudo. yo fijo la vista, así al menos quien te interrumpe se disculpa al hacerlo. fijo la mirada, ergo pienso.
resulta que la medicina moderna cada día se evidencia más en su condición de estafa. (en mi mente la canción desalambrar parafraseada: desaprender).
entonces la contracultura, la reivindicación de la diferencia, mover los ojos para ver sin fijarse en nada, para verlo todo fragmentado juntando partes. respirar para hidratar la cuenca, ese globo de agua, ese coágulo de transparencia. ver para ser agua licuando la mirada. licuar la mirada en la imagen que te abandona. avanzar es dejar atrás tanta imagen que no vemos porque si las viéramos no habría apego ni abandono ni pánico a la pérdida, puro excedente. dejando atrás imagen, un tubo que come y caga a la vez, un tubo que percibe su mirada como inmanencia, espacio despatologizado sólo tenso por no reproducir idénticamente lo convencional, la percepción correcta de la imagen. una esfera transparente que no adhiere al 100% (¿habrá en esto un gesto de resistencia?), un globo de agua carnosa que no sirve para la exactitud que (suponemos) estuvo hecha. otra vez dios se equivocó o fue su propia miopía al designar utilitario al ojo, excomulgado hoy por su desfuncionalidad a la praxis. en un país de ciegos el míope es rey, en un país de máxima visibilidad el míope carece de interés.

alfabetización digital / alfabetización sexual

la dificultad que presenta el hecho de coger un mouse/ratón/ratolí, presionar el botón derecho y darle una vez/un click a copiar/copy. hacer doble click/apretar dos veces sobre el ícono del mundo/el símbolo del navegador/el dibujito del mundo rodeado por un zorro. doble click/dos veces click/apretar muy rápido. no, creo que no lo has hecho bien, otra vez. doble click, prueba haciéndolo más rápido, prueba dándole más suavecito. ¿se abre? esto es para navegar en internet. (uso su brazo como si fuese un ratón de carne y ensayo el click izquierdo, el derecho y el doble. mis manos endurecidas por el teclado sobre su carne negra y blanda). insistir en la diferencia entre un correo electrónico y una página web/entre la dirección de mi casa y el planeta tierra/entre el buzón de mi finca y la publicidad de la calle. click derecho, copiar, en la barra de navegador/la franja blanca de ahí encima, botón derecho, pegar. ¿se pegó? otra vez. enter/el botón con forma de “L” invertida y una flecha en ángulo recto, en el teclado (a la derecha).
educar el cuerpo.
y este fin de semana, muestra marrana.

prostitución, porno, o la invasión de la superficie

que te follen con una cámara es prácticamente lo mismo a que te follen con una polla. que te follen con una polla de carne o una de plástico sería igual o equivalente, así como en un plano expandido lo mismo que una cámara. que fuera una webcam o una cámara de la más alta definición sólo cambiaría el resultado de la foto. al final un polvo en un colchón de viscolátex puede ser más cómodo que sobre un cartón, pero eso no tendría que ver con la intensidad o la calidad del polvo: la foto sería de mala calidad pero no por eso peor.
que te follen a cambio de dinero convierte la práctica sexual en un trabajo cualquiera, sujeto a las regulaciones propias del mercado, de la oferta y la demanda, y sujeto también a factores más subjetivos, incesantemente abstractos o enrevesados. el dinero fluye, como el sexo, como el polvo, como las imágenes en la red. el dinero, esa cáscara gris e inerte que a veces guardo fraccionado en mi bolsillo, virtualizado en mis cuentas del banco, como promesa en algunos actos. y se dice “hacer gimnasia bancaria” y sólo se trata de clic’s y firmas, no hay sudor en lo especulado, no hay interés, no hay carne ni horizonte, sólo tierra yerma (o algo mucho peor), no hay nada cuando se habla de dinero sólo mi tristeza emergente, mis ansias de renunciar. por eso vuelvo al porno, y a su análisis indirecto, unas derivas oblicuas, unos paseos nocturnos, un desespero carnal y un énfasis político y radical.
el 50% de los cuerpos del porno son particularmente bellos, fuera de la pantalla, sin la ayuda de la alta definición, de la luz que borra los granos, del photoshop, el ángulo resultón. digo bellos en el sentido más convencional y poca cosa que puede existir, son normalmente bellos.
el otro 50% son los cuerpos que se dejan exponer, aquellos cuerpos que contienen la variabilidad de todas las cosas, los que no se caracterizan más que por un arsenal de particularidades innatas o adquiridas: pelos, marcas, cicatrices, asimetrías. este cuerpo, particularmente bello o no, se vuelve objeto de atención en razón de su disposición expositiva: un cuerpo que se deja ver. en realidad ambos 50% lo son, sólo que en el caso del segundo es precisamente aquello lo que los hace estar frente a la cámara. a veces las particularidades innatas o adquiridas se convierten en foco de atención, pero es porno (o fotografía artística, según) y siempre quedarán residuos del marco cultural dominante, extendido como una enorme manta sobre la imagen final.
coño abierto, expuesto, y venga a ser follado por ella, la cámara.
cuando mi cuerpo está frente a una, desnudo y aparentemente estéril, lo dejo abandonado a su suerte (a la suerte de su imagen), lo dejo estar en un gesto entre ritual y meditativo, vacío, solo, como la carcaza que es. mis intenciones en estos momentos son ninguna, apenas ceder sus pliegues y su posible interés visual a quien paga o ruega acceder a la imagen que son mis casi 70 kilos de carne inmensamente blanda. este marshmallow que soy aposentado frente al lente, propio del segundo 50%, se extraña aún ante la perversión maquínica de la cámara, su capacidad para alterar la imagen, para coger el plano exacto, ese donde la imperfección se esconde en lo obsceno, ese donde el cuerpo parece homogéneo y más blanco que nunca, y no se ven los años, ni las marcas, ni los accidentes. una imagen boba, raquítica, sin poder de impacto. una imagen desaliñada, acicalada apenas por el triste condimento de lo normal.
pero la cámara no es perfecta, a veces la creo hermana de mi cuerpo, presentan, como miembros de la misma familia, las fisuras de lo inexacto. dejan ver el drama de lo irrepresentado, dejan ver sus particularidades y allí, su obscenidad. primer nivel de filtramiento corporal: la máquina (y su fracaso). segundo nivel de filtramiento corporal: el esclavo del aparato.
entonces la edición, la selección de lo inmaculado, de lo liso y lo llano, el recorte del plano. el esclavo obedece, acciona el retoque digital. se alínea con la cámara y la ideología, siempre en la retaguardia, esperando liquidar los últimos rasgos de fealdad, lo último que queda, “déjenmelo a mí” dice orgulloso.
voluntad de homogénesis, su pulsión. el esclavo de la representación cree que ha hecho un buen trabajo al convertir mi cuerpo en uno más de los miles, millones, trillones de cuerpos que asisten, con velocidad de 10 megas por segundo, a la pantalla que los convoca. mi cuerpo (su imagen) ya no es contrabando de lo desviado, ha entrado a la escena travestido y operante, repetitivo e insistente todos sostienen que esa imagen tiene orgullo, o algo que se le parece. la foto queda archivada. los gygabytes hinchados, en mi bolsillo un poco de dinero y mi carne más fría que nunca.

la zona, entre otras cosas

hay algo ilegal que hacemos o que hicimos con todo el desparpajo de la repetición subversiva. hay algo que hicimos y vienen otros a recordarlo, nosotras no tenemos tiempo para darle atención, estamos pendientes de nuestros excrementos, de nuestras sedimentaciones, del calor que producen nuestros cuerpos, su energía. preocupadas de tener la papelera vacía (“che, qué linda tenés tu papelera” me dijo), de tener el archivo disidente, de olvidar con gracia y la desgracia dejarla fuera. de ahora en adelante, la zona. de ahora en adelante, la zona. de ahora en adelante, la zona y todo lo que hubo atrás es la zona también. me fui resfriada y aún empeoró. el calor que producen nuestros cuerpos es energía rompiendo muros, batiendo escombros, esnifando polvo de cal y cemento, gripe al tercer día. esnifando polvo de cal y cemento, el calor que producen nuestros cuerpos. al tercer día la máquina está como un feliz desperfecto. antes, la regla. medicación con aspirina, cerveza, anfetaminas e ibuprofeno. la biología y sus placebos. la zona, un lugar increíble y humedecido por lo colectivizado. la cocina, y unas gallinas más cercanas al cyberpunk que a la ecología. y qué coño es la ecología, si aquí hay muchos cuerpos calientes muchas horas al día haciendo muchas cosas materiales y prácticas, reconduciendo energía como “una estufa en medio de un campo de fútbol”, pensando cómo gestionar la mierda (sic), y también muchos árboles, mucha humedad y murciélagos como ramas chocándome el culo cuando lo exhibo con impudicia a las fauces de la tierra. y si esto no es ecología que me hagan una master class. a primera vista cualquier cosa podría ser virgen, “qué lindo” dicen. y mi coño abierto haciéndole una espectacular lluvia dorada (ecosexual) al cuerpo abierto de la tierra (y sus metales pesados). luego ya se va notando, como una mímesis desviada, empieza a salir del armario la mierda, el río es verde y a veces rojo y a veces sale cargado de peces muertos y por pura moral reaccionaria mis papeles higiénicos usados me los guardo en el bolsillo. personalmente no me molesta. mi pipí con ibuprofeno colonizando cientos de alcantarillados públicos financiados con los impuestos de las compresas del mundo. la zona emerge entonces de un hermoso y abismante realismo. un realismo que es el daño, una belleza que es el daño, luchando los árboles por superar al daño y su mutación sigue imperceptible como la hormonación de los peces que se comieron las hormonas de las mujeres que fueron recetadas por un médico que vivía tomando anabolizantes. lo demás es descubrir cosas nuevas a cada rato. lo demás es estar en un presente continuo.

*

ellxs eran tan de estados unidos, pero tan de estados unidos que no se podía hacer nada para que fuese distinto. a veces las identidades se erigen como unas estatuas de hierro clavadas con cemento a kilómetros de profundidad bajo tierra. nos pareció que hacía falta sutileza, aunque como toda cosa bruta se te queda siempre clavada un poquito. mi cabeza, que por el momento es como una máquina de fabricación de embutidos (mil menudencias y despojos mezclados sin lógica alguna), se hace preguntas que a ratos son del todo reprochables.

*

comienzo a hojear los diarios tempranos de susan sontag. en la primera página y con 14 años la muy hija de puta dice “la única diferencia entre seres humanos es la inteligencia”.

CENSURA


pretender colgar en vimeo un video de un close up de un culo masculino siendo penetrado por un cerdito tejido con ganchillo y pensar que no sería borrado, resulta un gran gesto de ingenuidad. y sí, fui yo la que lo tuve. la verdad es que sí pensé en algún momento que podían borrarlo, pero nunca pensé que se cargarían mi cuenta entera. una cuenta que, entre otras cosas, tenía la “silver wedding” de annie sprinkle y beth stephens (realizada en el cccb y que contaba con unas 6.000 visitas en 5 meses), el trailer de mi documental (que en un año tenía ya casi 30.000 visitas y que contenía una escena de un trío de tías comiéndose el coño además de varias perroflautas (con cariño) diciendo lo que creían que podía ser la postpornografía), más otros materiales de rotundo poco valor sexual. a veces una cree que estos espacios son tuyos. una los enuncia diciendo “entra a “mi” canal de vimeo”, aunque de algún modo sepa que esto es una ficción, la ficción del 2.0.
el video que hice como promoción para la edición 5 de la muestra marrana duraba un minuto y planteaba una escena en primerísimo primer plano de un culo masculino siendo sodomizado por dos (de mis) dedos que al final revelaban ser un cerdito de ganchillo envuelto en un condón.
transgresión a las buenas costumbres: la sodomía. el culo de un hombre: espacio sagrado de la masculinidad. un poco de humor en el culo: un despropósito.

ya llevamos un mes de ataques y censuras (imposible no tener en mente #todxsconaliciamurillo) a cualquier acto que roce, golpee o magulle, aunque sea en lo más mínimo, la mastodóntica edificación de la masculinidad normativa. las redes sociales comerciales, los espacios de difusión ofrecidos por el mercado (donde es gratuito subir material porque son justamente esos materiales los que se convierten en valor dólar al jugarse en la bolsa) son parte de esos batallones de defensa que tienen los espacios de representación de los hombres machos, de los hombres sin fisuras, de los hombres que podemos ver en el cine y prácticamente en ningún otro lugar.
cualquier representación o registro de lo contrario será inmediatamente retirado de los canales de exhibición. esta es la ley del heteropatriarcado, del capitalismo, de la imagen. es por esto y muchos otros motivos que nuestro imaginario porno-sexual está como está. hay que tener mucha voluntad, política y sexual, para acceder a otro tipo de materiales. hay que tener mucha paciencia y voluntad, política y sexual, para sostener otras visiones, intuiciones que pueden llegar a ser incluso igualmente esterotipadas, igualmente mierdosas, pero que se tienen de manera sincera y que serían un paso, quizás, en la deconstrucción del panorama triste y absurdo en el que tenemos que pasear con buena cara (ojalá con un niño de la mano y un perrito atado con una correa en la otra y con las piernas bien depiladas) cada día de nuestra vida socializada.

me siento afortunada de tener herramientas para subvertir esta lógica dictatorial de la imagen. aunque sea cansado, vamos a tener cada vez más espacios para decir y enseñar lo que queramos. el mismo empoderamiento que tenemos al producir o difundir materiales de este tipo será el que nos haga construir y mantener servidores cada vez más seguros, más blindados, más feministas, más transgresores de la hegemonía de la cultura dominante. nuestra reacción será mucho mayor que la violencia que leen en unos videos de producción doméstica, eso, nos estamos construyendo unas casas donde definitivamente no podrán entrar.

(cínica y mamona, le dije en un inglés analfabeto a vimeo lo siguiente:
hello,
i’m doing my PhD on feminist sexual representations (alternative aesthetics), so my channel was a part of my research. moreover i had the trailer of my documentary “mi sexualidad es una creación artística”, it have been showed in more than 20 countries in important film festivals and it had more than 25.000 views on vimeo. it seems that someone did not understand this material or work. in my channel i had also, for example, the “silver wedding” of annie sprinkle celebrated in the contemporary cultural center of barcelona last year; and some experimental exercises about free culture.
so i want to manifest that i had very relevant material in my channel and i think its very important for academic and social interest to have access to this kind of videos on the internet.
if you want to erase “muestra marrana V” video, do it, but please reconsider keeping the rest of my materials on-line
lucía)

 

armas de representación masiva: gorda


(esta es mi segunda colaboración con lamansaguman que salió el otro día)

Por @LuciaEgana

La gordura es para el imaginario como la maleza para el jardín, o quizás peor, como los caracoles que se comen a las plantas bellas de un jardín, afeándolo, echándolo a perder. Es difícil en una cultura como esta no haberse sentido gordx alguna vez. Y antes de eso oírlo, tanto sea dicho con cariño o desidia. La maleza.

Como lo constata en su propia complejidad Charlotte Cooper, la mujer gorda puede considerarse una discapacitada. A lo menos segregada por improductiva, obsoleta, inmóvil. Su cuerpo colonizado por unos discursos capitalistas que vinculan la productividad como máximo y punto culminante a la maternidad. Ya lo decía Hipócrates, una mujer gorda muere antes y no menstrúa, tendrá dificultades en el parto y nos llevará, por glotonería, a la extinción de la especie. (Curiosamente planteaba también, en el siglo V a.C., que andar desnudo es lo que ayudaría a un obeso a perder volúmen).

De Hipócrates a la iglesia, y un saltito, la gula acaba siendo un pecado capital, el karma de la mujer obesa: un castigo de vidas anteriores, la delgadez una industria, la medicina una ciencia al servicio de la salud, la salud como ejercicio estético del cuerpo, la delgadez el mejor bienestar, la gordura tristeza humanista del exceso, y al mismo tiempo, representación de la pobreza: corporalidad de la marginación.

La industria de lo flaco representa, hoy por hoy, un exceso muchísimo mayor que el de comer lo que unx quiera. La talla única no respeta las propias leyes respecto a lo que es la supervivencia. Las necesidades materiales, o más bien su correlato corporal, no se corresponden a nuestro deseo, tratado como una mosca muerta. El mandato del imperio egipcio (XXI-XVII a.C.) de “toma una sola cosa en lugar de manjares. Un pedazo pequeño en lugar de uno grande” no se corresponde a lo que en realidad muchas veces mi megalomanía pretende. Vincular estos mandatos de lo pequeño exclusivamente a la comida me parecería bastante reduccionista.

La palabra obesidad viene del latín “obedere” (OB, sobre y EDERE, comer) algo como “comérselo todo.” Y yo me pregunto bien sinceramente y no sin cierto complejo ¿cuándo no me lo he querido comer todo? Megalomaníaca esperanzada, viendo el mundo como un pañuelo y yo su esfinge. Siempre deseando haber leído tanto (por no decir todo), habiendo probado drogas, amantes y comidas en variedad incuantificable. Conocer el mundo, todo, completo. Tragar de tantas cosas y de todas un poco, insaciable. Y cagar, cagar que también es producir, como un monstruo, como la peor de las desfasadas. ¿Y ustedes no son también engullidoras todas? ¿no son estos deseos de comer apenas el antónimo reivindicativo de una figura magra, insípida y poca cosa?
(video único:)

compulsar el documento de identidad…


(el contexto de esto es un concurso en el que se me ocurrió participar que se llamaba premio walter benjamin y que era organizado por el museo del exilio. como es sólo un premio para artes visuales lo más probable es que no me lo den (si lo gano prometo fiesta, he aquí la constancia), pero como estaba en chile envié todo sin incluir uno de los requisitos: documento de identidad compulsado en el ajuntamiento o en la policía. llevo dos días intentando conseguir el puto requisito y no lo he logrado. abajo sigue la carta que redacté para el director del museo con quien me he estado escribiendo por lo mismo, y que a este punto creo que no se la enviaré porque, dentro de todo, me parece bastante llorona…)

hola jxxxx,

el que li escric en aquest mail és totalment prescindible per a la comunicació que estem portant i que és eminentment pràctica. per tant si té poc temps, pot deixar-ho fins a aquí. el que segueix en aquest e-mail és el que m’ha passat en relació al requisit del concurs corresponent al “document d’identitat compulsat”, i em prenc la llibertat de descriure-ho perquè crec que per a edicions futures del vostre concurs caldria repensar la manera en el qual es plantegi.
com li comentava en un mail anterior, l’ajuntament no compulsa documentació que no romangui en el seu poder. ahir, per desconeixement, a més d’anar a l’ajuntament vaig anar a una oficina dels mossos d’esquadra i a una de la guàrdia urbana i en cap de les dues van poder compulsar-me la fotocòpia ni dir-me on havia de dirigir-me per a això.

aquest matí he anat a l’oficina de carrer trafalgar que és la que m’ha indicat aquest matí un agent de la guàrdia urbana al que he consultat per la policia nacional (que era, finalment, el lloc idoni per realitzar la compulsa). en aquesta oficina amablement m’han fet pujar a la segona planta per acudir a la taula 20 per compulsar la fotocòpia. sense haver hagut d’esperar més de dos minuts, m’he trobat davant la funcionària que m’ha dit que, per comptar amb un NIE (nombre d’identificació d’estrangers), no podia dur a terme la meva missió allà. havia de dirigir-me, segons m’ha indicat, a l’oficina on m’haguessin fet lliurament del meu document. he anat, llavors a la seu de la policia del carrer enric granados. però, en aquesta oficina m’han dit que no feien compulses, que anés a la seu de carrer balmes. en arribar a balmes, i per evitar-me l’haver d’esperar li he preguntat, afortunadament, al policia de la porta si era est el lloc adient per compulsar un NIE. el policia m’ha indicat que a causa de la meva nacionalitat (chile) havia de dirigir-me al carrer guadalajara.
la oficina de policia del carrer guadalajara sempre m’ha semblat un lloc digne d’estudi en raó del maltractament implícit que ostenta: en arribar et lliuren un nombre per a la primera fase d’espera que es realitza en un pàrquing cobert (que a l’estiu pot arribar als 40º). superada aquesta etapa et donen un altre nombre per esperar en una oficina. el lloc, a pesar que té un ritme molt lent, no compta amb lavabos per a la gent que hi va a realitzar els seus tràmits. cada vegada que vaig pregunto pels lavabos i des de fa 5 anys em diuen que “estan en obres”. he esperat durant 3 hores el meu torn d’atenció i quan ha arribat, la funcionària m’ha dit que no podia compulsar-me la fotocòpia perquè no portava el meu passaport. he demanat de parlar amb algú de càrrec superior. la senyora m’ha dit que jo en espanya pràcticament no era ningú sense el meu passaport, ja que el meu document d’identificació era tot just vàlid per poder ser identificada en termes gairebé superficials. m’ha dit que no havia d’anar a cap oficina pública sense el meu passaport. davant el meu reclam i, en aquest punt, desesper, la dona m’ha suggerit que tornés a anar-hi (no demà, que és festa) dijous, a repetir l’intent.
et descric amb tant detall l’anterior perquè em sorprèn haver hagut d’abandonar les meves activitats programades (treball) durant dos dies per obtenir, sense èxit, una fotocòpia compulsada del meu document d’identificació. ho descric perquè em queda clar que tot el que vaig fer el dia d’ahir va ser producte del meu desconeixement, però tota la deriva d’avui ha estat  producte de la meva nacionalitat. sóc filla d’exiliats i vaig viure fins als 6 anys en aquesta condició, sent literalment apàtrida, i els moviments migratoris són per tant un aspecte que forma part de la meva experiència vital. entenc que les administracions han d’organitzar-se i, per experiència, també sé que tot és més dur de resoldre a nivell administratiu des de la condició migrant. no obstant això, crec que seria interessant poder avaluar per a efectes de l’excel·lent concurs que heu proposat aquest any per primera vegada, l’operativitat del requisit de la “còpia compulsada de la identificació”, que esdevé un requisit diferencial entre comunitaris i extracomunitaris, que no resulta adequat considerant que el personatge que regeix la convocatòria, walter benjamin qui, com la seva biografia indica, va ser rebutjat per fer classes a la universitat per la seva condició de jueu, va estar fos del seu lloc d’origen moltíssim anys i va morir pràcticament en un pas fronterer.

si vostè ha arribat fins a aquest punt de l’e-mail m’agradaria comentar-li que el concurs realment m’ha semblat interessantíssim, tant en la seva oferta com en els seus postulats, i que si plantejo aquest tema és només perquè en edicions futures pugui millorar-se, i perquè davant el que considero maltractaments administratius cap als immigrants l’única cosa que tinc és la meva ràbia i la meva veu.

lucía

*** el texto lo traduje con softcatalá, google traductor y la pachi le dio sus toques finales. cualquier error es totalmente intencionado…

post-inor2

3 veces recuerdo que la iglesia a través del estado y este a su vez a través de la empresa privada, quitaron la píldora del día después de circulación en chile. como todo allí, parecía normal, o al menos pensable, incluso quizás predecible.
recuerdo que mi adorada adelinia traía cada año de francia una serie de cajas con la dosis por si a alguien le hacían falta. en estos casos lo típico es que terminen siendo las redes socio-afectivas las que resuelven problemas de salud pública, responsabilidades privadas y también morales de cualquier sociedad que debería asegurar unas mínimas y precarias libertades corporales.
pero aún así, teniéndola a mano, nunca hube de usarla.
con los años, tras un aborto y la lectura de testo yonqui, mi resistencia a consumir hormonas en forma de píldoras anticonceptivas fue aumentando exponencialmente, tanto así que a veces me veo a mí misma dando peroratas en torno a por qué no hay que consumirlas, y en esos caso, siento un poco de pudor porque nunca acaban de convencerme los canutos.
total, que como ya lo he dicho alguna vez antes, el cuerpo cambia con los años y no sé por qué estúpida razón, mientras más experiencia tengo follando, más posibilidades de embarazo me aquejan. nada invivible, pero sí algo incómodo. una putada.

hay algo como una certeza de estar preñada (imposible distinguir si es físico, intuitivo u hormonal) que se siente como una solución cartilaginosa batiéndose en el útero, o por allí abajo, unas ganas de follar tremendas y una especie de tubo húmedo en lugar de vagina. pachi dice que “siento las pataditas”. yo no sé si es tan antropomórfico, pero algo se siente y no lo voy a relativizar en estos tiempos de insensibilización corporal.
entonces una lo debate, lo evalúa, espera fijar las sensaciones y determina ir en busca de la solución, para darse de bruces con la capitalización del cuerpo. el estado español ya no financia la píldora del día después, he aprovechado de enterarme. en el cap te dice que nada pueden hacer por tí, que directamente en la farmacia te ayudarán (a cambio de 18 euros) y, como si fuera un chiste de mal gusto, de regalo te dan un condón.
el hecho de que sean necesarios 18 euros para prevenir un eventual embarazo no deseado me da vértigo. sin duda para el estado resultará más caro un aborto y, si fuese peor, lo más caro sería mantener a un niño abandonado. o sea, pensamiento lógico aquí no se aplica. después de todo esto entiendo que se quiera eliminar el aborto como parte del plan macabro, y las pastillas y la voluntad de cualquier mujer, y si es así ¿por qué no empezáis por extirparnos el útero mejor? porque a este paso una empieza hasta a sentirse media culpable de follar, y no es la idea, que pa eso no nos hemos pasado tanto tiempo estudiando los misterios del sexo y militando en la religión feminista, y aunque varias veces haya pensado en renunciar totalmente a los penes de carne, otra parte de mí me exige no privarme de nada. en la diatriba conmigo misma decido no cambiar nada.
la pastilla son 1.500 microgramos comprimidos de levonorgestel, una bomba hormonal sin duda, que amenaza en el prospecto con provocarte por lo bajo vómitos y mareos. tampoco tanto la verdad, exacerba la mujeridad un poco, y como efecto contrario me dejó cachonda, como un animalillo húmedo. así que me autogestioné una jornada de self erotismo pasando la resaca del bombazo hormonal.
y ahora me pregunto, con tanto hacker que tenemos cerca ¿no será posible inventar una versión DIY de la pastilla?

la @mansaguman

siempre quise tener una columna de crítica de golosinas. poner en jaque su dulzor, la grasa, la calidad de los ingredientes, pero a pesar de que llevo más de 15 años insistiendo en la temática, a nadie le parece interesar. esta semana publicó la mansaguman (que somos todas) mi primera colaboración. (sé que estoy publicando poco en el blog, y no es que lo olvide sino que hay varios proyectos escritos (pero paralelos) que están usando parte de mis debilitadas neuronas en la práctica). hablé de los archivos del cardenal, una serie que hicieron el año pasado en chile y que me cepillé adicta por youtube con 24 hrs. de retraso semana a semana. bueno, la dejo aquí (pinchando la imagen de arriba podéis ver la línea editorial del proyecto que es militante, necesario y no-mixto):

Mirada tecno-sexual de “Los archivos del cardenal”

Por @luciaegana

Vi “Los Archivos del cardenal” por Youtube. Vi 12 episodios divididos cada uno en 4 partes, con lo cual terminé viendo 48 trozos de la serie en calidad deficiente, con interrupciones tan abundantes que quizás pudieron ser unas dos por minuto y sola. Recuerdo como la gente se ponía de acuerdo en las redes sociales para ver la serie, en su casa tomando vino, mientras yo me moría de envidia. Yo cada semana veía un episodio, sola, en la pantalla de mi computador portátil, a veces a pantalla completa, y otras en una fracción de ella, entre un chat, un documento, una imagen. Tengo que decirlo como advertencia: nací el año 79 y no soy de las detractoras de esta producción (creo que es bueno que exista, al menos para discutir). Eso no quiere decir que me lo haya tragado todo sin filtro.
Hay muchos análisis que se pueden hacer de esta serie. Para mí es importante ver cómo a partir de una narrativa mitológica y heroizante (de la izquierda pero sobre todo de la iglesia católica tan venida a menos hoy por hoy, y que se queda tan limpita a través de la figura de la Vicaría de la Solidaridad), existen unas representaciones de las mujeres secundarias y accidentales que dejan bastante que desear.

Es cierto que apenas comencé a ver la serie sufrí un proceso de adicción que fue imposible de controlar. Creo que después me cepillé las cuatro temporadas de “Los 80” por pura nostalgia de “Los archivos del cardenal”. Sin lograr saciar esa carencia, esa necesidad pornográfica que de alguna forma me generaba “Los archivos…”. Pornográfica en su estetización erótica de la tortura, tan rítmica, tan aséptica, con un sentimiento desplazado por la pura brillantez de la imagen televisiva, de esos rostros entre publicitarios y telenovelescos, de esos torturadores que parecieran sufrir por no obedecer a diosito y de unas texturas que no dejaban permear lo representado porque había una capa tan gruesa de maquillaje y unos planos que pasaban tan veloces que era difícil eludir la materialidad de la imagen (sin contar las lágrimas que como si fueran otra capa también cooperaban al enturbiamiento de lo que veía). Es un problema el de representar el horror, siendo honesta creo que no se puede, y digo esto porque no sé cómo podría hacerse, no tengo la solución.

Pero lo que no cuesta nada representar es el carácter superfluo de las mujeres. Como es un clásico en la televisión, así como en la moral de izquierda, las mujeres parecieran ser siempre esa sombra suave y tierna que acompaña al héroe, al protagonista, al que es realmente revolucionario porque ella pareciera no llegar a conseguir el puntaje necesario para entrar a las grandes ligas de la revolución. Por lo tanto esto quizás más que una crítica a la televisión (que por más obvia, sigue siendo necesaria) es una crítica a la moral de izquierda, el lugar donde nací y crecí (un lugar que también amo), pero que así como el feminismo no puede dejar de hacer, es necesario criticar y cuestionar desde dentro. Al menos si somos feministas y de izquierda (vaya espacio de complejidad política).

Como es habitual, el espacio privado está totalmente escindido de la acción política real. En la casa y en la cama se restituyen las heridas, pero no se escribe la historia. Sería interesante una recuperación de todo lo que pasaba en esos lugares, me gustaría realmente saber. Por lo pronto y tal como sale en “Los archivos del cardenal” (capítulo 11) las mujeres eran trofeos de guerra o droga legal para emborracharse y olvidar los desagradables actos políticos que algunos revolucionarios tenían que perpetrar. La mujer (propiedad) del revolucionario, sin calentura más que para vaciarle la cabeza de sus penas y preocupaciones a un mirista en una casa de seguridad, “lavando los trapos sucios”, “prestada” por su esposo para estas labores políticas a su escala se reducía tristemente a participar de la revolución sin ser nunca su protagonista.

___

(una pregunta ¿ustedes creen que debería, a lo bell hooks y como acostumbro a hacer en el blog, por razones totalmente ideológicas, escribir todo con minúsculas?)

postchile


no mucho que decir cuando la intensidad se ha apoderado de la vida, no siempre, no regularmente, a borbotones y con tropiezos. muchas veces la primera vez de algo, varias repeticiones, algunas inconstancias, revelaciones y más de una incoherencia. bastante feminismo, un poco de activismo, familia sanguínea, escogida, histórica y familia mellada. difusión, expansión discreta, actualizaciones del sistema (un formateo), muchos besos, varios polvos, asuntos del directo. algunas deudas, cosas pendientes, velocidad del escrutinio, harta más escritura que otras veces, una crisis a distancia, una crisis que se diluye en la distancia, un distanciamiento que permite el desafecto y se entrega a esa distancia como un macrocontexto en crisis, como una microfisura. una vida que es una red, que se cae y a veces tiembla. el cuerpo que no resiste esa intensidad. el cuerpo que es el campo de batalla, y mientras más envejece más feroces serán las batallas ahí libradas, y eso es como una conciencia cívica a estas alturas, aunque sepamos que la humanidad es un concepto nacido ayer, que los derechos humanos son un twitter en la historia, que los discos duros se borran a fin de año, y así. algo se desatasca.
amor, amor, amor como si fuera un manifiesto político, una disidencia.
y esto evidentemente, resulta un resumen muy poco realista.

PornoObreros del código (“La categoría del porno”)


PornoObreros del código

Lucía Egaña Rojas

Nuestros teclados están siempre sucios y nadie se pregunta por qué. En realidad navegamos dándole al refresh de manera compulsiva. Trabajamos con tecnología, por eso tenemos siempre una mano en el teclado y otra en el sexo, como si fueran pistolas. Nuestros computadores están llenos de manchas blancas, a veces las teclas se quedan pegadas. La red está recargada de subgéneros, podríamos estar tejiendo y sería lo mismo. (Conozco a Felipe Rivas San Martín el año 2010 en el patio de la Fech fumando cigarros). Entonces jugar con las categorías, entrar y salir, convertirlas en almacenes vacíos, en productos de supermercado, en lugares de cruising1. Hacerles bullying2, asaltarlas desprevenidas, tratarlas como un hogar. Irse de la casa.

El trabajo de Felipe Rivas propone (desde la megalomanía) una serie de operaciones bastardas situadas en el propio cuerpo, un cuerpo tecnificado, cruzado por la lucha de clases que –desprevenida- se asoma por cualquier ventana. La lucha de clases entre Internet y cultura, entre porno y arte, entre pajas y polvos, entre categorías e identidad. La misma insistencia de que aquí no hay una tensión causada por la distinción entre pobres y ricos, la confirma. El porno y sus dispositivos, ese pariente pobre oprimido en sus baratas lógicas de producción y distribución, aparece ahora tematizado, elevado a la categoría de tema, rescatado de su marginalidad popular por el artista. ¿Hasta qué punto en nuestros cuerpos constatamos los amotinamientos de estas clases que no llegan a puntuar para ser incluidas en los catálogos de lo cultural?

Las tecnologías parecieran ser algo nuevo. Una ficción descentrada que llega a meterse dentro de la cama, en el humo de los cigarros, vía wi-fi everywhere. Luego la obsolescencia, la pintura, los protocolos, la técnica. Algo contingente y pasado de moda, entre la pantalla y el lienzo (¿no eran las dos “una ventana”?). Felipe, experto en protocolos, juega con la traducción entre distintos medios tecnológicos evidenciando lo que construyen más allá de las herramientas. Máquinas que producen placer y performances, aparatos visuales que controlan morfologías, gimnasia de la construcción de identidades que en un concurso de manipulación mediada quedan vacías, o semivacías, como trapos viejos. El cuerpo, ese papel confort3 usado.

Internet como una enciclopedia (sobrecargada) de la mirada bastarda, donde abunda el código fuente, o donde toda categoría está controlada, no hay fallo. Felipe abre el código de esta cultura baja/alta, exhibe bugs4, traduce protocolos. Abre el código genético de las máquinas para incitar su descontrol, en el fondo también es algo programático. (No puedo hablar de porno sin hablar de máquinas, sin dejar de citar todos estos códigos que se tatúan en cada lugar del cuerpo y más acá). La ingeniería precaria de una imagen descansa, nos da por el culo. El porno amaestrando, su verborrea increpándonos al nivel de lo inconsciente, y Felipe enjaulando el deseo, fijándolo en un frame5 de óleo, poniendo un paspartú como si fuera una consigna o una molotov. Un pornoObrero no se saca nunca la ropa de trabajo porque es su piel. Un pornoObrero acepta la condición de tener +18 con un click. Y mientras escribo estas palabras, sobre las teclas se proyecta un dilatado cum shot6 que deja inscrito el jugo de mi tecnodeseo en los dispositivos de nuestra interacción.

1 El cruising es una práctica sexual consistente en tener relaciones sexuales en lugares públicos como parques, playas, bosques, sitios eriazos, baños públicos o autopistas.

2 El bullying es una forma de conducta agresiva que se manifiesta a través del uso de la fuerza o coerción para afectar a otros.

3 En Chile, se denomina al papel higiénico “papel confort” debido a la primera marca que lo comercializó. La palabra viene del inglés comfort (confortable, cómodo) y del latín confortare (hacer más fuerte) formado del prefijo con- (junto) y fortare (hacer fuerte). Es la misma raíz de la palabra confortar (animar, dar fuerza).

4 Un bug es un error de programación en un software informático que en general se presenta en su fase de desarrollo.

5 Un frame es un fotograma.

6 Cum shot es el término que describe la eyaculación en la representación audiovisual.


 **Este texto ha sido escrito para el catálogo de la exposición de Felipe Rivas San Martín “La categoría del porno”, en la Biblioteca de Santiago (Sala +18) entre el 12 de Junio y el 30 de Junio de 2012.

mala puta, puta mala

soy la peor puta del mundo, mala del verbo mala. cuando me da el celo me pongo romántica, hormonas desviadas. busco a mis ex-amantes, les doy golpes o les acoso, mientras espío de reojo a la juventud que se menea a mi lado. me encantaría aprovechar mi celo para poder rentabilizarlo, pero tengo la sicología de la puta totalmente atontada.
es curioso que en chile se me de más la curiosidad. no estoy segura por qué, aunque supongo que el producto nacional siempre se valoriza más que el de exportación (especialmente si cuando soy de exportación mi condición se acerca más a la del tráfico ilegal, por lo tanto algo totalmente devaluado, propio del top manta o de feria de las pulgas).
en principio se supone que tengo probabilidades, aunque tenga que alterar unas cuantas cosas para cuajar. cerrar el pico, vestirme bien, depilarme, cerrar el pico, agradar, maquillarme, cerrar el pico, ser coqueta, sonreir.
todo se aprende, pero yo más que aprender lo que debería hacer es crear un nuevo nicho en el mercado, inventarme como producto, hiperrealista, feminista, un producto bruto que de paso reforme el heteropatriarcado, que lo haga deshacerse en la práctica racional del sexo con seres deseables y mal llevados, indomables. ese producto mío sería estupendo y por lo mismo quizás imposible, factible de ser transado en un mercado de trueque, con suerte, al margen, muy al margen del capitalismo.
hoy un tipo me ofreció un pasaje de chile a holanda con tal de que lo dominara. si tuviera más confianza en mí misma como dómina (y no como dictadora), hubiese aceptado. pero en algún punto soy demasiado honesta y no logro cederme a la especulación. debo aprender de la banca española, de las burbujas inmobiliarias, del arribismo intelectual ¿debo?
“no se nace puta, se llega a serlo”* y en algún punto mi fracaso prostitutorio da risa, cuando sin darme cuenta le digo a mi primer cliente que no quiero dinero (porque no me interesa) sino un smartphone con android de última generación (incluso le envío el link del que quiero para que lo busque, o lo encargue, porque quizás no ha llegado a chile…). y así pierdo clientes o les amargo el día, porque no puede haber una puta tan mala en este feudo, o no se dan cuenta que quizás sólo es que soy tan vanguardista que aún no se han inventado.

* simone de beauvoir parafraseada por felipe rivas san martín

mi pequeño fascismo low-fi: apología a la segregación


creo que la exclusión es una experiencia que pasa por el cuerpo y la subjetividad. pequeña e insignificante a veces, pesada y kármica otras, siempre apenas una experiencia. si las categorías no existieran no habría manera de excluir. o más bien, si la jerarquía de las categorías no existiera, no se le llamaría exclusión porque probablemente sería otra cosa.
pero existen, están aquí cada día tocándonos la piel, o algunas pieles sembradas de granos y pus.
últimamente me ha sorprendido constatar la enorme cantidad de gente que conozco que no ha experienciado la exclusión. es algo “que nunca les ha pasado”, por el cuerpo, por la cabeza o por su boquita redonda.
sea por razones de raza, clase, género (un clásico de todos los tiempos), edad, estilo, prácticas sexuales, hábitos alimenticios, pasaporte, estética facial, salud, masa corporal, pelos, por hablar fuerte o simplemente por ideología, la exclusión se vuelve una práctica cotidiana de maltrato social e individual.
y no quiero ser tan simple, menos aquí, como para plantear que sería “guay” (ya hay en mi opinión demasiadas cosas guays esta semana…) un mundo sin exclusiones. lo que reclamo es que todxs tengamos esa experiencia (y muchas otras, mi generosidad no tiene límites…). sin exclusión no hay afinidad. si nunca se te ha sido prohibido un espacio, un encuentro o una práctica colectiva, el mundo será para tí un espacio homogéneo e indiferenciado, donde todo está, trágicamente, bien. una arquitectura perfecta y sin fisuras, una construcción sólida y estable, una casa de ikea, un mac. (justamente los productos de ikea y mac tienen una obsolescencia programada muy temprana, es por decirlo de algún modo la paradoja de lo liso).
me puedo arrepentir mañana de todo esto, decir que mi mente está tan vaga como una lombriz en un desierto y que por eso su comportamiento es errático y a ratos perverso. pero hoy me declaro una abolicionista de la buena vida, de esas vidas buenas y cómodas donde no pasa nada disruptivo, y todo es normal. en el fondo regalarle a otros la experiencia de la exclusión es un gesto bien generoso, aunque parezca mala baba, lo más mala baba sería proteger a alguien de encontrarse con la exclusión que de otra forma nunca hubiese alcanzado a vivir (y también lo hacemos cada día).

(los bots han hecho su trabajo. este blog estuvo infectado y ahora resulta que el tema (la interfaz de siempre) está obsoleta. mientras encuentro una que me guste usaré esta, que parece desconfigurado, pero es así)

¿cuáles son las batallas que se dan en mi cuerpo?

cuáles son las batallas que se dan en mi cuerpo. (además de las obvias).
mi cuerpo me habla con lengua llana, desde distintos lugares. mensajes que son discursos, signos, señas, reacciones químicas, deseo. placer y peligro, como diría la carole vance. la comodidad, el dolor, el asco.
a veces quiero ser animal, manifestarme en mi instinto como si fuese la encarnación de la pureza primigenia. y verlo como se erige cual autoridad absoluta del sentir, un fluido único y bien pronunciado, pre-vocal, disidente de la dictadura del lenguaje, insumiso.
sólo me lo impide una pequeña dosis de escepticismo…

el ego ya pasó de moda (aborto I)

hace un tiempo me llegó un mail de la negra invitándome a colaborar con la introducción para un manual de aborto. lo que más me gustó de la convocatoria fue este párrafo:

La idea es hacer con todas vuestras ideas una editorial donde devinamos manada y destruyamos el ego, es decir no es como poner una cita y el nombre del autor/a … vamos pal 2012 y el ego ya paso de moda…

durante la última semana me encontré con estos dos videos:

y envié este esbozo hippie y comunitarista sobre el aborto, que creo será un tema en el cual, tal como en los últimos días, estaré pensando este año.

aborto I

hay aborto voluntario e involuntario. el voluntario es como hacerse un tatuaje, el involuntario es cuando te pasa algo sin que te des cuenta, a mí una vez se me rompió un diente. tatuaje o dientes rotos. los abortos no deseados pueden venir bien, mal o sin constancia del hecho. supongo que estamos hablando aquí de aborto deseado.

pensar en aborto no sé por qué se vincula a la maternidad si se refiere a exactamente lo contrario.
la maternidad no es considerada una patología, aunque muchas veces se comporte como tal.

cuando estuve embarazada nunca pensé en tener un hijo. sólo pensaba en lo que quería hacer en mi vida, en los maravillosos planes para los que me estaba reservando. dejar de estar embarazada fue eminentemente un alivio.

cuando aborté me dolió tener que entregar mi cuerpo a personas que no conocía. sé que un cuerpo es sólo un cuerpo, es una interfaz, y también parte de un dispositivo completo, que no acaba en mi propio cuerpo que está expandido en todas las moléculas que respiro, toco o interactúo energéticamente.
cuando aborté entregué mi cuerpo y 300.000 pesos en efectivo a 6 manos que no conocía, que desconocí en su cutex rojo, en sus toqueteos extraños. fuí a un lugar también desconocido, junto a una persona que me llevó en un auto conducido por alguien que no vi.
estos abortos son cicatrices en todos nuestros cuerpos.
mientras me realizaban la intervención, estando yo totalmente sedada, le pedí a las personas que estaban allí que me guardaran todo lo que estaban sacando. quería hacerme un collar. en práctica quería ser la dueña de mi experiencia, en mi imaginario cosificada, fetichizable, susceptible de ser manipulada artesanalmente, como una semilla o un hueso. lxs interventores me dieron por loca.

luego estuve rodeada de personas que me apoyaban en mi autoderminación y que confiaban en mis deseos, de alguna manera personas que sentían y hacían suyo mi cuerpo deseante en su intención. hicimos una fiesta.
hubiese sido muy feliz si toda esa gente me hubiese podido acompañar en mi aborto, un aborto do it yourself. me hubiera gustado saber hacerlo, tener las herramientas y poder descapitalizar mi cuerpo sacándolo de esa nube de mercado negro y clandestinidad.

#10penkult (prácticas culturales de código abierto)

#10pencult
#open-close
#funcionamiento

abrir el código significa aumentar las libertades a través de la comprensión del funcionamiento de las cosas. cuando los códigos están cerrados son invisibles, impenetrables y fácilmente naturalizables. pero un código parece ser algo más cultural que natural (?). el aumento de las libertades se manifiesta en la capacidad de alterar el funcionamiento de algo, una máquina, un cuerpo, una performance, un modelo relacional, etc. si no sabemos cómo funciona aún menos podremos saber cómo alterar su funcionamiento. lo cerrado se podría ejemplificar con la lógica del capital o un tabú.
si fuese un dibujo sería una relación dialéctica entre lo abierto y lo cerrado, por oposición. tenemos una innumerable cantidad de códigos para abrir en todo el cuerpo, en nuestras máquinas, relaciones, roles. nunca estarán todos abiertos porque hay otras máquinas produciendo constantemente tecnologías cerradas. es una lucha de fuerzas.

navidades disidentes

llevo una semana durmiendo con mi madre.
aquí unos consejos para las fiestas, de corazón. de lo más profundo del seno familiar.


manifestación en santiago de chile por la educación. 22 de diciembre 2011


quema pública del árbol navideño (de la administración) en la plaza de mayo, buenos aires, argentina. 20 de diciembre 2011

transicionando


hace unas semanas pasó por aquí alejandra, la parias hilton, otra herencia afectiva de mis queridas cuts y otra joya nacional de mi triste reino: chile. en una de nuestra conversaciones usó varias veces el verbo transicionar. punto.
junto con su visita (y quizás simultáneo a esa conversación) llegó a mis manos, después de dos largas semanas de espera, una caja que contenía un ordenador portátil macbookpro de 13 pulgadas por el cual había pagado casi 1000 euros (gracias a una rebaja solidaria de la buena de maría). con ese gesto, el de darle todas mis sucias y pocas monedas restantes a la empresa del recientemente fallecido steve jobs (púdrete), se estaba fraguando un sentimiento de incomodidad escogida que no tardaría mucho en estallar en su condición de insoportable. mi relación con esa máquina fue breve (pacto roto) porque se basó insondablemente en la frustración. sus vanguardias me parecieron añejas, su exclusividad más patética que nunca. me veía entregada a una espiral plagada de privaciones, incapacitada para aplicar las herramientas que había conseguido con esfuerzo y dedicación sobre su débil esqueleto. y no era su cuerpo lo que más me molestaba, sino su ideología. iba ahí carcomida por el envoltorio una estructura interna incapaz de asumir mi pasado, una suerte de movimiento ahistórico la poblaba. decidí después de un día y dos horas de conversación con el servicio técnico que no era lo indicado para mí.

(mi conocimiento tecnológico, aún muy pobre, está basado en una serie de aspectos circunstanciales, biográficos, dramáticamente personales y colectivos a la vez. incluso físicos me atrevería a decir. mi humanidad se resiste al borrón y cuenta nueva. tampoco fanática del pasado, pero sí objetora de la constante actualización. tatuajes, marcas, deformaciones hay en mi aprendizaje. si eso significa empezar de nuevo, tantas veces me sucede que no quiero actualizar…)

devolví el mac. esto significa algo ferozmente dramático, porque mac hay de 5 modelos y nada más. se elije según el presupuesto, yo nunca había preguntado por el procesador, ni la trajeta gráfica, ni por la ram. en el mac todo va bien, en una bella caja y funciona, sin más. decidí devolverlo y me quedé en ascuas. y ahora qué.

me digo: no hay que llorar, ya está tía. son tantos años dando la chapa con el open source y qué, avergonzada del mac, su brillo plateado de pacotilla, sus teclas suaves (que ya todos tienen en realidad), sintiéndome desclasada incluso. cámbiate. el linux funciona, se lo dices hasta a tu madre, incluso lo has instalado en otras máquinas, venga, combate esa pereza, apáñate.

luego hay algo que se ralentiza. ya no te dicen en la tienda lo que es mejor para tí. tienes que empezar en plan investigador privado a rastrear lo que la máquina tiene en su interior, sus cables y circuitos, sus componentes, su fragilidad. se aprende lo que la curiosidad aguanta. se piensa a través de foros. se multiplican las ventanas, las fotos no dicen mucho, una serie de números e incomprensión.

he dado el gran paso, he tardado 7 años. cuando digo que para mí esto es transicionar poca gente me entiende. probablemente son las que tienen los dedos con forma de pelos que entran por las rendijas del teclado, quiero decir. probablemente son las que tienen el cuerpo un poco maquínico, las que no pueden distinguirse con total claridad de su terminal. las que inventan códigos o les cambian la forma, las que escriben raro, a veces las llaman poetas, chifladas, artistas o yonkis. me han entendido unas pocas que además, como han entendido, más que felicitarme se han alegrado de forma genuina.

dejo macintosh, adiós. desde ahora me convierto en disidente, contrarrepresentante. odiaré a la macintosh como quien odia al capitalismo o al heteropatriarcado, con el cuerpo y la cabeza y hasta los hongos o lo indeseable. seré una desprestigiadora ejemplar, pero me niego a volverme evangelista (si me sorprende alguien le agradezco me llame la atención). en mi pueblo a esta clase de gente se la llama “canuto”, que no es lo mismo que en españa. un canuto en chile es uno que da la lata de manera insistente. linux no es la verdad de nada, es sólo un sistema operativo. y a pesar de eso, no estaré tranquila hasta completar al menos 10 instalaciones. es mi venganza, tal como cuando descubrí la estafa de las compresas (mooncup for ever) o la tragedia del amor.

des-montaje4f

if(expression)
{ de pronto todas las paradas se llaman surrealismo. llevo el abrigo de patri y me pregunto 
si sentiré frío de la misma forma que ella
statements carteles, pancarta: policías de mierda, actualizar el vínculo, stats.
} else if(#desmontaje4f) { 
  statements hashtag #desmontaje4f. voy por sant pere mes baix, siento frío y pánico 
de poder caerme de la bicicleta
} else { 
  statements actualizar http://desmontaje4f.org
}

rituales

trompacarga se acumulan los días en un calendario que envejece.
los rituales de patri. deshacerla en el mar, bañarse en ella.
más tarde el ritual nocturno, fagocitarla a ella, chupito caníbal.
luego la noticia de los policías. sentirse con algo caliente en las manos. no saber dónde tirarlo.
antes de eso la muerte de la máquina. resignación e insomnio. la gravedad de las cosas es una circunstancia. y los cyborgs también son víctimas de un plan macabro.
máquina muerta, paisaje nórdico. alemania es tan perfecta que provoca desconfianza. el funcionamiento de las cosas es impecable, puntualidad.
los rituales de liberación, día, noche. rastrear a dos policías de mierda. buscar información. sacar mierda.
hacer un programa de radio, o pensar en muchas cosas a la vez. pensar por ejemplo en el “racismo positivo”, una versión moderna y local de la discriminación positiva. el cable, la performance. tengo un cuaderno donde voy acumulando órdenes, pero no las separo bien. luego no las encuentro aunque casi todas mis contraseñas sean la misma.
ella me dice que envejece, mi ordenador ha muerto y nuestra amiga muerta sale en los periódicos. intento imaginar ostentosos rituales, macabras concentraciones de poder. incorporo planos, supongo que de eso se trata un aquelarre.
a veces podría parecer que nada de esto es verdad.

* la imagen es del proyecto que está haciendo aviv con vahida.

como me pone la raza

para_ce

(esto es una respuesta a un post de ce en el blog de la quimera rosa)

me pone tener diálogos especulativos sobre la escritura mundial. me ponen muchísmo las genalogías porque una que es vaga ha leído muy poco y así es genial que alguna más letrada le vaya poniendo cronologías a las configuraciones y sospechas, en este caso de la raza. así las cosas me pone la quimera rosa, me pone su raza subnormal porque en ella reconozco la mía que un día es una y al otro es otra, raza mutante globalizada, tan altamente empaquetada por documentos, permisos, notificaciones y pasaportes, tan casada, tan perdida, sin adn, sin configuración. absurda y disgregada, si me preguntan mi raza no sé qué decir.
y si me preguntan mi clase soy proletaria, paria, precaria, una acumulación de rimas que la contingencia hace acabar con un rotundo inmigrante (disonante).

pero en estas cosas, tal como dices, la propia realidad poco importa, está demasiado lejos del sentido común.
poco importa pero está muy cerca de mí. por lo que me es imposible no percibir el tema racial, hoy por hoy y en nuestro contexto pleno de sentido común eurocentrista descentrado, sino como algo que se deriva a un tema geopolítico. y aquí soy ultra autorreferente.
(podría decir, para mí la ciencia es un enemigo. la medicina por ir focalizando, o muchas otras disciplinas que tienen tanto, demasiado, de ideológico. es cierto, si mañana me rompo el pie, acabaré sin duda chupando de la seguridad social española (gracias!;) sometiéndome a las manos y voluntad de un doctor cualquiera cada vez más cerca de lo que se dice “mal pagado”. pero no me refiero a esto exactamente. sino que no creo en la ciencia, la deslegitimo y desprestigio siempre que puedo y, debo reconocerlo, a veces desconfío antes de entender incluso completamente bien a qué se refiere. le he cogido manía. esto también me lleva a esta extraña relación de tecnofilia/tecnofobia que se me manifiesta a veces y que intento gestionar con el más puro amor y odio. blablabla).
pero para no disgregar más, lo que quiero decir es que mi experiencia en españa indica que mi “raza” cambia cuando abro la boca. lo afortunada que soy por “pasar del metro setenta, tener la piel blanca y parecer europea” no me lo saca nadie, me lo han repetido hasta el cansancio, y vamos, que hasta acabo performándolo. en mi caso es cuando abro la boca (y emana mi acento del sur) que de alguna forma se re-escribe mi raza geopolítica. con “fortuna” me configuro como andaluza (que en la pirámide social ibérica es…) y si el interlocutor ha viajado ya me localiza con pelos y señas en el culo del mundo.
entonces también me pone (o pondría) hablar de estas especies de post-razas geopolíticas que la ciencia fronteriza se esfuerza por establecer y remarcar.

el otro día un amigo no se animaba a decirme, porque no sabía si me sentaría bien o mal (sic), que yo era muy masculina y femenina a la vez. el otro día leía en un muro de facebook a jóvenes biohombres (y es una lástima que lo sean, entre otras cosas, pero lo siguen siendo a pesar del queer) hablando de sus embarazos y abortos como quien pica sobre el botón de “me gusta”.
en chile me dicen “ay! la europea”, en españa “sudaka”, y cuando nací (münster, germany, 1979) las monjas del hospital me llamaron “la negra” (de puro cariño supongo).

otra cosa. con los géneros una táctica para dinamitar el binarismo es multiplicarlo hasta que no sea posible contabilizarlo, hasta que ningún patrón se repita, fragmentar las posibilidades y combinaciones hasta impedir su enunciación (dentro de los parámetros binarios).
muy interesante sería pensar formas para deconstruir la raza tal como se hace con el género (¿cómo empezamos? yo me apunto). y otra vez, sería tan importante que de alguna forma funcionara…

.cl

soy como un alma en pena, no. como un cuerpo vacío. incluso mis orgasmos parecieran estar en otro lugar, lejos de mí.
mi contacto con el mundo se reduce a videos del tamaño de una caja de cerillas, de baja resolución. mi contacto con el mundo se reduce a redes sociales estúpidas, a conversaciones por skype de madrugada, a streamings hechos desde un teléfono móvil. rastreo información, busco hashtags, copio enlaces. qué existencia empobrecida la de esta caja vacía, que sólo se alimenta de compartir la rabia y la impotencia, para juntar más, para hacerla un monstruo inmenso que destruya todo, bancos, supermercados, jefaturas de policía, fronteras sociales, personas de mierda, e incluso, mi conexión de internet.

19/08/2011

entre nostalgia, calor, revolución y asco.

(edición en tiempo real, captura de sonido desde internet. barcelona, 19/08/2011.
tags: violeta parra, cristián labbé, camila vallejo, chile, 2011, estudiantes, fascismo, youtube, improvisación, tiempo real, internet, lucha de clases…)

violencia de estado: hacerte inmigrante

hoy el día empezó con la voluntad de afrontar tareas incómodas y desagradables. en realidad no era voluntad sino amenaza: si no renuevas el n.i.e. (documento nacional de identidad de extranjeros) dos meses antes de que caduque tendrás que pedir mil papeles otra vez a tu pueblo de origen. me dijeron.
ya está. lo haré. me dije tímidamente, intentando moralizarme a mí misma, darme golpecitos en la espalda como lo haría un entrenador personal. anímate. vístete normal, como la persona más normal que podría existir en barcelona, en la mitad de agosto (donde todas las normales evidentemente estamos renovando permisos de residencia, ya me dirás…), nada de chapitas de inmoral, ilegal o sudaka, nada de tetamen veraniego.
cojo LA carpeta de documentos. ahí guardo todo lo que me define como humana: contratos de alquiler, títulos universitarios, informes médicos, facturas, antecedentes penales, análisis de sangre, incluso hojas de reclamación. podría pensarse que me siento segura con este arsenal de humanidad sobre los hombros, pero la verdad es que se convierte en motivo de temor (podría llegar a perderlos).
mente limpia para trabajo sucio, no me desmoralizaré. intento mantenerme positiva y para ampliar mis dotes de corrección salgo a las 8 y media de casa. bajo en bici imaginando que todo será más simple de lo simple que debería ser. intento ejercitar el buen rollo, concentrarme en que aún no hace calor.
cuando llego a marqués d’argentera nº4 me encuentro con un edificio en obras. amable, mantente amable: hola, quería preguntaros dónde quedó la oficina de extranjería que estaba aquí. eh? un paleta me mira desde el fondo, esto es un hotel, dice.
yo ya sé que si pudieran te cobrarían cada noche que pernoctas en españa, pero de eso he zafado, y sinceramente, cualquier persona inmigrante sabe que la oficina está(ba) allí. quizás me he equivocado y no estoy en el número 4. me alejo para mirar con mis ojos miopes. y dice 4. lo que pasa es que la oficina estaba aquí, digo. mmm, no, esto es un hotel. un segurata sale del interior y rectifica mi razón, me dice que está a dos cuadras pero que no sabe si es exactamente lo que busco. ya sabía yo que en el primero lugar no encontraría nada ¿alguien conoce lo del “comprahuevos”?.
desato mi bici. me dirijo al lugar. hay una cola que da la vuelta a la manzana. negras, pakistaníes, sudakas, chinas, lo de siempre. con suerte seré la número 70, porque la oficina aún está cerrada y sólo porque sí me acerco a la puerta y pregunto si estoy en el lugar correcto. el segurata me pide mi tarjeta (él, experto en tarjetas) y me mira con cara de querer decirme que soy de otra clase, para decirme finalmente que aquí no es mi sitio. me da un papel con unas webs donde podré pedir mi cita previa. me dice que aquí nadie me hablará ni dará información alguna, que él ya me lo dice todo, que estoy en lo correcto: debo venir dos meses antes, pero que vaya a internet, que allí está todo.
desato la bici, demasiado temprano para un locutorio. llego al raval, pido 15 minutos. copio la dirección de la web del ministerio de trabajo e inmigración en la pestaña del navegador. not found. igual lo he hecho mal. repito el procedimiento. nada. la página no funciona. la ira no viene suave sino que se instala como un tumor repentino.
estos hijos de puta le están dando a todo el mundo unos links de mierda que no funcionan, y además ahora te obligan a pedir la cita previa sólo por internet con una mierda de link que está mal puesto. como me quedan minutos, busco vías alternativas pensando en que mi alfabetización náutica en los páramos del internet debería llevarme por senderos menos inertes que los que te ofrece el fucking ministerio público. logro dar misteriosamente con el modelo EX17, que es el que le corresponde a la gente con el status que yo tengo: residencia de familiar de ciudadano comunitario. extrañamente este formulario se encuentra en otra web, la del ministerio de política territorial y administración pública. a mí qué más me da que sea uno u otro, lo importante es que el link funcione. y este funciona, pero sólo relativamente. es decir lo de la cita previa brilla por su ausencia. desato la bici y me dirijo a passeig de sant joan 189-193 que figura como registro oficial de la delegación del gobierno en cataluña. ya me empieza a entrar grima porque las oficinas que antes estaban en el centro las han ido moviendo al metro navas y a otros lugares donde los hoteles evidentemente no serían tan rentables, donde los inmigrantes son sólo eso y no turistas. mientras subo pienso en la conversación de ayer en casa de chair, donde su amiga decía que ya basta, que ya se iba, que llevaba 6 años en el maltrato, pagando mucho (porque ella se “legalizó” por arraigo)que en diciembre pillaba su cosas y adiós. cada gota de sudor (de este que definitivamente preferiría producir follando) me parece triste.
en la puerta no hay uno sino 5 seguratas. tienen puesta una barrera para que nadie entre. uno me pide el papel que llevo en la mano, que tiene la dirección donde estamos y un montón de liks que no funcionan. se lo explico tratando de mantener la calma. me pide mi n.i.e., me deriva a otro segurata que está a su lado y que responde a 3 personas a la vez. éste me dice que efectivamente, los links no funcionan (siempre), que tengo que intentar y buscar más por internet. le digo que vale, pero que me parece insólito que estos sean los documentos que te entregar para hacer un trámite si no funcionan. me dice que a veces funcionan los días viernes (sic), y que yo en mi condición puedo esperar hasta 10 meses desde el momento en que caduca mi residencia para renovarla. le pido un papel oficial que contenga esa información (porque claro, quedarte 10 meses ilegal sólo te lo podría decir el segurata de la delegación de gobierno no?). me dice que no hay modo de conseguir una cita previa que no sea el internet pero que tenga “cuidado” con pedirla en agosto, cosa que se niega a explicarme porque hay mucha gente a la que le está respondiendo consultas. y yo casi suelto el grito más grande de dolor cósmico, me harto, son casi las 11am. y además de todo, tengo la suerte de ser afortunada. me siento a llorar en la cuneta del paseo sant joan. te llamo y me dices que no debo hacer estas cosas sola. lo siento, pero soy intolerante a la burocracia, si fuera intolerante a la lactosa sería algo legítimo, hasta un doctor lo confirmaría, pero esto no. soy intolerante, no puedo con esto, llevo casi 7 años y siento que son muchos, demasiados. los ministerios y delegaciones han cambiado su personal, ahora cogen seguratas para resolver dudas de inmigrantes, gente uniformada que no te deja entrar. quiero la paciencia de la familia ecuatoriana que está a mi lado, quiero el candor del negro de más allá, los arreglines de los pakis que no hablan ni papa de castellano, quiero un puto papel que diga algo pragmático. no quiero perder mi tiempo, ni mis días yendo de un lugar a otro. no quiero que me calmes al otro lado del teléfono mientras lloro sentada junto a un montón de basura. y no quiero sentirme una pija banal porque en el resto del mundo se quiebra todo, y nada de esto es realmente grave, nada de esto se merece una lágrima, ni un sufrir porque al ser inmigrante ya sabes lo que te toca, y ya sabes que su trabajo es que te vayas lo antes posible, para que no uses el servicio sanitario que no fue hecho para tí, para que no intentes cobrar un paro que nunca tendrás, para que te vayas de una puta vez porque además estando acá sólo te has ido convirtiendo en una jodida perroflauta. y yo con esta rabia ¿qué hago?

*mientras no tenga cámara otra vez publicaré imágenes de otra gente. la foto es de la serie frontera de ona bros, una de mis fotógrafas vivas favoritas. me escribió esta mañana.

PROPIEDAD SUCKS! (el copyright llega incluso donde menos lo esperas…)

minipimer

con el colectivo minipimer.tv solemos trabajar sobre cuestiones absurdas e imposibles. es como un constante proceso de aprendizaje intuitivo y comunitario, en el que de pronto y sólo a veces te das cuenta de que algo has aprendido. habitualmente utilizamos una metodología del error (creativo) y del DIT (do it together). no hay cosas demasiado establecidas, aunque hagamos lo posible por organizarnos. son intentos fallidos que se van acumulando hasta construir un muro inestable y deforme que a la vez llega a ser duro. no me atrevería a usar la palabra identidad para referirme al carácter que se va conformando en la práctica que junta tecnología, investigación, experimentación, creatividad, burocracia en gestación y células muertas. llevamos así creo que unos 3 ó 4 años. olvidamos el aniversario del colectivo, porque algo que es mutante nunca nace como algo que no sea una masa informe. lo inefable, lo procesual, comienza a adquirir estructuras que no responden a lo lineal, y un cumpleaños es de las linealidades más grandes de nuestra vida.
…2008. ante el facto de tener que comprar un dominio web nos vemos en la necesidad (el derecho y finalmente el deber) de tener un nombre. no nos conocemos, no tenemos ganas, hay propuestas pero ninguna genera euforia. una de las que habla más fuerte insiste en los alcances metafóricos y lúdicos del nombre. minipimer, como una minipimer, la batidora. recuerdo su gesto y su adorable expresión (que sólo puedo situar en andalucía), una sonrisa. nadie se entusiasma demasiado, nadie se opone. pedro saca una tarjeta plástica rosada, paga. ya está. si existimos en la red, existimos, aunque nadie se lo piense.
… en el intertanto comenzamos a hacer streaming (siempre con software libre), experimentamos con las herramientas, se bajan del barco algunxs (la primera andaluza, los catalanes), hacemos emisiones como si fuera un apostolado, nos conocemos lentamente, nos aburrimos de streamear pero no bajamos la guardia, abrimos dos grupos de trabajo (uno de estudio y el otro de desarrollo de herramientas), algunxs se tecnologizan, llega gente nueva, viajamos un poco, nos compramos una canopus (nuestro mayor patrimonio), seguimos en hangar, leemos textos, encendemos leds con un arduino (y algo más), discutimos sobre nosotrxs mismxs, discutimos, intentamos organizarnos, buscamos vías alternativas, buscamos la reflexión profunda que hasta ahora es como un fantasma al que no podemos fijar en un papel ni un documento, pero que tenemos la sensación de que nos visita a veces. trabajamos con algo libre, a veces las herramientas, otras veces la cultura, las prácticas o las metodologías. nunca nadie es completamente libre, así que trabajar con “algo” libre es trabajar también con lo que le impide llegar a ese punto imposible del absoluto. a veces se siente como estar constantemente dando golpes con la cabeza contra un muro.
…2011. ante la precariedad, nuestra condición eternamente parasitaria y la dificultad para comprar materiales (después de 4 años streameando no tenemos ni siquiera una cámara propia), el carácter absolutamente marginal de nuestro trabajo se nos aparece como la propia imagen en un espejo. decidimos constituirnos como asociación. con ilusión y tembleque escribimos unos estatutos, nos perdemos en la burocracia, definitivamente no es lo nuestro. copy paste copy paste minipimer.tv copy paste.
un par de meses más tarde se nos notifica la imposiblidad de dar continuidad a la tramitación de la asociación debido a que el nombre está registrado. se nos sugiere pedir autorización a braun spain s.a. para utilizar SU nombre. en todos estos años es el primer contacto que tenemos de este tipo con lo privativo. nunca nadie nos ha impedido hacer algo, menos aun definirnos con un nombre. lo absurdo y el imposible se erigen como la eventualidad que en un momento traga de tu contingencia, te roba planes, te roba tiempo.
las alternativas sugeridas por la administración son: pedirle autorización a la empresa (posibilidad desechada), o cambiar el nombre.
el 2010 en el programa de la noche en blanco de madrid, para la colaboración que hicimos con d. g. andújar, escribieron nuestro nombre como “turmix”. alguien, no sabemos quién ni nos interesa, pensó en nosotras no como un título ni como una web, sino como un concepto, el de la batidora de mano, un artefacto que permite moler y mezclar elementos sin necesidad de cambiar el recipiente, un electrodoméstico portátil y manual. al parecer hemos sido un poco outsiders y no nos hemos dado cuenta de que estamos “robando” un nombre. tampoco nos habíamos dado cuenta de que, como dijo tere, podíamos ir a pedirle a la braun que nos esponsorizara (cuestión que definitivamente no nos entusiasmó ni en lo más mínimo y que quedó relegado para otro momento, como para los niñxs, ubicado en el “mundo real”).
decidimos cambiar el nombre, pero la administración volvió a vetarlo aludiendo a que se prestaba para confusiones.
la verdad es que el contacto con la burocracia se hace harto desagradable, pero si está coludida con la cultura de lo privativo y del copyright resulta aún peor. al principio la situación me dio bastante risa. aunque en la medida en que se está volviendo kafkiano a ratos llega a desmoralizar (no lo suficiente como para indigestarme). sobre el asunto, tampoco reflexiono demasiado, sólo es la constatación de lo propietario, y un impulso para seguir en la disidencia.

a veces la publicidad supera la (ficción de nuestra) realidad

acampadabcn

18-19-20-21052011. estoy en mi casa/screen. decido entrar al twitter de minipimer.tv (a veces es lo que tiene el ocio, te acerca a la web 2.0). 23 twitts por segundo no son posibles de leer ¿me fío de mí? ¿me fío de mí en esta jodida casa de lo insondable? ¿de quién es esta velocidad?
los twitts anuncian la revolución. leil, que está en egipto se queja por facebook de nunca estar en barcelona para cuando la revolución sucede. los twitts caen pantalla abajo más rápido de lo que soy capaz de leer (y yo que he hecho un curso de lectura veloz…)
la revolución. plaça catalunya #nolosvotes #acampadabcn #acampadasol #yeswecamp #spanishrevolution #democraciarealya…
tags, twitts, roces con lo virtual, decido dejar la actividad cultural para otro día, cacerolada a las 9, asamblea a las 10. busco cacerola, dispositivos de ruido, cuchara de palo. busco bicicleta, llaves, gafas de sol las olvido. busco aire, voy.
mi casa está tan cerca de plaça catalunya que casi me parece vivir allí. en el camino encuentro a helio, uno de los hermanos pequeños que recopilo así como si me hicieran falta más… pasamos unos minutos riendo de cosas que no recuerdo, le explico lo de la cacerolada, que aunque no sé exactamente a qué protesta y aunque no se lo explico exactamente bien, me produce una enorme nostalgia de los caceroleos chilenos de los 80′s, cuando yo todavía no sabía ni usar correctamente una cacerola y sólo golpeaba siguiendo el flow del descontento, repudio al tirano. nuestros vecinos en su puerta tenían una bala que superaba mi propio tamaño kingsize de 8 años, una bala que hacía de etiqueta fascista, y al golpear yo la cacerola con mi entusiasmo prepúber, la empleada doméstica del vecino me grita “hija de puta”, y yo no entiendo y le pregunto a mi madre (porque para mí, no sólo a los 8 años sino hasta los entrados los 19, la derecha fue siempre una cosa ideal, algo que existía en las discusiones, una presencia maligna emergiendo del imaginario, la verbalización del enemigo pero nunca, nunca un cuerpo, una persona tangible) y mi madre alude a la bala y a algo que no entiendo, y sólo entiendo que intenta protegerme del fascismo, de la cara horrenda de la ideología. y así es como estoy en el centro de barcelona, 25 años después, cargando un tambor de plástico y una cuchara de palo.
en plaça catalunya hay mucha gente pero no conozco a nadie. helio me hace comentarios que después de un rato me parecen escépticos como los aforismos de cioran. helio se va a una reunión y yo me quedo buscando mi destino entre unas 1.000, 2.000, 10.000 personas que han salido de sus trabajos, que me parecen buenos ciudadanos, que ahora mismo quieren cambiar el mundo, que son jóvenes y muchos de ellxs catalanes, que hacen fotos como si fueran la mismísima cámara de videovigilancia del congreso.
real time distorsion. todxs juntxs ahora y ahora por 120.000 canales, pero siempre ahora, en la exacerbación del presente, en la apoteosis del tiempo real, no existo más que en mi inoculado hoy. no hay sangre, ni dolor, ni comparativa posible. emergencia 2.0, time is now.
la revolución era más viva por internet. helio dijo que aquí se venía a ligar. hay líbido, hay juventud, la revolució em possa, pero ¿qué coño es esta revolución si sólo hay gente y su tiempo libre? ¿de qué se trata esto de llevar pancartas con tags y almohadillas? las firmas, compañera maricarmen ¿son para la revolución queer? libre expresión en la plaça y fervor espontáneo, 5.000 firmas en 4 horas ¿para qué? “para apoyar a la plaça”. uruboros, tautología. recuerdo a kosuth y el arte conceptual.
comienzo a encontrar gente, muy poca, muy lentamente. nadie sabe quién organiza esto. pregunto que quién ha pagado el periódico que circula. nadie lo sabe. #democraciarealya. ¿cómo habéis podido crear un tag/nombre tan malo? ni por la democracia (que se erige como un histórico fracaso), ni por lo real (en un país donde la monarquía sigue existiendo para vergüenza general hay que buscar otros adjetivos) y el ya, interjección o sí. no. me niego a convertirme en un tag, me resisto a dejarme fotografiar por mi excentricismo sudaka de desconcierto revolucionario ante quien exige trabajo, ante la familia, epicentros sociales y dóciles del civismo.
y la contradicción es intensa, porque por no conocerles no me fío, y al mismo tiempo el desearles conocidos es apostar por los pequeños circuitos donde siempre somos las mismas. la contradicción es intensa, y se repite como el deja vu del real time.
llevamos 5 meses con minipimer.tv intentando dar con la clave de lo que serían las tecnologías colectivas. diseñamos un taller que proponía una pseudoasamblea para la toma de decisiones. el fracaso fue tan rotundo como fructífero: el taller fue de discusión. la segunda vez por razones prácticas eliminamos la parte de disgresión. el fracaso fue tan rotundo como fructífero: el taller fue práctico, logramos resultados palpables. esta situación pone en escena la distancia que hay entre el proceso y el resultado, y de paso aclara por qué ciertas instancias (como un taller de 4 horas) obligan a tener cierta metodología (e ideoogía productivista) si el objetivo es lograr algo concreto. nos hemos planteado que hay fricciones entre la cantidad de libertades y reglas, entre procesos y objetivos, que la línea que los separa es frágil y delicada y que la empatía no puede ser artificial como lo sería el hecho de apuntarse en un taller. los procesos no tienen plazos, sino emergencias.
llevamos 5 meses leyendo a wu ming, levy, negri, tiqqun y otros. en cierto sentido esta plaza acoge las definiciones de multitud, emergencia, inteligencia colectiva, invisibilización de la autoría, generación de mitos y a pesar de todo, en un punto me parece vacío. ¿habrán pensado todos ellos en que esto sería posible? ¿habrán pensado en que cuando la teoría europea revolucionaria y blanca se saliera de los textos devendría en esto? a pesar de todo, la multitud sonríe.
mi preocupación sobre el tiempo real es constante. es una traza de neurosis, seguramente. el tiempo real, según las inteligentes apreciaciones de santa laurita estrimera, no deja paso a la causalidad, no hay revisión del pasado ni del futuro, se diluye todo contexto en un presente continuo. a pesar de esto, la única consigna que logra hacer gritar fuerte y claro a la mayoría de la gente es “el pueblo unido jamás será vencido”, algo incluso demasiado anacrónico si se considera que esta revolución está auspiciada por twitter y que el 80% del “pueblo” del mundo no tiene acceso a internet.
durante la tercera cacerolada a la que asisto comienzo a leer pancartas espantosas. me acerco al chico que alza al aire una consigna que declara algo como: “que nos gobiernen las putas que sus hijos lo han hecho como la mierda”. me acerco al chico preparada para que sea mexicano (su camiseta dice en letras grandes miami, y abajo, cancún, puerto vallarta, acapulco;). le pregunto si la pancarta la ha hecho él. no es mexicano sino español y me dice que sí. le digo, manteniendo toda mi compostura, que su pancarta me parece muy clasista y sexista, que los colectivos de prostitutas han aclarado que los políticos no son sus hijos, que plantear que los políticos son hijos de las putas significa dar por hecho que éstas son unas pésimas educadoras, que no se puede discriminar a alguien por su trabajo, que si acaso a él le discriminan por el suyo. “es un juego de palabras sin más, cada uno con su opinión” me dice. insisto en que no estamos aquí para hacer juegos de palabras, que parte de las ideologías que supongo queremos establecer en esta plaza no son ni clasistas, ni sexistas, ni xenófobas, que debemos fijarnos en lo que reproducimos, que estoy harta de heteropatriarcado, y sin decirlo en voz alta me digo a mí misma que no quiero hacer ninguna revolución con este tipo de personas, que es un gilipollas, que no tiene arreglo, y que ojalá no le den nunca por el culo porque sería demasiado placer para un ser como él, que no lo merece. con lo de dar por el culo también muchas consignas. que no somos maricones para que los políticos nos den tanto por el culo… y yo me vuelvo pequeña y me dan escalofríos porque sinceramente mi sospecha es abundante y me duele un poco el ano de pensar que cualquier imbécil se crea que estamos yendo hacia el mismo sitio que, mientras la comisión de continguts no redacte el manifiesto general, no es ningún sitio.
pero los procesos no son unívocos y es por eso que mi escepticismo y mi emoción corren paralelos o se intercalan mientras estoy entregada a esta masa. la publicidad de nike y hyundai que corona el escenario dice cosas que parecen el slogan del social forum (borrado el nike, ya sirve). y yo que no había ni nacido en los 60′s estoy tan llena de nostalgia. una asamblea de 5.000 personas en algo se asemeja a esa idea imaginaria hinchada con fotos, películas y textos que nunca dejan de ser naif y que nunca me llevan al asco total sino incluso a todo lo contrario. y me llena de alegría estar acá, me llena de alegría porque hay mucha gente intentando organizarse, y lidiando contra las costumbres democráticas, la representatividad, jugando a la pequeña comuna urbana, jugando a no replegarse, a ser más, participando de las asambleas, dándose de cara con la burocratización, reformándola, asumiéndola en sus entrañas para luego escupirla, al menos esa es la idea, me río, supongo.

la ilegitimidad de lo negro, el tabú de la ira y la prohibición del dolor estético

IRA

estoy harta. odio, odio a la totalidad del los gilipollas del universo. les escupiría en la cara. maldigo al imbécil que me robó la bicicleta el 24 de diciembre frente a can vies. maldigo al que me la robó esta noche frente a mi casa. les deseo mal, que se quiebren todos los asquerosos huesos de su cuerpo en un accidente y que nadie les ayude. odio los protocolos, la buena conducta, la corrección. reviento de ira, he hecho un corte en mi cráneo para que emerja esta lava roja que me quema los ojos cuando cae y escupo como estalactitas de baba inmunda cuando hablo. y mientras odio al mundo entero, entonces también me odio a mí. porque la maldita humanidad la llevo dentro y quizás con tanta ira soy más perro rabioso que humano y así me redimo un poco, o me saco sus absurdos gestos de encima. las manchas que me provoca.
anoche, en la última sesión de mi festival favorito de todos los que se hacen en barcelona, the influencers (ni el sónar ni el primavera sound), habló wafaa bilal. nos enseñó su trabajo situado en su cuerpo de iraquí, y planteó entre muchas otras cosas inmensamente inspiradoras, la relación entre el placer estético y el dolor estético. me quedé absorta. el arte siempre te está hablando de placer estético, de la experiencia estética como si esta tuviera que estar necesariamente vinculada a algo placentero, bello y bonito (en su versión más imbécil). yo ya estoy harta.
estoy harta del tabú de lo doloroso, de lo malo, de la rabia, de lo negro. si fuéramos pura alegría y bienestar seríamos unxs putxs autómatas. no way. yo soy mi odio y mi amor, yo sólo amo porque odio y sólo tengo placer porque me duelo toda entera y cada día. no soy ni masoquista ni hedonista, pero no me hace falta, mi rabia, mi odio y mi dolor lo tengo igualmente, igual como cargo con mi alegría, mi amor y mi placer.
estoy harta de tener que responder siempre a la pregunta de cómo estás diciendo bien, y más allá de los estúpidos protocolos de los que también estoy harta, me refiero a que decir mal es exponerme a que mi interlocutor tenga que sentirse obligado a persuadirme. nadie puede estar mal en esta cultura de mierda, nadie puede tener mala cara, tenemos que ser todas felices como la publicidad del ikea o del corte inglés. tenemos que estar todas drogadas de felicidad y mientras más felices mayor es nuestro triunfo, así pareciera ser. ¿pero a mí quién me tiene que convencer de que mi vida es una fortuna y de que recojo éxito por doquier? ¿acaso creéis que no lo sé? ¿acaso estar enojada no es compatible con tener motivos para, en otro momento o al mismo tiempo, estar satisfecha? ¿por qué no puedo decir que estoy fatal? ¿cuál es el eje de estabilidad que te rompo si te digo que estoy pésimo, mal, que vivo la desgracia y que siento dolor? ¿cuál es la publicidad que me cargo con mi inconformismo, la estructura precaria de la alegría que se hace trizas cuando digo el monosílabo “mal”? ¿acaso tu alegría es la mía? ¿acaso has estado toda tu vida feliz? ¿existe algo así más acá de la foto fija que promociona yogures con bífidus activo?
estoy muy enojada, estoy furiosa, me duele el ojete por el que durante toda esta mañana de domingo (con un estupendo sol iluminando a las familias que pasean en su día de descanso) he estado expulsando un montón de mierda putrefacta que tengo dentro, y claro, de mierda tampoco debería hablar, aunque estuviera reventando, aunque la mierda me estuviera rajando el ano.
es que esta cultura de mierda basada en el binarismo ¡no es ni siquiera consecuente! es que placer y dolor es uno más de sus binarismos y nos han robado una mitad ¡a punta de ibuprofeno!
ya está. estoy un poco más vacía.

cubre el pan, las moscas son sucias

lasmoscas

hace dos días pude ver la manifestación por los recortes sanitarios. habían tantas batas blancas, batas bailando, gritando, batas con piercings, algunas, otras sin nada más que los ánimos de decir. se veían contentxs de tomarse la calle y yo dentro de todo me sentí un poco extraña, un poco fuera de contexto, sin el dress code o qué sé yo. mi sentimiento de no pertenencia no era evidentemente porque la causa no me tocara (o más que eso, cualquier oportunidad que me den para gritar en la calle, me la tomo), sino más bien porque sentía que toda esa gente estaba haciendo un gesto extraordinario para salir a la calle, como quien va de vacaciones a honolulu, o prueba los saltamontes fritos. una aventura única e incluso algo excéntrica. un juego.
luego de eso me fui.
por la noche, intensas disgresiones sobre el arte. siempre se decía que “(hel)arte era cagarse de frío”. y sí. a veces la aridez del arte, su estúpida autorreferencialidad pretenciosa, enfría.
encontré una nota que apunté sobre un T10 ese día: “hoy he sentido muy fuerte el aliento de las personas”.

el estreno del documental

publico28012011
recién después de dos días salí un poco de lo que terminó siendo un gran resacón (no tanto por lo que me metí, sino porque fue la antesala del pánico que me esperaba), haciendo colosal ingreso a la inestable balsa de mis hormonas. con estas hormonas que tengo no hacen falta lxs enemigxs, lxs llevo dentro y hacen aparición una vez al mes. mis hormonas esta vez me contactaron con el dramatismo más grande y profundo de la humanidad haciéndome olvidar todo. pero ya bajó la marea. he vuelto a mis cabales y voy a recapitular.
el día viernes 28 de enero la sala estaba llena y a mí me dio por hacerme la graciosa cuando me llevaron al escenario. en un escenario mi mente no piensa. soy como un cable conductor. hice un foto con el móvil de santa laurita estrimera y no usé gafas para no ver a quiénes estaban allí. hoy, que me llega la foto, reconozco algunas caras, aunque desde el principio supe que más que un documento histórico se trataba de una suerte de experimentación estética con las posibilidades de la cámara del android.
a veces pareciera ser que enseñar un proyecto significa su fin. después del viernes sé que con suerte podría llegar a ser el principio del fin. lo más interesante de esto sólo puede ser ver sus efectos en lxs otrxs, como si se trataran de un huracán construido en un laboratorio doméstico, con recursos limitados, obscenamente limitados. nadie, ni yo misma reparé en el proceso de producción. se recurre a la memoria del agua, en casos como el mío, al leer cosas que son olvidadas en tiempo real en el plano consciente. preocupada de la carne más que de la teoría queer es que estuve empollando literatura, internet, bases de datos y acción.
para ser sincera creo que debo escribir los efectos del documental dentro de unos cuantos meses, porque ahora estoy recién suscrita. efectos de primer orden:
una mujer ve la luz, 3 adolescentes deciden dedicarse al postporno, 2 profesoras comentan el documental en sus clases. un espontáneo decide traducirlo al serbocroata. confesiones personales. a una tía le viene un asco enorme al día siguiente mientras come almejas porque imagina que está comiéndose un coño. dejando el plato a la mitad sin saber cuándo será capaz de volver a probar una almeja, deja reposar la anécdota hasta que tres días después me la describe con inocencia. a veces la gente pacifista no se da cuenta de la violencia que hay en sus “instintos” domados por la normatividad. llegó el año del conejo.

por si alguien no ha visto los primeros 3 minutos, aquí están:

debería escribir en estos tiempos muertos. cuando el deber acaba.

predoc
me niego a creer en la inteligencia colectiva, me niego y prefiero destrozar esa fe maquínica, pervertirla desde mi cráneo, mi coño, mis patazas de animal triste. no soy vaga, pero la inteligencia es algo demasiado rotundo. propiamente dicho sea esto que aquí sigue: soy una disidente de la inteligencia, soy su negación. por eso no voy a trabajar para nadie y cuando lo haga involuntariamente lo haré blasfemando. vomitaré sobre cada palabra que empiece con la letra trabajo, inteligencia, velocidad. me ralentizaré voluntaria, aumentando parámetros de intensidad. llevo soñando desde hace días que soy un tubo.

santa lucía

santaluciacada 13 de diciembre, dos días después del cumpleaños de mi hermano, se celebra santa lucía. yo, atea de nacimiento más que por vocación, me enteré de la festividad como una anécdota familiar. como a los 15 años, probablemente buscando iconografía kitsh en algún mercadillo pobre, por casualidad me hallé cara a cara con su imagen. creyendo descubrir la novedad del culto espontáneo más que a una mártir oficial de la iglesia católica, coleccioné a partir de ese momento las diversas versiones de su imagen sin indagar en biografías ni cultos. la estampita siempre contenía los mismos elementos en cada una de sus versiones: en una mano lo que interpreté como una pluma presta a escribir y en la otra un plato con dos ojos sacados de cuajo (aparentemente funcionales). santa de los ciegos, la vista y la luz, nunca me incomodó su simbología, más bien todo lo contrario.
hace unas semanas me sorprendí a mí misma haciendo una versión freestyle del mito fundacional de la santa. veníamos de la prisión y le digo a itziar que la santa llevaba en el plato los ojos de su novio, que se los había quitado con un par de tijeras y que por eso en catalunya el 13 de diciembre hacen bollería con forma de tijeras (los alcances con la iconografía lésbica “saltan a la vista”). los ojos se los había quitado al novio después de cometer un acto indecoroso (por no decir de plano violento) porque el tío era uno del cual el pueblo debía liberarse. mi interlocutora en ese momento sólo pudo balbucear ante historia tan digna si estaba segura yo del mito. y en realidad no lo estaba, sólo lo había soltado allí como quien deja abierto el paso a la corriente de la conciencia.
anoche busqué en internet la veracidad del mito de la santa de siracusa. la imaginaba como judith decapitando a holofernes, mucho más parecida a una amazona que a una santa. la verdad es que no se le puede pedir tanto a la iglesia, ya se sabe que hay cosas que ella sola jamás podrá hacer. por eso hay que ocupar las procesiones, ocupar las estampitas, sacar los ojos, reescribir los mitos y  santificar el deseo que los hace renacer.

exterminio de parias: en chile matan a los presos

presxs

discutir sobre el cuerpo. discutir sobre el cuerpo sintiéndolo rebelarse a través de un intenso dolor estomacal. por debajo de la ropa se me subleva mi cuerpo mientras analizamos el deporte, las drogas, la tecnología, el control por represión, por estimulación, por poder a secas; todos nuestros huesos, nuestros músculos, nuestras caderas quebradas a la altura del cursor esperan atentas a que concluyamos algo. la semana que viene haremos yoga, nos meteremos un peyote, o no haremos nada. nada más que mirarnos a través de monitores portátiles, nuestras interfaces protésicas. mirarnos, intercambiar ideas, crear lo más monstruoso que podamos imaginar (conociendo nuestras limitaciones). laurette me dice que estoy mala leche. yo creo que sólo es que estoy tomando confianza. mala leche, leche agria. las mala leche también podemos ser amables. algo me hace mal al estómago, no sé si es hablar sobre textos, la monstruación, mi cuerpo incómodo, los frutos secos y las patatas, beber vino tras desayunar, sin más, el invierno, los días, la ira que me invade con todas las barbaridades de las que me entero. ya no me parece que sean accidentes. los mineros quedaron enterrados, bien enterrados como esperando la catástrofe. ahora 81 presos quedan totalmente calcinados. un genocidio efectuado por el estado: exterminio de parias. ¿cómo ser paria y no morir en el bicentenario? ¿cómo ser ser pobre, puta, marica, obrerx, ignorante, incorrecta? en chile matan presos metiéndolos a todos en una cajita de fósforos, casita chubi, “aquí matando chilenos”. miedo al contagio, inmunización. meter a los presos a una cárcel, que quemen un colchón. cerrar las puertas, impedir la entrada del cuerpo de bomberos, superávit de 500, asfixia, estos sobran. no somos lo mismo, inmunidad diplomática. hay que privatizar las cárceles, inmunidad del capital. la violencia sale a borbotones, aunque sea al otro lado, salpica como estaño caliente.
y hoy menos mal salió patri a dar una vuelta y a decir que está viva.

autoctonofobia 2

autoctonofobia

conversaciones con un catalán (nº2)

8pm, ciutat vella. ella revuelve la basura desde su bicicleta, un decodificador de tdt aplastado por neumáticos, revisa los cables.

- noia, ¿que fas?
- estic mirant si trobo una cosa que pugui usar
- ajá… os gusta aquí ¿eh?
- ¿ehh?
- si os gusta, si estáis contentos aquí
- ¿si nos gusta a quiénes?
- a vosotros los argentinos ¿o eres uruguaya?
- ni lo uno ni lo otro
- bueno, pero estáis a gusto ¿no? ¿te gusta barcelona?
- bueno, algunas cosas
- pero tú ¿de dónde eres?
- de chile
- ¡¿de chile?! ahhhh, pero ¡os ha dejado muy bien el país el pinochet!
- ¡¿ehhh?!
- que chile funciona, paga su deuda externa, no roban en la calle, no tenéis corrupción, ni narcotráfico.
- hay tráfico de influencias y capitalismo salvaje desde que llegó pinochet
- ah, pero eso ya fue hace mucho tiempo. la, esta mujer, la bachellet, mala persona ¿no?
- creo que era buena persona, pero eso da igual para el cargo que tenía
- ¿ah sí?? ¿era buena persona? pues no me lo parecía, y tanto capitalismo no ha de haber si pagáis muy poco por la cosas. a que un piso valdrá 100 euros de alquiler ¿o no?
- pues no. es todo privado en chile.
- ¿privado? a qué te refieres, la universidad ¿la pagáis?
- sí, bastante cara, mínimo 500 euros
- bueno, eso no está mal
- al mes
- ¿al mes? ostras… y tú ¿por qué no aprovechas de estudiar algo? ¿algún postgrado?
- sí, he hecho dos
- ah, muy bien, tenéis que aprovechar… ¿y la compra?
- depende, algunas cosas son más caras…
- ahh, pues no sabía yo eso, porque un amigo fue a valdivia y me dijo que era muy bonito y yo pensé, algún día iré a darme un paseo por allí, pero clá, si me dices que las cosas cuestan tanto, pues, pues mejor no voy, que yo tampoco salgo tanto…
- me tengo que ir (antes de que te estrangule con el cable que acabo de recoger).
- bueno noia, ¡que vagi bé!
- adiós

ginecología inversa

ginecologia
inspirada por la llopis en estos sentires reflexivos, confirmada por la contingencia (o la paranoia, a ver si se distingue en este caso) he acudido a la institución médica a revisarme una de las porciones más grandes de mí. aprovecho de preguntar todo lo que se me ocurra, al final el cuerpo es mío y si estoy frente a un “experto” debo aprovechar.
sinceramente son más instructivos mis amigos queer dedicados a la ciencia dura, mis socias hijas de médicxs que se han pasado la vida aplastando tetas para hacer mamografías, o simplemente el saber popular, la tradición oral, la mitología. un médico de la seguridad social española “no tiene tiempo para dar explicaciones”. digamos que para ellos, no es parte de su trabajo decirme lo que pasa dentro mío, en mis órganos, organismos cosificados por sus X ray, tan suyos que no sé cómo leerlos.
aprovecho también su atención primaria express para decirle que me parece tener garnderella vaginalis y que si me puede dar una medicación que no contenga antibióticos. su primera reacción es descomponer el rostro, para luego decirme que cómo sé que tengo eso (como si yo no viviera con mi coño puesto, como si fuera algo con lo que me comunico por e-mail). le digo que lo huelo, le digo que cuando se tiene coño una sabe lo que va pasando “allí”, que con este tipo de cosas basta tenerlas una vez pegadas al cuerpo para (re)conocerlas. me dice que no, que yo no tengo idea ni modo alguno de saber qué es lo que tengo. insisto. una infección urinaria basta tenerla una vez para reconocer cuando vuelve. pues no, debo rociarles el rostro (aunque para eso usa a su asistenta, él ni se molesta en meter sus narices en mi entrepierna so amenaza de que le escupa un chorro de infección purulenta. la asistenta, que ha meneado su cabeza en todo momento con gesto afirmativo sabe que sé lo que me pasa, pero el protocolo se impone, again) con una muestra de mis jugos, debo dejar rastro en su centro de atención primaria, debo ver en diez días a una comadrona que me dirá de ir a pillar un fármaco subvencionado  por el estado a la farmacia más cercana. mis datos en este país (1979, xilena, nacida en alemania, reagrupada familiarmente con un italiano, acusada alguna vez de una pintada reivindicativa por la ley) ahora se incrementan con esto: padece eventualmente de garnderella vaginalis.
si fuera menos obcecada pensaría que mi cuerpo es igual a un envoltorio de caramelos escrito en sánscrito, una cuestión indescifrable y desconocida, un detalle o como mínimo, un problema.
lo siento doctor, además de vivir con mi coño, no me gusta su casa, y ante usted seré siempre una insumisa. este pacto no lo he firmado yo y ante sus recetas me mantendré siempre firme como anormal.

mujeridad en alza

mujeridad
la llamarán en 7 días para decirle que hay un proyecto a presentarse al ministerio. la invitan a que junto a 4 mujeres desarrolle un proyecto artístico que indague en el género. la llamarán al móvil y dentro de lo poco que retendrá de la conversación estarán datos como “una artista trans”, “5.000 euros”, “madrid”, “ministerio de igualdad”, “biografía en 5 líneas”, “temas de género”, tags que se apilarán bajo la categoría “institución”.
dentro de 10 días recibirá un e-mail donde se le pide participar en una exposición de mujeres inmigrantes en catalunya. le dirán que no hay mucho claridad al respecto, pero que se realizará el evento en un centro de mujeres (donas en catalán) y que la diputación se encargará de la difusión. al pedir más detalles le dirán poco, y de lo poco que le dirán será que no hay dinero. aquí los tags serán “inmigración”, “mujeres” y “dossier”.
dentro de 12 días le llegará un mail donde se le pide protagonizar una película porno. sus proporciones corporales y algo enunciable como su ideología la harán parecer un espécimen idóneo para resolver el encargo. quizás la familiaridad con la que se mueve en ciertos contextos postpornográficos es también algo que a las creadoras las hará ver en ella una posible aliada.
cuando reciba este e-mail sentirá algo parecido a un ataque de angustia. su cuerpo entero se descompondrá, se volverá frío como una piedra hasta sudar como un cerdo. de manera intermitente. comenzará a divagar en torno a lo que siempre habrá considerado idioteces. sus divagaciones serán viajes en trenes de alta velocidad entre el optimismo inconsciente de lo desconocido, el pánico escénico y el pánico visceral.
de alguna forma sentirá que algo que viene de afuera la está empujando hacia un espacio del cual se ha desenmarcado sistemáticamente a pesar de estar oficialmente dentro: la mujeridad.
mujeridad de ministerio, de diputación, de industria pornográfica. mujeridad a secas, de esa que nunca ha sido. se preguntará por qué es tan obvia su adherencia al conjunto si la clase de mujeridad que lleva practicando una vida entera siempre ha tenido reparos, siempre ha llevado el apellido “pero” o unos puntos suspensivos de cola.
se sentirá extraña e invisible. sentirá que hay cosas que no había contemplado. sentirá una pereza enorme de tener que entrar a las arcas de su interior a sacar (como de un pozo negro y profundo) algo olvidado, desconsiderado. sentirá excitación y dolor de panza a la vez.
20 días más tarde realizará un cásting doméstico para indagar en sus facultades como actriz porno (sic). dos días antes padecerá de manera progresiva confusión y desconcierto. recibirá una carta hermosa donde entre muchas cosas se le llamará hereje porque su cuerpo es un maravilloso insulto a todo lo odiable.
en el desespero recurrirá al tarot, donde sacará las cartas de la luna, el diablo y la muerte (y siempre, siempre, siempre el colgado, el ermitaño, la fuerza y la templanza).
en algún punto su confusión también provendrá de que este (ámbito, término, lugar) enunciado es casi como que implicara el autoanálisis. qué pereza, qué fiasco, qué tortura la del legado feminista. verá que su conciencia está repleta de moral de izquierda, y que en su cuerpo el feminismo la ha llevado a ser trans sin plantearse modificación alguna, es decir una suerte de transexualidad por omisión de las prácticas modificacionistas de la mujeridad.
luego se dará cuenta que la palabra no está en la rae y dejará, como siempre, el asunto inconcluso. como cualquier cosa que aun no sucede, será imposible de prever.

autoctonofóbica

autoctonofobica
estoy muy liada estos días. a ratos incluso comienzo a usar letras mayúsculas, sin darme cuenta. religiosamente me meto dos pildoritas de hypericum cada mañana, como si esto sirviera para mantenerme firme ante la pantalla de mis deberes. respecto al blog, me he metido en un embrollo, pero ya lo explicaré. entre todo esto intercalo con otras actividades, a veces incluso me encuentro con gente que no conozco y a la que preferiría no haber conocido. ya sé que no se puede generalizar, pero ¿me estaré volviendo autoctonofóbica?
un ejemplo, sólo por contextualizar…

conversación con un catalán (nº1)

- hola soy ricard
- yo lucía
- ¿tienes taller aquí?
- no, trabajamos con un colectivo en este espacio.
- yo tengo taller en la escocesa.
- ahá
- ¿eres andaluza?
- no. soy del sur real (surreal) jaja, quiero decir soy de realmente al sur…
- ¿eres canaria?
- más al sur.
- mmmm, de algún pueblo serás…
- sabes, hay muchos lugares ubicados más al sur de lo que está españa.
- ah, sí, pero es que no hablas como argentina, ni de brasil… me has pillado.
- soy de chile.
- ahhh, es que son países jóvenes…
- ¿ah sí?
- bueno, es que barcelona tiene más de 2.000 años
- ¿y chile cuántos?
- pues, es decir oficialmente, muchísimos menos
- ¿y antes no existía?
- bueno, no sé, si quieres referirte a chile indígena o a chile real.
- ¿real? perdona pero me retiro, antes de que sea peor…

¿estamos bien en el refugio?


salen ratitas por la rendija. sale por el hoyo una nave espacial pequeña -o un supositorio enorme- portando un lector de pulsaciones cardíacas (atorado al cogote de un sobreviviente). los sponsors son fundidos encadenados cosidos con hilo de pescar a la anterior capa de imagen, que al final resuelve en eco cansado,  repetición de sí misma, replicante, un robot.
estamos formadas en un círculo móvil, a ratos cuadrado ante las imposiciones del mobiliario. y allá, la televisión. y más allá, el ordenador. si al menos nos sirvieran para borrar aunque fuera un trocito de lo que nos ocupa
a veces no tenemos palabras, la realidad es mucho más “digna” y en nuestra mesa los milagros no existen.

rubias para el bicentenario

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amores cruzados, este no es un blog de anuncios pero mañana, hoy 25, la cuds performa la rubiez:

rubias para el bicentenario

enunciaciones desde la peluquería del barrio chileno

hacerse rubia no es difícil, lo difícil es dejar de ser negra
por eso nuestro rubio de agua oxigenada no queda ceniza, sino irregular anaranjado, irreal
decoloramos el cabello porque vemos en el fracaso de nuestro castaño
tan oscuro, tan negro
una posibilidad de aclararnos a estos nuevos colores

que puestos en contradicción no resuelven sino evidencian

por eso estamos acá como en una peluquería pobre
decolorándonos el pelo
bajo el blondor y el agua oxigenada de 40
quedamos todas iguales, borramos nuestras diferencias
mostramos nuestros nuevos nombres
nuestros nombres que serían más si nos cambiáramos el apellido que nos desentona
que nos cambia el color de nuestro rubio

así nos lo dijeron todos hace unos días

así lo pensamos

mientras nos blanqueamos

mientras recibimos el bicentenario

rubia del bicentenario

feliz bicentenario.
hacerse rubia no es difícil, lo difícil es dejar de ser negra. por eso mi rubio de agua oxigenada no quedó ceniza, sino irregular anaranjado. se me cuela el oscuro, aunque tenga la carne blanca. feliz bicentenario. cómanse un rico asado pensando en los más de 70 días de huelga de hambre de los mapuches. brinde por mí que represento la chilenidad bicentenaria con este blondor espectacular. doscientos años tampoco es tanto, es lo que tiene una canción de beethoven o el matrimonio de napoleón bonaparte. el chile prehispánico presenta poblamiento desde  hace unos 12.510 años. feliz bicentenario. tápese la boca con la bandera al eructar.

del manifiesto de la CUDS sobre la acción:

RUBIAS PARA EL BICENTENARIO

Estas rubias exhibirán cómo la estética de feminización de la derecha se impone intentando desplazar lo mestizo del cuerpo femenino, nuestra rareza y pobreza se acentúa con nuestros falsos cabellos.
(…)
Lo relevante de esta performance es que se utilizará el propio cuerpo, en este caso el fragmento cabello, como un espacio de intervención (bio)política, como receptáculo de los ejercicios de poder a través de una estética femenina privilegiada. Justamente lo raro de la performance se ubica en su capacidad para acentuar las diferencias, la incapacidad que tiene el teñido barato de esconder rasgos étnicos o al contrario su fuerza para potenciar un significado hiper-feminizado, casi drag, de los cuerpos heteronormados.
(…)
Esta intervención no será una que reivindique lo autóctono de la mujer o una naturaleza primigenia, sino que el doloroso hecho de obligar a unos cuerpos a teñirse rubios, uniformarse y borrar sus diferencias de mujer en pos de una estética de mujer de derecha que intenta sólo develar la lógica anulante de un gobierno de derecha.

11-S

la resaca no se acaba nunca si no es por que amanece y hay que empezar otra vez. unos días que pasan como películas y no me dan tiempo para escribir nada. unos días llenos de gente, cables, caminatas.
me encontré una guitarra de niño sin cuerdas que traje hasta barcelona. me encontré una sudadera amarilla pato para hacer una parte de la bandera republicana. encontré muchos discos de vinilo que cuando supe cómo fundirlos en el microondas ya no cabían dentro. me gusta tanto madrid. me gusta cuando hace calor y no hay que preocuparse de nada sino de hablar, sentarse, rebuscar entre los contenedores y seguir hablando. caminar. me gusta madrid y me he quedado seca. a ratos pareciera que no hay nada que decir. un mes tan lento como agosto introyectándole a septiembre de manera silenciosa puro ruido y alcohol.
primer 11 de septiembre en que abandono rotunda (por las circunstancias) todos los hábitos. no prendo velas, no me visto de negro. pincho imágenes de archivo, me la paso en vela toda la noche y recibo por la madrugada un desayuno malo en un tupper rosado. algo de comunismo aun nos queda. estamos encantadxs porque estamos juntxs, aunque el desayuno sea incomible y estiremos el brazo con el tupper en actitud suplicante, para que nos chorreen algo del cóctel refinado hecho para el regimiento.
un 11 de septiembre nunca es católico. no es excluyente. mientras unxs lloran, otrxs se matan de baile.
11-S se llamó el video que documentó los 11 sábados que duramos yendo a la cárcel a hacer el taller de televisión. en chile a este día sólo se le dice “el once”, así como aquí se llama a la corporación de ciegos y discapacitados.
un 11 de septiembre nunca es coherente, ese día no tiene síntomas de abstinencia, mi prima dice que si no la pilla sobreviviendo es porque ha empezado a vivir. yo no sé, sobrevivo a mi resaca y a mis puntos muertos. estoy por cerrar los ojos.

(la foto es de mi madre que la tomó el 11 en santiago)

partido amistoso

pipilotti rist en fundación miró, agosto 2010, foto: lucía egaña

vale, voy a decirlo, aunque esto me produzca muchas dudas de no saber si (otra vez) estoy haciendo de arrogante, de ignorante, de rapidista prejuiciada, niña lerda y opinona, artista revenida y mala, vaga. la verdad es que no tengo un pelo de crítica de arte, y a pesar de eso cuesta desprenderse de la acumulación de halagos que el (y sólo el) campo del arte esgrime sobre alguno de sus exponentes. pero qué hago cuando la idea se me revuelve, cuando vuelta persona, ante cualquier otra cosa, me desagrada el resultado de tanto talento. o no lo veo.
llevo 3 días contrariada pensándolo y si no digo algo me quedaré con un truñito dentro de la garganta, me dará rabia algo tan inofensivo como el arte, tendré más motivos para privarme de algo por el sólo hecho de que esto me ha parecido fatal, de que la mayoría parece ser hostil y engañosa, etc.
aprovecharé de escribir sobre mi experiencia ahora, mientras hago la digestión matinal. es un buen momento cuando la mierda fluye tranquila, sin prisa, sin pausa. las vacaciones son así mismo buenas para ver exposiciones. todo es parte del mismo paquete, tiene la misma consistencia.

en mi vida había querido hablar de pipilotti rist porque no había visto nada suyo más que en la pobre compilación de artistas mujeres de la taschen, y en mi libro de arte y feminismo (de phaidon). creo haber visto en internet algún video, hace tiempo, convencida de que tanto el frame de 6×4 cms. impreso en blanco y negro, como el video de 320×240 del youtube no le podían hacer justicia a una de las artistas más renombradas de la contemporaneidad artística.
fui paciente y esperé hasta que el destino me puso por delante (a unos metros de la puerta de mi casa, en la fundación miró de barcelona) una antología 3D de su obra. qué ilusión conocer a una de las mayores exponentes del videoarte contemporáneo, a una de las tantas que habitan en casi todas las exposiciones de arte de mujeres, arte feminista, arte y género (categorías ya bien sospechosas en sí mismas).

apenas entrar a la expo se me salió una exclamación de ¡qué bonito!: un circuito abierto conectado a un monitor minúsculo mostraba a unxs niñxs jugando al borde de una piscina. luego una pantalla doble, espejada, me engatusa con un cover de chris isaak. siempre me ha parecido un coñazo que lxs videoartistas te obliguen a ver piezas de más de 5 minutos, pero aquí era distinto. la suave imagen de hojas, agua, pies, manos y ojos simulaba un plácido descampado electrónico, dócil y leve parecía contenerme todo el tiempo que hiciese falta en ese luma key eterno. y sucumbí. sucumbí ante los centelleos multicolores de la imagen, sucumbí ante la guitarra lánguida y la voz melosa de una tía cantándome al oído.
¿y qué si esto no lo estuviera haciendo una tía? ¿y qué si esto fuera una sesión de visuales de una persona enormemente sensible con la imagen, y no estuviéramos en un museo sino frente a la pantalla del tdt? ¿y qué si esto no fuera el premio joan miró sino el ejercicio de alguna de mis compañeras de bellas artes de la pontificia universidad católica, inspiradas en los bellos sentimientos de su infancia en la casa de campo de su familia rica de origen suizo?

una hora después el placer comenzó a languidecer también. no era un placer sólido. empecé a sentir que esto no era más que masturbación. visual. intenté leer algo en las secuencias, algún desastre, algún desacato, algún desajuste en esta perfección sosa del technicolor, en esta música tranquilamente radial. busqué a la artista feminista (y con el perdón de todxs, pero ¿qué coño es eso?), busqué algo que no sabría bien cómo definir, porque cuando digo contenido no me refiero a leer un manifiesto, ni una historia, ni un reportaje, sólo a percibir algo más profundo que la primera capa de imagen y los dispositivos dispuestos para acceder a ella. estaba buscando algo, y mi ansiedad crecía exponencial al tiempo que aparecían atisbos, sugerencias, intuiciones que acababan estando muy dentro mío, muy lejos del museo. comenzaba a ver todo esto como un hermoso cascarón hueco.
en el desespero consulté el tríptico que te daban junto al ticket de entrada. un papel reciclado fantástico impreso en cuatricromía opaca, traducido a tres lenguas. mala jugada la mía. realmente a veces los museos deberían considerar en serio no interpretar las obras que exhiben, hablar quizás de lo que hay, de los modos de producción, de la biografía de la artista (si no es por los sponsors suizos no hay forma de saber la nacionalidad de pipilotti), más que escribir cosas como “esta pieza habla de nuestro profundo y permanente deseo de entendernos totalmente los unos y los otros y de nuestro deseo casi imposible de ser sincrónicos” (sic). nadie puede… o sea que probablemente el porcentaje de gente que no entienda la pieza “aprenderá” que es este su significado, como si se pudiesen establecer líneas directas entre una forma, una conjunción de contingencias, varias personas y esto.
abandonado el tríptico, que usé para escribir la sensación de languidez y desconcierto que me invadía, me pregunté por qué su obra puede ser considerada de manera cierta como feminista. ¿era porque aparecía su cuerpo (delgado, blanco, pelirrojo) tangencialmente camuflado entre las texturas orgánicas y videográficas? ¿era porque en un plano de 3 segundos (del total de 107 minutos) aparecían unas bragas manchadas de rojo? ¿era porque usaba canciones lentas y música romántica en sus videos? ¿por qué el género (femenino) va apareado a flores, agua y ramitas? y por último ¿por qué cresta pipilotti es mujer?
al final todo este arte feminista tiene que tener elementos muy femeninos, como para comprobar que las mujeres son sensibles, delicadas y unas mamarrachas.

debo decir que mi primer encuentro con el trabajo de pipilotti no dejó de ser traumático. para confirmar mi duda o mi error (porque puedo estar siendo injusta y despiadada, víctima de una exposición incierta, o sencillamente ignorante y bruta) vi la compilación de ubuweb que sin duda es mucho mejor que la muestra, descubriendo un trabajo sucio con el video, de hace 20 años. me gustó un poco más, aunque no podía dejar de sentirme viendo un video clip.
si alguien tiene algo que generosamente me pueda explicar, algo que no vi, que se me pasó, aquí estoy.

vacaciones impúdicas e instructivas

verano02
se están acabando. como todo, diría la vieja de mierda que llevo dentro, mientras mi otro yo, uno de los tantos otros, piensa que si algo no acaba o es ilimitado no existe. esto tiene que acabar y su fin es parte de su delectación. me tiemblan las manos, algo aquí adentro es incontrolable. es imposible sistematizar cosas disímiles y enormes, no están hechas para eso, no están hechas para nada, no están hechas.
el verbo perdido, el que babeo en en este momento como otra fuente de placer (aparentemente masturbatorio, pero que como estás ahora tú chupándolo deja de serlo) irrefrenable, se manifiesta como pequeñas contracciones faciales en la cara oculta de mi cerebro. de mi corazón.
se acaban estas vacaciones paranormales, subnormales, vacaciones humanoides igualmente, y reveladoras.
cuando estuvo mi querida danita aquí me dijo que leer mi blog llegaba a veces a darle vergüenza, esto por lo íntimo. cuando empecé este blog, hace casi un año, me lo planteé como un ejercicio para desbloquear mi parálisis escritural, esa que adquirí apenas pisar barcelona. consideré que lo más fácil era hacerlo a través de un diario, y deseé en lo oculto poder violentar con una intimidad desgarradoramente impúdica. creo que sólo lo he logrado en contadas ocasiones. it doesn´t matter. pero vamos a ello:

durante estas vacaciones he tenido un par de revelaciones que me llenan de alegría, especialmente al yo feminista revolucionaria que llevo dentro, que se alimenta de cambios sociales, pero que toca la glotonería con cambios personales.
aunque te parezca pequeño, para mí significa bastante:

1) mear de pie. hay que contextualizar, vengo de una familia que el sistema llamaría “absolutamente disfuncional”, y que a la vez me ha dado una infancia en parte compartida con lo que el sistema clasifica como 6 varones. por mear de pie y en cualquier sitio es como se ha dado la única versión en mí de los que freud en 1905 llamó algo así como la envidia del pajarito. ahora sé cómo hacerlo, y no cuesta nada. si tienes un felpudo frondoso, abre sus labios y déjalo expresar (expulsar) toda la verborrea amarilla que tenga dentro. spread the word.

2) más que una revelación quiero pensar que la biblioteca de helen ha sido un aliciente a todo esto. durante estos días he estado acompañada (además de hermosas personas de carne y hueso) por paco vidarte (r.i.p. su familia ha botado su web y su blog, que alguna vez leí), itziar ziga (maravillosa), monique wittig, brevemente por bea espejo, algo de comic, el parto orgásmico (documental hippie y kitsh pero muy instructivo, como estoy rodeada de partos lo colgué en internet, podéis bajároslo aquí) y las muertes chiquitas.

3) correrme con un dildo por la vagina. esto podría llegarme a dar pudor reconocerlo, pero mucho menos que el placer que me da visibilizarlo. desde hace poco más de un año que he comenzado a incrementar mis intercambios sexuales protésicos. en un momento temí un autoboicot que consistía en la dependencia a los penes de carne para la obtención de un orgasmo por penetración. ¿qué es un pene, un género, una invención? así mi desasosiego, porque los orgasmos que son provocados por un pene no tendrían que especificar material (ni color). pero las vacaciones y la insistencia me han hecho superar la dificultad, mi coño ya no hace distinción material ni racial, estoy liberada. “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. me voy a practicar, o más bien, a predicar con el ejemplo.
os dejo una foto del maravilloso ejemplar.

dildo

congestión cerebral

floresta

(en un recodo de la civilización, con todos sus gestos, pero a la bola personal, grupal).

por qué no escribir siempre, por qué esa pereza de coger el lápiz, o más concretamente el teclado, juntar letras, fonemas, formar relaciones. crear los sonidos bonitos del significante estructurado por capas, transparencias y puntos de fuga. por qué no hacer crecer esa esperanza, aunque la pereza, el descontrol y la dispersión asistente me saquen del flow.
una vez una mujer que ha publicado varias novelas y libros de relatos me dijo que escribir costaba, que era un trabajo arduo, que no apetecía, que había que esforzarse. homologaba la escritura académica con la otra (cualquiera). me pareció exagerado. una tesis no puede ser como un diario de vida. o sí. últimamente he leído  a varias de mis bloggeras favoritas enunciando esta pereza, esta desesperanza, este hastío con la escritura o con la obligación de la constancia, del público incluso.
(sólo enviarles mis mejores deseos, y que se recuperen).
la escritura académica sigue provocándome una resistencia atroz. no es que no me sienta capaz, es simplemente que no me apetece. pagaría para que alguien me escribiera la tesina, pagaría en carnes.
en lugar de eso una enorme cantidad de lugares comunes e inexplorados habitan mi kilo y medio de cerebro. muchas veces estos espacios se agilizan en compañía, se facilitan, como diría la jerga contemporánea del eufemismo social. siempre me ha gustado la idea de escribir textos colectivos, y en algunos casos ha funcionado, y eso es difícil que funcione.
a veces es bueno que alguien te diga escribe esto, es una buena idea (imagen, situación), pero la mayoría de las veces olvido lo que era, más recuerdo la instancia, el sabor del vino, los besos, el sudor.
a veces alguien te dice escribe esto, y después de dos días de sano ejercicio mnemotécnico vuelve un tenue sabor de lo dicho, una palabra, un concepto, una idea.
a veces no recuerdo ni con quién estuve.
a veces me viene una especie de inspiración de la hostia que no tiene hilo conductor y que podrían ser diez novelas o ensayos filosóficos si pudiera escribirlas durante la media hora que dura esa sensación. como es imposible sólo queda un rastro, nunca los suficientes.
a veces me lo recuerda al día siguiente la misma persona, y luego sólo me queda la palabra aludida.
ahora fue feminismo.
helen me la recuerda sobre su cama, interesante lo que dijiste. el qué le pregunto, “lo del feminismo” dice.
ok, debo tatuarme en algún rincón del kilo y medio de cerebro esta idea. algo dije, quizás algo importante, o estábamos muy drogadas, y eso no importaría porque al final cada unx decide cómo se mete los químicos, si es en pintura de uñas, ibuprofeno, coca-cola o gasolina. no importa, nuestra cabeza resiste un resto.
al parecer sólo me pareció algo feminista. estar un fin de semana en pelotas, terapia grupal o taller de performatividad (¿hay alguna diferencia?), tratándonos como reinas, bailando, hablando incluso por hablar, intentando buscar las bases de la libertad, o de la liberación (que puede llegar a ser igual). estar ahí, en tetas todas, discutiendo sobre lo más adecuado, incluso pasando por el lado del marxismo leninismo queer (no sin darle una patadita), sobre la fabricación reproductiva de mecheros, niñxs o performatividad de la violencia. hablando mentalmente, pensando en voz alta. ay. feminismo a secas, más que llamarlo de otra forma, hay que resignificarlo.

direccionalidades (enunciación)

peligro
hermoso testimonio gorda, paródico en sí, me dijo la cristeva por el chat. porque a veces me pregunto si ir contra la corriente de la contracorriente será ir para el mismo lado que todxs lxs hijxs de puta desgraciadxs. pero no. es un asunto de direccionalidades indirectas, un oxímoron localizar lo deslocalizado.

coca-cola

cocacola
hace dos días me tomé una coca-cola. si fuera católica aquí diría “he pecado”.
hace más de 5 años que me lo prohibía, así como la ingesta de cualquier producto de la misma compañía. a veces las transgresiones se dirigen a lugares poco obvios. es mi caso.
necesidad de sentir la vergüenza de entrar a un bar y decir “una coca-cola”. pronunciar cada una de sus sucias letras, pagar por ella, ponerla en un vaso con tres hielo y un pedazo de limón, eructar su residuo dulce, beber para sentir en la lengua el fantasma de su gas seco. qué asco.
así, sin más. eludiendo la cerveza, eludiendo el sano vaso de agua, la comida imposible en ese estado, aumentando la gasolina del capitalismo en mi sangre, contaminándome con su putrefacción.
pero a veces tengo que transgredir también esta (mi) rigidez extrema de lo prohibido.
(no se volverá a repetir, sólo fueron 4 dosis…)

los tentáculos de la mistral

Gracias iglesia catolica por tus lecciones sobre tolerancia y por siempre estar a la vanguardia en las ideas.
Seguro estas acciones reprochables no tienen nada que ver sobre la posicion intransigente respecto a la hetero como unica opcion sexual.

los billetes también son un espacio público. como tantos otros, no es necesariamente nuestro. podemos sin embargo usarlo como escenario de lo que se nos ocurra, hacerlo nuestro. yo tengo poder y me tomo el derecho para alterar cualquier cosa que pase por mis manos o mi cuerpo o mi cabeza. los billetes para mí son un espacio de intervención, un flujo de poder que podemos subvertir cuanto nos sea posible.
pensar que lo que hay impreso en un billete pueda llegar a ser equivalente a una persona (gabriela mistral en este caso), me parece una distorsión propia del absurdo que es la normatividad. es un recurso retórico, no es.
por lo tanto cuando escribimos algo en un billete, no estamos tratando ni con arturo prat, ni con ignacio carrera pinto, sino con el lugar que oficialmente se le asigna a su representación, como iconografía del aparato de estado.
esto es como lo del aborto: que se despenalice significa que cada una pueda decidir si se lo hace. este proyecto no impone a nadie ocupar el espacio especulativo del billete.
la discusión que genera esta acción es también múltiple como sus materializaciones posibles: como si es necesario anunciar la homosexualidad; de si es o no respetuoso con gabriela, si se superpone a su obra; si los gays son tontos; de si la “condición” sexual es asunto privado…
evidentemente esta es una acción que tiene la potencia de trabajar sobre un soporte que pasa por nuestras manos, y siempre habrán personas que intenten reprimirnos, decirnos lo que podemos o no hacer con ellas.

la semana de santa butler

circuito01

la última semana estuvimos en madrid en la casa de maría. y aunque para mí madrid es poco más que lavapiés, me crucé por casualidad con la m-30 (que bien podría haber sido una alucinación provocada por el sol. o que haya aparecido sólo porque yo la amaba antes de conocerla). volvíamos de la nave de basurama y obsoletos, quienes me han honrado con la categoría “obsoleta de honor”!!!!. 2 colaboraciones con la pornoterrorista y 2 con laptopsrus. todo lo anterior por resumir en clave hipertextual sólo algunas de las cosas que pasaron ante mis ojos y/o mi corazón esta semana.

y ahora, otra vez en mi cuarto propio que es el internet. intento descifrar los gestos lingüísticos de los panelistas del 2º circuito de disidencia sexual (por un feminismo sin mujeres) que sucedió y sucede hasta ahora en santiago de chile esta misma semana. está mal grabado. por lo visto en la primera mesa nelly richard puso su cartera sobre el grabador, en la segunda no sé qué pasó, pero se escucha inaudible, y así continúan una serie de paradojas.
paradojas de la globalización: mientras en santiago de chile, capital mundial del aislamiento geográfico-cultural, la cuds propone trabajar sobre este tema post-identitario y meta-contemporáneo del feminismo sin mujeres; en madrid estoy en un encuentro internacional de mujeres vj´s que se organiza bajo la figura del ring, donde de dos en dos las vj´s “combaten” con imágenes entre sí hasta que el público, mediante un aplausómetro corriente, selecciona a la ganadora. mujeres entendidas como tal y sin punto de discusión.
paradojas de la sociedad: mientras una lectura fácil interpreta laptopsrus como un proyecto feminista, el circuito de la cuds es leído obtusamente como un gesto de provocación misógina.
paradoja identitaria: mientras preferiría estar en un auditorio precario rodeada de jovencitxs picadxs a intelectuales discutiendo sobre feminismo y categorías, me encuentro en un centro de arte discutiendo con un técnico argentino sobre conexiones vga, insistiendo en la relación pedestremente cotidiana (que todas quisiéramos superar) de las mujeres y la tecnología/los técnicos.

durante la semana parezco una rata. aprovecho cualquier oportunidad para sacar mi garra diminuta y roer un poco lo que me roe la desconfianza. nada de esto es lo suficientemente posible. en bares, patios traseros, pasillos o citas culinarias voy proponiendo mi propia duda, la instalo como una antena remota, la entierro con todas las fuerzas que tiene este diminuto insecto que soy en medio de un diálogo que provoco intencionalmente. leo con malicia, leo mal. me siento, como siempre, apátrida pero adaptable. voy apuntando en un cuaderno inmaterial los rasgos de la disrupción. tomo nota.

aquí sigo intentando descifrar el audio del circuito. amplifico ficticiamente el volumen al 400% como para traspasar la cartera de la richard, como para sentirme más cerca de ese mundo, mi mundo retorcido y desagraviado. escucho el audio fuera de contexto, mientras desarmo mi equipaje. encuentro en uno de mis bolsillos una nota sin fechar que dice:

Incluso en las mejores familias surge el miembro abyecto.
Ni siquiera nosotras, las raras, las amorfas, las que no tenemos paz ni hogar (fuera de unos hipervínculos sabrosos) ni nada.
Ni siquiera el ápice de lo más hermoso y permanente, ni siquiera nosotras, quitando el ruido de lo que nos conmociona, llegamos al acuerdo de lo constituyente.
Entonces somos eso porque somos así.

debo haberla escrito en algún bar, en medio de alguna discusión acalorada, regada con cerveza y vitaminas. ahora la leo escuchando repetidas veces  la referencia a “santa butler”. la santidad es cosa de religión. incluso entre nosotrxs, lxs que constituimos una de las mejores familias de esta religión, donde como quien no quiere la cosa, también aparecen los sumos pontífices, los dadores de verdad, los fundamentalismos. yo, lamentablemente, no puedo tolerar el fundamentalismo queer. y no lo digo obviamente ni por el circuito (donde he podido sentir como una voz en la habitación contigua cerebros y cuerpos en cruces peligrosos) ni por las luces pacientes que me dieron mis interlocutoras del fin de semana. sólo lo lamento porque es una traza heteronormativa (me gusta esta palabra porque aunque parezca trabalenguas sale fácilmente lubricada por cualquier saliva), un esqueje más de esta plantación mutada, que cuando se me aparece, estropea el resto de la película.

y sobre los encuentros de mujeres a secas, qué decir. que en general tienen más recursos que los de las mujeres con varias comillas (como dijo la richard), más dinero y menos corazón. y mientras no escuche más audios, no diré más.

circuito02en la foto la primera mesa minutos antes del incidente de la cartera.

ajo-o-caña

ayer pachi y yo fuimos a ver la expo de ocaña. al salir nos sentamos en una sillas de madera de esas duras que pone el ayuntamiento en los eventos públicos. el frío se cuela por el culo, especialmente cuando el ayuntamiento no ha pagado la calefacción municipal que corresponde a la primavera.
estábamos esperando el concierto de don simón y telefunken, y para mi sorpresa, también el de ajo, una micropoetisa que al parecer es bastante conocida y a quien mi ignorancia tenía en el cajón de lo oculto. la ajo decía cosas como: “otra vez no tengo apetito, es una pena que no se puedan fumar ni las lentejas ni los bocadillos”, “no es casualidad que todos los yogures de fresa caduquen el día de mi cumpleaños”, “en la actualidad vendo agendas pequeñas para gente de pocos amigos. y trabajo no me falta… y total, que siempre he sido una máquina de ganar poco dinero”. el acento castizo y la voz melosa quedaban tan bien con sus textos pronunciados lentamente, como escupiendo huesos de cerezas, o promocionando ron, tanto así que borraba la cita al preguntar ¿qué pasaría si corazón no fuese más que el aumentativo de la palabra coraza?.
hoy ha ganado el barça (o algún otro equipo de fútbol, no me entero) y las bocinas alegres e histéricas suenan desde la calle. incluso sobre estas bocinas la voz de ajo leyendo sus micropoemas quedaría bien, algo como gotan project haciendo fusión hispano-catalana.
pero antes de que comenzara toda esta revelación del micro romanticismo más exagerado de ajo, estábamos sentadas esperando, en el patio de la virreina. a mí el resfrío se me aceleró en ese momento, aunque mi enfermedad venía de mucho antes. previa incluso a la revelación ocaña que fue la expo, donde dos impresiones se superponen a todas las demás:
1) ver lo diferente que estaba la ciudad a nivel represivo (algo que ya había dicho el miquel misse con toda su inteligencia una semana antes, en el mismo lugar). esta ciudad que conocí llena de guiris (tuve que aprender esta palabra nada más llegar, aunque para mí sigan siendo todxs gringxs), y con unas normas cívicas (también he aprendido a repetir esto como eufemismo esdrújulo para la palabra aguda que es represión) tan absurdas que realmente logran borrar de alguna forma todos los indicios de lo que alguna vez fue barcelona. hoy esta ciudad es un puto escaparate, y al final resulta bien incómodo ser confundida constantemente con un maniquí. por eso buscamos atajos laterales en la bici, para no chocar con tanto gringo tonto que se pasea mirando las nubes, y por eso a veces imaginamos hacer okupaciones masivas de las ramblas que nunca terminamos de hacer porque siempre hay algo más urgente…
2) ocaña, la beata exquisita, la virgen charnega, la que si no hubiese nacido sevillana hubiese sido chola, porque no hay desperdicio en tener el culo negro y los ojos bien abiertos, chillar por las calles la verdad del goce, sencillamente.
tengo que ver el documental, aun hay muchas cosas que no he ganado…
el asunto es que todas esas fotos y videos y canciones de la ocaña me hicieron envidiar su desparpajo para ser/performarse mujer. más sentido me hizo el devenir perra al darme cuenta que yo he negado una mujeridad total, cuando en ocaña al menos, esta mujeridad excesiva se volvía paródica con tanta facilidad.
claro, es mucho más fácil parodiar la feminidad siendo marica que siendo bio-mujer. pero ¿por qué no intentarlo?.
sentada sobre esas duras sillas del ayuntamiento en el patio de la virreina (el espacio que nos tenían reservadas a nosotras, las maniquíes disidentes, inmigrantes y precarias) veía yo sobre un escenario vacío (que tenía escrito la palabra “love”) toda mi propia resistencia a la exacerbación de la feminidad, empujada por un guión feminista, orquestada por una moral de izquierda, sazonada con un poco de estética okupa, o punk, o indeleblemente ideologizada, a la rancia. allí, ante todxs nosotrxs, mi resistencia a parodiar por exceso, a reventar por sumatoria.
si bien es cierto que el último año he comenzado a usar uñas rojas, sólo lo he hecho en una mano. si a veces me calzo una minifalda bestial, debo contrarrestarla con unas zapatillas de fútbol, o una camiseta intervenida, una corbata, un puro. debo poner un cartel, por mínimo que sea, que diga: oiga, no se entusiasme, que aquí no todo es perfectamente mujer.
tanto nos había ayudado el feminismo que se llevó la confianza que me podría tener para pensar que por más que yo, la mona, me vista de seda, mona quedo. (mona, como una mona de zoológico). porque quién podría pensar que una persona como yo, aunque me pusiera mis mejores galas y más, no llegaría jamás a ser una mujer de papel couché sino apenas una mala copia, una imitación barata y marginal, un recuadro obsceno lleno de cuchillos y martillos en la página de vida social.
poca confianza me he tenido, eso le decía a pachi, o algo así, divagando en penumbras, esperando el concierto gratuito en esta primavera defectuosa que el ayuntamiento nos ofrecía por falta de pago. esperando a la ajo, que ni tan mina pero tan romántica, me dio clases para parodiarme el corazón.

miss-espanya-espanyola
dejo unas fotos de mi acción más ocañera: miss espanya, frente al centro de internamiento de inmigrantes de la rambla de guipúzcoa, el año 2007.
aquí se puede apreciar claramente lo que sucede cuando, poniendo todos mis esfuerzos en ello, intento representar a la mujer más bella de la madre patria.

punto G: generatech y galicia

galicia

mientras estaba en galicia este post se iba a llamar “un chiste de gallegos”. una noche en un bar de coruña se me acercó uno y me preguntó que qué hacía una argentina como yo en un lugar como ese. le dije que era chilena, ante lo cual ofreció contarme un chiste de argentinos. el chiste era absolutamente incomprensible por su estupidez. pero una iluminación me hizo imaginar que así como en chile los chistes de gallegos son una institución del humor corriente, allí tendrían a los chilenos (argentinos, mexicanos, sudacas al fin todxs, unidos en un gran continente salvaje, diferenciados entre sí del mismo modo en que se distingue un asturiano de un andaluz, españoles todos unidos…) un lugar similar. en fin, no era así. los chistes de gallegos en chile tienen su origen en la gran migración que recibió argentina, en dos tandas. sin embargo la imagen del gallego, al menos retratado por el humor chileno, es la del español, mezclando estereotipos de todos lados, como una lectura anárquica de un imaginario hegemónico y vengativo. a través del gallego se representa al ser limítrofe, discapacitado en sus facultades mentales. el chileno en el imaginario de chiste gallego no existe.
en cualquier caso esta disgresión se vio claramente opacada por las condiciones del contexto. generatech fue mucho más importante e intenso que cualquier divagación identitaria, al menos en lo que a representaciones de lo (trans)nacional se refiere.
el generatech es un proyecto que en esta versión ha optado por la movilidad, la creación de redes a través del estado español, incluyendo obviamente a las inmigrantes que allí viven. para mí generatech se encarna en el cuerpo de la klau, aunque sean, seamos, muchxs más.
es difícil para mí hablar de la relación entre género y tecnología, a pesar de que veo muchas cosas en el cruce, e incluso me han preguntado varias veces mi opinión al respecto (que obviamente cambia a cada rato, y eso es lo bueno, porque mi desempeño como entrevistada deja bastante que desear…). es difícil porque se mezclan pensamientos abstractos y situaciones muy concretas, dudas, reparos, deseos. yendo más a lo atingente, entre activismo queer y hacktivismo, se me hacen evidentes muchos puntos de roce e intersección. pero construir un discurso, crear un cuerpo con todo lo que veo, percibo, cuestiono o intuyo, aún no puedo. tarea difícil que, si el cambio climático o algún desastre de proporciones incalculables no impide, resolveremos con la mayor dignidad posible panchiba, klau y yo.
el generatech se me aparece por ahora ante los ojos como una instancia de comunión, de contacto directo y convivencia desproporcionada. si el software libre y el género nos ocupa, algo en común podremos sacar, o mucho, o inventar comunes. a propósito del generatech he pensado mucho durante estos días la noción de ingeniería inversa. se trata de la actividad que se ocupa de descubrir cómo funciona un programa (informático o de otro tipo) o característica cuyo código fuente (o norma) no está disponible. la ingeniería inversa tiene por objetivo determinar de qué o cómo está hecho algo y así puede llegar a modificar el código o generar otros nuevos.
así las cosas, nos la pasamos con gente maravillosa en en punto G, la intersección entre galicia y generatech.

basura, consumo y provincia

basura

llevo más de una semana en manresa (o manrusia, como le llama albert, es que hace frío) con los compañeros de basurama haciendo algo que al final se ha vuelto una operación compleja y hermosa. algo pasa en este tipo de proyectos que se escapa de las manos. seguramente la relación radical con la basura hace lo suyo, o la basura es el punto de contacto entre distintos mundos. la noción de tienda gratis también es extraña, una autonegación que conduce a pensar en el consumo, la necesidad y el deseo como si fueran elementos trenzados en distintos puntos. la tienda se ha llenado de inmigrantes que buscan ávidxs cualquier cosa. nos la pasamos en una iglesia abandonada, con frío, limpiando el polvo. yo creo que necesitaré un poco más de tiempo para procesar todas las imágenes que tengo en la cabeza. la claridad dice: reciclaje es consumismo.
seguimos sin internet…

un cuarto roto

cuarto_propio
he llegado a barcelona con dos maletas. llevo 6 meses viviendo así, con todas mis cosas en un espacio que no puede superar los 23 kilos y otro de 56 x 45 x 25 centímetros que no supere los 10. mi madre vivió 5 años con todos sus trastos en una maleta, el mal del exiliado, no tener casa o querer volver a la misma de siempre. yo en cambio nada más llegar a barcelona me hice de todo un container de argumentos, objetos y herramientas. el mal del inmigrante, cualquier cosa puede ser tu casa.
esta vez he llegado y me he encontrado con la noticia de que eventualmente tendremos que dejar el piso. no es nuestro, jamás se me ocurrió tener algo de propiedad, menos un piso. la campaña de “no tendrás una casa en la puta vida” me parecía divertida, un grito contra la especulación inmobiliaria, pero nunca pude entregarme de corazón a ella, nunca realmente he querido tener una casa…
pero después de 6 meses vagando por allí, durmiendo en cualquier lugar, llevando un cepillo de dientes siempre en el bolsillo por si la noche me pillaba en alguna parte alejada de mi maleta, quería volver y abrir mis cajas, reordenar mi ropa, cambiármela, recortar mis revistas. estar en lo que he convertido en mi casa en los últimos años. ¿una oda a la propiedad? nunca me lo pensé así. siempre he sentido que no tengo nada más que libertad (y una bicicleta, un computador, una cámara vieja).
barcelona tiene muchas ventajas respecto a, por ejemplo, chile. al menos, por no generalizar, una precaria ilustrada vive mucho mejor en barcelona, aunque no tenga nada, que en chile, aunque tenga algo… es simple de decir como de comprobar. pero por ser fiel a mi naturaleza quejumbrosa (y como dice gloria anzaldúa, “como la llorona, el único medio de protesta de la mujer india era el lamento”) hay que decir que el tema de la vivienda es un poco más complicado acá. una vivienda, qué asunto más banal o fundamental. la casa.
en chile cogí el cuarto propio de la woolf y nunca lo abrí. lo tuve en mi velador como si fuera un amuleto, algo que me tenía que cargar en sueños de una energía escritural, polisísmica, global. cómo tener un cuarto propio hoy, dónde estaría, cómo es esa leve posibilidad de algo incierto.
es complicado pensar en la casa, en el espacio propio, siendo una precaria a ultranza. diana dice que el último libro de la itziar habla de eso (ya lo leeré apenas llegue a mis manos). mientras tanto divago sin esas referencias…

entre el bello texto que jorge escribió hace un tiempo (un cuarto compartido), y el fantástico artículo de gloria anzaldúa que leí esta mañana (movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan) está mi contingencia. mi concomitante situación de quedar sin casa. y obviamente mi ocio que me permite reflexionarlo, sufrirlo y arrugarlo hasta sacar sangre y sudor y posts. letras tímidas u horripilantes fugándose de mi pasión, como un astronauta.
lo que pasa cuando se es mujer, o inmigrante, o maraca, o gorda. o ninguna de las anteriores y mucho menos espejo. la precariedad cruzando cualquier punto con otro. el internet. el ordenador. mi cuarto propio un aparato electrónico (fiel a la electricidad). mi caracola, mi cuarto portátil, mi cuarto de alquiler. mi pasaporte vacío (without visados). mi corporalidad salvaje (without borders), mis pelos y granos en estado natural. mis calles que habito al reconocerlas, sobre una bicicleta con toda mi humanidad y mi tecnología barata a cuestas.

es como si la escritura pudiese llegar a constituir un espacio, invirtiendo el orden, no dependiendo de la exigencia de un cuarto propio o de dinero, sino construyéndolo con material efímero (a pesar de las casas y del dinero), del que no se caería ni con el peor terremoto. todos esos espacios de los que habla jorge. espacios hechos de complicidad, de apropiación, de códigos informáticos, de códigos de mala conducta. aunque sean los miserables cuartos de los que no importan. esos cuartos-cuerpos que escapan de la “dualidad despótica”.
gloria anzaldúa habla de una estudiante en una universidad gringa que creía que homofobia significaba miedo a volver a casa tras vivir en la residencia universitaria (es lo que pasa en inglés entre homophobia y home). imagino a una estudiante extranjera, una que habla mal.
comprender mal el asunto del hogar, como una manera de maldecir, como una forma caníbal de tergiversar el asunto del espacio propio para llegar a un estado de ubicuidad (ayudada por la informática y el internet) en el que la precariedad se entiende como libertad (bajo sospecha) y los espacios se construyen de otro modo, a partir de asociaciones libres entre personas, códigos, prácticas al margen de la institución o incluso dentro de ella (a pesar de ella). una especie de carga viral, microexpansiva, tenue e incisiva a la vez.
“tuve que abandonar el hogar para poder encontrarme a mí misma, encontrar mi propia naturaleza intrínseca, enterrada bajo la personalidad que me había sido impuesta” dice gloria, y yo la quiero seguir volando, a la chicana muerta, a la chola descarriada, a todas las que andan entendiendo mal lo que leen y escribiendo lo que pueden. imaginar una casa sin muros, un espacio virtual, un cuarto roto.

culturalbot

INVITACION-culturalbot-3.0

culturalbot es un proyecto de hilda yáñez. una experiencia vital. 11 años de pasos en falso, de errores programados, de pérdida total. culturalbot es una maquinaria pesada y efímera de lo que podría ser la “producción cultural”. un lugar de trasferencia que parasita de la libertad creativa para hacer hacking social, micropolítica artesanal, transgresión participativa, lo que sea.

una fase de culturalbot ha terminado este sábado en el lugar y momento preciso. me siento llena y grande como sólo un cuerpo colectivo puede sentir. alegría.

8 de marzo: por un feminismo sin mujeres

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otro 8 de marzo más, llevo 30.
el de ayer, en un chile post-cataclismo, tuvo que adaptarse a las circunstancias, convertirse en un acto solidario, un depósito de toallas higiénicas, champú, desodorante, y todo lo que es necesario para ser una mujer higiénica. yo me puse la misma camiseta que vestí cada 8 de marzo entre los 9 y 24 años, una con la cara de la venus (hoy deformada por el inevitable par de tetas que me salieron como a los 15) de boticcelli impresa en tinta violeta por unas feminista brasileras, por puro romanticismo.
este 8 de marzo creo que fue un poco especial. desde la mañana que los saludos comenzaron a parecerme un poco extraños. sin duda son las malas influencias, me dije, pero me costó varias horas, unas 12, poder decir tranquilamente feliz día a alguien. lo dije con tranquilidad, o me tranquilicé al decirlo, cuando me encontré con cristeva, un bio-hombre retirado.
nos reunimos con la cuds para planificar qué se haría después de haber tenido que abortar, por culpa del terremoto, la hermosa acción bicentenaria que teníamos planificada para ese día. la reunión comenzó con la lectura de jorge de una fotocopia que contenía una crítica a la butler por dejar en el olvido a “la mujer real” o algo así, una idea tan fértil como la del feminismo sin mujeres que no tardó en aparecer y que me llevó a brindar durante el resto de la noche por ella. la reunión estuvo llena de temas estimulantes, planificaciones futuras y anécdotas memorables (imposible no consignar el paso de panchiba hacia lo que es el estilismo masculino, y todo su activismo cotidiano). todo eso bien rodeado por mis yeguas del alma, y la familia feminista.
fue un 8 de marzo suave, como todo lo que viene después de la catástrofe, y sobre todo con una distancia (probablemente crítica) que me impedía reconocer este día como mío, como el día en que se reivindicaba algún derecho especialmente. en realidad creo que todos los días son míos, que me puedo engullir un par de meses tranquilamente, y unos años con gusto y no por ser mujer o no serlo. a mí me criaron libre para decidir qué quería ser, (por eso cuando tenía 6 años y quise ser presidenta de chile mi mamá me dijo que era una excelente idea y que tenía capacidades para el cargo. pude retractarme a tiempo…) y cómo quería hacer, sin necesidad incluso de pensármelo demasiado. a mí me molesta mucho que me digan lo que puedo, debo o tengo que hacer. me molesta también que digan cómo o lo que soy o qué significa eso que soy. por eso ahora mismo estoy media mosqueada, pero es asunto de otro saco y de otras latitudes.
lo de los billetes es otra cosa. y como era el 8 de marzo, aquí va la publicación nueva (La Mistral) en la sección de efímeros de mi web. (para quienes no estéis al tanto de la contingencia, el link de la cuds puede daros luces). invitando a todxs a hacer lo suyo, si no tenemos dinero al menos dejémoslo meado como si fuésemos perros. feliz 8 de marzo ¡viva el mal! ¡viva el capital!
spread the word…

poema de clase (B)

a continuación un cadáver exquisito on the road y freestyle hecho con mi mamá y mi hermano arriba del auto (“¿cuánto falta?”):

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de ir al sur y ver,
carreteras secundarias,
calles de servicio,
centenas y miles de nanas rurales
del brazo de sus novios,
jardineros, leñadores, vigilantes
vulcanizándose 24 horas por panguipulli
van
destartalados por cruces peligrosos
(todo vehículo paga peaje)
toda clase, tipo, todo peso
vacas nubladas, sí
el paso superior o la calle del frío,
hasta nuestra nave, nuestro avión,
hasta puentes reventados por 4×4,
por gasolineras y empleados de la concesionaria,
y la clase no es un vehículo de viraje amplio,
ahora entra más aire frío
porque 500.000 chilenos tienen la vida asegurada
y el resto
el resto sigue peregrinando por la calle al servicio,
iluminados por el rastro hediondo y catódico
del triunfal nico massú.

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museo de la memoria

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la explanada que precede al museo es una parrilla de tostar. hay 40 grados y el sol rebota con perfección exacta al medio día. un espacio vacío donde podrían caber miles de personas o toda la memoria de funes, o 20.000 turistas. todo rodeado con las mismas rejas de los conciertos, las manifestaciones, la venida del papa. todas esas rejas sin resguardo policial, ¿para qué están?
me doy vueltas esperando a mis compañerxs de visita. son lxs mismxs con quienes compartí la mayoría de mis días entre los 13 y 19 años. pienso que este lugar podría estar en berlín, en estrasburgo, en cualquier parte (a pesar de estar cubierto de cobre oxidado, el sueldo de chile). pienso en que probablemente estos monumentos a la memoria son siempre tan vacíos porque pretenden ser llenados por lo que se nos pase por la cabeza en los momentos de recogimiento que la brutalidad que contienen nos hace padecer.
las que trabajan en la recepción me dicen orgullosas que la entrada es gratuita, algo en ellas me mira con cara de obviedad, y no puedo evitar sentirme un poco gringa.
llega mi compañía por goteo, en la espera aprovechamos de ver la instalación de alfredo jaar. se trata de una habitación pequeña en la que te encierran, dejándote a oscuras total. la chica de la entrada nos explica el nombre, la duración  y nos dice que no toquemos nada, que hay un botón que podemos presionar para salir si no aguantamos. veo sentada en el suelo a su lado, como escondida, a una mujer vestida de blanco con turbante. la empleada del museo nos encierra. pasamos un minuto a oscuras. bromeo con que alguien me ha metido mano. al iniciar el segundo minuto se encienden unas 1.000 siluetas que se multiplican hasta el infinito en unos espejos laterales. mis compañerxs desenvainan sus cámaras e imagino que son metralletas. luego pasa otro minuto más en silencio total, y se abre la puerta de metal robusto.
volvemos al museo. en realidad la obra de jaar no es más que un apéndice, y un gesto de contemporaneidad. es demasiado estético y debería estar en un museo de arte. por eso creo que lo han ubicado en el ladito de afuera, y no cumple sino como redención o prueba de que igual hay espacios aquí para el hoy.
me sorprende que las pantallas del inicio sean lcd. son una hilera de 30 ó 40, y cada una tiene una imagen estática. qué moderno, qué inútil.
en la escalera hacia el primer piso una gigantografía de victor jara sosteniendo un lienzo me obliga a caer en la tentación de hacerme la clásica foto. le toco el hombro; le ayudo a afirmar el palo del cartel; intento besarlo pero su cara está muy alto, como a un metro de la mía; pienso en tocarle los huevos y me corto.
en la primera planta hay un coro de videos. los audios se superponen y se vuelve un murmullo ininteligible que sólo emerge como palabra huacha por momentos, “está muerto”, “chile”, ruido de helicópteros. no hay ningún cartel, al menos no los encuentro, que diga quién hizo estas imágenes, de dónde salieron. hay cuatro cubos de metacrilato con pantallas en la cara superior, dos de las cuales muestran una imagen pegada. se caen los aviones y los gobiernos socialistas, cómo no se podría caer el precario sistema informático que vive dentro del cubo blanco.
uno de los videos muestra a gente pasando por las laterales de la moneda el 11 de septiembre. niños que se cuelgan de las ventanas como si fueran juegos de una plaza. mujeres con bolsas plásticas llenas de ropa o pan. oficinistas que miran hacia adentro de la moneda sitiada con la misma actitud de quien mira un choque en medio de la alameda. nos detenemos con consuelo ante este video. nos detenemos allí porque es un material que no habíamos visto. me doy cuenta que he visto tantos videos del 11 de septiembre que no reconozco las fuentes, estos fragmentos podrían haber sido imágenes con las que soñé a los 5 años, relatos explicativos reforzados con una foto fija, fantasías del golpe, documentales. en el museo, trailers anónimos del suceso.
toda la amplitud de la explanada inicial se contrae en el interior del museo. los espacios temáticos son estrechos y cortos. una serie de dibujos infantiles, cartas y videos me hace recordar de manera inmediata la vieja cinta de audio que recuperé en münster hace 5 años. en ella mis padres hablaban, en 1984, de su exilio, de sus expectativas del chile que se venía, de cómo veían el mundo, y de un largo etcétera. en esa cinta también cantaba mi hermano y yo (yo misma en un alemán puro y ario que me dejó medio tuerta la primera vez que lo oí) y aparecía, por error o economía material, un relato que no correspondía a mi familia. en él una niña de unos 8 años narraba cómo había escapado su padre de chile cruzando la cordillera perseguido por unos cerdos que eran militares. en su relato hay armas, muerte y peligro. hay miedo, terror. ella habla como contando un secreto. probablemente también yo tenía ese tipo de relatos en mi cabeza, una especie de película real, muy cruda, sin fundidos, sólo cortes directos que llevaban toda la imagen a un negro radical.
un video de teleanálisis donde unas pobladoras organizan una navidad para lxs niñxs. los grifos abiertos en pleno verano, como la contraparte gustosa del guanaco. las mujeres organizan comidas y adornan las calles de una población cuyo nombre no recuerdo con cajas de fósforos forradas con papel de regalo. me emociona tanto la organización tanto, que me la aguanto. la carta de una niña a lucía hiriart pidiéndole que le diga a la dina que le devuelvan a su abuelo. la niña le ruega a la vieja llamándola vondadosa, caritatiba. escribe tantos halagos y con tantas faltas de ortografía que en un minuto me parece una estrategia para no decir lo que está diciendo. una estrategia para mal-decir.
en la sala de tortura está la parrilla, donde húmedo el cuerpo recibía descargas eléctricas de al menos 30 segundos. como si se tratara de un cuadro para este habitáculo siniestro, un video multipantalla intercala los relatos de distintos personajes que narran, como quien dice almorcé pollo con patatas, cómo de sus pezones, vagina y partes varias salía sangre a chorros convirtiéndola en una fuente sanguinolenta. pienso en el texto de jocelyn-holt del clinic. estoy en la montaña rusa emocional del museo. hago un par de fotos al manual de tortura. la “hit parade del sufrimiento”. y de ahí en adelante, aunque con cierta incomodidad, (con ganas de correr repentinamente y atravesar los enormes ventanales que me separan de la quinta normal, volar sobre la explanada para estrellarme sobre su lisa llanura y dejar mis vísceras y mi espanto en ella incrustada) me someto a un ejercicio, probablemente absurdo, por determinar de qué modo puedo canalizar esta emoción. es la pena, la rabia, cuál es y por dónde debe ir, cómo utilizarla para que siga actuando afuera de este museo. todo lo que veo intensifica la sensación, el gorro de arpillera cosido a mano con hilo rojo, los zapatos, los aritos de lata tallados con un tenedor, todo pareciera venir filtrado por una capa de sensibilidad total y lo que me molesta e incomoda es no saber qué hacer con ella.
el museo me resulta una especie de puzzle incompleto en el que un % de las piezas las traigo adentro. varias piezas están mal puestas en el museo y hay partes que nunca llegarán a estar.
arriba en uno de los últimos pasillos está el video del 12 de marzo de 1990, cuando el sacoehueas de aylwin celebra haber asumido el mando en el estadio nacional. yo que en ese momento tenía 9 años, recuerdo ese día porque fue el momento en el que cursimente me autodecreté chilena, después de 4 años sintiéndome fuera de cuadro. era una fiesta emotiva y creíble. quizás demasiado creíble y perfecta.

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al salir del recinto elegí entre el cuaderno de emociones y pensamientos y el de comentarios y sugerencias, el segundo. escribí una hoja más bien técnica referida al montaje, a la falta de referencias de ciertos materiales, al espacio.
me sigue pareciendo arbitrario el corte 73-90, como si el 90 se hubiera acabado el capítulo de lo que hay que recordar.
al mismo tiempo tuve tantas ganas de tener mis propios libros de sugerencias, de pensamientos y comentarios (aún no sé bien cómo gestionar toda esta hipersensibilidad) y de hablar y discutir muchas horas seguidas como drogadxs de espanto, pensamiento y acción.

semana de taller

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cuando las relaciones no son alienadas, el amor fluye como la sangre por las venas. hacer un taller, no voy a decir que es un gesto de amor, pero sí que es un ejercicio de intercambio, una especie de beso con lengua, o una transfusión sanguínea. y esta semana en chile ha sido en exclusiva semana de taller. básicamente porque le he destinado 8 horas de mi tiempo diario, y porque en varias oportunidades nos hemos quedado haciendo la sobremesa, en el bar del frente, en otro taller, en mi cabeza, en el computer, lo cual significó aumentar las horas en principio ya intensivas.
hacer un taller siempre es divertido. la ficción de que unx sabe algo más que el resto (ante la realidad de que cada unx sabe algo que el resto no sabe) es una performance que basta mantener sólo los primeros minutos. más tarde es cuando se comprueba si esos besos con lengua funcionan, cuando la empatía es buena, y la boca lúbrica.
en el último año me ha sucedido muchas veces que antes de empezar un taller no son los contenidos los que me preocupan, sino si tendré la energía, al menos el primer día, para sobrellevar una serie de personas desconocidas compartiendo un espacio, un lenguaje, una tecnología, y a veces (es lo bueno) mucha ideología.
con klau nos planteamos este taller como una manera de colaborar con gente que podría interesarnos. porque también un taller es como ver una película o leer un libro: aunque unx pueda tener referencias no tiene idea de con qué puede encontrarse, y así la película mala es el riesgo que se corre, se corre el riesgo del aburrimiento, la rabia, una frustración leve o el placer incontrolable de correrse de alegría.
como dice iván a propósito de este blog, aunque odio chile no paro de hablar de él. significa igual que no lo odio tanto o que en ese odio me encuentro a gusto. al final odiar al país propio es odiarse un poco a unx mismx, y eso te hace libre, imperfecta e impúdica. chile no es mi dimensión desconocida, pero tampoco sé todas las hojas que aquí se mueven, de hecho, cada vez las percibo menos. y por eso el taller.

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taller de tecnología

yo trabajo con tecnología. yo no trabajo con tecnología. yo sólo uso tecnologías precarias que se pueden fundir, o caer, o colgar en cualquier minuto. la tecnología es para mí una circunstancia histórica, lo que me toca, mi medio de comunicación, mi máquina de escribir. no me gusta la jerarquía tecnológica, ni la brecha digital, e intento analizar críticamente las tecnologías de género. definitivamente no soy tecnócrata, y por eso puedo dedicar mi tiempo a hacer un taller de video con software libre.
klau es una compañera excelente. apasionada del código y la performance a veces pareciera tener lo que me falta y en un taller no importa si para eso estamos 2.
un alumnado diverso, bio-hombres interesados, gente de distintos colectivo. finalmente todo funcionó, y nadie de lxs que fueron se quedó desocupado el día de la emisión final. mientras avanzaban los días se me hacía cada vez más claro que lo importante no era tanto hacer andar todos los programas, sino hacer andar la compenetración grupal, los ritmos colectivos, el respecto por las funciones diversificadas y orgánicas.

la cuds

la cuds ha sido nuestro nido de contención. adorables seres habitantes de la calle, hermosos espíritus rebeldes luchando contra la heteronormatividad (aunque promuevan inconscientemente la etarionormatividad, igual que yo…), desde lo que cada vez que crezco se acerca más a la infancia. niñxs poetas, niñxs músicxs, talentos esparcidos por los campus universitarios, terroristas de la parodia, inteligencias sublimes y lúdicas, academicistas reflexivxs, artistas colectivistas, activistas por instinto y sin pensarlo mucho, disidentes por vocación ¡qué más se puede pedir de las nuevas generaciones!
yo que soy muy romántica me he sentido haciendo el amor un poco. yo que soy una puta romántica, y que creo en el software libre y en la destrucción de todo lo impuesto, me he sentido muy a gusto escuchando versiones abiertas de lo que se puede hacer, de cómo aprovechar la alegría de un espacio precario, de cómo habitar los cables del tendido eléctrico sin miedo a caer electrocutadxs porque no hay caída cuando no hay altura. yo que soy una perra romántica me retuerzo con el amor de otros, con los relatos emotivos, con las historias sinceras y apasionadas de las juventudes, y ladro y babeo, y termino gimiendo de gusto acurrucada a los pies de la mesa de un bar. yo que en lo más profundo y oscuro de mí me sigo excitando con la teoría, y me sigo emocionando con quienes habitan la calle con más confianza que la propia casa (que el propio cuerpo), estuve muy contenta de conocer a la cuds.

el stream

aunque sea tangencialmente me he referido al streaming en este blog. esta semana “laboral” terminó con un stream de 3 horas en las dependencias de artek. el stream me sigue produciendo las mismas sensaciones del primer día, sentir que tengo un megáfono global para gritar lo que se me dé la gana, y cuando quiera, saber que tengo un canal de televisión en mi mochila, que además todo es libre y con herramientas que han hecho otrxs por el desarrollo planetario (gracias lluis).
el streaming es de las drogas más baratas que he probado. me sube a una montaña rusa energética, funciona más cuando hay más conexiones. luego el bajón es leve y sólo da sueño y satisfacción, como haber corrido 100.000 millas o haberse corrido 10 veces.
el streaming, tal como lo indicó el contexto en el que apareció en mi vida, es una conjunción de ética y estética, escenifica la precariedad de mi vida al mismo tiempo que su potencia. me hace feliz de forma onanista al mismo tiempo que me permite la interacción amplia en mil versiones.
ahora entiendo por qué la valentina decidió casarse con él.

la poesía

después de la emisión final nos fuimos a ruda, una lectura poética de rebeldía femenina en el centro cultural manuel rojas. llegamos a ver sólo a las tres últimas, mujeres jovencitas, algunas adolescentes, del colegio al recital, con sus impresos doblados, sus converse gastadas. en chile la poesía sale de debajo de las piedras, tanto así que jorge repite y sostiene que es la forma de hacer filosofía (que no sale ni de las grandes academias).
al terminar ofrecieron el micrófono, y ahí salté yo con mi cuadernito maltrecho y dejé fluir por las ondas amplificadas algunas de mis palabras de amor. aclaré la temática a la que se referían mis escritos, no sin cierta resistencia por parte de las organizadoras. el amor es la emoción prohibida, más aún si se trata de ámbitos intelectuales. pero nada, yo haciéndome fuerte, resistí a la resistencia y grité bien fuerte los designios de mi corazón.

aquí abajo un beso estrimeado, performando todo el facherío de la cecilia morel.

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mi país no se ha roto, lleva años pudriéndose

peine

celebrando otra vez la derrota, histórica

cuando las dos alternativas son lo mismo

hoy está ganando en chile una especie de berlusconi la elección en segunda vuelta. me he pasado el día dormitando con el zumbido catódico como guardián de mis ronquidos. anoche bebí mucho vodka, bailé ritmos variados, comí patatas fritas con un montón de gente que se alcoholizaba para dar su voto, como si fuera un ultimátum de algo. hoy he escuchado dos nombres repetidos hasta el cansancio, como si se tratase de dos nombres iguales cuyas letras se ordenan con ínfima variación, sin alterar esa sonoridad asquerosa, la maldición estúpida de la idiotez.
así es la democracia. los tratados en chile se lubrican con whisky desde hace años y no hay profilaxia, hay un amasijo putrefacto. las palabras hace años no significan nada, se ha trabajado en la deconstrucción de la lengua. me parece que chile debe ser el único país donde la democracia cristiana se llama izquierda, donde el progresismo se define como progreso económico (neoliberal), donde el pueblo se llama gente, donde universidad pública significa universidad tradicional. etcétera.
que se mueran todxs. que terminen de vomitar sus entrañas putrefactas. toda la desgracia al final es el resultado de su propia arquitectura. todo es cómputo, todxs somos cómputo, y en ese contexto al menos me satisface estar fuera de todos estos conteos nefastos.
¿qué pasa en chile? que es un país de mierda al que le hicieron una cirugía plástica desde el 73 hasta ahora, donde los puntos de las suturas fueron puestos por los burócratas de la concertación con agujas de dólares. esto no es un análisis político, es un escupo embriagado.
me da rabia, sí, pero también es una rabia que cargo desde hace mucho tiempo. no me sorprende. no me asusta. la concertación es la que ha gobernado con nuestro miedo, y yo me siento insurrecta, disidente, odiosa. a mí me posee más la rabia que el miedo. no les temo, más les odio.
ahora chile será gobernado por, al menos, 4 años por este berlusconi criollo, dueño de líneas aéreas, canales de televisión, empresas varias. pero chile ha estado gobernado por casi 40 años por el mercado. aquí no hay un cambio de nada, hay un continuismo extraño, sí, pero la línea es la misma traza quebrada el 73. como ha dicho un periodista en la tele, “así se cumple el ritual de la democracia”.
mantengo ahora esa misma nostalgia de cosas que no viví. la unidad popular sigue siendo mi fantasma amable, mi drama histórico, mi espacio onírico.
ahora chile sigue teniendo todo lo malo y un poco más. ahora sí que esto es lo peor, al menos hay concenso, aunque qué es el consenso. ahora me espero más amigxs cerca de mí. ahora sí recolonicemos europa, hagamos cagar su seguridad social, usemos todo lo que les y nos han robado. ahora espero tener más aliadas, para que juntas combatamos la injusticia social matando a los pocos ricos que hay.
estoy rabiosa, pero no estoy extraña porque yo nací con rabia. además de apátrida.

otro país sin euros

noruega

estoy en bergen, noruega. en este país no hay euros sino mucha lluvia. la gente por la calle parece salida de un catálogo de decathlon (con su ropa especial para el frío, hoy noish me ha dicho que no estamos preparadxs a nivel de vestuario quienes venimos del sur, no lo ha dicho así, pero era la idea. lxs alemanes dicen que no hay frío sino mala ropa. y por eso nos cala hasta los huesos el agua que aquí cae sin tregua, como dios llorando o meando sin parar en estas tierras del norte, y después, nuestras camisetas, nuestros chándales, nuestros jerseys y cazadoras de verano…), y no hay casi niñxs por la calle, hay poca gente en realidad. aquí, me he sentido como en chiloé pero en el hemisferio norte. ambas son islas, en cualquiera de las dos me siento en el culo del mundo, claro que como en todo no es lo mismo el culo en el norte que en el sur. aquí un pan cuesta 50 pesos (coronas) noruegos, que vienen a ser como 7 euros y medio, que vienen a ser más de 5 lucas chilenas. un pan. esto es especulación. así la situación, se comprende de inmediato que lxs nórdicos se lo pasen pipa fuera de su islote. el mundo debe parecerles un regalo, sin más. la represión, aunque de manera diversa produce quizás los mismos vicios. en bergen el alcohol se deja de vender a las 8pm (y los sábados a las 7pm!!!). no hay marihuana aparentemente. hay cosas super ilegales. sin embargo está lleno de borrachxs en la noche.

en cualquier caso no he hecho mucho turismo, en parte porque no para de llover, en parte porque estoy aquí como parte de la peregrinación (de la comisión obrera) del streaming, compartiendo setup con valentina, lo cual para mí es un honor, porque además de tener muchísima experiencia y ser la que me ha enseñado a hacerlo, tiene una carcajada plena que emerge por cada uno de sus poros, que en su cuerpo hacen un politono de risa y así es más fácil pegarse un colocón de alegría con la vida.

estamos en el festival piksel, otra excentricidad del mundo libre, de estas a las que me he aficionado en mayor medida y en su versión más clásica este año.

y digo versión clásica porque este año, tal como me lo indicó el deseo de noche vieja (“un abrazo a la cultura libre”) he hecho avances sustanciales en mi acercamiento al mundo informático del free software. en marzo comenzamos con el colectivo minipimer.tv, donde hacemos streaming con linux. por lo mismo, en marzo también me instalé (con la inestimable ayuda de mi hermano) una partición de ubuntu en mi titanium. el mismo mes asistí a 3 talleres de F.L.O.S.S, uno de audio, otro de video, otro de diseño web. con ello me hice un sitio web con wordpress, un programa muy fácil de usar, el mismo que contiene las letras que estás leyendo ahora. aunque todo esto suene a mucho, no es siquiera bastante. menos que suficiente. no logro comunicarme aun con una máquina a través del texto. me siento parte de la cultura del interfaz. necesito mediación. no sé hablar con unos y ceros, soy una analfabeta que usa demasiados adjetivos, comas, imágenes. soy una desadaptada. nada grave…

aquí en piksel se concentra un buen número de personajes aficionados al código abierto, que han peregrinado hasta este rincón lluvioso. lxs escritorxs de este festival sí que escriben con unos y ceros. no hay metáforas en esto. a veces son fanáticxs, a veces personas sensatas. como siempre la producción la hacen mujeres y los técnicos son hombres. en eso, hay que decirlo, los hackers hay muchas cosas de las que no se han preocupado. el género para mí es de las primeras e importantes cosas, pero ciertamente no es tan claro para la comunidad (entré hace un par de meses a la lista del hackmeeting de madrid, donde se inició un “hilo” referente a este tema (“¿por qué habláis en femenino?”). al principio quise participar de la discusión, me pareció interesante e importante. pero luego desistí al apreciar la cantidad de comentarios absurdos, misóginos y rabiosos. por eso también me tomo la libertad de ser hacker. de enunciarme así, a pesar de que los “reales” hackers no lo puedan ver en mí. no me lo reconocen. esto creo que en la jerga especializada se llama “bug” (error del software). algo raro también pasa con los roles de género convencionales en estos espacios que aparentemente se salen de toda convención. es cierto lo que dice valentina, que esto no es algo que debamos discutir entre nosotras sino entre todxs. pero también es cierto que al final terminamos siempre haciéndolo entre nosotras. ser humilde, invisible o tener un rol hiper práctico dentro de esto pareciera ser cosa de chicas. es una putada, porque a ratos al mismo tiempo que me parece estar teniendo la actitud correcta, siento que estoy confirmando ciertos patrones en los que no creo, o con los que no quiero colaborar.

para mí el código abierto es una cuestión política y filosófica. cuando me despierto optimista incluso pienso que el código abierto, entendido de manera amplia, es la única posibilidad de cambiar el mundo hoy por hoy. el único cambio político que puede combatir de manera concreta este capitalismo salvaje que nos está jodiendo el mundo. cuando despierto depresiva no es que deje de opinar eso, sino que directamente dejo de lado este tipo de temáticas.

el código abierto y la cultura libre, propone una organización y valoración distinta de las cosas. la energía se superpone y reproduce, la colaboración comienza a ser elemento sustancial de la creación, de la producción y de la distribución. se privilegia lo no comercial, la autogestión, autodeterminación e independencia. y yo soy una independentista. de todas formas, y tal como se ríe de sí mismo richard stallman, esto es un apostolado. muchas veces me siento un poco fuera de contexto, justamente porque no es con software que yo trabajo. soy un poco analfabeta en asuntos de código, ya lo dije, aunque entusiasta.

me gusta apelar a una comprensión amplia del código abierto. me gusta trabajar con esa lógica, por ejemplo. no me gusta entender el código abierto como una cuestión de escritura de unos y ceros. no quiero ser programadora, no voy a estar 3 años estudiando el funcionamiento de mi máquina, no soy una informática. pero amo la cultura libre, confío en ella con todo mi corazón revolucionario y mis pasiones exaltadas. soy idealista y romántica, también con esto. creo en la independencia mediática, en la autoproducción. creo en que cambiar el mundo hoy puede ser hackear el mundo. quiero seguir hackeándome a mí misma. mi género, mis prácticas mezquinas, mis pesadillas, mis malos viajes. tengo en mi corazón tatuado el copyleft, mi líbido tiene a veces formato de bytes, y sigo igual de romántica que siempre.

eso. nos hemos estrimeado de la risa (los archivos del festival aquí). he visto performances super interesantes, hemos bebido un poco (a pesar de todo), y llevamos una verdadera intoxicación de salmón noruego que ya nos tiene a todxs, en mayor o menor medida, con un color rosa anaranjado.

el no

ayer antes de dormir comencé a ver la película “calle santa fé” de carmen castillo (me quedé dormida en la mitad, no porque fuera somnífera sino porque me había cogido el somnífero en formato humo…). en la película carmen, que se exilió en francia, recorre los lugares donde miguel enríquez (secretario general del MIR) murió y donde vivieron su vida juntxs, visita antiguos colegas y militantes. en la película muestra también el momento en que en 1987 regresa por primera vez a santiago, donde desorientada, busca el auto de su familia en el aeropuerto de santiago, con un niño en los brazos. reconoce a sus parientes, y luego recorre la ciudad diciendo con su voz pastosa “el asco me atraganta ¿será definitivo este rechazo de chile y los chilenos?”. ella sabe que chile no le ofrece nada mejor que francia, por eso no vuelve. mientras veía la película me di cuenta que ayer era precisamente el día en el que se cumplían 35 años de la muerte de miguel enríquez. hoy su  hoy su hijo es candidato a la presidencia. mi desconexión con chile está en un estado semiavanzado. me doy cuenta porque no sé de su contingencia. a veces lo pregunto y me entero de asuntos diversos, quién ganó el fútbol, un nueva nueva estafa, un diputado que le pegó a otro, algún personaje de la farándula se ha hecho pobre o rico, ha entrado la policía a la universidad, un edificio nuevo. todas estas informaciones se van acumulando en una bolsa que tengo en mi cerebro donde se van relacionando de manera anárquica y aleatoria, sin regirse por ningún principio de realidad.

la película, la coincidencia de fechas y mi impulso matutino por enterarme de algo me han hecho consultar algún periódico enterándome así que ayer, 5 de octubre, se cumplieron 21 desde que en chile ganó el no (esto es el último plebiscito en que se consultó públicamente después de 17 años si las masas querían seguir con pinocheto o no). hoy el no se ha hecho mayor de edad, está en edad de independizarse, y creo que ya lo ha hecho: el no se ha añejado en las profundas arcas del gobierno. mi memoria no lo enuncia como la vuelta a la democracia sino simpemente como “el triunfo del no”, algo que además para cualquier extranjerx no tendría mucho sentido. ese día recuerdo haber salido a celebrar con miles o millones de personas a la plaza italia. además de las botellas de champagna y de la gente abrazándose emocionada, recuerdo que era un momento de mucha catarsis, donde por primera vez miré a un policía a la cara y le grité chaaaaaaooooooo lo más fuerte que pude. éramos muchxs, éramos hormigas felices y nuestro chao era un coro de borrachxs. todavía hoy me emociono cuando veo el spot publicitario de la campaña, pero es una emoción extraña que no tiene lugar, que existe como predicadora, como un cheque sin fondos que se le da en parte de pago a una actriz en decadencia.

me ha gustado escuchar a carmen castillo diciendo que chile no le ofrece nada mejor que francia. no porque esto me de un placer especial, sino porque de alguna forma modifica mi idea de que lxs exiliadxs siempre estaban con ganas de volver, idealizando la miseria, los ritos muertos, la política como vía de dignificación. pensé que sólo las personas de mi generación podían sentir eso, quizás como un gesto para purgar los años en que nuestros padres y madres estuvieron oliendo un pedazo de arpillera, chupando un plástico con restos de  cebolla, viendo fotos, escribiendo cartas a falta de chat. por eso también me resisto tanto a llamar exilio lo nuestro, quienes 30 años después, sólo con una vaga idea de lo que fue nadar en masas gigantescas de gente cambiando el mundo, preferimos estar lejos.